SOBRIEDAD Y ESTILO
Juventus Lyrica, temporada 2026. Opera: “Madama Butterfly”, drama lírico en versión original en dos actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela homónima de David Belasco. Intérpretes: Sofía Gala Godoy (Cio-Cio-San), Marcelo Gomez (B.F. Pinkerton), María Koslova (Suzuki), Ernesto Bauer (Sharpless), Santiago Delpiano (Goro), Jerónimo Vargas Gomez (Yamadori), Cristian de Marco (Zio Bonzo), Natacha Nocetti (Kate Pinkerton), Ramiro Brandan (Comisario Imperial), Chander Coviello (Notario), María Paz Parra Araya (Madre), Sol Risé (Tía), Natalia Bereskyj (Prima). Orquesta de Juventus Lyrica, Coro de Juventus Lyrica, Director: Pablo Manzanelli. Escenografía e Iluminación Gonzalo Córdova, Vestuario: María Jaunarena. Dirección Musical: André dos Santos. Puesta en escena: Ana D’Anna. Teatro Avenida de Buenos Aires, Función del 12 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: BUENO
Uno de los objetivos que me impuse al crear “De Paraíso para Usted” fue que todas las manifestaciones de música clásica tuviesen su espacio de difusión. Entiendo que dicho objetivo se cumple, y más aún cuando en estos tiempos de escaso o nulo apoyo en cuanto a contribuciones y mecenazgos se refiere, obliga a grupos o asociaciones a administrar y ser creativos con los escasos medios y recursos con que dichas entidades cuentan. “Juventus Lyrica” es seguramente la referencia obligada en la materia . Por promover a las voces jóvenes en espectáculos en donde priman la sobriedad y el buen gusto sin caer en lugares comunes y con el esfuerzo que significa contar con un buen soporte orquestal, una masa coral bien preparada y crear un espacio escénico a partir de una determinada idea, aún con elementos mínimos pero que sitúan de manera impecable al espectador en tiempo y espacio.
En la presente temporada de esta institución tuvimos la grata noticia de que se compondría de dos títulos en escena. El primero que hoy nos convoca; “Madama Butterfly” de Puccini. El otro: “Rigoletto”, por el cual esperaremos.
Si bien al correrse el telón del Avenida uno ya percibió que la puesta sería tradicional y que el mencionado buen gusto estaba instalado sobre el escenario de la sala, siempre es interesante leer los comentarios insertos en el programa de mano. Allí Ana D’Anna, la directora escénica de esta versión, manifiesta que ha abrevado en tres fuentes: Kobayashi Issa, poeta Japonés especializado en Haiku (poemas breves nipones), John Luther Long (Periodista Estadounidense autor del cuento “Madame Butterfly”) y David Belasco autor de la obra de Teatro “Madame Butterfly, que impresionara a Giacomo Puccini al punto de encontrar en ella el argumento para una nueva ópera. Los tres en mayor o menor medida sobrevolaron la historia real que la hermana de Long le refirió a este a partir del relato de su esposo, misionero metodista destinado un tiempo en Japón. Es ante todo un choque de culturas. La Japonesa, rica en tradiciones, espiritualidad, meditación y costumbres con la Occidental de vida más libre, más allá de algunos pruritos, con mentalidad de avanzada. Una acertadísima decisión fue la elección de dibujos del artista plástico Japonés Maruyama Okyo, coetáneo del poeta Issa para ambientar los espacios de la casa en que vivirán Cio-Cio-San y Pinkerton. En pocas imágenes se expresó todo. Triunfo para Gonzalo Cordova quien además iluminó de manera impecable la escena. Muy cuidado y adecuado el vestuario que aportó María Jaunarena, de época y cuidado en el estilo. D’Anna redondeó una interesante labor de marcación escénica, logrando que los cantantes respondan con una muy adecuada labor actoral. Discrepo solamente respecto a las indicaciones al personaje de Goro quien lejos de ser el siniestro rufián casamentero, aquí aparece con movimientos sobreactuados más de tipo marcial que de un inescrupuloso que al saber que se disuelve la unión entre Pinkerton y la protagonista, no duda ya en colocarla junto al rico Yamadori.
Solvente una vez más la participación del Coro de la Institución con la preparación de Pablo Manzanelli, totalmente integrado al palco escénico y de allí que también corresponde resaltar la muy buena concertación de André dos Santos, equilibrada en todo momento, balanceando perfectamente entre voces y música y guiando a una ajustadisima orquesta.
El elenco estuvo integrado por voces que mostraban experiencia junto a otras que afrontaban el desafío de hacer sus primeros protagónicos de fuste. Así en los roles de flanco lucieron Ramiro Brandán como el Comisario Imperial con buena voz y clarísimo decir. Cristian De Marco, con estupenda solvencia para encarar su Zio Bonzo. Natacha Nocetti con presencia y buen decir para el ingrato rol de Kate Pinkerton. Santiago Delpiano con muy buena voz en el rol de goro y Jerónimo Vargas Gómez con un Yamadori de impecable factura. Correctísimos en sus breves intervenciones los demás coprimarios.
Los roles principales fueron cubiertos por María Koslova como Suzuki, quien resultó la revelación de la función con muy buen decir, presencia actoral y total compenetración con su rol. Ernesto Bauer haciendo gala de su oficio y línea de canto para un muy buen Sharpless. Pinkerton fue abordado por Marcelo Gómez con correctos recursos actorales y vocales, aún cuando en estos últimos lleva su registro agudo al límite.
En cuanto a la protagonista, Sofía Gala Godoy, salió airosa del compromiso. Creció con el correr de la función y su actuación fué sumamente digna. Tal vez le convenga ahora dejar transcurrir un tiempo para que con mayor madurez vocal y bien asentada retome el rol.
Donato Decina