martes, 21 de abril de 2026

 


El Oboísta Nestor  Garrote, la Directora Rebeca Tong y la Filarmónica de Buenos Aires en esta estupenda toma de Juanjo Bruzza pàra Prensa del Teatro Colón


Impactante desempeño de Rebecca Tong al frente de la Filarmónica en el Colón

 

ÍNTIMO, HEROICO Y APASIONADO

Martha CORA ELISEHT

 

            Hace ya un tiempo que los conciertos ofrecidos dentro del Ciclo de Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) poseen un título a modo de eje temático. El ofrecido en la sala principal del Teatro Colón el pasado viernes 17 del corriente se denominó “ÍNTIMO Y HEROICO” y estuvo dirigido por la indonesia Rebecca Tong, con participación de Néstor Garrote (oboe) en calidad de solista, donde se ofrecieron las siguientes obras:

-          Obertura de “DON GIOVANNI”, K.527- Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

-          Diálogos. Concierto para oboe y cuerdas (revisión de Néstor Garrote)- Virtú MARAGNO (1928-2004)

-          Sinfonía n°3 en Mi bemol mayor, Op.55 “Heroica”- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

            En esta ocasión, el rol del concertino estuvo a cargo de Tatiana Glava, donde se apreció a una orquesta bien afiatada en la afinación de instrumentos previamente a la aparición de Rebecca Tomg en el podio. Poco se sabía de esta directora indonesia, quien se formó en la Universidad de Cincinnati y en el Royal Northern College of Music en Manchester. Fue asistente de Michael Tilson- Thomas y se perfeccionó con Pablo Heras- Casado y Marin Alsop. Actualmente se desempeña como residente de la Orquesta Sinfónica de Yakarta y sorprendió en su debut en el Colón por su temperamento al frente de la orquesta. Llamó la atención el orgánico de la Filarmónica para interpretar la célebre obertura mozartiana desde el Andante inicial en Re menor, que anticipa el desenlace del drama mediante la aparición del convidado de piedra (habitualmente, se emplea una formación más reducida). Se logró una versión muy correcta mediante un muy buen dominio de tempi y marcación precisa, que se vio reflejada en el Molto allegro en Re mayor que sigue al andante inicial que, a su vez, es la tonalidad de la moraleja que se canta al final de la ópera.

            Seguidamente, Néstor Garrote y Rebecca Tong hicieron su presentación sobre el escenario para interpretar el Concierto para oboe y orquesta de cuerdas (Diálogos) de Virtú Maragno, compuesto en 1995 con revisión posterior realizada por el intérprete en 2025 y dedicado a su hija Cecilia -destacada intérprete de dio instrumento-. Se divide en 4 movimientos: Con el viento/ Con los pájaros/ Con el paisaje/ Finale. Su línea melódica es tonal con ciertas disonancias y permite el lucimiento del oboe en todos sus matices. Para lograr los efectos sonoros a los que aluden los títulos de los movimientos, se emplean una serie de recursos en cuerdas (trémolo, uso de sordina, frote detrás del puente o efecto strappata (golpe sobre la caja del instrumento)). El movimiento inicial comienza con las cuerdas en stacatto que brinda el efecto del viento soplando fuerte hasta la entrada del oboe, donde Néstor Garrote exploró absolutamente todos los matices del instrumento mediante una sucesión de glissandi y trinos. Este último efecto se puso de manifiesto en el siguiente movimiento (Como los pájaros) donde los solistas de los dos primeros violines imitan los trinos de las aves en el registro más agudo, mientras el oboe imita el gorjeo mediante una serie de arabescos y glissandi. Posteriormente, un bello cantábile en cuerdas en diálogo con el oboe crea un efecto melódico que termina in crescendo hasta que el concertino y el solista vuelven a emular el canto de las aves. En el movimiento siguiente (Como el paisaje), un sostenuto en cuerdas ofrece ese clima bucólico que permite la entrada del oboe en Lento para brindar ese clima de quietud. El finale es un valseado donde el oboe desarrolla una serie de glissandi y arabescos sobre el tema principal en diálogo con la orquesta. Se logró un muy buen balance sonoro, con un excelente desempeño de Néstor Garrote en sus solos, al igual que el contrapunto con el concertino y el violoncello, donde Tatiana Glava y José Araujo se destacaron. A su término, la obra fue sumamente aplaudida y Néstor Garrote aprovechó para hacer un bis: Evocación del Perú de Henri Tomasi, con reminiscencias de música andina que le valió el reconocimiento y aplauso del público.

            Como obra de fondo se eligió la célebre Sinfonía n°3 en Mi bemol mayor, Op.55 (“Heroica”) de Beethoven, compuesta entre 1802 y 1804 y dedicada al príncipe Joseph von Lobkowitz, quien fuera mecenas del músico. Si bien Beethoven admiraba los ideales de la Revolución Francesa, se dice que rompió la hoja del manuscrito por el disgusto ocasionado cuando Napoleón Bonaparte se coronó emperador. El estreno oficial se produjo en 1805 en el Theter an der Wien con la presencia del compositor en el podio y se transformó en un suceso. Fue la primera sinfonía de Beethoven que se representó en París y el nombre de “Heroica” surgió de su primera publicación en 1806, cuando escribe “Sinfonía Eroica composta per celebrare la morte d’un Eroe”. Probablemente, el héroe al cual Beethoven hace alusión es el príncipe Luis Fernando de Prusia, quien era venerado como tal por sus contemporáneos y que murió durante un combate contra las tropas francesas en 1806. Esto ayuda a explicar mejor el análisis del musicólogo Barry Cooper en 1999, quien interpretó la estructura de los 4 movimientos que la componen de la siguiente manera: el primero (Allegro con brío) alude a la vida del héroe; el segundo (Marcha fúnebre. Adagio assai), a su muerte; el tercero (Scherzo- Allegro vivace- Trío) a su resurrección y el cuarto (Finale. Allegro molto), a su apoteosis en el paraíso. Previamente a la ejecución, Rebbecca Tong tomó el micrófono no solamente para agradecer la invitación y celebrar el 80° aniversario de la orquesta, sino también para “interpretar mi versión de la sinfonía”. Una siempre tiene cierto temor cuando un artista realiza este tipo de preámbulo, pero más allá de ciertas imperfecciones en la cadencia de caza a cargo de los cornos en el 3° movimiento y de alguna que otra entrada al inicio, la versión fue impactante. Hubo garra, enjundia, pasión y temperamento típicos del genio de Bonn. En resumen: era Beethoven en estado de gracia y el público estalló en aplausos hacia el final del concierto.

            Se hizo honor al eje temático del concierto: íntimo y heroico y, además, apasionado para coronar una muy buena interpretación de Beethoven. Así lo ameritan las características de la música del genio de Bonn.                 


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