domingo, 31 de marzo de 2024

 



Uno de los conjuntos que conforman el proyecto  "Creciendo en Armonía" Cred: Eduardo Balestena.



El momento del trabajo para el conjunto infantil. Observese en la espalda del buzo de uno de los pequeños la simpatía de este por el Deportivo Norte, club de la periferia marplatense alguna vez                                   participante del viejo Campeonato Nacional. Cred. Eduardo Balestena.



Ahora el turno del conjunto Juvenil con el aporte del profesor de violin en el rol de Concertino.

                                                 Cred.: Eduardo Balestena


Veinte años de actividad del proyecto Creciendo en Armonía


Sábado por la mañana, una vez más llego hasta lo que fue el lugar de

guardado de carruajes de la Estancia Santa María de la Armonía, antiguo

espacio acondicionado a lo largo del tiempo y de muchas etapas para que

funcione cómodamente el programa Creciendo en Armonía. Hoy en día, han

sido agregadas nuevas aulas en una edificación anexa al edificio principal.

Como todos los ambientes allí, las aulas llevan nombres de músicos: Bach,

Beethoven, Mozart…

Hay muchos chicos en clase y la orquesta infantil ensaya con su maestro

en un gran espacio con un hermoso piso de madera que un benefactor –como

muchos otros- ha donado. Otros juegan, otros hacen apoyo escolar.

Una de las primeras veces que conversamos sobre este programa con

Suky Pérez, directora de la actividad del Campus Musical de Santa María de la

Armonía y del proyecto, era en invierno, también un sábado, frente al fuego de

un hogar a leña en el lugar donde hoy se dan las clases de apoyo escolar.

Días cortos de invierno en los que se hace pronto la noche.

Cada vez que vengo hay algo más: las nuevas aulas, los espacios que

cambian de uso y se expanden, otros profesores, otros alumnos.

Algo sin embargo no cambia: el movimiento, la actividad, el trabajo.

Martes, jueves y sábados los quehaceres son intensos, primero el ir a

buscar a los chicos a la salida de la escuela, luego las clases, la merienda y el

regreso. Los sábados la actividad comienza a las diez de la mañana y se

extiende hasta las 17, con desayuno, almuerzo, merienda, además del

transporte.

La organización de todo lo que implica llevar adelante el proyecto es

precisa, efectiva y el resultado de personas que trabajan en él por pura

vocación.

Conversamos con Suky Pérez y Leila Albóniga en la sala de los

instrumentos y partituras. No les interesa que figuren sus nombres; la tarea es

lo importante, no las personas. Entran s salen chicos. Buscan un instrumento,

dejan una partitura: nada se detiene.

La música: medio y fin

“Creciendo en Armonía” es un Proyecto de la Fundación Cultural

Argentina conjuntamente con la institución de vida consagrada Servidoras,

que quiere brindar por medio de la música a chicos y jóvenes de zonas semi

rurales una oportunidad de crecimiento y un futuro distinto para sus vidas.”

De este modo es definida la naturaleza y actividad de este programa en

su página web ( https://www.creciendoenarmonia.com ). Hoy en día el proyecto

nuclea entre 90 y 100 alumnos que comienzan su aprendizaje a los 7 años.

Provienen de las áreas semi rurales que van desde la autovía 2 y Champagnat

a la Estancia Santa María de la Armonía. Sin embargo, una niña estudiante de

contrabajo llega desde Santa Clara del Mar.

El Campus Musical funciona desde 1991 y en una de sus ediciones, en

2004, la violinista Ulrike Flemming, presente en dicha activiad, vio a unos niños

en los jardines de la casa; preguntó quiénes eran; la respuesta fue que se


trataba de un grupo al que se les enseñaba catequesis “¿Y por qué no les

enseñamos música?“ Propuso.

A partir de esa idea creó en Munich, Alemania la fundación Kinder in

Armonia, cuya actividad musical está destinada a recaudar fondos para el

proyecto y también orientada a la donación de instrumentos, cuya dotación se

completa con otros más aportados en la Argentina por otros benefactores. Las

Servidoras y la Fundación son los sostenes económicos de la actividad.

Los instrumentos requieren de un luthier encargado de su

acondicionamiento y mantenimiento, de partituras y de espacios para el

guardado en las condiciones en que los instrumentos lo requieren.

Doce reconocidos profesores constituyen el cuerpo docente, algunos,

como Aron Kemelmajer o Daniel Zucchiatti, están desde hace años

colaborando en la enseñanza. Estos nombres, por sí mismos, dan una idea de

la calidad de la enseñanza que se imparte.

La música es un fin, nos dicen, pero también es un medio: provee a los

niños de un objetivo, un trabajo, un desarrollo de habilidades y un horizonte de

intereses que les permitirá a algunos tener a la música como profesión y a

otros, tener un ámbito de experiencias, vínculos, y expectativas.

De este modo, la experiencia musical es acompañada de apoyo escolar,

la escucha de los problemas y la búsqueda de soluciones.

Un círculo

El transcurso del tiempo ha significado arias cosas: vencer obstáculos,

seguir creciendo, lograr un sistema de becas y que alumnos del proyecto hoy

sean docentes de ese ámbito que contribuyó a formarlos. Máximo Paz, por

ejemplo, concursó y obtuvo una plaza en la Orquesta General San Martín, de

Buenos Aires.

“La pandemia nos forzó a encontrar los medios de llevarles el material

para que siguieran trabajando y significo que la actividad no se detuviera”

señalan.

Hoy, se cuenta con una orquesta infantil, una juvenil y una camerata,

formada por alumnos avanzados y profesores.

Las becas permiten que haya alumnos que tomen clases en Buenos

Aires y otros –como Sofía Carmona, concertino de la Orquesta del Campus-

que residan en esa ciudad y vayan insertándose en los circuitos profesionales

de la música. Otros alumnos son becados para participar en el Campus

Musical.

Hace pocos años, una organización internacional que promueve un

proyecto anual en distintas partes del mundo eligió el proyecto Creciendo en

Armonía. La ayuda se hizo efectiva en la forma de mejoras en muchos de los

hogares de los alumnos del proyecto, en busca de desarrollar su entorno de

vida y de estudios, para lo cual fue llevado a cabo un relevamiento de los

hogares que permitió seleccionar aquellos que serían objeto de intervención.

El problema central sigue siendo la falta de transporte desde las zonas

aledañas a la Armonía hasta la sede del proyecto y no parece haber una

solución posible a tal problema.

Creciendo en Armonía ha brindado, a lo largo de dos décadas, una

formación musical, un horizonte de expectativas y conformado un polo de

actividad docente, formadora y musical. La directora musical es la violinista y

educadora Ulrike Flemming; la directora general es la profesora Romilda Pérez,


y la coordinadora general es la Lic. Leila Albóniga, también María Sara

Cafferata y Alicia Basta trabajan permanentemente en el proyecto.

La página web citada más arriba y su vínculo a la red Facebook brindan

no sólo una información completa acerca de la actividad sino que es un canal

de comunicación para quienes deseen colaborar con el proyecto.

El aprendizaje de la música implica la persecución de un objetivo, el

desarrollo de destrezas intelectuales y físicas, la participación en una tarea

común, donde se depende de los otros y la exploración de un ámbito.

La actividad de Santa María de las Armonía ha significado, desde 1991 y

desde 2004, el surgimiento de dos polos importantes: el Campus Musical y el

Proyecto Creciendo en Armonia y ello ha sido así gracias a un esfuerzo de

permanente entrega por parte de quienes los llevan adelante.

 



Momento culminante de la Tarde/Noche del 30 de Marzo de 2024. La  Sinfónica Nacional Juvenil "Libertador General San Martín" con la Guía de su Titular y Fundador, Mario Benzecry, interpreta el estreno mundial de "La Frontera" de Juan Carlos Figueiras. Fotografía de Martha Cora Eliseht.


 

 

CONECTARSE CON RECUERDOS Y EMOCIONES PARA TRAZAR EL FUTURO

 

Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”, Concierto del Trigésimo Aniversario. Directores: Roberto Luvini, Andrés Tolcachir, Abel Ghelman,  Ezequiel Silberstein, Mariano Fidanza, José Ramírez Duarte, María Clara Marco Fernández, Agustín Toccalini y Mario Benzecry. Solista: Esteban Calderón (Bandoneón). Programa de compositores diversos. Auditorio Nacional del CCK, 30 de Marzo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Treinta años pasaron de las primeras reuniones y del concierto presentación en el Club Italiano de Buenos Aires. Treinta años en que un grupo de jóvenes le solicitaron al Maestro Mario Benzecry  poder formar una Orquesta Juvenil que supla y tome la posta vacante dejada por la entonces disuelta Juvenil de Radio Nacional. Treinta años en que Don José Antonio Abreu, Creador del Sistema Venezolano admirado en todo el mundo, se comunicó con el Maestro Benzecry (Con quién mantuvo una gran amistad) para  estimularlo y apoyarlo en el emprendimiento. Nació a pulmón por la iniciativa de jóvenes instrumentistas, jóvenes Directores de Orquesta necesitados de un conjunto formativo y un Director, además reconocido docente de Dirección Orquestal, que decidió encarar la iniciativa y la sostiene al día de hoy, tras treinta años, con formidable energía.

 

  En tres décadas, como es lógico suponer, pasó de todo. De un comienzo en el ámbito privado, en donde hubo algunos aportes de empresas y entidades, aunque no los suficientes, el ingenio suplió muchas veces las carencias. El Club Italiano dio paso al Salón de Actos de la Facultad de Derecho para ser la sede de conciertos del conjunto. Notables y reconocidos instrumentistas orquestales se sumaron para entrenar a las diferentes familias de instrumentos que la integran. Con el tiempo brotaron los primeros frutos: los jóvenes pasaron a engrosar las filas de las principales orquestas nacionales dando la pauta de la seriedad del proyecto.

 

  Si el Maestro Abreu apoyó sin retaceos la creación, fue además quién persuadió a mediados de la década pasada de la necesidad de estatizar al conjunto para brindarle el despegue definitivo. Primero, y sin pretender entrar en polémica alguna, bajo la tutela del Ministerio de Planificación Federal. Años después, el paso a la órbita del Ministerio de Educación de la Nación en donde comenzó a asegurar su supervivencia y ahora finalmente, con su sala de ensayos en el histórico edificio de Santiago del Estero 126, en el que se dejaron de escuchar las voces de los niños cantores del juego de azar para pasar a escuchar la potencia del mensaje de la música, llega lo fundamental, el pase definitivo a la Dirección Nacional de Elencos Estables de la hoy Secretaría de Cultura de la Nación, encabezada por una funcionaria de carrera que siempre privilegió a los músicos, cantantes y bailarines argentinos : Mariela Bolatti.

 

  De ahí el proyecto consolidado y el ingreso al gran repertorio, ese que muchas veces también,  por las razones que fuere, no se le daba con frecuencia al propio Maestro Benzecry y que ahora, con años de sobradas trayectoria y oficio, si puede hacerlo, demostrando ser un formidable interprete: Sinfonías Nos.1,2 y 5 de Mahler, Nros, 4 y 7  de Bruckner, “Así Hablaba Zarathustra” de Richard Strauss, Novena Sinfonía de Beethoven, Requiem de Verdi, “Aida”  y “Cavalleria Rusticana” en versión de concierto. También rescate de obras nacionales poco frecuentadas  como la música para el Film “Avivato” compuesta por Roberto García Morillo,  de Virtú Maragno y hasta otra de “Cuchi” Leguizamón orquestada también por Maragno. Además hubo impulsos como el estreno de una composición de una por entonces niña de 9 años, quien demostró estar a su edad a la altura del compromiso.  Como se ve, un repertorio en donde la Orquesta demostró estar a la altura  de las grandes ligas de las Orquestas juveniles en el mundo entero, y el sueño de los jóvenes de incursionar en esos repertorios, cumplido. Saldrán y llegaran a Ntros. mejores conjuntos con una formación excelsa.

 

  En el inicio, una alocución del Maestro Benzecry resumiendo el comienzo y el hoy del conjunto, además de un video narrado por la Directora Bolatti, recibiendo a la Orquesta a la Dirección de Elencos Estables de la Nación. También los recuerdos de Ezequiel Fainguersch, como instrumentista primero e Instructor después y de Pablo Saraví, quién fue el primer solista en presentarse como tal en concierto junto a la Orquesta.

 

  Ocho Directores, la mayoría con una muy buena, reconocida y extensa trayectoria recordaron su paso por el conjunto, lo que significó para cada uno el trabajo junto al Maestro y el denominador común de las palabras de gratitud a éste y de pertenencia para con la Orquesta. Otro video, en este caso de Directores que pasaron por el conjunto y hoy residen en el exterior, recordando su paso por la Orquesta, y un sentido homenaje a la memoria de Carlos Bertazza, quien dejó demasiado joven este mundo, pero que marcó su huella en este Organismo.

 

  Y así llegamos a la música, en donde se fueron turnando un Director junto al Concertino que estaba en la Orquesta al momento en el que el primero se desempeñaba como asistente principal, como así también se fueron turnando instrumentistas de ayer y de hoy, siempre con un orgánico que por momentos alcanzó la cifra de 110 instrumentistas.

 

  Las versiones ofrecidas en todos los casos fueron de notable factura, sonido sumamente equilibrado y de total pureza y recibieron la total aprobación de un Auditorio Nacional colmado al cien por ciento de su capacidad.

 

  Se pudo apreciar. Un magnífico “Intermezzo” de “Cavallería Rusticana” de Mascagni con la estupenda guía de Roberto Luvini, siempre fiel a su repertorio. Una vibrante versión de “Finlandia”  de Sibelius con la apasionada guía de Andrés Tolcachir. Con dirección de Abel Ghelman recibimos una impecable versión de la Obertura de Mozart para “Las Bodas de Fígaro”. Ezequiel Silberstein entregó una imponente versión de la marcha “Rakoczy” de “La Condenación de Fausto” de Héctor Berlioz. Ya en la segunda parte, se vivió un momento de suma emoción cuando ingresaron el Maestro Mariano Fidanza y Esteban Calderón como solista de Bandoneón, aunque registró su paso en la Orquesta como Contrabajista (también cumplió con ese rol en la Académica del Colón en la gestión de Carlos Calleja).  Se interpretó una sentida versión de “Adiós Nonino” de Piazzolla en arreglo de José Bragato,  el mismo que el inmenso Astor  interpretó el 11 de Junio de 1983 junto a la Filarmónica de Buenos Aires en el Colón, bajo la Dirección de Pedro Ignacio Calderón (Padre del Solista), aunque en esta versión Calderón (el solista) no realizó la cadencia del inicio. Tomó la posta el Maestro Paraguayo José Ramírez Duarte (hoy titular de la Sinfónica Nacional de su país) para ofrecer una brillante selección de “Carmen” de Bizet integrada por el Preludio al primer acto, la “Seguidilla” y la Obertura, para dar paso a la Maestra María Clara Marco Fernández, la que tuvo destacada intervención durante la pandemia, siendo la única en ostentar la posición de Directora Adjunta. Aquí la apreciamos en una muy buena intervención guiando al conjunto en la obertura de “Don Giovanni” de Mozart. Agustín Toccalini continuó la programación con sendas buenas versiones de la “Marcha Turca” del Ballet “Las Ruinas de Atenas” de Beethoven y la Danza Húngara Nº 5 de Brahms. Y llegamos así  al momento final de la tarde-noche con el ingreso triunfal del Maestro Mario Benzecry junto a la formación actual del conjunto para ofrecer el estreno mundial de “La Frontera” de Juan Carlos Figueiras, quien además de ser el coordinador de los Grandes Conciertos de la Facultad de Derecho es un muy buen compositor, recibiendo del Maestro Benzecry la comisión de esta obra para este concierto. Se trata de un trabajo inscripto dentro de la tonalidad con un tema objeto de un extenso desarrollo. el que fue gratamente recibido por el público. El cierre fue una brillante versión de la Marcha “Radetzky” de Johann Strauss con el acompañamiento del batir de palmas del fervoroso público presente.

 

  Y tras todo esto, la gratitud y la emoción con la entrega por parte de los directores e Instrumentistas de una plaqueta al Maestro Benzecry, quien no pudo contener sus lágrimas en ese momento. ¡Gracias por tanto Maestro!.

 

  Me atrevo a proponer algo que comienza a tornarse impostergable. ¿Por qué no pensar en reunir a la Sinfónica “Libertador General San Martín” junto a la “Académica del Teatro Colón” en Ntro. primer Coliseo? . Son formaciones de “Vidas” paralelas y que brindaron tanto a Ntras. Orquestas profesionales en estos años. Sería el justo reconocimiento a la fecunda labor.

 

Donato Decina


sábado, 30 de marzo de 2024

 Enrique Ricci: un gran y generoso maestro…

Por Jaime Torres Gómez

Recientemente ha fallecido el maestro Enrique Ricci, director y pianista

argentino naturalizado español, ampliamente reconocido por su solvencia

artística y formativa, obedeciendo estas líneas a la admiración hacia este

destacado artista tras muchos años con cercanía profesional y de amistad.

La carrera del maestro Ricci desde sus inicios estuvo profundamente ligada al

Teatro Colón de Buenos Aires, llegando a ser en su momento el pianista más

solicitado por glorias mundiales que habitualmente visitaban dicho coliseo, el

más importante a nivel latinoamericano. Paralelamente a su activa labor

pianística, tuvo otra activa carrera de director, llegando a ocupar posiciones

como la titularidad de la Orquesta Filarmónica de Santiago, en 1978, asimismo

una periódica colaboración con las más importantes orquestas del continente.

Con los años, Ricci se radicó en España hasta el momento de su fallecimiento,

país donde se vinculó estrechamente con el famoso Teatro Liceu de Barcelona,

primero en calidad de pianista y director, llegando luego a ocupar la posición de

Consejero Artístico. En ese período, tras su reputación como pianista

acompañante de famosos cantantes e instrumentistas (recordadas fueron las

giras mundiales junto a Victoria de los Ángeles más otras colaboraciones con

grandes artistas), surge su larga vinculación con José Carreras, quien lo

convoca como director de sus recitales en todos los continentes.

Ante sus variopintos intereses, especialmente en la ópera más un

comprometido cultivo del repertorio de conciertos, desde los clásicos a los

contemporáneos (con énfasis en la música latinoamericana y española),

derivaron en colaboraciones con muchas orquestas internacionales como

director invitado.

De imaginativas y apasionadas interpretaciones que no dejaban indiferentes a

los músicos, crítica especializada y público, dieron cuenta de una postura ajena

a toda rutina, dada la honestidad artística que siempre le caracterizó. De

hecho, conociendo bien a Enrique, no solía dirigir obras que no sentía afinidad,

siendo, en consecuencia, riguroso en la elección de los repertorios a abordar.

La relación de Enrique Ricci con Chile fue en momentos intensa, especialmente

al comienzo como titular de la Filarmónica más una activa colaboración

paralela con la Orquesta de Cámara de la Universidad Católica de Chile,

recordándose con esta última un importante estreno de la Sinfonía N° 14 de D.

Schostakovitch, asimismo, como titular filarmónico, una reconocida versión del

Réquiem de G. Verdi como la “Serenata a la Música”, para 16 Solistas Vocales

de R. Vaughn- Williams.

Luego de dos décadas, Ricci regresó de invitado a la Sinfónica Nacional,

recordándose vibrantes versiones del “Tiento del Primer Tono y Batalla

Imperial”, de Cristóbal Halffter (estreno en Chile), como “El Canto a Sevilla”, de

Joaquín Turina, más versiones memorables de la “Rapsodia Española” de M.


Ravel, “Los Preludios” de F. Liszt y las “Fiestas Romanas” de O. Respighi. Y

también se recuerda su participación como jurado en una de las menciones de

piano del reconocido Concurso de Ejecución Musical Dr. Luis Sigall, de Viña

del Mar.

En otro ámbito, la generosidad de Enrique en compartir su vasta cultura, a la

vez sus comprometidos apoyos a las jóvenes generaciones de cantantes a

través de su vinculación como maestro repertorista en prestigiosas instituciones

españolas, y antes en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, amén de

impulsar con fuerte convicción proyectos en el campo de la ópera con jóvenes

talentos, evidenciaron su profunda vocación formadora.

Sin duda, las huellas que deja Enrique Ricci son las de un gran maestro y muy

generoso en lo humano…

 Excepcional concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional en el CCK


UN REPERTORIO POCO CONVENCIONAL Y DE ALTO VUELO

Martha CORA ELISEHT


En un año caracterizado por la incertidumbre en materia de funcionamiento del

Estado y signado por las dificultades económicas, la Dirección Nacional de Organismos

Estables puso primera y apostó fuertemente a sus elencos brindando espectáculos

gratuitos de jerarquía. Tal fue lo que sucedió el pasado miércoles en el Ciclo de la

Orquesta Sinfónica Nacional en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner (CCK),

bajo la dirección de Yenny Delgado y la participación del contrabajista Julián Medina

como solista invitado para brindar el siguiente programa:

- Concierto n°15 en Re mayor para contrabajo y orquesta- Johannes M.

SPERGER (1750-1812)

- Sinfonía “Manfred”, Op.58- Piotr I. TCHAIKOVSKY (1840-1893)

Previamente al inicio del concierto y, ante la consabida ausencia de programas de

mano, una voz en off anunció las obras que se iban a interpretar. (Un gran acierto según

opinión de quien escribe, que evita que los directores tengan que anunciar el programa.

Lástima que no indique que no se debe aplaudir hasta el final de cada obra, lo que

permite una educación del público que asiste quizás, por primera vez a una sala

sinfónica y hubiera matado dos pájaros de un tiro). Seguidamente, una formación

reducida encabezada por el concertino Gustavo Mulé se hizo presente sobre el escenario

del Auditorio Nacional para llevar a cabo la tradicional afinación de instrumentos

previamente a la aparición de la directora y el solista.

La obra de Johann Matthias Sperger es poco conocida entre el público local, pese a

haber sido un compositor austríaco muy prolífico. Su obra comprende 44 sinfonías,

conciertos instrumentales para flauta, viola, violoncello, trompa, trompeta y,

especialmente, 18 conciertos para contrabajo, de los cuales, el n°15 en Re mayor fue el

elegido para su interpretación. Consta de tres movimientos (Allegro/ Adagio/Rondó),

donde Julián Medina demostró por qué es uno de los mejores solistas de dicho

instrumento y ganador del Concurso Internacional Bottesini en 2022. Es una obra que

posee un sonido muy mozartiano y permite el lucimiento del solista, ya que explora

todos los matices del instrumento en registro de escalas ascendentes y descendentes. Por

su parte, Yenny Delgado supo acompañarlo muy bien, logrando un perfecto diálogo

entre la orquesta y el solista durante toda su ejecución. Mientras el Allegro inicial en Re

mayor es luminoso, el Adagio central en tono menor es sombrío y oscuro, con

numerosas cantilenas que deben tener una tensión interna necesaria. Medina supo

resolverlo perfectamente hasta la introducción del Rondó final por el contrabajo de

manera attaca (sin interrupción). Este tema es chispeante, divertido y sincronizado,

seguido por la orquesta con una monumental fuga con ribetes beethovenianos de la

primera época del genio de Bonn. Hizo gala del fraseo y de su técnica, logrando una

magnífica versión. El Auditorio Nacional estalló en aplausos hacia el final, lo que


motivó a Medina a ofrecer un bis: una transcripción para contrabajo de la Siciliana para

violín y piano de María Theresia von Paradis (1759-1824), compositora austríaca que

vivió en la misma época que Sperger y que fue una eximia pianista, pese a haber

quedado ciega a los tres años de edad. No obstante, su prodigiosa memoria le permitió

dedicarse a la enseñanza y creó un método para que los no videntes pudieran aprender

música y tocar el piano. Afortunadamente, su obra está volviendo a ver la luz tras haber

caído en el olvido durante muchos años y gracias a la sublime interpretación de Julián

Medina, una pudo ahondar sobre la vida y obra de esta gran mujer. Otra ovación de

aplausos para el solista, quien se retiró sumamente satisfecho del escenario.

Para la segunda parte del concierto, la orquesta se presentó con su orgánico

prácticamente completo para interpretar la Sinfonía “Manfred”, Op.58 de Tchaikovsky,

que consta de 4 movimientos: Lento lugubre. Moderado con moto. Andante/ Vivace con

spirito/ Andante con moto/ Allegro con fuoco. Basada sobre el poema homónimo de

Lord Byron, Manfred es un desclasado -hoy en día, un social outsider-, quien se

encierra en su castillo de los Alpes buscando olvidar su obsesión por su amor prohibido

hacia Astarté. Para ello, solicita ayuda a 7 espíritus, uno de los cuales se le presenta

tomando la forma de su amada (narrado en la sinopsis argumental del 1° movimiento).

El crítico musical – y mentor del Grupo de los Cinco- Vladimir Stasov le propuso a

Mili Balakirev componer un poema sinfónico sobre la obra de Byron en 1867. Por

diferentes motivos, el proyecto no se concretó hasta 1884, cuando Tchaikovsky y

Balakirev se reunieron en San Petersburgo y este último -quien quedó impresionado por

la obertura fantasía ROMEO Y JULIETA de su colega- le propuso escribir sobre

Manfred. En 1885, tras leer el poema original de Byron, Tchaikovsky se dedicó a la

tarea y se sintió identificado con el personaje -su homosexualidad le jugó más de una

mala pasada en aquel entonces-. Culminó su obra en Septiembre de ese mismo año y la

consideró “la mejor sinfonía que he compuesto”, según sus propias palabras. Permite el

lucimiento de toda la orquesta y los solistas de los principales grupos de instrumentos

en los diferentes caracteres de cada uno de los 4 movimientos que la integran. En el 2°

movimiento (Vivace con spirito), la Bruja de los Alpes aparece como un arco iris sobre

una catarata y le impone al protagonista condiciones que no está dispuesto a aceptar, ya

que prefiere seguir sufriendo. El 3° movimiento (Andante con moto) es de carácter

pastoral y representa la serenidad y simplicidad de la vida alpina, que le brinda al

protagonista cierto alivio y confort. Finalmente, en el 4° movimiento, un globo de fuego

rodeado de espíritus de Némesis -diosa de la venganza- y el Destino presentan una

visión idealizada de Astarté hundiéndose, que llevará al protagonista a la muerte. Hacía

mucho tiempo que una no escuchaba esta monumental obra por una orquesta argentina

y Yenny Delgado le imprimió a la presente versión tres características fundamentales:

brillo, enjundia y fuste. Una excelsa interpretación de la Sinfónica Nacional y un logro

más en su inmenso repertorio, que se vio coronado por una ovación de aplausos y

vítores.

Cuando se ofrecen obras poco convencionales -o que no se interpretan desde hace

algún tiempo- por un organismo sinfónico de excelencia y de manera gratuita, la gente

acude masivamente. Ante una sala completamente rebosante de público, la Sinfónica

Nacional demostró por qué sigue siendo una de las mejores orquestas del país. La

renovación de sus integrantes le sentó de perlas y le imprimió un sonido fresco,

vigoroso y brillante para ejecutar un repertorio poco convencional de alta jerarquía.


Queda aún mucha buena música por descubrir y la excelente tarea del programador Ciro

Ciliberto lo hace posible.

 Excepcional concierto inaugural de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación


EN DIFERENTE HORARIO, CON LA CALIDAD DE SIEMPRE

Martha CORA ELISEHT


Además de su temporada oficial de 10 conciertos a realizarse de Marzo a

Diciembre del corriente año los últimos lunes de cada mes, la Orquesta de Cámara del

Congreso de la Nación va a realizar otro ciclo denominado NOVENA MUSICAL:

DISTINTAS NOTAS, UNA SOLA NACIÓN, que tendrá lugar en diferentes iglesias de la

Ciudad de Buenos Aires, además de dos presentaciones en el Centro Cultural Kirchner

(CCK) en fechas a determinar. El pasado lunes 25 del corriente tuvo lugar el concierto

inaugural en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional bajo la batuta de su

titular -Sebastiano De Filippi-, denominado “ESPÍRITU FRANCO”, ya que estuvo

íntegramente formado por obras de compositores franceses. Además, contó con la

participación del Grupo de Interpretación Coral de Buenos Aires -dirigido por Juan

Picarel- y los siguientes solistas: Débora Maccarone (órgano), Laura Ramallo (soprano)

y Leonardo Estévez (barítono) para ofrecer el siguiente programa:

- Zarabanda, Op.93- Camille SAINT- SAËNS (1835-1921)

- Sinfonietta para orquesta de cuerdas, Op.52- Albert ROUSSEL (1869-1937)

- Réquiem en Re menor, Op.48 (edición de Gustavo MASSUN)- Gabriel FAURÉ

(1845-1924)

Si bien la orquesta actuó a sala llena, quien escribe pudo apreciar una considerable

disminución de público respecto de años anteriores. Quizás, la gente no tuvo en cuenta

el cambio de horario -de últimos viernes de cada mes en las dos últimas temporadas

anteriores a últimos lunes de cada mes durante el corriente año-, cosa que pudo haber

influenciado, ya que el programa era lo suficientemente atractivo como para que el

Salón de los Pasos Perdidos estuviera rebosante y no cupiera un alfiler. Sea como fuere,

la orquesta sonó sumamente compacta y con su característica calidad desde los primeros

compases de la mencionada Zarabanda de Saint- Saëns. Data de 1892 y fue compuesta

originalmente como Sarabande et Rigaudon para violín y piano en Mi mayor. Aquí se

escuchó una versión para orquesta de cuerdas que se destacó por su excelencia, con muy

buenas intervenciones de los solistas en general y del concertino Pablo Pereira en

particular, con su consabida maestría a la cual, el público está acostumbrado.

La mencionada Sinfonietta para orquesta de cuerdas lleva el opus 52 y pertenece a

la última etapa de la obra de Albert Roussel. Fue compuesta durante el verano de 1934

tras un período de larga convalecencia del compositor luego de una neumonía severa y

dedicada a Jane Evrard, quien la estrenó en París en Noviembre de ese mismo año. Pese

a su breve duración -entre 8 a 10 minutos-, su estreno tuvo un suceso tan rotundo, que

tuvo que ser integralmente bisada. Consta de tres movimientos (Allegro molto/ Andante/

Allegro), de los cuales, los dos últimos se ejecutan de manera attaca (sin interrupción).

Mientras que el Allegro molto inicial en Fa mayor posee un carácter chispeante y jovial,

el Andante central es grave y melancólico, con un cromatismo marcado. Por último, el


Allegro final en Re mayor se construye sobre un motivo rítmico apretado y tenso, con

un poderoso crescendo previo a la recapitulación sobre el tema inicial que origina una

sensación de libertinaje enérgico vigoroso. Fiel a la partitura, el maestro De Filippi

brindó una magnífica versión de esta hermosa obra, imbuida del estilo propio del

compositor y que se ejecuta escasamente en el medio local, con excelentes

intervenciones de todos los instrumentos.

Durante la segunda parte del concierto se interpretó una versión editada por

Gustavo Massun del Réquiem en Re menor, op.48 (“Petit réquiem”) de Gabriel Fauré

con motivo de cumplirse el centenario del fallecimiento del compositor. Fauré lo creó

cuando se desempeñaba como organista de la Iglesia de La Madéleine en París en 1887

y estrenó su obra en dicho templo en 1888. Posteriormente, el Réquiem sufrió una

evolución que duró 13 años y se publicó su última revisión en 1900 con las siete partes

que lo componen (Introit et Kyrie/ Offertoire/ Sanctus/ Pie Jesu/ Agnus Dei/ Libera me/

In Paradisum) para una orquesta más amplia. En este caso, se prescindió del Coro de

Niños y se ofreció una versión para orquesta de cuerdas, órgano y coro a 4 voces,

además de la soprano y el barítono solistas. Se dispuso que el órgano estuviera en el

centro y los solistas, a ambos costados del Coro. La versión ofrecida fue magistral, con

una sublime profundidad sonora a cargo de la orquesta, matices sutiles a cargo del

órgano y un equilibrio perfecto entre orquesta, órgano y coro desde el Introito y Kyrie

iniciales. Las voces femeninas del coro suplieron perfectamente bien las partes donde

canta el coro de niños en la obra original y Leonardo Estévez hizo gala de su maestría

en los dos números a cargo del barítono (Ofertorio y Libera me). Tanto el concertino

Pablo Pereira como el solista guía de segundos violines -Catriel Galván- se lucieron en

sus solos y en contrapunto con los violoncellos y el órgano. La soprano Laura Ramallo

posee una voz ideal para repertorio de cámara y ofreció una exquisita versión del Pie

Jesu merced a su legato, línea de canto y matices vocales. El acompañamiento del

órgano a cargo de Débora Maccarone en esta aria fue estupendo, al igual que el

sostenuto a cargo de las violas, cellos y contrabajos. Por su parte, la orquesta y el Coro

tuvieron una intervención excepcional en el Agnus Dei, al igual que en la introducción

junto al órgano del último número (In Paradisum). No hay que olvidar que, además de

director de orquesta, Sebastiano De Filippi es bajo y experto en dirección coral; por lo

tanto, su labor se vio coronada por una total ovación de aplausos y vítores una vez

finalizado el concierto.

A diferencia de otras ocasiones, el Encargado de Asuntos Culturales del Senado -

Eduardo Abate- y de la Honrable Cámara de Diputados de la Nación -Andrea Barbieri-

entregaron diplomas de honor a los solistas invitados. Una excelente manera de destacar

la labor de músicos y cantantes y un excepcional comienzo de temporada con cambio de

horario, pero con la calidad de siempre.

 Muy buen concierto de apertura del ISATC en el Salón Dorado


EL DORADO SE VISTIÓ DE GALA


Martha CORA ELISEHT


Dentro de las carreras que se cursan en el Instituto Superior de Arte del Teatro

Colón (ISATC), la Maestría en Canto Lírico y la de Perfeccionamiento en dicha

disciplina son una de las máximas aspiraciones de todos aquellos que se dedican al arte

del bel canto. Una vez egresados, el ISATC organiza un recital de graduación donde

participan aquellos que obtuvieron los mejores promedios, hecho que tuvo lugar en el

Salón Dorado del Teatro Colón el pasado sábado 23 del corriente, con la participación

de los siguientes cantantes: Ana Sampedro (soprano), Daniela Prado (mezzosoprano),

Vasilii Korsaar y Lautaro Chaparro (tenores) y la soprano Monserrat Maldonado en

calidad de figura invitada, acompañados al piano por Lucía Zapata. La preparación

vocal estuvo a cargo del maestro Reinaldo Censabella y se ejecutaron las siguientes

obras:

Fragmentos del 1° acto de “NORMA”- Vincenzo BELLINI (1801-1835)

- “Meco all’altar di Venere”

- “Va, crudele, al Dío spietato”

- “Sola, furtiva al templo”

- “Oh, non tremare, o pérfido!”

”LOS PESCADORES DE PERLAS”- Georges BIZET (1838-1875)

- “Comme autrefois”

“MANON”- Jules MASSENET (1842-1912)

- “Ah! Fuyez, douce image!”

“ROMEO Y JULIETA”- Charles GOUNOD (1818-1893)

- “Va, je t’ai pardonné”

Tras la presentación a cargo de Luciano Marra ante una considerable afluencia de

público, Vasilii Korsar y Lucía Zapata tomaron sus puestos sobre el escenario del Salón

Dorado para comenzar el recital con el aria de Pollione del 1° acto de NORMA (“Meco

all’altar di Venere”), donde el tenor kirguistaní sonó algo engolado al principio, pero

posteriormente se lució merced a los matices de su voz y su línea de canto. Fue

creciendo a medida que el recital se iba desarrollando y se lució junto a Daniela Prado

en el dúo con Adalgisa (“Va, crudele, al Dío spietato”). La mezzosoprano posee la voz

ideal para ejercer este rol: rica en coloratura, matices, tonalidad dramática y un

impecable legato para componer su personaje. Es una consabida intérprete de este rol y

lo demostró con creces sobre el escenario junto a Monserrat Maldonado -quien también

es egresada de la Carrera de Canto Lírico del ISATC-. Ambas cantaron estos roles


dentro del circuito de la ópera independiente y no sólo se complementan muy bien, sino

que, además, se lucieron junto a Korsar en el trío final (“Oh, non tremare, o pérfido!”).

El público los ovacionó tras su intervención.

Seguidamente, se ejecutó la primera de las arias del repertorio francés seleccionadas

para esta ocasión: “Comme autrefois” (aria de Leïla de LOS PESCADORES DE

PERLAS) a cargo de Ana Sampedro. Una la apreció cantando esta misma aria en el

concierto ofrecido junto a la Orquesta Académica del ISATC el año pasado (“ÓPERA

EN ZAPATILLAS”) y en esta ocasión, se pudo apreciar un crecimiento en materia vocal

de esta soprano ligera, que posee un bello timbre vocal y una muy buena coloratura. Se

destacó en el agudo final y se retiró sumamente aplaudida.

Otra de las figuras que participó el año pasado en el mencionado concierto fue el

tenor Lautaro Chaparro, a quien esta vez se lo pudo apreciar dentro del repertorio

francés como Des Grieux en el aria del 3° acto de MANON (“Ah! Fuyez, douce

image!”). Tuvo un excelente desempeño vocal dentro de un aria dramática por

excelencia y el repertorio francés le sienta de perlas. Una lo escuchó cantando en

italiano el año pasado (y recientemente, como solista en la Fantasía Coral de

Beethoven en La Plata) y, realmente, posee una voz ideal para este tipo de repertorio. Lo

mismo sucedió en el dúo del 4° acto de ROMEO Y JULIETA de Gounod junto a Ana

Sampedro (“Va, je t’ai pardonné”), donde los amantes de Verona deben despedirse tras

su noche de amor. Una muy buena ejecución del dúo para dar cierre a un recital que se

caracterizó por el excelente trabajo de Reinaldo Censabella en la preparación vocal y

por el acompañamiento al piano de Lucía Zapata.

A diferencia del año pasado, donde todos los participantes usaron zapatillas (en el

caso de las mujeres, bajo los vestidos largos), esta vez, el Dorado se vistió de gala. No

sólo por el atuendo, sino también, por lo vocal, que es lo que realmente importa y lo que

el público desea escuchar. En este caso, una gala en materia de talento.

 

Una regocijante velada rusa

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional

Viernes 15 de marzo

Auditorio Nacional

Director; Jeruham Scharovsky

Solista: Irina Dichkovskaia

Opinion; Muy Bueno

 

En una brillante elección, la Dirección Nacional de Organismos Estables convocó para este concierto dos artistas especialistas en el repertorio de Sergei Rachmaninoff.

 

En el podio tuvimos la presencia del maestro argentino israelí Jeruham Scharovsky , quien ya nos visitara en otras ocasiones y justificadamente tuvo a su cargo la concertación de la velada.

El maestro es un especialista en el repertorio ruso siendo el primer director de orquesta israelí, invitado a dirigir la Orquesta Filarmónica de Moscú, la Filarmónica de Kírov en St. Petersburgo cuando a{un no había relaciones entre ambos países.

Se ofreció un programa interesantemente diseñado el cual es una autobiografía musical del enorme compositor ruso.

La apertura fue el célebre Concierto para piano n.º 2 Op. 18 en do menor contando como solista a la pianista rusa Irina Dichkovskaia, quien desde hace más de una década reside en nuestro país.

Pocas obras presentan un inicio tan conmovedor como esta partitura….para este oyente solo comparable con el Concierto de Grieg o el Cuarto de Beethovenn.

Los primeros acordes del piano solo nos introducen al interior de una persona en un profundo proceso interno….nos abre la puerta de su alma atribulada lo cual es transmitido en el primer movimiento Moderato, a través de las melodías que la orquesta y el solista transitan durante unos diez minutos. Marchas rusas que se recapitulan en varias ocasiones muestran al hombre que asume su historia y su pasado en construcción de su propia identidad.

Desembocamos al emocionante segundo movimiento Adagio sostenuto. Por la delicadeza de sus melodías se ha convertido en un favorito de los auditorios. Aquí el autor nos abre la profundidad de su alma, su vida se encuentra en reconstrucción. Esta en calma y en paz , lo cual se expresa en las notas que intercambian el piano con los solistas de la orquesta.

Y llegamos al tercer movimiento donde surge con fuerza el hombre que renace, se recrea y comienza a andar; plasmado en un Allegro scherzando y un contrapunto entre oboes y violas que con la fuerza de la orquesta suman tensión y fuerza.

En la interpretación de Irina Dichkovskaia se mostraron todos los climax y colores posibles, técnica impecable y un perfecto entendimiento con el conjunto orquestal que fue un digno marco musical.

Quede gratamente impactado por la delicadeza de la solista y todo lo que fue extrayendo del piano….fue un redescubrir al instrumento….

Su alma rusa encontró el cenit cuando regalo dos bises memorables, el Preludio Op 23 num 5 y el Preludio en Do menor; en agradecimiento al aplauso sostenido de los asistentes.

 

La segunda parte nos permitió disfrutar de la Sinfonía Numero 1 en Re menor Op 13 que el maestro Jeruham dirigió de memoria.

Escrita durante el último año de Rachmaninoff en el Conservatorio de Moscu , muestra desde su primer movimiento Grave – Allegro non troppo la herencia de los grandes rusos, con reminiscencias de Tchaicovsky y Rimsky Korsakov. El segundo movimiento Allegro animato fue la oportunidad para que el maestro Gustavo Mule, concertino de la orquesta en la función, pudiera desplegar su arte interpretativo en el aire zíngaro, perfectamente secundado por la masa orquestal .

El tercer movimiento Larghetto dio su lugar al clarinete solista en simples melodías acompañados por las trompas con sordina.

El cuarto movimiento Allegro con fuoco fue donde la dupla orquesta director llevaron la interpretación a niveles superlativos, entendiendo el estilo y dejando brillar a cada una de las filas, metales, maderas, cuerdas y percusión.

El maestro Scharovsky logro un entendimiento y concertación superlativos. Se noto el trabajo intenso para interpretar esta obra no habitual en los repertorios.

Justifica el haberlo convocado y también que lo volvamos a contar entre nosotros en un futuro cercano

Sostenida ovación merecida y reconocimiento a una entrega total. El director invitado tuvo la delicadeza de que el público aplaudiera a cada línea y solistas , haciéndolos poner de pie para que se les pueda reconocer el trabajo

 

Al no tener programas de mano en donde tradicionalmente accedíamos al nombre y apellido de cada uno de los integrantes no nos permite destacar como seria justicia a los interpretes. Me permito recomendar a la Dirección que haga un flyer con una foto y los nombres.

Hoy la Orquesta Sinfónica Nacional tiene más del 50% de miembros nuevos, algunos conocidos por su paso en otros Organismos y otros con los cuales nos tenemos que familiarizar.

Este escenario de recambio generacional requiere también un director estable ( desde el retiro del maestro Calderón la orquesta trabaja con directores invitados) a fin de que trabaje en la sintonía fina y las sutilezas. Es un trabajo de amalgado y ensamblado entre los históricos y nuevos integrantes; necesario para este momento.

 

En síntesis, una noche plenamente rusa, con interpretaciones llenas de lirismo y emoción; y tuvimos el privilegio de estar allí!



                                                                                                                            Ing. Andres Berretta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Excelente versión de la 1° sinfonía de Mahler en el Teatro Argentino de La Plata


UN TITÁN CON SELLO E IMPROMPTA PLATENSES


(sin aludir a lo futbolístico)


Martha CORA ELISEHT


Para todos aquellos que no estén muy emparentados con el mundo del fútbol,

una de las estrellas indiscutidas de Boca Juniors ha sido Martín Palermo -apodado “el

Titán” por los hinchas xeneizes-, quien fue también gran figura del club Estudiantes de

La Plata antes de desarrollar y culminar su carrera deportiva en Boca. Sin embargo, no

se trata precisamente de este titán al cual hace alusión el título de esta nota, sino a la

impresionante versión de la Sinfonía n°1 en Re mayor de Gustav Mahler, hecho que

tuvo lugar en la sala Alberto Ginastera del Teatro Argentino de La Plata -Centro

Provincial de las Artes- el pasado domingo 17 del corriente bajo la dirección musical de

Carlos Vieu al frente de la Orquesta Estable de dicho organismo, con participación de

los siguientes solistas: Marcelo Balat (piano), Carolina Ortega y Ayelén Isala

(sopranos), Rosana Bravo (mezzosoprano), Lautaro Chaparro y Miguel Lescano

(tenores) y Alfredo Martínez Torres (barítono).

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

- Fantasía Coral en Do mayor, Op.80 para ´piano, solistas y orquesta- Ludwig

van BEETHOVEN (1770-1827)

- Sinfonía n°1 en Re mayor, “El Titán”- Gustav MAHLER (1860-1911)

Tras la tradicional afinación de instrumentos a cargo del concertino Nicolás Favero,

los integrantes del Coro Estable y los solistas hicieron su aparición sobre el escenario

junto a Carlos Vieu y Marcelo Balat para interpretar la Fantasía Coral en Do menor de

Beethoven, que fuera compuesta y estrenada en Viena en 1808. No se conoce con

certeza quién escribió el texto y se cree que el arreglo para su composición estuvo a

cargo de Christoph Kuffner Es muy similar en cuanto a su estructura al último

movimiento de la Sinfonía n°9 “Coral”, con la única diferencia es que comienza con

una introducción lenta y virtuosa a cargo del piano (Adagio) hasta la introducción del

tema principal (Allegro) a cargo de los violoncellos y contrabajos. Tras la introducción

del tema coral a cargo del piano, las flautas, oboes, clarinetes y las cuerdas realizan

variaciones sobre el tema. Posteriormente, luego del acompañamiento orquestal en

forma conjunta con el piano en varias secciones (Meno allegro/ Adagio ma non troppo/

Marcia, assai vivace), se repite el tema instrumental del primer Allegro como

introducción a la entrada del coro, cuando las sopranos cantan el tema principal en trío

con la mezzosoprano, que es tomado posteriormente por los tenores y el bajo, y luego,

por el coro en tutti (Allegretto ma non troppo). La obra finaliza con una coda en Presto

junto a la orquesta, coro y piano. Fue una versión prolija y correcta, pero quizás, no lo

suficientemente imbuida del espíritu beethoveniano en materia de matices y sutilezas. El


desempeño de Marcelo Balat fue muy bueno, al igual que el del coro -magistralmente

dirigido y preparado por Santiago Cano- y los solistas.

A diferencia de la mencionada obra de Beethoven, la orquesta brindó una excelsa

versión de la Sinfonía n°1 en Re mayor “El Titán” de Mahler, que sonó majestuosa

desde su inicio y se mantuvo durante los 4 movimientos que la integran (Langsam,

schleppend (Lento, lentamente)/ Scherzo: kräftig bewegt, doch nicht zu schnell

(Scherzo: vigoroso, pero no muy rápido)/ Trauermarsch: Feierlich und gemessen, ohne

zu schleppen (Marcha fúnebre: solemne y mesurada, sin arrastre)/ Stürmisch bewegt

(Tormentoso, agitato)). Fue compuesta entre 1887 y 1888 y concebida como un extenso

poema sinfónico dividido en dos partes y 5 movimientos y debe su apodo a la novela

homónima de Jean Paul Richter. Posteriormente, Mahler aclaró que nunca se basó en

ella como fuente de inspiración, sino que utilizó música de su frustrada ópera Rübezahl

y de Canciones de un caminante (Lieder eines fahrenden Gesell), donde se puede

apreciar un insert de esta última en el 1° movimiento. Sin embargo, su estreno en 1889

fue un fracaso rotundo, motivo por el cual Mahler realizó una revisión posterior de la

misma y eliminó un movimiento. La versión definitiva - que se conoce hasta la

actualidad- corresponde a la última revisión efectuada en 1894 en Weimar. Es una de las

sinfonías más ejecutadas por orquestas -tanto nacionales como extranjeras- y, por ende,

una ha escuchado innumerables versiones de esta monumental sinfonía por directores de

la talla de Zubin Mehta o Rafael Frühbeck de Burgos. En la presente versión y, desde

los primeros compases, se notó que hubo un notable trabajo de afinación, ajuste y

sonido, lo que no sólo ayudó a que todos y cada uno de los integrantes de la orquesta se

lucieran, sino que, además, contribuyó a que fuera una versión de excelencia en todos

los aspectos, con perfecto lucimiento de los solistas -sobre todo, el solo de contrabajo al

inicio del 3° movimiento y los metales y percusión en el 4°-.Naturalmente, el esfuerzo

del director y los músicos se vio coronado por una ovación de aplausos y vítores al

finalizar la misma.

Sin hacer alusiones relacionadas con el deporte, la presente versión de El Titán ha

sido una de las mejores de esta célebre obra ofrecida por una orquesta argentina y un

muy buen inicio de temporada sinfónica en La Plata. Una versión de antología, con

sello e impronta propios.

sábado, 16 de marzo de 2024

 



Momentos culminantes de "Carmina Burana" de Orff/Wainrot a cargo del Ballet Estable del Teatro                                                                                      Colón.             


                 Créditos: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.




Muy buena versión de “CARMINA BURANA” por los Cuerpos Estables del Colón


UNA CONJUNCIÓN PERFECTA


Martha CORA ELISEHT


Para la apertura de su Temporada 2024, el Teatro Colón decidió convocar a sus

Cuerpos Estables (Coro, Coro de Niños, Ballet y Orquesta Filarmónica de Buenos

Aires) para montar un espectáculo en conjunto: la versión escénica de “CARMINA

BURANA” de Carl Orff (1895- 1982) con coreografía de Mauricio Wainrot,

escenografía y vestuario de Carlos Gallardo, iluminación de Eli Sirlin -con la

participación de Carolina Rubinstein como asistente de iluminación- y asistencia técnica

de Analía Morales. Las funciones comenzaron el martes 12 y se extenderán hasta el

miércoles 27 del corriente, bajo la dirección musical de Carlos Calleja y Sebastiano de

Filippi, con dirección coral a cargo de Miguel Martínez (Coro Estable) y César

Bustamante (Coro de Niños) y dirección de Ballet a cargo de Mario Galizzi, con

reposición coreográfica de Victoria Balanza y Alexis Miranda. Participarán en calidad

de solistas Laura Rizzo/ Laura Pisani (sopranos); Martín Oro/ Fernando Ursino

(contratenores) y Alfonso Mujica/ Cristian Maldonado (barítonos).

Quien escribe tuvo la oportunidad de asistir a la función ofrecida el pasado

jueves 14 del corriente, con participación de los siguientes solistas: Laura Pisani, Martín

Oro y Alfonso Mujica, bajo la dirección musical de Carlos Calleja y los siguientes

solistas de ballet:

- Fortuna Imperatrix Mundi: Ayelén Sánchez, Juan Pablo Ledo, Federico

Fernández, Camila Bocca, Rocío Agüero, Jiva Velázquez, Lola Mugica, Luciano

García, Natalia Pelayo, David Gómez.

- Primo Vere: Beatriz Boos, Gerardo Wyss, Facundo Luqui, Rocío Agüero, Jiva

Velázquez, Lola Mugica, Emiliano Falcone, Paula Cassano, Luisina Rodríguez,

David Gómez.

- In Taberna: Ayelén Sánchez, Juan Pablo Ledo, Emanuel Abruzzo, Franco

Noriega, David Juárez.

- Cour d’amours: Federico Fernández, Camila Bocca, Rocío Agüero, Facundo

Luqui, Gerardo Wyss, Julieta Lerda, Yosmer Carreño.

- Fortuna Imperatrix Mundi: intérpretes mencionados en el primer número.

La celebérrima cantata de Orff forma parte del tríptico Trionfi – junto con El Triunfo

de Afrodita y CATULLI CARMINA- y fue compuesta en 1936 sobre poemas y textos de

los siglos XII y XIII encontrados en el monasterio benedictino de Beuern (Baviera,

Alemania) que versan sobre el amor carnal, los placeres terrenales y el goce de la

Naturaleza. En aquel entonces, se acostumbraba a escribir obras de carácter religioso, de

tal manera que esta serie de escritos medievales fue la más importante y antigua

colección de versos de carácter laico. En 1934, Orff encontró la edición de 1847 de los

CARMINA BURANA (Cantos Profanos) llevada a cabo por Johann Andreas Schmeller y

seleccionó 24 de estos poemas para componer su obra merced a la ayuda del estudiante


de latín y griego Michel Hoffmann, quien organizó el libreto mayoritariamente en latín,

con una pequeña cantidad de texto en alemán medio (bávaro) y francés antiguo. El

estreno tuvo lugar en la Alte Oper de Frankfurt am Main en 1937 bajo la dirección

musical de Oskar Wälterlin y fue todo un éxito debido a su riqueza rítmica, que se

acomoda a la sencillez de los textos y que permite el lucimiento tanto de la orquesta

como del coro y las voces solistas.

A diferencia de la concepción del autor sobre los textos benedictinos, la coreografía

de Mauricio Wainrot no está basada sobre los mismos, sino sobre la tonalidad musical,

sus ritmos y la fuerza que posee la cantata acentuada en la percusión, que juega un rol

fundamental y cuyos golpes de efecto son sumamente precisos. Mediante una

conjunción de movimientos que reúne elementos de danza clásica y contemporánea más

un vestuario atemporal, el resultado es una poderosa combinación de estética,

plasticidad y expresión corporal. Su estreno se produjo en 1998 en Flandes (Bélgica) y

fue interpretada posteriormente por el Royal Winnipeg Ballet de Canadá, el Ballet de la

Ópera National de Bordeaux (Francia), The Cincinnati Ballet (Estados Unidos), Ballet

Contemporáneo del Teatro Gral. San Martín (Buenos Aires), Ballet del Teatro del

Bicentenario de San Juan, Municipal de Río de Janeiro y Ballet del SODRE de

Montevideo, entre otros. Por lo tanto, se han cumplido 25 años de la creación de esta

coreografía y fue la elegida para la apertura oficial de la temporada de Ballet.

Para facilitar el despliegue de movimientos del cuerpo de baile y los cambios de

escena de los diferentes números que integran esta obra, se colocó al Coro Estable en

los palcos balcón y al Coro de Niños, en el palco avant scène ubicado a la derecha del

escenario, mientras que los solistas ocuparon la misma ubicación, pero del lado opuesto

y la orquesta, en el foso. Esto despertó cierta polémica en cuanto al desplazamiento del

coro de su ámbito natural, pero no le restó mérito. Desde el punto de vista vocal, la

excelente preparación de las voces tanto por parte de Miguel Martínez como de César

Bustamante hizo que ambos organismos brillaran, sonando de manera firme y

sumamente compacta. Lo mismo sucedió con las voces solistas, con estupendas

intervenciones del contratenor Martín Oro como el Cisne asado y chamuscado (In

Tabernam: Olim lacus colueram) y de la soprano Laura Pisani en Cour d’amours (Amor

volat undique/ In trutina/ Dulcissime), mostrando un excelente legato y squillo en notas

agudas. Sin embargo, no le sentó bien al barítono Alfonso Mujica, quien tuvo altibajos

en su interpretación: principalmente, en la parte donde debe cantar en falsete en In

Tabernam (Estuans interius), emitiendo un sonido desprolijo.

El desempeño de Carlos Calleja al frente de la Filarmónica fue otro de los puntos

fuertes de la velada, donde la orquesta sonó más que perfecta, brindando una

interpretación caracterizada por su fuste, enjundia y brillo, donde se destacaron todos

los percusionistas en general, y el timbalista Juan Ignacio Ferreiros en particular por su

precisión en los golpes. Además, Calleja es un eximio director de ballet, ya que supo

adaptar las exigencias de la partitura al tiempo del bailarín.

Tal como se dijo anteriormente, el cuerpo de baile se destacó por su plasticidad y

perfecta coordinación de movimientos, donde las parejas protagónicas formadas por

Juan Pablo Ledo/ Ayelén Sánchez (Fortuna Imperatrix Mundi/ In Tabernam) y Federico

Fernández/ Camila Bocca (Cour d’amours) brindaron una auténtica cátedra de


expresión corporal e interpretación. Por su parte, el trío formado por Rocío Agüero,

Lola Mugica y Paula Cassano ofreció una gran interpretación de Primo Vere, al igual

que Jiva Velázquez, Facundo Luqui y Gerardo Wyss en el mismo fragmento. Los

principales solistas también se lucieron en sus respectivos números. Los cambios de

escenografía y vestuario acorde a cada circunstancia para concluir en el Fortuna

Imperatrix Mundi final estuvieron perfectamente bien logrados.

La única objeción que una tiene para hacer es la ubicación del coro y las voces

solistas. Quizás, lo más lógico hubiera sido colocar a ambos coros y a los solistas en una

grada al fondo del escenario -como se hace habitualmente en los conciertos sinfónico-

corales- y hacer un cambio en la escenografía para que pudiera actuar en su ámbito

natural, sin estorbar la entrada de los bailarines. No obstante, la maravillosa acústica del

Colón hizo que todo sonara a la perfección para ofrecer un espectáculo de alta jerarquía

y calidad en materia multidisciplinaria. Una perfecta conjunción de los Cuerpos

Estables para marcar un excelente inicio de temporada.



 Inicio filarmónico, con triunfos y deudas…


                                                                                    Por Jaime Torres Gómez

El primer programa de abono de la Filarmónica de Santiago contó con la

dirección de su maestro titular, el italiano Roberto Rizzi-Brignoli, en un programa

con obras de distintas épocas del romanticismo musical.

Cabe lamentar el cambio en la pieza de inicio, originalmente con el estreno de

la obra ganadora del concurso de composición convocado por el Teatro

Municipal capitalino, perdiéndose el único espacio reservado a la música

de compositores chilenos en la presente temporada filarmónica. Una errada señal

al medio musical, esperándose pueda rectificarse a lo largo del año…

En su reemplazo se contempló la Obertura de la ópera Tannhäuser, de Richard

Wagner. Y considerando la amplia convocatoria

del repertorio wagneriano, curiosamente esta conocida pieza no ha tenido buena

periodicidad local, recibiéndose con beneplácito, no obstante el cambio de

marras...

Tannhäuser es la quinta ópera de Wagner, disponiendo de una trama argumental

con un notable contrapunto entre el amor sagrado y lo profano, plasmado

musicalmente con fuertes exigencias a las voces y lo instrumental. Y la obertura -

una joya en sí misma- recrea emblemáticos momentos con altas exigencias

técnicas (atractivo manejo del color, especialmente en los violines)

y expresivas (notables ostinatos de los violines más enjundiosas exposiciones de

los bronces y percusión).

Excelente enfoque del maestro Rizzi-Brignoli, con debida unidad y carácter.

Logradas progresiones expresivas más un calibrado manejo de dinámicas y

matices, como formidables transiciones temáticas. Atenta respuesta de

la Filarmónica, a pesar de algunos ripios de ensamble al inicio (primera función)

que no opacaron el conjunto.

Continuó con una esperada reposición de las Cuatro Últimas Canciones,

de Richard Strauss. Si bien esta obra ha sido relativamente frecuentada, en

general las orquestas nacionales poco programan repertorio de lied (canción

normalmente con textos poéticos), existiendo un catálogo no menor como las otras

canciones del mismo R. Strauss, los Siete lieder tempranos de Alban Berg,

los Rücker Lieder de Gustav Mahler, Las Siete Canciones de Alexander von

Zemlinsky, entre mucho que podría (o debería…) ofrecerse.

Estas canciones straussianas póstumas se estrenaron en 1950 a un año de la

muerte del compositor, y revisten un amable diálogo con la muerte discurrido hacia

la belleza como trascendencia. La vocalidad requerida es compleja, al balancearse

con un denso orgánico instrumental, y ante todo, proveer una cabal

consubstanciación con los textos de Hermann Hesse (tres primeras


canciones) y Joseph Eichendorff (última)), ora de desnuda sencillez,

ora de potente consistencia intrínseca.

La versión ofrecida cumplió parcialmente, evidenciando poca conexión batuta-

solista. Así, la dirección de Rizzi-Brignoli, de incuestionable idiomatismo, tuvo

logros con notables contrastes, texturas y transparencias,

obteniendo concentrada respuesta de los filarmónicos.  

Sin embargo, las expectativas cifradas en la joven y destacada soprano

chilena Yaritza Véliz como solista se vieron frustradas, fundamentalmente ante

una escasa comprensión del “decir” del texto, incidiendo en una monocorde

proyección general. Teniendo condiciones para abordar la obra (hermosura de

timbre, firmes agudos y medias voces), hubo momentos inaudibles no atribuidos

necesariamente a la densidad sonora (debidamente cuidada por la batuta), sino a

una falta de comprensión de los mismos textos y su correlato musical, donde la

administración de los acentos, inflexiones y matices son elementos insoslayables

para una debida inteligibilidad de una obra en sí compleja.

Finalmente, una bienvenida Sinfonía N° 3 “Eroica”, de L.V.

Beethoven, brindando completa unidad al programa, inscrito en el Romanticismo

Alemán. Escrita en las postrimerías del Clasicismo, representa una radical

ruptura ante su originalidad expresiva más otros elementos (como la inclusión de

un tercer corno, atípico entonces). Sin duda, una obra de gigantes proporciones y

fuente inagotable de múltiples miradas interpretativas.  

Excelente trabajo de Rizzi-Brignoli, extrayendo lo mejor de sus músicos. Con

irreprochable coherencia, el maestro titular filarmónico firmó una versión de

genuina tradición romántica (gran orgánico de cuerdas y sin ecos historicistas,

muy abordados hoy en día), impregnándole una personalidad clara y distinta. Con

escrupulosa lectura y gran sentido unitario, Rizzi-Brignoli ausculta la trama interna

con una galería de acentos, contrastes, transparencias y empáticos tempi que

develaron completo empoderamiento de la obra. Un inapelable triunfo artístico…   

En suma, un inicio de temporada que justipreció la solvencia del titular

filarmónico en un repertorio que le es afín, y con estupenda correspondencia de

los músicos, asimismo una deuda con la música chilena, más la espera de una

mayor madurez de la solista convocada en una obra en sí no fácil de abordar…

domingo, 10 de marzo de 2024

 

MARAVILLOSO INICIO DEL CICLO DEL SALON DORADO 2024

 

Ciclo de Conciertos del Salón Dorado del Teatro Colón Temporada 2024. Concierto de Apertura. Actuación de María Belén Rivarola (Soprano), Irina Dichovskaya  (Piano). Programa: Obras de Rimski-Korsakov, Tchaikovsky y Rachmaninoff. 09 de Marzo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

Podrá decirse que fue un inmejorable comienzo. Un muy exigente programa de música rusa en donde se combinó una magnífica voz  con una muy buena interprete de piano para que la expectativa se mantenga de principio a fin. La dupla María Belén Rivarola-Irina Dichovskaya se movió con soltura en el ámbito del Salón Dorado del Colón y brindó instantes de altísimo nivel para satisfacción del público que llenó por completo el aforo permitido en ese espacio.

 

  Se compaginó un programa exclusivamente de música rusa en donde se apeló a obras de tres de sus más grandes exponentes: Nikolai Rimsky-Korsakov, Piotr Illich Tchaikovsky y Serguei Rachmaninoff.  A cada canción de cámara se le intercaló una obra para piano solo, por lo cual gran parte del programa recayó sobre la Maestra Dichovskaya en su doble rol de acompañante (lo hizo con solvencia asistiendo nada menos que a Roberto Alagna en la sala principal) y de interprete (ya verán que lo hizo en obras de mucho compromiso).

 

  Para no caer en reiteraciones, separaré lo que fue canto y piano respecto a las obras para solista. Entonces, la dupla Rivarola-Dichovskaya abordó la segunda canción del Op. 43 de Nikolai Rimsky-Kosrakov en donde ya la primera se reveló como una intérprete de fuerte personalidad, bello timbre y elegancia en el decir secundada en muy buena forma por Dichovskaya. Pasando al repertorio basado en Tchaikovsky, la temperatura del recital comenzó a subir ya que se incluyeron las Canciones Nºs.5 y 6 del Op. 6 (la segunda de ellas no es otra que la célebre Romanza “Nada más que un Desolado Corazón”) y cerrar con la Nº 6 del op. 47. Aquí debo hacer centro justamente en la renombrada canción en donde Rivarola expresó la tensión de la página de manera formidable. Supo decir, transmitir y junto al formidable acompañamiento de Dichovskaya marcaron de esta manera el primer punto alto del recital. En las dos restantes las intérpretes resolvieron las páginas con absoluta comodidad. Y en el repertorio Rachmaninoff, la progresión de canciones abordadas dio por resultado a una Rivarola desplegando con generosidad sus medios vocales, un timbre acerado sin fisuras y absoluta sabiduría en el decir, mientras que Dichovskaya se sintió absolutamente cómoda en el repertorio  y acompañó con la misma jerarquía con la que honró su participación solista. Este tramo marcó el segundo punto alto del recital.  Se abordaron las canciones: Nº 4 del Op. 4, Nº 5 del Op. 8, Nº 7 del Op. 21, Nº 3 del Op. 4 y Nº 11 del Op.14.

 

  Pasando a la actuación de Irina Dichovskaya como solista, inició el recorrido con transcripciones para piano de Mikhail Pletnev de tres momentos del Ballet “Cascanueces” de Tchaikovsky y fueron: la Marcha del primer acto, la Danza del Hada de Azúcar y el Andante Maestoso con el que culmina el gran Pas de Deux de los protagonistas. Aquí Dichovskaya tras un arranque un tanto impreciso  fue creciendo con la interpretación para llegar a un muy buen remate en el último fragmento.

 

 Fue en  Rachmaninoff donde la pianista se lució por completo con vuelo interpretativo, alta sensibilidad, seguridad y perfecta digitación. Abordó un exigente programa que incluyó: El Preludio Nº 2 del Op. 3 en Do sostenido menor, El Etude-Tableaux N 5 del Op. 39 en Mi bemol menor, el Momento Musical Nº 4 del Op. 16 y los Preludios del Op. 23 números 4 en Re mayor y 5 en Sol menor con los que coronó una presentación de muy alta categoría.

 

  El público retribuyó con sostenidos aplausos  la faena de las intérpretes, las que agradecieron  con dos canciones más, siendo “Te Amo” de Rachmaninoff  la más ovacionada dada la extraordinaria versión ofrecida, con Rivarola expresando todo su sentir y Dichovskaya en un maravilloso acompañamiento. Un gran concierto para un ciclo que promete un altísimo nivel.

 

Donato Decina

jueves, 7 de marzo de 2024

 

UN MUY BUEN PROGRAMA SERVIDO POR ESTUPENDOS INTERPRETES

 

CCK, temporada 2024. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Mariano Chiacchiarini. Solista: Marcelo Balat (Piano). Programa: Obras de Mozart, Tchaikovsky  y Beethoven. Auditorio Nacional, 06 de Marzo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

 Tras la apertura de actividad con el concierto del pasado 23 de Febrero, la Orquesta Sinfónica Nacional retornó al Auditorio Nacional del CCK con un interesante programa bajo la Dirección del Maestro Mariano Chiacchiarini y ante un público que de manera prácticamente total  ocupo las ubicaciones de la sala.

 

  El programa dio comienzo con una interesante versión de la Obertura de la Opera “Las Bodas de Fígaro” de Mozart, en la que el Maestro le dio dinamismo y vida a la página, conceptos éstos que fueron captados por los músicos quienes siguieron a la perfección las indicaciones, por lo que la versión fue chispeante y llena de vida.

 

  El momento más intenso de la noche se vivió con la excelente interpretación del Concierto para Piano y Orquesta Nº 2 de Tchaikovsky en el que Marcelo Balat descolló como solista. Plenos de Intensidad, los movimientos de “punta” tuvieron en Balat, Chiacchiarini y los Maestros de la Sinfónica Nacional a los intérpretes ideales. Precisión, plena seguridad, enjundia y discurso sostenido fueron las aristas sobresalientes de este trabajo de absoluta calidad, el que se vio enaltecido en el segundo movimiento en donde el compositor incluye una sección en “Trío”, para lo cual convoca al violín concertino y al primer violonchelo quienes sostienen con el solista un diálogo permanente. Aquí les correspondió tal responsabilidad a José Daniel Robuschi, quién viene cumpliendo la función de concertino a la espera de los concursos de titularidad y a Esdras Campos en Violonchelo quien cuenta también un paso en la Orquesta Estable del Teatro Colón. Ambos desplegaron intervenciones  de altísima jerarquía, engarzando a la perfección con el solista. Chiacchiarini y la Orquesta se mantuvieron atentos a cada detalle para así entre todos construir una versión decididamente inolvidable de una obra poco frecuentada, exigente y que en una versión de excelencia como la que se comenta, resulta una verdadera fiesta. Una sostenida ovación saludó el trabajo, aunque de manera sorprendente pareció que la misma rápidamente se extinguía. Un sector del público retomó los aplausos para que Balat retornara al escenario y ofreciera un bis contrastante, distinto, pero de igual noble factura: una de las Danzas de la Liga de David de Robert Schumann, verdadero lujo para el Concierto.

 

 

En la parte final, el Mtro. Chiacchiarini guió a la Sinfónica en una estupenda versión de la Segunda Sinfonía en Re menor de Beethoven. Tal cual nos lo anticipara en Ntro. programa de Streaming durante el reportaje que nos concediera el pasado Viernes 1º, el Maestro desarrolló una visión de corte historicista empleando los metrónomos originales de la época del estreno de la obra. El resultado fue un trabajo de muy buena factura, dinámico, chispeante y de un excelente manejo de las tensiones como en el caso del segundo movimiento, rematando en una muy vibrante coda de final contundente que volvió a levantar al público, el que con sostenidos aplausos retribuyó la labor de una orquesta muy renovada, que ha incorporado a muy jóvenes instrumentistas, los que están aprendiendo a amalgamarse con los más experimentados y que con la guía de un experimentado conductor como Chiacchiarini, logran muy buenos resultados  como en este concierto.

 

 

Donato Decina

martes, 5 de marzo de 2024

 



    El Maestro Sylvain Gasançon en un momento del Concierto dedicado a Stravinsky del pasado         Domingo en el Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli


UNA DIFICIL PRUEBA SUPERADA POR LA ESTABLE

 

Teatro Colón, temporada 2024. Concierto de apertura del abono de Conciertos Extraordinarios a cargo de la Orquesta Estable del Teatro Colón. Director: Sylvain Gasançon (Francia). Programa: “Ballets Rusos en París”, música de Igor Stravinsky. 03 de Marzo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Un muy interesante programa le cupo a la Orquesta Estable del Teatro Colón en el inicio de esta serie de Conciertos Extraordinarios que tendrá lugar entre los meses de Marzo y Agosto y que incluyen la presentación de la pianista Yuja Wang el próximo Lunes 11, el recital de la soprano Hera Hysang Park en Abril, la llegada de la Orquesta Juvenil Petrobras Sinfónica en Julio con la presencia en el podio de uno de los Directores de Orquesta Sudamericanos más venerados: el Brasileño Isaac Karabtchevsky y el cierre con la visita de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, en este caso con la guía del Director Argentino/Israelí Yeruhan Scharovsky en Agosto.

 

 El programa fue denominado “Ballets Rusos en París” y estuvo compuesto por los tres títulos más significativos que marcaron el vínculo de Igor Stravinsky con el hacedor de los “Ballets Russes”, Serguei Diaghilev , los que fueron interpretados siguiendo la cronología de sus fechas de estreno y que son: “El Pájaro de Fuego” (1910), Petrouchka (1911) y “La Consagración de la Primavera” (1913). El maestro Francés Sylvain Gasançon, bien conocido por el público a través de sus muy buenas presentaciones entre Ntros. desde su primera visita allá por el año 2008 hasta la temporada pasada dentro del Festival Argerich, fue el elegido para la conducción de la exigente programación.

 

  Llamó poderosamente mi atención que en el caso de “El Pájaro de Fuego” solo se interpretó la Suite de la versión de 1919 en lugar de la original de 1910, siendo que a la música de los otros dos ballets se la interpretó  de manera completa. Aquí la Orquesta respondió con mucha precisión a las indicaciones del Mtro.  Gasançon en los momentos fundamentales como por ejemplo en la Danza Inicial, la Danza Infernal del Rey Kastchei y la apoteosis final, aun cuando en esta última Gasançon adoptó un tempi más dinámico del habitual.

 

  Lo mejor del concierto se escuchó sin dudas con la muy exquisita versión de “Petruchka” en la que Director y Dirigidos se florearon en una interpretación con todos los condimentos: dinámica, expresividad, tempi exacto y perfección estilística. Todos los solistas del conjunto respondieron en forma magnífica.

 

  En el cierre de esta muy comprometida maratón se pudo apreciar una muy correcta versión de “La Consagración de la Primavera”, en la que el Mtro. Gasançon imprimió acertados tiempos. Más allá de algunos pequeños desacoples, la Orquesta salió airosa del exigente compromiso.

 

  Sería muy bueno a futuro que de requerirse los servicios de este muy buen Maestro, se le ofrezca la posibilidad de realizar programas de música francesa. No dudo que sería el intérprete ideal.

 

Donato Decina

lunes, 4 de marzo de 2024

 

UNA GALA BIEN ESTRUCTURADA EN HOMENAJE A PUCCINI OFRECIO EL ARGENTINO COMO APERURA DE TEMPORADA

 

Teatro Argentino de La Plata, Sala Alberto Ginastera. Apertura de la Temporada Lírica 2024. Gala en homenaje al 100º aniversario del fallecimiento de Giacomo Puccini. Participantes: Paula Almerares, María Belén Rivarola, Marina Silva, Monserrat Maldonado, María Castillo de Lima (Sopranos), Alejandra Malvino (Mezzosoprano), Enrique Folger, Fermín Prieto, Arnaldo Quiroga, Juan Carlos Vasallo (Tenores), Leonardo López Linares, Omar Carrión (Barítonos). Orquesta Estable del Teatro Argentino, Directores: Mario Perusso (Invitado), Carlos Vieu (Titular). Coro Estable del Teatro Argentino, Director: Santiago Cano. Coro de Niñxs del Teatro Argentino, Directora: Mónica Dagorret. 02 de Marzo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  El Teatro Argentino de La Plata dio comienzo a su temporada 2024. Dado que durante la misma transcurre el año del centenario del fallecimiento de Giacomo Puccini, se aprovechó la circunstancia para efectuar una gala lírica en su homenaje. Huelga hablar del compositor. Si debo decir que sus óperas estuvieron presentes en 80 Temporadas dentro de los casi 134 años de existencia del teatro. Deberá saberse en cuantos años desde 1977 a 1987 [en que hubieron escasas representaciones operísticas hasta lograr en el Cine-Teatro Rocha su emplazamiento provisorio a la espera de la inauguración del actual edificio]  hubo al menos alguna interpretación de fragmentos del gran creador Italiano.

 

  Un programa que, si bien pareciera extenso, se ocupó de abarcar toda la producción operística del hombre de Lucca. Salvo las que componen “Il Trittico”, todas las demás estuvieron presentes en el recorrido.

 

  El Mtro. Carlos Vieu con total generosidad convocó a un hombre que mucho ha tenido que ver a lo largo de más de medio siglo con el Coliseo Platense: Mario Perusso, motor fundamental para que en situaciones difíciles como la del incendio de 1977, que provoco que por 22 años el Argentino se encontrara sin casa, el Teatro y sus Cuerpos Estables mantuvieran su vínculo con el público de manera inalterable. Dentro de ello, debemos rescatar hitos Puccinianos que jalonaron la historia del Teatro Argentino. ¿Cómo no recordar la única vez en que “Turandot” se ofreció con el final original de Franco Alfano con el elenco encabezado por Adelaida Negri, Manuel Contreras Bello y María Rosa Farre en 1991?   O que tan solo un año antes, en una increíble “Boheme” junto a un elenco inolvidable entre quienes estaban María Rosa Farré, Eduardo Ayas, Luís Gaeta, Oscar Grassi y Luís María Bragato asomaba como Musetta una jovencísima cantante que terminaría siendo la hija dilecta del teatro: Paula Almerares, quien en esta gala dijo presente.

 

  Dos partes compusieron este homanaje. En la primera, bajo la férrea y segura guía del Mtro. Vieu se apreció: “La Tregnda” (Intermezzo de la Opera “Le Villi”) y del mismo primer título que hizo conocido al compositor: “Torna ai Felici di” expuesto de manera muy segura y con buen decir por el tenor Arnaldo Quiroga. También con el concurso del Barítono Omar Carrión, quien interpretó con sobrado oficio,  se escuchó “Questo Amor Vergogna mía” de “Edgar” (En ambos casos sería la primera vez que se los escucha en el Teatro Argentino). También bajo la guía del titular del conjunto y dentro de esta primera parte pudo escucharse: “Ch’ella mi creda” de “La Fanciulla del West” en una correcta interpretación de Juan Carlos Vasallo. Llegamos a “Tosca” y siguiendo la tendencia vigente de inclusión, se apreció una correcta versión de “Vissi d’arte” a cargo de María Castillo de Lima, para luego escuchar a Enrique Folger en una muy buena versión de “E Lucevan le stelle” y un imponente cierre con la escena del “Te Deum” a cargo del barítono Leonardo López Linares quien lo hizo con momentos de actuación y sobrada potencia vocal, acompañado de manera sólida por el Coro Estable Preparado por Santiago Cano y el Coro de Niñxs magníficamente preparado por Mónica Dagorret.

 

  Entre las partes citadas conducidas por el Mtro. Vieu, hubo un bloque a cargo del Mtro.  Perusso quien al ingresar al escenario fue objeto de una memorable ovación, merecido premio a tanta entrega por la institución por parte de un público que siempre lo tiene en muy buen recuerdo. Bajo su sabia guía se produjo el momento de mayor voltaje de la noche con fragmentos dedicados a “Manon Lescaut”: una buena y elegante interpretación de “Donna non vidi mai” a cargo de Enrique Folger, seguido una espectacular versión de “In quelle trine morbide” a cargo de María Belén Rivarola, quien demostró sobradamente estar para cosas grandes, para atacar luego junto a Folger una imponente versión del dúo de amor del segundo acto con un Perusso que se sumó a los interpretes aportando una  conducción electrizante. También lució la Soprano Marina Silva con una muy elegante interpretación de “Chi il bel sogno di Doretta” de “La Rondine” en la que Perusso aportó junto a los músicos el clima de nostalgia y belleza que esta memorable página contiene.

 

  Pasando ya a la segunda parte se escuchó bajo la guía del Mtro. Vieu la bien conocida secuencia de “La Boheme” con “Che gelida manina”, “Si mi chiamano Mimi” y el dúo “O soave fanciulla”, con los seguros aportes de Monserrat Maldonado y Fermín Prieto. Junto a este último, se sumó con su inteligencia habitual Omar Carrión para abordar el dúo “O Mimí tu piu non torni”.

 Ingresando ya en las partes finales, ahora bajo la Dirección del Mtro. Perusso,  se apreció un bloque dedicado a “Madama Butterfly”, comenzando con una soberbia versión del preludio que divide el segundo del tercer acto en el que el Mtro.  le extrajo lo mejor a la Orquesta junto a una muy segura intervención del Coro Estable. Paula Almerares interpretó con suma solvencia “Un Bel di vedremo”, seguido por el “Dúo de las Flores” en este caso con las muy buenas intervenciones de Monserrat Maldonado y Alejandra Malvino para continuar con “Addio Fiorito Assi” en la que Fermín Prieto repitió su muy buena perfomance del año pasado en el Colón  junto a Omar Carrión  en la parte de Sharpless y culminar con el Coro a “Boca Chiusa”. En este punto se homenajeó al Mtro. Perusso, ingresando Ernesto Bauer, Director general y Artístico del Argentino para obsequiarle una plaqueta al querido Maestro ante la ovación del público.

 

  La gala culminó con una selección de “Turandot” que incluyó “Nessun Dorma” en la voz de Juan Carlos Vasallo, “Tu, che di gel sei cinta” muy bien vertida por Marina Silva, y de ahí hasta el momento en que “Timur” se retira acompañando los restos de Liu  se escucharon los Correctos aportes de Juan Carlos Vasallo como “Calaf” y del Trío de “Máscaras” conformado por Omar Carrión, Fermín Prieto y Arnaldo Quiroga, mientras que Leonardo López Linares realizó una muy enfática interpretación de “Timur”. Llegado al final de ese fragmento, el Mtro. Perusso imitó el gesto de Arturo Toscanini en el estreno mundial de “Turandot” en “la Scala” en 1926 para comentarle al público que hasta ahí había llegado Puccini y la muerte lo sorprendió, pero su música es inmortal y con el final de “Nessun Dorma” cantado por Vasallo y el coro, la muy buena gala concluyó.

 

 

Donato Decina