viernes, 7 de abril de 2017

JUVENTUD, DIVINO TESORO

Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”, Director: Mario Benzecry. Programa: Virtú Maragno: “Variaciones Indoamericanas”. Anton Bruckner: Sinfonía Nº 4 en Mi bemol mayor “Romántica”. CCK (Sala Sinfónica),  02/04/17.

  En un día tan significativo, en el que su advocación recuerda a los muertos por la Patria, pero que tiene epicentro, sin duda alguna, en el desembarco y posterior contienda bélica en Ntras. Islas Malvinas en 1982,  donde jóvenes soldados Argentinos pertenecientes a la clase 1962, a la  que quien les escribe pertenece, se jugó la vida en el frente de combate. Aunque si bien, un número bajo de sorteo meses antes del conflicto inconscientemente me favoreció,  no olvido a conocidos que pelearon, y algunos de Ellos  lamentablemente murieron  en batalla  en lamentables condiciones, como así también a jóvenes un poco mayores que uno, a los que el bajo bandera en un caso y la ideología por el otro, hicieron que se enfrentaran en la desgraciadamente fraticida primera mitad de la década del 70 del siglo pasado. Treinta y cinco años después, otros jóvenes, que se esfuerzan, se sacrifican y estudian, empuñaron instrumentos musicales y brindaron el mejor mensaje, el musical, el que serena los espíritus,  enriquece y eleva al ser humano. Y aunque no se haya entonado la canción Patria, la actitud de estos jóvenes y las sabias palabras de su guía, acaso hoy por hoy Ntro. Mejor Director de Orquesta residente en el país, brindaron el mayor homenaje, sintetizado en la presentación como integrante de la fila de primeros violines de la Orquesta de una niña de once años, la que obtuvo su puesto bajo riguroso examen de admisión, ganándolo por capacidad. Todavía esto es, gracias a Dios, posible.

  En Febrero de 1981, un archiconocido Relator Futbolístico (hoy también Periodista de actualidad), clamaba en el micrófono “Que lindo es levantarse el Domingo a la mañana tempranito, si por la tarde juega Maradona”. Haciendo la correcta traslación a hoy, yo digo “Que lindo es levantarse los Domingos tempranito cuando en la Sala Sinfónica del CCK  La San Martín está en concierto”.  No hay mejor definición posible, para un programa que incluyó,  la obra de un gran creador argentino de todos los tiempos como Virtú Maragno, cuyo estreno mundial acaeció la tarde anterior en el salón de actos de la Facultad de Derecho después de 45 años de compuesta.  Lo explicó muy bien Benzecry. Las “Variaciones Indoamericanas” fueron dedicadas en 1972 por el gran compositor santafecino a la Orquesta Juvenil de Radio Nacional, que ese año fue disuelta (cuando no,  alguna recurrente “salvajada”). Si bien ese organismo fue luego “recompuesto”, la partitura nunca vio la luz hasta ahora, en la que el Titular de la San Martín, la incluyó en programa para estrenarla. Es un valioso aporte para Ntro. Patrimonio musical. Un tema que tiene doce variaciones, en las que se exponen diferentes ritmos de la América Indígena, con interesante desarrollo y momentos de gran vivacidad. Un notable lucimiento de vientos, bronces y percusión, que tienen el eje central de la obra, logró que la obra tuviera muy buena recepción por parte del público.

  Abordar la “Romántica” de Bruckner, es un desafío para cualquier grupo profesional que se precie de tal. Y mucho mas lo es para una Orquesta Juvenil. El hecho de que por fin se cuenten mas allá del paso de los gobiernos de diferente signo político con las correspondientes partidas presupuestarias para sostener el gran orgánico Orquestal, hace que Benzecry siga los pasos de las Orquestas de Venezuela (Ntro. Modelo regional a seguir), con respecto al repertorio a abordarse, incluyendo obras como esta, con momentos de lirismo, otros de plena vivacidad , “Fortíssimos” o “Tutti” con necesidad de mucho ajuste, lo que hará que el día que estos instrumentistas dejen el organismo para insertarse en grupos profesionales, ya lo hagan fogueados en desafíos plenos de dificultad. La versión fue a todas luces formidable, con cuerdas con momentos de belleza, bronces magníficos, vientos con soberbia actuación y un timbal muy ajustado en cada intervención. Las tensiones, el canto en los momentos de introspección que la partitura tiene y las codas que rematan cada movimiento (fundamentalmente la de cierre), fueron expuestos todos con acierto. Es una gran alegría observar como en cada presentación del conjunto, el crecimiento del mismo es evidente.  Honor entonces a Mario Benzecry, quien está desarrollando una infatigable labor que habrá de trascender en el tiempo. Que no se dude.


Donato Decina

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