Fructíferos 85 años sinfónicos…
El primer concierto del año de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile coincidió
con la conmemoración de sus 85 años.
Por décadas conocida como Sinfónica de Chile, ha sido gravitante en el desarrollo
musical del país, siendo la primera de rango profesional creada por Ley de la
República, amén de su fundamental aporte a la difusión de la música docta universal
e impulso relevante a la actividad compositiva nacional.
Desde sus inicios ha contado con importantes directores y solistas internacionales
invitados, amén de sólidos titulares como Víctor Tevah, Francisco Rettig, Agustín
Cullell, Irwin Hofman, Juan Pablo Izquierdo, David del Pino, Michal Nesterowicz,
Leonid Grin, y últimamente, el recordadísimo maestro Rodoflo Saglimbeni,
recientemente fallecido.
Cabe destacar algunos elementos contenidos en los discursos de la Rectora de la
Universidad de Chile, Directora del Ceac y del concertino sinfónico, maestro
Dourthé, resaltando la concreción de la flamante y anhelada Gran Sala Sinfónica
Nacional (recientemente distinguida por el Círculo de Críticos de Arte de Chile) como
sede de la decana orquestal del país y abierta a la presencia de otras agrupaciones
invitadas, esperándose prontamente una gradual llegada de otros conjuntos de
Santiago y regiones. Asimismo, encomiable haber sincerado la permanente
construcción de una identidad sonora en la nueva sala, aún por ajustarla
acústicamente.
Con un ecléctico programa dirigido por Barbara Dragan como directora invitada y
Consejera Artística, contempló obras conforme al perfil histórico de la Sinfónica,
sumando la interpretación del Himno de la Universidad de Chile, aunque ausente el
Himno Nacional, como antaño fuera tradición…
Con una exigua presencia de la música nacional, sólo contempló el Tercer Aire
Chileno, de Enrique Soro (3 minutos). Siendo una obra de tres partes y no durando
más de 13 minutos, no funciona ofrecerse por separado, asentándose bien el Tercer
Aire como término de la misma, o bien como propina (bis). Con una versión carente
de carácter, validó su inadecuada inclusión, extrañándose la versión completa.
Seguidamente, una formidable interpretación del Divertimento Concertante para
Contrabajo y Orquesta de Nino Rota (al parecer, estreno en Chile). Con una vasta
producción, Rota exploró todo tipo de géneros, siendo masivamente conocido por su
música para películas como El Padrino, La Strada y Gatopardo, entre otras. Obra de
madurez, este Divertimento da amplio lucimiento global al instrumento solista en
técnica y carácter. Gran cometido de Claudio Faúndez como solista, con
musicalidad a borbotones, afinación perfecta y completo dominio estilístico. Sólo
lamentar una extemporánea amplificación del contrabajo, que fagocitó percibir el
sonido natural del instrumento y en perjuicio del balance con la orquesta.
Con una despareja versión de la siempre bienvenida Quinta Sinfonía de Beethoven
concluyó esta jornada de festejo. Con un enfoque de menos a más, la maestra
Dragan en general acertó en carácter, acentos y equilibrio sonoro, aunque con
arbitrarios cambios de tempi, especialmente en el segundo y tercer movimientos.
En suma, una festiva jornada que reflejó los fructíferos 85 años de la decana
orquestal del país.
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