lunes, 4 de julio de 2022

 

ESTE COLON ES EL QUE DESEAMOS TODOS

 

Ciclo Colón para Chicos. Espectáculo: “Tormenta de Nieve”. Versión con semi-montaje escénico de la Suite Orquestal de Georgy Sviridov basada en el cuento de Alexander Pushkin en adaptación escénica de Facundo Di Stefano sobre idea de Ignacio García Vidal. Actores: Florencia Fernández Mora-Francisco Gómez Nicolau. Video: Gastón Majersky, Iluminación: Rubén Conde Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Director: Ignacio García Vidal. Dirección Escénica: Marina Mora. Teatro Colón :03 de julio de 2022.

 

NUESTRA OPINIÓN: EXCELENTE.

 

  Da gusto ver al Colón lleno de niños con sus padres hasta en el Paraíso. Da gusto que al ingresar al escenario Ignacio García Vidal junto al concertino cuando aún no se encontraban los vientos y la percusión,  el primero pregunte a los niños si los habían visto y un pequeño respondiera: “están afuera”  para que de repente se abra el cortinado de ingreso a la sala y con un bastonero al frente, los jóvenes de esas dos secciones hagan su entrada por el centro de la sala al ritmo de música de fanfarria para de ese modo comenzar a cautivar a los más pequeños. Tras cartón, García Vidal, formidable comunicador y conductor les contará a todos cuales son los temas que  identifican a algunas de las escenas narradas, como el vals, la nieve y la Troika (trineo). Y a partir de ahí la historia de María y su enamorado Vladimir con el que ella quiere casarse una noche de una cerrada tormenta de nieve en una aldea vecina a la que el joven nunca llegará pero qu será el puntapié  de un sinfín de situaciones en donde aparecen una señora mayor, el padre de la joven y un apuesto militar quien resultará ser alguien que en esa noche terrible desposó a la joven sin conocerla ante el apuro del sacerdote oficiante por llevar a cabo la ceremonia y que termina siendo vecino del campo lindero al que la solitaria joven vive junto a su familia.  Más allá del enamoramiento, se descubren al salir a la luz la historia de la boda y se reconocen, decidiendo continuar ese matrimonio que se termina haciendo feliz realidad. Sobre la base de este cuento, Georgy Sviridov (Discípulo de Dimitri Shostakovich) compuso una suite de nueve números que irán graficando en música esta historia a la que Florencia Fernández Mora le dará vida a María y se desdoblara en una anciana y Francisco Gomez Nicolau será Vladimir, el Padre de María y el apuesto militar quien resulta ser el verdadero esposo de la mujer. Para que ambos con estupendo manejo de la voz y la actuación lleguen a buen puerto, una excelente adaptación de Facundo Di Stefano y un estupendo semi-montaje de Marina Mora fueron sus sostenes fundamentales, realzados por las proyecciones de fondo que dieron marco a las escenas de Gastón Majersky y la siempre eficaz iluminación de Rubén Conde. Ignacio García Vidal realizó una labor formidable al frente de la Academia Orquestal del l.S.A. extrayendo lo mejor de cada joven componente y logrando una de las mejores actuaciones de los últimos años de este organismo, sumando además su complicidad con los actores al igual que los jóvenes músicos quienes también apoyaron en ese sentido. Sea por la historia magníficamente narrada, por la muy buena música de Sviridov en donde es innegable la influencia de su genial maestro Shostakovich, rica en orquestación y desarrollo y que tal vez haya constituido su estreno absoluto en Argentina, como por la reacción de grandes y chicos quienes a medida que transcurría el espectáculo guardaron un inolvidable silencio, para sí en el final aplaudir a rabiar a todos quienes intervinieron en este magnífico espectáculo, es que debe insistirse en este tipo de presentaciones (me conmovió profundamente la  reacción positiva de un niño con una gran discapacidad. Resultó en El una magnífica terapia). Y esto debe ser cumplimentado con acciones para los más jóvenes (¿Acaso no debería volver a recrearse el abono para estudiantes secundarios?). Solo de esta manera se forma al nuevo público.

 

Donato Decina

 

Muy buen concierto didáctico a cargo de la Orquesta Académica del ISATC

 

VALIÓ LA PENA MADRUGAR

Martha CORA ELISEHT

 

            Como periodista especializada, una aprovecha los domingos para descansar del trajín de toda la semana y de esa manera, estar con la mente fresca y relajada para escribir notas tranquilamente y tener tiempo libre para programar las actividades de la semana. Pero cuando se recibe a último momento una acreditación para un concierto un domingo por la mañana, se debe aceptar la invitación e ir a cubrir el evento. En este caso, un concierto didáctico denominado “TORMENTA DE NIEVE” dentro del Ciclo “COLÓN PARA NIÑOS”, que tuvo lugar el pasado domingo 3 del corriente y que contó con la producción escénica de Marina Mora, producción artística de Luciana Rico, coordinación de Ladislao Hanczyk, iluminación de Ariel Conde y diseño de video de Gastón Majersky.  La dirección musical estuvo a cargo de Ignacio García Vidal y participó la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISATC) junto con los actores Florencia Fernández Mora y Francisco Gómez Nicolau.

            La mencionada obra es una suite orquestal de 9 números sobre la música para la película homónima (TORMENTA DE NIEVE) basada sobre un cuento de Alexander Pushkin (“Los últimos cuentos de Iván Petrovich Belkin”), filmada en 1964 por Vladimir Basov y cuya música fue compuesta por Georgy Sviridov (1915-1998). Posteriormente, su autor realizó la presente suite en 1975 y logró gran popularidad en su país natal. La adaptación del original cuenta sobre el amor de María y Vladimir, quienes deciden casarse en secreto en la iglesia de un pueblo cercano en pleno invierno. Una implacable tormenta de nieve hace que el protagonista tenga un contratiempo y no se lleve a cabo la boda. Por dicho motivo, María sigue esperando a su amado -que se ha enlistado en el ejército del Zar- hasta que recibe un telegrama donde se le informa que él ha muerto. Pasan los años y ella sigue firme en su decisión de no casarse, hasta que un militar -Burmin- adquiere el campo cercano al de sus padres y comienza un romance entre ambos. Cuando le confiesa su amor, le dice que ya está casado con otra mujer, pero que nunca conoció, ya que su esposa se desmayó justo en el momento de bendecir la unión. No era otra que María, quien, a su vez, descubre que Burmin es su amado Vladimir. La boda se celebra por segunda vez y todo culmina con un final feliz. Los fragmentos orquestales narran los diferentes episodios de la obra (Marcha militar/ Ecos del vals/ Pastoral/ Troika/ Camino de invierno/ Primavera y otoño/ Romanza/ Ceremonia de boda/ Vals final).

            Ignacio García Vidal no sólo es un gran director de orquesta, sino también un especialista en conciertos didácticos. Baste recordar su magnífica versión de El Pájaro de Fuego en el Centro Cultural Kirchner (CCK) en 2019, con participación de la Orquesta Sinfónica Nacional y la Compañía Argentina de Danza Contemporánea, con narración de Ana Gómez Sanchis, donde los niños -y adultos- no sólo comprendieron el significado de los diferentes fragmentos de la obra de Stravinsky con ilustraciones musicales, sino que además cantaron al ritmo de la orquesta. En este caso, entró acompañado por el concertino Emanuel Vega para tomar su puesto. Ante un numeroso auditorio compuesto por niños y sus padres -o familiares-, explicó que sin la presencia de los instrumentos de viento y de percusión, la orquesta no podía funcionar. Para delicia de todos los presentes, los músicos de dichas secciones entraron por la puerta principal de la platea formando una banda que acompañaba a Burmin, quien oficiaba como bastonero ataviado con su típico uniforme militar. Una vez que todos los músicos se instalaron en sus respectivos puestos sobre el escenario, explicó los diferentes fragmentos musicales, los instrumentos intervinientes, el significado de la palabra troika (trineo tirado por 3 caballos) y las respectivas ilustraciones musicales. Una proyección de video -sumamente bien lograda- acompañó los diferentes números musicales mientras los actores encarnaban a los diferentes personajes no sólo usando trajes típicos, sino también modificando las inflexiones de la voz. Esto tuvo una relevancia significativa en los roles masculinos (Vladimir, el padre de María, el sacerdote, el narrador y Burmin). Por su parte, la Académica del ISATC respondió de manera muy eficaz, logrando un sonido muy compacto, con una destacada actuación de la percusionista Miranda Bejanuel, las clarinetistas Luciana Gauto y Micaela Haedo y la introducción de la romanza por la pianista Ana Clara Hippendinger. Los chicos no sólo estaban encantados con la obra, sino que a medida que la historia se iba desarrollando, prestaron suma atención y se portaron muy bien. No sólo aplaudieron a rabiar, sino que también se quedaron encantados con los protagonistas en la escena final, que bajaron a la platea y se pusieron a bailar el vals para delicia del público infantil.

            Los conciertos didácticos representan una herramienta sumamente poderosa, porque cumplen con varias funciones. En primer lugar, brindan un entretenimiento sano para padres y chicos; en segundo lugar, permiten que los niños aprendan a apreciar la música desde temprana edad y disfrutar de un concierto; en tercer lugar, que la familia participe de una salida conjunta un domingo por la mañana y compartir un rato agradable y, por último, permitir que los niños tomen contacto con una orquesta sinfónica desde temprana edad. Y como objetivo a largo plazo, despertar una vocación musical. ¿Cuántos integrantes de nuestras orquestas sinfónicas han desarrollado su vocación desde que eran niños?... Que una sepa, muchos. Por lo tanto, realizar espectáculos para niños es una excelente opción por los motivos anteriormente expresados. Valió la pena levantarse temprano y madrugar para poder disfrutarlo con el corazón de una niña.

 Buen trabajo de la Orquesta Sinfónica Nacional….creando valor

 

Concierto del viernes 1 de julio de 2022 en el Auditorio Nacional.

 

En una noche fría y lluviosa, la Orquesta Sinfónica Nacional se presentó en su sede del Auditorio Nacional bajo la atenta dirección de Valeria Martinelli, profesional reconocida por su amplio trabajo desde los Organismos Nacionales.

UN grato comienzo se tuvo con un orgánico reducido, el soporte en órgano de Sebastián Achenbach y la presencia del Coro Nacional de Niños para el coral Laudate Pueri Dominum de Michael Haydn.

Obra coral con la estructura típica del clasicismo nos brinda la oportunidad de escuchar en la Sala Mayor al Coro Nacional de Niños con una prolija preparación y ejecución. Felicitaciones a sus integrantes y a su directora Maestra Maria Isabel Sanz. Merecen tener mayor presencia en el CCK junto al resto de los Organismos.

Luego, ampliando un poco la cantidad de profesores, se escuchó la Sinfonía 35 de Mozart en Re Mayor K 385.

Personalmente hacía mucho tiempo que no escuchaba a Mozart en vivo y genera el enorme placer del reencuentro con un viejo conocido. Hubo corrección en todas las líneas instrumentales.

El tener la posibilidad de preparar esta clase de obras genera una muy buena acción de empaste orquestal y equilibrio. En esta etapa en que la orquesta se encuentra renovando sus filas programar esta clase de obras podrá hacer el ajuste necesario para que cada familia de instrumentos encuentre la mejor manera de interpretar y “ sacar el brillo” para volverse a posicionar como faro de excelencia en la interpretación.

Luego de un breve intervalo la profesora Martinelli explicó la idea central de la Sinfonía número 2 de Alberto Williams “ La Bruja de la Montaña” para aprovechar mejor los distintos momentos de la obra. Dejo el análisis técnico a profesionales con autoridad que estaban en la sala y seguramente estarán escribiendo sus impresiones.

Respecto a esto último me permito insistir en que estos conciertos deben ser grabados y registrados. En mi caso, y seguramente en la mayoría de los asistentes ( 70% del foro de la sala) es la primera vez que escuchamos esta obra y quizás no tengamos otra oportunidad de disfrutarla.

Además, y haciendo uso de la pantalla donde colocan los textos y traducciones , hacer una campaña de educación al público ya que hay importante cantidad de gente que se está acercando y , al no conocer, aplauden entre movimientos desvirtuando la concentración de los intérpretes y perdiendo parte del espíritu de las obras.

En síntesis, un programa interesante bien ejecutado, mucha gente nueva, un autor argentino por ser descubierto en su plenitud creadora y un desafío…el de formar al soberano….no es poco.


                                                                                                                       Andrés Berretta

 

¡Bienvenido a casa, David…!

                                                                                        Por Jaime Torres Gómez

 

Luego de varios años sin presentarse con la Sinfónica Nacional y la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago (USACH), retorna David del Pino Klinge a estas orquestas donde fungió de maestro artístico y titular.

 

Como una de las más emblemáticas batutas latinoamericanas de las últimas décadas, Del Pino Klinge se caracteriza por su especial carisma y notable capacidad de gestión organizativa de las agrupaciones que ha sido titular, amén de sus extraordinarias capacidades de comunicación a transversales públicos.

 

Sus titularatos en Chile fueron gravitantes, difundiendo comprometidamente nuevos repertorios (con énfasis en la música latinoamericana, y chilena en particular) más una activa presencia, pudiendo desarrollar en profundidad las orquestas. Asimismo, importante ha sido su labor formativa a jóvenes generaciones de directores, varios de ellos hoy en día con importantes carreras.    

 

En un lapso de una semana pudo verse a Del Pino Klinge en sendos retornos, comenzando con una extraordinaria presentación como invitado a la Sinfónica Nacional, constituyendo además el regreso de la Sinfónica a su sede del Teatro de la Universidad de Chile desde enero, y en un horario de mayor comodidad.        

 

Abriendo con una sólida versión de la “Pavana para una Infanta Difunta” de Ravel, nuevamente Del Pino dio cuenta de su afinidad con la música raveliana, tal como magistralmente antaño se le viera en el Bolero, Alborada del Gracioso o las Suites de Daphne et Cloé. Con texturas de etérea y esfumada sonoridad (de completo idiomatismo), Del Pino delineó un discurso ora de profunda interioridad, ora diáfana transparencia, obteniendo magnífica respuesta de los sinfónicos.

 

Seguidamente, una magnética versión del Capricho Español de Rimski Korsakov, obra con la que David del Pino deslumbró en su primera visita a Chile en 1995, y que luego, en más de alguna oportunidad, la volvió a dirigir. Manteniendo lo macro de su interpretación, ahora se dio mayor quietud en los pasajes briosos más otros énfasis, y siempre con una completa coherencia de discurso. Grandes logros en matices, balances, colores y timbres.

 

Con una impactante Tercera Sinfonía “Eroica” de Beethoven finalizó este reencuentro con la decana orquestal del país. Con un vivo recuerdo de la antológica versión ofrecida en 1996, ahora, con renovados matices, Del Pino volvió a deslumbrar… y nuevamente auscultando la grandeza discursiva de la Eroica.     

 

Con reposados tempi, más una admirable visión unitaria y sin hacerse eco de erróneas majestuosidades, Del Pino desentraña toda la trama interna construyendo conceptos interpretativos con certeros perfiles de carácter y estilo, optando por un relato asociado a una serena intimidad. Grandes logros en las progresiones expresivas, claridad de voces (notable el manejo del contrapunto en el último movimiento), dinámicas, hermosura de sonido y completo ajuste grupal. Sin duda, un retorno triunfal a la orquesta que muy bien lideró por varios años.  

 

A los pocos días después se presentó como nuevo Titular de la Orquesta Clásica de la USACH, regresando a dicho cargo después de casi 10 años. Reconocido es el nivel artístico de esta agrupación ante el valor agregado de sus propuestas programáticas más excelentes entregas, insistiéndose en la necesidad de expandir más sus actividades dentro de la Región Metropolitana y otras regiones.

 

De especiales características programáticas, este debut como nuevo titular no constituyó una presentación convencional, inscribiéndose en una propuesta temática en torno a la compleja personalidad de Robert Schumann. Con elocuencia de cátedra, Del Pino se apoyó en un formato ad hoc con una serie de elementos interactuantes de apoyos gráficos y corpóreos, más la intervención de diversas personas para las lecturas de extractos de las cartas entre Robert y su esposa Clara, dando cuenta de un genuino sentido pedagógico.

 

Del todo inteligente la selección de los movimientos de las sinfonías para ilustrar musicalmente el relato psicológico subyacente plasmado en las obras (primer movimiento de la Segunda Sinfonía, segundo de la Cuarta y primero de la Tercera “Renana”, más un extracto del primer movimiento del Concierto para Cello), brindándose completa organicidad, amén de idiomáticas versiones con excelente respuesta de los músicos. Y antes, como primera obra, una extraordinaria versión en estilo y carácter de la Obertura de la ópera “Ifigenia en Táuride” de Gluck.

 

En suma, dos “regresos a casa” de David del Pino Klinge, ameritándose máxima atención a sus próximas contribuciones en Chile…

 

 

 

UN MOMENTO AGRADABLE

 

La Biblioteca Café: Presentación del espectáculo de la Compañía “Intermezzo”: “L’Ammalato Imaginario ossia Erighetta e Don Chilone” Tres intermedios bufos en 11 números en  basados en “L’Ernelinda” (1726) de  Leonardo Vinci. Intérpretes: Marta Rossi (Erighetta), Sebastiano De Filippi (Don Chilone), Adriano D’Àlchimio (Lesbino). Cappella Strumentale Italiana. Edición perfomativa y Dirección Musical: Giovanni Panella, Adaptación Dramatúrgica y Dirección Escénica: Adriano D’Alchimio. Función del 02/07/22.

 

NUESTRA OPINION: BUENO.

 

  Por la acción del Mtro. Giovanni Panella junto a la colaboración de Adriano D’Alchimio, a quién conociéramos como Contratenor y ahora apreciamos su labor como Director de escena y adaptador de la obra, hemos podido acceder al trabajo musical de Leonardo Vinci (1690-1730). Tomando como base su ópera “L’ Érnelinda” de 1726,  Panella y D’Alchimio toman de ésta sus tres intermedios bufos (el original es una obra en cuatro actos y extensa en duración y desarrollo) . En once episodios musicales en los que estos tres intermedios se desarrollan,  se rescata la esencia de esta página (basada en “El Enfermo Imaginario” de Moliere) en donde Erighetta  (Joven Viuda en busca de un sostén caudaloso )y Don Chillone (Mas que enfermo un psicosomático y persona mayor para esa época) vivirán una serie de peripecias  que irán de la seducción al contrato matrimonial y de ahí a la posesión que hace la joven del patrimonio de su flamante marido al que por sus años y quejidos a cuestas lo someterá al destrato (casi una anticipación al Don Pasquale Donizettiano solo que allí hubo una simulación y era para lograr el consentimiento del hombre a la boda de su sobrino con la deseada pretendiente de este último). Entre ellos surge Lesbio (un sirviente de actuación muda en el original, el que aquí es un “acompañante terapéutico” y sus intervenciones habladan hacen de hilo conductor del argumento ). La acción es trasladada al Buenos Aires actual, hay guiños cómplices entre los protagonistas que no molestan y hasta en algún momento D’Alchimio despunta el vicio emitiendo notas de contratenor en un fragmento reservado solo al barítono. Escénicamente el Director aprovecha hasta el último centímetro de un espacio reducido en donde el público puede consumir y hasta cenar antes o después de este espectáculo. Vocal y escénicamente la pareja protagónica realiza una labor satisfactoria sostenida en la muy buena labor actoral de Sebastiano de Filippi como Don Chilone, dándole el carácter justo a este hombre que siente dolores por todas partes, que está solo y ve en la joven Erighetta la posibilidad de rematar dignamente sus últimos años. Aportó también sus medios vocales para la parte cantada  lo hizo con suma corrección, mientras que Marta Rossi tuvo un mayor lucimiento vocal  completado con una correcta veta actoral en la que además de la joven viuda se caracteriza como un supuesto médico que le dá al quejumbroso Chilone la receta de la vida de pareja para atravesar sus problemas. Adriano D’Alchimio fue un buen conductor de la historia, actuó muy bien sus propios textos y fue el “dador de pié” para que los protagonistas remataran las escenas. Giovanni Panella supo rescatar las escenas del original para que el producto final mantuviera la coherencia, realizó una prolija labor de concertación y  tuvo ida y vuelta permanente con las voces, por lo que el espectáculo se hizo agradable y entretenido, ideal para un momento entre amigos,  con buena música y humor inteligente.

 

Donato Decina

 

LA FELICIDAD DEL REGRESO

 

“Juventus Lyrica”, temporada 2022. “Gran Fiesta de la Opera” (Reapertura del Teatro Avenida). Interpretes vocales varios en repertorio de diversos compositores. Coro de “Juventus Lyrica”: Director: Hernán Sánchez Arteaga. Orquesta de “Juventus Lyrica”: Directores: Hernán Sánchez Arteaga y Hernán Schvartzman. Vestuario: María Jaunarena, Iluminación: Gonzalo Córdova. Dirección Escénica: Ana D’Anna y María Jaunarena. Función del 01/07/22.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  A más de largos dos años y medio  en donde con una gala inolvidable “Juventus Lyrica”  celebró a lo grande y como se debe sus por entonces veinte años de trayectoria en el mismísimo escenario del Teatro Colón, retorna nuevamente a su hogar, el Teatro Avenida el que también reabrió tras un tiempo algo mayor: casi tres años. Y esta mutua celebración  vino de la mano de otra gala: “La Gran Fiesta de la Opera”, con la que debemos festejar todos con estos dos retornos otro regreso: el de la plenitud de temporadas tras la pandemia que tanto dolor trajo y  en la que “Juventus” también debió llorar la partida del Maestro Antonio María Russo. Durante el parate forzado la Asociación produjo una serie de actividades On Line en los que hubo talleres de canto, actuación y  referidos a la escena de la que muchos cantantes participaron tanto de uno como del otro lado del mostrador, llevados por el empuje de María Jaunarena. También tanto en 2021 como a principios de este 2022 una institución colega como la Fundación Konex le abrió de par en par sus puertas para efectuar opera adaptada para el público infantil (otra de las especialidades de esta entidad). Pero faltaba este reencuentro con sus socios, sus abonados y el grueso del público que unánimemente dijo sí y que obligó al agregado de una nueva función, alcanzando entonces las clásicas tres que acompañaban a cada espectáculo lírico. Eso significa avidez por recuperar espacios alternativos de calidad, lo que abre la esperanza a sus directivos para que pueda ofrecerse un título lírico antes de la culminación de este año. Aquí no hubo por parte del soberano inconveniente alguno. Ni crisis económica, ni sanitaria. Volvía “Juventus”, volvía el Avenida y retornaba plenamente la actividad. Hubo total apoyo y la fiesta fue completa.

 

  Ya desde el ingreso, una intervención a cargo de jóvenes becarios seleccionados de los cursos on line obró como bienvenida y saludo al público. Y me dio inmensa satisfacción de ver que algunos de los interpretes eran voces que sostuvieron la actividad en las aperturas parciales de Diciembre 2020 a Abril 2021 o desde Julio 2021 en adelante y encontrar que dichos interpretes habían logrado ascender un peldaño más en sus carreras  proviniendo de espacios como el Empire, el I.F.T. o el LyF,  así como también quienes recibieron ayuda de “Juventus” para la realización del Primer Festival de Opera Villera cuya iniciativa partió del Proyecto  C.A.S.A.. Luego de esta recepción, algunos cumplieron roles secundarios en el espectáculo y todos formaron parte del Coro. Enhorabuena por ellos  y que se intensifiquen esos logros.

 

  El repertorio brindado se basó en muchos títulos que fueron verdaderos hitos de la historia de esta querida Asociación, pero comenzó con un austero e impactante homenaje a la memoria del Mtro. Russo cuando ingresando por el pasillo central de la sala Rocío Arbizu, Laura Penchi y Ernesto Bauer interpretaron las diferentes estrofas de “Lascia Ch’io Pianga” de “Rinaldo “de Haëndel. De allí en más Mozart, Donizetti, Gounod, Verdi, Puccini, Leoncavallo, Rossini, Dvorak, Bellini, Offenbach, Lehar, Strauss (H) y Bizet se fueron alternando a lo largo de la noche. Dentro de un nivel sumamente parejo destaco a Monserrat Maldonado en una muy buena “Casta Diva” que arrancó la mayor ovación de la noche, el crecimiento vocal de Juan Salvador Trupia, afincado ya desde hace algún tiempo en España, pero que regresó ante este llamado. La espontaneidad y simpatía de Laura Penchi para abordar sus personajes. Gabriel Carasso y su creación de “Papageno” esta vez muy bien acompañado por  Hernán Scvartzman al frente del grupo instrumental. Pablo Urban con una estupenda serenata de “Arlecchino” de “I Pagliacci” Ivana Ledesma en una buena versión de la “Canción de la Luna” de “Russalka”. Sebastián Russo y su “Come’e gentile” cantado con acompañamiento de guitarra del Mtro. Sánchez Arteaga ingresando también por el centro de sala.

  Por supuesto hubieron escenas y  hasta bises de conjunto, muy homogéneos todos. No faltaron las chanzas, el buen humor, la alegría y las ganas de hacer, apoyadas en la muy elegante Iluminación de Gonzalo Córdova, el sobrio vestruario de María Jaunarena y la siempre eficaz marcación escénica de la dupla D’Anna/Jaunarena. Y como corolario, la genuina emoción también del personal de sala (algunas hasta las lágrimas) por el reencuentro con los habitués de estos últimos 20 años.

 

Donato Decina

sábado, 2 de julio de 2022

 

Actuación algo despareja en el Ciclo de Abono de la Filarmónica en el Colón

 

A BUEN ENTENDEDOR, POCAS PALABRAS

Martha CORA ELISEHT

 

            A fines del presente año culmina la vinculación de Enrique Arturo Diemecke como director de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA), tras estar al frente de la misma durante prácticamente 20 años. Luego de varios conciertos durante el presente Ciclo de Abono donde participaron directores invitados, el mexicano volvió a tomar la batuta el pasado viernes 1° del corriente al frente de la misma durante su Ciclo de Abono en el Teatro Colón, con la participación del guitarrista Pablo Sáinz- Villegas como solista.

            El programa estuvo comprendido por las siguientes obras:

-          Suite de “Don Quijote en las bodas de Camacho”- Georg Phillipp TELEMANN (1681-1767)

-          Concierto de Aranjuez- Joaquín RODRIGO (1901-1999)

-          “Noche Transfigurada”, Op.4- Arnold SCHÖNBERG (1874-1951)

Durante el desarrollo del presente concierto se supo acerca del fallecimiento de Pedro Pablo García Caffi, quien fuera director general del Colón entre 2009 a Enero de 2015, motivo por el cual se pidió un minuto de silencio en su memoria seguido de un aplauso, como corresponde cada vez que muere un artista

Una vez que los músicos tomaron su ubicación en el escenario, tras la correspondiente afinación de instrumentos a cargo del concertino Xavier Inchausti, Diemecke hizo su habitual presentación sobre el escenario con sus consabidos gestos antes de tomar el micrófono para dar su habitual explicación de las obras comprendidas en el programa -acto totalmente innecesario a juicio de esta cronista, ya que el Colón cuenta con programas de mano impresos donde se da una breve reseña de las obras, escrita por un músico-. Comenzó con la suite de Telemann, que pertenece a una ópera compuesta en 1761, cuando el compositor tenía 80 años y que permite disfrutar de sus principales números: el sueño de Don Quijote, la aventura contra los molinos de viento, la aparición de Dulcinea del Toboso, la cabalgata junto a Sancho Panza y la escena final, donde Telemann emplea elementos humorísticos. En este caso, se empleó una orquesta de cuerdas con acompañamiento de clave -a cargo de Felipe Delsart-, que sonó correctamente, pese a que hoy en día, se prefiere la música barroca con orquesta reducida, instrumentos de época y cuerdas de tripa para recuperar su sonido característico.

Posteriormente, luego del ingreso del guitarrista Sáinz- Villegas, Diemecke tomó nuevamente el micrófono para decir unas breves palabras sobre el celebérrimo Concierto de Aranjuez para introducir la presentación de la obra y el significado de sus movimientos por el solista -algo nunca visto por quien escribe sobre el escenario del Colón tras 45 años de concurrencia-. ¿Desde cuándo un instrumentista tiene que dar explicaciones sobre una obra?... Un intérprete no debe emitir palabras, sino tocar correctamente su instrumento, cosa que sí sucedió desde los primeros compases del Allegro con spirito inicial en ritmo flamenco, típicamente español. Lo bueno fue que el sonido de la orquesta estuvo muy equilibrado para permitir el lucimiento de la guitarra, pero también se destacaron los principales solistas de los diferentes instrumentos (Fernando Chiappero en corno, Fernando Ciancio en trompeta, Mariano Rey en clarinete, Natalia Silippo en oboe, William Thomas Genz en fagot y Gabriel Romero en flauta, con una excelente labor en el 3° movimiento). Y sobre todo, la bellísima introducción del corno inglés luego de los acordes de la guitarra en el Adagio central -magnífico desempeño de Michelle Wong al respecto-. El Allegro Gentile final -en ritmo de danza cortesana- también estuvo muy bien logrado y el público aplaudió la labor de los músicos con creces, lo que obligó al guitarrista a hacer un bis: la Jota de Francisco Tárrega, que fue ejecutada de manera impecable por Sáinz- Villegas, que demostró su maestría creando el efecto del redoblante punteando las cuerdas sobre el puente. Un estallido de aplausos y vítores coronó la labor de este gran músico español y fue lo mejor de la noche.

Luego del intervalo, Diemecke volvió a dirigirse al público -ya sin micrófono- para explicar Noche transfigurada de Schönberg y su historia. (A esta hora, la paciencia de esta cronista ya estaba más que colmada y harta de tanta sanata innecesaria). Basada sobre el poema homónimo de Richard Dehmel, es una obra bisagra dentro de la historia de la música y fue compuesta en 1899 como sexteto original para cuerdas. No es en sí una obra dodecafónica, sino postromántica, donde se prescinde de un centro tonal estable sin caer en la atonalidad. La música describe la caminata a la luz de la luna de una pareja por un bosque, cuando ella le confiesa que espera un hijo de otro hombre. Tras una situación de perplejidad y cierto rechazo ante tamaña noticia, finalmente existe la comprensión, el perdón y la reconciliación. Posteriormente, Schönberg realizó una transcripción para orquesta de cuerdas en 1917 y una última revisión en 1943 -que es la que se escucha en la actualidad-. La obra transcurre en 5 secciones sin solución de continuidad, donde la orquesta debe “cantar” para expresar los sentimientos de los protagonistas. Pese al buen desempeño de las secciones de cuerdas de la Filarmónica, le faltaron matices -en los cuales, justamente se basa su riqueza- y por momentos, sonó tediosa y aburrida. Hubo un buen dramatismo al principio y un final correcto, pero nada más. (En lo personal, una prefiere la versión original para sexteto de cuerdas).

Cuando alguien está a punto de terminar un ciclo, se esmera por dejar el mejor recuerdo posible dentro de la institución para la cual trabajó. Pero cuando se pretende tener un protagonismo que no se tiene, se cae en la interpretación de un personaje que, a esta altura del partido, está tan desgastado que ya no convence a nadie. En este caso, los refranes son la mejor expresión de la sabiduría popular: Lo que Natura non da, Salamanca non presta. Y como existen programas de mano donde se brinda una adecuada explicación de las obras, si uno quiere profundizar, apela a las enciclopedias o a los libros, pero no a las explicaciones vanas y fútiles. A buen entendedor, pocas palabras.

 

Muy buena actuación del Ballet Estable del Colón en “SINFONIETTA” y “CARMEN”

 

AL DESENFRENADO RITMO DE LA LIBERTAD

Martha CORA ELISEHT

 

            Debido a la pandemia de COVID 19, el ballet ha sido uno de los géneros más golpeados y perjudicados por las medidas sanitarias (distanciamiento social, cantidad reducida de bailarines sobre el escenario, evitar contacto con la pareja, etc.). Por dicho motivo, muchas producciones coreográficas debieron suspenderse, modificar su coreografía o postergarse hasta nuevo aviso. Finalmente, el pasado jueves 30 de Junio se produjo la reposición de “SINFONIETTA” de Leoš Janáček (1854-1928) con coreografía de Jíří Kylián y el tan ansiado estreno de “CARMEN”, basado en la ópera homónima de Georges Bizet (1838-1875) con fragmentos de música flamenca y coreografía de Alejandro Cervera a cargo del Ballet Estable del Teatro Colón, dirigido por Mario Galizzi. Participaron el Coro de Niños y la Orquesta Estable de dicho teatro, dirigidos por César Bustamante y Javier Logioia Orbe respectivamente, junto con los siguientes maestros internos: Silvina Perillo (asistente de dirección), Didí Carli (maestra ensayista); Patrick Delacroix (repositor coreográfico de “SINFONIETTA”); Milagros Rondanelli y Ariel Caramés (asistentes de coreografía en “CARMEN”).

            La ficha técnica correspondiente a ambos ballets fue la siguiente:

SINFONIETTA

Escenografía y vestuario: Walter Nobbe

Iluminación: Kees Tjebes

Supervisión técnica: Joost Biegelaar

Elenco: Cecilia Lucero, Beatriz Boos, Milagros Niveyro, Paula Cassano, Rocío Agüero, Camila Bocca, Caterina Stutz, Luciano García, Francisco Rojas, Nahuel Prozzi, Jiva Velázquez, Sebastián Bustos, Emiliano Falcone y David Juárez (este último, en reemplazo de Federico Fernández).

CARMEN

Escenografía: Laura Copertino

Vestuario: Renata Schussheim

Iluminación: Matías Sendón

Proyección de video: Federico Lamas

Elenco: Lola Mugica (Carmen), Marcone Fonseca (Don José), Dalmiro Astesiano (Escamillo), Edgardo Trabalón (Lilas Pastia), Milagros Niveyro (Micaela), David Juárez (Zúñiga), Omar Urraspuru y Julián Galván (bailaores), Ayelén Sánchez y Rocío Agüero (cigarreras/ Frasquita y Mercedes) y el cantaor Eugenio Romero.

 

            Llama la atención que esta vez, Mario Galizzi no convocó a los primeros bailarines para ocupar los roles principales en CARMEN, sino a los solistas y/o suplentes de primeros bailarines en todas las funciones. También ha sido muy productivo incorporar un par de números de danza española a cargo de dos bailarines especializados en flamenco -Omar Urraspuru y Julián Galván-, al igual que convocar a primeras figuras de la talla de Didí Carli y Silvina Perillo como maestros ensayistas y preparadores. Fue un placer poder apreciarlas al término de la función, cuando salieron a saludar en compañía del coro de niños.

            La genialidad de Alejandro Cervera fue ambientar CARMEN dentro de la época franquista, donde la mujer estaba sometida a la voluntad del hombre y prácticamente, no tenía derechos. Tampoco se representa a la protagonista como una gitana, sino como una cigarrera. Sí se respetan los caracteres típicos del personaje: una mujer libre, seductora por naturaleza, bella y por sobre todas las cosas, decidida, que perderá su vida a manos de Don José, quien representa todo lo opuesto: patria, familia y tradición, dada su condición de soldado, cuya madre le redacta una carta indicándole que se case con una joven pura como Micaela. Él perderá su honor, y ella, la vida. Por otra parte, la obra se abre con un prólogo a cargo del cantaor, quien presenta a los personajes sobre fondo oscuro, resaltados por un efecto de iluminación. En el caso de Micaela, el lamento profundo del cantehondo se relaciona con la imposibilidad de haberle entregado la carta a Don José, ya que ha sido violada por Zúñiga; a su vez, Don José ha sido degradado como soldado y perdió su honor por el amor de Carmen; Escamillo, por perder a su amada y la protagonista, por perder la vida. A continuación, la Orquesta abre la obra con la célebre Obertura, danzada por la gente del pueblo. Tras la misma, sigue el cambio de guardia con la presentación del coro de niños, muy bien preparado y caracterizado. Le siguen el coro de las cigarreras, la entrada de la protagonista, la pelea en la fábrica de tabaco y la división en los dos bandos (la Carmencita y la Manuelita) hasta que Carmen es arrestada y seduce a Don José para dejarla en libertad. En la escena de la taberna con la música de Chanson bohème, Edgardo Trabalón se lució como Lilas Pastia en compañía de Ayelén Sánchez y Rocío Agüero, formando un trío lleno de gracia y plasticidad. Lo mismo sucedió con la dupla Urraspuru/ Galván, quienes dieron cátedra de danza flamenca sobre el escenario del Colón. Mientras estos últimos bailaban, se hicieron los cambios de escenografía -una serie de mesas, formando un sendero para la entrada de Escamillo con la célebre Canción del Toreador hasta su primer encuentro con Carmen-. En la escena siguiente, las mesas sirvieron como escudos donde se refugiaban los distintos personajes relacionados con la protagonista en la Escena de las cartas -Zúñiga, Micaela, Frasquita, Mercedes, Don José, Escamillo y Lilas Pastia-, donde se produce el presagio de su muerte. La escenografía de Laura Copertino y el vestuario de Renata Schussheim fueron muy sencillos, pero efectivos, al igual que la iluminación; sobre todo, en la escena final, donde todo se tiñe de rojo, con un efecto especial tras la puñalada fatal a Carmen, simulando la sangre que emana por la herida, lo cual estuvo sumamente bien logrado. En cuanto a los protagonistas, Lola Mugica dio vida a una excelente Carmen. Derrochó gracia, soltura y plasticidad y se llevó todos los aplausos, al igual que Dalmiro Astesiano como Escamillo. Marcone Fonseca encarnó a un correcto Don José, demostrando una muy buena conexión con la protagonista en las escenas principales, pero que quedó algo deslucido hacia el final. También se lucieron Milagros Niveyro como Micaela y David Juárez como Zúñiga. Tanto el cuerpo de baile como el Coro de Niños estuvieron impecables y el público estalló en aplausos.

            SINFONIETTA es un ballet sin argumento compuesto sobre la música original de Leoš Janáček por encargo del Ballet de Nederlands en 1978, donde participan 7 parejas de bailarines en diferentes números (conjunto, dúos, tríos) siguiendo los 5 movimientos de la obra (Allegretto, Andante, Moderato, Allegretto y Andante con moto). Janáček la compuso como obra festiva en 1926, que representa “el hombre contemporáneo libre, su belleza espiritual y alegría, su fuerza, coraje y determinación para luchar por la victoria”. La fanfarria del 1° movimiento presenta un despliegue de movimientos que dominan el espacio con fuerza y vitalidad, donde Kylián emplea elementos de danza clásica mezclados con danza contemporánea. Esta característica se mantiene durante toda la obra formando dúos que se combinan en cuartetos y sextetos. Finalmente, el Andante con moto retoma el carácter exultante e impetuoso del inicio. En la presente versión se notó un magnífico trabajo de disciplina por parte del coreógrafo repositor Patrick Delacroix y del mismo Galizzi, con muy buenas actuaciones de las 7 parejas de bailarines comprendidas en el elenco. Ninguna se destacó por sobre la otra, sino que fue una coreografía y un desempeño muy parejo. La excelente performance de Javier Logioia Orbe al frente de la Estable permitió que la orquesta se luciera. En lo personal, hacía tiempo que una no escuchaba esta pieza del gran compositor checo, que sonó de manera brillante y contundente.

            Como puede apreciarse, la libertad del hombre ha sido el eje temático de este programa, representada tanto por la música de Janáček como en la figura de Carmen. En este caso, el Ballet Estable brindó una gran actuación que vale la pena ver y apreciar, en total desarrollo de la libertad y al ritmo vertiginoso de la misma.

           

miércoles, 29 de junio de 2022

 

EL REENCUENTRO CON LOS SONIDOS QUE VIENEN DESDE LEJOS

 

Mozarteum Argentino, temporada 2021/22. Presentación de la Orchestre Philarmonie Royal de Liège (Bélgica). Director: Gergely Madaras. Solista: Nicolay Lugansky (Piano). Programa: Obras de Lekeu, Chopin y Brahms. Teatro Colón, 27/06/22.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

 Tras casi tres años, forzados por las consabidas razones y en un contexto económico muy comprometido, el Mozarteum Argentino, fiel a su compromiso con sus Asociados y Abonados ha mantenido su tradición y como tantas otras veces en los ciclos económicos más desfavorables para Ntro. País, ha logrado presentar a una agrupación sinfónica extranjera de notable nivel como lo ha sido en esta oportunidad la Orchestre Phlilarmonique Royal de Liêge, la que ha llegado  al escenario de Ntro. primer Coliseo con la conducción de su titular, el joven Mtro. Húngaro Gergely Madaras y junto a ellos un excepcional solista como lo fue el pianista ruso Nicolay Lugansky abordando un programa con dos obras centrales que no por conocidas no sean un desafío ya que justamente de haber existido deslices quedan todos los interpretes expuestos ante el público. Sea por el retorno de orquestas extranjeras al escenario del Colón, como por la oportunidad de escuchar a un solista de primerísimo orden o por volver a escuchar el sonido mate típico de los conjuntos europeos, este concierto habrá justamente de quedar en el recuerdo porque han vuelto a resonar entre Ntros. expresiones de excelencia.

 

  En el comienzo, la agrupación visitante abordó una obra de un compositor de su país, en este caso Guillaume Lekeu, quien vivió tan solo 24 años, discípulo de Cesar Franck y de Vincent D’Indy. Se pudo escuchar “Las Flores Pálidas de la Memoria” una composición concebida para cuarteto orquestal de cuerdas que data aproximadamente de 1891 y del que se presume que ha sido un homenaje a la memoria de Franck, su primer maestro fallecido meses antes. Es una obra de notable factura, música densa, por momentos melancólica, con solos reservados a Violín, Viola y Violonchelo, donde luego de una primera sección “pesante” casi por completo da paso a un segundo tema más vibrante para luego retomar el discurso lúgubre con el que dio comienzo. Madaras ofreció una versión intensa en donde se pudo apreciar el sonido mórbido y homogéneo típicamente europeo de las cuerdas, frente a un público que por momentos hizo sentir alguna incomodidad con las clásicas toses. Sin embargo con  el contexto de reaparecer tras la pandemia, sumado a la actual tensión bélica en la Europa del este con sus secuelas de muerte y destrucción  para ambos casos, ha sido un acierto la inclusión en el programa, aun cuando a muchos no les guste reflexionar sobre todo lo vivido y lo que se esta viviendo.  

 

  Con un orgánico más completo, pudo apreciarse luego la que haya sido la versión más homogénea entre Orquesta, Solista y Director del Concierto Nº 1 en mi menor de Friederic Chopin que se recuerde en mucho tiempo, en el que Nicolay Lugansky descolló como formidable solista. En el comienzo lució el conjunto abordando la introducción completa con un vuelo interpretativo notable a partir de las indicaciones de Madaras. Pocas veces se escuchó una interpretación así de este fragmento para que la versión crezca aún más a partir de la entrada del solista con un formidable entendimiento  y perfecta conexión. Lugansky es un intérprete exquisito. Posee una formidable sonoridad, adopta tiempos muy personales los que son absolutamente valederos, muy seguro en la digitación y llega al fondo de la obra como pocos. Al extenso movimiento inicial se sumó una descollante interpretación del segundo movimiento en donde el lirismo surgió en toda su expresión y en donde Lugansky recreó el clima exacto para que la concurrencia quede en cerrado silencio. Finalmente con un rotundo movimiento de cierre en donde se repitieron todas las características antes señaladas, se escuchó una de las más grandes ovaciones que en materia de conciertos sinfónicos hacía mucho tiempo que no se verificaba, prueba de todo lo que expuse líneas más arriba. Ante semejante reacción e incluso a pedido del Director (Que siguió desde los atriles del fondo del escenario lo que ocurría) y de los propios músicos, Lugansky retribuyó con una magnífica y arrolladora versión del Preludio Nº 5 del Op. 23 de Serguei Rachmaninoff en donde mostró su autoridad, su perfección interpretativa y su fuerte personalidad.

 

  En la parte final, Madaras y la Orquesta ofrecieron una muy interesante versión de la Sinfonía Nº 2  en Re mayor, Op. 73 de Johannes Brahms, la que si bien es ámpliamente conocida, aquí tuvo momentos de sumo interés. Madaras transmite al conjunto desde la forma en que empuña la batuta. No es simplemente una guía, ni marca y nada más. Forma parte de su gestualidad, por lo tanto hacia donde llega la extensión hacia allí van los músicos y entonces nos encontramos con realce de frases, instantes de sumo refinamiento, dejar hacer a los solistas como por ejemplo Corno, Oboe, Flauta y Clarinete, hasta llegar a un movimiento de cierre pleno de belleza sonora. Ha sido una verdadera revelación la presencia de este muy buen maestro húngaro en este ciclo del que comenzaremos a seguir su trayectoria con detenimiento.

 

  No podía faltar un bis y aquí se conjugaron Brahms, el conjunto y las raíces del conductor: Una exquisita versión de la Danza Húngara Nº 5 con una transparencia de sonido pocas veces lograda.  Habrá sido muchas veces abordada, solo que aquí fue “de paladar negro”.

 

Donato Decina