sábado, 15 de agosto de 2026

 LA MUSICA ANTE TODO




Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Direcciones de Cultura del Congreso de la Nación y Dirección Nacional de Elencos Estables, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Solistas: Carla Filipcic Holm (Soprano), Alejandro Spies (Barítono). Participación del Coro Polifónico Nacional, Director a cargo: Fernando Tomé. Programa: Johannes Brahms: “Un Requiem Alemán” Op. 45 en reducción a formación de Cámara de Ingo Schulz del año 2010. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 12 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  

    Antes del inicio del concierto, entre el final de la afinación y el ingreso del Director y los solistas, surgió una voz desde el público señalando que en este concierto debía intervenir el Coro Nacional de Niños recientemente disuelto. Ignoro si este programa, enmarcado en el ciclo que lleva adelante la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación con participación de coros estaba originalmente pensado para eso, pero lo llamativo fueron las reacciones del público a favor y en contra de la disolución del Coro Nacional de Niños, algo que de por sí resulta altamente preocupante, dada la probada excelencia del organismo disuelto y que no hace más que ahondar las graves diferencias entre los argentinos en temas que deberían ser de UNIDAD. Espero que el árbol no tape al bosque y que se comprenda la necesidad de sostener y mantener organismos que hacen a la elevación espiritual de todos por igual.


  

  Pasado este desgraciado suceso, asistimos a un concierto de excelencia cuyas huellas perdurarán con el paso del tiempo. Para esta presentación, la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación eligió la versión de Cámara efectuada por Ingo Schulz en el año 2010 de “Un Requiem Alemán”, Op. 45 de Johannes Brahms.  Se contó con la participación de excepcionales solistas como Carla Filipcic Holm y Alejandro Spies, del Coro Polifónico Nacional preparado por Fernando Tomé y de refuerzos instrumentales provenientes de los Elencos Estables de la Secretaría de Cultura de la Nación ya que como se sabe, la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación es una formación de instrumentos de cuerda. Entre los refuerzos más conocidos encontramos a la arpista Lucrecia Jancsa, a quién destacáramos días pasados por su participación solista con la Orquesta que ella integra, la Sinfónica Nacional, a la fagotista María Marta Ferreyra, al timbalísta Marcos Serrano y a Claudio Santoro, habitual pianista del Coro Polifónico Nacional, quien en esta oportunidad se presentó como organista.



  La adaptación de Schulz de la obra es de excelencia. Preservó el espíritu Brahmsiano en su totalidad y con ello deja a los directores que aborden esta versión, el darle el estilo.


   Desde los primeros compases se advirtió que dicho estilo estuvo presente a lo largo de todo el concierto. El maestro De Filippi logró con ello respetar el espíritu de la obra y lograr un equilibrio sonoro durante toda la interpretación. Hubo cohesión en los pasajes de serenidad, enjundia en los momentos vibrantes y plasmó la atmósfera de aceptación ante la muerte y la esperanza del reencuentro futuro en el final, que es lo que Brahms transmitió en su mensaje.


  El Coro Polifónico Nacional, bajo la guía de Fernando Tomé, se ensambló con la formación orquestal de manera perfecta. Su emisión homogénea y el ajuste en todos sus sectores de cuerda dieron por resultado una actuación de absoluta excelencia.  Paradójicamente en diez días abordó dos de las obras más difíciles y transitadas que se han escrito para oficio de difuntos en versión reducida: las de Verdi primero y ahora Brahms. Ojalá las volvamos a escuchar en las originales junto a la Sinfónica Nacional como corresponde.


  Carla Filipcic Holm intervino en la parte consagrada a la voz de soprano con bellísimo timbre. Su dominio del idioma y su compenetración con el texto dieron por resultado una actuación que se recordará en mucho tiempo. Otro tanto vale para Alejandro Spies a quien bien le conocemos sus participaciones en otras versiones escuchadas de la obra. Su poderoso registro, su emisión sin fisuras y las inflexiones de su voz en pasajes fundamentales del texto dieron por resultado una actuación sobresaliente.


    Por ello es que decimos que la labor del maestro De Filippi ha sido de total excelencia. Logró acoplar a los músicos que reforzaron la Orquesta, los que estuvieron en el mismo nivel de los titulares con un nivel de empaste irreprochable. También, siendo el mismo cantante, supo manejar la intervención de la masa coral para que sea escuchado todo de manera homogénea y sin desborde alguno. Momentos fundamentales resultaron las fugas que cierran los números 3 y 6 de la partitura que conmovieron por la belleza de la interpretación. Finalmente, les dio a los solistas su debido lugar en sus participaciones.


  Por todo ello es que resalto el nivel de perfección logrado. Tal vez haya sido el mejor concierto de la carrera del maestro De Filippi hasta el presente. Lo cierto es que el público ovacionó y obligó a salir tres veces a saludar a todos los participantes. Reconocimiento a una magnífica labor. 


Donato Decina


viernes, 14 de agosto de 2026

 



Instantes de la presentación del "Pacifica Quartet" dentro del cíclo del Mozarteum Arentino en el Teatro Colón, captados de modo magistral por la Sra. Liliana Morsia.





UNA FORMACION EXCEPCIONAL


Mozarteum Argentino, temporada 2028. Actuación del Pacifica Quartet: Simim Ganatra (Violín), Austin Hartman (Violín), Mark Holloway (Viola), Brandon Vamos (Violoncello). Programa: Obras de Mendelsohn, Ligeti y Beethoven. Teatro Colón, 10 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO



 Concitó la atención del público melómano porteño este debut en la Argentina del “Pacifica Quartet”  para el Mozarteum Argentino en la sala del Colón. Fundado en 1994, ha alcanzado el nada despreciable recorrido de haber sido conjunto en residencia de la Jacobs School de la Universidad de Indiana, del Metropolitan Museum of Art de New York,  de la Universidad de Chicago y de la de Illinois en la muy famosa sede de Champaign-Urbana. Sus miembros son profesores a tiempo completo de la mencionada Jacobs School en Bloomington (Indiana). Ellos son: los violinistas Simim Ganatra y Austin Hartman, el violista Mark Holloway y el Violonchelista Brandon Vamos. Ganadores de premios como el Avery Fisher Grant Career, del Grammy por sus grabaciones de los cuartetos de Elliot Carter, receptores de dedicatorias de obras de compositores como Julia Wolfe y participantes de conciertos con invitados especiales de la talla de Menahem Pressler y Marc-Andre Hamelin, llegaron  a Buenos Aires para ofrecer un concierto de sumo equilibrio entre los clásicos y alguien que fuera un contemporáneo sumamente disruptivo.


  Una de las características fundamentales de este conjunto es que si bien la primera violinista Simin Ganatra es la guía, la tarea de balance y sostén está repartida entre el Violista Holloway y el violonchelista Vamos. Se percibió en la segunda obra con la fundamental labor de Holloway, mientras que a Vamos le cupo dicha labor en las obras de apertura y cierre.


 Otra cualidad que puede notarse es que el conjunto porta un sonido “mate”, no tendrá una emisión plenamente homogénea pero sí, en cambio, ese sonido deja traslucir la absoluta tersura de sus cuerdas..


El concierto se inició con una muy traslúcida versión del Cuarteto N° 2 en La menor del Op. 13 de Félix Mendelsohn cuya elección puede decirse que no pudo ser más acertada ya que en la época de su composición, Mendelsohn se hallaba interesado en el estudio de los cuartetos de Beethoven, entre ellos el Op. 130 que cerró este concierto, por lo que para las obras “de punta” fue de una perfecta continuidad histórica. Su comienzo y su conclusión están dominados por un motivo tomado de un lied suyo titulado “Pregunta” que comienza interrogando dos veces: ¿“Es verdad”?. Estos instantes en sus extremos están conformados por “adagios” que resaltan la intencionalidad de interrogar, mientras que en el desarrollo posterior del primer movimiento y el tercero están conformados por un “Allegro Vivace” el primero y un “Allegretto” el segundo, plenos de intensidad.  A lo largo de sus cuatro movimientos pudieron apreciarse todas las características arriba señaladas, fundamentalmente las que hacen al sonido “mate” que en los adagios citados le ha dando un tinte sumamente expresivo.



En el centro del programa pudo apreciarse el Cuarteto N° 13 en Si bemol mayor “Metamorphoses Nocturnes”, obra de 1954 de György Ligeti. A partir de un motivo de cuatro notas expuesto por el primer violín, el mismo va siendo metamorfoseado en diferentes variaciones que van evolucionando desde las notas más bajas hacia las más altas en un imponente despliegue de sonido y energía que va envolviendo al auditorio. Por temática, por el gran ajuste en la interpretación que habla a las claras de una tarea total de conjunto y por la intensa entrega  de los cuatro integrantes es que se escuchó una larga ovación por parte del público.


La parte final estuvo dedicada a Beethoven con una interesante versión del cuarteto N° 13 en Si bemol mayor Op. 130, en donde a lo largo de sus cuatro movimientos se volvió a tener la misma impresión que este conjunto brindó en el N° 2 de Mendelsohn, Sin embargo, la música tomó mayor vuelo con otra acertadísima decisión de los intérpretes de enlazar el final de la obra con la Gran Fuga, Op. 133  en donde al igual que en Ligeti el conjunto desplegó intensidad, energía y vuelo, logrando una nueva cumbre interpretativa y con ello una imponente ovación del público.


Tras tres llamados a saludar, los integrantes del “Pacífica” entregaron una versión muy íntima y cuidada del segundo movimiento del Cuarteto N° 12, Op. 96 “Americano” de Antonin Dvorak.


Con un programa muy bien estructurado, un repertorio muy bien elegido y con interpretaciones que tuvieron picos de absoluta excelencia, bienvenido sea el “Pacifica Quartet” a Buenos Aires. Seguramente el Mozarteum lo volverá a incluir en las próximas temporadas. Los esperamos.


Donato Decina


miércoles, 12 de agosto de 2026

 Una saludable “dieta musical”…


Por Jaime Torres Gómez


Precedido de tres programas de alto tonelaje con obras del calibre del Elías de F. Mendelssohn,

el Concierto para Orquesta de Witol Lutoslawski, el desgarrador Concierto para Viola de Alfred

Schnittke más la Sinfonía N° 1 “Primavera” de R. Schumann, el decimotercer programa de

la temporada internacional de la Sinfónica Nacional aterrizó con una saludable amabilidad y al

umbral de lo “dietético”, aunque sin sacrificio de contenido…

A priori, el arte de programar requiere de una importante dosificación en los contenidos, donde la

diversidad debe distribuirse racionalmente en el tiempo en aras de una eficiente captación de

audiencias, ya sea fidelizando al público histórico como al del futuro. De ahí la necesidad de no

incurrir en sesgos con abultamientos por ciertos perfiles programáticos en largos horizontes de

tiempos. En el caso del presente programa, de alguna forma, era necesaria cierta dosis de menor

intelectualización para discurrir hacia lo amable, dando cuenta de una celebrada flexibilidad

repertorística al propender a una oportuna distensión, más una resultante de mayor cobertura de

público.

Muy bien dirigida por el debutante maestro alemán Wolfgang Wengenroth (titular de la Sinfónica

de la Universidad Nacional de San Juan, Argentina), el programa contempló dos tercios de gratas

piezas de romanticismo musical francés, más la reedición de una obra chilena estéticamente bien

avenida al contexto general del programa.

Abrió con el Estudio Sinfónico N° 1, de Sebastián Errázuriz (1975). Compositor multifacético,

de dilatada carrera y autor de emblemáticas obras como La Caravana, las óperas Viento Blanco,

Patagonia, Gloria del Canto y Antártica, en el caso del Estudio Sinfónico N° 1 se trata de una de

sus primeras incursiones para orquesta, en este caso con atractivos recursos de armonía y

orquestación, amén de una eficiente administración de los desarrollos temáticos, y disponiendo

de una adecuada duración de la obra. Con transversal cometido, virtuosamente lo docto dialoga

con lo popular sin caer en burdos efectismos ni alocados vuelos, aludiendo, con certera

naturalidad e intuición, a ecos musicales de décadas pasadas (interesantes alusiones a música

de cine y T.V. sesenteras hasta noventeras), concitando genuino interés intergeneracional. El

trabajo del maestro Wengenroth, de entero compromiso con la partitura, con irreprochable nitidez

expositiva, logrados balances y obteniendo buen ajuste grupal.

De Camille Saint-Saëns, luego de una larga ausencia en la Sinfónica, se ofreció el cautivante

Concierto para Cello N° 1. Con grandes referentes en Chile como la antológica versión de

Mtislav Rostropovitch, en 1961, las dos de Christine Walevska, en 1967 y 2001, Edgar Fischer,

en 1987 y otras, en esta oportunidad llegó en manos de James Copper III, solista de la

agrupación. De sólida formación y experiencia en Estados Unidos, Cooper III firmó una

interpretación de fuerte personalidad musical, no obstante algunos abusos de portamentos,

glisandos y arbitrario sentido del rubato que, en algunos momentos, afectaron la unidad de

discurso. Con amplia sonoridad, generosas exposiciones melódicas, calibrada afinación y

punzante rítmica, a la postre, la interpretación tuvo debida efectividad. Notable complemento del

maestro Wengenroth, quien entendió a cabalidad las intenciones del solista, proveyendo un

equilibrado marco sonoro y musical en su conjunto. Gran respuesta de los sinfónicos, con

hermosura tímbrica y muy buen ensamble.

Finalizó con una solvente versión de la Sinfonía N° 1 de Georges Bizet. Obra poco frecuentada

localmente, sin duda merece mayor difusión ante sus bondades compositivas. Compuesta a los

17 años, denota la genialidad de Bizet en cuanto al manejo de la armonía y orquestación, amén


de un gran encanto de sus elementos melódicos, haciéndola fácilmente audible de principio a fin.

Idiomática lectura del maestro Wengenroth, exponiendo sus desarrollos con entera naturalidad

mediante una galería de acertados tempi, matices, dinámicas y balances. Muy destacable la

exposición de la notable sección contrapuntística del segundo movimiento, con absoluta nitidez

de voces. Muy atenta respuesta general de los sinfónicos ante las certeras indicaciones de la

batuta invitada.

En suma, una bienvenida y amable presentación, ideal para una dietética dosificación dentro de

un variopinto contexto programático…

lunes, 10 de agosto de 2026

 


Una sociedad que rinde frutos, Ligia Amadio y la Orquesta Sinfónica Nacional en el Concierto del pasado Viernes 7 en esta fotografía proporcionada por la Dirección Nacional de Elencos Estables.

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional con la maestra Ligia

Amadio

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Directora: maestra Ligia Amadio

.Solista: Lucrecia Jancsa, arpa

.Auditorio Nacional, Palacio Libertad, 7 de agosto, hora 19.

Bajo la dirección de la maestra Ligia Amadio, la Orquesta Sinfónica

Nacional se presentó en el Auditorio Nacional.

Como introducción, la conductora (breve y claramente) estableció una

línea de tiempo para poner en contexto a obras y autores, que, en distintos

tramos de sus vidas, coexistieron en la segunda parte del siglo XIX. Ello guió la

escucha de obras de diferentes lenguajes.

El Preludio a la Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1862-1918)

abrió el programa. Obra revolucionaria en aspectos tímbricos, armónicos y de

encadenamiento y funcionalidad de acordes, podemos filiarla en la influencia

del preludio de Tristán e Isolda; la impronta wagneriana es un rasgo que

comparte con Cesar Franck.

En efecto, el “acorde del fauno”, como el de Tristán e Isolda, es un

acorde semidisminuído que resuelve en un acorde de séptima de dominante,

en el acorde del fauno es al unísono y en el del Tristán por descenso por

semitonos. Igual que el Tristán, la obra de Debussy comienza y termina en

rubato. Tal imprecisión contrasta con los timbres puros que discurren con

frases de color orquestal, es decir, frases de un instrumento que prosiguen en

otro.

Podemos distinguir, cuatro grandes momentos en A, B1, B2, A´ que,

siguiendo al poema de Mallarmé, corresponden al motivo del fauno, repetido

tres veces de forma igual pero en diferentes contextos tonales; los juegos

amorosos del fauno; el propósito frustrado y finalmente la siesta.

El esquema tonal, con los distintos enlaces de acordes, que presenta al

poema como programa, es sutil y complejo.

Va de suyo que las exigencias que conlleva la obra son numerosas,

pasan por el fraseo, la vinculación entre las familias instrumentales y el

ensamblaje de elementos sutiles.

La “Morceau du concert” para arpa y orquesta en sol mayor, opus

154 (1918) de Camille Saint Säens (1835-1921) siguió en el orden del

programa. Obra de gran encanto melódico, el primer motivo presentado por el

arpa al comienzo es una cita de un motivo de la segunda parte del segundo

movimiento de la Sinfonía con Órgano (1886),nque será presentado

nuevamente, con cambios, hacia el final. El arpa, habitualmente conocida en la

música orquestal por su delicadeza y sugestión en atmósferas dulces y

encantadas, que anuncia además el pasaje de la orquesta a otros elementos o

regiones tonales (como en la octava sinfonía de Bruckner, por ejemplo) es

explotada en su posibilidad de abordar motivos con sonidos netos y

destacados. De este modo discurre su diálogo con la orquesta en un escenario

de permanente cambio de motivos de gran encanto sonoro.


El tejido es muy cerrado entre el instrumento solista y la orquesta en

pasajes la mayor parte de las veces muy rápidos.

Como bis, la maestra Lucrecia Jancsa interpretó con la flautista Patricia

Da Dalt un arreglo de Burdel 1900 de Astor Piazzolla, que comienza con una

frase muy acentuada de la flauta y un toque percusivo en el arpa.

La primera parte del concierto finalizó con La Valse, de Maurice Ravel

(1875-1937). La maestra Amadio señaló que la idea de componer una suerte

de evocación del vals fue interrumpida por la guerra, en la cual Ravel participó

como conductor motorista, luego de lo cual lo que refleja La Valse es la

disolución y la pérdida de un mundo.

Toda la obra en sí –que parece concebida en el modo menor como

centro tonal- se encuentra dada en una gran torsión, por empezar, la

introducción al tema inicial está dada en oscuros pasajes del registro más

grave de la cuerda y el clarinete bajo. El tema surge como velado y va tomando

forma a través de esta introducción, en registros no vinculados al vals al que la

obra evoca. Hay lo que parece un desplazamiento en el acento al segundo

tiempo del compás de pie ternario (primera torsión). Sobre este tema y su

respuesta se generan motivos que, en el desarrollo ulterior y con un

accelerando, se superpondrán también con timbres graves. El tema inicial

pugna por volver (segunda torsión), sin conseguirlo y se desdibuja una trama

sonora donde los motivos se fragmentan (tercera torsión).

Se alternan el lirismo velado del vals (o mejor dicho, los restos del vals) y

la precisión de intervenciones siempre acentuadas que van transformando el

material de una obra tan original como virtuosa.

Ya no es la evocación del vals y su nostalgia sino el fin de un mundo y el

advenimiento de algo muy diferente.

En la segunda parte fue interpretada la Sinfonía en re menor de César

Franck (1822-1890) Una de las cumbres del sinfonismo de la segunda parte

del siglo XIX, la sinfonía fue escrita entre 1886 y 1888. Franck pensó su obra

como una variante del poema sinfónico, en una forma cíclica, de allí que,

concebida entres movimientos, resulta muy diferente a otras obras del género.

Uno de los aspectos quizás más interesantes es que el eje central esté

dado por un motivo cuya célula temática es un intervalo de segunda menor

descendente (repetido tres veces), seguido por otro de cuarta disminuida

ascendente. Lo que esto genera es una sensación de pregunta respondida a

medias. Digamos entonces que la sinfonía es el desarrollo de esta pregunta,

trabajado de muy distintas maneras; la primera de ellas es la aparición de un

bellísimo segundo tema cantábile también vinculado a la célula inicial. Se unen

así libertad y rigor constructivo.

El segundo movimiento, luego del Lento y Allegro es un Allegretto es un

bellísimo Andante y Scherzo que sobre la base de un motivo del arpa y de las

cuerdas en pizzicato conduce a un hermoso solo del corno inglés, material que

se expande a la orquesta en un breve contrapunto de motivos que se

superponen. La genialidad abarca el lirismo y la forma.

En el extenso Allegro non troppo final el material anterior, tanto del

primero como del segundo movimiento se superpone en una construcción tan

compleja como coherente, en la cual dichos materiales forman una síntesis,


avanzan y al mismo tiempo dialogan entre sí en un movimiento construido

como una forma rondó sonata (como el final del Concierto en fa de Gershwin).

Luego del concierto, en un breve dialogo con la maestra Ligia Amadio,

una persona tan talentosa como accesible, la conductora señaló que el

resultado se había logrado luego de cinco ensayos. Dada la complejidad y

hondura de las obras, ello es indicativo del nivel y las capacidades tanto de la

orquesta como de la maestra invitada.

No es solo el tejido, es el sentido de las frases, el armado, la pureza de

los timbres en obras, como se mencionó al principio del concierto, muy

diferentes en sus lenguajes y cada una con requerimientos diversos.

Lucrecia Jancsa –gran intérprete y una persona de gran calidez- abordó

una obra virtuosa para su instrumento, lo hizo con un absoluto dominio técnico

y del estilo de la obra que interpretó, que demanda una precisión absoluta en la

rapidez de la mayor parte de los pasajes como en el diálogo con la orquesta.

En suma, un concierto de gran significación musical por las obras y sus

intérpretes.


Eduardo Balestena


 

La Pianista Daniela Salinas, agradeciendo los aplausos del público presente en el salón Dorado del Teatro Colón. Imagen tomada por el autor del presente comentario




Concierto de la pianista Daniela Salinas

.Daniela Salinas, piano

.Teatro Colón de Buenos Ares, Salón Dorado, 6 de agosto, hora 19.

La pianista Daniela Salinas brindó un concierto en el salón dorado del

Teatro Colón con un repertorio íntegramente dedicado a compositores

americanos.

La variedad de autores abordados, los distintos lenguajes y el amplio

espectro de recursos musicales de creaciones de corta duración significaron

una propuesta por demás variada, interesante en lo musical y demandante en

lo interpretativo.

La maestra Salinas hizo una referencia, formal y estilística, de cada una

de las obras que integraron el repertorio.

El Intermezzo nro. 1, de Manuel Ponce (1882-1948) abrió la

presentación. En su brevedad, es una obra de gran belleza que se basa en un

sencillo motivo con un momento de enunciación y otro de respuesta que, luego

de una breve introducción, es presentado en el compás 8 en lo que surge

también como el establecimiento de su centro tonal; el motivo luego irá

teniendo cambios en el registro y en el tempo, para volver a su disposición

inicial con la indicación de tempo primo y luego llevar a cabo otro breve

desarrollo.

El segundo trabajo fue el Preludio (canción) de Carlos Guastavino

(1912-2000) Escrito en 1940 y descubierto en 2020. A diferencia de la anterior,

el preludio está concebido en una sonoridad amplia y en el trabajo sobre un

tema inicial que comienza con una nota suave y se intensifica, para luego

discurrir muy libremente como si el piano lo explorara hacia una sección de

desarrollo, para luego decrecer gradualmente.

Muy contrastantes entre sí fueron el Preludio de Bachianas Brasileiras

nro. 4; Coral de Bachianas Brasileiras nro 4 y Dansa do Indio Branco de

Ciclo Brasileiro de Héctor Villa-Lobos (1887-1959), En el primer caso, con

un rigor que habla de su admiración por Bach, el motivo central se encuentra

ya en el primer compás, con un tratamiento que se complejiza y cambia

siempre desde un mismo centro hasta el ritardando del final; casi por oposición,

el Dansa se encuentra en un registro más grave y su material es una suerte de

rápido ostinato en semicorcheas. El material está planteado en esa reiteración

y es indicativo de su conocimiento de los ritmos folklóricos.

Las siguientes obras, Noturno nro. 4 de José Antonio Pérez Prado

(1943-2010; Odeón, de Ernesto Nazareth (1863-1934) y Negaceando

(choro) y Capoeirando, de ocho estudios en forma de choro, de Radamés

Gnattali (1906-1988) van desde la belleza calma y contemplativa a la compleja

alternancia de ritmos de jazz y de música folklórica brasilera.

Luego fueron interpretados El gordo triste, en arreglo para piano de

Alejandro Sarmentero y Lo que vendrá, de Tango de concierto arreglo de


Pablo Estigarribia, de Astor Piazzolla (1921-1992) de constantes cambios y

una compleja y rápida escritura, que hace que el material vaya siendo

transformado permanentemente, con acentos y breves momentos calma.

El programa concluyó con Estudios sobre Embraceable you, de siete

estudios virtuosos, arreglo de Earl Wild y Varaciones virtuosas sobre

Summertime, arreglo de Fazil Say, de George Gershiwin (1898-1937). La

grabación de Earl Wild con la Orquesta Boston Pops bajo la dirección de Arthur

Fielder del Concierto en fa de Gershwin es referencial, así también lo es este

arreglo del gran pianista.

El tema de Summertime siempre resaltado en su enorme belleza

melódica es tomado en las variaciones en todo el potencial que tiene para

lograr efectos muy diferentes de aquellos con los que fue concebido.

Daniela Salinas presentó una selección de obras que en cada

concepción son una cúspide; demandan un amplio dominio formal tanto en lo

puramente estético como en el dominio técnico que requieren complejos

pasajes rápidos o intrincados esquemas rítmicos.

Dio muestra, con un dominio evidente del instrumento y del repertorio,

de su virtuosismo en obras que –por su alto valor- es imperioso conocer y

transitar.


Eduardo Balestena

domingo, 9 de agosto de 2026

 QUE LA MUSICA Y LA AMISTAD CONTINUEN UNIENDO LO QUE LA POLITICA SEPARA



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Directora: Ligia Amadio. Solista: Lucrecia Jancsa (Arpa). Programa: Obras de Debussy, Saint-Saëns, Ravel y Franck. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 07 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: EXCELENTE


       Un nuevo concierto de la Sinfónica Nacional y con el, el retorno de la gran maestra brasileña Ligia Amadio a escasas semanas de su triunfo con la espectacular versión de la quinta sinfonía de Mahler. Volvió en esta ocasión para abordar un programa de música francesa que fué desde el post-romanticismo hacia el impresionismo, en compañía de una extraordinaria solista y de una Orquesta que le respondió a la perfección.


         Antes de continuar, quisiera sugerir que al menos en lo que hace a la comunicación de prensa por parte de la Dirección Nacional de Elencos Estables, de ser posible en las gacetillas que se nos remiten, se consigne la nómina actualizada tanto  de los miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional como de los demás elencos, ya que sabemos que han habido cambios por retiros de los integrantes más antiguos, pero desconocemos a la mayoría de quienes hoy son sus reemplazantes y entonces no podemos distinguir por nombre y apellido a los que tenemos que destacar por sus notables desempeños.  Ojalá se tenga en cuenta.


         El concierto dió comienzo con una estupenda versión del “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy. Pieza utilizada para coreografía, inmortalizada por Nijinssky, más allá del escándalo inicial, ocupa hoy un innegable lugar propio en los programas de concierto. Amadio entregó la primera gema de la noche con una versión exquisita, de alto refinamiento, con un flautista solista excepcional, acompañado por las secciones de vientos de manera sobresaliente y cuerdas de formidable tersura.


         La velada continuó con una composición sumamente bienvenida por lo poco frecuentada y es la Morceau (Pieza) de Concierto Op. 154 de Camille Saint-Saëns para Arpa y Orquesta, en la que descolló Lucrecia Jacsa en la interpretación, tanto por la belleza y pureza de su sonido y su estupenda técnica con una Ligia Amadio atenta a todos los detalles para que la Orquesta le brinde a su compañera un acompañamiento excepcional. Ante los sostenidos aplausos del público, Jancsa invitó a su amiga y compañera (tanto de orquesta como de música de cámara) la flautista Patricia Da Dalt para interpretar juntas una exquisita versión adaptada a ámbos instrumentos de “Burdel 1930” de “La Historia del Tango” de Astor Piazzolla justicieramente ovacionada por el público.


        La primera parte concluyó con la Orquesta a pleno para abordar una magistral versión de “La Valse” de Maurice Ravel con una Amadio en total plenitud de medios, brindando intensidad, imponencia en los “crescendos”, manejo de dinámicas y estilo preciso.


        Finalmente se escuchó una espectacular versión de la Sinfonía en Re Menor de Cesar Franck. Pieza capital del Post-Romanticismo, a lo largo de sus tres movimientos va desarrollando un amplio discurso en el primero, un tema en donde el arpa marca el tiempo y el corno inglés desarrolla el tema principal en el segundo y, finalmente, un tercer movimiento en donde justamente la melodía de inicio va enlazando con los temas principales de los dos movimientos anteriores.  Se vió a Amadio disfrutando de la interpretación, contagiando a los músicos y logrando un ajuste y una limpieza  en la emisión de sonido que permitió apreciar con absoluta nitidez a todos los sectores de la Orquesta. 



      ¨Puede decirse que el concierto ofreció versiones de altísimo vuelo interpretativo con resultados de una calidad que pocas veces se ha escuchado en Ntro. medio. Amadio, a no dudarlo, es hoy por hoy la referente indiscutida de la conducción femenina en Sudamérica, tal como sus propias colegas lo reconocen. Cada visita suya es un mojón en cuanto a calidad interpretativa se refiere y es una celebración cada actuación que efectúa al frente de la Sinfónica Nacional. En una semana convulsionada por  la tirantez diplomática entre ambos mandatarios, refrendamos la amistad y Amadio logra que no se separe lo que la música une.



Donato Decina


sábado, 8 de agosto de 2026

 UN MAGNIFICO DIRECTOR, ARTISTAS CON OFICIO Y FUTURO ILIMITADO


Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Presentación   de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. Director: Nicolás Agulló. Solistas: Marcos Carreras (Violín), Marcelo Balsells (Voz) e Invitado  Especial: Rafael Gintoli (Violín). Programa: Obras de Piazzolla, Gardel                y Yupanqui. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 05 de Agosto de 2026.




NUESTRA OPINION: MUY BUENO


Podría decirse que además del tributo a Piazzolla, Gardel y Yupanqui, este concierto debería haberse llamado (por ejemplo) conexión Argentina-Francia, ya que muchas coincidencias me han hecho pensar en ello: 1°) Los compositores: PIazzolla y Yupanqui, residentes en París. Gardel: Oriundo de Toulouse y con rotundo suceso en la capital Gala. 2°) El Director Convocado: Nicolás Agulló, oriundo de Concepción (Tucuman), completó su alta formación en Francia y hoy es Director Titular de la Orquesta de la Universidad de la Sorbonne con contrato extendido hasta el año 2029. 3°) El Solista: Marcelo Balsells, reconocido como una de las voces integrantes del mítico conjunto “Opus 4”, tiene también una importante carrera solista y cumplió funciones de Director de la “Casa Argentina” en París. Con todos estos antecedentes, se eligió el repertorio, convocando a arregladores consagrados como Nestor Marconi, P. Gómez Saavedra, Christian Zárate, Ariel Pirotti, Pablo Fraguela, el propio Maestro Agulló y el rescate de dos arreglos de notables músicos que hoy no están entre nosotros como Atilio Stampone (quién fuera titular de la Filiberto) y Osvaldo Requena.


Tras un comienzo inmejorable con “Libertango” en arreglo del Director, hizo su ingreso el jovencísimo Marcos Carreras para interpretar como solista de Violín “Decarísimo” de Astor Piazzolla y “El Día que me Quieras” de Gardel y Le Pera. Cuanto maravilloso desparpajo en la interpretación. Cuanto talento acumulado desplegado sobre el escenario durante las interpretaciones y que magnífico acompañamiento el brindado por Nicolás Agulló y la Filiberto. Trece jovencísimos años e interpreta el tango como un Enrique Mario Francini o un Antonio Agri. Si algo faltaba es que tras las ovaciones recibidas en ambas interpretaciones, presentara en el mejor estilo “Pipo” Mancera a su Maestro Rafael Gíntoli para hacer a dúo “La Cumparsita” con un mutuo entendimiento redondeando una versión estupenda. Puede decirse que a pesar de ser el inicio del concierto, fue el punto más alto de la noche y que este adolescente tiene un futuro promisorio hasta el punto que El mismo se proponga.


Siguiendo con la programación y ya con el concurso del cantante Marcelo Balsells, el programa continuó en el “segmento Piazzolla” con interpretaciones de: “Siempre se vuelve a Buenos Aires”, “Balada para Mi Muerte” y “Chiquilín de Bachín”, con interesantes arreglos y mucho oficio interpretativo por parte de Balsells. Se pasó luego al “segmento Gardel”. Aquí encontramos buenas versiones de “Volver”, el infaltable “Por una Cabeza”, que ya se asemeja a las “Danzas Húngaras” de Brahms o a las “Eslavas” de Dvorak de tanto repetirse en los bises y programaciones, “Golondrinas” y el muy buen vals “Cuando tu no Estás”, aquí magníficamente expuesto por Balsells. Finalmente en el “segmento Yupanqui”, la Orquesta ofreció una muy buena versión instrumental de un “Medley” de Chacareras Tucumanas denominado “Suite Tucma”, para dar finalmente paso a “La Añera”, una estupenda versión de “Criollita Santiagueña” con el propio Maestro Agulló empuñando la guitarra, acompañado por tres músicos de la Filiberto y Balsells en Voz, para culminar con una impactante versión de “Chacarera de las Piedras”. Aquí sí fue un acierto total la elección de las páginas, rescatando al Yupanqui menos frecuentado.


Hubo lugar para que Balsells, Agulló y la Orquesta hicieran aquí de manera completa “El Día que me Quieras”, para que luego la totalidad de los intérpretes convocados, saludaran al público que los ovacionó de pié. Honramos a quienes tanto brindaron, con la experiencia de un gran vocalista, uno de los jóvenes Directores de Orquesta Argentinos que nos representan en el mundo, un gran maestro que sigue forjando talentos y un joven intérprete con todo un futuro por delante. Fiesta total.


Donato Decina







Aurelien Pascal, Alejo Pérez y la Estable durante la muy buena versión de "Don Quijote" de Richard Strauss en el Colón, captados de manera magistral por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.



 UNA SOCIEDAD EN CONSOLIDACION



Teatro Colón, temporada 2026. Concierto a cargo de su Orquesta Estable, Director: Alejo Pérez. Solistas: Aurelien Pascal (Violonchelo), sección femenina del Ensamble Vocal “Cámara XXI”, Director: MIguel Pesce”.

 Programa: Obras de Richard Strauss y Gustav Holst. 01 de Agosto de 2026. 



NUESTRA OPINION: MUY BUENO



  La Orquesta Estable del Teatro Colón retornó al escenario de nuestro Primer Coliseo para acometer el segundo de sus conciertos sinfónicos programados para la corriente temporada bajo la dirección de su titular, Alejo Pérez. Se abordó un programa sumamente comprometido y se obtuvo el concurso de un  gran solista como lo es el violonchelista francés Aurelien Pascal.


  Justamente con la participación de este notable intérprete dio comienzo el concierto para abordar “Don Quijote”, Op. 35 de Richard Strauss, poema sinfónico con solista que retrata al “Caballero de la Triste Figura.”  Pieza que requiere de mucho tacto en la dirección, dado que se pasa de la sutileza al pleno ataque y allí tratar de mantener un pleno equilibrio en el diálogo Orquesta/Solista. Tras una introducción que presenta al Caballero y luego una recreación de Sancho Panza (Su escudero), Strauss plasma a través de su música una recreación de diez episodios de la inmortal novela de Miguel de Cervantes Saavedra: “Los Molinos de Viento”, “La Victoriosa Batalla contra el Ejército del Emperador Alifanfarón”, “Diálogo entre el Caballero y su Escudero”, “Desafortunada aventura contra una procesión de Penitentes”,”La vigilia de las Armas”, “Encuentro con Dulcinea”,”La Cabalgata a través del Aire”, “El Infeliz viaje en el barco Veneciano”,”Batalla contra los supuestos magos” y “Duelo con el Caballero de la Blanca Luna”. Tras ello un final en donde la música describe al protagonista retornando a la cordura. 


  La versión escuchada mostró a una orquesta absolutamente comprometida y atenta a las marcaciones y requerimientos de su titular y siempre atentos a las participaciones del solista. Si bien en algunos pasajes, la densidad de la música no permitió percibirlo a pleno, Aurelien Pascal es portador de un bello sonido y su interpretación es rica en matices. Tuvo perfecta conexión con los solistas de instrumentos de la Estable en los diálogos que Don Quijote aborda con los demás personajes a lo largo de la obra. Alejo Pérez tuvo aquí una buena labor, sobresaliendo en los instantes de “tutti” orquestal. El público recibió con sumo agrado este trabajo, retribuyendolo con muy cálidos aplausos.


  Para la segunda parte, Pérez y la Estable con la participación en el final de la sección femenina  del Ensamble Vocal “Cámara XXI” que dirige el Mtro. Miguel Pesce, acometieron con la célebre Suite “Los Planetas” de Gustav Holst. Aquí puede decirse que la versión resultó sencillamente inmejorable dado el vuelo interpretativo de Pérez. Al muy buen llevado inicio con “Marte”, página siempre difícil de abordar, prosiguió un muy refinado abordaje de “Venus”, un acertado enfoque de estilo “chispeante” en “Mercurio”, un despliegue absoluto en “Júpiter”, el sostenido enfoque en “Saturno”, el extraordinario manejo de tensiones en “Urano” y el exquisito final en “Neptuno” en donde orquesta y coro culminan con una paulatina extinción de la música. El desempeño fuera de escena de las voces femeninas del “Cámara XXI” fue de excelencia, mientras que Pérez y la Estable fueron retribuidos por la extraordinaria ovación de un público que colmó las instalaciones de la sala.


  La conclusión que deja esta presentación, es que la Estable va por muy buen camino. El hecho de que sea Pérez quién asuma la Dirección Musical del próximo “Otello” es una gran oportunidad para vincularse aún más y alcanzar mayores logros.



Donato Decina


jueves, 6 de agosto de 2026

 DOS PRESENTACIONES DE ABSOLUTA EXCELENCIA EN TAN SOLO CUARENTA Y OCHO HORAS.


Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”. Temporada 2026. Concierto día 31 de Julio de 2026, Director: Mario Benzecry. Programa: Obras de Giacobbe, Schumann y Tchaikovsky. Teatro Colón. Concierto día 02 de Agosto de 2026, Director: Rodrigo González Jacob. Programa: Gustav Mahler; Sinfonía  N° 1 en Re mayor: “El Titán”. Palacio Libertad, Auditorio Nacional.



NUESTRA OPINION DE AMBOS CONCIERTOS: MUY BUENOS.


  Si alguna prueba le faltaba a nuestro mayor conjunto formador de instrumentistas, era la de estas dos presentaciones en las dos salas de mejor acústica de la Capital Federal, las que en realidad fueron tres, ya que entre una y otra transcurrió una tercera en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho, en donde el conjunto interpretó por vez primera el segundo programa que he de comentar aquí.



    Los jóvenes instrumentistas de “La San Martín” que hayan participado en ámbos programas, seguramente guardarán para sí en inolvidables recuerdos que en apenas cuarenta y ocho horas se presentaron tanto en la sala del Teatro Colón de Buenos Aires como en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad de la misma ciudad, Entre ambos, la mencionada presentación en Facultad de Derecho. Gran Prueba de fuego para el conjunto, de la que emergió absolutamente airoso y a continuación lo comentamos.


  Bajo la dirección de su formador y titular, Mario Benzecry, se presentó el pasado Viernes 31 de Julio en la sala del teatro Colón. Programa muy comprometido con una obra Argentina, un verdadero “Pezzo Grosso” y una primera audición de un compositor consagrado para la mencionada sala. Además, ha sido una de las pocas ocasiones en las que se ha cobrado entrada. La sala estuvo prácticamente llena.


  Como ocurre habitualmente ante la carencia de programas de mano (ni siquiera el Colón entregó las tarjetas con código QR que permiten la lectura del mismo habiendo cobrado entrada), el Maestro Benzecry efectuó los comentarios para el público. Provoca sana envidia la lucidez para explicar los contenidos al público en un lapso breve de tiempo y siempre de manera clara para el mismo


     El programa dió comienzo con “Gagliarda Hispánica” de Juán Francisco Giacobbe,la  que también formó parte del concierto en el que el Maestro Benzecry  en días pasados fué homenajeado en ocasión de su nonagésimo cumpleaños. Al igual que en aquella ocasión, esta versión remarcó nuevamente las virtudes de tan buen trabajo. Además, siempre es muy bienvenido el hecho de poder escuchar una obra de compositor argentino en el Colón.


  El Concierto continuó con una muy buena versión de la Sinfonía N° 4 de Robert Schumann. Trabajo que fue creciendo con el correr de la interpretación en la que se lució el “concertino”  en su solo del segundo movimiento. Interpretada “Da capo a fine”, los jóvenes fueron afirmándose, guiados magníficamente por su Maestro, concluyendo en un final electrizante que llegó de manera directa al público y que provocó de manera genuina la primera gran ovación de la noche.


  La parte final estuvo reservada a la primera audición en el Teatro Colón de la Séptima Sinfonía de Tchaikovsky, la que fué completada de manera absoluta por el compositor hasta las tres cuartas partes del primer movimiento. Parte de ese material fue reutilizado por el compositor para su concierto para piano y orquesta n° 3 y el resto  del manuscrito fue completado a mediados de la década del cincuenta del pasado siglo por  Semyon Bogatiriev y se estrenó el 7 de Febrero de 1957 en Moscú por la Filarmónica Moscovita y la Dirección de Mikhail Terian..


  La versión ofrecida permitió sacar conclusiones. El Maestro Benzecry manifestó al comentar el programa que esta obra debería ofrecerse al momento en que se efectúe un nuevo ciclo integral de las sinfonías.  A la luz de lo escuchado estoy de acuerdo. La obra abreva en melodías anteriores a la composición de esta obra (Obertura “Romeo y Julieta”,”Francesca da Rímini” y Sinfonías N°s. 4 y 5 e incluso anticipa algunos pasajes de la N° 6). El sonido de la Orquesta en el Colón fue de una pureza casi total. La conducción del maestro fue una vez más impecable y la entrega de todos fué absoluta. 


  La genuina ovación del público puso de manifiesto, la adhesión del mismo con la Orquesta y fué el digno broche de oro de la noche. No hubieron bises, la realidad indicó que lo harto merecían.



  Ya el pasado 02 de Agosto, el conjunto volvió a presentarse, esta vez en el marco del Auditorio Nacional del Palacio Libertad, su actual sede, para que con la conducción de Rodrigo González Jacob, los jóvenes acometieran con la Sinfonía N° 1 en Re mayor “El Titán” de Gustav Mahler.


  Aquí este joven maestro, quien hoy se desempeña en San José, Estados Unidos; demostró que está en la muy buena senda. Tiene muy buena llegada a los jóvenes, guía con precisión casi absoluta. Sus conceptos de la obra son acertados. El primer movimiento, que puede decirse que es una verdadera descripción con música del amanecer fue expuesto de manera impecable, incluyendo la muy buena intervención de la fanfarria fuera de escena. El segundo, que es un tiempo de “Landler” (Vals Campesino de la región de Bohemia), tuvo todos los ingredientes para que fuera una muy gran versión. Tempi acertado, discurso elegante y consustanciación total de los jóvenes. Conmovedora fué la presentación de la Marcha Fúnebre, basada en la célebre cantilena “Frere Jaques” e inspirada en el cuadro “El Funeral del Cazador”, en el que expone a los animales del campo llevando en procesión a un cazador muerto. El “canon” que inicia este momento fue muy bien expuesto, descollando en los momentos en los que Mahler empleó música “Klezmer” para ironizar. Para los que pasamos la barrera de los “Sesenta”, el tema de gloria del héroe que retrata la sinfonía en su cuarto movimiento, tiene un comienzo  “trágico” que llevó  a que muchos operadores de sonido de televisión lo emplearan para narrar tragedias en los noticieros. Y  las noticias más eufóricas llevaban de fondo la gran coda final de la obra. Lo que no se tomaba en serio era el gran discurso central que enlaza a ambos temas, el que deriva en un gran pasaje dramático, el que desembocará a su vez en esa “coda de gloria” que cierra la obra. Gonzalez Jacob sabía perfectamente de que se trataba y logró por lo tanto un final impactante que puso en vilo al público, el que prorrumpió en una ovación extraordinaria que obligó al Director a salir a escena cuatro veces para agradecer tanto afecto.


  “La San Martín” está absolutamente encaminada, suena cada vez mejor y nos seguirá sorprendiendo con grandes realizaciones.


Donato Decina