El Mesías en una buena versión abreviada…
Por Jaime Torres Gómez
El último concierto de la Temporada Artística de la Universidad Técnica Federico
Santa María (UTFSM) en su magnífica Aula Magna en Valparaíso, y luego de varias
décadas de ausencia, contempló el famoso oratorio El Mesías, de Georg Friedrich
Händel, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y el Coro Sinfónico de la
Universidad de Chile, agrupaciones que tradicionalmente inauguran y clausuran dicha
temporada.
Cabe señalar que en Valparaíso y Viña del Mar en los últimos cuarenta años se han
ofrecido versiones en distintos formatos de esta gravitante obra del Barroco,
recordándose vivamente, a mediados de los 80, una estupenda versión completa a
cargo de los elencos de la Universidad Católica de Chile en el Teatro Municipal de
Viña, dirigida por Ricardo Kistler; asimismo, una sólida presentación al aire libre
en Valparaíso con extractos a cargo de la entonces Filarmónica Regional dirigida por el
recordado maestro Miguel Patrón Marchand, como también extractos en
los emblemáticos (hoy, inexplicablemente ausentes…) Conciertos de Verano en la Quinta
Vergara, con la Orquesta de Cámara de Chile notablemente dirigida por Juan Pablo
Izquierdo. Y en el año 2009, también en la Quinta Vergara, una grata versión
completa con los elencos estables de la Universidad Católica de Valparaíso e invitados,
dirigidos por René Verger.
En la UTFSM la última vez que se ofreció fue a fines de los años ochenta, con una
formidable versión completa a cargo de la entonces Orquesta Pro Música del Ministerio
de Educación (hoy Orquesta de Cámara de Chile), dirigida por Fernando Rosas,
contando con el famoso cuarteto de voces inglés The Scholars. Así, del todo encomiable
el regreso de esta obra a la zona, y en particular al Aula Magna de la UTFSM,
de privilegiadas condiciones acústicas, después de casi 40 años de ausencia…
Händel, de origen alemán, nacionalizado inglés y radicado por un buen tiempo en
Londres, compuso “El Mesías” (Messiah) en 1741 -su sexto oratorio-, condicionado tanto
por apuros económicos y a la vez ante cambios en los gustos del público de la época. Y
considerando su vasta producción de óperas en estilo italiano, terminó inclinándose más
hacia la composición del género oratorio. En el caso de El Mesías, con un texto
conformado por fragmentos bíblicos coleccionados por Charles Jennens y concebido
para interpretarse en inglés, está bien arraigado en las antiguas pasiones y cantatas
alemanas, que de alguna forma le brinda una impronta de austera expresividad, y
consecuentemente, de una sencilla piedad libre de extemporánea prosopopeya…
De la presentación misma, es menester señalar que se ofreció una versión abreviada, no
especificándose previamente que se haría con no menos de 10 números
menos… seguramente debido a su larga duración (en esta oportunidad, reducida a 100
minutos…), aconsejándose en estos casos adelantar el horario a lo menos en una hora
de lo acostumbrado, en aras de no sacrificar contenido musical.
Con un ora equilibrado, ora expresivo enfoque liderado por Julio Doggenweiler,
destacado director chileno radicado por décadas en Alemania y largamente ausente en la
Sinfónica, dio cuenta de un cabal conocimiento de la obra, logrando una inteligente
mixtura entre tradición y revisitaciones actuales. De hecho, al tratarse de una obra
históricamente no informada, y habiendo en el tiempo adaptaciones risiblemente
ampulosas que han desdibujado la concepción sonora del mismo Händel -para orgánicos
vocales e instrumentales pequeños con moderadas opciones expansivas-, el resultado
global tuvo méritos en coherencia de discurso interpretativo, logrados balances,
transparencias, articulaciones y acentos, considerando un amplio contingente con no
menos de 60 coreutas (seguramente, ante la efeméride de los 80 años de la fundación
del Coro, debutando justamente con El Mesías en una época en que el Barroco se
interpretaba con planteles desmesuradamente grandes), más una treintena de músicos
que brindaron debido idiomatismo.
Con calibrado ajuste, se destaca la pulida sonoridad del ensemble instrumental, con una
esmaltada cuerda, vientos precisos (excelente los duos de oboes y bronces,
destacándose el trompetista Luis Durán en la expuesta aria The trumpet shall sound)
como el timbal solista, con buen manejo estilístico. El Coro Sinfónico de la Universidad de
Chile, con desempeño sobresaliente y haciendo gala de sus 80 exitosos años de
reconocida trayectoria.
Mención aparte la participación de los solistas, con participaciones descollantes del tenor
Rodrigo del Pozo (en especial en el recitativo y aria inicial, Comfort ye my people y
Every valley shall be exalted), la mezzo Camila Aguilera (de hermoso timbre más
intervenciones notables en carácter y estilo en las arias O thou that tellest good tidings to
Zion y He was despised and rejected of men), el barítono Patricio Sabaté (de inobjetable
oficio en partes de gran dificultad como en el recitativo Thus saith the Lord of host y
especialmente en la gran aria con la trompeta The trumpet shall sound ). En el caso de la
ascendente soprano Vanessa Rojas, con buenos desempeños en el campo de la ópera,
en esta oportunidad denotó algunos elementos estilísticos por pulir en el abordaje del
repertorio Barroco (dosificación del caudal sonoro, y manejo de las ornamentaciones y
afetti); empero, no fue óbice para sus entusiastas entregas de las arias Rojoice greatly, O
daughter of Zion y en I know that my Redeemer liveth.
Y en cuanto a elementos de apoyo, considerando la creciente implementación de
proyecciones de sobretítulos en presentaciones con coros y voces solistas, en esta
oportunidad habría sido pertinente disponerlos para una mejor comprensión de los textos
en una de las obras más populares de la historia de la música…
En suma, una anhelada llegada de El Mesías a la UTFSM luego de varias décadas de
ausencia, y con resultados de jerarquía a pesar de ofrecerse innecesariamente
abreviada…