El Oboísta Nestor Garrote, la Directora Rebeca Tong y la Filarmónica de Buenos Aires en esta estupenda toma de Juanjo Bruzza pàra Prensa del Teatro Colón
Impactante desempeño de Rebecca
Tong al frente de la Filarmónica en el Colón
ÍNTIMO,
HEROICO Y APASIONADO
Martha
CORA ELISEHT
Hace
ya un tiempo que los conciertos ofrecidos dentro del Ciclo de Abono de la
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) poseen un título a modo de eje
temático. El ofrecido en la sala principal del Teatro Colón el pasado viernes
17 del corriente se denominó “ÍNTIMO Y HEROICO” y estuvo dirigido por la
indonesia Rebecca Tong, con participación de Néstor Garrote (oboe) en
calidad de solista, donde se ofrecieron las siguientes obras:
-
Obertura de “DON
GIOVANNI”, K.527- Wolfgang A. MOZART
(1756-1791)
-
Diálogos. Concierto
para oboe y cuerdas (revisión de Néstor
Garrote)- Virtú MARAGNO (1928-2004)
-
Sinfonía n°3 en Mi
bemol mayor, Op.55 “Heroica”- Ludwig van
BEETHOVEN (1770-1827)
En esta ocasión, el rol del concertino
estuvo a cargo de Tatiana Glava, donde se apreció a una orquesta bien afiatada
en la afinación de instrumentos previamente a la aparición de Rebecca Tomg
en el podio. Poco se sabía de esta directora indonesia, quien se formó en la
Universidad de Cincinnati y en el Royal Northern College of Music en
Manchester. Fue asistente de Michael Tilson- Thomas y se perfeccionó con Pablo
Heras- Casado y Marin Alsop. Actualmente se desempeña como residente de la
Orquesta Sinfónica de Yakarta y sorprendió en su debut en el Colón por su
temperamento al frente de la orquesta. Llamó la atención el orgánico de la
Filarmónica para interpretar la célebre obertura mozartiana desde el Andante
inicial en Re menor, que anticipa el desenlace del drama mediante la
aparición del convidado de piedra (habitualmente, se emplea una formación más
reducida). Se logró una versión muy correcta mediante un muy buen dominio de tempi
y marcación precisa, que se vio reflejada en el Molto allegro en Re
mayor que sigue al andante inicial que, a su vez, es la tonalidad de la
moraleja que se canta al final de la ópera.
Seguidamente,
Néstor Garrote y Rebecca Tong hicieron su presentación sobre el escenario para
interpretar el Concierto para oboe y orquesta de cuerdas (Diálogos) de Virtú
Maragno, compuesto en 1995 con revisión posterior realizada por el intérprete en
2025 y dedicado a su hija Cecilia -destacada intérprete de dio instrumento-. Se
divide en 4 movimientos: Con el viento/ Con los pájaros/ Con el paisaje/ Finale.
Su línea melódica es tonal con ciertas disonancias y permite el lucimiento
del oboe en todos sus matices. Para lograr los efectos sonoros a los que aluden
los títulos de los movimientos, se emplean una serie de recursos en cuerdas (trémolo,
uso de sordina, frote detrás del puente o efecto strappata (golpe
sobre la caja del instrumento)). El movimiento inicial comienza con las cuerdas
en stacatto que brinda el efecto del viento soplando fuerte hasta la
entrada del oboe, donde Néstor Garrote exploró absolutamente todos los matices
del instrumento mediante una sucesión de glissandi y trinos. Este
último efecto se puso de manifiesto en el siguiente movimiento (Como los
pájaros) donde los solistas de los dos primeros violines imitan los trinos
de las aves en el registro más agudo, mientras el oboe imita el gorjeo mediante
una serie de arabescos y glissandi. Posteriormente, un bello cantábile
en cuerdas en diálogo con el oboe crea un efecto melódico que termina in
crescendo hasta que el concertino y el solista vuelven a emular el
canto de las aves. En el movimiento siguiente (Como el paisaje), un sostenuto
en cuerdas ofrece ese clima bucólico que permite la entrada del oboe en Lento
para brindar ese clima de quietud. El finale es un valseado donde el
oboe desarrolla una serie de glissandi y arabescos sobre el tema
principal en diálogo con la orquesta. Se logró un muy buen balance sonoro, con
un excelente desempeño de Néstor Garrote en sus solos, al igual que el
contrapunto con el concertino y el violoncello, donde Tatiana Glava y
José Araujo se destacaron. A su término, la obra fue sumamente aplaudida y
Néstor Garrote aprovechó para hacer un bis: Evocación del Perú de Henri
Tomasi, con reminiscencias de música andina que le valió el reconocimiento y
aplauso del público.
Como
obra de fondo se eligió la célebre Sinfonía n°3 en Mi bemol mayor, Op.55
(“Heroica”) de Beethoven, compuesta entre 1802 y 1804 y dedicada al
príncipe Joseph von Lobkowitz, quien fuera mecenas del músico. Si bien
Beethoven admiraba los ideales de la Revolución Francesa, se dice que rompió la
hoja del manuscrito por el disgusto ocasionado cuando Napoleón Bonaparte se
coronó emperador. El estreno oficial se produjo en 1805 en el Theter an der
Wien con la presencia del compositor en el podio y se transformó en un
suceso. Fue la primera sinfonía de Beethoven que se representó en París y el
nombre de “Heroica” surgió de su primera publicación en 1806, cuando escribe
“Sinfonía Eroica composta per celebrare la morte d’un Eroe”. Probablemente,
el héroe al cual Beethoven hace alusión es el príncipe Luis Fernando de Prusia,
quien era venerado como tal por sus contemporáneos y que murió durante un
combate contra las tropas francesas en 1806. Esto ayuda a explicar mejor el
análisis del musicólogo Barry Cooper en 1999, quien interpretó la estructura de
los 4 movimientos que la componen de la siguiente manera: el primero (Allegro
con brío) alude a la vida del héroe; el segundo (Marcha fúnebre. Adagio
assai), a su muerte; el tercero (Scherzo- Allegro vivace- Trío) a su
resurrección y el cuarto (Finale. Allegro molto), a su apoteosis en el
paraíso. Previamente a la ejecución, Rebbecca Tong tomó el micrófono no
solamente para agradecer la invitación y celebrar el 80° aniversario de la
orquesta, sino también para “interpretar mi versión de la sinfonía”. Una
siempre tiene cierto temor cuando un artista realiza este tipo de preámbulo,
pero más allá de ciertas imperfecciones en la cadencia de caza a cargo
de los cornos en el 3° movimiento y de alguna que otra entrada al inicio, la
versión fue impactante. Hubo garra, enjundia, pasión y temperamento típicos del
genio de Bonn. En resumen: era Beethoven en estado de gracia y el público estalló
en aplausos hacia el final del concierto.
Se
hizo honor al eje temático del concierto: íntimo y heroico y, además,
apasionado para coronar una muy buena interpretación de Beethoven. Así lo
ameritan las características de la música del genio de Bonn.
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