sábado, 7 de mayo de 2022

 Muy buen recital con obras de Mozart, Donizetti, Rossini y Bellini en el KONEX

 

MOZART Y EL BEL CANTO, DE PARABIENES

Martha CORA ELISEHT

 

            Como todos los años, el Festival KONEX de Música Clásica se basa en un tema. Este año se eligió a la ópera (VERDI, WAGNER Y LA LÍRICA) y el pasado jueves 5 del corriente se llevó a cabo la segunda jornada de dicho Festival, denominada “MOZART Y EL BEL CANTO”, donde participaron los siguientes cantantes: Jacquelina Livieri, Constanza Díaz Falú (sopranos), Cecilia Díaz (mezzosoprano), Santiago Martínez (tenor), Omar Carrión (barítono) y Hernán Iturralde (bajo), acompañados al piano por Marcelo Ayub y por el Quinteto Bellisomi.

            El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

            Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

-            Obertura de LAS BODAS DE FÍGARO

-          “Non piú andrai”

-          “Voi ió sapete” – LAS BODAS DE FÍGARO

-          “La ci darem la mano”- DON GIOVANNI

-          “Soave sia il vento”- COSI FAN TUTTE

-          “Den hölle Rache”

-          “Dies Bildnis ist bezaubernd schön”

-          “Pa…Pa…Pa…Papagena!”- LA FLAUTA MÁGICA

Vincenzo BELLINI (1801-1835)

-          “Qui la voce sua soave”

-          “Ah! Per sempre ió ti perdei”- I PURITANI

-          “Casta Diva”- NORMA

Gioacchino ROSSINI (1792-1868)

-          Obertura de EL BARBERO DE SEVILLA

-          “Largo al factótum”

-          “Una voce poco fa”

-          “La calunnia é un venticello”- EL BARBERO DE SEVILLA

-          “Bel raggio lusinghier”- SEMIRAMIDE

Gaetano DONIZETTI (1797-1848)

-          “Una furtiva lacrima”- EL ELIXIR DE AMOR

-          “O mio Fernando”- LA FAVORITA

-          “Signorina in tanta fietta”- DON PASQUALE

-          “Caro elisir! Sei mío!”

-          “Esulti la barbara”

-          “Tran, tran, tran”- EL ELIXIR DE AMOR

Tras una impecable ejecución de la consabida obertura mozartiana por el Quinteto Bellisomi, Marcelo Ayub se presentó en escena no sólo para presentar a los integrantes del ensamble instrumental, sino también a los cantantes. En primer lugar, Hernán Iturralde ofreció una correcta versión de la célebre aria para barítono de LAS BODAS DE FÍGARO (“Non piú andrai”), pero sin deslumbrar vocalmente. Quizás, su registro actual da más para cantar arias de bajo que de barítono, pero no le restó mérito, sino todo lo contrario, ya que descolló junto a Constanza Díaz Falú en el dúo entre Papageno y Papagena de LA FLAUTA MÁGICA. Se lo escuchó mejor en el duetto entre Don Giovanni y Zerlina (“La ci darem la mano”) de la ópera homónima hasta ofrecer un excelente rol protagónico como DON PASQUALE.Y se consagró con la célebre “La calunnia é un venticello” de EL BARBERO DE SEVILLA, que permite al bajo bufo lucirse en toda su magnitud.  La soprano salteña fue la revelación de la noche: ágil y fresca desde el punto de vista vocal como soprano ligera y con gracia y soltura desde el pinto de vista actoral para interpretar los diferentes roles para su cuerda (Zerlina, Papagena, Adina, Rosina y Reina de la Noche). En este último rol quizás no descolló vocalmente, pero brindó una buena interpretación alcanzando las notas más agudas y el gorjeo característico de esta aria. Por su parte, Cecilia Díaz -quien tuvo que reemplazar de urgencia a Alejandra Malvino- ofreció una muy buena versión de” Voi ió sapete” de LAS BODAS DE FÍGARO. Hizo su presentación en escena vestida como Cherubino y se lució como Dorabella junto a Jacquelina Livieri y Omar Carrión en el trío entre Fiordiligi, Dorabella y Don Alfonso (“Soave sia il vento”) de COSI FAN TUTTE. Pero su mejor intervención fue el aria de LA FAVORITA (“O mio Fernando”), donde se la pudo apreciar en toda su plenitud vocal y actoral.

Además de ser una muy buena intérprete del repertorio mozartiano, Jacquelina Livieri fue otra de las grandes figuras de la noche. Encaró como solista la difícil aria de Elvira en I PURITANI (“Qui la voce sua soave”), donde demostró su excelente línea de canto y sus matices vocales. Es otra soprano que se encuentra en su plenitud vocal, lo que le permite desarrollar este tipo de roles. Junto a Hernán Iturralde se lució como una encantadora -y tenaz- Norina en el mencionado duetto de DON PASQUALE. Si bien es un rol que por lo general es interpretado por sopranos ligeras, también puede hacerlo una soprano lírica. Y eligió otras dos arias reservadas para las grandes voces del bel canto: la celebérrima “Casta diva” de NORMA de Bellini y “Bel raggio lusinghier” de SEMIRAMIDE de Rossini, donde volvió a lucirse en escena con un muy buen dominio de coloratura, matices tonales, fiato y línea de canto.

Otra de las grandes figuras de la noche fue Santiago Martínez -quien también tuvo que reemplazar en último momento a Darío Schmunck- en dos roles trascendentales de la lírica: como Tamino en LA FLAUTA MÁGICA (“Das Bildnis ist bezaubend schön”) y en la celebérrima Una furtiva lacrima de EL ELIXIR DE AMOR. El repertorio alemán le sienta de maravilla y también fue capaz de dar vida a un excelente y simpático Nemorino en las arias de la mencionada ópera de Donizetti (“Caro elisir… Sei mío!” y “Esulti sulla barbara”), donde se lució junto a Constanza Díaz Falú, quien dio vida a una coqueta e indiferente Adina. Para completar el trío de este clásico se unió Omar Carrión como un exultante sargento Belcore (“Tran, tran, tran”). El barítono está atravesando el mejor momento de su larga carrera y lo demostró con creces dando vida a Don Alfonso en COSI FAN TUTTE y al astuto Fígaro en la celebérrima “Largo al factótum” de EL BARBERO DE SEVILLA. Pero también se lució como barítono dramático en el aria de I PURITANI (“Ah! Per sempre ió ti perdei”), donde se retiró ovacionado.

Independientemente de los cantantes, nada hubiera sido posible sin el excelente acompañamiento del Quinteto Bellisomi, cuyos integrantes ofrecieron también una muy buena versión de la famosa obertura de EL BARBERO DE SEVILLA, caracterizada por un sonido muy compacto.  Unido esto al acompañamiento de Marcelo Ayub en piano y a su impecable marcación y dirección, no había más nada que decir. Tanto Mozart como la trilogía de compositores belcantistas -Rossini, Bellini y Donizetti- se encontraron de parabienes, perfectamente representados por intérpretes de primer nivel y alta jerarquía

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