El despliegue de Marcos Serrano en timbales junto a la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la guía de Annunziata Tomaro. Fotografía tomada con equipo propio por Martha Cora Eliseht
Impresionante interpretación de la Sinfónica Nacional en el Palacio Sarmiento
¡QUÉ FANTÁSTICA FANTÁSTICA EN CONCIERTO!
Martha CORA ELISEHT
Independientemente de parafrasear a uno de los grandes éxitos de la inolvidable
Raffaella Carrá, el título de esta nota se refiere -específicamente- al penúltimo concierto
de la Temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, hecho que tuvo lugar el pasado
miércoles 20 del corriente en el Auditorio Nacional del Palacio Domingo Faustino
Sarmiento (ex CCK), bajo la dirección musical de Annunziata Tomaro y la participación
de Marcos Serrano (timbal) como solista para ofrecer el siguiente programa:
- “La trama oscura” (estreno)- Fernando MAGLIA
- Concierto para timbal y orquesta (estreno mundial)- Guillermo ZALCMAN
(1956-2021)
- Sinfonía Fantástica, Op.14, H.48- Héctor BERLIOZ (1803-1869)
Previamente a la tradicional afinación de instrumentos a cargo del concertino Gustavo
Mulé, se pudieron apreciar dos cosas: la ubicación de los timbales a la derecha del podio
-ocupando el lugar correspondiente al solista- y un orgánico prácticamente completo
para interpretar en calidad de estreno la obra de Fernando Maglia, compositor nacido en
Bahía Blanca y cuyo eclecticismo explora los límites del silencio y el ruido. Ha
estudiado guitarra y música antigua con Mario Videla, música africana en el Royal
College en Londres y composición con los italianos Luigi Nono, Luca Lombardi y
Giacomo Manzoni. Se desempeña como docente, compositor, improvisador y
conferenciante y sus fuentes musicales incluyen cantos africanos, música antigua
europea y folklore étnico latinoamericano. La trama oscura presenta numerosos
contrapuntos entre cuerdas, ensamble de percusión (que lleva campanas, marimba,
xilofón, vibrafón, látigo y numerosos idiófonos), maderas, metales y dos arpas. Su línea
melódica conjuga atisbos de tonalidad, atonalidad y numerosas disonancias que crea ese
clima de misterio al cual alude el título. Hacia el final, la música va disminuyendo
gradual y progresivamente en intensidad hasta desparecer. Un buen desempeño de la
orquesta y la directora, quien solicitó un aplauso para el compositor -que se encontraba
presente en el Auditorio- al finalizar la obra.
De la numerosa producción musical de Guillermo Zalcman, su Concierto para
timbal y orquesta es una de sus últimas composiciones. Fue encargado por Marcos
Serrano para ser estrenado durante 2020, con la participación de Pablo Buono como
solista. Lamentablemente, debió postergarse por el estallido de la pandemia de COVID
y su autor falleció en 2021 sin poder haber presenciado su estreno. Tras cuatro años de
espera, se presentó en calidad de estreno póstumo durante el presente concierto y fue
muy bien recibida por el público. Consta de cinco movimientos: Preludio/ Fanfarria
festiva/ Aria/ Danza/ Finale: tocata y posee una hermosa línea melódica de carácter
tonal, con numerosas reminiscencias del folklore argentino. El preludio se inicia con
participación de campanas y sostenuto en cuerdas, metales y maderas previamente a la
entrada del instrumento solista in crescendo, que se apoya en contrapunto con el
redoblante. La fanfarria festiva a cargo de las trompetas y trombones abre el segundo
movimiento en diálogo con golpes del timbal y posee reminiscencias de ritmos del norte
argentino tales como carnavalito y takirari. Un golpe de gong abre el Aria, donde el
timbal solista entra acompañado por un adagio en cuerdas y el arpa. Las cuerdas y el
arpa interpretan un canon a 4 voces, mientras el instrumento solista se entrelaza en
contrapunto. La labor de Marcos Serrano fue estupenda durante todo el concierto, pero
tuvo su mayor lucimiento en la apertura del 4° movimiento (danza), donde el timbal
marca la melodía en ritmo de malambo previamente a la entrada de la orquesta. La
dirección de Annunziata Tomaro fue estupenda, logrando una excelente interpretación.
Un solo de timbal abre el movimiento final (toccata) previo al tutti orquestal, donde
Marcos Serrano tuvo un gran desempeño. La obra fue muy bien recibida tras su
interpretación con un aluvión de aplausos y vítores y el solista agradeció al público
levantando la partitura en un justo -y merecido- homenaje al compositor. Dedicó el
concierto a su viuda, quien se encontraba presente en el auditorio y, a continuación,
ejecutó un bis en tambor: A minute of news, de Eugene Novotny. Es una obra de muy
corta duración -menos de dos minutos-, que explora absolutamente todos los matices del
instrumento. Demostró absolutamente por qué es el actual profesor titular de la Cátedra
de Percusión de la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y volvió a lucirse sobre el
escenario, retirándose sumamente aplaudido.
La Sinfonía Fantástica, Op.14 H48 es la primera sinfonía compuesta por Héctor
Berlioz en 1830 y se la considera la primera sinfonía programática. Su subtítulo
“Escenas de la vida de un artista” cuenta la historia de un joven músico que sufre una
desilusión amorosa por rechazo de su amada (precisamente, basada en el episodio de su
vida personal con la actriz Harriet Smithson, quien fue su musa inspiradora). Trata de
suicidarse, pero sólo toma opio como para provocar una serie de alucinaciones donde
aparece su amada (leitmotiv de “idée fixe” (idea fija)) en los 5 movimientos que
integran la obra (Rêveries- Passsions (sueños- pasiones) / Un bal. Valse (Un baile. Vals)
/ Scène aux champs (Escena en los campos) / Marche au supplice (Marcha al cadalso) /
Sogne d’un nuit de Sabbat (Sueño de una noche de aquelarre). El primero narra la
ansiedad y el amor desbordante que el músico siente por su amada, pero también, el
dolor provocado por el rechazo, mientras que, en el segundo, se produce el reencuentro
con la amada al ritmo del vals. En el tercero, el llamado antifonal de dos pastores
conduciendo sus rebaños -representados por el corno inglés y el oboe fuera de escena-
reciben a la amada en un momento donde se conjugan los sentimientos mientras tocan
una melodía (ranz des vaches) que los pastores suizos solían ejecutar en trompa. En el
cuarto movimiento, el músico sueña que ha sido condenado a morir en la guillotina por
haber asesinado a su amada y en el último (Sueño de una noche de aquelarre), se ve en
su propio funeral rodeado de brujas, demonios y monstruos a los cuales, la amada se
une al diabólico festejo transformada en una arpía. No sólo es una obra maestra, sino
que marca la transición de Berlioz como compositor maduro y un verdadero genio de la
orquestación (de hecho, volvió a revisar la partitura en 1845 y agregó dos cornetas).
Con un orgánico prácticamente completo y la inclusión de algunos músicos invitados -
entre los cuales, Fernando Ciancio-, la Sinfónica Nacional brindó una de las mejores
versiones de esta celebérrima composición que esta cronista pudo apreciar por una
orquesta argentina. Una posee numerosas versiones de excelencia de la Fantástica en su
haber, pero ésta ha sido superlativa. Todos los solistas de los principales grupos de
instrumentos pudieron lucirse bajo la impecable dirección de Annunziata Tomaro, quien
demostró suma precisión en las entradas, perfecto dominio de tempi, y una sorprendente
marcación para lograr una versión brillante, de fuste y enjundia. El Auditorio Nacional
no sólo estalló en aplausos y vítores, sino que, además, el público se puso de pie en
señal de aprobación para poner punto final a uno de los mejores conciertos de la
Sinfónica Nacional en lo que va del año.
Se cumplió con creces uno de los principales objetivos de la agrupación: la
difusión y presentación de obras de compositores argentinos (en este caso, dos estrenos)
y además, una versión fantástica de la Fantástica de Berlioz desde todo punto de vista.
Nada mejor que un buen título de la conocida canción de Raffaella Carrá para ilustrar la
presente nota y que vino como anillo al dedo para lograr la síntesis más perfecta de un
excelente concierto.
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