miércoles, 26 de abril de 2017

SOLISTA Y GRUPO DESLUMBRANTES

Mozarteum Argentino. Inicio de la Temporada 2017. Actuación de la Orquesta de Cámara de Munich (Concertino: Soyeun Kang). Solista: Verónika Eberle (Violín). Programa: Wolfang Amadeus Mozart: Sinfonía Nº 33 en Si bemol mayor,  K. 319; Concierto para Violín y Orquesta Nº 4 en Re mayor, K.218. David Fennessy: “ Hirta Rounds”  (Para Cuerdas); Max Reger: Andante Lírico para Cuerdas; Franz Joseph Haydn: Sinfonía Nº 45 En Fa sostenido menor, Hob I: 45, “Los Adioses”. Teatro Colón: 24 de Abril de 2017.

NUESTRA OPINION: Excelente.



  Honor a Veronika Eberle y a la Orquesta de Cámara de Munich. Esa es la reacción inmediata que provocó en Mí el desarrollo del Concierto con el que el Mozarteum inició en el Colón la temporada 2017. Con 27 años,  Eberle es una interprete consumada. Sonido refinadísimo, segura, dueña de una técnica formidable que le permite acometer sin problemas los pasajes mas comprometidos de la obra que está interpretando. Así, escuchar el Concierto nº 4 de Mozart para su instrumento fue un deleite. La Orquesta, guiada por su Concertino, Soeyun Kang, es un formidable instrumento. Obsérvese, que digo el conjunto todo. Y es así, por ajuste, calidad de los instrumentistas, detalles que se observan como el manejo de las sonoridades, las pausas y, sobre todo, los silencios como pocas veces se ha escuchado. Como bis, un vals de Kreisler con Eberle marcando el pulso, fue el regalo para un público que aunque llamativamente no muy numeroso, no decayó en ningún momento en el entusiasmo.


  El resto del programa incluyó, una muy buena versión de la Sinfonía Nº 33 de Mozart, con todas las cualidades de interpretación anteriormente señaladas. Un estreno local,  “Hirta Rounds” de David Fennessy, para grupo de cuerdas distribuidos en tres sectores en forma semi-circular. La obra es  de sencilla escritura pero intensa en su desarrollo. Basada en la remembranza  de la evacuación de la Isla de Hirta (Escocia) en Setiembre de 1930, que ha quedado reducida a esqueletos de piedra de las edificaciones que allí existían. Esta obra fue el resultado de un encargo de la agrupación visitante y es una grata novedad que amplió el espectro auditivo. Luego una magnífica versión del “Andante Lírico” de Max Reger nos fue poniendo mas cerca de Haydn y las Sinfonía “Los Adioses” en la que el conjunto todo se floreó para una versión decididamente soberbia y terminada como se debe, es decir, con los instrumentistas abandonando el escenario, hasta quedar solo la Concertino y la Viola Solista. La ovación marcó como retribución, una estupenda versión del movimiento final  de la 29 de Mozart, en la que una vez mas, la calidad quedó ratificada.


Donato Decina  

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