lunes, 28 de septiembre de 2026

 

Emmanuel Siffert y la Sinfónica Nacional tras el concierto homenáje e la memoria del Director Emérito de la Orquesta, Pedro Ignacio Calderón, en esta fotografía tomada por el autor del presente comentario.


Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional en homenaje al

maestro Pedro Ignacio Calderón

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Director: maestro Emmanuel Siffert

.Solistas: Jaquelina Livieri y Esteban Calderón

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 18 de septiembre, hora 20.

En su presentación en homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón, la

Orquesta Sinfónica Nacional abordó obras de diferentes postulaciones

estilísticas en un inusual programa.

La primera de ellas fue Estallido Lunar de David Gompper, pianista,

director de orquesta y compositor de muy extensa y destacada actividad

internacional, que, dentro del sistema tonal, se desarrolla en una sucesión de

atmósferas sonoras, en un gran orgánico orquestal, con instrumentos en

registros poco usuales y en citas de otras obras (como el Claro de Luna de

Debussy).En un contexto de pasajes no funcionales formalmente sino

desarrollados en función puramente expresiva, nos lleva a una frontera del

sistema tonal. Ante esta obra y Estallido Solar, (disponible en Youtube con la

dirección del maestro Siffert con la Royal Philarmonic Orchestra) que forma

parte de un tríptico integrado además por Estallido Estelar, es imposible no

recordar la Suite los planetas, de Gustave Holst, que responde a un

lineamiento de base similar en cuando a la creación de atmósferas vinculadas

a la exploración tímbrica en un todo de gran precisión formal.

Le siguió en el orden del programa Imagen-Tiempo, de la compositora

Eva García Fernández, ganadora del primer premio del Concurso de

Compositoras Latinoamericanas de Sao Paulo, según la completa referencia de

la página web del Palacio Libertad, es una “búsqueda y experimentación en

relación al tiempo, que parte del concepto imagen-tiempo de Gilles Deleuze”.

En lo musical, son reconocibles distintas métricas y ritmos folklóricos,

como la chacarera, o timbres, como el del bombo, en una textura rítmicamente

compleja en cada sección de la orquesta, con un potente resultado sonoro, de

voces instrumentales destacadas y de gran intensidad.

La interpretación fue el estreno argentino de esta obra.

A subtle chain, (Una cadena sutil) de Alex Mante, también en estreno

internacional es una serie de cinco canciones sobre poemas del filósofo

trascendentalista Ralph Waldo Emerson, que fue estrenada en abril de 2024

Théâtre des Champs-Elysées.

Se trata de cinco canciones de hondo significado filosófico en las cuales

resultó evidente el dominio de todo el registro vocal de Jaquelina Livieri, ya

que la primera de las canciones (Brahma) comienza en lo más grave de su

registro dentro de exigencias dinámicas que llevan su línea de canto tanto a

registros agudos con notas prolongadas como a un cambio de intensidades.

Las bellísimas letras de los poemas se traducen en las inflexiones de un canto

que connota una intimidad reflexiva en determinados lugares un énfasis en

otros.


La segunda parte dio comienzo con la interpretación solista del

destacado bandoneonista Esteban Calderón de Adios Nonino, de Astor

Piazzolla, acompañado por la orquesta, en lo que fue una excelente versión de

una de las obras más representativas de Astor Piazzola

La consagración de la primavera (1913) de Igor Stravinsky (1882-

1971) cerró el programa.

Obra capital en la historia de la música, uno de los pocos casos de

originalidad absoluta, las oportunidades de poder escucharla en vivo son

realmente valiosas por sí mismas.

Es destacable tanto el gran orgánico que requiere como el uso –puntual

y exhaustivo- que el compositor hace de cada elemento en un contexto en el

cual, el permanente cambio rítmico, diferente en cada sección, la absoluta

precisión y una dinámica que debe ser pareja en toda la orquesta significan.

El solista de fagot nos introdujo en ese mundo, tan extraño como salvaje,

dando a la frase del solo inicial en el registro agudo (do 5) del instrumento en

modo hipodórico. El motivo es tomado de una canción lituana y pronto, al

sumarse los otros timbres en la construcción inicial del primer clima, pensamos

que muchas otras intervenciones tienen orígenes similares, se basan en

escalas pentatónicas –por ejemplo en las flautas- o en modos como el eólico.

Luego del episodio inicial, la entrada del corno con do sostenido/re

choca con el do natural del fagot. Se establece así la polirritmia.

Las entradas son tantas, tan próximas y tan netas, en diferentes ritmos,

que es imposible indicarlas a todas, por lo cual la preparación anterior al

concierto es esencial en la interpretación, ya que parte de la base de que cada

instrumentista tiene bien en claro cuándo y cómo debe intervenir, le sea ello

indicado o no.

Ello a modo de ejemplo y de indicador de lo compleja que es la

interpretación de la obra en cada sección. En una parte, con los clarinetes

intervienen en la octava bajo el extenso trino de la flauta, un pasaje, como los

demás, muy difícil, la experiencia en vivo permite apreciar como las flautas se

alteran en el trino, demás está decir la precisión que ello requiere. (adjunto al

pie de este comentario el trabajó que dedique en 2013 en oportunidad de

cumplirse el centenario de esta obra)

La sorpresa en particular para mí fue que las tubas wagnerianas

intervienen, en un pasaje con los cornos. Podríamos decir que a Stravinsky no

le quedó nada en el tintero por experimentar y por explotar.

Mientras salíamos, aun con dentro de la fuerte impresión recibida por

semejante repertorio, tuvimos la oportunidad de saludar al maestro Daniel

Robuschi, concertino de la orquesta, quien señaló, al comentarle la complejidad

de todo el programa y de la Consagración de la Primavera en especial, que

había sido posible abordarlo de ese modo por tratarse el maestro Siffert de un

excelente director, y agregamos que del gran nivel de la orquesta

Ello se evidenció, por ejemplo, en los distintos modos de marcar, según

si se trataba de un solo o de intervenciones por secciones de la orquesta.

En resumen, el maestro Calderón tuvo un homenaje acorde a su

envergadura musical, y a su gran dominio tato del repertorio como de la

orquesta que por tanto tiempo dirigió.


https://criticosmusicales.com/00010101Articulos/20130601BalestenaConsagrac

ion.html


Eduardo Balestena

 



Lise de la Salle y Zoe Zeniodi alzan sus brazos en señal de triunfo. La magnífica interprete Gala descolló en el segundo concierto de Brahms. Una vez más una estupenda toma de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.




UNA INTERPRETE DE PRIMER NIVEL JUNTO A EXTRAORDINARIOS SOLISTAS DE LAS ENTRAÑAS DE LA ORQUESTA



Teatro Colón, temporada 2026.. Concierto Sinfónico de Abono a cargo 

de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Directora: Zoe Zeniodi. Solista: Lise de la Salle (Piano). Programa: Obras de Brahms y Rimski-Korsakov. 26 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Dentro de los fastos que conlleva el octogésimo aniversario de la creación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, se inscribe de manera muy importante éste concierto que contó con la participación de la gran pianista francesa Lise de La Salle, a quién conocimos por sus presentaciones para el Mozarteum Argentino. Lo hizo con una de las obras más difíciles para la combinación piano/orquesta como lo es el Concierto Op. 83 de Brahms  


  Al observar la programación, es obvio  que el señalador marcó fecha, día y hora. Esta obra, para muchos una “sinfonía con piano” merecía para esta ocasión una intérprete de semejante categoría. Poseedora de una gran trayectoria, Lise de la Salle llegó aquí con la humildad de los grandes,  dispuesta a trabajar codo a codo con Ntra. Filarmónica. Con gran enjundia encaró los primeros compases de la obra y enfatizó los pasajes de bravura que enmarcan el primer movimiento. Ataques seguros y precisos, sonido amplio y altísimo vuelo interpretativo, características que se fueron acentuando con el correr de la interpretación, ya que el segundo movimiento posee una carga dramática de gran intensidad que da paso a una muy lírica sección central, la que fundamentalmente está a cargo de la orquesta, para retornar con una recapitulación de la parte inicial. En estos dos primeros movimientos la Orquesta con la guía de la Maestra Zeniodi acompañó con gran corrección a la solista aunque no hubiera venido mal que en algunos pasajes se hubiera enfatizado más en los mismos.

  Lo mejor se percibió a partir del tercer movimiento, en donde la intervención solista de Benjamín Báez en violonchelo enalteció a la versión. Su diálogo con de la Salle fue formidable. Desde mi posición pude percibir que con una mirada de entendimiento entre ambos la música de ese “duetto” fluía de manera sumamente armónica. Ya en el movimiento final se vió a una solista absolutamente compenetrada para llegar a un formidable remate con una Orquesta que mantuvo la corrección hasta último momento.


  La gran ovación que saludó a esta gran intérprete gala motivó que junto a su destaque, Benjamín Baez obtuviera también el suyo. Tras tres salidas anteriores y seguramente luego de una lógica distensión tras interpretar una obra de semejantes características, la gran intérprete francesa en un pulcro inglés ya que manifestó no conocer la lengua española, anunció como bis una obra muy importante para ella de Schubert que resultó ser objeto de una muy tocante y emotiva versión para culminar con ello la primera parte de la noche.


  La segunda parte del concierto exhibió una versión de “Sheherezade” de Nikolai Rimski -Korsakov que creció con el transcurrir de la misma. Desde el comienzo se percibió una excelente labor solista de la Concertino de este concierto, Tatiana Glava, mientras que la orquesta hacía con corrección su labor. Esa característica se mantuvo inalterable durante el segundo número. Pero desde el tercer movimiento,la interpretación comenzó a crecer en voltaje e intensidad. También intervino con el mismo nivel de calidad Benjamín Báez una vez más y bronces y vientos sumamente ajustados ayudaron a que este crecimiento mencionado se afiance. Finalmente con todos los sectores a pleno se disfrutó del bellísimo número de cierre rematado de manera formidable por Glava con su exquisito solo con que la obra concluye, por lo que puede decirse que la Mtra. Zeniodi y la Filarmónica redondearon una buena labor, resaltada por los dos estupendos solistas de las entrañas mismas del conjunto: Tatiana Glava

 y Benjamín Baez, quienes tomaron la posta dejada por Lise de la Salle y a fuerza de calidad defendieron los prestigios bien ganados de la querida Filarmónica Porteña.


Donato Decina


 CONSOLIDANDO LA RENOVACION DEL REPERTORIO



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Solista: Verónica Cangemi (Soprano). Programa: Obras de Wagner, Beethoven y Richard Strauss. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 25 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO.


  Esta nueva presentación de la Sinfónica  Nacional en el Auditorio Nacional trajo la novedad de dos rescates de partituras rara vez frecuentadas en programas de concierto y el debut de la reconocida soprano Verónica Cangemi abordando tres páginas específicas para la forma concierto de dos grandes de la música, en especial la ópera, con un muy buen resultado en el balance final.


  Con la guía una vez más de su principal director invitado, Emmanuel Siffert, la orquesta inició el concierto con una muy lúcida interpretación de la Segunda Obertura de Concierto de Richard Wagner, la que rara vez es escuchada en vivo. Al ser apreciada, es indudable que, dada su estructura, el compositor toma como referencia a Carl María Von Weber. No es casualidad, dado que la composición data de 1832, apenas unos años después del fallecimiento del compositor, guía para muchos creadores alemanes aun años después de su desaparición física. También, en su última parte, es fácil detectar melodías que son el germen posterior de pasajes de sus óperas, por lo que al igual que muchas veces ocurre en obras de Mozart o Beethoven por ejemplo, aquí con Wagner esas cosas transcurren de la misma forma. Siffert logró un ensamble perfecto con un muy buen equilibrio sonoro y respuestas precisas de todos los sectores de la Orquesta. Entiendo que merece una nueva versión en un plazo no muy lejano.


 Con la participación de la Soprano Verónica Cangemi, la que en sus propias palabras anunciaría luego al público que esta era su primera presentación junto a la Sinfónica Nacional, se presentó una muy buena versión de “Ah, Perfido!”, Op. 65 de Beethoven con recitativo en el que se utilizó  un fragmento de “Achille in Sciro” de Metastasio y en el aria un texto de autor anónimo. En esos textos una mujer traicionada por su amor se encuentra en la duda entre pedir el castigo o la piedad para Este. Obra de 1796, es clara la influencia que Mozart y Haydn han ejercido en el gran genio de Bonn. El tratamiento orquestal es el de una formación reducida. Siffert supo acompañar y estar atento al decir y al fraseo de Cangemi quien con soltura y timbre fresco y  redondeó una de las mejores versiones que quien escribe haya escuchado en la sala de conciertos.



  Tras una breve pausa, el binomio Cangemi-Siffert retornó al escenario para abordar dos páginas de Richard Strauss: “Setiembre” (Op. Póstumo) y “Morgen” (N° 4 del Op.27). Aquí tuvimos las dos caras de la moneda, ya que en la primera si bien Cangemi mostró una saludable decisión de expresar y emplear sus recursos vocales de manera bien administrada, por la orquestación misma y más allá del esfuerzo del Maestro en mantener contenido al conjunto, la música misma lleva a una emisión que por instantes cubrió por completo a la voz de la intérprete en lo que tal vez ha sido el punto más bajo de la noche. En cambio, acompañada de modo magnífico por el solo de violín de José Daniel Robuschi, la prestancia de Lucrecia Jancsa en el arpa y un impecable acompañamiento desde el pianissimo de toda la orquesta, Cangemi logró una magnífica interpretación de “Morgen” que se recordará en mucho tiempo tanto como su “Lascia qui io Pianga” de “Rodelinda” de Haendel en el Colón. Aquí sí, la justa ovación del público reconoció la dilatada trayectoria de la intérprete.


  Para la parte final, Siffert y los músicos acometieron la Sinfonía en Do, Op. 29 de Wagner, coetánea de la Obertura de Concierto interpretada en el comienzo. Si la primera es “Weberiana”, esta sinfonía reconoce en la inspiración de Wagner a la Séptima de Beethoven y a la Novena, “La Grande”, de Schubert . Momentos chispeantes en el movimiento de apertura, más lento y reflexivo en el segundo movimiento y dos tiempos finales de brillo y enjundia hacen de esta obra una página que al menos debe ser escuchada alguna vez para tener una idea acabada de todo el universo sonoro wagneriano. La versión de Sieffert  fue brillante y sumamente ajustada con notables intervenciones de todos los sectores de la orquesta. Aquí si el público recibió de manera calurosa la interpretación para que, sorprendiendo a propios y extraños, Cangemi y Siffert retornaran al escenario para  repetir “Morgen”, final impensado pero sumamente delicado y efectivo.


  También ese dejo de melancolía que deja la canción sirvió para agradecer la labor de Patricia da Dalt quién luego de 37 años se retiró de la Sinfónica Nacional. Sabemos que es una hasta pronto, porque esta brillante intérprete seguirá entregándonos desde otros ámbitos artísticos lo mejor de su arte.



Donato Decina 


jueves, 24 de septiembre de 2026

 



Cuando en un recital de Juan Diego Florez de bises se trata, no puede faltar el momento en que se acompaña empuñando su Guitarra y aquí de manera magistral Juanjo Bruzza capta todo el sentimiento en esta toma para Prensa del Teatro Colón.




Muy buen comienzo del ciclo Grandes Intérpretes

 


JUAN DIEGO FLÓREZ BRILLÓ EN EL COLÓN

Martes 22 de septiembre de 2026

Teatro Colón

 


Escribe: Graciela Morgenstern

Fotos: Juanjo Bruzza


Juán Diego Flórez (tenor)

Vincenzo Scalera (piano)

Programa:  

Wolfgang Mozart: «Misero! O sogno… Aura che intorno spiri», K. 431

Gioachino Rossini: «La lontananza» de Péchés de vieillesse

«L’esule» de Péchés de vieillesse

«La speranza più soave» de Semiramide

«Une caresse à ma femme» de Péchés de vieillesse Vol. VI para piano solo 

Gaetano Donizetti: «Una furtiva lagrima» de L’elisir d’amore

«Ed ancora la tremenda porta… Come uno spirito angelico» de Roberto Devereux

 Reveriano Soutullo / Juan Vert: «Bella enamorada» de El último romántico 

Agustín Pérez Soriano: «Suena, guitarrico mío» de El guitarrico 

José Serrano: «Aquí está quien lo tiene tó… Al mismito rey del moro» de La alegría

del batallón 

Ernesto Lecuona: Mazurka Glissando (para piano solo)

 Édouard Lalo: «Vainement, ma bien aimée» de Le roi d’Ys 

Charles Gounod: «L’amour!… Ah, lève-toi, soleil» de Romeo et Juliette 

Benjamin Godard: Berceuse de Jocelyn (arreglo para piano solo) 

Giuseppe Verdi: «Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio

solo, ed odio atroce» de I Due Foscari

 

Muy esperado era el regreso de Juán Diego Flórez, uno de los tenores más relevantes

de los últimos años, a quien se pudo apreciar en el Colón por última vez, en 2018.

Finalmente se presentó, acompañado nuevamente por el pianista Vincenzo Scalera,

iniciando el ciclo Grandes Intérpretes, con un recital que comenzó discretamente pero

que llegó a niveles de esplendor.

El programa ofreció variedad de arias italianas y francesas, canciones y fragmentos de

zarzuela. La primera parte comenzó con “Misero! O sogno… Aura che intorno spiri”, de

Wolfgang Mozart, recibida por el público con un tanto de frialdad. Pero luego, obra tras

obra, el tenor fue seduciendo a la audiencia con la elegancia en su fraseo, su

musicalidad, la tersura de su voz, bien conservada, y su brillo. Su excelente manejo

del fiato, a pesar de hacer pausas más largas para la respiración, y seguridad musical,


le permitieron abordar una muy buena versión del aria de Semiramide y así llegó al

punto culminante de esta parte con “Una furtiva lagrima”, de L’elisir d’amore.

En la segunda parte se lo notó más distendido y con su voz homogénea y canto

franco, encaró las arias de zarzuela, vertidas con elegante gracia, para pasar luego al

repertorio francés, cuyo punto más alto fue “L’amour!… Ah, lève-toi, soleil”, de Romeo

et Juliette, de Charles Gounod, que el público aplaudió con entusiasmo, al igual que

“Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio solo, ed odio

atroce”, de I Due Foscari, de G. Verdi, con la que concluyó el recital.

A su lado Vincenzo Scalera realizó una muy buena labor, tanto como acompañanante

como en su trabajo solista.

Ante una sala que lo aclamaba, fuera de programa, como ya es habitual en sus

recitales, Flórez, se sentó con su guitarra y cantó El día que me quieras, de Gardel y

Le Pera; Te amo, Perú, de Polo Campos; La flor de la canela y Fina estampa,

de Chabuca Granda; Zamba de mi esperanza, de Profili, y Cucurrucucú paloma, de

Méndez. La concurrencia parecía decidida a que la velada no terminara ahí y seguía

pidiendo más. Entonces Flórez anunció que era el cumpleaños del pianista, momento en

que todos los presentes, de manera espontánea, cantaron el Feliz Cumpleaños. El tenor

limeño a su vez, le dedicó Mattinata, de Leoncavallo, y dio por finalizado el recital con

Amapola, de José María Lacalle, cerrando así una velada que será recordada como

brillante.

CALIFICACIÓN: EXCELENTE

 Deslumbrante Jakub Orlinski…, fuera de la capital…


Por Jaime Torres Gómez

La única presentación de la segunda visita a Chile del famoso contratenor polaco Jakub Józef

Orlinski, anecdótica y curiosamente, no se dio en Santiago, sino en el patrimonial Teatro

Municipal de Viña del Mar.

Cabe señalar que la anterior visita, hace dos años, contempló dos notables presentaciones con

un repertorio atípico basado en arias de óperas y de concierto de compositores polacos,

valiéndole el Premio de Círculo de Críticos de Arte de Chile. Esas presentaciones se realizaron

en el Teatro de la Universidad de Chile (Santiago) y en el fabuloso Teatro Aula Magna de la

Universidad Federico Santa María, en Valparaíso, celebrándose el interés de este afamado

artista por expandirse territorialmente más allá de las grandes metrópolis.

Nuevamente invitado por el Museo de la Moda, resulta explicable la vinculación de Orlinski con

este rubro al ser rostro de marcas de ropas. A la vez, entendiendo el ámbito de la moda inscrito

en un contexto cultural, reviste de entera lógica la conexión de esta institución con el mundo del

arte y la cultura en sus diversas expresiones.

Orlinsky es un fenómeno que ha traspasado fronteras de seguidores, y de ahí la masiva llegada

de público colmando las aposentadurías del Municipal viñamarino. De hecho, a sus 35 años, y

como hijo de su época, su interacción con las actuales pautas audio-visuales, sumado a una

virtuosa conexión con amplias audiencias, amén de sus atributos complementarios al canto como

su destacado cultivo del breakdance conjuntamente a una completa intuición teatral, hacen de las

presentaciones de este artista una experiencia intensa y de eficaz llegada a transversales

públicos al confluir una riqueza de elementos perfectamente correlacionados.

En esta oportunidad llegó de la mano del notable conjunto barroco Il Pomo d’Oro, sin duda de

los mejores ensembles de este repertorio en la actualidad (debut en Chile), y con el espectáculo

de su autoría “Beyond” (Más Allá…), en base a su aclamado álbum Beyond, editado en 2023.

Contando con la curaduría de Yannis Francois y diseño de luces de Aifric Dennison, se trató

de un orgánico con fragmentos de obras muy poco ofrecidas del Barroco temprano de autores

como Monteverdi, Marini, Caccini, Frescobaldi, Kerll, Strozzi, Cavalli, Pallavicino, Netti, Sartorio,

Jarzebski y Moratelli, propuesta sustentada en caracterizaciones dramáticas con eficaces

desplazamientos escénicos mediante cambios de vestuario, danzas más una lúdica interacción

con el público. Con un esencial requerimiento escenográfico (cámara negra), resulta funcional

para ser ofrecido en una amplia variedad de espacios. En el caso del emblemático coliseo

viñamarino, fue posible apreciarlo en inmejorables condiciones acústicas y esceno-técnicas.

De excepcionales condiciones vocales y expresivas, con aterciopelado timbre, amplio rango de

tesitura, efectiva proyección, musicalidad a borbotones y afinación perfecta, Orlinski no sólo

deslumbra técnicamente al desplegar impactantes ornamentaciones y otras pirotecnias, sino que

llega a la esencia de las diversas caracterizaciones abordadas mediante un impactante dominio

de los afettis (afectos). De gran impacto lo logrado en el ritornello de “E pur io torno qui” -el aria

de Ottone-, de L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi, con una desgarradora

recreación del dolor al ser traicionado por Poppea. Lo mismo en “Amarilli, mia bella”, de “Le

nuove musiche”, de Giulio Caccini, en una personificación de un enamorado que exterioriza su

adoración por Amarilli. Asimismo, la hilarante escena caracterizando a una anciana con las

debidas inflexiones de una voz desgastada propia del personaje ante la ansiosa necesidad de


tener a su esposo, en las arias “Quanto piú la donna invecchia” y “Son vecchia, patienza”, de

la ópera “L’Adamiro”, de Giovanni Cesare Netti.

Y entremedio, notables las intervenciones instrumentales de Il Pomo d´ Oro lideradas por la

concertino Alfia Bakieva, destacándose, además, Miguel Rincón en Tiorba y Guitarra Antigua.

Gran labor del bajo continuo, fundamental en el repertorio barroco. Sin duda, de alto impacto esta

presentación de una agrupación especialista en música históricamente informada en el Teatro

Municipal de Viña, y sólo comparable, luego de varias décadas, a otro conjunto barroco de

jerarquía como el ensemble Musica Antiqua Köln, con Reinhard Goebel, en su antológica

presentación a mediados de los años 80…

En suma, una deslumbrante presentación de uno de los contratenores top de hoy en día junto a

una de las mejores agrupaciones barrocas del momento en una única presentación en Chile, y

fuera de la capital…

lunes, 14 de septiembre de 2026

 Formidable clausura de Festival de Música Contemporánea


Por Jaime Torres Gómez

Con excelencia se clausuró la 26 versión del prestigioso Festival Internacional de Música

Contemporánea de la Universidad de Chile, nuevamente bajo la curatoría del destacado

compositor nacional Andrés Maupoint.

Anteriormente se ha destacado la buena salud de los encuentros de música contemporánea,

destacándose los Festivales de la Universidad Católica de Chile, el “Darwin Vargas”, de la

Católica de Valparaíso, y el “Músicahora”, de La Serena, herederos de los encuentros de música

contemporánea en la década de los 60 del siglo pasado.

Con una celebrada descentralización territorial, la presente edición de este  Festival contempló

presentaciones de conciertos, talleres y charlas educativas en diversos lugares de Santiago, Viña

del Mar y Rancagua. En lo programático, continuó en la línea de mostrar una amplia panorámica

de la música contemporánea desde diversas latitudes, considerando invitaciones a las

compositoras Flo Meneses, de Brasil, y Natalia Solomonoff, de Argentina.

La jornada final, como ha sido tradicional, contó con la presencia de la Sinfónica Nacional de

Chile, en esta oportunidad bajo la dirección del maestro Emmanuel Siffert, titular de la Orquesta

de Cámara de Chile. Y como también ha sido tradición, el programa consideró dos estrenos de

jóvenes compositores chilenos, como un homenaje a un compositor nacional de amplia

trayectoria y una obra del repertorio universal contemporáneo.

Del todo acertado haber iniciado el programa con una obra fundamental de la música

contemporánea, como la atrapante (y visceral) Passacaglia, Op. 1, de Anton Webern,

cronológicamente más antigua respecto al resto de las obras, asimismo, un lógico esbozo

estético para la música de tradición escrita de nuestros días. Al ser una de las primeras obras del

gran Anton Webern, se inscribe aún dentro de la tonalidad extendida (al igual como la genial

Noche Transfigurada, de Arnold Schönberg).

En Chile, en las últimas décadas, siempre la dirigió, magistralmente y en varias oportunidades, el

maestro Juan Pablo Izquierdo, siendo del todo interesante presenciarla ahora con otro director.

La versión de Emmanuel Siffert estuvo a la altura de los desgarradores requerimientos expresivos

de la obra, obteniendo lo mejor de los sinfónicos, amén de percibirse acústicamente muy nítida

en la nueva Gran Sala Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile. Impactantes los pizzicatos

iniciales, recreando la angustiante atmósfera demandada, para continuar formidablemente sus

desarrollos con una galería de logrados contrastes y acentos. Una versión triunfal…

Seguidamente se dio paso a tres estupendas piezas de estreno de los chilenos Cristián Lazo

(1984) y Ariel Sanhueza (1990), como de Natalia Solomonoff (1968). De variopintas temáticas,

caracteres y estéticas, en su conjunto constituyeron un logrado complemento contrastante.

En el caso de “Fénix”, de Cristián Lazo, se trató de una pieza para gran orquesta, pletórica de

colorido y efectos (atractivo uso del leño y de sonidos producidos con ruidos de papel de buena

parte de los integrantes de la orquesta), reconociéndose influencias bien asimiladas, entre otros,

de Messiaen e incluso de Rautavaara. Discursivamente interesante al describir un ciclo de caídas

y levantamientos vitales.

De formidable factura “Subterra”, de Ariel Sanhueza, en una inevitable asociación a la novela

homónima de Baldomero Lillo, con certeras evocaciones a las profundidades de las minas del

carbón en Lota. Con variados recursos musicales más un efectivo sentido del contraste (notable

los tutti simbolizando los estruendosos sonidos subterranos, como aquél de mayor remanso, con

un notable pedal en las cuerdas), dan cuenta de completa imaginación y oficio.


Ineludiblemente provocativa “Suelo, incierto, cielo”, de Natalia Solomonoff, compuesta en

2018 y ya estrenada, no pasando desapercibido ahora su debut en Chile. Con amplia trayectoria,

Solomonoff es una compositora irreverente en sus temáticas y muy comprometida por

involucrarse en las realidades sociales y políticas. En el caso de esta pieza, devela una

angustiante desintegración del tejido social conforme el impacto de un convulso momento de su

natal Argentina. Gran manejo de las células temáticas más una notable administración del

tiempo, con una inteligente disposición de todas sus ideas al no sobrar ni faltar elementos

discursivos. Impactante y desgarrador el súbito final, de completa desesperanza...

Comprometidas lecturas de Emmanuel Siffert, firmando verdaderas interpretaciones y

extrayendo máxima excelencia de la decana orquesta nacional, arribando así a una versión de

antología de los “Estudios Emocionales” para Orquesta, del notable compositor chileno

Roberto Fallabella (1926-1958), en conmemoración a los 100 años de su nacimiento.

Clave en el desarrollo compositivo nacional, la originalidad de Fallabella estriba en una genial

adopción de influencias europeizantes fusionándolas con lo propio. Los Estudios Emocionales se

basan en los bailes a la Virgen de la Tirana, estilizados y con misteriosos desarrollos que de

alguna forma revelan una subjetividad difícil de interpretar. La versión del maestro Siffert acertó

en una admirable unidad de sus 7 partes o estudios, de por sí bien segmentados y no fáciles de

unir. Notable manejo de lo rítmico y melódico, amén de una extraordinaria claridad en los

requerimientos de carácter. Sin duda, de las más impactantes versiones de los Estudios

fallabellianos que se tenga recuerdo.

En suma, una formidable jornada de clausura de un espacio ineludible en la vida musical chilena,

esperando con ansias su 27 versión….

viernes, 11 de septiembre de 2026

 


Esta toma de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón muestra a Francesco Pío Galasso (Des Grieux) y a Andrés Cofre (Edmondo) en el dúo que desembocará en la huida de Manón y Des Grieux al final del primer acto.


"Manon Lescaut": Función del Teatro Colón fuera del Colón


Muy buena versión

10 de septiembre de 2026

Palacio Libertad

Escribe: Graciela Morgenstern

Manon Lescaut, de Giacomo Puccini (versión de concierto)

Libreto: Luigi Illica, Marco Praga, Domenico Oliva y Ruggero Leoncavallo 

Elenco: Chiara Isotton, Francesco Pio Galasso, Junhyeok Felix Park, Ricardo Seguel,

Andrés Cofré, Lídice Robinson, Ramiro Pérez

Coro y Orquesta Estables del Teatro Colón

Director del Coro: Miguel Martínez

Dirección musical: Henrik Nánási 

 

El Teatro Colón presentó Manon Lescaut, en versión de concierto, en el Auditorio

Nacional del Palacio Libertad. Aunque brindar óperas sin escenificación es,

lamentablemente, una tendencia que va creciendo a nivel internacional, es una pena que

así sea. Más lamentable aún e inadmisible, es el hecho de haber sacado una obra que no

aparecía en las Temporadas Líricas desde 2004, del ámbito del Teatro Colón, que es

netamente un teatro lírico, dando prioridad a un espectáculo de danza antes que a la

ópera, género que motivó la creación de nuestro primer coliseo y debería ser su primera

opción. Es una demostración de la falta de conocimiento e inoperancia de quienes

tomaron la decisión. La reacción del público no se hizo esperar: la sala, aún con menor

capacidad que la del Colón, estaba colmada en menos de sus tres cuartas partes.

Tras ser modificada en diferentes oportunidades,;Manón Lescaut, se estrenó con éxito

en el Teatro Regio de Turín, el 1º de febrero de 1893. El 8 de junio de ese mismo año, el

público de Buenos Aires, la veía por primera vez, en el Teatro de la Ópera.

La versión ofrecida tuvo buenos méritos vocales. Un elemento importante fue la

participación de la soprano Chiara Isotton, una Manon con material vocal importante, de

gran caudal y bello color, utilizado con precisión expresiva. Su pleno compromiso con el

rol aunado a sus virtudes canoras, resultaron en una interpretación vibrante que fascinó

en todo momento, especialmente en sus arias In quelle trine morbide y Sola, perduta,

abbandonata, que fueron muy aplaudidas.


No menos interesante fue el Des Grieux de Francesco Pio Galasso, con voz bien timbrada

y agudos seguros, sorteó las dificultades que la partitura le impone y las sonoridades

excesivas de la orquesta. Con entrega y pasión, sonó conmovedor en muchos momentos

de la obra, especialmente en su aria Guardate, realizando una participación destacada.

Junhyeok Felix Park como Lescaut, exhibió material vocal importante, pero debe pulir su

canto que adolece de una emisión despareja. Muestra buen caudal en la zona aguda pero

se destimbra y es a veces inaudible, en el registro medio y grave.

El resto de los personajes se ajustaron a las demandas de sus respectivos roles.  Ricardo

Seguel realizó una buena actuación como Geronte, mientras que puede afirmarse lo

mismo del Edmondo de Andrés Cofré. Los demás roles estuvieron bien cubiertos.

Una vez más, el Coro Estable reafirmó su nivel de excelencia, bajo las órdenes de Miguel

Martínez.

La Orquesta Estable respondió con eficacia a la dirección de Henrik Nánási, quien instiló

la pasión que posee la partitura y logró transmitir su dramatismo, con pulcritud en la

elección de los tiempos y buen pulso, pero con sonoridades por momentos excesivas que

perjudicaron a los cantantes en más de una oportunidad.

En síntesis, fue esta una Manón Lescau con un muy buen elenco, que merecía ser

escenificada y presentada en la sala del Teatro Colón.

CALIFICACIÓN: MUY BUENA

 




SIN ESCENA NO ES LO MISMO



Teatro Colón, temporada 2026. Opera: “Manón Lescaut”, tragedia lírica en cuatro actos basada en “La Historia del Caballero Des Grieux y Manon Lescaut” del Abate Prévost. Música: Giacomo Puccini, Libreto de diversos autores (Ofrecida en versión de concierto). Principales Intérpretes: Chiara Issoton (Manón Lescaut), Francesco Pío Galasso (Renato Des Grieux), Junhyeok Félix Park (Lescaut), Ricardo Seguel (Geronte di Ravoir), Andrés Cofré (Edmondo), Lidice Robinson (Músico), Ramiro Pérez (Maestro de Baile), Juán Barrile (Posadero), Gastón Oliveira Weckesser (Un Farolero), Claudio Rotella (Oficial), Carlos Esquivel (Comandante de Marina), Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martínez. Orquesta Estable del Teatro Colón, Director y Concertador: Henrik Nánasí. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 10 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Necesitaba la sala del Colón y otro marco. La insólita decisión de las autoridades del Teatro de mudar al Auditorio Nacional del Palacio Libertad esta versión de “Manon Lescaut” de Puccini en versión de concierto para dar prioridad al estreno mundial del ballet “Principio de Extasis” con música de Gustavo Santaolalla y coreografía de Goyo Montero y, además de ello, entre las funciones del mencionado ballet, albergar al “Mundial de Tango”, es no tener en cuenta que la ópera es la razón de ser de la casa. Sea por las cuestiones que fueren, lo cierto es que el Auditorio Nacional no rebalsó de público. Es evidente que para muchos ópera es sinónimo de “Colón” y en casi cuarenta años a esta parte ocurre siempre lo mismo. El Colón anuncia espectáculos líricos en otros ámbitos y quedan lugares sin vender.


  Pués bien, luego de 22 años “Manon Lescaut” fue nuevamente programada por la sala de la calle Libertad en las condiciones señaladas líneas arriba. Tras las declaraciones efectuadas por la pareja protagónica en Ntro programa de “Streaming”, creció mi interés por escucharlos.  Afortunadamente, no defraudaron.


  Antes de continuar el análisis, y a la luz del movimiento que efectuaron los solistas vocales en el escenario, es evidente que al menos debió efectuarse un semi montaje. Se notó muchísimo en los momentos de mayor dramatismo en los actos tercero y cuarto en que guiados por la intuición los protagonistas desarrollaron movimientos escénicos dada la intensidad de la música y así canalizar esos instantes. Otro tanto cabe señalar para la iluminación del escenario, en donde no me cabe duda que estuvo a cargo del equipo del Auditorio Nacional subiendo y bajando las luces como lo hacen en los conciertos de los Elencos Estables, muchas veces en momentos inoportunos. El Colón debió enviar a su personal de luminotecnia que si sabe como se hacen estas cosas. 


  Entremos ahora de lleno en la función del Jueves 10 de Setiembre, que es la que presenciamos junto a Graciela Morgenstern y  Roberto Falcone de quienes tendrán también en este blog sus opiniones. La concertación estuvo a cargo de Henrik Námasí, conductor húngaro de interesantes antecedentes como el de haber sido Director Musical General de la Komische Oper de Berlín entre 2012 y 2017. Es un conductor por momentos visceral, con marcaciones en los ataques un tanto “eléctricas”, por lo que en algunos momentos el fraseo culmina de manera “seca”, privandose y privándonos de pasajes que podrían culminar de manera más elegante dejando “fluir” en mejor modo la música. La acústica del Auditorio Nacional no ayudó  a percibir las voces solistas en los pasajes de bravura, en donde los intérpretes debieron esforzarse al máximo por no ser devorados por las masas Coral y Orquestal. Con todo fue positivo su versión del célebre “Intermezzo” entre los actos segundo y tercero con lucimientos de Stamir Todorov (Violonchelo), Gabriel Falconi (Viola) el Concertino Freddy Varela Montero, y a lo largo de toda la obra la sobresaliente actuación de Jorge de la Vega en flauta. A propósito, seguramente revistando como “refuerzos”, pude distinguir a profesores ya retirados de la Estable junto a sus antiguos compañeros. Bienvenidos nuevamente,



  Brillante actuación le cupo una vez más al Coro Estable. Sólidamente preparado por Miguel Martínez descolló en el concertante del tercer acto. Desde sus entrañas actuaron Juán Barrile (Posadero), Lidice Robinson (Músico),Ramiro Pérez (Maestro de Baile), Gastón Oliveira Weckesser (Un Farolero), Claudio Rotella (Oficial) Y Carlos Esquivel (Capitán de la Marina) siendo el propio Maestro Martínez quién hizo saludar a dichos cantantes de manera individual como “destaque” para que sean debidamente aplaudidos por el público. ¿No debieron haber actuado al menos desde el borde del escenario y no tan fríamente desde el espacio del coro de la bandeja superior al mismo?.


  Pasando ya al análisis de las voces principales fue muy interesante el aporte de Andrés Cofré como Edmondo el estudiante amigo y confidente de Des Grieux mostrando soltura e interesante registro. Ricardo Seguel compuso un estupendo Geronte di Ravoir. Voz sólida, de características cavernosas, dicción impecable y estupendo fraseo. Vaya si merecía estar en una puesta completa. En cuanto a Junhyeok Félix Park, cuenta con una interesante voz  y no le vendría nada mal ajustar matices para lograr una expresividad aún mayor que la que se le percibió desde el escenario. Actoralmente exhibió todo el cinismo del canallesco e inescrupuloso hermano de la protagonista. 



        Finalmente la pareja protagónica. Francesco Pio Galasso fue convenciendo con el correr de la función. Durante los dos primeros actos tuvo un gran caudal agudo el que sin embargo al tratarse de las notas graves bajaba a un registro baritonal. Pero al entrar de lleno en el drama del tercer acto no hubo fisuras y hasta actoralmente convenció con su entrega en el “Guardate!. Pazzo io son”. Un pequeño detalle como quitarse el moño del frac y quedar así para el resto de la obra graficó el tránsito desde el dejar Francia y caer ruinosamente en Louisiana.  Desató la primera ovación sostenida. Podemos decir que el “rugido” del Colón se trasladó al Auditorio Nacional.


  La gran triunfadora de la noche fue Chiara Issoton como la protagonista. Podrá decirse que su registro no es lírico en el primer acto, pero desde el segundo en adelante se adueñó de la escena y su paso fue arrollador comenzando “In Quelle Trine Morbide” hasta arribar a “Sola, Perduta, Abbandonata”. Junto a Galasso desplegaron el magnífico dúo de amor del segundo acto y expresó de modo estupendo las frases finales.


  De esta manera transcurrió “Manon Lescaut”. Debió haberse ofrecido escenificada en el Colón. Sus protagonistas harto lo merecían.


Donato Decina 


  



   La Ilustración fotográfica corresponde a una estupenda toma del día del estreno de Juanjo Bruzza para Prensa Teatro Colón.

  


   

  


martes, 8 de septiembre de 2026

 EL “KANTOR” Y SU MUSICA. GRATA      CULMINACIÓN DEL FIN DE SEMANA



Teatro Empire, temporada 2026. Presentación del Ensamble Historicísta “Tempo Barroco”, Director y Violín Solista: Fabrizio Zanella. Solista Instrumental:  Juan Revello (Oboe Barroco). Programa: Obras de Johann Sebastian Bach. 06 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO.



En estos momentos de severas estrecheces económicas, es de aplaudir las iniciativas de músicos que a través de la autogestión aúnan esfuerzos, consiguen un espacio de importancia para poderse presentar al público, preparan un programa comprometido, emplean instrumentos fabricados con características historicistas para aproximarse en el momento de la interpretación a un sonido lo más fielmente posible a la época del compositor y con ello, lograr que un público entusiasta se de cita en uno de los espacios alternativos más importantes en lo que a música se refiere un Domingo a las cuatro de la tarde. Eso es lo que ha logrado Fabrizio Zanella junto su ensamble “Tempo Barroco” para esta muy reciente presentación, íntegramente dedicada a Johann Sebastian Bach y que el público se retirara sumamente satisfecho luego de todo lo escuchado.


El inicio vino de la mano del concierto para Oboe, Violín Solista, cuerdas y continuo con el número de catálogo BWV 1060 en el que lució Juan Revello en oboe barroco con un sonido muy puro y transparente, secundado de manera muy precisa por el propio maestro Zanella y una formación instrumental sumamente afiatada atenta a cada indicación del Maestro.


A posteriori se escuchó una magnífica versión del Concierto Brademburgués número tres, catálogo BWV 1048 en donde se apreció empaste, sonido homogéneo y una entrega enjundiosa de todos los instrumentistas intervinientes.


Sin solución de continuidad se ofreció el primero de los conciertos Brademburgueses, el que lleva número de catálogo BWV 1046 e indicado para tres oboes, dos trompas, fagot, violín píccolo, cuerdas y continuo. Me detengo en este punto para elogiar la extraordinaria interpretación dada la calidad profesional de cada uno de los instrumentistas convocados. Disfrutar al maestro Zanella empleando el violín piccolo, en mi caso pocas veces apreciado, de la precisa guía de Pablo Pereira supliendo al propio Zanella en esa función. Ver a Pablo Saraví en la hilera de violas tanto como a Benjamín Baez en el sector de Violonchelos o a Hugo Asrin en Violone, reiterar la muy buena impresión dejada por Juán Revello en la línea de Oboes y rescatar ampliamente la participación de los trompístas Rodrigo Novoa y Laureanne Gebel (en el caso de ésta última es francesa radicada actualmente en Bahía Blanca) en donde pese a todos los temas de afinación obtuvieron gratísimo sonido de sus respectivos instrumentos.


  Ya en el final y con la pertinente aclaración del Maestro Zanella en el sentido de que se trataba de una reelaboración del primer movimiento del tercer concierto Brademburgues se apreció una magnífica versión del la “Sinfonía” (Obertura) de la cantata número 174, verdadero “fin de Fiesta” para un apasionante recorrido que nos hizo dejar en la puerta de la sala todo recuerdo de lo difícil del mundo exterior.


Donato Decina