miércoles, 2 de septiembre de 2026

 PROGRAMA CON EQUILIBRIO ENTRE LO CONOCIDO Y LO INFRECUENTE



Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín. Director: Pablo Boggiano. Solista: Ayako Tanaka (Soprano). Participación del Coro Nacional de Música Argentina, Preparador: Emiliano Linares. Programa: Obras de Debussy, Alyabyev, Thomas, Dukas, Offembach y Benzecry. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de Agosto de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Una nueva presentación de la Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín, y con ella el retorno de dos extraordinarios profesionales a los que ya se deben considerar como amigos dilectos del conjunto: la apreciada soprano japonesa Ayako Tanaka (Gestora de la gira de la orquesta a Japón en 2024) y el Mtro. Pablo Boggiano quien fue Director Asistente de la Orquesta, jamás perdió contacto alguno con el conjunto y junto a su Maestro y creador del mismo, Mario Benzecry, lo llevaron a dicha gira a la nación nipona.



  El programa abordado transitó de manera muy equilibrada entre obras muy conocidas matizadas con otras de infrecuente programación, fundamentalmente en lo que respecta a la intervención voz-orquesta, lo que ha sido sumamente bienvenido y en los resultados altamente satisfactorio con la amplia adhesión del público presente.


  

  El inicio vino de la mano de una muy buena versión de “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy con una estupenda intervención de la flauta solista, y un notorio acompañamiento de los demás atriles principales de las secciones de vientos. A ellos se acoplaron de manera perfecta las secciones de cuerdas del conjunto. El Maestro Boggiano condujo la versión con absoluta pericia, tempi sumamente ajustado y pasajes de gran vuelo.


  Como se señaló líneas más arriba, con el concurso de la Soprano Ayako Tanaka se abordaron fragmentos líricos algunos de los cuales merecerían integrar un recital pleno. Dicho sea de paso, esta gran cantante merecería brindar entre nosotros un recital completo con orquesta, habida cuenta de la capacidad que ya ha mostrado en reiteradas ocasiones. En esta oportunidad descolló por técnica, manejo de su voz y exquisito decir en “El Ruiseñor” de Alexander Alyabyev (Obra más conocida de este compositor ruso, quien es autor entre otras cosas de 200 canciones, 6 óperas y 20 comedias musicales), “Je Suis Titania” de Mignon de Thomas y la célebre “Canción de Olympia” de “Los Cuentos de Hoffmann” de Offenbach, en la que la intérprete modificó levemente su atuendo para caracterizar a la muñeca. No podía faltar el episodio de la cuerda mecánica, en el que de manera simpática el Mtro. Boggiano resultó cómplice haciendo ruido con una matraca simulando el “darle cuerda”. Largamente ovacionada, Tanaka agradeció efusivamente al público. 


  Entre Thomas y Offenbach se intercaló la fanfarria de “La Peri” de Paul Dukas en donde se lucieron los bronces participantes de la San Martín. Sin excesos, llevados con pericia por Boggiano, este fragmento fue objeto de una lucida versión. Reitero que fue un total acierto esta parte del concierto que albergó momentos que rara vez se aprecian en los auditorios y teatros.


  En el comienzo de la segunda parte y con el concurso del Coro Nacional de Música Argentina preparado por el Mtro. Emiliano Linares, tuvo lugar el estreno Sudamericano de “De otros Cielos, Otros Mares” de Esteban Benzecry, quién hoy por hoy es uno de los máximos exponentes en el mundo de la música argentina. Estrenada en 2011, esta obra para coro y orquesta es presentada como un mosaico poético musical, Está integrado por cinco números: “En este suelo habitan las estrellas” del poeta chileno de origen mapuche Elicura Chiuhuailaf, “Ecos del Sur”, vocalización sin texto basada en el cuento “El Sur” de Jorge Luís Borges (de quién se han cumplido cuarenta años de su deceso), “Oración de Manco Capac al Señor de Cielo y Tierra” traducido del Quechua por Cristobal de Molina en 1575, “Invocación al Dios de las Aguas” del Venezolano Andrés Eloy Blanco y “América, no invoco tu nombre en vano” del premio nobel Pablo Neruda. Una vez más Benzecry irrumpe con fuerza expresiva, haciendo gala de una orquestación rica en matices, enfatizando los textos con detalles musicales que logran mantener al público en plena atención y empleando una gran serie de instrumentos de percusión para motivos folckloricos latinoamericanos. La parte vocal requiere un conjunto amplio, capaz de coexistir con las fuerzas orquestales en un contexto complejo. La labor del Maestro Linares al frente del Coro Nacional de Música Argentina resultó encomiable dada la entrega que sus integrantes brindaron en todo momento.  Boggiano resaltó toda la mencionada fuerza expresiva de la partitura, contagiando a los jóvenes músicos que respondieron de manera harto satisfactoria, por lo que el público acogió de manera triunfal a este logrado trabajo de Esteban Benzecry.

  

  Ya en el cierre se pudo apreciar una muy buena versión de “El Mar” de Claude Debussy en donde los jóvenes respondieron atentamente a las indicaciones del Director. A una muy buena introducción (“Del amanecer al Mediodía sobre el mar”), le siguió una chispeante lectura de “Juegos de Olas” y, finalmente, una colorida entrega en “Diálogo entre el viento y el mar” en la que pudieron resaltar todo el brillo y la energía que la página contiene. 


Donato Decina


 



Las Cuerdas de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional "Libertador General San Martín" en plena faena captadas en esta imagen por el Autor del presente comentario.



Concierto de la Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San

Martín

.Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San Martín

.Director: maestro Pablo Boggiano

.Solista: Ayako Tanaka, soprano

.Coro Nacional de Música Argentina

.Director: Maestro Emiliano Linares

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de agosto, hora 19.

Bajo la dirección del maestro Pablo Boggiano La Orquesta Juvenil

Nacional General San Martín llevó a cabo un extenso y demandante programa

en el Auditorio Nacional.

La primera obra de la presentación fue el poema sinfónico Preludio a la

Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1860-1918), obra de gran

refinamiento tímbrico y armónico; se la toma como el equivalente francés de

Preludio de Tristán e Isolda por la influencia del Acorde de Tristán en la

concepción estilística de Debussy. Su carácter de obra revolucionaria es un

indicador, por sí mismo, de las dificultades de la interpretación, que residen

además de la pureza, inflexiones y evanescencia de los timbres, en la

continuidad de un fraseo que en algunos lugares tiene una resolución definida y

que en otros en la falta de tal resolución. La coda final, una cadencia conclusiva

en mi mayor, es un ejemplo de las referidas demandas.

La soprano Ayako Tanaka abordó, de Aleksandr Alyabyev (1787-1851)

Le Rossignol; y de Ambroise Thomas (1811-1896) Je suis Titania.

A renglón seguido, miembros de los bronces de la orquesta ofrecieron la

Fanfarria de La Peri, de Paul Dukas (1865-1935)

La primera parte concluyó con Les Oiseaux dans la charmille, de Los

Cuentos de Hoffman, de Jaques Offenbach (1819-1880) por Ayako Tanaka,

la famosa aria en la que la muñeca Olympia se detiene cuando se le acaba la

cuerda, para soprano de coloratura. En este sentido, la solista tuvo una

performance actoral muy lograda, así como los bellos pasajes de la pieza, con

una voz sutil, elegante y de excelencia tímbrica.

La segunda parte fue iniciada con De otros cielos, otros mares, para

orquesta y coro, de Esteban Benzecry (1970)

Concebida para un gran orgánico orquestal, discurre en una sucesión de

atmósferas sonoras con intensidades variables tanto en el coro como en las

secciones instrumentales, en algo que parece una eterna pregunta sin

respuesta, sin un desarrollo melódico, en lo que aparece como un

distanciamiento del lenguaje tonal en favor de la exploración de otras

posibilidades sonoras. Conviven así, en las diferentes secciones, elementos

con una existencia virtualmente autónoma.

No hay referencias melódicas que sirvan para armar el conjunto, no hay

motivos ni temas a seguir, sino diferentes climas, lo cual es indicativo de las

dificultades para la interpretación.

El coro, con pasajes extensos, evanescentes por momentos y marcados

por otros momentos, forma parte de un todo orquestal.


Es difícil en una simple audición encontrar referencias en cuanto a

rítmica y a las escalas o modos de los cuales se vale. Si podemos decir que los

climas que crea son cambiantes, siempre misteriosos y que hay un muy eficaz

manejo de la orquesta.

El Mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, de Claude Debussy

cerró el extenso programa. Los movimientos, que el autor llama bocetos, son

claramente descriptivos, desde: Desde el amanecer hasta el mediodía en el

mar; Juegos de olas y Diálogo del viento y el mar.

Más que en un desarrollo melódico extenso, los motivos se suceden

como frases que discurren en el tejido orquestal llevando a cautivantes

atmósferas sonoras. Demanda una enorme precisión en el fraseo, el pasaje de

elementos de la frase de un instrumento a otro y la unidad del clima del cual

cada instrumento forma parte.

El grado de dificultad y complejidad de cada obra fue muy diferente en

una orquesta que sonó en todo momento como una totalidad. Asimismo, la

obra de Benzecry fue de grandes demandas para el coro.

El resultado habla del nivel y de la preparación de la orquesta para tan

particular programa así como del trabajo de preparación y dirección del

maestro Boggiano, con obras que requieren, cada una, un armado muy

específico.


Eduardo Balestena


  

martes, 1 de septiembre de 2026

 


Esta magnífica toma de Eduardo Balestena muestra en acción a la dupla protagónica:  Aristo Sham-Srba Dinic


Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: maestro: Srbaa Dinic

.Solista: Aristo Sham, piano

.Teatro Colón, Buenos Aires, 29 de agosto, hora 20.

Bajo la el título Dos miradas de Rusia la Orquesta Filarmónica de

Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el maestro serbio Srba

Dinic.

La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich

(1906-1975) fue interpretada en la primera parte del programa.

Obra enigmática y musicalmente compleja en su formulación musical, el

primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual

comienza un desarrollo temático de elementos incisivos, diferentes entre sí, en

las distintas secciones, en esa atmósfera circense tan propia del autor. La

intervención de las distintas secciones construye un volumen sonoro

sumamente expansivo, en el cual la cita de Guillermo Tell, de Rossini, en

distintos registros aparece como un material recurrente y a la vez contrastante,

como el motivo inicial.

El Adagio – Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual,

ya que está en modo menor, comienza con un solo de cello y sigue como un

coral en los metales. El pasaje de las cuerdas apenas comienza la segunda

intervención del cello recuerda al adagio de la quinta sinfonía del autor. Es una

de las pocas concesiones a la belleza melódica –seca y con acordes

disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y engmática, que sugiere

una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la misma que con la

Eroica, ¿A quién está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe?

Podemos pensar que está dedicaba a la vida y a la sinfonía como género

musical. El movimiento es rico la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al

forte en un mosaico de timbres-.

El cuarto movimiento, Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto en la mayor

comienza con una cita de Amanecer y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner

a la que sucederán otra, una de ellas será el comienzo del preludio de Tristán e

Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje cromático a

un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario y a otra

índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas

diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se trata

de una exploración (¿a dónde lleva esta idea?) o del ocaso de la forma

sinfónica. Sea como fuere, se trata de una obra de grandes demandas,

compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos registros.

En la segunda parte, fue interpretado el Concierto nro. 3, para piano y

orquesta en re menor, opus 30, de Sergei Rachmaninov (1873-1943)

actuando como solista Aristo Sham.

En comentarios anteriores de esta obra comencé señalando que “Se

trata una de las obras más extensas, virtuosas y técnicamente difíciles para

piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado por un gran pianista, dada

la complejidad de la obra, no solamente en sus aspectos dinámicos, en los


breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del sencillo material del

comienzo y el diálogo con la orquesta.

Además de esas señas de identidad es necesario subrayar su

permanente transformación motívica, con modulaciones que nos permiten

asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre nos

parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de

diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en

otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata

ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.

El tema del intermezzo-adagio, es un desprendimiento del motivo inicial

y en a presentación del segundo tema se produce un cambio a la tónica. El

tema con variaciones concebido en una forma ABACA y no es para nada un

movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas que llevaría a la Rapsodia

sobre un tema de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y

compacta, con el agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un

intervalo de una parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y

omiten otras y el enriquecimiento por la orquesta, que lo toma y expande,

también de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante

desarrollo que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.

En el Finale: alla breve, de gran fuerza, es una forma sonata modificada

que recapitula sobre el tema del primer movimiento y utiliza, para marcar sus

distintas secciones, un estribillo que aparece dos veces, una luego de la

introducción y la segunda previa al final, contrasta con el resto del material y es

a la vez una suerte de pausa con un llamado de atención a lo que vendrá, que

es un desarrollo ulterior sobre el primer tema. El concierto es rapsódico, libre

en su forma y a la vez riguroso en el tratamiento del material.

Aristo Sham es un pianista ampliamente galardonado y de mucha

experiencia con distintos organismos orquestales. Ha estudiado en Harvard su

maestría en el Conservatorio de New England; en su repertorio se encuentra el

registro completo de las




Esta magnífica captura de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón nos muestra en la primera velada de concierto el apreciado mutuo saludo entre Aristo Sham y Srba Dinic ante la satisfactoria mirada de los integrantes de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Corolario de un gran concierto el que se igual forma se repitió a la mañana siguiente.



VALE LA PENA MADRUGAR ASI


Teatro Colón, temporada 2026.Repetición del décimo concierto de abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Srba Dinic. Solista: Aristo Sham (Piano). Programa: Obras de Shostakovich y Rachmaninoff. 30 de Agosto de 2026.




NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  El Teatro Colón, su Dirección Musical y la Conducción de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires tomaron la muy saludable decisión de repetir en día Domingo por la mañana la programación que integró el décimo concierto de abono de la temporada del conjunto con la conducción del probadísimo maestro serbio Srba Dinic y la participación como solista del pianista Aristo Sham, medalla de oro y premio del público del concurso Van Cliburn 2025. En los grandes momentos en la historia del conjunto, el que como se sabe celebra su octogésimo aniversario en la presente temporada, ha repetido sus conciertos importantes como una manera de facilitarle a su público la concurrencia a los mismos y en muchas de esas ocasiones a precios populares. En el primer concierto de este año, lo hizo en Domingo por la tarde y en otras, como en la presente oportunidad, Domingo a la mañana. Nombrar en especial un programa me remonta a 1983 cuando en la integral de sinfonías de Tchaikovsky con el inmenso Yuri Simonov se ofrecieron las sinfonías n°s. 3 y 4 en repetición matinal, en la que el público estalló de manera tal que se percibió lo que en nuestro programa de Streaming llamamos “El rugido del Colón”.


  Este concierto, al que en el ciclo de abono se lo denominó “Dos Miradas de Rusia”, se inició con la interpretación de la Sinfonía N° 15 de Dimitri Shostakovich. Obra estrenada en 1969, no solo representa la última de las sinfonías compuesta por el insigne maestro ruso, sino que conlleva una verdadera “despedida” del género en la forma en que habitualmente se lo conoce con una estructura de cuatro movimientos. 


  De alguna manera Shostakovich se las ingenió para mandar mensajes encubiertos en una época en que la guerra fría y el frente interno, por entonces soviético, se hallaban bajo la férrea conducción de Leonid Brezhnev, por ese entonces solamente secretario general del Partido Comunísta, al que le adosaría el “Presidium” hace cincuenta años atrás en 1976. Citas a “Guglielmo Tell” (última ópera de Rossini), a los “leitmotiv” de la tetralogía Wagneriana, en especial, “El Ocaso de los Dioses”, como también al famoso comienzo de “Tristan und Isolde” del propio Wagner y autocitas a momentos esenciales de sus sinfonías y obras de cámara, dan por resultado un trabajo sumamente complejo del que verdaderamente se necesita una precisión “de relojería” para una verdadera interpretación. El final también marca la repetición de los últimos compases hasta la extinción como en la reprobada (por los comisarios culturales) Sinfonía N° 4. En dicha partitura Shostakovich deja entrever en el final que es consciente de haber transgredido y cruzado el límite que la censura de la época fijaba y de ahí la sensación de incertidumbre en que la página se cierra. Aquí esa extinción es, en cambio, un “hasta aquí llegué” y que sus seguidores estén atentos a esos últimos compases.


  Dinic demostró comprender por completo el sentido de la obra. Su concertación fué magistral, obteniendo de la Filarmónica una respuesta memorable. Ajustada en todos sus sectores, con intervenciones rutilantes de los solistas que tuvieron participación en la obra y con un sonido corpóreo que fue brillante en los “tutti”, la Orquesta sonó a la altura de las mejores agrupaciones internacionales, demostrando todo lo que puede ser.


  Y para redondear una mañana de verdadero “paladar negro”, con el concurso del pianista chino Aristo Sham, se asistió a una extraordinaria versión del Concierto para Piano y Orquesta N° 3 de Serguei Rachmaninoff, pieza de una inusitada belleza en la que el compositor plasma en el pentagrama sus diferentes estados de ánimo transitando de la sombra a la luz.


  Si a Orquesta y Director les reconocemos (luego de la impresionante versión Nelson Göerner en el Teatro Coliseo) el total dominio de la obra y saber acompañar al solista “arropándolo”, aquí también lo logró, sabiéndolo esperar ya que Sham es portador de un enérgico estilo con muy buena personalidad y un  manejo tanto del “tempi” como del silencio verdaderamente magistral. Por la intensidad, la entrega de todos y un final sencillamente electrizante, es que la versión ha sido de excelencia. No extrañó entonces que el Colón “rugiera” una vez más.


  Luego de un momento tan intenso, Sham le regaló al público una “perla” más . Una transcripción de Bach hecha por Rachmaninoff que en sus manos sonó como un delicado presente.


  La culminación del concierto marcó la despedida como solista titular de flauta de Claudio Barile, para quién solo tengo palabras de agradecimiento por tanta música de la buena que ha hecho brotar de su instrumento. Toda la suerte para este gran músico para lo que nos ofrezca de acá en adelante.



Donato Decina


jueves, 27 de agosto de 2026







Inicio de "Beyond" con Jakub Jozef Orlinski e "Il Pomo d'Oro" en el escenario del Colón tal como lo revela esta imagen de la Sra. Liliana Morsia que nos comparte Prensa del Mozarteum Argentino.


MUSICA E HISTORIAS VIGENTES CON EL PASO DEL TIEMPO.


Mozarteum Argentino, temporada 2026. Presentación del Contratenor Jakub Jozef Orlinski junto a la Orquesta “Il Pomo d’Oro”. “Beyond” (Más Allá…), espectáculo de autoría del Cantante con curaduría de Yannis Francois y operación de luces de Aifric Dennison. Se escucharon fragmentos de obras de: Monteverdi, Marini, Caccini, Frescobaldi, Kerll, Strozzi, Cavalli, Pallavicino, Netti, Sartorio, Jarzebski y Moratelli.Teatro Colón, 24 de Agosto de 2026.


NUESTRA OPINIÓN: EXCELENTE


  Recuerdo que hace varias temporadas atrás, la soprano Karitta Mattila formuló para su última presentación en nuestro medio un recital en el cuál sorprendió con dramatizaciones de los temas que iba interpretando, es decir, canciones actuadas de acuerdo a cada texto de las mismas. La opinión del público asistente fue muy dividida entre quienes se sintieron conformes con ello y los que eran partidarios de lo clásico, es decir que se plantara junto al piano al centro del escenario y que su voz debería haber sido la que a través de sus inflexiones expresara el sentido de cada texto. Más recientemente, la Mezzosoprano Joyce Di Donato, también en su última visita a Buenos Aires junto a “Il Pomo d’Oro”, estructuró un espectáculo basado en música, actuación y manejo visual a través de la iluminación, el que se interpretó de manera íntegra en un solo bloque.  Puedo decir entonces que sin darnos cuenta, a partir de estas dos experiencias previas, está comenzando a verificarse una tendencia que cambia el concepto y el formato del recital tal como lo conocemos y es, a partir de un determinado repertorio, narrar historias dentro de un período de tiempo. Di Donato lo hizo con foco en el mundo y la naturaleza. Ahora Jakub Jozef Orlinski junto a la misma Orquesta “Il Pomo d’Oro” ha estructurado un programa denominado “Beyond” (Más Allá) tomando como base el origen del género operístico y la música vigente en el 1600. La idea es unir a través de los fragmentos seleccionados historias de amores, desengaños, ya sean de jóvenes, maduros o ancianos con pasajes instrumentales para el descanso de la voz del intérprete. El resultado fue un espectáculo muy potente dada la reconocida calidad del conjunto visitante (nominado por votación de colegas europeos como una de las cinco mejores orquestas de la temporada 2025 para los galardones que otorga la Revista Gramophone del Reino Unido. Se define por el voto de los suscriptores de la revista el mes próximo) y la inmensa versatilidad artística de Orlinski quien no solo canta y actúa, sino que se revela como un artista integral que baila y hasta cultiva las artes circenses aplicando todo ello en pos del espectáculo, ayudado además por un magnífico trabajo lumínico de Aifric Dennison que resaltó absolutamente todos los detalles más importantes y por la guía de la Concertino Alfia Bakieva y en especial de Miguel Rincón en Tiorba y Guitarra Antigua, quien interpretando este último instrumento jugó con Orlinski un paso de comedia. Si bien se solicitó no aplaudir hasta el final, el “gag” recién referido logró hacer sonreír al público de tal manera que los mismos intérpretes incitaron al mismo al espontáneo aplauso.Otro tanto ocurrió cuando invitó al público a que lo acompañe en coloraturas hasta el momento de las notas más agudas, con lo cual logró arrancarle carcajadas al darse cuenta el soberano que era imposible seguir acompañándolo.


   En cuanto a la música en sí, se tuvo la oportunidad de escuchar fragmentos de músicos de esa época (Monteverdi, Caccini, Frescobaldi y Cavalli), junto a otros de igual período de quienes no siempre pueden escucharse al menos fragmentos de sus obras, por lo que para el público bien pudo tratarse de primeras audiciones que  pudieron obrar como “descubrimiento” (Marini, Kerll, Barbara Strozzi, única mujer del programa, compositora en época infrecuente. Netti, Sartorio, Jarzebski y Moratelli).


  La sumatoria de todo lo expuesto da por resultado un espectáculo de notable factura, dada la entrega total de Orlisnki y la incuestionable calidad de “Il Pomo d’Oro”, con un ensamblado de perfección absoluta y un manejo del “tempi” que lo hizo fresco, vital y vigente, demostrando que pueden pasar los años pero que con semejante perfección interpretativa, música y textos resisten perfectamente el paso del tiempo y aún asombran a propios y a extraños.


El fervor desatado por el público asistente, motivó que Orlisnki y los músicos se prodigaran en retribuciones que probablemente, dado lo poco frecuentado de  este repertorio, se hayan tratado de primeras audiciones. Se escucharon fragmentos de: “Eliogabalo” de Boretti, “Nerone” de Orlandini, algo más de Sartorio y su ópera “Antonino e Pompelano” y entre ellos, la más conocida: “La Calisto” de Cavalli.


    Solo resta pedir un pronto retorno y, porque no, que Mozarteum y Colón se unan para una ópera completa con tan exquisitos intérpretes.


Donato Decina


domingo, 23 de agosto de 2026

MUSICALMENTE BUENA, VISUALMENTE CON ALTIBAJOS



Teatro Colón, temporada 2026. Opera: “Otello”, en cuatro actos con libreto de Arrigo Boito y música de Giuseppe Verdi, basado en “La Tragedia de Otelo el Moro de Venecia” de William Shakespeare.


Intérpretes: José Azocar (Otello), María Belén Rivarola (Desdemona), Fabián Veloz (Iago), Alejandra Malvino (Emilia), Darío Leoncini (Cassio), Iván Maier (Roderigo), Christian Peregrino (Lodovico), Sebastián Barboza (Montano), Gabriel Vacas (Heraldo). Orquesta Estable del Teatro Colón, Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martínez, Coro de Niños del Teatro Colón: Directora: Mariana Rewerski. Escenografía: Nicolás Boni, Video: Nicolás Boni/Matías Otalora, Vestuario: Tomasso Lagrattola, Iluminación: José Luís Fiorruccio, Coreografía: Vagram Ambartsoumian, Dirección Musical: Alejo Pérez, Dirección Escénica: Fabio Sparvoli. Función del 22 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  La temporada de la sala de la calle Libertad continuó con una nueva presentación escénica de “Otello”, el gran drama Shakesperiano al que merced al libreto formulado por Arrigo Boito, Giuseppe Verdi (por entonces de 74 años) le puso música. Cuando la mayoría dio por retirado al genio de Busetto (“Don Carlo”, “Aida” y el “Requiem” ya habían visto la luz y se decía que hasta ahí llegaba), Verdi sorprende al mundo con la concreción de una obra “cerrada”, sin margen al aplauso entre momentos y con una música formidable en la que la energía y el poderío sonoro demostraron que aún a los 74 años de esa época era capaz de ofrecer mucho más. Transcurrieron trece años de la última presentación tras la lograda puesta de José Cura (quién además asumió el protagónico) y ahora el Colón convoca a Fabio Sparvoli de importante trayectoria en salas de primera línea (fundamentalmente europeas) para esta nueva versión.


  La historia de amores, traiciones y celos subió a escena con un marco escénico estupendo en donde Nicolás Boni realzó la imponencia del palacio chipriota, sede de la Gobernación Veneciana, con sus salones y alcobas, a los que se anexó fondos de video de imágenes marinas para las que contó con la colaboración de Matías Otálora y junto a ellos en una muy buena labor de equipo, se sumó la muy buena iluminación del siempre eficiente José Luís Fiorruccio, adecuada a cada momento de la escena y del transcurso del día



  En cuanto al vestuario diseñado por Tomasso Lagrattola, fue mayoritariamente de época, llamando la atención la caracterización de Otello con abrigo de cuero al igual que en el caso de Iago, solo que al primero en los dos últimos actos se lo vio con vestimenta acorde a la época.


  Los movimientos de los personajes fueron, por momentos, controvertidos. Resultaron llamativos que durante el segundo y tercer actos se encontraran virtualmente a la vista Iago, Cassio y Otello cuando se supone que o el segundo o el tercero, según la escena, deben permanecer ocultos escuchando las supuestas revelaciones que alguno de los dos le hacen a Iago dentro del perverso juego que éste monta. También resultó llamativa la bofetada que Desdemona le propina a Otello durante la discusión en que el Moro la humilla llamándola “cortesana”, algo imposible de imaginar en la época de la trama. En la función que comento, si bien la caracterización del protagonista estuvo prácticamente lograda, el ”moro” era apenas un “moreno”. Como puede apreciarse no son solo detalles, son cosas que no pasan desapercibidas en relación con el texto y la acción. Otro tanto cabe señalar para las coreografías del primer acto en donde no se entiende la presencia de dos malabaristas haciendo juegos “de fuego” (se entiende que las llamas son ficticias) luciendo vestuario de danza árabe. En cambio, los bailarines con coreografía de Vagram Ambartsoumian se desplazaron con solvencia.  No puedo pasar por alto la controvertida decisión de que los coros Estable y de Niños y sus respectivos directores no salieran a saludar tras la culminación de sus respectivas participaciones. Es una ofensa verdaderamente gratuíta, luego de que ambos cuerpos demostraran una vez más su valía y calidad.


    En la faz musical, la concertación de Alejo Perez fue mayoritariamente correcta con una Orquesta Estable que va respondiendo cada vez mejor a los requerimientos de su nuevo titular. Se escuchó un sonido más robusto, fundamentalmente en escenas

como la tormenta del comienzo, en el “Credo” de Iago y en la imploración de Desdemona durante el imponente conjunto del tercer acto. Sin embargo, llamó la atención el “tempi” un tanto veloz para el “Ave María” y la “Canción del Sauce” cuando en realidad debe exponer en música una dramática reflexión de la esposa que se sabe perfectamente sentenciada.


  Finalmente ingresamos en el terreno canoro señalando que tanto Sebastián Barboza (Montano) como Gabriel Vacas (Heraldo) cumplieron correctamente en sus breves participaciones. Christian Peregrino impuso autoridad vocal y escénica para el rol de Lodovico. A Iván Maier (Roderigo) se lo escuchó muy cómodo y con un registro que ha evolucionado muy favorablemente en cuanto a caudal se refiere. También fue muy convincente su actuación. Alejandra Malvino con su solvencia y ductilidad compuso una Elvira de notable factura. Darío Leoncini exhibió grato timbre y buena escena para Cassio. Descollante actuación le cupo a Fabián Veloz como Iago. Es el mejor valor masculino de nuestro medio hoy por hoy y cada vez más se afianza en el plano internacional. Destiló odio y rabia por igual. Fue intrigante. Sometió a su esposa hasta arrancarle el pañuelo por el cual se desata la tragedia. Función perfecta. María Belén Rivarola compuso a una magnífica Desdemona. Timbre grato, impecable emisión. Supo expresar amor y dolor por igual.  Su “Canción del Sauce” conmovió. Fue largamente aplaudida. Finalmente, José Azocar impuso su autoridad en el rol protagónico. Timbre acerado y sin fisuras. Fiato imponente. Desplegó todos sus recursos (que vaya si los tiene) para redondear una labor absolutamente convincente. Demostró que puede seguir siendo convocado para participar en próximas temporadas,


  Así, con sólidas actuaciones vocales, corales, de buen desempeño orquestal y de aciertos de escenografía, proyección e iluminación, es que “Otello” se sostuvo en el escenario del Colón. Santa Cruz de Tenerife los espera próximamente.¡Suerte!.


Donato Decina











EL NACIONALISMO MUSICAL TUVO SU GRAN NOCHE



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Pablo Boggiano. Solista: Ismel Campos (Viola). Programa: Obras de Smetana, Bartok y Williams. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 21 de Agosto de 2026.


NUESTRA OPINION: EXCELENTE.


  Esta presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional trajo aparejado el retorno al podio de Pablo Boggiano para un interesantísimo programa basado en tres compositores que abrevaron en las fuentes del folklore de sus respectivos países para componer las obras que integraron el mismo.


 El concierto se inició con una muy buena versión de “El Moldava”, integrante del ciclo de poemas sinfónicos “De Mi Patria” de Bedrich Smetana. Boggiano logró en esta interpretación una bellísima transparencia sonora con magnífica respuesta del conjunto, especialmente en el sector de flautas con su solista, Amalia Pérez, a la cabeza. Hubo una verdadera síntesis entre la música inspirada y una interpretación en el mismo sentido.


Con el violista venezolano Ismel Campos como solista, se apreció una extraordinaria versión del Concierto para Viola y Orquesta de Bela Bartok. A partir de un encargo del gran intérprete norteamericano William Primrose, Bartok, quien se hallaba seriamente enfermo aceptó esa comisión casi en paralelo con la de Sergei Koussevitsky quien le solicita el Concierto para Orquesta. Bartok alcanza a completar este último y de la obra que hoy nos atañe solo alcanzó a lograr el boceto inicial. Tibor Serly, colaborador del compositor se abocó a completar la forma final, orquestación incluida, y en 1949 Primrose lo estrena mundialmente en Minnesota con la guía del prolífico director Antal Dorati. 


La obra se inicia con un muy extenso solo inicial de la viola a la que paulatinamente se va sumando la orquesta, hay momentos en que las danzas del folklore húngaro aparecen conformando una magnífica paleta sonora. Un movimiento central de extenso discurso luego dará paso a un brillante final.


Ismel Campos es un intérprete absolutamente refinado dueño de exquisito sonido. Se cumplimentó a la perfección con Boggiano y la Sinfónica alcanzando una verdadera cumbre interpretativa. No fue de extrañar entonces la gran ovación que el público le tributó al finalizar la obra. Con absoluta generosidad Campos, acompañado por los dos primeros violines, más los dos primeros integrantes de los segundos violines, la primera viola y el primer violonchelo, ofrecieron una magnífica versión de “Estrellita” de Manuel Ponce en donde el solista mostró todas las virtudes de su instrumento al que tan pocas veces se lo destaca en las composiciones.


Ya en la parte final y dentro del ciclo de presentaciones de las nueve sinfonías de Alberto Williams, Boggiano y la Sinfónica acometieron con la Sinfonía N° 7 “El Eterno Reposo”, alusión a un poema de su propia autoría en el que un faraón pide ser inhumado en una pirámide y lleva ya cuatro mil años reposando en ella. La obra tiene una frondosa instrumentación, se inicia con una extensa introducción a cargo de los contrabajos quienes van dando paso a las distintas secciones de la orquesta para que se sumen a ese comienzo. Se van percibiendo sin embargo algunos motivos de corte folcklórico al que tantas veces recurrió el patriarca de nuestra música. Hay un amplio despliegue instrumental con extensa participación de la percusión. Un segundo movimiento nos conduce a instantes reflexivos para luego descubrir un scherzo casi bruckneriano con una estructura similar a la de la sinfonía N° 7 del gran maestro de St. Florian y un brillante final pleno de energía y contundente remate, Boggiano logra plasmar un estupendo trabajo con respuestas magníficas de todos los sectores de la orquesta, la que se presentó completa con todos los refuerzos que la partitura solicita. Así se deben presentar estos trabajos, los que Dios mediante quedarán plasmados en la grabación que se efectuará en estos días en el mismo auditorio nacional. Preservar nuestro acervo es una misión indelegable.




Donato Decina


Agradecemos a la Dirección Nacional de Elencos Estables el habernos facilitado esta foto obtenida por Santi García del Maestro Boggiano junto a la Sinfónica Nacional.

sábado, 22 de agosto de 2026

 A MITAD DE CAMINO


Coproducción entre el Teatro Colón y el Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires . Presentación de “La Opera de Tres Centavos”, Original de Bertold Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann con música de Kurt Weill en traducción al español del original en alemán de Annie Renney y Onofre Lovero. Protagonistas: Macheath: Roberto Peloni, Sr. Peachum: Alejandro Paker, Sra. Peachum: Laura Silva, Polly: Evelyn Basile, Jenny: Jessica Abouchain, Fitch: Juan Cottet, Brown: Enrique Dumont, Lucy: Rocío Noziglia. Coro de Mujeres y Varones preparado por Matías Chapiro con Tamara Benitez como pianista de ensayos.  Coreografía: Florencia Viterbo. Escenografía:Lucía Tyler, Vestuario: Vanesa Abramovich, Iluminación: Fabricio Ballarati, Sonido: Andrés Caballero, Dirección Musical: Annunziata Tomaro, Dirección Escénica: Gabriel Calderón. Función del 20/04/26  Teatro Presidente Alvear.


NUESTRA OPINION: BIEN (-)


   El primer contacto que tomé con esta obra fue hace largos 43 años y solamente con la parte musical, ya que se ofreció en concierto una suite de los principales temas que integran la misma en un abono de conciertos privado y a cargo de una orquesta armada sobre la base de la Filarmónica de Buenos Aires dirigida por el recientemente desaparecido maestro Pedro Ignacio Calderón. También uno de los temas principales tomó vuelo propio.  Se lo conoce como “Moritat” y fue interpretado por los músicos de la Orquesta Estable del Teatro Colón quienes bajo el nombre de “Jazz Ensamble 86” actuaban al aire libre en Parque Lezama en el verano de dicho año. Por la misma época, el Teatro General San Martín (por entonces Municipal) ofreció la Obra con protagónicos de Victor Laplace y Gui Gallardo formando parte de la programación de dicha sala entonces al comando de Kive Staif (luego Director General del Colón). No recuerdo si dentro del circuito comercial o independiente se la haya abordado ya que lamentablemente no se consigue información al respecto, pero llegamos ahora al punto en que tras el anuncio del inicio de colaboraciones entre el Teatro Colón (música) y el Complejo Teatral de Buenos Aires (prosa), las mismas dan comienzo con esta puesta de “La Opera de Tres Centavos” de Brecht-Hauptamann-Weill en la sala del Teatro Presidente Alvear.


  No es nueva la presencia del Teatro Colón en esta sala. Los que somos “habitués” de décadas recordamos que era el espacio para la realización de temporadas estivales de opereta y zarzuela durante Febrero y primera quincena de Marzo, generalmente con traducciones al castellano y que la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires desarrolló allí de la misma forma sus ciclos veraniegos. También supo ser refugio del Colón allá por 1988 con la sala cerrada por las primeras reformas para algunas presentaciones como “Rigoletto” en versión de concierto o, nuevamente, de la Filarmónica.


  En esta presentación se utilizó una versión en español de Annie Reney y el recordado actor y maestro de actores Onofre Lovero, fallecido en 2012.


  Y es aquí en este punto en donde debo detenerme. La Obra fué concebida en 1928 y está situada en la época de la coronación de la Reina Victoria en Gran Bretaña, siglo diecinueve. Es teatro con música. Si bién se puede establecer que registro vocal le corresponde a cada personaje, desde hace un largo tiempo se representa con actores que posean una buena línea de canto (recordemos que Víctor Laplace, protagonista de la versión del San Martín, llega a ella con varios y notables antecedentes de actuaciones en comedia musical) Hay en sus contenidos un germen que decantará en la gran realización de la dupla Brecht-Weill: “Ascenso y Caída de la Ciudad de Mahagonny” del año 1930. La fuente de inspiración de Brecht es  “La Opera del Mendigo” está ambientada en Londres y narra la lucha entre un Bandido que no deja nada por cometer enamorado de la hija de una explotador de pobres y discapacitados a los que ejercita en el arte de mendigar para su propio beneficio. Entre ambos se interpone “Brown” un policía compañero de ruta del Bandido en sus épocas de revistar en la milicia destacada en las colonias imperiales y que ahora es comisario de la zona en que ambos rivales se desenvuelven, el que ante la reacción negativa del explotador a que su hija contraiga matrimonio con el bandido, lo someterá a extorsiones y presiones no exentas de pago de sobornos para que el bandido caiga y le sea aplicada la pena capital. Aún cuando  este último huya, su insaciable apetito lo llevará a encontrarse con una prostituta amiga suya para una especie de “última” noche, en la que la trabajadora sexual lo traicionará y entregará a Brown. En medio de ello, la joven con la que convive, hija del explotador, ha tomado las riendas del negocio de su pareja, se desinteresa de la suerte de su pareja, pero descubre que antes de ella el hombre ha convivido con otra mujer que ha estado embarazada de una criatura de este. La trama se resuelve cuando en el momento en que el bandido será ahorcado, llega un aviso por el cual se informa que la Reina Victoria conmuta las penas de muerte de ese día por su ascenso al trono y que en el caso del bandido se le ha adjudicado un título nobiliario. Por supuesto que entre medio están la mordacidad y el sarcasmo típicos de Brecht con sus críticas al sistema capitalista. En este trabajo, lo hace contra la sociedad británica y en “Mahagonny” lo hará contra la norteamericana.


  Como expresé líneas arriba, Onofre Lovero falleció en 2012. En esta versión, se ha realizado una traslación a los años en que fue compuesto este título con mucho sabor local y recurriendo a argentinismos para la adaptación incluídos los vocablos en que nos expresamos a diario, repetidos hasta el infinito de una forma en que ni se les hubiera ocurrido a los grandes libretistas del género revisteril argentino aplicar (Carlos A. Petit, Hermanos Sofovich, Angel Cortese). Sumado a ello una crítica  encubierta a la Argentina actual de la que no sabemos si obedece a una decisión del director de escena o a la traductora Sra. Reney que incluye al uso que efectúa la oposición de la gente que va a sus manifestaciones, tanto como a lo que se le critica al actual gobierno sobre las situaciones de pobreza, jubilados y manejo de la discapacidad. Si bien en el original, Brecht y Hauptaman hablan del tema mendigos y discapacitados, las alusiones al tema en la Argentina actual sobrecargan al texto. La función a la que se invitó a la prensa, que es la que se narra y que significó el estreno, se inició con veinte minutos de demora. Se vió a la Ministra del área, funcionarios del Colón y de los teatros del Complejo en el hall de ingreso a la sala para ser retratados por los reporteros gráficos y el texto de la hoja/teatro entregada rezaba que existiría una pausa de quince minutos entre las divisiones de los actos 1 y 2. Pues bien,la función iba transcurriendo y alrededor del tiempo anunciado no llegaba dicha pausa. Obviamente no la hubo y se transformó en algo interminable de dos horas veinte de duración en la que hubo mucho aplauso respetuoso y de destaque de los intérpretes que trascendieron pero no de ovaciones.


   Dentro de ese panorama fue muy buena la Dirección Musical de Annunziata Tomaro al frente de un conjunto instrumental del que trascienden los nombres de Pablo Mainetti en Bandoneón y de María Noel Luzardo en Saxos. Fue un trabajo de justeza absoluta. También merece destacarse la preparación vocal de los coros a cargo de Matías Chapiro con muy buen ensamble de ambas masas.


  En la parte actoral/vocal merecen destacarse Roberto Peloni como Macheath el bandido, protagonista central de la obra con mucha soltura y expresividad. Otro tanto ocurre con Alejandro Paker, experimentado actor quien dió vida al Sr. Peachum, la contrafigura , Evelyn Basile como Polly, la mujer del Bandido e hija de Peachum y Jessica Abouchain como Jenny la prostituta. Hubo buen canto y estupenda actuación. El resto del elenco cumplió con absoluta corrección en mayor o menor medida en sus respectivas participaciones.


  Austera, efectiva, marcando aquello del “Teatro dentro del Teatro” resultó la escenografía de Lucía Tyler, acompañada por el buen vestuario de Vanesa Abramovich y muy correctamente iluminada por Fabricio Ballarati. Impecable el sonido de Andrés Caballeiro  sin desbordar en ningún momento.     


  Un buen complemento para el Director Escénico resultó el marco coreográfico de Florencia Viterbo. En especial en los movimientos de masas resultando otro de los puntos altos de este trabajo.


  La labor de Gabriel Calderón en la dirección tuvo muchos altibajos. Encontró en los actores Peloni y Paker a verdaderos aliados del movimiento escénico, Potenció la labor de Jessica Abouchain para que extraiga todo lo que su personaje expresa y logró que Evelyn Basile sea lo suficientemente convincente para pasar de ser una joven caprichosa a una verdadera manipuladora  de su esposo y del negocio. En cambio no fue felíz la apelación a los argentinismos ya que no se necesitaban. Ya el texto de la obra deja traslucir aquello de que “en todo tiempo y en todas partes se cuecen habas”.


  El balance final nos lleva a preguntar que beneficio le da al Colón este tipo de participaciones. Máxime cuando se programaron diecinueve funciones de esta obra (equivalentes a la casi totalidad de presentaciones de abono de la Filarmónica de Buenos Aires) cuando ni la operas ni el ballet reciben tanta cantidad de las mismas en cada título programado. A juzgar por los resultados, solo serviría para desarrollar en las salas del complejo las funciones estivales como señalo líneas más arriba.   


Donato Decina


lunes, 17 de agosto de 2026

 


La desgarradora escena final de "Otello" de Giuseppe Verdi encarnada por María Belén Rivarola y Michael Fabiano, captada de manera magistral por Juanjo Bruzza para Prensa Teatro Colón.


Gran debut de Michael Fabiano en la producción de “OTELLO” en el Teatro Colón


CON EL ESPÍRITU DE SHAKESPEARE Y EL ALMA VERDIANA

Martha CORA ELISEHT


Tras el suceso alcanzado con AÍDA en 1871, Giuseppe Verdi (1813-1901)

consideró que había alcanzado su apogeo como compositor de ópera y, por lo tanto, el

hecho de componer otro melodrama no estaba en sus planes. No obstante, el gusto

musical había cambiado por aquel entonces. El drama wagneriano se imponía por sobre

la tradición operística italiana y este hecho no pasó desapercibido por el denominado

movimiento Scapagliati, entre cuyos integrantes estaba el joven compositor y libretista

Arrigo Boito (1842-1918), quien fue el introductor del drama wagneriano en Italia con

su ópera Mefistofele (1868). En aquella época, Boito tenía 21 años e instaba desde las

páginas del semanario satírico Il Fígaro a romper con los característicos cánones

tradicionales de composición (obertura, recitativo, aria, cavatina y cabaletta) para

integrar los elementos y la complejidad armónica de la ópera alemana al drama italiano

colocándolos al servicio de la voz. Previamente al fracaso de Mefistofele en la Scala de

Milán, Boito había compuesto en 1865 un libreto sobre la obra maestra de William

Shakespeare (1564-1616): Hamlet, que nunca llegó a estrenarse.

Sabiendo la fascinación que el genio de Stratford- on- Avon ejercía sobre Verdi,

el editor Giulio Ricordi aprovechó la oportunidad para reunir al Vecchio con el joven

Boito en la revisión del libreto de SIMON BOCCANEGRA en 1881 y ahí nació una de

las mejores contribuciones en la historia de la lírica: OTELLO, compuesta y estrenada

en la Scala de Milán en 1887 con música de Verdi y libreto de Arrigo Boito sobre el

drama shakesperiano cuando Il Vecchio contaba con 73 años. Se transformó en un

suceso rotundo y está considerada como uno de los mejores dramas de la lírica italiana.

El Teatro Colón decidió incluir la penúltima de las óperas de Verdi dentro de la

temporada lírica del corriente año en una coproducción con la Ópera de Tenerife, cuyas

representaciones tendrán lugar entre los días 14 al 25 del corriente con la siguiente ficha

técnica: dirección escénica de Favio Sparvoli; escenografía de Nicolás Boni; diseño de

video de Nicolás Boni y Matías Otálora; vestuario de Tomasso Lagattola; iluminación

de José Luis Fioruccio; coreografía de Vagram Ambartsoumian y asistencia de dirección

de escena, vestuario e iluminación a cargo de Ángela Boveri, Martina Nosetto y Ariel

Conde, respectivamente. Asimismo, participan la Orquesta Estable bajo la dirección

musical de Alejo Pérez, el Coro Estable y de Niños dirigidos por Miguel Martínez y

Mariana Rewerski respectivamente.

Quien escribe tuvo oportunidad de asistir a la función ofrecida el pasado sábado

15 del corriente, con el siguiente reparto: Michael Fabiano (Otello), María Belén

Rivarola (Desdémona), Fabián Veloz (Yago), Darío Leoncini (Cassio), Alejandra

Malvino (Emilia), Christian Peregrino (Lodovico), Iván Maier (Roderigo), Sebastián

Barboza (Montano) y Gabriel Vacas (Heraldo).


La puesta en escena de Favio Sparvoli y la escenografía de Nicolás Boni

resultaron muy apropiadas y efectivas para ambientar la obra y permitir los cambios de

escena, al igual que la proyección de video de Matías Otálora y el vestuario de Tomasso

Lagattola, logrando una muy buena producción escénica que respeta la concepción

original de la obra y los detalles de época, pese a que el protagonista no está maquillado

como moro. A juicio personal de quien escribe, es la única inconsistencia de la presente

producción.

Una de las principales características de Otello es que es atemporal: el León de

Venecia -que ejerce el poder en Chipre- está consumido por los celos -por cierto, un

sentimiento de total inseguridad hacia la fidelidad de su esposa- mediante una intriga

muy bien urdida por Yago, quien actúa como un auténtico patrón del mal con tal de

satisfacer su propia ambición colocando el pañuelo de Desdémona en manos de Cassio,

que inicia la tragedia y ofrece al moro de Venecia una prueba de aquello que temía. No

obstante, en la presente versión, Sparvoli presenta a la protagonista femenina no como

una mujer doliente y sumisa a la voluntad de su marido, sino como una mujer rebelde,

consciente de sus actos y decisiones. Esto se pone de manifiesto en el vestuario del 4°

acto, donde aparece con un deshabillé color carne, cuyo simbolismo significa pérdida de

toda protección y expuesta a la violencia por parte de su esposo. Por su parte, Otello

aparece ataviado con una chilaba para reforzar su origen morisco. El uniforme no

desparece sólo porque haya cambiado, sino porque aquello que representaba ha dejado

de sostenerlo.

La dirección musical de Alejo Pérez fue impecable desde el principio hasta el

final, donde manejó con absoluta maestría y perfección los matices de la partitura

verdiana y los silencios para permitir la respiración de los cantantes. La Estable brilló

bajo su batuta, al igual que el Coro Estable desde el comienzo del 1° acto en todas sus

intervenciones, magníficamente preparado por Miguel Martínez y sucedió lo mismo con

el Coro de Niños en el 2° acto bajo la preparación y dirección de Mariana Rewerski.

Con respecto de los roles coprimarios, todos los intérpretes se destacaron en sus

respectivos roles y Darío Leoncini brindó un muy buen Cassio. Por ser el personaje

pivotal y eje sobre el cual se va a desencadenar la tragedia, se lució desde el punto de

vista vocal y actoral, al igual que Alejandra Malvino como Emilia.

En cuanto a los roles principales, Fabián Veloz demostró una vez más por qué es

un barítono de trayectoria internacional y el ganador durante tres veces consecutivas del

premio “Mejor Cantante Lírico masculino” otorgado por la Asociación de Críticos

Musicales de la Argentina. Su interpretación de Yago fue magistral desde su

participación en el aria del brindis con Cassio y Roderigo (“Innafia l’ugola”) que

alcanza su clímax en la célebre “Credo in un Dío crudel che m’ha creato” y prosigue en

el dúo con Otello (“Ció m’accora”) cuarteto con Emilia, Otello y Desdémona (“D’un

uom che geme il tuo disdegno/ la preghiera ti porto”) y la gloriosa aclamación del

protagonista ante el pueblo al final del 3° acto (“Ecco il leone”) mientras Otello se

debate deshecho por el dolor al comprobar la supuesta e infundada traición por parte de

su esposa. María Belén Rivarola es la soprano verdiana argentina por excelencia:

perfecta comprensión e interpretación del drama en todos sus aspectos y, en este caso

particular, brindó un excelente Desdémona merced a su legato, línea de canto y tesitura,

luciéndose en los pianissimi de las arias a su cargo (“Giá nella notte densa”, los dúos


con Otello del 1° acto (“Te ne rammenti?”) y del 3° (“Dio ti giocondi, o sposo” y “Io

prego il cel”)), antes de pasar al final de dicho acto (“Dammi la dolce e lieta parola del

perdono”) la célebre Canción del sauce y el Ave María del 4° acto. Fue sumamente

aplaudida y vitoreada al terminar su plegaria y en el saludo final.

El debut de Michael Fabiano sobre el escenario del Colón no pudo ser mejor. El

tenor estadounidense se lució en el rol protagónico en toda su dimensión merced a la

potencia de su voz, su línea de canto, matices y dotes histriónicas. Desde el “Esultate!”

inicial, los dúos de amor con Desdémona anteriormente mencionados y la célebre “Un

bacio… un bacio ancora” que va a actuar como leitmotiv durante el desarrollo de toda

la ópera para reaparecer en el 4° acto y cerrar la tragedia con fuerza desgarradora.

También se lució al final del 2° acto en la cabaletta “Sí! Per ciel marmoreo giuro!”,

demostrando la furia de un hombre herido por los celos, al igual que en el monólogo del

3° acto (“Dio mi potevi scagliar”) para culminar en el 4° acto con “Niun mi tema”.

Descolló en todas y cada una de sus interpretaciones y cuando salió junto a María Belén

Rivarola antes del saludo final, el Colón los aplaudió intensamente en mérito por su

labor.

No solamente es una obra maestra y de una candente actualidad, sino que sus

personajes son también terriblemente humanos. El poder, la ambición, los celos y las

intrigas son sentimientos y actitudes inherentes a los seres humanos cuya vigencia

persiste hasta la actualidad y, al mismo tiempo, capaces de desencadenar una tragedia

íntima. No existe nada tan actual como el femicidio y la violencia de género que, en este

caso, provienen de la conjunción entre la pluma inmortal de Shakespeare y la magistral

música de Verdi.