lunes, 20 de mayo de 2019


UNA LABOR EXCEPCIONAL

“Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto”, Director: Lucio Bruno-Videla. Solistas: Graciela de Glyndenfedt (Soprano), Enrique Folger (Tenor), Leonardo López Linares (Barítono), Mario de Salvo (Bajo). Repertorista: Gerardo Delgado. Programa: Obras de Rojas, López Buchardo, García Mansilla, Schiuma y Berutti. CCK-Sála Sinfónica, 17/05/19.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

    El tesón y la perseverancia con los que Lucio Bruno-Videla realiza su labor en el Instituto de Etnomusicología del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio por fruto este concierto en el que después de más de un siglo de su última audición pública para la mayoría de las obras interpretadas pudieran volverse a escuchar públicamente. Incluso alguna de Ellas en estreno de versión castellana (“Pampa” por caso) y también en muchos casos con reconstrucción de todo el material de Orquesta (la mencionada “Pampa”), tarea realizada justamente en el Instituto antes mencionado.
 El resultado fue que el público asistente disfrutó de una velada  casi sín precedentes, Solo se cuenta en este caso la realizada el año anterior con la misma Orquesta y el mismo Director y dos años atrás el recordado rescate de la Sinfonía Programática “La Batalla de Ayacucho” de Mariano Pablo Rosquellas, oportunidad aquella que también contó con la dramaturgia de Margarita Pollini. Si bien es cierto que las diferentes Asociaciones de Compositores realizan conciertos para presentar trabajos actuales, esta velada “Historicísta” solo es comparable con las que el inolvidable Juán Carlos Zorzi realizaba ya sea con la Sinfónica Nacional o la Filarmónica de Buenos Aires, o las que Carlos Calleja ofrecía al frente de la Sinfónica Municipal de Avellaneda (a Consecuencia de las cuales se pudo apreciar luego “Lin Calel” en el Argentino de La Plata), por lo que Bruno-Videla ciertamente es (a mi entender) el continuador de ese legado.

 La programación ofrecida estuvo constituida por fragmentos de cinco Operas de autores Nacionales, la última con la presentación completa de su segundo acto. La primera sorpresa fue la presentación de fragmentos de “Chaquira Lieu”, la Opera Argentina mas antigua que se conserva íntegra , la que no se escuchaba desde principio de siglo veinte. Temática que podríamos llamarla actual: la conquista del desierto y la resistencia Mapuche. Un naturalista cautivo desesperado por salvar a su hija, un Mapuche que la pretende y un joven  integrante del grupo científico que la pretende también Pudo apreciarse el interesantísimo Preludio al segundo acto con un tratamiento instrumental que recuerda mucho a Donizetti y al primer Verdi, con un impecable solo de Violonchelo. El Aria del Natruralista, para cuerda de Bajo, un Cuarteto entre la hija, el Naturalísta, el Joven y el aborigen y el parlamento final de este último.  Página sumamente convincente que logró que la concurrencia comenzara a cautivarse con la selección de fragmentos ofrecidos.

  La segunda selección estuvo conformada por dos fragmentos de “El Sueño de Alma” de  Carlos López Buchardo, de la que hace un siglo no se cuenta con noticias de haber sido interpretada. Compuesta durante el período de residencia del compositor en Europa para estudiar como becario, casi al estallar la primera guerra mundial- Pensada primeramente como una cantata, pero por sugerencia de Sem Benelli transformada en ópera, “El Sueño del Alma” se transforma en el sueño de una patria pujante, acorde con la época del Centenario de la Revolución de Mayo. Se pudo apreciar un “Intermezzo Sinfónico” en donde se percibió la influencia de Mascagni (propio de esa época de composición) y una bella aria de barítono cantada en Italiano como lo es todo el texto.

  “La Angelical Manuelita” de Eduardo García Mansilla, nieto del General Lucio Norberto Mansilla y de línea de parentesco con Juan Manuel y Manuelita Rosas es una obra situada en la época del “Restaurador de las Leyes”. Su libreto refiere al romance de la hija del Gobernador Bonaerense de raigambre Federal con un joven Unitario, el que asume la impostura de un Oficial Inglés (Beresandford [¿se habrá acordado de Beresford el invasor Inglés?]) para entrar a la casa de Rosas, en la que entona un interesante “Homenaje a la Mujer Argentina”. Una vez mas aquí, la influencia “verísta” del tipo Giordano o Mascagni se hizo presente.

  Con el final de “Tabaré” de Alfredo Schiuma, basado en el poema de Juán Zorrilla de San Martín culminó la primera parte compuesto por el dúo entre Blanca y el protagonísta. Aquí ya es mayor la influencia del primer Puccini, ya que la construcción musical de este final hace remtir en su estructura al final de “Manon Lescaut”, causando un gran impacto en el Público.

  La segunda parte estuvo dedicada íntegramente al segundo acto de “Pampa” de Arturo Berutti ,de la que se estrenó de manera absoluta la traducción de Boris sobre el original italiano debido a Guido Borra. Juan Moreira y sus vicisitudes con su compañera Vicenta, su compadre Gimenez y el Alcalde (¿sería ese el cargo en la Lobos de segunda mitad del siglo diecinueve ya alejados los Indios y conformada la “Campaña” Bonaerense?). Lo cierto es que la Persecución del Alcalde a Ntro. Gaucho mas emblemático, el intento por parte de aquel de poseer a la compañera de  este como “prenda de pago”, la llegada de Moreira, el duelo entre ambos hombres y la posterior muerte del Alcalde a manos de Moreira, llevan  a que este inicie su vida de escape y que salga a hacer justicia “por mano propia”, culminando el acto con la despedida de Moreira de su Vicenta y que su compadre Gimenez acompañe a Esta. Página de una gran tensión musical y escénica, aquí claramente no solo influyen los moldes veristas sino que también la escritura es mas elaborada y hasta un cierto aire “Respighiano” puede percibirse.

  EL trabajo de Lucio Bruno-Videla al frente de la Filiberto fue impecable de punta a punta, aunque hubiese sido recomendable contener a la masa orquestal, la que por momentos conspiró en el buen desempeño de las voces solistas. Dentro de este panorama, tanto Enrique Folger como Leonardo López Linares hicieron honor a sus antecedentes, al incuestionable nivel internacional de ambos y pudo escuchárselos aceptablemente bién. Folger con lucimiento en “Homenaje a la Mujer Argentina” y en el Moreira y López Linares en el fragmento de “El Sueño de Alma” y también en “Pampa”  como Gimenez el compadre. Mario de Salvo sorteó con innegable oficio los momentos más complejos de “Chaquira Lieu” y cumplió con corrección como “El Alcalde” en la Opera de Berutti. Graciela de Glyndenfeldt, debió lidiar con la fuerza de la Orquesta. Mantiene muy buen estado vocal y cuando se pudo percibir su registro más agudo, nos dimos cuenta el porqué de semejante trayectoria. Por todo esto cabe expresar el  reconocimiento a Gerardo Delgado por su labor de repertorísta para este conciertp y preparar de muy buena forma a estos reconocidos valores de la lírica Nacional para un repertorio no frecuentado por Ellos
.
    Debemos valorar el rescate del acervo musical que el Instituto de Etnomusicología del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con Lucio Bruno-Videla a la Cabeza efectúa. Y ojalá se repitan estos programas que el público disfruta sobremanera, a tal punto que los últimos momentos de “Pampa” debieron ser bisados.

Donato Decina


domingo, 19 de mayo de 2019


LLAMATIVO PASO ATRÁS

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Sexto Concierto de Abono, temporada 2019, Director: Emmanuele Baldini. Programa: Obras de Leopold Mozart, Wolfang Amadeus Mozart y Franz Peter Schubert. Teatro Colón, 16 de Mayo de 2019..

NUESTRA OPINION: REGULAR

  Al observar la programación de este séxto concierto de abono de la Filarmónica Porteña, me atrajo el hecho de que también Esta Orquesta se haya sumado a la experiencia de tener a un violinista en el doble rol de solista y Director, tal como ocurriera días pasados con la Sinfónica Nacional y Massimo Quarta. En esta oportunidad, la Filarmónica confió en el Italiano Emmanuele Baldini, actual concertino de la Sinfónica del Estado de Sao Paulo (Brasil), quien el año anterior ya había llevado a cabo una labor similar ante los alumnos de la Academia Orquestal del Instituto Superior de Arte del Colón.

    La circunstancia de que se llevaran adelante las funciones de “Un Tranvía Llamado Deseo” (última) y de “El Principito” (última de la primera serie), evidentemente llevó a que el Concierto se haya debido efectuar únicamente en el Sobre –Escenario y con el Telón cerrado como fondo. Por lo que en un espacio muy acotado se debieron ubicar unos cuarenta instrumentistas. También llamó la atención la presencia en calidad de “Concertino Adjunto Invitado” de Xavier Incháusti. No porque no reúna los méritos para ello, que los tiene y muy bien ganados, sinó que ante fechas en que no toca el titular Pablo Saraví, se convoca a Concertinos de otras orquestas para cubrir ese puesto. Aunque no hayan aún concursos para cubir el importante rol de Concertino, ¿La Filarmónica no cuenta en sus propias filas con Violinistas de fuste para cubrir provisoriamente la vacante?. Pregunta sin respuesta.

  La velada se inició con la  Sinfonía “Burlesca “ en Sol mayor de leopold Mozart. Obra en cuatro breves movimientos divididos en una Obertura o Sinfonía el primero y tres  posteriores reservados estos a describir a emblemas del Teatro de Comedia, de ahí su nombre. Son estos Tres: “Hanswurs”, figura del Teatro Alemán de los siglos XVI y XVII, “Pantaleone” y “Arlecchino”, estos últimos dos como es sabido, provenientes de la “Commedia dell’Arte”. Es inclusive llamativa su orquestación, para un pequeño conjunto de Violas, Violonchelos (Por cuatro cada uno), Contrabajo y fagot. Aquí se percibió al público algo desconcertado, producto del evidente desconocimiento de la obra, la que fue vertida en trazo un tanto grueso y sin alcanzar a captar del todo la atención de la audiencia.

  La Obra central en la que Baldini cumplió con el “Doble Rol” , fue el Concierto Nº 1 para Violín y Orquesta en Si Bemol mayor, K.207 de Wlfang Amadeus Mozart. Escrito en tres movimientos a los 17 años, es el comienzo de un camino dentro de tal combinación que lo llevará a sus cumbres mayores como los últimos tres. Baldini mostró un sonido un tanto áspero y la Orquesta lució algunos llamativos desacoples que se mantuvieron a lo largo de la interpretación. A la luz de las presentaciones anteriores, fue muy notoria la disminución del rendimiento de la Orquesta.

  Y el cierre tuvo lugar con una versión un tanto desajustada de la Sinfonía Nº 4 en Do menor D.417 “Tragica” de Franz Schubert, a la que Yo hace muchísimos años no escuchaba en la Sala del Colón. Cambios drásticos de “Tempi” cono pasar del lento a los rápidos de manera abrupta y algunos desacoples, hicieron que desgraciadamente se transitara un camino que a esa altura de la noche ya no tenía retorno. Ojalá que de repetirse haya mejor calidad en el resultado final.

Donato Decina

jueves, 16 de mayo de 2019


UN TRANVÍA LLAMADO DESEO
Teatro Colon 10 de mayo 2019
Estrenó el Teatro Colon, la ópera,  “Un tranvía llamado deseo” con música de Andre Previn, y libreto de Phullip Littell, basada en la famosa novela homónima de Tennessee Williams.
Se trata de una obra muy interesante, con música que remite al neo – romanticismo del siglo XX y al jazz,  que encaja perfectamente con la pieza teatral.
La representación de la obra, fue de muy alta calidad a partir de la excelente concertación del Maestro irlandés David Brophy, un experto en el repertorio del siglo XX.
A cargo del rol protagónico, de Blanche Dubois, debutó en el Colon la soprano Orla Boylan; una efectiva cantante, de buena línea de canto, un tanto estridente en su zona aguda, pero que supo transmitir, en lo vocal y en lo escénico todas las alternativas emocionales que este difícil y arduo personaje exige.
También, en una muy destacada actuación se lució la soprano Sarah Jane McMahon, ya que tanto en lo vocal, en lo escénico y físicamente es una artista ideal para el rol de Stella.
Contundente el trabajo del barítono David Adam Moore, en el rol de Stanley. Muy buen profesional y de gran trabajo actoral.
El tenor Eric Fennell, es un muy buen cantante y aceptable actor. Su voz es pequeña, pero su estilo de canto  y la interpretación convincente de su personaje, compensan la falta de volumen.
La ya conocida por el público del Colon, Victoria Livengood, inolvidable por sus creaciones de “La Secretaria”, en El Consul y “Baba la Turca” en The rake’s progress, volvió a demostrar sus dotes de gran artista en el rol de Eunice.
Los interpretes de los roles comprimarios, Darío Leoncini, Pablo Politzer y Alicia Cecotti, estuvieron a la altura de las circunstancias, en un gran trabajo de equipo.
Una gran virtud de este estreno, que a estas alturas es necesario destacar, es que tanto la escenografía de Enrique Bordolini, como la dirección escénica, de Rita Cosentino,  respetan el contexto en que la obra fue concebida.
No obstante, cabe destacar la innecesaria escenificación del final del segundo acto. Es el momento en que Blanche, le cuenta a Mitch, las desdichadas circunstancias del suicidio de su joven esposo; “He was a boy when I was a very young girl”. El relato de Blanche, es tan claro y preciso, que no merece distraer la atención hacia la protagonista, que en ese momento interpreta una de los momentos más dramáticos y conmovedores de la ópera.  El protagonismo, es de la artista, de la música, no pide acción teatral, no pide representar lo obvio con escenas obscenas.
En resumen, “Un tranvía llamado deseo”, fue un estreno exitoso y muy bien presentado por el Teatro Colon.
                                 

                                                                                                     Roberto Falcone

Estupendo concierto de la Orquesta de Cámara de Munich en el Colón
LA GRANDEZA RADICA EN LA SIMPLICIDAD
Martha CORA ELISEHT
            El pasado lunes 13 del corriente tuvo lugar en el Teatro Colón el segundo concierto del 1° Ciclo del Mozarteum Argentino, con la presentación de la Orquesta de Cámara de Munich, dirigida por su concertino –Daniel Giglberger-, con la participación de la pianista francesa Lise de la Salle como solista. El repertorio comprendió las siguientes obras: Serenata para orquesta de cuerdas, Op. 20 de Sir Edward Elgar (1857-1934), el Concierto n° 9 para piano y orquesta en Mi bemol mayor, K.271 “Jenamy” de Wolfgang A. Mozart (1756-1791), Company, para orquesta de cuerdas de Philip Glass (1937) y la Sinfonía n°29 en La mayor, K.201 de Mozart.
            No es la primera vez que esta prestigiosa agrupación visita nuestro país, destacándose por la pureza de su sonido y la creatividad de sus programas. Fue convocada en reemplazo de la Orquesta Sinfónica de Beijing –cuya presentación se canceló y tuvo que ser reemplazada por la Orquesta Sinfónica de Armenia, que también canceló su presentación durante el transcurso del corriente año- y está compuesta por 24 músicos. Muchos de ellos utilizan instrumentos de época para dar una mayor y mejor calidad de interpretación (prueba de ello fue la interpretación de la mencionada Sinfonía de Mozart con los cornos). Y Lise de la Salle resultó una intérprete espléndida, con personalidad escénica, que supo dar al Concierto n° 9 de Mozart un sonido cristalino y transparente, haciendo hincapié en su interpretación. Posee una técnica perfecta, una pulsación y una digitación excelentes y, además, logró un ensamble compacto y preciso con el resto de los músicos, ofreciendo una versión luminosa de la mencionada obra. Tal es así, que se vio obligada a interpretar un bis: La fille des chéveux longues de Débussy. Fue muy aplaudida por el público, al igual que el conjunto instrumental. Pese a su juventud, ha sido ganadora del Diapason d’Or y el Gramophone’s Editor’s Choice, además de concretar una prestigiosísima carrera internacional.
            El mencionado Concierto n° 9 de Mozart fue compuesto en 1777 y dedicado a una pianista francesa de apellido Jeunehomme, que fuera incorrectamente escrito e interpretado por el compositor. Posteriormente, Mozart se lo dedica a la hija de uno de sus amigos –Jean- Georges Noverre-, casada con un francés de apellido Jenamy y notable pianista, del cual, el concierto toma su nombre. Consta de tres movimientos (Allegro/Andantino/ Rondó- Presto)  y presenta una abundancia de líneas melódicas en el Allegro, independientes de los temas anunciados por la orquesta.  Por ende, posee un fraseo y dificultades técnicas que deben ser interpretados por un pianista con madurez expresiva. Precisamente, Lise de la Salle lo logró mediante una interpretación magistral.
            Previamente, la orquesta ofreció la Serenata para orquesta de cuerdas, Op. 20 de Sir Edward Elgar, ofreciendo una versión muy buena, que sonó dulcemente, pero que también se notó cierto grado de solemnidad en su interpretación. Hubo un balance característico desde el primer movimiento (Piacevole), con reminiscencias de Dvorák, con pasajes sutiles desde las violas y cellos. Muy buena labor del director y violín solista Daniel Giglberger en el Larghetto y de la orquesta – en general- en el Allegretto, que culmina con una recapitulación del 1° movimiento. Lo mismo sucedió con Company de Philip Glass, que es una obra que se destaca por su simpleza, sobre una base de continuo ondulante y una expresión minimalista. En sus orígenes, fue compuesta como música de escena para la obra homónima de Samuel Beckett y estrenada en el Public Theatre de New York en 1983. Sus cuatro movimientos intentan plasmar el espacio cerrado y mínimo en el que se encuentra el protagonista de la obra. Posteriormente, Glass la publicó como Cuarteto para cuerdas n°2 en 1986 y, finalmente, en la presente versión para orquesta de cuerdas. La interpretación fue muy buena, con perfecto equilibrio sonoro entre los cuatro grupos de instrumentos de cuerdas.
            Por último, la orquesta ofreció una excelente versión de la Sinfonía n° 29 en La mayor, K. 201 de Mozart, que es una de las obras más tempranas del genio salzburgués. Mozart tenía sólo 18 años cuando la compuso y es la obra que marca su madurez como compositor. Consta de cuatro movimientos (Allegro moderato/ Andante/ Menuetto- Allegretto y Allegro con spirito) y se desarrollan dos temas muy bien definidos y diferenciados desde el comienzo de la Sinfonía. El 1° movimiento se desarrolla en forma de sonata, caracterizado por ser muy dinámico y permitir el intercambio de cuerdas y vientos. El 2° movimiento, en cambio, es mucho más melódico y se caracteriza por un acompañamiento de cuerdas con sordina. Fue muy destacada la labor del conjunto y el empleo de instrumentos de época le brindó un toque muy particular. Además, el hecho de ser un grupo reducido permitió aún más apreciar las sutilezas y detalles de esta obra. Actualmente, existe una tendencia a interpretar las obras de Mozart con menor cantidad de músicos –no mayor de 25- que con una orquesta sinfónica. Y el resultado es óptimo, tal como sucedió en este caso. Las intervenciones de todos los instrumentistas fueron brillantes, logrando un sonido diáfano y siguiendo los lineamientos originales del compositor. Esto se notó más aún en el vigoroso Minuetto del 3° movimiento, donde el diálogo entre cuerdas y vientos es más fluido, y en el impetuoso Allegro con spirito que cierra la obra. Asimismo, era admirable apreciar los gestos del director al marcar el ritmo con sus pies, lo que contagiaba alegría al resto del conjunto. Tras los aplausos, la orquesta ofreció dos bises: el movimiento final de la Sinfonía n° 44 de Joseph Haydn y una obra de Max Reger (Ansfintebleico), que no fueron anunciadas, pero que sonaron magistralmente. Una muy buena propuesta del Mozarteum y, a su vez, un excelente reemplazo, donde todos los presentes se retiraron muy conformes por haber elegido un repertorio que no es el más conocido entre las obras para música de cámara, pero que ha sido sencillo y simple, con una orquesta caracterizada por su gran musicalidad y su enorme talento.
             


miércoles, 15 de mayo de 2019


LISE DE LA SALLE, PIANISTA CON MAYUSCULAS

Mozarteum Argentino, Temporada 2019: Actuación de la Orquesta de Cámara de Munich, Concertino (Daniel Giglberger). Solista: Lise de La Salle (Piano). Programa: Obras de Elgar, Mozart y Glass. Teatro Colón: 13 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

La programación anunciada para la presente temporada por parte del Mozarteum Argentino marcaba para esta fecha la presencia de la Beijing Philarmonic Orchestra. En el programa de mano del primer concierto de la temporada, ya se verificaba un cambio de programación, pues se anunciaba a la Filarmónica Nacional Armenia. Aún así, pocos días después del concierto de apertura, avisos en los medios gráficos y redes sociales anunciaban la venida de la Orquesta de Cámara de Munich sin Director y con el Concurso de la Pianista Francesa Lise de La Salle como solista. Sean  cuales sean los factores que motivaron los cambios, es evidente que con este último concurso, el que a la postre culminó presentándose sobre el escenario del Colón, el Mozarteum una vez mas logró la actuación de una probadísima agrupación justamente conocida en Ntro Medio a través de la Entidad Organizadora y apreciar a una interprete con mayúsculas, llamada a estar junto a los mejores.

  El conjunto, guiado en esta ocasión desde el primer atril por su Concertino Daniel Giglberger, mostró impecable ajuste, pero un sonido mate, opaco, llamativa característica que se mantuvo a lo largo del concierto. Son 25 interpretes que se entregan sin reservas  Hay sutileza y refinamiento por parte de todos, pero en obras como la Serenata para Cuerdas de Sir Edward Elgar o la Sinfonía Nº 29 de Mozart, encontramos por supuesto realce en los detalles, aun los mas pequeños. Al llegar a la Sinfonía, esa característica le resta brillo a una página por demás luminosa como lo demostró Trevor Pinnock para el Mismo Mozarteum en ocasión de su visita de hace 2 años atrás  también con Orquesta de Cámara y con algunos instrumentos a la usanza de época, como también aquí, por lo que el resultado final fue de una versión muy correcta, pero algo apagada ya desde su concepción. En cambio, el toque exacto lo tuvo “Company” de Phillip Glass, original para cuarteto de cuerdas y luego Orquestada para agrupación camarística, inspirada en la música que compusiera para el estreno de la Obra Teatral homónima de Samuel Beckett. Son cuatro momentos breves inspirados en una misma célula musical que ambientan diferentes situaciones de la obra y aquí si todo encuadró perfectamente. Sabido es que Glass es uno de los padres del minimalismo. Aquí se lo percibe justo, inclusive en los tiempos de duración de cada pequeño movimiento.

  En cuanto a la Solista, es una joven interprete aun (31 años), emplea toda una gama de recursos que la hacen una interprete fabulosa. Experesión natural, enérgica y desenvuelta en los ataques, supremo lirismo, digitación impecable y exquisita técnica. Se da hasta el tiempo para guiar al conjunto a su “tempi” y hacer que el Concierto Nº 9 en Mi bemol mayor Kv. 271 suene magistralmente a partir de sus manos (Mozarteum tomar nota para un recital Ella sola).

  Si las dos obras centrales fueron la cumbre del concierto, los bises que regalaron tanto la Solista como el Conjunto fueron de “paladar negro” y por ello se agradecen. La Salle con una exquisita versión de “La Niña de los Cabellos de Lino” de Debussy y la agrupación con el Cuarto Movimiento de la Sinfonía Nº 44 “Fúnebre” de Haydn y el Andante Lírico” de Max Reger, muy bienvenidos y disfrutados todos ellos.

Donato Decina 

martes, 14 de mayo de 2019


nte concierto de música del siglo XX a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional

EN LA CRESTA DE LA VANGUARDIA

Martha CORA ELISEHT

            El pasado viernes 10 del corriente tuvo lugar el Ciclo de Abono de la Orquesta Sinfónica Nacional en el Centro Cultural Kirchner (CCK), bajo la dirección de Bernhard Wulff, donde participaron los siguientes solistas: Amalia Pérez (flauta), Marcelo Balat (piano) y Irene Amerio (celesta), en un programa que incluyó música de compositores del siglo XX y que estuvo integrado por las siguientes obras: Pájaros exóticos (Oiseaux Éxotiques) de Olivier Messaien; el Concierto para flauta y orquesta de Carl Nielsen y la Música para cuerdas, percusión y celesta de Béla Bartók.
            Debe destacarse que se trata de obras que prácticamente no se incluyen dentro de los tradicionales programas de conciertos: por lo tanto, la Sinfónica Nacional ofreció un concierto de vanguardia bajo la impecable dirección del alemán Bernhard Wulff, quien -previamente al inicio del mismo- explicó someramente con ilustraciones musicales la mencionada obra de Messaien. Compuesta entre los años 1955 a 1956, se estrenó en París durante ese último año y está basada en en ritmos folklóricos griegos y de la India, que representan a 48 especies diferentes de aves de países europeos, americanos y asiáticos. Sólo dura 16 minutos y lleva una orquesta reducida, compuesta por los siguientes instrumentos: piano, 1 flauta, 1 piccolo, 2 clarinetes, 1 oboe, 1 clarinete bajo, 1 fagot, 2 cornos, 1 trompeta más los siguientes instrumentos de percusión: xilofón, glockenspiel, timbales, 1 gong y 3 cajas. Cada uno de los instrumentos representa un ave: por ejemplo, el piano representa al cardenal rojo de cabeza negra y al zorzal; el oboe y los clarinetes, a la calandria de California; el xilofón, al zorzal de Baltimore;  el piccolo, al vendré de Malasia, mientras que el oboe -conjuntamente con la percusión-, a la alondra. Según palabras textuales de Olivier Messaien:“Los pájaros son los mejores compositores”. Y así lo demostraron los músicos, con excelentes intervenciones en una explosión de sonidos, destacándose la excelente labor de Marcelo Balat al piano como solista. La dirección de Wulff fue soberbia y recibió numerosos aplausos.
            A pesar de su gran producción sinfónica y de música de cámara, Carl Nielsen sólo compuso tres conciertos sinfónicos para los siguientes instrumentos: violín, flauta y clarinete. Su Concierto para flauta y orquesta fue compuesto en 1926 para el flautista Holger Gilbert- Jespersen, quien fuera integrante del Quinteto de Vientos de Copenhague y quien también lo estrenó durante el transcurso de ese mismo año. Consta de dos movimientos: Allegro moderato y Adagio ma non troppo/ Allegretto, donde aplica su característica tonalidad expansiva (arranca en Re menor, pasando por la tonalidad de Mi bemol menor para terminar con la flauta solista en Fa mayor, a fin del 1° movimiento) y también posee tanto reminiscencias de su ópera “Maskarade” como de la 3° Sinfonía (“Espansiva”). En cambio, el 2° movimiento comienza con un Poco allegretto a cargo de la flauta solista, en diálogo con oboes, clarinetes, fagot y trombón bajo, para luego desembocar en un  rubato y ostinato que caracterizan el Adagio ma non troppo, con un magnífico cantabile a cargo de la flauta solista. Amalia Pérez demostró ser una instrumentista excepcional, con amplio dominio instrumental e interpretativo, donde realizó muy buenos matices y estupendos diálogos no sólo con  la orquesta, sino también con los solistas de los diferentes instrumentos -Gustavo Massun en viola y Rubén Albornoz en oboe-. Naturalmente, el público estalló en aplausos hasta tal punto, que se vio obligada a ejecutar un bis: una Partita de Bach, tras la cual, se retiró ovacionada.
            Béla Bartók compuso su Música para cuerdas, percusión y celesta en 1936 y al igual que Carl Nielsen, emplea la tonalidad expansiva durante los 4 movimientos que integran su obra. La misma comienza con un Andante tranquilo en La menor; prosigue con un Allegro -donde se destaca el pizzicato que interpretan las cuerdas y que va in crescendo, a medida que entra el piano en diálogo con las mismas-, continúa con un Adagio -donde intervienen la celesta y el piano- para terminar con un Allegro molto en Mi mayor, donde el compositor utiliza temas folklóricos húngaros y elementos jazzísticos (síncopa). Esta versión contó con una particularidad: el director dispuso que el piano y la celesta fueran al centro del escenario, dividiendo a las cuerdas en dos hemiorquestas colocadas en espejo (de un lado, los primeros violines encabezados por Xavier Inchausti, y del otro,  por Norberto García como solista guía, de forma simétrica). Lo mismo sucedió con el resto de los instrumentos de cuerda, mientras que la percusión se ubicó al fondo. Esto permite brindar una mayor amplitud sonora y el lucimiento del piano y la celesta. La labor de Bernhard Wulff fue notable, al igual que la de Marcelo Balat e Irene Amerio como solistas de los instrumentos ya mencionados, respectivamente. Se escuchó una armonía perfecta en los glissandi ejecutados en el 3° movimiento en el trió compuesto por piano, celesta y arpa y la labor de la percusión estuvo excelente en líneas generales, con una destacada actuación de Gilberto Ayala en los timbales.
            Valió la pena haber podido apreciar a una orquesta de gran jerarquía en un repertorio contemporáneo, lo que demuestra que -a pesar de las circunstancias adversas que le toca enfrentar a menudo- la Sinfónica Nacional sigue siendo una de las mejores orquestas de nuestro país y puede   abordar perfectamente este tipo de obras. Sería bueno poder escuchar este tipo de repertorio más a menudo dentro de los Ciclos de Abono de las diferentes orquestas del país, o cuando se presentan orquestas extranjeras. Hay mucho más para escuchar y descubrir que el repertorio tradicional.

domingo, 12 de mayo de 2019



LA BELLEZA DE LA MUSICA OFRECIDA, REALZADA POR LA MAGNIFICENCIA DEL AMBITO

Ciclo de conciertos del Museo de la Fundación Rómulo Raggio, temporada 2019. Presentación del dúo de cámara Patricia Da Dalt (Flauta)-Lucrecia Jancsa (Arpa). Programa: Obras de Donizetti, Jongen, Cras, Debussy, Piazzolla e Ibert. Vicente López, 11 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

  Desde hace 10 años, la Fundación Rómulo Raggio de Vicente López le confió a Haydee Seibert Francia la realización de un ciclo de conciertos de cámara en la sede del Museo de la Entidad en Gaspar Campos 865 de Vicente López. Esta sede fue residencia familiar veraniega por muchísimos años. Ahí esta familia, sostenedora de emprendimientos fundamentales para la Educación y la Ciencia en la Argentina, montó después una importantísima Biblioteca  y sostuvo una importante revista de divulgación científica, la que aún se publica. Si Don Lorenzo Raggio fue iniciador del movimiento, el que se vio reflejado en la Donación a la entonces Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires de las tierras en donde hoy se hallan las Escuelas Técnicas que llevan su nombre, su hijo Rómulo fue el continuador e iniciador de Esta Fundación en cuya sede se ha instalado ahora un Museo bajo su advocación. La imponente Biblioteca se constituyó ahora en un legado a la Universidad Nacional del Comahue en Neuquén y ahora su Nieto Mario, en compañía de su Esposa Patricia llevan las riendas del lugar. Un amplio y circular Parque nos recibe, prolijamente mantenido. Hay una exposición que lleva adelante la Asociación Argentina de Artistas Plásticos, con Pinturas y Esculturas, algunas de Ellas de gran calidad. La sala en la cual existió la Biblioteca nos recibe a Martha y a Mí para desde allí realizar Ntro. Programa de los Sábados. No podemos estar mejor atendidos. La calidez de Ntros. Anfitriones supera todo lo que hemos conocido. Y luego de Ntra. Transmisión, ingresamos a la sala principal, circular esta, rematada con una cúpula que conserva un bellísimo fresco de comienzos de Siglo XX. Y al cerrarse las puertas y comenzar la música, descubriremos una acústica increíble.

 La Velada ofrecida tuvo como protagonistas al dúo que conforman desde hace muchísimos años la Flautista Patricia Da Dalt y la Arpista Lucrecia Jancsa, Integrantes ambas de la Orquesta Sinfónica Nacional y con una trayectoria Nacional e Internacional por parte de ambas  que excede ampliamente este comentario.

  La primera parte del concierto abarcó un músico ampliamente conocido con dos músicos poco frecuentados, pero cuya audición me permite incorporarlos desde ahora al grupo que integran músicos de exquisito nivel. Una transcripción de una sonata de Gaetano Donizetti para la combinación de Arpa y Flauta, nos mostró los rasgos eminentes del gran creador italiano. Dos movimientos: Larghetto el primero, en donde la melodía nos semeja los recitativos de sus grandes títulos operísticos y un Allegro el segundo, donde es fácil distinguir el rítmo que emplea para sus archiconocidas “Cabalettas”. Las intérpretes comenzaron a desplegar ya desde este trabajo todas sus cualidades. Da Dalt con un sonido refinado y exquisito y Jancsa extrayendo de su instrumento sonoridad cristalina.
 Conocimos luego un trabajo del Belga Joseph Jongen. Oriundo de Lieja, desarrolló una interesante carrera. Una de sus composiciones más conocidas es su “Danse Lente”, la que aquí fue vertida por las intérpretes de manera exquisita, cumplimentándose ellas a la perfección y alcanzando instantes de maravilloso lirismo.

  Y el cierre de la primera parte ocurrió de manera magistral con la “Suite en Dúo” de Jean Cras, compositor Francés, pero también oficial naval que sirvó entre América, Senegal y las Indias Occidentales. Oriundo de Brest (Bretaña Francesa), discípulo de Henri Duparc, quien lo consideró un “Hijo del Alma”, tiene entre sus Obras mas notorias la Opera “Polifemo”. Este trabajo escuchado tiene tdas las influencias de la época, desde Debussy hasta Ravel. También elementos del Folcklore Frances expresados en la danza que cierra el trabajo. Nuevamente la expresividad de ambas intérpretes llevó la interpretación a momentos de inusitada belleza. La calidad de lo escuchado hizo que el público que completó la sala aplaudiese muy entusiastamene.

  Tras el intervalo, en el que el público es obsequiado con un refrigerio, sobrevino la cumbre de la noche. Primero cada interprete se reservó una obra solista, en ámbos casos de Claude Debussy. Fue Jancsa, quien comenzó dando al público una charla didáctica en la que explicó cómo se interpreta en un árpa de concierto, y eligió para ello la transcripción para Arpa del Primer Arabesco. Lo hizo de manera formidable con un sonido transparente, refinado y muy cristalino. Da Dalt a su turno explicó la historia de la obra a escucharse: “Syrinx”. La leyenda de Syrinx y Pan que en la música del genio Frances alcanza ribetes que son un desafío para todo instrumentista y que Da Dalt resolvió de modo admirable, manteniendo la tensión y embelleciendo a la magnífica sala con su sonido.

  El retorno del duo ocurrió de la mano de “La Historia del tango” de Astor Piazzolla con tres fragmentos bien conocidos por Nosotros: “Burdel 1900”, “Café 1930” y” Night Club 1960”. El sonido bien “canyengue” que extrajeron en “Burdel” contrastó con el clima de melancolía que trasunta “Café” y de este modo llegar al por  momentos electrizante “Night Club”, página esta que Piazzolla luego adaptó para la banda de sonido del Filme “El Infierno Tan Temido” de Raúl de la Torre. Una vez más, la calidad y el buen entendimiento entre ambas hizo que el público respondiera efusivamente.

  Y el cierre fue magistral con “Entreacto” de Jacques Ibert, autor en el que las he visto a ambas abordar cuando integraban la “Sinfonietta” que dirigía Gerardo Gandini en aquellos inolvidables conciertos del Paseo La Plaza primero y del CETC luego.  Página maravillosamente vertida, hizo que el público pidiera “algo más” ,y lo hubo, con el arreglo para Flauta y Arpa del preludio al Tercer acto de “Carmen” de Bizet, realizado por ambas con calidad superlativa.

  Trataremos de mantenerlos informados de este ciclo, el que cuenta con fechas importantísimas por delante dada la calidad de los intérpretes convocados. No saldrán defraudados y tendrán la posibilidad de conocer un lugar imponente, acorde con la música que allí se ofrece.

Donato Decina

sábado, 11 de mayo de 2019


DRAMATURGIA ATENUADA Y MUSICALMENTE EFECTISTA

Teatro Colón, temporada 2019, Opera: “Un Tranvía Llamado Deseo”, Dráma en tres actos con Música de Andre Previn y libro de Phillip Litell, basada en la obra teatral homónima de Tenesee Williams. Elénco: Orla Bolyan (Blanche Dubois), David Adam Moore (Stanley Kowalski) Sarah Jane McMahon (Stella Kowalski), Eric Fennel (Howard “Mitch” Mitchell), Victoria Livengood (Eunice Hubbell), Darío Leoncini (Steve Hubbell), Pablo Pollitzer (Joven Diariero), Alicia Cecotti (Mujer Mexicana/Enfermera), Eduardo Marcos (Doctor), Joaquín Tolosa (Pablo Gonzales), Orquesta Estable del Teatro Colón. Escenografía: Enrique Bordolini, Vestuario: Gino Bogani, Iluminación: José Luís Fiorruccio, Videoescena: Alvaro Luna. Dirección Musical: David Brophy, Regie: Rita Cosentino.

NUESTRA OPINION: MUY BUENA

  A dos años de haber sido puesta en escena en México con el soporte instrumental de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico, de la que es Titular, Enrique Arturo Diemecke redobló la apuesta y programó su estreno en la Sala del Teatro Colón. El destino quiso que no fuese completo el espectáculo, ya que hace dos meses atrás Andre Previn, responsable de ponerle música al drama de Tenesee Williams y renombrado Instrumentista y Director de Orquesta, fallecía a los 90 años en su residencia en los E.E.U.U., por lo que  (Como desgraciadamente sucedió muchas veces en Ntro. Querido Teatro) su estreno en Buenos Aires trascendió, al quedar como homenaje póstumo.

  Para explicar mejor “Un Tranvía…”, iré en primer lugar a la obra teatral de Tenesee Williams, pasaremos luego a la adaptación para la ópera y luego a analizar la partitura, para luego sí desembocar en el trabajo escénico del Colón, las voces y la Orquesta.

  Para quienes aún no la conocen o solo oyeron la mención del título, habar de “Un Tranvía Llamado Deseo” es mencionar una de las cumbres del drama tetral Norteamericano, surgido de la pluma extraordinaria de Tenesee Williams, tan gigante como Eugene O’Neil o como Arthur Miller. El choque cultural que surge de modo mas nítido en los Estados Unidos Post segunda Guerra Mundial, aún vigente en Nros. Días. nos muestra a dos mujeres venidas a menos (Blanche y Sarah Dubois), que tienen diferentes actitudes ante la adversidad. Mientras la segunda ha emprendido una actitud de enfrentar la vida ante la pérdida de sus padres (prosperos productores rurales), los malos negocios familiares y la consabida de propiedades y patrimonio, parte de su pueblo natal rumbo a la ciudad principal del Estado, conoce a un trabajador (Stanley Kowalski), formado en una idiosincrasia diferente. Se enamora, se casa con El, viven modestamente en un suburbio de New Orleans cercano al Cementerio, pero completamente ensimismada y felíz. Poco le importa que su marido no tenga una formación mayor o posición social alguna. Blanche en cambio, siendo maestra decide quedarse en Laurel su pueblo natal, presencia el derrumbe patrimonial al que se llega por acción u omisión, puesto Este en manos de inescrupulosos. Su vida se denigra cada vez mas. La trama nos develará que tuvo un noviazgo y matrimonio con un joven que nunca asumió su condición homosexual, al que descubre por sorpresa con su amor masculino en situación de intimidad. Luego de semejante revelación y en medio de una celebración en un Casino, el joven se quita la vida en el lugar. La denigración de Blanche se ahondará cada vez mas, tanto como crecerán sus deseos sexuales. Primero sorprendida en las cercanías de un cuartel provocando a los soldados y luego provocando a un alumno adolescente del colegio en el que se desempeña. Por tal situación, el alcalde del lugar se ve obligado a pedirle que abandone su pequeña loalidad natal, por lo que decide acudir a New Orleans en busca de su hermana para que la ayude. Al llegar debe tomar dos tranvías: el de la ruta Deseo, que ha de conectárla con el de la ruta Cementerio, bjándose tan solo unas cuadras antes de este último (existió ralmente en New Orleans). Stella la recibe, pero Stanley enseguida desconfía. Aun así la acogen en la casa, pero los conflictos no tardan en aparecer ya que Blanche no acepta su derrumbe y Stanley es simple y quiere ser felíz con su mujer. Mas allá de su rudeza, el es amo y señor y no acepta las intromisiones externas. Si bien hay muchos roles secundarios, aquí aparecerán una pareja de vecinos (Eunice y Steve Hubbell), quienes son confidentes de Stanley y Stella, y Steve, además, compinche de las partidas de Poker del reducido círculo de amigos de Stanley. “Mitch” Mitchell (Un solterón apegado a su madre) es otro de los integrantes del Circulo de Stanley y termina emergiendo como el ideal de candidato para sacar a Blanche de la soledad y la soltería, mientras que Pablo Gonzales (Oh casulaidad, Williams ya en 1946  hacía referencia a la cultura inmigrante) completaba el Circulo de amigos y los personajes principales. Así, el Poker entre hombres, las visitas  y salidas entre las mujeres de los integrantes del Círculo y otros ocasionales personajes conforman el entorno de la escena. El drama se acrecienta con Stella embarazada, las expectativas y ansiedades puestas en el parto, Blanche que permanece e interfiere entre la pareja, Stanley que pierde los estribos ante las actitudes de su cuñada, por lo que decide investigar por su cuenta el porque de la perdida de patrimonio (que también afecta a su esposa) y quien es verdadeamente su cuñada. Ante las revelaciones de un viajante amigo que trabaja en la empresa en donde se desempeña, el que tiene su área de labor en el pueblo natal de las hermanas, se enterará del derrotero de su cuñada narrado líneas arriba y decide sacarla cuanto antes de la casa. Mientras tanto, anoticia a su amigo de quien es Blanche y genera una situación de violencia que culminará con la muerte de “Mitch” a golpes por parte de Stanley.  Blanche a su vez enloqueciendo más y más, seducirá a un joven canillita, pero finalmente se arrepiente y desiste del perverso juego. Provocará  la ira de su cuñado y la violenta violencia verbal entre ambos llevará al desemboque en una violación sexual a manos de Este y luego de seguir en su escalada de delirio  culminará duramente en un hospicio. Hasta aquí el original. Como dije unos párrafos mas arriba, Littell el adaptador y libretista, atenúa en parte la violencia. Aquí “Mitch” no muere, sinó que ante la revelación de su amigo, deja a Blanche, Esta comienza en su locura que desembocará en la Violación por parte de su cuñado, la que se intensifica con la presencia en la calle de una Mexicana que vende flores para el Cementerio. De modo sorpresivo, un médico y una enfermera aparecerán en el medio de  una reunión de poker de los hombres,  reducirán a Blanche y la llevarán a dicho hospicio.

  Musicalmente hablando, el tratamiento de Previn es totalmente melódico, mucho de Norteamericano, en donde el Jazz (tan caro a New Orleans y a Louisiana toda) y las referencias que por momentos trazan similitudes con “Porgy and Bess” son ineludibles, como así también dos partituras a las que conoció como Director de Orquesta, la Sinfonía Nº 4 y la Opera “Lady Macbeth de Mtensk” de Dimitri Shostakovich (casualmente por las que el Compositor, junto a Prokofieff y Myaskovky recibieran la reprimenda del “Comisariato Cultural” Stalinista). Y ya que entre paréntesis me referí a Prokofieff el comienzo no puede mirarse sin hacer una referencia a la música del ballet “Romeo y Juieta” con la que la inmortal página se inicia y hasta el Stravinski de la segunda parte de “La Conagracion de la Primavera” es una referencia también ineludible, por lo que se verá que ante tantas influencias, los golpes de efecto se multiplican y la acción termina imponiéndose ante el espectador. De todos modos, no debemos olvidar que “Un Tranvía..” es un ecnargo a Previn de la Opera de San Francísco, escrita y dedicada a Renee Fleming en su pleno apogeo vocal y por lo tanto se necesita una voz de ese calibre para afrontarla.

  En el aspecto visual, Rita Cosentino le extrajo todo el jugo al espacio físico, aunque jugando con el mas reservado de los ambientes de la casa: el Baño. Lugar en donde Blanche concurre recurrentemente, ya sea como lugar de distensión, inmersión mediante, o desahogo en llantos, o aún mas, para espiar a la joven pareja, lo que provocará una guerra de espacio con Stanley quien lo necesita para sus necesidades fisiológicas, con lo que se entabla también un “cuerpo a Cuerpo” en esa curiosa lucha. La escenografía de Enrique Bordolini da en el aspecto justo de vivienda Obrera muy derruída, con muebles super sencillos.  La Iluminación de José luís Fiorruccio dio justo con los muchos claroscuros escénicos. Alvaro Luna logró gran impacto visual con sus diseños videotécnicos. Gino Bogani diseño un magnífico y sobrio vestuario, acorde con las necesidades del libreto.  Y en lo actoral, la Puestísta le supo extraer lo mejor a cada cantante.

  Y hablando de lo vocal, aunque nunca sabremos que ocurrió con Daniela Tabernig, originalmente anunciada para el rol titular, tuvimos a Orla Boylan encarnando el difícil rol de Blanche, que ya lo ha hecho con el Director de Orquesta en Europa y que estuvo a la altura del desafío, mas allá de que su zona vocal más aguda aparece limitada y con algunas asperezas. Empero, su aporte actoral es muy bueno y convence al público. David Adam Moore, barítono Norteamericano, fue un extraordinario Stanley Kowalski, tiene buen porte, presencia escénica, voz de unos graves formidables y es excelente actor. Cuando se situó en el centro de la escena, dominó esta de punta a punta. La frágil e ilusionada Stella fue asumida por Sarah Jane McMahon, Norteamericana también, con una categoría rotunda. Tiene exquisito timbre vocal, convence en lo actoral y se gana con creces la ovación. Victoria Livengood regresó al Colón para otro triunfo rotundo. Dueña y señora de la escena, su Eunice, la vecina, fue de antología. Cuanto escenario y cuanta caracterización puestas al servicio de la función. Eric Fenell, trazó de maravillas al atribulado “Mitch”. Aunque con un caudal de voz un tanto pequeño, su deambular escénico, compensa la otra carencia y lo hace convncente. Darío Leoncini se lució en sus intervenciones como Steve el Vecino-Amigo, esposo de Eunice. A tono con la escena en la voz y en el lugar. Completaron el elenco, Pablo Pollitzer como el “joven Canillita”, muy bien en el diálogo con la protagonista. Joaquín Tolosa, como Pablo Gonzales (el último integrante del Círculo de Amigos de Stanley), muy correcto en sus breves intervenciones, Alicia Cecotti como la Florísta Mexicana y como la enfermera, incluso interviniendo en Off, siempre de modo acertado y, en un papel actoral, Eduardo Marcos como el médico que finalmente dominará e internará a Blanche.

  Finalmente en la parte musical, David Brophy, Director de Orquesta irlandés, condujo acertadamente a la Estable. Le extrajo todos los detalles, atento siempre a las sonoridades y a un ida y vuela permanente con el palco escénico. Reveló un profundo conocimiento de la partitura y demostró el porque ya la ha concertado varias veces. Se ganó el aplauso unánime de la Estable, la que esperó en el foso su salida a saludar para aplaudirlo Ellos también.  ¿Nace otra Sociedad del tipo Decker/Estable, Altinoglou/Estable o Lano/Estable?. Lo cierto es que luego de haber trabajado seriamente con la “Triada Italiana” (Palumbo, Benini y Pidó), mas Dimecke en lo Sinfónico, Brophy fue el heredero Directo y cosechó el beneficio.

Donato Decina


LISZT + LAVANDERA + MINCZUK = COMUNION PERFECTA

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Quinto concierto de abono, Director: Roberto Minczuk. Solistas: Horacio Lavandera (Piano), Coro de Niños del Teatro Colón, Director: César Bustamante. Programa: Obras de Franz Liszt. Teatro Colón, 09 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

  Un  programa así vale la pena. Integrado por dos obras de un compositor de glorioso talento e innegable fuerza expresiva. Con una de esas obras que son el desfío para cualquier solista y cualquier Director que se precien de ser algo mucho mas que intérpretes y una página que debió esperar mas de un siglo para que se la escuche en el Colón y 33 años para que se la vuelva a escuchar en Buenos Aires y en la Argentina.

  No es ninguna novedad que el primer concierto para Piano y Orquesta de Franz Liszt requiere más que buena técnica. Su intrincada escritura, sus enérgicos ataques y sus pasajes plenos de iirismo exigen al solista total compenetración y mucho sentimiento. Horacio Lavandera respondió con creces y entregó una de sus mas memorables actuaciones en el Colón. Seguridad en la digitación, puereza de sonido, compenetración con la obra y total comunicación con el Director sobresalieron de su versión, con una zona central en donde el lirismo agregó un vuelo interpretativo que se recordará por muchísimo tiempo. Estuvo la la altura de Argerich y Goerner y  con ello creo decir todo. Minczuk guió a la Filarmónica con mano maestra. En ningún momento desbordó al solista, hubo ida y vuela en la comunicación y la Agrupación mostro color y sonoridad justas.

  No podía quedar ahí la intervención de Lavandera y con gran generosidad le entregó al público una exquisita versión de la Paráfrasis que Liszt realizó sobre el Preludio al Tercer acto y Marcha Nupcial de “Lohengrin” de su yerno, Richard Wagner, que arrancó una gigantesca ovación para un Lavandera que aquí fue una Orquesta.
  La segunda parte significó el estreno absoluto para la Sala del Teatro Colón de la Sinfonía  S.109 “Dante”, de la que solo  recuerdo su estreno también absoluto en la Argentina en 1986, insólitamente en el viejo recínto de operaciones de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, bajo la guía del Japonés Kasuhiro Koizumi (Premio Von Karajan con este último nombrado vivo) la Orquesta Sinfónica Nacional y la sección femenina del Coro Polifónico Nacional, preparada en esa ocasión por Oscar Galvez Vidal, todo ello gracias al ingenio de mi inolvidable amigo y maestro Julio Palacio, programador de la Orquesta en la breve gestión de Jorge Rotter e impulsor de la renovación del repertorio a la que Yo desde este humilde rincón fervorosamente adhiero. Gracias a Dios, recuerdo vívidamente esa versión a la que puedo decir que grabamos junto a Martha Cora Eliseht de “Contrabando” en un radio-grabador de la época puesto en el suelo del recinto y que vaya a saber como nos permitieron el ingreso, aún cuando como es lógico la cinta virgen que utilizamos ya esté inaudible, y que la cinta abierta que empleaba en las tomas Radio Nacional para difundirlas en su por entonces única FM, tal vez haya corrido el mismo destino. Puedo asegurar que esta versión fue mucho más rica en color, detalles, sonido “tempi”. La Dirección “mecánica” y el “tempi en “acelerando” de Koizumi se contrapone, con el Lirismo y la alta escuela de Minczuk (Discípulo Este de Kurt Masur y se nota) que aletargó cuando correspondía, dejo “cantar” los pasajes mas subrayables y administró con sabiduría la energía. Así pasamos desde el vertiginoso  y dramático “Descenso a los Infiernos” que el Dante evoca en la “Divina Commedia”, la evocación de “Francesca da Rimini y Paolo Malatesta”, el transito expiatorio y pesante del “Purgatorio” y la liberación del alma encarnada en un Magnificat que es una acción por la gracia recibida. Si bien no comparto la inclusión del Coro de Nilños del Colón (No entiendo porque no cantó al igual que la semana pasada la sección femenina del Coro Estable, ya que lo único que se le presentaba por delante es el Magníficat de Caamaño el próximo Viernes 17, ¿temas de “horas extras” tal vez?). El Coro de Niños del Teatro lo hizo muy dignamente, mas una impresionante actuación de Sebastián Achembach en el Organo Eléctrico del Colón (se impone una versión en el CCK, aprovechando el Klais). Todo esto conllevó a una versión soberbia, muy sentida y magistralmente llevada por Minczuk, tal vez uno de los más notorios valores de la Dirección Orquestal Brasileña de hoy, que está a la par de Neschlling y Karabtchevsky en calidad artística. Bienvenida una vez mas su participación y ¿Por qué no?, aprovechar entonces que está al frente de la Opera de Sao Paulo para consignarle  un título lírico en el futuro.

Donato Decina