lunes, 22 de enero de 2024

 

 

  La ASOCIACIÓN DE CRÍTICOS MUSICALES DE LA ARGENTINA lamenta con profundo pesar el deceso de su socio fundador y ex Secretario General Juan Carlos Montero, figura señera de la crítica musical en nuestro país. Muy querido en el medio, exigente, durante su extenso desempeño en el periodismo escrito y oral, nuestro colega fue siempre un ejemplo de imparcialidad y amor por la música, lo que sumado a su continua labor de difusión cultural y respaldo a nuevos artistas y compositores, hicieron que sus trabajos alcanzaran el rango de una cátedra imprescindible. 

domingo, 31 de diciembre de 2023

 


    "La ASOCIACIÓN DE CRÍTICOS MUSICALES DE LA ARGENTINA lamenta el proyecto de disolución del Fondo Nacional de las Artes, entidad que a lo largo de los años ha venido desplegando una fructífera labor de estímulo y apoyo a un amplio abanico de manifestaciones culturales. En nuestro terreno, recordamos sin ir más lejos que Pedro Ignacio Calderón fue beneficiario de una beca para estudiar en la Academia de Santa Cecilia de Roma con Fernando Previtali, y Juan Carlos Zorzi obtuvo una beca de perfeccionamiento en Siena con Gofredo Petrassi y Franco Ferrara. Uno de nuestros grandes maestros, Juan José Castro, integró además el Directorio del Fondo. Las instituciones son en definitiva mejores o peores según quienes las conducen, por lo cual a veces no es necesario adoptar medidas extremas como su cierre, bastando sólo con reformar de raíz el plantel de quienes las dirigen y sus reglamentos. +  

jueves, 21 de diciembre de 2023

 


                                     Foto: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli



Cierre de la Temporada del Ballet Estable del Colón con “EL CORSARIO”


UNA DE PIRATAS, EN TIEMPOS DEL IMPERIO OTOMANO

Martha CORA ELISEHT


Para cerrar una brillante temporada, originalmente, el Ballet Estable del Teatro

Colón tenía previsto reponer LA BAYADERA de Ludwig Minkus, con coreografía de

Rudolph Nureyev y la participación de los primeros bailarines invitados Natalia

Osipova y Daniel Camargo en los roles protagónicos. Debido a que no se abonó el

canon correspondiente a la Fundación Nureyev en concepto de derechos de autor, se

decidió reponer una obra de repertorio del Ballet Estable: EL CORSARIO, con música

de Adolphe Adam (1803-1856), Cesare Pugni (1802-1870), Riccardo Drigo (1846-

1930) y Léo Delibes (1836-1891), con coreografía de Anne- Marie Holmes.

Lamentablemente, la pareja Osipova/ Camargo canceló sus actuaciones previstas para

las funciones de abono en el Colón; por lo tanto, el Director del Ballet Estable -Mario

Galizzi- convocó a los primeros bailarines y solistas de la compañía para la difícil tarea

de suplantar a estas primerísimas figuras de la danza internacional. Asimismo, marcará

la despedida de dos grandes bailarines: Carla Vincelli y Edgardo Trabalón, quienes se

retiran del Ballet Estable con este título luego de una exitosa carrera.

Las funciones tendrán lugar entre los días 17 al 30 del corriente y cuentan con la

participación de Manuel Coves y Ezequiel Silberstein al frente de la Orquesta

Filarmónica de Buenos Aires; escenografía de Christian Prego, vestuario de Aníbal

Lápiz e iluminación de Rubén Conde, con reposición coreográfica de Leonardo Cuestas,

Natalia Sarraceno y Vagram Ambartsounian.

Quien escribe tuvo la oportunidad de asistir a la función del miércoles 21 del

corriente, con el siguiente reparto: Ayelén Sánchez (Medora), Gerardo Wyss (Conrad),

Jiva Velázquez (Alí), Beatriz Boos (Gulnara), Edgardo Trabalón (Birbanto), Luisina

Rodríguez (esposa de Birbanto), Facundo Luqui (Lankendem), Julián Galván (Pashá),

Rodrigo Cuadra (asistente del Pashá), Caterina Stutz, Paula Cassano y Ludmila

Galaverna (pas de trois del 1° acto); las parejas formadas por Marisol López Prieto y

Martín Vedia; Candela Rodríguez Echenique y Sebastián Bustos (pas de six del 2° acto)

y las siguientes solistas para el Jardín Animado: Cecilia Lucero (Rojo), Jazmín Aguirre

(Naranja) y Lola Mugica (Amarillo). Participaron refuerzos a cargo de los alumnos de

danza del Instituto superior de Arte del Teatro Colón (ISATC).

Inspirado en la novela homónima de Lord Byron (1814) y en la ópera de Verdi,

EL CORSARIO se estrenó en la Ópera de París en 1856, con música de Adolphe Adam

y coreografía de Joseph Mazilier. Lamentablemente, Adam no pudo disfrutar de su

éxito: falleció unos pocos meses después de su estreno. A diferencia de otras joyas del

ballet romántico francés como LA SYLPHIDE y GISELLE, se traslada al relato de las

aventuras de los piratas y sus incursiones dentro del Imperio Otomano, donde no faltan

todos los ingredientes para una buena trama: los mercaderes de esclavas (Lankendem),

la corte oriental del Pashá Said, llena de exotismo y sensualidad; la galantería, la


ambición, el amor y la caballerosidad. En 1858, Jules Perrot montó su coreografía para

esta obra en el Teatro Bolshoi de Moscú y quedó automáticamente incorporada al

repertorio. Allí es donde Marius Petipa -quien interpretó el rol de Conrad- incorporó el

pas d’esclave del 2° acto, con música de Von Oldenburg. Posteriormente, se presentó en

1868 una nueva versión, creada especialmente para su esposa Marie con música de

Cesare Pugni y se incorpora el Jardín Animado del 3° acto, con música de Léo Delibes.

Finalmente, en 1899 EL CORSARIO toma su versión definitiva con música de Riccardo

Drigo, quien, a su vez, es el autor del celebérrimo pas de deux (pas de trois, en la obra

completa) que se representa como pieza independiente dentro del repertorio del ballet

clásico y que data de 1915. Esta nueva producción reemplazó definitivamente a la

versión francesa y es la que se representa en la actualidad.

La coreografía de Anne- Marie Holmes resultó ser efectiva, ya que trabaja sobre

el componente emocional de cada personaje y permite destacar el virtuosismo de los

principales solistas. Manuel Coves es un conocido director de ballet -a quien se apreció

el año pasado en GISELLE- y ofreció una muy buena versión de la partitura,

adaptándola al tiempo del bailarín. Las escenas de conjunto estuvieron correctamente

llevadas a cabo, con muy buena coordinación (Danza de los piratas del 1° acto, con un

muy buen dominio de escenas de esgrima en el cruce de los alfanjes y el empleo de

arcos y guirnaldas de flores en el Jardín Animado del 3° acto). En esta última escena se

destacaron dos jóvenes bailarinas: Cecilia Lucero y Jazmín Aguirre -alumnas de danza

del ISATC-, que lo hicieron con suma gracia y precisión de movimientos. La labor de

Lola Mugica Calvo dentro de este número fue excepcional, ya que su cambré, pliés y

developées fueron de una precisión absoluta. Lo mismo sucedió con el trío formado por

Caterina Stutz, Paula Cassano y Ludmila Galaverna en el pas de trois del 1° acto, donde

esta última se destacó por su impecable postura sobre el escenario, además de su

souplée y su cambré. (Realmente, una considera que está para bailar roles de mayor

peso y trascendencia, ya que nunca decepciona). Otra que también tuvo un muy buen

desempeño fue Luisina Rodríguez -quien debió reemplazar en último momento a

Magdalena Cortés- como la esposa de Birbanto junto a Edgardo Trabalón,

destacadísimo intérprete de este rol y que le sienta de maravilla. Junto a las parejas

formadas por Candela Rodríguez Echenique y Sebastián Bustos y Marisol López Prieto

y Martín Vedia brindaron un soberbio pas de six en el 2° acto, mientras que Julián

Galván y Rodrigo Cuadra se destacaron como el Pashá Said y su asistente.

Beatriz Boos es una bailarina que está realizando una carrera meteórica y fue

una Gulnara estupenda, al igual que Facundo Luqui como Lankendem. Sus piruetas

fueron perfectas, al igual que sus dotes histriónicas y plasticidad. Ambos se destacaron

en el pas de deux del 1° acto, donde el mercader la presenta al Pashá Said para venderla

como esposa. Y supo coquetear muy bien junto a Rodrigo Cuadra en la escena del 3°

acto.

En cuanto a los roles principales, Jiva Velázquez se llevó los laureles y fue lo

mejor de la noche. Independientemente de ser un bailarín acrobático, el rol de Alí

también le sienta de maravilla y descolló con sus piruetas, fouéttes y solage en el

celebérrimo pas de trois del 2° acto junto a Ayelén Sánchez y Gerardo Wyss. Ella dio

vida a una excelente Medora, con perfecta técnica, gracia y desempeño actoral.

También se lució en el pas de deux entre Conrad y Medora del 2° acto. Una hubiera


esperado más de Wyss en el rol protagónico, ya que no tuvo una actuación tan destacada

con respecto de sus compañeros de elenco.

En líneas generales, fue una buena función, pero de inferior calidad si se las

compara con otros títulos dentro de la presente temporada, que contó con figuras

descollantes. Hubiera sido fantástico coronarla con solistas internacionales, pero no

pudo ser. Por lo tanto, el elenco nacional supo tomar el toro por las astas con un muy

buen desempeño. Es muy bueno que se le dé oportunidad a jóvenes valores y, asimismo,

tener en cuenta a gente muy valiosa dentro de la compañía que merece algo más que un

rol secundario.

lunes, 18 de diciembre de 2023

 

Monumental versión de la 9° Sinfonía de Beethoven por la Sinfónica Juvenil en el CCK

 

CON TODA LA PASIÓN, GARRA E ÍMPETU JUVENIL

Martha CORA ELISEHT

 

            En cercanía a la fecha de nacimiento de Ludwig van Beethoven (16 de Diciembre de 1770), la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador Gral. San Martín” decidió homenajear al genio de Bonn con la más célebre de sus obras: la Sinfonía n°9 en Re menor, Op.125 (“Coral”), hecho que tuvo lugar el pasado domingo 17 del corriente en la Sala Sinfónica -Auditorio Nacional- del Centro Cultural Kirchner (CCK), con participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil Bonaerense, el Coro LAGUN ONAK, el Coro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires -ambos dirigidos por Miguel Pesce- y el Coro Polifónico Evangélico Nacional, dirigido por María Constanza Bongarrá. La dirección orquestal estuvo a cargo de Mario Benzecry, con participación de los siguientes solistas: Jacquelina Livieri (soprano), Alejandra Malvino (mezzosoprano), Fermín Prieto (tenor) y Lucas Devebec Mayer (bajo).

            Previamente al inicio del concierto y, munido de un micrófono ante la habitual ausencia de programas de mano, el maestro Benzecry se dirigió al público para realizar algunos anuncios y agradecimientos a las autoridades allí presentes y a los numerosos invitados, entre los cuales se encontraban el actual Secretario de Cultura de la Nación -Leonardo Cifelli-; la Directora de la Dirección Nacional de Organismos Estables -Mariela Bolatti-; el Sr. Embajador de Japón en la Argentina -Hiroshi Yamaguchi, quien fue invitado a pasar al estrado para declararlo amigo de la Orquesta, motivo por el cual recibió un diploma conmemorativo- y su par marroquí -Fares Yassir-, al igual que al cuerpo de profesores que realizan tareas de perfeccionamiento de los músicos integrantes de la Sinfónica Juvenil. También agradeció a Agustín Andrade - Director Ejecutivo de la Orquesta Sinfónica Juvenil Bonaerense, organismo dependiente del Programa de Coros y Orquestas de la Provincia de Buenos Aires- por la participación de esta agrupación en forma conjunta, fundada en Junio del corriente año.

            La inmensa popularidad alcanzada por la 9° Sinfonía radica en que se trata de una obra universal, que subraya los valores fundamentales del hombre – libertad, igualdad, fraternidad- dentro del marco de un elemento trascendental: la alegría. Tal es así, que el poeta alemán Friedrich von Schiller (1759-1805) tuvo que cambiar el título a su poema Ode an der Freiheit (Oda a la libertad) por Ode an der Freude (Oda a la alegría), compuesto entre 1785 y 1786, cuyo texto servirá como fuente de inspiración a Beethoven para componer su célebre sinfonía. A finales del siglo XVIII, el movimiento alemán Sturm und Drag (Tormenta e Impulso) rechazaba el racionalismo riguroso y provocó una ruptura con las formas cortesanas vigentes hasta aquel entonces, subrayando valores tales como la libertad y los sentimientos. Esto dio origen al romanticismo, del cual, Beethoven ha sido su máximo exponente. No sólo porque se atrevió a romper con el esquema cerrado de las formas musicales, sino porque dejó de lado instituciones como el mecenazgo para vivir como compositor -algo que ya había iniciado Mozart en Viena-. El manuscrito de Schiller llegó a manos de Beethoven en 1793 y, tras leerlo, el genio de Bonn quedó tan encantado con el texto, que decidió musicalizarlo. No fue nada sencillo debido a su larga extensión -16 estrofas- y también a que -hasta ese momento- nunca se había incluido la participación de un coro dentro de una sinfonía. Por lo tanto, había que adaptarlo musicalmente y diferenciarlo del texto original de Schiller. Por dicho motivo, cuando la Sociedad Filarmónica de Londres le encarga la composición de la sinfonía en 1817, Beethoven decide llamarlo Ode/Hymn to Joy (Oda/ Himno a la alegría). La composición comenzó en 1818 y lo más difícil fue lograr una introducción musical para poder adaptar adecuadamente el texto de Schiller. En una conversación con Anton Schindler -biógrafo y amigo personal del compositor-, éste narró: “Lo más difícil fue la composición del 4° movimiento, donde la lucha comenzó como nunca. El objetivo era encontrar de un modo correcto la introducción a la oda de Schiller, hasta que, un día, Beethoven entró a un cuarto y gritó: “¡Lo tengo! ¡Lo tengo! Déjenos cantar la oda del inmortal Schiller”. No obstante, Beethoven siguió trabajando hasta encontrar las palabras con las cuales, el bajo introduce la parte vocal: “O Freude! Nicht diese Tönne!”. El movimiento es una sinfonía en miniatura dentro de una sinfonía, debido a su perfecta síntesis entre lo instrumental y lo vocal.  Tras 10 años de no realizar apariciones en público debido a su sordera, el estreno tuvo lugar en 1824 en Viena. Al no poder escuchar, Beethoven siguió su sinfonía con la partitura hasta que uno de los músicos lo tomó del brazo para que pudiera apreciar su éxito. El público lo ovacionó en medio de un sinfín de aplausos y agitando pañuelos al aire. Su partitura original forma parte de la herencia espiritual de la humanidad y se encuentra en el Registro de la Memoria Mundial de la UNESCO desde 2001, además de ser el Himno oficial de la Unión Europea.

            En la presente versión, los integrantes de ambas orquestas se fusionaron en un solo cuerpo para brindar una versión luminosa, brillante, con perfecto dominio de los tempi dentro de los 4 movimientos que la integran (Allegro ma non troppo, un poco maestoso/Scherzo: molto vivace- Presto/ Adagio molto e cantábile- andante moderato- Tempo primo- Andante/ Finale: Presto- allegro ma non troppo- Vivace- adagio cantábile-Allegro assai- Alla marcia- Allegro assai vivace-Andante maestoso- Allegro enérgico, sempre ben marcato- Allegro ma non tanto- Prestissimo). A pesar de algunas imperfecciones en las entradas o por parte de algún instrumento, la labor desempeñada por los integrantes de ambas orquestas fue sumamente convincente, logrando un sonido auténticamente beethoveniano. Por su parte, los coros estuvieron muy bien preparados, con un perfecto equilibrio vocal desde el “Freude” inicial. El desempeño de las voces solistas fue sublime desde la introducción a cargo del bajo, con una destacadísima actuación de Lucas Devebec Mayer, seguido por Fermín Prieto y el excelente dúo formado por Jacquelina Livieri y Alejandra Malvino. El equilibrio entre los solistas, coros y orquesta permitió una auténtica amalgama sonora bajo la magistral batuta de Mario Benzecry, que fue aplaudida intensamente ni bien finalizó la obra. El CCK se puso unánimemente de pie tras una estupenda versión de tan archiconocida sinfonía, que no sólo representó el final del presente ciclo de conciertos, sino también el cierre de una temporada exitosa para la Libertador Gral. San Martín, que se perfila como una de las mejores orquestas del país. La pasión, el ímpetu y la garra de los jóvenes lo hicieron posible. 

jueves, 14 de diciembre de 2023

 



                              Foto: Luciana D'Attoma Dirección Nacional de Elencos Estables


UN FINAL DE CICLO CON EXPECTATIVAS

 

Centro Cultural Kirchner, temporada 2023. Concierto Sinfónico-Vocal-Coral de cierre de la temporada 2023 de los Elencos Estables de Cultura de la Nación. Solistas: Antonella Zanetti (Soprano), Ricardo González Dorrego (tenor), Alejandro Spies (Barítono). Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Carlos Vieu. Coro Polifónico Nacional, Director: Antonio Domeneghini. Coro Nacional de Niños, Directora: María Isabel Sanz. Programa: Carl Orff : “Carmina Burana”. Auditorio Nacional, 13 de Diciembre de 2023.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Ante un lleno total del Auditorio Nacional, parte de los Elencos Estables de la hoy Secretaría de Cultura de la Nación llevaron a cabo el Concierto de Cierre de la Temporada 2023. Previo al inicio, una querida colega como lo es Margarita Pollini, quién se encarga de la coordinación artística y la programación del Coro Polifónico Nacional, dio la bienvenida al público micrófono en mano y agradeció en nombre de los Artistas ubicados en el escenario la decisión del flamante Secretario de Cultura de la Nación Leonardo Cifelli de mantener en el cargo de Directora Nacional de Elencos Estables  a Mariela Florencia Bolatti, quién se desempeña en dicha función desde el año 2015, periodo durante el cual se logró jerarquizar la carrera artística a través de un nuevo convenio colectivo de trabajo para dichos elencos. También se aprovechó la ocasión para dar la bienvenida a Valeria Ambrosio (de recordada gestión como Directora General del Teatro Argentino de la Plata en la parte final de la gestión de Daniel Scioli como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires) como flamante Directora del Centro Cultural Kirchner. El público se sumó de manera espontánea al aplauso de los artistas.

 

  La obra elegida para este concierto fue “Carmina Burana” de Carl Orff, obra que marcó para este compositor un antes y un después en su carrera y que con las posteriores “Catulli Carmina” y “El Triunfo de Afrodita” integró la trilogía conocida como “Los Triunfos”. Bien conocida es esta obra, basada en canticos de Beuern, ciudad conocida por un monasterio ubicado en sus adyacencias. Es una síntesis de los gozos profanos y la influencia del amor. Carlos Vieu demostró conocer la obra hasta en los más mínimos detalles. Con absoluta autoridad trazó toques personales como por ejemplo en pasajes en tempi algo más lento de lo habitual para pasar luego a un Accelerando en modo vertiginoso. Instantes de tensión bien administrada y otros de suave y conmovedor lirismo. Aquí entró también a tallar la gran categoría y preparación del Coro Polifónico Nacional a cargo de Antonio Domeneghini con sus extraordinarios integrantes quienes además de ser notables solistas en la mayoría de los casos, conforman un equipo completo, bien amalgamado, de homogéneo sonido y sus prestaciones no decaen en absoluto en calidad. El Coro Nacional de Niños brindó una actuación de impecable factura de la mano de su titular, María Isabel Sanz. En cuanto a la Sinfónica Nacional exhibió momentos de altísimo vuelo interpretativo. Sobresalieron las labores tanto de Amalia Pérez en Flauta como de Sofía Kujta en clarinete. Algunas pequeñísimas imperfecciones en nada empañan una estupenda labor. Finalmente tres solistas de altísimo calibre. La para mí debutante absoluta Antonella Zanetti de magnífico timbre, buena emisión y un decir de calidad. Alejandro Spies de descollante labor con momentos en los que debió emplear al máximo su zona aguda y salió airoso, para luego utilizar a fondo su estupenda zona grave. Por último la formidable intervención de Ricardo González Dorrego en la célebre Canción del Cisne con pleno dominio de su zona aguda, perfecto decir y apoyo en una magnífica gesticulación en consonancia con el texto.

 

  Tras la ovación gigantesca que saludo a este trabajo, los nuevos funcionarios acompañados por Mariela Bolatti saludaron en el escenario y el Maestro Vieu aprovechó la oportunidad para interceder y solicitar a título personal que los Organismos puedan trabajar exclusivamente en el escenario para una mejor preparación de las presentaciones y que con buena voluntad se podrían organizar los tiempos de ocupación del escenario, sobre todo en lo que hace a preparación de obras como la ofrecida. Saludó la presencia en la platea del Director/Fundador del Coro Polifónico Nacional, Roberto Saccente (labor desde 1966 a 1986), quien a sus 91 años aún se mantiene activo y anunciar que se repetirían los dos momentos finales (“Ave Formosissima” y “O Fortuna”), invitando a quienes quisieran volverla a escuchar a darse cita el Viernes 15 en Ramos Mejía (Av. De Mayo y Rosales) con fuegos de artificio al final. Vale la pena concurrir.

 

Donato Decina

martes, 12 de diciembre de 2023

 Muy buen concierto de la Sinfónica y el Coro de la Municipalidad de 3 de Febrero en la

basílica de Lourdes


ORGULLOSAMENTE BONAERENSES Y A MUCHA HONRA

Martha CORA ELISEHT


Dentro del santoral de la iglesia Católica Apostólica Romana, el 11 de Febrero

se conmemora la celebración de Nuestra Señora de Lourdes, una de las vírgenes más

veneradas en el país. Por dicho motivo, todos los días 11 de cada mes se celebran misas

y diversos eventos en el santuario ubicado en Santos Lugares, donde el pasado lunes 11

del corriente se ofreció un concierto en conmemoración de dicha virgen, prácticamente

coincidente con la celebración de la Inmaculada Concepción de María el 8 de

Diciembre pasado. Participaron la Orquesta Sinfónica y el Coro de la Municipalidad de

Tres de Febrero bajo la dirección de Ezequiel Fautario y Débora Maccarone

respectivamente, junto al conjunto vocal Vox Animæ, bajo la dirección de Santiago

Cano y los solistas Perla Hrynkiewiecz (soprano), Diana Delfino Flood (contralto),

Fabián Frías (tenor) y Emiliano Rodríguez (bajo) para brindar el siguiente programa:

- Stabat Mater en Sol menor, D.175- Franz SCHUBERT (1797-1828)

- Misa en Do mayor, Op.86- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

Tras la tradicional afinación de instrumentos y la presentación de los organismos

intervinientes a cargo del locutor oficial del municipio, Ezequiel Fautario hizo su

presentación para realizar una breve reseña sobre las obras debido a la ausencia de

programas de mano. El Stabat Mater (Estaba la Madre) es una composición religiosa

que data del siglo XIII y narra el dolor y el sufrimiento de la Virgen María ante la

crucifixión y posterior muerte de su único hijo, Jesús. Hubo más de 200 compositores

que llevaron los versos de este poema medieval escrito en latín a la música -entre otros,

Giovanni Battista Pergolesi, Antonio Vivaldi, Franz Liszt, Zoltan Kódaly y Antonin

Dvořak-, pero el de Franz Schubert es uno de los menos representados. Compuesto en

1815, es una obra de corta duración -no más de 13 minutos- que se caracteriza por ser

sumamente romántico y cuya música presenta una belleza singular. Sólo incluye 4 de

las 20 estrofas del Stabat Mater original, que se repiten como “variaciones de gran

alcance” en forma continua, luego de una breve introducción orquestal. A diferencia de

otras composiciones religiosas de Schubert, donde un único movimiento se divide en

tres secciones, el Stabat Mater D. 175 se representa como un solo movimiento continuo.

Originalmente, Schubert quiso emplear cornos en vez de trombones en su orquestación,

pero no pudo hacerlo por dos motivos: en primer lugar, las trompas de aquella época

carecían de válvulas para lograr ciertas notas y, en segundo lugar, la tonalidad en Sol

menor hacía imposible su uso. Por lo tanto, decidió emplear trombones en vez de

trompas. Al año siguiente, el genio vienés compone su Stabat Mater en Fa menor,

D.383, de mayor duración en forma de un oratorio breve. En este caso, el coro estuvo

magníficamente preparado y la orquesta sonó muy bien afinada para otorgar una versión

exquisita de dicha obra, caracterizada por ser dramática y, a su vez, romántica.


Seguidamente, el grupo vocal Vox Animæ hizo su presentación junto a los

solistas- quienes integran el Coro Municipal de Tres de Febrero- para brindar una

majestuosa versión de la Misa en Do mayor, Op.86 de Beethoven, compuesta en Viena

en 1807 por encargo del príncipe Nikolas Esterházy. Consta de 5 secciones (Kyrie/

Gloria/Credo/ Sanctus/ Agnus Dei), donde algunas abarcan varios números. Mientras

que el imponente y jubiloso Kyrie inicial es un Andante con moto assai vivace quasi

allegretto ma non troppo en la tonalidad inicial de Do mayor a cargo de los solistas y el

coro en un canon a 4 voces, el Gloria se divide en 3 partes: Gloria (Allegro con brio, a

cargo del tenor), Qui tollis pecsata mundi (Allegro mosso, a cargo de la contralto) y

Quoniam tu solus sanctus (Allegro ma non troppo, con participación de los solistas y el

coro). A su vez, el Credo se divide en 5 partes: Credo (Allegro con brío, coro), Et

incarnatus est (Adagio, con participación de los 4 solistas y el coro), Et resurrexit

(Adagio, con participación del bajo), Et in Spiritum Sanctus (Allegro) y Et vitam Venturi

saeculi (Allegro ma non troppo). Estas dos últimas secciones contaron con una

excelente participación de los dos coros y el cuarteto de solistas, cuyas voces estuvieron

muy bien seleccionadas y preparadas para asumir un compromiso de gran envergadura.

Por su parte, la orquesta sonó espléndida, con muy buen desempeño de los solistas

instrumentales (en especial, el fagot y el cuarteto de maderas). La excelente labor

desempeñada por el coro se hizo sentir en las dos primeras secciones del Sanctus

(Sanctus, adagio y Pleni sunt coeli, Osanna, allegro), mientras que el cuarteto de

solistas descolló en el Benedictus (Allegretto ma non troppo) mediante un canon a 4

voces perfectamente equilibrado. El movimiento se cierra con el Osanna in excelsis

(Allegro) a cargo del coro. En contraste con el jubileo demostrado en el movimiento

anterior, el Agnus Dei abre con un poco andante en Do menor a cargo del coro, mientras

que el Dona nobis pacem se divide en dos partes: la primera, a cargo del cuarteto de

voces solistas (Allegro ma non troppo en Do mayor) y cierra con un andante con moto a

cargo del Coro en la misma tonalidad para recapitular con el tempo del Kyrie inicial.

Una joya sinfónico- coral magistralmente interpretada, donde el numeroso público que

se dio cita en el templo disfrutó a más no poder, culminando con un sinfín de aplausos y

vítores.

Una basílica o una iglesia siempre es el ámbito más apropiado para la ejecución de

música religiosa, donde el sonido se eleva hasta alcanzar alturas celestiales y las voces

suenan angelicales, independientemente que la acústica del templo permita que el

sonido se multiplique y que una orquesta formada por algo más de 40 músicos suene

como si fuese exactamente el doble o el triple. En este caso, se dio una perfecta

conjunción entre orquesta, coro y solistas para lograr una magnífica versión de ambas

obras. Los organismos artísticos de la Municipalidad de Tres de Febrero pueden sentirse

orgullosamente bonaerenses y lo demuestran con creces todo el tiempo sobre los

diferentes escenarios donde les ha tocado participar.

domingo, 10 de diciembre de 2023

 

 

 

UNA ESTUPENDA NOCHE CON EL BARROCO

 

Ciclo Musical “Orfeo en Barracas”, temporada 2023. Actuación del Ensamble “Tempo Barroco”, Director: Fabrizio Zanella.  Solistas: Pablo Saraví-Fabrizio Zanella (Violines), María Carranza (Soprano), Matías Tomasetto (Tenor). Programa: Obras de Zipoli, Falconieri, Frescobaldi, Monteverdi y Corelli. Templo de Santa Felicitas,  09 de Diciembre de 2023.

 

 NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

 

  Al tomar conocimiento de que a una escasa semana de haberse retirado de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Pablo Saraví se presentaría como invitado dentro del ciclo “Orfeo en Barracas” que se desarrolla en el templo de Santa Felicitas (el actual, no el Escondido) junto al ensamble “Tempo Barroco” que dirige el violinista Fabrizio Zanella, la atracción fue inmediata. Máxime si se tiene en cuenta de que se trata de una agrupación que emplea instrumentos construidos a la usanza de la época de ese estilo, que incluye en sus filas a notables exponentes del mismo como los hermanos Manuel y Miguel de Olaso (en órgano y archilaud respectivamente) Hernán Cuadrado (en viola da gamba) y Gabriel Said (en percusión) y sumados a todos ellos las voces de María Carranza (soprano) y Matías Tomasetto (Tenor). El programa ofrecido incluyó obras que abarcaron desde el período inicial hasta llegar casi al desemboque del período tardío por lo que se denominó “Música Instrumental y Vocal en la Italia del 1600”.

 

  Tras las palabras de bienvenida del Padre Carlos Pereira, quien lució parte de sus hábitos que había empleado en la misa que había tenido lugar previo al concierto, los Maestros ingresaron a la nave central del templo antes de la escalinata del altar  y con una introducción del Director del conjunto, Fabrizio Zanella, quien de modo conciso explicó las obras a escucharse,  el conjunto, con el propio Zanella y Pablo Saraví como solistas, abordó la sonata a dos violines y bajo continuo de Domenico Zipoli. A lo largo de sus cuatro movimientos pudo apreciarse el refinamiento del grupo y  la alta calidad interpretativa de ambos solistas quienes se prodigaron en toda la obra y arrancaron del público los primeros aplausos cerrados de la noche.

 

   Seguidamente, el conjunto pasó al momento musical más extenso del concierto en donde se interpretaron una interesante selección de páginas de Andrea Falconieri, músico napolitano que vivió en el llamado “Reino de Nápoles y las Dos Sicilias” en tiempos de la dominación española.  La Integraron: “L’Eróica” (Sinfonía [hoy se la denominaría “Obertura”]) de extenso desarrollo, “La Gioiosa” (Fantasía), “La Mirándola” (Canzona), “Allemanda detta la Ciriculia”, “Gallarda a tre”, “Sinfonía Seconda”, “Bella Lisarda” y “La Mala Spina”. En dichas páginas puede percibirse una clara influencia del estilo español que caló hondo en las composiciones de esa época. El conjunto aportó instantes de muy alta calidad, tanto por el soporte brindado por los hermanos de Olaso desde sus respectivos instrumentos como por la sólida participación de Hernán Cuadrado en Viola da Gamba,  la reiteración  de las buenas intervenciones de la dupla Zanella-Saraví y sumado a todo ello los delicados momentos que desde la percusión aportó Gabriel Said, fundamentalmente en las dos danzas de cierre que de inmediato cautivaron al público, el que tributó una muy cálida y justificada ovación a los intérpretes.

 

  Entrando en el momento reservado a la voz y el ensamble, descubrimos en María Carranza a una muy delicada voz de gratísimo timbre para abordar “Se l’aura spira tutta vezzosa” de Girólamo Frescobaldi uno de los compositores fundamentales del barroco. El sobrio aporte instrumental llevó a que esta interpretación fuera estupenda en todo el sentido, tras lo cual llegó el turno del tenor Matías Tomasetto para aportar su muy buena voz en el celebérrimo “Se dolce il tormento” de Claudio Monteverdi, padre de lo que hoy conocemos como ópera. Ambas voces desarrollaron junto al ensamble una muy buena versión de “Amor, che deggio far?” del propio Monteverdi, gratísima en la escucha en otro de los instantes más logrados del concierto.

 

  Retornando a lo puramente instrumental se volvió a Falconieri con unas danzas rápidas estupendamente vertidas que hicieron el deleite del público, tras lo cual el Mtro. Zanella invitó a Pablo Saraví a que asumiera la dirección del grupo para abordar la Sonata para dos violines y bajo continuo de Arcangelo Corelli en donde Saraví dio rienda suelta a su apasionamiento por el género, secundado de manera estupenda por Zanella como el segundo violín, llegando aquí sin dudas al momento más alto de la velada.

 

    Hubo lugar para bises. Con al aporte del Violinista Javier Weintraub, invitado por el ensamble en otros conciertos de este ciclo, se tuvo el gusto de escuchar una magnífica versión del célebre “Canon” de Pachelbel y luego, ante el pedido (casi ruego) del Padre Pereira y en donde Matías Tomasetto se sumó, ahora como percusionista, otra danza rápida que enfervorizó al público constituyéndose así en el broche de oro de una dignísima velada.

 

Donato Decina

jueves, 7 de diciembre de 2023

 



                          Créditos: Prensa del Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli


UNA EMBAJADA ARTISTICA PARA UN IMPORTANTE ACONTECIMIENTO

 

Teatro Colón, temporada 2023. Función Extraordinaria. Actuación  de The Geidai  Philarmonia Orchestra Tokyo,  Director: Kazuki Sawa. Solista: Eitetsu Hayashi (Wadaiko [Tambor Japones]). Programa: Obras de Smetana, Matsushita y Brahms. 06 de Diciembre de 2023.

 

NUESTRA OPINION: BUENO

 

 Durante el corriente año, el Imperio Japonés y la República Argentina celebran el 125º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas. Dícese que los primeros inmigrantes nipones de los que se tenga constancia en Ntro. territorio fueron ubicados allá por 1886. Varios hitos mutuos tuvieron lugar hasta el presente, pero el más significativo es el tratado de migración de 1961 firmado en Tokyo durante la gira del Presidente Constitucional Argentino Dr. Arturo Frondizi, cuya entrada en vigor tuvo lugar en 1963. Por ambas partes se registraron visitas de artistas, deportistas, delegaciones comerciales e incluso militares (En 1903 Argentina adquirió a Japón dos acorazados de la época aquí conocidos como Moreno y Rivadavia. En recuerdo del primero hasta se compuso una célebre marcha militar). Para celebrar esta feliz circunstancia, se ofreció  un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires en el que se presentó la Geidai Philarmonia Orchestra Tokyo, agrupación originada  en la Universidad de Bellas Artes y Música de Tokyo, en 1898 (También cumple 125 años) en la Tokyo Music School, la que luego viró hacia la actual universidad. Para tener una idea cabal, esta orquesta estrenó en Japón las sinfonías Nºs. 5 y 9 de Beethoven y la Nº 6 “Patética” de Tchaickovsky. La agrupación  se presentó bajo la dirección del Mtro. Kazuki Sawa, quien además de Director de Orquesta es Violinista,  reconocido músico de cámara y actualmente es profesor emérito de la Universidad de las Artes, tras haber sido Presidente de la misma y Decano del Departamento de Música.

 

  La programación ofrecida la constituyeron dos obras de “punta” conocidas por todos: “El Moldava” (integrante del ciclo “Ma Vlast” [de mi Patria]) de Bedrich Smetana y la 4ª Sinfonía en Mi menor, Op. 98 de Johannes Brahms, mientras que en el centro se produjo un estreno absoluto en la Argentina cual es “Hi-Ten-Yu” para Tambor japonés y Orquesta de Itsao Matsushita. Llamó poderosamente la atención la ausencia de música argentina, en momentos en que cada vez con mayor frecuencia las orquestas de primer nivel mundial ofrecen obras de Alberto Ginastera y Astor Piazzolla (máxime en el caso de este último con la devoción que los japoneses profesan por el tango). Así como en los últimos tiempos van ganando más protagonismo nombres como Osvaldo Golijov y Esteban Benzecry (En el caso de este último su mono-opera “Garasha” inspirada en una historia en el Japón del 1500 se estrenó en tierra nipona con rotundo éxito). También el hecho de que el programa de mano recibido, tanto como la gacetilla de prensa, tuvieron carencia total de comentarios, sobre todo de la obra japonesa ofrecida en estreno, en momentos en que un público mayoritariamente neófito, integrado fundamentalmente por japoneses y descendientes de los mismos, seguramente pisaba el Colón por vez primera. Me provocó mucha pena esta situación. Además debería observarse el hecho que traer una agrupación de arriba de 75 músicos con un traslado aéreo que como mínimo debe haber insumido al menos 36 horas de viaje y con una diferencia horaria de 12 horas por un solo concierto sin la posibilidad de ofrecer al menos uno más es un verdadero despropósito.

 

  Entrando de lleno en la música escuchada, se apreció una interesante lectura de “El Moldava” de Smetana a partir de la elegancia originada en los gestos del Mtro. Sawa, haciendo honor a sus conocimientos surgidos como instrumentista y desde la música de cámara, hecho que motivó una excelente respuesta de las cuerdas del conjunto. Sin embargo se apreció un sonido excesivamente  “forte” en el timbal, característica que se mantuvo en casi todo el concierto y que por momentos conspiró con todo lo bueno desarrollado por el resto del conjunto.

 

 

 El punto más alto de la noche se produjo con la interpretación de “Hi-Ten-Yu” para tambor japonés de Isao Matsuyita con la participación  del solista Eitetsu Hayashi. De lo poco que se ha hallado sobre el compositor es que es un vasto creador de canciones las que han llegado a los registros grabados. Aquí parte con un instrumento que es empleado en la música tradicional japonesa. Eitetsu Hayashi es un profesional de vastísima trayectoria, el que por muchos años formó parte del conjunto soporte del Ballet “Kodo”, el que años atrás se presentó en el ciclo del Mozarteum Argentino en el Teatro Coliseo en tiempos del Colón cerrado por el “Masterplan”  y del cual el tambor Wadaiko es fundamental en la música que se emplea en las danzas. Este solista muestra una condición física envidiable, ya que la interpretación surge desde la entrega física, la música parte de los planos más bajos hasta estallar un “fortísimo”. La orquesta se integra como sostén con una intervención uniforme, hasta que tras un grito emanado desde lo gutural por parte del solista estalla el conjunto todo atacando una melodía por momentos demoledora, tras lo cual retorna la calma y la música tanto desde el solista como de la orquesta se va extinguiendo de manera paulatina. Debe decirse que el Colón “rugió” con el final de la obra aclamando a los intérpretes y a la tercera salida se produjo la aparición del solista junto a otros dos jóvenes instrumentistas para abordar otra obra de similares características en la que la energía domina y la entrega de los solistas fue total. Tras largas ovaciones se llegó al intervalo.

 

  La parte final nos trajo una apenas correcta versión de la Cuarta de Brahms en donde llamaron mi atención algunas pifias y el hecho de que más allá de los gestos del director que pedía enfatizar las sutilezas, estas quedaron por alguna razón a mitad de camino. Más allá de que la idea de la obra era la correcta, la misma no se plasmó por completo en esta versión. Sin embargo,  el público sostuvo el aplauso y tras varias salidas del Mtro. Sawa al escenario, este concedió un único bis: la “Rapsodia para Orquesta” de Yuzo Toyama, la que seguramente se escuchó por primera vez en la Argentina por intérpretes netamente japoneses con un brillante despliegue de energía que hizo delirar a la sala, para que todos, Orquesta, Director y Solistas visiblemente conmovidos salieran una última vez a agradecer el fervor de la gente.

 

Donato Decina

miércoles, 6 de diciembre de 2023

 


                       Fotografía cortesía de la Dra. Martha Cora Eliseht tomada con equipo propio


CONDECORACIÓN AL MAESTRO SEBASTIANO DE FILIPPI COMO

CABALLERO DE LA ORDEN DE LAS ARTES Y LETRAS DE FRANCIA

Martha CORA ELISEHT


El pasado martes 5 del corriente se realizó un acto en la Embajada de

Francia donde se condecoró al Maestro Sebastiano De Filippi con el máximo

galardón que el gobierno francés otorga a un artista: la Orden de Caballero de

las Artes y las Letras (Chévalier dans l’Ordre des Arts et Lettres) por su labor

como músico y ensayista.

El acto se celebró con la presencia del Sr. Embajador de Francia en la

Argentina- Romain Nadal- y el Encargado de Asuntos Culturales de la

Embajada, Sr. Émilien De Petris, entre otras autoridades y contó con la

presencia de numerosos invitados, entre los cuales estuvo el Presidente de la

Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, Sr. Carlos A. Ure.

Además del maestro De Filippi, fueron condecorados los siguientes

artistas y escritores: el productor musical Leandro Frías, el ensayista y escritor

Alejandro Katz, el dibujante y humorista Miguel Repiso (Rep) y la productora y

realizadora cinematográfica Agustina Llambi Campbell, quienes recibieron de la

mano del embajador Nadal -quien se dirigió al público y a cada uno de los

premiados en un perfecto castellano- sus respectivas condecoraciones.

En la actualidad, Sebastiano De Filippi se desempeña como director

titular de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación -cargo ganado por

concurso en 2013- y es uno de los mejores directores de orquesta del país. Es

asimismo autor de numerosos libros (Alta en el cielo, Ensayos de Ópera y

Notas Sinfónicas, entre otras obras) y ha recibido el título de Caballero y Oficial

en la Orden al Mérito de la República Italiana, entre sus múltiples antecedentes

y premios.