jueves, 27 de mayo de 2021

 

El espíritu de Verdi se hizo presente en la película “Rigoletto”

 

Muy buenas actuaciones

Desde el martes 25 de mayo de 2021
Escribe: Graciela Morgenstern                                                                     
https://www.boleteria.com.ar/.../rigoletto-online-e402

 

 

Rigoletto, de Giuseppe Verdi

Libreto: Francesco Maria Piave                                                                                                                                       Elenco:  Omar Carrión,  Laura Rizzo, Nicolás Sánchez, Lucas Miño, Celeste Cerine, Christian Peregrino, Miguel Gualano, Laura Aranda, Fabián Frías, Mateo Rodríguez, Facundo Marzano                                              Dirección Musical y Piano: César Tello                                                                                                      Presentaciones: Boris                                             

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Rigoletto cree que es el destino bajo la forma de la maldición de Monterone, lo que causa su destrucción. Pero en realidad no es así. Es el medio en el que él se mueve, plagado de gente cruel y caprichosa, entre los que él mismo está incluído. La corrupción, la discriminación por diferencias físicas, el crimen aplicado sobre los más desposeídos y la impunidad de los poderosos son moneda corriente. Esta historia no podría tener más vigencia.

Esta versión fílmica realizada durante la pandemia y el encierro de la cuarentena, fue llevada a cabo y financiada exclusivamente por los artistas, sin colaboración ni elementos profesionales. Ellos mismos se ocuparon  del audio, el vídeo y la utilería, reconstruyendo locaciones y escenografía

En cuanto al elenco de cantantes, una vez más, Omar Carrión, en el papel protagónico,  demostró sus cualidades canoras y actorales, dándole hondura expresiva a todos los estadíos que Rigoletto atraviesa. En todo momento, se mostró consubstanciado, realizando una interpretación sin quiebras. Tanto "Pari siamo"  como "Cortiggiani, vil razza"  fueron vertidos con vehemencia e intensidad dramática. Hizo creíble al bufón, tanto por su intensa actuación como por su pulido vocalismo.

Nicolás Sánchez como el Duque de Mantua, cantó con seguridad y actuó de manera convincente. Exhibió material vocal importante con bello timbre y compromiso con el personaje. Se  lució en las arias "Parmi veder …"  y "La donna e mobile, así como también en los dúos con Gilda. Es un tenor joven con muy buen potencial.

Gilda fue interpretada por Laura Rizzo, soprano de gran delicadeza, con una musicalidad sin fallas y técnica depurada. Su legato, coloratura, timbre atrayente y armónicos la hicieron de su "Caro nome" una caricia al oído y al corazón. Mostró extraordinaria sensibilidad y realizó una actuación sumamente emotiva. Fue desde todo punto de vista, impecable.

Celeste Cerine fue una Maddalena atractiva tanto física como vocalmente, mientras que  la voz de Lucas Miño  como Sparafucile, tuvo la profundidad en las notas graves que la partitura requiere. En tanto, el Monterone de Christian Peregrino fue cantado con pulcritud técnica y pasión.

 

Laura Aranda fue una Giovanna correcta y Miguel Gualano realizó una buena labor como Marullo.

 Así como también Fabián Frías, Mateo Rodríguez y Facundo Marzano en los roles de flanco.

 

Las escenas corales debieron ser acotadas por razones obvias.

Los movimientos escénicos, vestuario y efectos lumínicos, resultaron atinados, teniendo en cuenta las limitaciones que presenta la actual situación.  

Optima la dirección musical y acompañamiento al piano, a distancia, del Maestro César Tello.

Y muy adecuada y simpática la presentación de Boris.

El efecto general fue el de un muy buen trabajo en equipo y un gran esfuerzo. Si se pudiera ofrecer este espectáculo en un teatro, seguramente merecería fuertes aplausos. Pero ante la imposibilidad, felicitación y apoyo a nuestros artistas!

Se puede disfrutar de esta versión a través de https://www.boleteria.com.ar/.../rigoletto-online-e402

 

 

 

martes, 25 de mayo de 2021

 

LA HISTORIA OCULTA DEL HIMNO NACIONAL ARGENTINO

Martha CORA ELISEHT

 

            Detrás de todas las canciones patrióticas existe una historia oculta y en muchos casos, completamente desconocida por la mayoría de los habitantes del país. En el caso del Himno Nacional Argentino, la historia es bastante más compleja que aquella que se enseñaba en la escuela primaria. Todos recuerdan aquel cuadro donde se cantó por primera vez el Himno el 11 de Mayo de 1813 en casa de Doña Mariquita Sánchez de Thompson y que la canción patria que fuera aprobada por la Asamblea de 1813 constaba de 9 estrofas y un Coro. Posteriormente, fueron acotadas durante la primera presidencia de Julio Argentino Roca por un decreto fechado el 30 de Marzo de 1900, aduciendo que “El himno nacional contiene frases que fueron escritas con propósitos transitorios, las que hace tiempo han perdido su carácter de actualidad; tales frases mortifican el patriotismo del pueblo español y no son compatibles con las relaciones internacionales de amistad, unión y concordia”. Esta versión es la que todos conocen y la que se canta en la actualidad.

            Sin  embargo, hubo canciones patrióticas que reflejaron el sentimiento de los pensadores y poetas criollos anteriores a 1813. Para ser más precisos, todo comienza en 1807, luego del triunfo de los patriotas en las invasiones inglesas. Los criollos estaban imbuidos de los ideales de la Revolución Francesa e interpretaron este triunfo como un prolegómeno de la Guerra de la Independencia, cuyo objetivo era desmembrar a España para brindar a Napoleón Bonaparte la supremacía mundial. Por lo tanto, no es raro que la poesía se imbrique con los fenómenos políticos del país.  Los mejores representantes de ese período fueron Juan Cruz Varela (1794-1839), Fray Cayetano Rodríguez (1761-1823) y Esteban de Luca (1786-1824). A este último se le atribuyen las estrofas de la primera marcha patriótica, que fueron publicadas en La Gazeta de Buenos Ayres el 15 de Noviembre de 1810:

La América toda
Se conmueve al fin,
Y a sus caros hijos
Convoca a la lid;

A la lid tremenda
Que va a destruir
A cuantos tiranos
La osan oprimir.

         Sin bien los versos publicados en La Gazeta son anónimos, los historiadores José Antonio Pillado y Vicente Gesualdo le atribuyeron la autoría del texto y la música a Esteban de Luca y Blas Parera, respectivamente, ya que el músico español era muy amigo de la familia de Luca. La obra tuvo su debut el 24 de Noviembre de ese mismo año en el marco de los festejos por el triunfo de las armas patriotas en la batalla de Suipacha. Se escuchó en numerosas ocasiones en las reuniones de la Sociedad Patriótica y alcanzó un cierto grado de popularidad. Lamentablemente, la partitura original se extravió y sobrevive en un arreglo del compositor Josué T. Wilkes, que data de 1909.

            Hubo una segunda canción patriótica con texto de Saturnino de la Rosa y música de Blas Parera, que se interpretó por única vez  el 26 de Mayo de 1812 en el Cabildo de Buenos Aires, en presencia de autoridades nacionales y municipales. Sin embargo, simultáneamente se estaba gestando una nueva canción patria con motivo de la representación de la obra teatral El 25 de Mayo de Luis Ambrosio Morante en la Casa de la Comedia, el 24 de Mayo de 1812. Al final de la misma, los actores cantaron un encendido himno con letra del mismo Morante y música de Blas Parera. Se dice que entre los espectadores estaba Vicente López y Planes (1785-1856),  quien imbuido de un alto sentimiento revolucionario compuso esa misma noche las estrofas de una “Marcha Patriótica” que desplazaría a la de Morante.  No obstante, la documentación histórica narra algo muy diferente.

            Según documentos de la época, el 22 de Julio de 1812 el Triunvirato envía al Cabildo un oficio en el “se recomienda muy eficazmente al patriótico celo de V.E. el que se encargue de mandar hacer una composición sencilla, pero majestuosa e imponente (...) que en todos los espectáculos públicos se entone al principio de ellos, con la dignidad que corresponde a la marcha de la patria, debiendo en el entretanto permanecer los concurrentes en pie y destocados.” También debía cantarse a diario en las escuelas y además, en un día señalado de cada semana, los estudiantes de primeras letras debían concurrir a la Plaza de la Victoria acompañados por sus maestros y repetir la canción patriótica alrededor de la pirámide del 25 de Mayo “con todo el decoro y acatamiento que exige esta augusta deidad de los hombres libres”.  El Regidor Manuel José García encomienda la tarea de componer el texto a Fray Cayetano Rodríguez, quien la cumple en la última semana de Julio de ese mismo año. El Cabildo aprueba la letra el 4 de Agosto y le encarga la música a Blas Parera. Tras la aprobación de la partitura para orquesta, el denominado Himno Patriótico se estrena el 1° de Noviembre de 1812 y comienza a cantarse según las indicaciones del decreto inicial. Posteriormente, se recomienda que los niños lo canten solamente en días festivos.

            Al no obtener la repercusión esperada, la Asamblea General constituyente convoca nuevamente el 6 de Marzo de 1813 a la creación de un himno que resuma de manera heroica los ideales de la Revolución de Mayo y simbolice el sentimiento patriótico del pueblo. En esta ocasión, tanto Fray Cayetano Rodríguez como Vicente López y Planes preparan –cada uno por su lado- un nuevo texto. Durante la sesión del 11 de Mayo de 1813, López y Planes presenta su obra, que es aprobada en forma unánime por la Asamblea –inclusive a Rodríguez, quien retira su propia letra-. El original aprobado por la Asamblea es el siguiente:

"Marcha patriótica" (Himno Nacional Argentino)

Oíd, mortales, el grito sagrado:
¡Libertad, Libertad, Libertad!,
oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la tierra
una nueva y gloriosa Nación,
coronada su sien de laureles
y a sus plantas rendido un León.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar:
la grandeza se anida en sus pechos,
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
y en sus huesos revive el ardor
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor,
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel,
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más crüel.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz?
¿Y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llantos y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos,
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa, contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a esos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo león.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
la Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental,
son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñando
les repite: Mortales, oíd:
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud
y los libres del mundo responden
al gran pueblo argentino, salud.

CORO
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir,
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.


            Al analizar la letra, la Marcha Patriótica está cargada de sangre, pasión y beligerancia. En efecto, por tratarse de una canción guerrera, comienza describiendo el sonido de las cadenas rotas que sujetaban a España, y continúa con la imagen del león ibérico muerto a manos de las armas patriotas. Se observa una visión pronapoleónica en la alusión al Inca, diciendo implícitamente en la segunda estrofa que los argentinos son “sus hijos”. No hay que olvidarse que el Imperio Incaico era símbolo del ideal americanista para los revolucionarios y la tradición de los pueblos originarios frente al europeísmo de los conquistadores hispanos.

            Asimismo, se refiere a los invasores como “viles”.Un insulto mayúsculo en aquella época, pero con una explicación lógica. Luego de la derrota argentina en Huaqui, los generales realistas Pío Tristán y José Manuel Goyeneche penetran comandando sus ejércitos en territorio nacional. Para López y Planes, la vileza consiste en que ambos generales no eran españoles, sino criollos, y porque además, Goyeneche había violado un armisticio en Huaqui. También es duro y agresivo en su lenguaje: “fieros tiranos”, “fieras devoradoras de pueblos”, “fiero opresor”, “infame tirano” y “tigres sedientos de sangre”. Lo mismo ocurre cuando se relata en la cuarta estrofa la feroz represión que los españoles desataron contra los movimientos emancipadores en Ecuador, México y Bolivia; sobre todo, en un fino juego de palabras donde “La Paz llora bañada en sangre”. No sólo se refiere a la capital boliviana, sino también al concepto de paz moral y pública.

            Durante mucho tiempo, se consideró que López había compuesto cada una de las estrofas del Himno bajo la advocación de una de las Musas. Mientras que la primera corresponde a Clío –Musa de la Historia-, la segunda pertenece a Euterpe –Musa de la Música-, ya que vibra bajo el sonido de las marchas militares. En la tercera se puede apreciar  a Calíope –Musa de la Épica-, ya que se refiere a la guerra y las batallas. La cuarta estrofa se refiere a Melpómene –Musa de la Tragedia-, donde llora la sangrienta reacción contrarrevolucionaria, mientras que la quinta se pone bajo la advocación de Talía -Musa de la Comedia-, porque hace referencia a la alegría y el optimismo de cara al futuro. La sexta estrofa evoca a Terpsícore –Musa de la Danza-, donde los acontecimientos históricos fluyen como un ballet de libertad y gloria, mientras que la enumeración de las batallas de la Independencia en la séptima estrofa recuerda a Erato-Musa de la Inspiración-, que levanta orgullosa el canto de victoria. La octava pertenece a Polimnia -Musa de la Oratoria- y finalmente, la novena y última, a Urania -Musa de la Astronomía-, donde el mundo celebra el movimiento libertador  y un nuevo sol de justicia se levanta sobre la faz de la Tierra. Esta segunda lectura puede sonar más poética desde lo estrictamente literario, pero no por ello menos atrayente.  

            En cuanto a la música, Blas Parera se inspiró no sólo en Mozart para la composición del Coro, sino también en la ópera “Antonio y Cleopatra” de Jean Baptiste Lully. Sin embargo, la mayoría de los historiadores no se han puesto de acuerdo respecto de la auténtica talla musical del compositor. Mientras que algunos afirman que era el director de orquesta más importante y la máxima figura musical de aquella época, otros aseveran que sólo era un modesto profesor de música que componía por encargo. Según Alberto Williams, “no era un compositor avezado en los secretos técnicos del arte, sino más bien un autor ocasional, que se sobrepasó a sí mismo a impulsos de la inspiración patriótica y de la sublimidad del momento”. Sin  embargo, su inspiración patriótica ha sido puesta en tela de juicio. Tras la aprobación de la letra por la Asamblea General Constituyente, el 12 de Mayo de 1813 la institución le encargó a Parera componer con urgencia una nueva música. Éste accedió, pero pasaron los días y no presentaba ningún resultado. Finalmente se negó, ya que la letra era ofensiva contra España y temía represalias por parte del rey. Fue encarcelado por el gobierno y obligado a componer bajo pena de fusilamiento. Terminó la partitura en una noche –la misma que utilizó para el texto de Morante- , fue liberado y partió en el primer barco hacia Río de Janeiro, donde vivió algunos años y finalmente, en su tierra natal, donde falleció en 1840.

            El musicólogo Carlos Vega explica de esta manera la partida repentina de Blas Parera: “Meses antes de su partida, el gobierno argentino (recuérdese que el país estaba en guerra) exigió a todos los españoles residentes juramento de fidelidad a la patria naciente y morir por su independencia total, legalizando su adhesión mediante una carta de ciudadanía. Podría ser que la adopción de la nacionalidad argentina hubiera sido una imposición demasiado dura para el catalán, y acaso la causa de su extrañamiento súbito.”

            Tampoco existe acuerdo unánime respecto del lugar donde el Himno Nacional fue ejecutado por primera vez. Según la tradición, tuvo su estreno en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson, mientras que otras fuentes sostienen que el debut de la obra se produjo el 25 de mayo de 1813 en la Plaza de la Victoria al pie de la Pirámide de Mayo, cantado por los alumnos de la escuelita del maestro Rufino Sánchez. Y que ese mismo día por la noche, se entonó en el Coliseo Provisional. Esta segunda versión se fundamenta básicamente en que, tratándose de un encargo gubernamental de tamaña magnitud, difícilmente su estreno se confinara a un ámbito reducido. Lo cierto es que la Marcha Patriótica alcanzó gran popularidad y muy pronto quedó instalada como canción patria, siendo interpretada tanto en eventos oficiales y sociales como en el campo de batalla.

            En cuanto al aspecto musical, se realizaron arreglos y adaptaciones de toda índole –tanto para piano como para diferentes grupos de instrumentos-. Previamente al arreglo de Juan Pedro Esnaola de 1860, existieron varias versiones de la partitura: una edición en París (1824), otra en Inglaterra (1830, bajo el nombre de Marcha del Río de la Plata) y una reducción para piano realizada por el compositor belga Louis Massemaeckers (Chant National de Buenos Aires). Y posteriormente, una edición para orquesta y banda militar con motivo de su interpretación en San Petersburgo en 1866, realizada por Crisanto del Cioppo. Cabe recordar que el arreglo de Esnaola fue por encargo del entonces Director de Bandas Militares Francisco Farramiñán.

            Sin embargo, el Himno Nacional sufriría numerosas modificaciones con el correr del tiempo. Con el transcurso de los años, el contenido de la letra –tan apropiada para exacerbar el patriotismo en tiempos de guerra- no era apropiada para ser cantada en tiempos de paz y acabó generando cierto malestar con España. En julio de 1893, a instancias del Ministro del Interior Lucio Vicente López –nieto del autor de la letra-, el Poder Ejecutivo resuelve que a partir de la fecha sólo se interprete la última estrofa en actos oficiales. El diputado Osvaldo Magnasco solicita una interpelación al Ministro López y consigue que el Gobierno dé marcha atrás con la propuesta. No obstante, el decreto firmado por Julio Argentino Roca el 30 de Marzo de 1900 mencionado anteriormente establece que sólo se canten los cuatro primeros versos, los cuatro últimos y el Coro.

            Posteriormente, el 2 de agosto de 1924 el Presidente Marcelo T. de Alvear creó una comisión constituida por Floro UgarteCarlos López Buchardo y José André para componer una nueva versión oficial del Himno Nacional. Gracias al hallazgo de una partitura en el Museo Histórico Nacional atribuida a Blas Parera -a la cual la comisión introdujo arreglos-, se pudo estrenar al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927. Sin embargo, debido a las críticas que trajo el "nuevo himno", el 20 de Julio de ese mismo año Alvear deja en suspenso la nueva versión y nombra otra comisión que restaura el Himno Nacional a partir de la versión de Esnaola.​ Hoy en día, la versión vigente del Himno corresponde a la transcripción realizada por Luis Lareta, que se ajusta a lo acordado por decreto del 25 de septiembre de 1929 por el Poder Ejecutivo de la Nación. De esta manera, se oficializa dicho trabajo como Himno Nacional Argentino.

            Posteriormente, el decreto n° 10302 del 24 de Abril de 1944 da la aprobación definitiva al Himno Nacional.

domingo, 25 de abril de 2021

 

CREATIVIDAD PARA DIFUNDIR A JOVENES VALORES MUNDIALES

 

“Festival NexTus 2021” (Hecho exclusivamente para streaming con eventos entre los días 17 de Abril al 09 de Mayo de 2021). “Memento”, concierto para Violín solo de  Myroslava Khomik con Obras de Zoltan Almashi, Julia Adolphe y John Corigliano. Emitido el 18 de Abril de 2021 y disponible aun en la plataforma del festival.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Una situación como la que se vive actualmente a nivel mundial como lo es esta pandemia provocada por el virus COVID 19, ha dado pié para que los artistas busquen diferentes oportunidades para poder expresar su arte y no perder contacto con el público. Los Argentinos lo sabemos de sobra. Ejemplos: Las transmisiones en vivo de los integrantes de CLARA, miniseries como “Lohengrin Oscuro Bravante”, Bastien y Bastiana de Espacio EleFa, o la producción de “El Cimarrón” de Hans Werner Henze hecha por la nueva plataforma 4’33’’ entre otros. Pues bien, un grupo de jóvenes intérpretes (Hay argentinos también ahí), han diseñado un festival únicamente para Streaming con suscripciones a las que se puede acceder y en donde se encuentra desde previa de debates los días de concierto hasta seleccionar al intérprete que desea escucharse y la posibilidad de revivir luego las actuaciones. El Festival se denomina “NexTus” (lo que traducido del Inglés se interpreta como “Los Próximos Nosotros”), justamente por lo que a promoción de artistas se refiere. Los horarios diarios de emisión son de 12 a 17 (Hora Argentina) y los debates previos y la emisión en directo por sistema Zoom se efectúan solamente en días Sábados y Domingos.

 

   Entre los conciertos que llamaron mi atención está el que protagonizara la violinista Ucraniana-Estadounidense Myroslava Khomik, quien visitara la Argentina en 2018 y de la que pueden ver en este blog mi análisis de su presentación solista junto a la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación en un repertorio poco frecuente de compositores eslavos (entiendo que en primera audición local), lo que mereció el otorgamiento del Premio Revelación por parte de la Asociación de Críticos Musicales de Argentina. Solista, docente de la Universidad California-Los Angeles (U.C.L.A.), integrante de la fila de primeros violines de la Filarmónica de las Vegas, Khomik desarrolló una actuación en base a un programa compuesto por obras de dos compositores poco frecuentados quienes las escribieron para Ella en plena pandemia, por lo que se trata de sendos estrenos mundiales y otra de quien entiendo es en este momento el principal compositor Norteamericano: John Corigliano.

 

  Si bien los audios e imágenes se tomaron en estudio con la solista efectuando el registro, también se llevó a cabo un montaje de tomas registradas en territorio Californiano. Campos, valles, pequeñas formaciones montañosas y costas acantiladas  del Pacífico se van sucediendo y la solista interpretando allí pasajes intercalados con exacta precisión, lo que hizo que esta presentación se viera ambientada en parte en marcos deslumbrantes.

 

  Como viene aconteciendo últimamente (mi crónica del concierto también vía streaming de obras argentinas de Edua-Amarilla Zadory desde la Mozartsaal de Viena es prueba cabal de ello) , la tendencia actual de muchos compositores es volver a apostar por la tonalidad y gran parte de la base de esas obras esta hecha sobre género barroco y es así que escuchamos un trabajo de Zoltan Almashi  “Graceful Mirage” que parte de esa base y en donde comienzo a apreciar  el crecimiento interpretativo que Khomik ha experimentado desde su presentación entre nosotros hace dos años atrás a la fecha. Página intensa, con momentos de fuga intrincados de muy difícil resolución para la solista, Khomik los resolvió con autoridad, exquisita musicalidad y muy buena técnica.

   Khomik anunció luego desde un auditorio que la siguiente obra compuesta por Julia Adolphe, “Smile Softly, Softly Smile” graficaba a una novel madre y su relación  con su flamante bebe. Allí aprecié una muy sentida interpretación que finaliza con un acorde suspendido en el aire, lo que da una resolución impactante a la obra, a la que Khomik correspondió con creces a la dedicatoria que recibió por parte de la compositora,

 

  El cierre vino de la mano de una reducción para Violín solo de la música que John Corigliano compuso para la película “El Violín Rojo”, a la que escuchamos en fragmentos como “encore” de Joshua Bell en alguna de sus presentaciones entre Nosotros. Aquí Khomik se reveló como una interprete consumada, apasionada y totalmente consustanciada con la obra, logrando un final electrizante para su actuación.

 

  Seguramente tendrán alguna opinión más de mi parte sobre esta interesantísima iniciativa. Aquí ya parto de la base de observar gratamente el crecimiento de una intérprete que ya es realidad y no solo revelación.

 

      Donato Decina

martes, 20 de abril de 2021

 

Chapeau para el Ensamble Lírico Orquestal

 

MUY BUENA VERSION DE L'ELISIR D'AMORE

17 de abril de 2021

Que Tren Club Cultural

Escribe: Graciela Morgenstern

 

"L'Elisir D'Amore", de Gaetano Donizetti

Elenco: Luis Gaeta, Silvina Petryna, Sebastián Russo, Alfredo González Reig, Angie Maya

Coral Ensamble

Es­cenografía: José Andrukowicz

Iluminación: Luis Bolster

Dirección de escena: Raúl Marego

Piano y la dirección musical: Gustavo Codina

 

Dando muestra, una vez más, de su capacidad creativa, empuje y profesionalismo, el Ensamble Lírico Orquesta presentó una muy buena versión de "L'Elisir D'amore", de Gaetano Donizetti. El espectáculo transcurrió en el espacio Que Tren Club Cultural, en el corazón de Belgrano, con un techo altísimo, lateral abierto, con distancia social, tanto para el público como para los artistas y estricto control sanitario. La obra debió sufrir algunos cortes, ya que no debe durar más de una hora y media. Respetando todos estos aspectos a rajatabla, se brindó un espectáculo de muy buen nivel artístico.

Inmejorable resultó el Dulcamara de Luis Gaeta. Su voz de importante sonoridad, clara dicción y articu­lación, se aliaron a una comicidad que pareciera le es innata para hacer un retrato perfecto de este charlatán que vende brebajes supuestamente milagrosos.

Silvina Petryna fue una Adina vibrante. Con voz fresca y de bello color, sonó se­gura en la zona aguda y en todos los pasajes que exigen agilidad vocal. También fue solvente en la faz actoral,  cumpliendo con todas las facetas de este complejo personaje que pasa del interés a la indiferencia, del despecho al arrepentimiento y finalmente, al amor. Una cantante muy joven que vale la pena escuchar y tener en cuenta.

 

Sebastián Russo como Nemorino can­tó con convicción y entrega. Con elegante fraseo, . su voz contó con los matices necesarios pa­ra dejar al descubierto los senti­mientos del personaje. Recibió cálidos aplausos al concluir su muy esperada aria "Una furtiva lagrima".

 

El barí­tono Alfredo González Reig, mostró una vez más, muy buenas condiciones vocales y prestancia escénica, como Belcore.

 

La Giannetta de Angie Maya completó el cuadro de solistas, con gracia, estilo y solvencia vocal, dando realce al personaje.

 

El Coral Ensamble realizó una lucida actuación.

 

La dirección de escena de Raúl Marego es­tuvo fuera de lo convencional en muchos aspectos, para poder conformarse a los requisitos del momento en que se vive. Sin embargo, fue respetuosa del libreto y exhibió una serie de recursos para lograr un óptimo resultado. Por ejemplo, utilizó paraguas de diferentes colores, para solistas y coreutas, que daban significado a las diferentes escenas, como cuando enganchaban los mangos curvados de los mismos, simbolizando de esta manera, abrazos y besos. La es­cenografía de José Andrukowicz, la iluminación de Luis Bolster y el vestuario, contribuyeron a dar un criterio de atemporalidad a la obra y confor­maron un cuadro homogéneo de talento creativo.

 

El maestro Gustavo Codina realizó el acompañamiento en piano y la dirección musical de manera impecable, dando el brillo que requiere la obra.

 

El público, que se conformaba a la capacidad permitida, brindó muy cálidos aplausos, con el entusiasmo y la emoción que despiertan una muy buena versión y el contacto con nuestros artistas. Quedó así demostrado a las claras que ninguna crisis puede empa­ñar la excelencia artística cuando un país se dedica a enaltecer la cultura.

 

CALIFICACION: MUY BUENA

 

PROXIMA FUNCION: Sábado 24 de abril, 13:30 hs

                                    Que Tren Club Cultural: Olazabal 1784

                                    Venta de entradas: 15 4044 5263 (Whatsapp)

                                                                    ensambleliricoorquestal@gmail.com

                                                                     Alternativa Teatral

lunes, 12 de abril de 2021

 

 

 

 

CUARTETO GIANNEO : CALIDAD GARANTIZADA

 

Centro Culural Kirchner, temporada 2021: concierto a cargo del Cuarteto Gianneo (Luís Roggero-Sebastián Masci [Violines], Julio Domínguez [Viola], Marina Arreseygor [Violonchelo]), Músico Invitado: Horacio Romo (Bandoneón). Programa integrado por obras de Astor Piazzolla en adhesión al centenario de su natalicio.  11 de Abril de 2021.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  En estos tiempos de incertidumbre en donde no se sabe a ciencia cierta si se podrán mantener o no las actividades culturales bajo techo, producto de la segunda ola de COVID 19 que azota a todo el mundo, la confirmación de la presentación del Cuarteto Gianneo  (acaso uno de los mejores conjuntos de cámara argentinos) en vivo en el Centro Cultural Kirchner con un homenaje a Astor Piazzolla en el centenario de su natalicio  no pudo haber sido  mejor disparador para concurrir a escucharlo tras el lógico silencio que el parate por la pandemia le impuso a esta agrupación. También fue factor adicional la presencia del reconocido Bandoneonista Horacio Romo como músico invitado y la inclusión en el repertorio de obras muy poco difundidas del gran compositor evocado. El resultado fue de una presentación de excelencia de cuyo desarrollo me ocuparé a continuación.

 

   Con los comentarios de las obras a cargo de Sebastián Masci y la presentación como integrante de la formación de la Violonchelista Marina Arreseygor (que reemplaza por el momento a su colega Matías Villafañe), se dio inicio a un muy interesante recorrido musical, encabezado por la Suite “Tango Ballet”, integrada por temas que Piazzolla compuso como banda sonora de la película “Violencia en Buenos Aires” de Enrique de Rosas filmada a comienzos de la década del 60 del pasado siglo y que tuviera entre otros protagonistas a los primeros actores Sergio Renán y Marcos Zucker. Son cinco episodios en los que el compositor pone música a aspectos de la vida cotidiana del hombre común de Buenos Aires. Por supuesto que todas las características de la música de Piazzolla se desarrollan a lo largo de estos fragmentos. La rítmica, el vértigo, los momentos más reflexivos expuestos en modo “pesante” se hallan presentes en los pentagramas. El cuarteto logro homogeneidad y robustez de sonido y todos sus integrantes tuvieron su momento de lucimiento individual. Grata sorpresa constituyó la presencia de Marina Arreseygor, portadora de gratisimo sonido, quien pudo extraerle a su instrumento desde las notas más graves hasta las notas apenas perceptibles.

 

Ya con la presencia de Horacio Romo, se tuvo la oportunidad (en mi caso por primera vez y entiendo que de la misma manera lo fue para la mayoría de los espectadores) de escuchar “Five Tango Sensations” que el gran Astor compuso en 1989 para el Kronos Quartett de Sudáfrica y que (según lo comentado por Masci) al momento de grabarlo Piazzolla lo hizo en París mientras que el Cuarteto le envió su pista grabada en su país. Ntro. compositor quedó visiblemente molesto porque (según su parecer) sentía que los integrantes de esa agrupación no tenían la menor idea del estilo de su música y fue entonces que le comisionó al recientemente desaparecido Fernando Suarez Paz que viajara al mismísimo continente africano para embeber a sus colegas de la música de Piazzolla y solo recién ahí se pudo lograr el resultado deseado. La versión del Gianneo fue inmejorable para una partitura en donde abunda el Astor más reflexivo y melancólico por sobre el más enérgico, el que trasluce su carácter más “batallador”, al que se lo aprecia de modo particular en el último de los cinco fragmentos. Horacio Romo le aportó todo el hilo conductor de este trabajo con sonoridad impecable y justa, ensamblando a la perfección su bandoneón con el cuarteto y obtener así una perfecta amalgama sonora.

 

  Y para cerrar este bloque de “rarezas”, otra página dedicada al Kronos Quartett, en este caso, “Four For Tango”, trabajo del año anterior (1988) en un solo movimiento en el que todos los instrumentistas afrontan solos de exigencia  de los que los integrantes del Gianneo salieron todos perfectamente parados. Se repite la tendencia a la melancolía, atenuada esta por el imponente final en el que  el conjunto todo se lució de manera tal que arrancó la genuina ovación del público.

 

  Pasamos entonces a tres obras bien conocidas por todos, pero también inteligentemente seleccionadas, las  que mostraron la ductilidad del conjunto: “Fuga y Misterio” (de la Operita “María de Buenos Aires”), “La Muerte del Angel” y “Calambre”. Las dos primeras contaron con solos insuperables de Luis Roggero  y en la última una muy buena intervención de Julio Domínguez en Viola. Si a ello le sumamos el muy buen aporte de Sebastian Masci, apuntalando desde su segundo violín muchos de los momentos de tensión de las obras y el trabajo de Arreseygor desde el Violonchelo como columna vertebral del conjunto, tenemos como resultado final un concierto de excelencia, acorde con el extraordinario nivel de los integrantes de este cuarteto.

 

  Un momento de humor se vivió tras el final del programa, en donde Masci se vio sorprendido cuando sus compañeros comenzaban a abandonar el escenario, ya que estaba tan concentrado que olvidó que “Calambre” era la última obra de programa y fue entonces que Luís Roggero tomó la palabra en medio de las carcajadas de todos, para anunciar que luego de obras consideradas “Bombazos”, era el turno de un “Bombón” y lo fue: “Chique Bombon”, soberbio cierre con otra rareza que hicieron muy bien en rescatar del olvido para una extraordinaria entrega final.

 

   Donato Decina

domingo, 11 de abril de 2021

 

Excelente concierto de inauguración de la Temporada del Colón por la Orquesta Estable

 

EL PLACER DEL REENCUENTRO

Martha CORA ELISEHT

 

            Tras el Ciclo de Conciertos en homenaje al centenario del nacimiento de Astor Piazzolla, el Teatro Colón inauguró su Temporada Oficial 2021 con el primer concierto del ciclo de la Orquesta Estable de dicho organismo, que tuvo lugar el sábado 10 del corriente bajo la dirección de Alejo Pérez, donde se interpretaron las siguientes obras: Sinfonía n° 40 en Sol menor, K.550  de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) y la Sinfonía n° 3 en Mi bemol mayor (“Heroica”) Op.55 de Ludwig van Beethoven (1750-1827).

            Este concierto no sólo contó con una mayor afluencia de público en comparación con la función cubierta oportunamente por esta cronista hace exactamente un mes atrás, sino que fue transmitida simultáneamente por streaming para todos aquellos que no pudieron adquirir sus localidades. Además, contó con todas las medidas de protección desde el punto de vista sanitario –control de temperatura, alcohol en gel, cumplimiento de 2 metros de distancia entre asistentes previamente al ingreso a la sala y la distancia correspondiente entre asientos habilitados-, tanto para el público como sobre el escenario. Los instrumentos de cuerdas contaron con la distancia suficiente, mientras que los de viento estuvieron protegidos mediante mamparas de acrílico transparente. Se colocaron micrófonos para captar adecuadamente el sonido para la transmisión conjunta por streaming y se dejaron libres las dos primeras filas de asientos de la platea para cumplir con las disposiciones sanitarias vigentes a fines de resguardar el contacto entre los músicos y los espectadores.

            Tras una pausa de aproximadamente 5 minutos, finalmente Alejo Pérez hizo su presentación en escena y tomó posición en el podio para dar comienzo al concierto con la mencionada obra del genio de Salzburgo. Compuesta en 1788, consta de 4 movimientos: potentísimo acompañante a cargo de las violas en la obertura del 1° movimiento fue una innovación para su época, que rompe con el estilo tradicional de composición del compositor al introducir la figura acompañante en un tono fuerte y el tema principal, con un motivo más débil que brinda su típico carácter efímero. Sin embargo, cambia drásticamente al final con un acorde de séptima dominante al final de la composición, para luego retornar al tema principal en la coda y la recapitulación. Para ese entonces, Mozart tomó la idea de Friedrich Kunze: “Un motivo posee el significado tanto del principio como del final de una obra”. En cambio, el Andante se desarrolla en una sucesión de frases en 6/8, que aumentan de intensidad a medida que transcurre la obra. Por otra parte, el Menuetto- Allegretto en ¾ rechaza el estilo superficial y entretenido de las danzas de moda de la época mediante una melodía ascendente, sincopada y una estructura temática asimétrica que ofrece contraste en los coros de instrumentos, mientras que el Trío contrasta con la melodía anterior.  Por último, el potentísimo Allegro assai que cierra la obra posee un carácter vibrante, expresivo mediante una línea melódica ascendente que contrasta con una figura descendente. Si bien la versión ofrecida por la Estable sonó muy compacta desde el principio hasta el fin, fue creciendo en intensidad a medida que se iban desarrollando los movimientos. Probablemente, el hecho de ofrecer una versión con menor cantidad de instrumentistas pudo haber influido, pero no le restó mérito a la magistral dirección de Pérez. Los instrumentos de cuerda sonaron muy bien y los vientos también, aunque en menor medida; quizás, por efecto de las mamparas protectoras. No obstante, la labor de los dos cornistas fue impecable, al igual que la de Rubén Albornoz en oboe.

            La Sinfonía n° 3 en Mi bemol mayor, Op.55 “Heroica” es una de las obras más bellas que se han compuesto y que marca el surgimiento de Beethoven como compositor netamente sinfónico. El genio de Bonn era un ferviente admirador de los ideales de la Revolución Francesa y originariamente, estaba dedicada a Napoleón Bonaparte como libertador de Europa. Sin embargo, cuando éste se corona como Emperador de Francia en 1804, Beethoven tacha su nombre de la dedicatoria y la titula “Heroica” en homenaje a un héroe inexistente, porque lo que le interesaba era el heroísmo en sí, sin atribuirlo a una figura en particular. Compuesta entre 1802 –coincidente con la estancia del músico en Heilegenstadt- y 1804, fue estrenada en el Theater an der Wien de Viena en 1805, con el mismo compositor en el podio. Consta de 4 movimientos: Allegro con brío/ Marcha fúnebre- Adagio assai/ Scherzo- Allegro vivace/ Finale: Allegro molto, que fueron ejecutados de manera impecable. Fue una de las mejores versiones de dicha sinfonía que una pudo apreciar sobre el escenario del Colón, donde Alejo Pérez hizo gala de su maestría en materia de dirección, logrando un equilibrio sonoro perfecto, imprimiendo su sello personal a los músicos y logrando la profundidad sonora en los crescendi tan característicos de Beethoven. La Marcha fúnebre del 2° movimiento sonó muy solemne y brillante a la vez. Pese a contar sólo con dos contrabajos, el contrapunto que realizaron los mismos fue magistral, al igual que los cellos. Lo mismo sucedió con los cornos en el Scherzo del 3° movimiento, logrando un sonido prístino. Los tempi se respetaron perfectamente para dar lugar a una versión vibrante, poderosa y con un brillo inusitado. Naturalmente, el público estalló en aplausos hacia el final del concierto.

            Tras un largo compás de espera, la Temporada Oficial 2021 abrió con un concierto digno del Colón, donde ha sido un auténtico placer volver a reencontrarse con los artistas. En el caso particular de quien escribe, ha sido la primera vez que una fue invitada como periodista especializada y agradece profundamente a la Dirección de Prensa del Teatro. Ojalá que el público pueda seguir disfrutando de los espectáculos anunciados para el corriente año y que no se interrumpa como consecuencia de la drástica situación sanitaria imperante en el país y en todo el mundo. La cultura es esencial y alimenta el espíritu.

 

Interesante concierto de compositores argentinos poco representados en el CCK

 

PRIMERO, LO NUESTRO

Martha CORA ELISEHT

 

            Con el correr del tiempo, el Centro Cultural Kirchner (CCK) se ha consolidado como la principal sala de conciertos del país: no sólo por la variedad de espectáculos que en él se ofrecen, sino también por la riqueza de los intérpretes. En este caso, el pasado viernes 9 del corriente se ofreció un concierto de cámara en la Sala Argentina de dicha institución a cargo del trío compuesto por Jorge Calderari (violín), Teresa Fainstein Day (cello) y Javier Mas (piano), quienes interpretaron el siguiente repertorio:

-          “Impresiones de mi tierra”- Manuel GÓMEZ CARRILLO (1883-1968)

-          “Aires pampeanos” para violín y piano-  Gilardo GILARDI (1889-1963)

-          “Réverie” para violín y piano- Héctor PANIZZA (1875-1967)

-          “Kleine Elegie” para cello y piano- Carlos OLIVARES (1890-1972)

-          Tres piezas breves para cello y piano, Op.4- Astor PIAZZOLLA (1921-1992)

-          Trío n° 2 para violín, cello y piano- Luis GIANNEO (1897-1968)

Debido a la carencia de programas de mano, Javier Mas se dirigió al público para brindar una breve reseña de cada obra y la vida de los compositores. El repertorio se caracterizó por ser obras muy poco difundidas de compositores argentinos que vivieron y fallecieron más o menos en la misma época y que cayeron injustamente en el olvido. Merced al impecable trabajo de rescate del Instituto de Musicología “Carlos Vega”, se han recuperado y hoy en día se pueden apreciar. Desgraciadamente, otras tantas se han perdido –tal es el caso del Trío n° 1 para violín, cello y piano de Luis Gianneo- y por eso se interpretó el Trío n° 2 del mencionado autor.

Manuel Gómez Carrillo fue un compositor santiagueño vinculado a la obra de Andrés Chazarreta y autor de la recopilación Música Nativa del Norte Argentino (1920), que supo fusionar los ritmos característicos de su tierra natal con la música europea. Tal es así que Impresiones de mi tierra está escrita como rapsodia que se inicia con pericón, prosigue con bailecito y huella en una perfecta conjunción clásica/ folklórica introducida por el piano en cada uno de los ritmos que integran la misma. El diálogo entre los tres instrumentos se caracterizó por un perfecto equilibrio sonoro, muy compacto, bien llevado y por una excelente interpretación, donde Jorge Calderari se destacó en sus solos del pasaje lento. Seguidamente, Jorge Calderari y Javier Mas interpretaron las dos obras para violín y piano: Aires pampeanos de Gilardi y Réverie (Ensoñación) de Héctor Panizza. Ambas obras fueron compuestas en 1945, pero de características muy diferentes: mientras que la primera fusiona melodías folklóricas de la pampa con ribetes de música de cámara europea –al estilo de Luigi Boccherini-, la segunda posee una línea melódica netamente europea, ricamente elaborada y de tinte impresionista, que permite el lucimiento del fraseo del violín en escalas ascendentes y descendentes que dan el efecto onírico acorde al título de la obra, retomado por el piano en escala diatónica. La labor de ambos instrumentistas fue magistral, brindando una interpretación de altísimo nivel.

Tras una breve pausa,  el dúo formado por Javier Mas y Teresa Fainstein Day ofreció las dos obras para sus respectivos instrumentos: Kleine Elegie (Pequeña Elegía) de Carlos Olivares y las Tres piezas breves para cello y piano de Astor Piazzolla. La primera está escrita en forma de sonata, donde el piano introduce el tema para permitir el lucimiento del cello en su fraseo, brindando el tono elegíaco. No sólo Olivares fue cellista, sino también un músico muy importante en su época. Fundó la Orquesta Sinfónica de Tucumán y fue maestro de Teresa Fainstein Day, quien agradeció poder interpretar su obra. A continuación, se ejecutaron las Tres piezas breves Op. 4 de Piazzolla. Es una obra de juventud, muy diferente del estilo que caracterizó al músico marplatense en todo el mundo, que consta de tres movimientos: Adagio/ Serenata/ Siciliana. El primero es una Pastoral donde el cello desarrolla el tema principal, mientras que el piano acompaña con arabescos y glissandi. En el segundo (Serenata), el piano abre la melodía con ciertas disonancias- notoria influencia de Nadia Boulanger, quien fuera su maestra durante sus años de perfeccionamiento en París- hasta que el cello toma la línea melódica. En la última (Siciliana), el cello abre el diálogo con el piano en pizzicato en una pasacaglia que recuerda la pieza homónima de Fauré (Siciliènne), pero con un estilo más contemporáneo. Muy buena labor de ambos instrumentistas, que recibió un fuerte aplauso por parte del público.

Por último, el conjunto ofreció una excelente versión del Trío n° 2 de Luis Gianneo, que consta de tres movimientos: Introducción- vivace/ Molto andante/ Allegro energico. Previamente al vibrante Vivace del 1° movimiento, la Introducción fue ejecutada de manera muy solemne al unísono por los tres instrumentos. Es una obra donde Gianneo toma fragmentos de otras de sus composiciones (El tarco en flor, Concierto Aymará y el Pericón Nacional –fue quien realizó la orquestación de dicha obra, que perdura hasta la actualidad-) y las conjuga –a modo de caleidoscopio- de manera magistral mediante recursos de contrapunto, capitulación y fuga. El pizzicato a cargo del cello estuvo en perfecto contrapunto con el piano y el violín y posteriormente, cada uno de los instrumentos tiene a su cargo una variación, mientras el otro desarrolla el tema principal. Esto se puso de manifiesto en el fragmento del Pericón, donde el trémolo de las cuerdas contrastó con la melodía –a cargo del piano- en una gran interpretación. En el Andante, la introducción está a cargo del cello y posteriormente, el piano retoma la melodía. El solo de violín posee reminiscencias del Concierto Aymará –escrito para dicho instrumento solista-, donde Calderari brindó una interpretación exquisita. El movimiento final está escrito como una pasacaglia donde se alternan el tempo de Allegro energico con cantábile, donde se aprecian las melodías de El tarco en flor con el Pericón Nacional que cierra la obra. Tras los fervientes aplausos por parte del público, no podía faltar un bis: una magistral versión de Oblivion de Astor Piazzolla, “obra que no necesita presentación”, según palabras textuales de Jorge Calderari.

Ha sido una experiencia maravillosa y un auténtico placer poder descubrir obras inéditas para la mayoría del público, de una insuperable belleza melódica y que han despertado luego de un prolongado letargo. La Argentina ha dado grandes talentos en materia de composición musical que han escrito obras hermosas, de gran calidad y jerarquía que es necesario escucharlas y aprender a descubrirlas mediante una adecuada difusión para que formen parte de los repertorios habituales de conciertos.