miércoles, 22 de abril de 2026

 Cavalleria Rusticana e I Pagliacci en celebradas producciones

                                                                      Por Jaime Torres Gómez

Coincidiendo con los 20 años de Merlín Comunicaciones, y luego de una exitosa

reedición de la puesta en escena de la ópera Carmen en enero, llega la dupla

Cavalleria Rusticana e I Pagliacci, nuevamente en el Teatro Corpartes, de

excelente acústica.

Del todo encomiable la labor de Merlín Comunicaciones en abrir nuevos espacios

para el desarrollo de la ópera en Chile, constituyendo una plataforma

complementaria de trabajo para cantantes, músicos y todo el ámbito de producción.

A la vez, conforme la alta demanda de las producciones ofrecidas, ha evidenciado

un alto interés por la ópera, esperándose su continuidad en el tiempo, y, en lo

posible, expandiéndose a regiones.

Del todo acertado ofrecer estas dos óperas, sin duda muy entrañables para

muchos melómanos e ideales para la formación de nuevos públicos dada sus

grandes bondades compositivas junto a extraordinarios libretos.

Inscritas en el “verismo” (movimiento de la ópera italiana tendiente en dar a

conocer la realidad de manera lo más auténticamente posible), sus libretos se

basan en aspectos cotidianos de la vida y contrarios a los temas épicos de la era

romántica y anteriores. Normalmente la vena melódica es de fácil asimilación,

tendiéndose a un recitativo muy expresivo y naturalista, dándose un continuum

musical muy costumbrista o local.

En el caso de Cavalleria Rusticana (Honor Rústico), de Pietro Mascagni, se trata

de su ópera más famosa, y sin duda con una denominación muy bien pensada

para este melodrama siciliano, que -inevitablemente- recuerda su acertada

inclusión en el filme El Padrino III. En I Pagliacci ( Los Payasos), de Ruggiero

Leoncavallo, está basada en un hecho real de una causa criminal ocurrida en

Calabria, llevada a cabo por el juez Vincenzo Leonvallo, padre de Ruggiero.

Musicalmente, ambas óperas disponen de un magistral tratamiento de las voces,

colores y texturas instrumentales.

Excelente producción liderada por Gian Paolo Martelli como regisseur, con un

inteligente aprovechamiento del espacio en base a una estructura escenográfica

fija para ambas óperas debidamente cambiante mediante una dosificada

iluminación y esenciales elementos corpóreos. Muy acertadas las indicaciones de

movimientos, como un vestuario de estupenda factura.

De los dos elencos, se presenció la primera función con un deslumbrante José

Azócar en los roles de Turiddu y Canio. De impresionante squillo y arrebatadora


entrega, injustamente poco se le convocado en más producciones de ópera

locales... Asimismo, gran debut de soprano italiana Alessia Nadin como

Santuzza, con voz plena, rica en matices y de perfecto phsique du rol. De

importante material y nobleza de canto el barítono brasileño Rodolfo Giulani, en

los roles de Alfio y Tonio. Marcela González, de importantes medios vocales,

empero, su vocalidad para Nedda se apreció pesante. Patricio Sabaté, como

Silvio, con soberbia musicalidad y homogénea línea; asimismo, con gran oficio,

Gonzalo Tomckowiack como Beppe. La concertación de Eduardo Gajardo junto

a la Orquesta Filodramática de Chile, algo errática, aunque colaboradora con las

voces.

En suma, dos sólidas producciones de óperas de entrañables fibras…

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