miércoles, 20 de noviembre de 2019


GELBER: ACTITUD QUE LO ENALTECE

Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía”, Director: Martín Merayo Bivort. Solista: Bruno Gelber (Piano). Programa: Obras en transcripción para banda de Mozart, Beethoven y Giménez, sin poderse especificar autor o autores de las mismas. CCK-Auditorio Nacional, 14 de Noviembre de 2019.

 NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

  En una actitud que lo enaltece y tras observar un documental relativo a la actividad de la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos “Pascual Grisolía”, el Mtro. Bruno Gelber se comunicó con el titular de la agrupación, el joven director Martín Merayo Bivort para comunicarle su interés en encarar alguna actividad junto a este organismo. El sí no se hizo esperar y derivó en este histórico concierto realizado en el Auditorio Nacional del CCK, que para la Banda fue su primera vez en el que tal vez haya sido el concierto más importante desde su creación  hace 70 años. La absurda ausencia de programas de mano impidió saber quiénes fueron los autores o el autor de los arreglos de las obras ofrecidas, como también conocer a los integrantes con nombre, apellido e instrumento que interpreta cada uno de ellos. En mi caso era la segunda vez que la escuchaba. La primera había sido durante un festival que los cuerpos estables de Cultura de la Nación ofrecieron en las escalinatas de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, en tiempos de Pacho O’Donnell como secretario del área durante la gestión Menem. Llamó mi atención en aquel momento no solo la Banda en sí, sino que un desprendimiento de sus integrantes formó una “big band” de jazz de la que actuó como vocalista una integrante del Coro Polifónico Nacional de Ciegos “Carlos Larimbe”, actuación que arrancó la gran ovación de la noche ante las presencias, entre otros, de Eleonora Cassano, Julio Bocca, Pedro Ignacio Calderón , Osvaldo Piro y María Rosa Gallo, entre otros.

  Conmueve ver la entrega de los instrumentistas, su amor en lo que hacen. Puede decirse que se sobreponen ante la adversidad y la música obra como bálsamo. Tocan de memoria, el Director los guía con una batuta metálica que genera un sonido marcando las entradas de los diferentes instrumentos y a veces hasta golpes de pié en el piso del podio. A lo largo de la noche el afiatamiento de la agrupación no mostró fisura alguna y el sonido fue homogéneo.

  Las obras de punta fueron: una muy simpática versión de la obertura de la ópera “Las Bodas de Fígaro” de Mozart y el celebérrimo intermedio de la zarzuela “La Boda de Luís Alonso” de Gerónimo Giménez que arrancó la ovación de los presentes.

  Bruno Gelber ofreció uno de sus “caballitos de batalla”, el concierto para Piano y Orquesta Nº 3 de Beethoven. Como digo siempre, el más íntimo y personal de los cinco conciertos. Aquí los primeros clarinetes toman el lugar del violín, la única cuerda grave es el contrabajo. Hay un timbal y el resto se divide en saxofones, trombones, trompetas, filiscornios, cornos y flautas. El arreglo fue sumamente respetuoso de la obra y la versión fue sobresaliente atento a la circunstancia. Gelber ofreció una versión antológica, plena de canto y con un refinamiento absoluto. Se consustanció con el conjunto y la prueba fue el abrazo que le brindó al primer clarinete del conjunto. Para el Director, no me caben dudas de que este concierto obrará como espaldarazo en su carrera. Lleva de manera magnífica a la Banda y le extrae todo el jugo. Está en todos los detalles y conmueve su comunicación con los integrantes, algunos de ellos tan jóvenes que duele ver que pasen por semejante limitación. El Auditorio así se transformó en una caldera que saludó la versión tras lo cual Gelber ofreció al público una de sus especialidades: un Chopin de antología con calidez, refinamiento y plenitud interpretativa. ¡¡¡¡Gracias Maestro!!!!!. No olvidaremos la grandeza de su gesto y esta fiesta para la música.

Donato Decina

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