sábado, 22 de abril de 2017

INNOVACION EN TODOS LOS SENTIDOS

Inicio conjunto de la temporada 2017 entre las Asociaciones Musicales “Nuova Harmonía” y “Buenos Aires Lírica”: Opera: “L’Incoronazione di Poppea” de Claudio Monteverdi (homenaje a 450 años de su Nacimiento). Interpretes: Cecilia Pastawski (Poppea), Santiago Bürgi (Nerone), Luisa Francesconi (Ottavia), Martín Oro (Ottone), Iván García (Séneca), Victoria Gaeta (Fortuna/Drusilla), Gloria Rojas (Arnalta), Josué Miranda-Agustín Gomez (Soldados-Familiares-Valet-Tribunos), Mariano Fernández Bustinza (Liberto/Littore), Adriano D’Alchimio (Amor), Rocío Arbizu (Virtud/Damighella), Juan Pablo Labourdette (Tribuno) y grupo de actores figurantes. Iluminación: Horacio Efrón. Vestuario: Luciana Gutman. Escenografía: Daniel Feijoo. Orquesta “La Compañía de las Luces”. Director Musical: Marcelo Birman. Regie: Marcelo Lombardero. Teatro Coliseo, 20 de Abril de 2017.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO

  Innovación por donde Usted lo busque. Desde la unión de dos entidades organizadoras de espectáculos musicales clásicos que reciben cada cual los aportes de la Ley de Mecenazgo Cultural,  y que decidieron aunar esfuerzos para homenajear a Claudio Monteverdi a cuatrocientos cincuenta años de su nacimiento, pasando por una versión crítica sobre la que trabajaron cuatro probados especialistas Argentinos en el género Barroco, hecha sobre la base de las versiones del compositor para Venecia y Nápoles y llegando a una puesta trasladada a Ntros. Días pero lo que no significó por ello resignar en su esencia. Esto es lo mas sobresaliente de esta primera aventura conjunta entre “Nuova Harmonía” y “Buenos Aires Lírica” con la que ambas instituciones dieron por inauguradas sus respectivas temporadas de este año. En cuanto a la realización escénica, una vez mas Marcelo Lombardero desarrolló una eficaz idea, basada en la alegoría del poder, algo que recurrentemente viene sucediendo en parte de sus últimos trabajos (Don Giovanni-Macbeth), con algo de violencia de género (Carmen) y en la que acaso esta “Incoronazione” sea la síntesis mas acabada de todas ellas, logrando además (A mi juicio) no recargar innecesariamente algunas escenas (fundamentalmente las violentas). Una adecuada iluminación de Horacio Efron, unida a una excelente escenografía de Daniel Feijoo y un soberbio vestuario de Luciana Gutman, coadyuvaron a que el resultado sea una magnífica labor de equipo.

  Marcelo Birman, al frente de la “Compañía de las Luces” (reforzada con profesionales de probada jerarquía), tuvo notorio lucimiento. La concepción de la partitura fue prácticamente prefecta. Hoy por hoy, es inconcebible pensar el barroco sin contar con un soporte integrado por instrumentos a la usanza de época. Los trabajos de profesionales como Harnoncourt, Christie, Jacobs, Pinnock, Curtis, Alessandrini o grupos como “Il Giardino Armónico”, vinieron desde hace mas de cuarenta años abriéndonos el camino  y los oídos para que la audición sea la mas aproximada posible a la época de la composición. “Tempi” ágil, frescura, aunque sobre el final no hubiera estado de mas un poco de mayor velocidad, lo que hubiera evitado un pequeño bache entre la despedida de Ottavia y el Coro de Tribunos. El rendimiento de los músicos fue sobresaliente.

  En lo vocal Cecilia Pastawski, fue una Poppea adecuada tanto vocal como físicamente, con una impecable voz en el segundo acto durante el “Fame Sposa” (en un marco de “baño de espuma” actual, que reemplazó al histórico “de Leche”). Santiago Bürgi tuvo una actuación descollante como un delirante y avasallador Nerone. Fue “El Poder”, aún al límite de caer en la sobreactuación, con medios vocales sólidos y una fuerte presencia escénica. Luisa Francesconi fue notable Ottavia, con un conmovedor “Addio Roma”. Iván García, obtuvo el que acaso sea su mayor triunfo en la Argentina con un Séneca decididamente descomunal, por presencia, actuación, voz cavernosa y profunda. De lejos lo mejor de la noche. Victoria Gaeta aportó la frescura de su voz tanto como  “Fortuna” en el prólogo como en “Drusilla”. Martín Oro fue estupendo Ottone, con notas fantásticas y sólida presencia. Rocío Arbizu fue impecable “Virtud”. Adriano D’Alchimio fue formidable “Amor” y Gloria Rojas tuvo un sólido y simpático desempeño como Arnalta (Nodriza de Poppea). El resto de las voces en menores intervenciones estuvo a la altura de las circunstancias sin desentonar en ninguno de los casos.

 Fue un  notable acierto conjunto de ambas instituciones, las que se jugaron a un Barroco hecho en Argentina por especialistas de Ntro. País y Latinoamérica y en la que afortunadamente salieron bien parados, logrando el favor del público que con una cerrada ovación dictó su veredicto.


Donato Decina

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