sábado, 17 de octubre de 2026

 


Saludo final de los integrantes del conjunto barroco "Florilegium Musicum" tras su presentación en Mar del Plata. Fotografía del autor del presente comentario.


Presentación del Florilegium Musicum

.Graciela Plancic, directora, instrumentos y canto; Mariela Acuña;

Florencia Olivieri; Alfredo Bouvier, instrumentos y canto

.Ciclo del Mediodía, Café Teatro Emilio Alfaro, Teatro Auditorium, Mar

del Plata.

.10 de octubre de 2026, hora 11

En su última presentación el conjunto Florilegium Musicum, interpretó un

variado repertorio con obras de los siglos XIII al XV, que alternaron voces y

timbres del variado acervo instrumental de la época, que incluyen instrumentos

cordófonos, aireófonos y de percusión, en una variada gama de formatos y

registros.

Fueron interpretadas tres cantigas del corpus de las 427 de Alfonso X el

Sabio, fueron:

La Cantiga nro. 1: Des oge mais trovar, ensalza a nuestra Señora por

haber sido elegida por Dios para ser madre de su hijo y traer la salvación al

mundo. En gallego-portugués “cantiga” denota una composición vocal

destinada a ser oída, desdoblada en palabras y sones.

La Cantiga N° 139: Maravillosos et piadosos, cuenta la historia de la

mujer que llevó a su hijo a la Iglesia y se lo encomendó a la Virgen para que lo

mantuviera a salvo de todo mal.

La número 166: “Como poden per sas culpas”. Habla sobre los

infortunios de un hombre que, por haber cometido pecados, quedó paralítico de

los miembros durante cinco años, aquejado por el dolor y con todos sus

miembros maltrechos. Hizo una promesa: si sanaba, iría a Salas todos los años

y donaría una libra de cera… Sanó…. Y así fue.

De muy diferente carácter es Mya Yrmna Fremosa, de Martín Codax,

trovador gallego del siglo XIII, posiblemente de Vigo; su obra es de la más

conocida y difundida de la lírica galaico-portuguesa. Estas cantigas ambientan

la espera del amigo, novio, amante, con el mar de testigo. La enamorada relata

su ansiosa espera, mira al mar y dice…”Hermosa hermana mía, vente conmigo

a la Iglesia de Vigo, que está el mar crecido, y miraremos las olas…”

El recital fue de una alternancia de ritmos y una muestra de distintas

finalidades de la obra, ya que siguió con un Saltarello, danza viva y alegre de

procedencia italiana del siglo XIV. Se bailaba con un gracioso paso saltado en

italiano italiano. Continúa siendo una danza folklórica del sur de los Abruzzos,

Molise, Lazio y Marche; tal como San Agustín dijo: “Si no te puedes expresar

con palabras…y no puedes callar…¡qué vas a hacer sino con júbilo cantar y

bailar para que tu corazón se alegre…

A l´entrada del tems clar, fue la siguiente canción. Se trata de un

Anónimo Provenzal: “A la entrada del tiempo claro”… la llegada de la

primavera… es una habitual alegoría de la joven reina de la primavera, que

necesitaba un joven en la danza de la vida para poder renovarse. Le siguió un

Trotto que significa “trotar”, es probable que el nombre aluda al hecho de que el

baile es rápido y animado.


Ay triste, de Juan del Encina, del siglo XV le siguió. Se trata de un

villancico popular renacentista. La letra expone un lamento amoroso,

expresando la tristeza de un pastor que viene de visitar a su amada y fue

rechazado por ella, quedando vencido de amor, y desconsolado… temática

propia de la poesía de amor cortés y del ambiente pastoril.

El siguiente Saltarello fue interpreado con dos panderetas. La melodía

es vivaz, para golpear y marcar el tiempo, en un ritmo veloz similar al de la

tarantela napolitana.

Riu, riu, riu es un villancico renacentista incluido en el Cancionero de

Uppsala. El título y en el estribillo, simula el canto rítmico de un ruiseñor…”riu

riu chiú”.

Rodrigo Martínez fue el villancico que siguió, pertenece al cancioneso de

palacio del siglo XV. El tal Rodrigo debió ser un muchacho gentil y gallardo,

pero algo corto de vista, pues les silba a los ánsares del río – los gansos -

como si fuesen vacas. Un asunto simple, divertido e ideal para impregnar de

alegría cualquier mañana soleada.


La Tricoteca, del Cancionero de Palacio es atribuida a Alonso. Su texto

incomprensible es una mezcla de lenguas romances y palabras inventadas con

propósitos expresivos. Sucedía en puertos y tabernas, donde se oía una babel

de lenguas y dialectos mezclados entre sí, palabras sin sentido, y expresión

despreocupada y libre. Es una cantar de taberna…popular entre los soldados

españoles, franceses e italianos.

Schiarazula Marazula, ambas palabras pronunciadas esdrújulas. Es una

danza popular friulana de la Italia medieval, un ritual pagano "danza de la

lluvia", a realizarse en la medianoche de Pentecostés. El nombre parece que

proviene de scjarazz -caña- y marazz -hinojo, resultando la letra como

elementos del ritual. Habla de Crácula, crápula, rúcula, luciérnaga, crápule,

bácule… todas esdrújulas. Es una danza ritual, donde el tempo se va

acelerando.

¡Gaudete, Gaudete! ¡Alégrate! villancico en latín que data del siglo XVI.

Esta obra se asocia el tercer domingo de Adviento, en espera del nacimiento

de Cristo. Las estrofas hablan del cumplimiento de las profecías, como la

puerta cerrada de Ezequiel (símbolo de la virginidad de María por la que pasa

la luz) y la renovación del mundo a través de Cristo rey. Dice su texto…

Alégrate, Alégrate... El tiempo de gracia ha llegado, Entonemos canciones de

alegría.

Como bis, fue interpretada la conocida Oy comamos y Bevamos, obra

polifónica a cuatro voces, compuesta para ser cantada al final de la égloga 6, la

cual, según el Cancionero de 1496, fue “representada la misma noche de

Antruejo”, es decir la última noche de Carnaval y nos permite ejemplificar la

alegría de vivir en que se basa el espíritu renacentista


Como es posible apreciar, el sentido y la función de la música eran muy

variados y acompañaban las alternativas de la vida, en una época por demás

viva musicalmente con un instrumental muy variado que incluyó en los

instrumentos de viento a: Flautas de pico: Exilent, Sopranino, Soprano y

Contralto, y el intérprete sopla a través de la boquilla (o bisel) y el aire choca

contra una pestaña afilada, mientras tapa o destapa los orificios con los dedos

para cambiar las notas. Se toca de forma vertical, a diferencia de la flauta

traversa

Cromornos: instrumento musical de viento-madera con doble lengüeta

encapsulada y forma de bastón invertido o letra "J".

Rauschpfeife: la doble lengüeta no se introduce directamente en la boca del

intérprete. Está encerrada en una cápsula (wind-cap) con una ranura por la que

se sopla. Produce un sonido fuerte, potente y resonante ideal para tocar al aire

libre.

Chirimìa: mecanismo parecido al anterior, de lengüeta encapsulada y afinación

más aguda.

Silbatos, instrumento de viento pequeño y hueco que produce un sonido agudo

o penetrante cuando se sopla aire a través de él

En cuerdas, los instrumentos utilizados fueron: Rabel: instrumento

musical tradicional de cuerda frotada, similar a un violín pequeño pero de

origen medieval con arco curvo.

Violas da gamba: soprano y bajo. Instrumento musical de cuerda frotada

(con arco curvo) y provisto de trastes, muy popular durante el Renacimiento y

el Barroco. En italiano, viola da gamba «viola de pierna», ya que se sujeta

verticalmente entre las piernas.

Mandora: instrumento musical de cuerda pulsada perteneciente a la

familia del laúd. Se toca con plectro o pùa.

Los percusivos utilizados fueron

Parches: Tambor de copa ò Derbake, Tov, Panderos, para golpear con baqueta

o con las manos.

Madera Con sonajas: panderetas de distinto tamaño y altura, aro con sonajas.

Metal: campanitas.

Madera: castañuelas de mano.

El hecho de poder estar ante estos instrumentos, contemplarlos y

escucharlos es de por sí una experiencia inusual que nos habla de la riqueza

sonora del instrumental de la Edad Media


El conjunto estuvo integrado en la oportunidad por:

La Maestra Graciela Plancic, ex miembro del grupo Pro Música de

Rosario, especialista en música antigua y docente, fundadora del Florilegium

Musicum, que fuera galardonada por el Premio a la Trayectoria Docente por la

Asociación de Críticos Musicales de la Argentina


Florencia Olivieri, Ex integrante de Coro Lírico de Mar del Plata,

realizando varias óperas en escena; Escuela de Canto Coral gira Europea

cantando en el Vaticano, Coral Carmina; Grupo vocal Vox Ensamble; Grupo

vocal Ma non Troppo. Actualmente integra el Conjunto vocal e instrumental

Florilegium Musicum, Coro de Cámara Cónclave e integra la Orquesta Escuela

Vivaldi y el Ensamble Sinfónico Andante.

Mariela Acuña, quien cursó estudios musicales en el Conservatorio Luis

Gianneo de Mar del Plata y Gilardo Gilardi de La Plata, en las carreras se

Oboe, Magisterio de Música y Canto lírico. Se desempeñó como coreuta en el

Coro de Niños, Juvenil, Universitario y de Cámara de la Universidad Nacional

de Mar del Plata y en el Vox Ensamble. Actualmente participa en el Coro

Municipal Coral Carmina, el Coro de Cámara Cónclave y el conjunto vocal e

instrumental Florilegium Musicum.

Alfredo Bouvier, ex violoncellista de la Orquesta Sinfónica Municipal,

músico de reconocida trayectoria en campo de la música antigua.

Luego de la presentación, la maestra Plancic señalaba que –como ya lo

expresara el maestro Lanci en su programa de la serie Un viaje al interior de la

música, dedicado a la música medieval- el alto analfabetismo de la época, por

lo cual las indicaciones eran muchas veces hechas por medio de dibujos, en

una época además de una altísima mortalidad, lo cual nos lleva a pensar en el

papel de la música, puesta a celebrar el momento, en una época en que la vida

era por demás incierta. Asomarse a la música antigua implica una experiencia

que abarca formas musicales, instrumentos, modos de interpretación y, más

que nada, la visión del mundo tan remoto.


Eduardo Balestena



 

Fotografía de los integrantes del "Cuarteto de la Sierra" aportada por el autor del presente comentario.



Concierto del Cuarteto de cuerdas de la Sierra

.Oriana Savino, violín

.Analía Vega Karl, violín

.Emma Chacón Oribe, violoncello

.Diego Barraza, viola

.Próspero, Espacio Cultural, Mar del Plata, 11 de octubre, hora 18

Dos obras de centrales del repertorio de la formación, fueron las

abordadas por el Cuarteto de la Sierra que, formado en parte por integrantes

de la Orquesta Sinfónica Municipal, viene presentándose desde 2025 en

distintos espacios de la ciudad.

A tal centralidad se refirió Analía Vega Karl al poner a las referidas obras

en un marco histórico y estético, abordando asimismo los aspectos más

importantes de cada lenguaje y de la forma macro de los referidos opus.

El Cuartero opus 20, nro. 2, en do mayor, de Franz Joseph Haydn

(1732-1809) abrió el programa.

Los seis cuartetos de cuerda del opus 20 (1772) establecieron un

lenguaje nuevo para la formación, en el cual los instrumentos, en lugar del

protagonismo del primer violín o ambos violines, dominaban el concepto

melódico; en este opus asistimos no solo a una paridad de importancia en las

voces instrumentales sino a una mayor libertad y exploración formal.

Ejemplo de ello es el propio comienzo, Moderato en do mayor, una

forma sonata con introducción contrapuntística. El Capriccio, adagio en do

menor, es por demás enigmático e inquietante. Cuando esperamos una

tonalidad de la mayor (dominante del do mayor inicial) nos encontramos con un

comienzo en do menor. Pensamos entonces en que Haydn, el paradigma del

músico clásico, era un gran experimentador y que en su música este tipo de

concepciones sorprendentes con en verdad esperables. Como si ese enigma

del comienzo, en forma de recitativo, fuera poco, en el tratamiento central

asistimos a la fragmentación del material y luego a un inesperado tratamiento

lírico en la bellísima melodía del violín primero, para regresar luego a la sección

inicial expandida.

Cuando esperamos del Minueto –tercer movimiento en forma ternaria

ABA- asistimos a una suerte de alteración de la regularidad rítmica y de la

relación armónica entre los distintos registros.

Lo más inicial es el final, en cuarto movimiento en forma de fuga Fuga, lo

cual era totalmente inusual hasta ese momento.

Se trata de un pasaje técnicamente muy comprometido, en el cual el

sujeto de la fuga es transformado y expuesto en stretto (la línea se interrumpe y

es retomada por otra voz) y en movimiento contrario.

El Cuarteto de cuerdas nro. 12, opus 96, en fa mayor, de Antonin

Dvorak (1841-1904) cerró el programa.

En su período creativo transcurrido en Estados Unidos (1892-1895)

Dvorak produjo lo que acaso sea lo más difundido de una obra donde cada

opus es una creación plena y única: El quinteto nro.3 opus 97, en mi bemol

mayor, Americano; el Concierto para violoncello y orquesta en si menor, opus


104; la Sinfonía nro. 9 en mi menor, opus 95 del Nuevo Mundo, así comoel

cuarteto que nos ocupa.

Más allá de la inspiración melódica, es muy importante el sincretismo

que el compositor logra entre elementos eslavos (como la síncopa y los

ostinatos rítmicos) el modo eólico y de la música folklórica americana, con

influencias de la música celta, llevada por los colonos y, particularmente, las

escalas pentatónicas en las que se encuentra escrito este cuarteto que Dvorak

escribió en Spilville, Iowa, un pueblo con una importante colonia checa.

El hecho de ser un compositor de música pura, como Brahms, es decir,

de obras concebidas en términos musicales y regidas por leyes puramente

musicales, introduce algunos pasajes descriptivos, como en la segunda frase el

tercer movimiento –Scherzo- donde el primer violín imita el canto de la Tangala,

un ave migratoria del norte de Estados Unidos, o en el cuarto, movimiento, se

inspira en la marcha del tren.

El primer tema del primer movimiento Allegro ma non troppo en forma

sonata, comienza en la escala pentatónica de fa mayor y tras un serie de

modulaciones (la menor, mi mayor, la bemol mayos, lleva al segundo tema en

la mayor. Las aventuras sonoras de ambos temas, que pasan por los distintos

instrumentos, incluyen un fugato en la sección de desarrollo. Obra rica en todos

los aspectos (melódicos, rítmicos, armónicos) es compleja en su interpretación

en parte por el permanente cambio de intensidades.

El segundo movimiento, Lento está desarrollado en una bellísima y

sencilla melodía con una introducción en la escala pentatónica de re menor, ,

melodía que –en la forma ternaria ABA- se expandirá en las restantes voces

instrumentales.

El scherzo del tercer movimiento, Molto vivace responde a la alternancia

entre el scherzo y el trío que se reitera, la segunda vez con una expansión en

las voces instrumentales (ABABA) discurre en ritmos cruzados.

El Finale vivace ma non troppo es un rondó simétrico que se deriva de la

escala pentatónica de fa mayor y alterna el material del scherzo con los

distintos episodios. Uno de dichos episodios corresponde al coral que Dvorak

interpretaba en el órgano de la iglesia de Spilville. Como en otras obras, es una

manera de relajar la dinámica previa y ser una suerte de instancia de reflexión

–esto parece algo no infrecuente en otras obras: un elemento breve se

introduce y al hacerlo nos hace percibir más claramente el contexto, sucede por

ejemplo en la Metamorfosis para 23 instrumentos de cuerda solistas de Richard

Strauss- .

La coda final surge del material del rondó.

Una lucida interpretación

Lugares como el tema del segundo movimiento del Cuarteto Americano

demandan un gran lirismo en el primer violín, al cual se le confían varios

pasajes cantábiles, en un grado diferente, la demanda se extiende a las

restantes voces instrumentales, aunque quizás el mas audible sea el primer

violín.

Reglón aparte merecen los cambios dinámicos permanentes, en ambas

obras.

Estuvimos ante un cuarteto perfectamente ensamblado, muy pendiente

de las inflexiones, los pasajes rápidos y la afinación. Al igual que el día anterior

en el concierto del Florilegium Musicum, la humedad ambiente fue un factor de


mucha incidencia, que debió ser manejado por un ajuste en la afinación del

cuarteto tras cada movimiento, lo que habla del detalle con el que fueron

abordadas las obras en un proceso de preparación coetáneo con el concierto

del día anterior de la Orquesta Sinfónica.

Analía Vega Karl cerró la audición señalando que en una cultura de

permanente flujo vidual e inmediatez, de cosas que fluyen y desapareen, el

valor de los instrumentos acústicos es muy relevante: ellos vibran, son algo

vivo y “al hacerlo también nos hacen vibrar como interpretes” en esa corriente

que, partiularmente un grupo de cámara requiere.

Hacer la música, sentir los instrumentos y transmitir esas sensaciones:

para hacerlo eligieron obras mayores de la literatura de la formación a la cual

se han consagrado.


Eduardo Balestena

viernes, 9 de octubre de 2026

TRIUNFAL DEBUT DE MARIA DUEÑAS

 




Esta Impactante toma de la Sra. Liliana Morsia para el Mozarteum Argentino refleja con exactitud lo que ha sido el impactante debut de la violinista María Dueñas en el Teatro Colón.



Mozarteum Argentino, temporada 2026. Presentación de la Camerata Salzburg, Director Gregory Ahss. Solista: María Dueñas (Violín). Programa: Obras de Mozart, Mendelssohn y Beethoven. Teatro Colón, 5 de Octubre de 2026.


NUESTRA OPINIÓN: EXCELENTE.


  En otra fecha más de una temporada que quedará en el mayor recuerdo, ya sea por el difícil contexto en la que ha transcurrido, pero también por las importantísimas figuras que se han presentado, el Mozarteum Argentino en esta penúltima fecha ha recibido en el escenario del Colón a la tantas veces apreciada y excelente Camerata Salzburg guiada está vez batuta en mano por su Primer Concertino Gregory Ahss y el concurso solista de la joven y talentosa violinista española María Dueñas, la que de esta manera concreto su debut en la Argentina.


  En la apertura se pudo apreciar una muy chispeante y colorida versión de la obertura de la opera "Las Bodas de Figaro". Ahss no es un director convencional, sino que marca, enfatiza y frasea dirigiéndose con gestos elegantes y elocuentes, no exentos de miradas cómplices y algo de histrionismo. Con todo, la versión fluyó fresca y vibrante con un conjunto que responde de manera acabada a la mejor tradición europea.


  Seguidamente irrumpió María Dueñas en el escenario para que junto a Ahss y la Camerata ofrecieran una brillante versión del concierto para violín y orquesta Op. 64 de Mendelssohn. Obra bien conocida por todos, a lo largo de sus tres movimientos exhibe complejidades técnicas a resolver por el solista, instantes de fuerza dramática, pasajes de alta belleza sonora y un final vibrante.


  Dueñas se reveló portadora de un sonido amplio y bello, dueña de magnífica técnica, siempre segura en la interpretación. Logro pleno entendimiento con Ahss y los músicos. A propósito de esto, el maestro Ahss se mostró permanentemente atento a la solista, atacó con precisión en todo momento y logro exponer con el conjunto toda la belleza de la obra. Verdaderamente un excepcional trabajo de equipo.


  La insistencia del público en los llamados al escenario obtuvo de parte de Dueñas un  fuera de programa y se trató del poco escuchado "Valse Triste"de Von Veczay en una muy sentida y delicada versión que conmovió al auditorio.


  Tras el intervalo, con Ahss prescindiendo del podio, pudo apreciarse una magnífica versión de la Segunda Sinfonía de Beethoven. Obra que hace las veces de transición entre el clasicismo y el romanticismo , en donde al escucharse algunas frases surgen melodías conocidas que retomará posteriormente en trabajos de mayor envergadura pero que ya rondaban en su cabeza. Ahss ofreció una versión de altísimo vuelo interpretativo, con un sonido refinado y una total entrega de los músicos desde el joven violín concertino con gestos electrizantes hasta el último integrante del conjunto. Ahss contagia, emplea su batuta exhibiendo un manejo ambidiestro con el que resalta pasajes logrando las respuestas que pretende y por momentos se expresa con sus manos para obtener el mayor refinamiento. 


  Con el público rendido, hubo lugar para un bis orquestal raramente escuchado (Gracias!): Eljen a Magyar Op. 332 de Johann Strauss II con grito final incluído y lógica ovación del público.

                                              Donato Decina 


domingo, 4 de octubre de 2026

 Triunfal presentación de la Decana del Piano….


Por Jaime Torres Gómez

Dentro del Ciclo Internacional de Piano del Teatro Municipal de Viña del Mar -

convocando a destacados pianistas nacionales e internacionales más el plus de

disponer de un espectacular Fazioli (quizás, el mejor piano de Chile)-, con el

apoyo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso recientemente se

presentó la decana del piano chileno, maestra Edith Fischer, aún injustamente sin

recibir el Premio Nacional de Música…

Con una alta asistencia de público, como ha sido tendencia, nuevamente dio

cuenta de la alta convocatoria que tienen los recitales de piano en la zona,

ameritando continuar con este tipo de presentaciones donde ideal pueda

expandirse a un ciclo mayor de música de cámara, como antaño fue recurrente en

el patrimonial coliseo viñamarino.

Con un programa de alto interés, contempló un repertorio de amplia variedad,

desde Bach hasta Ravel, compositores afines a la maestra Fischer y profusamente

abordados a lo largo de su dilatada carrera internacional.

Acertada inclusión al inicio con el Concierto Italiano, BWV 971, de J.S. Bach

(también denominado “Concierto según el gusto italiano”), pieza bien

representativa y exigente para teclado del genio de Leipzig. A lo largo de sus

contrastantes tres movimientos (Sin indicación de tempo - Andante - Presto), Bach

enfatiza magistralmente tales contrastes a través del teclado forte y piano propio

de la escritura original para clavecín, que, en el caso de una interpretación con un

piano moderno, queda muy a meced de la capacidad del intérprete en no perder

idiomatismo. Formidable lectura de la maestra Fischer, con logros notables en

contrastes y claridad de voces.

Con radical y complementario giro estilístico, unas impactantes interpretaciones de

piezas de Maurice Ravel. Partiendo con la formidable “Sonatina”, grabada hace

décadas por la maestra Fischer, dio cuenta de incuestionable autoridad de

cátedra, con notables colores, transparencias más delicado toucher.

Seguidamente, de antología el abordaje de 2 piezas de los “Miroir” (“Espejos”),

con una atmosférica “Una barca en el océano” (Une barque sur l'océan) más una

atrapante e idiomática “Alborada del Gracioso”, esta última con elocuente

evocación a las danzas españolas inspirantes.

Como cierre, una desgarradora versión de la Sonata N° 23, Op 57,

“Appasionata”, de L.V.Beethoven. Y como bien lo indica su apodo (no dado por

el compositor), se trata de una obra de apasionado carácter, como de un


formidable tratamiento formal en cuanto a la administración de los contrastes

anímicos y sin perder unidad. Llama la atención cierta contención recurrente -de

tintes algo sombríos- dentro de una global vitalidad.

De la versión misma, impactante la claridad expositiva del primer movimiento

(allegro assai), de profundo análisis, soberano manejo de las modulaciones y

dinámicas, amén de un completo control del pedal. En el segundo (Andante con

moto), impresionante la serenidad impresa servida de una gran claridad de las

voces internas y cantabilidad de las frases, para luego engarzar con un tercer

movimiento (Allegro ma non troppo) con un frenético brío desde la siniestra

fanfarria inicial pasando por un tempestuoso desarrollo central y concluyendo con

una notable progresividad expresiva de la arrebatadora stretta (Presto) hacia el

final.

En suma, una presentación triunfal donde cualquier singularidad puntual estuvo

del todo eclipsada por el peso específico de una MAESTRA con MAYÚSCULAS…

lunes, 28 de septiembre de 2026

 

Emmanuel Siffert y la Sinfónica Nacional tras el concierto homenáje e la memoria del Director Emérito de la Orquesta, Pedro Ignacio Calderón, en esta fotografía tomada por el autor del presente comentario.


Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional en homenaje al

maestro Pedro Ignacio Calderón

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Director: maestro Emmanuel Siffert

.Solistas: Jaquelina Livieri y Esteban Calderón

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 18 de septiembre, hora 20.

En su presentación en homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón, la

Orquesta Sinfónica Nacional abordó obras de diferentes postulaciones

estilísticas en un inusual programa.

La primera de ellas fue Estallido Lunar de David Gompper, pianista,

director de orquesta y compositor de muy extensa y destacada actividad

internacional, que, dentro del sistema tonal, se desarrolla en una sucesión de

atmósferas sonoras, en un gran orgánico orquestal, con instrumentos en

registros poco usuales y en citas de otras obras (como el Claro de Luna de

Debussy).En un contexto de pasajes no funcionales formalmente sino

desarrollados en función puramente expresiva, nos lleva a una frontera del

sistema tonal. Ante esta obra y Estallido Solar, (disponible en Youtube con la

dirección del maestro Siffert con la Royal Philarmonic Orchestra) que forma

parte de un tríptico integrado además por Estallido Estelar, es imposible no

recordar la Suite los planetas, de Gustave Holst, que responde a un

lineamiento de base similar en cuando a la creación de atmósferas vinculadas

a la exploración tímbrica en un todo de gran precisión formal.

Le siguió en el orden del programa Imagen-Tiempo, de la compositora

Eva García Fernández, ganadora del primer premio del Concurso de

Compositoras Latinoamericanas de Sao Paulo, según la completa referencia de

la página web del Palacio Libertad, es una “búsqueda y experimentación en

relación al tiempo, que parte del concepto imagen-tiempo de Gilles Deleuze”.

En lo musical, son reconocibles distintas métricas y ritmos folklóricos,

como la chacarera, o timbres, como el del bombo, en una textura rítmicamente

compleja en cada sección de la orquesta, con un potente resultado sonoro, de

voces instrumentales destacadas y de gran intensidad.

La interpretación fue el estreno argentino de esta obra.

A subtle chain, (Una cadena sutil) de Alex Mante, también en estreno

internacional es una serie de cinco canciones sobre poemas del filósofo

trascendentalista Ralph Waldo Emerson, que fue estrenada en abril de 2024

Théâtre des Champs-Elysées.

Se trata de cinco canciones de hondo significado filosófico en las cuales

resultó evidente el dominio de todo el registro vocal de Jaquelina Livieri, ya

que la primera de las canciones (Brahma) comienza en lo más grave de su

registro dentro de exigencias dinámicas que llevan su línea de canto tanto a

registros agudos con notas prolongadas como a un cambio de intensidades.

Las bellísimas letras de los poemas se traducen en las inflexiones de un canto

que connota una intimidad reflexiva en determinados lugares un énfasis en

otros.


La segunda parte dio comienzo con la interpretación solista del

destacado bandoneonista Esteban Calderón de Adios Nonino, de Astor

Piazzolla, acompañado por la orquesta, en lo que fue una excelente versión de

una de las obras más representativas de Astor Piazzola

La consagración de la primavera (1913) de Igor Stravinsky (1882-

1971) cerró el programa.

Obra capital en la historia de la música, uno de los pocos casos de

originalidad absoluta, las oportunidades de poder escucharla en vivo son

realmente valiosas por sí mismas.

Es destacable tanto el gran orgánico que requiere como el uso –puntual

y exhaustivo- que el compositor hace de cada elemento en un contexto en el

cual, el permanente cambio rítmico, diferente en cada sección, la absoluta

precisión y una dinámica que debe ser pareja en toda la orquesta significan.

El solista de fagot nos introdujo en ese mundo, tan extraño como salvaje,

dando a la frase del solo inicial en el registro agudo (do 5) del instrumento en

modo hipodórico. El motivo es tomado de una canción lituana y pronto, al

sumarse los otros timbres en la construcción inicial del primer clima, pensamos

que muchas otras intervenciones tienen orígenes similares, se basan en

escalas pentatónicas –por ejemplo en las flautas- o en modos como el eólico.

Luego del episodio inicial, la entrada del corno con do sostenido/re

choca con el do natural del fagot. Se establece así la polirritmia.

Las entradas son tantas, tan próximas y tan netas, en diferentes ritmos,

que es imposible indicarlas a todas, por lo cual la preparación anterior al

concierto es esencial en la interpretación, ya que parte de la base de que cada

instrumentista tiene bien en claro cuándo y cómo debe intervenir, le sea ello

indicado o no.

Ello a modo de ejemplo y de indicador de lo compleja que es la

interpretación de la obra en cada sección. En una parte, con los clarinetes

intervienen en la octava bajo el extenso trino de la flauta, un pasaje, como los

demás, muy difícil, la experiencia en vivo permite apreciar como las flautas se

alteran en el trino, demás está decir la precisión que ello requiere. (adjunto al

pie de este comentario el trabajó que dedique en 2013 en oportunidad de

cumplirse el centenario de esta obra)

La sorpresa en particular para mí fue que las tubas wagnerianas

intervienen, en un pasaje con los cornos. Podríamos decir que a Stravinsky no

le quedó nada en el tintero por experimentar y por explotar.

Mientras salíamos, aun con dentro de la fuerte impresión recibida por

semejante repertorio, tuvimos la oportunidad de saludar al maestro Daniel

Robuschi, concertino de la orquesta, quien señaló, al comentarle la complejidad

de todo el programa y de la Consagración de la Primavera en especial, que

había sido posible abordarlo de ese modo por tratarse el maestro Siffert de un

excelente director, y agregamos que del gran nivel de la orquesta

Ello se evidenció, por ejemplo, en los distintos modos de marcar, según

si se trataba de un solo o de intervenciones por secciones de la orquesta.

En resumen, el maestro Calderón tuvo un homenaje acorde a su

envergadura musical, y a su gran dominio tato del repertorio como de la

orquesta que por tanto tiempo dirigió.


https://criticosmusicales.com/00010101Articulos/20130601BalestenaConsagrac

ion.html


Eduardo Balestena

 



Lise de la Salle y Zoe Zeniodi alzan sus brazos en señal de triunfo. La magnífica interprete Gala descolló en el segundo concierto de Brahms. Una vez más una estupenda toma de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.




UNA INTERPRETE DE PRIMER NIVEL JUNTO A EXTRAORDINARIOS SOLISTAS DE LAS ENTRAÑAS DE LA ORQUESTA



Teatro Colón, temporada 2026.. Concierto Sinfónico de Abono a cargo 

de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Directora: Zoe Zeniodi. Solista: Lise de la Salle (Piano). Programa: Obras de Brahms y Rimski-Korsakov. 26 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Dentro de los fastos que conlleva el octogésimo aniversario de la creación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, se inscribe de manera muy importante éste concierto que contó con la participación de la gran pianista francesa Lise de La Salle, a quién conocimos por sus presentaciones para el Mozarteum Argentino. Lo hizo con una de las obras más difíciles para la combinación piano/orquesta como lo es el Concierto Op. 83 de Brahms  


  Al observar la programación, es obvio  que el señalador marcó fecha, día y hora. Esta obra, para muchos una “sinfonía con piano” merecía para esta ocasión una intérprete de semejante categoría. Poseedora de una gran trayectoria, Lise de la Salle llegó aquí con la humildad de los grandes,  dispuesta a trabajar codo a codo con Ntra. Filarmónica. Con gran enjundia encaró los primeros compases de la obra y enfatizó los pasajes de bravura que enmarcan el primer movimiento. Ataques seguros y precisos, sonido amplio y altísimo vuelo interpretativo, características que se fueron acentuando con el correr de la interpretación, ya que el segundo movimiento posee una carga dramática de gran intensidad que da paso a una muy lírica sección central, la que fundamentalmente está a cargo de la orquesta, para retornar con una recapitulación de la parte inicial. En estos dos primeros movimientos la Orquesta con la guía de la Maestra Zeniodi acompañó con gran corrección a la solista aunque no hubiera venido mal que en algunos pasajes se hubiera enfatizado más en los mismos.

  Lo mejor se percibió a partir del tercer movimiento, en donde la intervención solista de Benjamín Báez en violonchelo enalteció a la versión. Su diálogo con de la Salle fue formidable. Desde mi posición pude percibir que con una mirada de entendimiento entre ambos la música de ese “duetto” fluía de manera sumamente armónica. Ya en el movimiento final se vió a una solista absolutamente compenetrada para llegar a un formidable remate con una Orquesta que mantuvo la corrección hasta último momento.


  La gran ovación que saludó a esta gran intérprete gala motivó que junto a su destaque, Benjamín Baez obtuviera también el suyo. Tras tres salidas anteriores y seguramente luego de una lógica distensión tras interpretar una obra de semejantes características, la gran intérprete francesa en un pulcro inglés ya que manifestó no conocer la lengua española, anunció como bis una obra muy importante para ella de Schubert que resultó ser objeto de una muy tocante y emotiva versión para culminar con ello la primera parte de la noche.


  La segunda parte del concierto exhibió una versión de “Sheherezade” de Nikolai Rimski -Korsakov que creció con el transcurrir de la misma. Desde el comienzo se percibió una excelente labor solista de la Concertino de este concierto, Tatiana Glava, mientras que la orquesta hacía con corrección su labor. Esa característica se mantuvo inalterable durante el segundo número. Pero desde el tercer movimiento,la interpretación comenzó a crecer en voltaje e intensidad. También intervino con el mismo nivel de calidad Benjamín Báez una vez más y bronces y vientos sumamente ajustados ayudaron a que este crecimiento mencionado se afiance. Finalmente con todos los sectores a pleno se disfrutó del bellísimo número de cierre rematado de manera formidable por Glava con su exquisito solo con que la obra concluye, por lo que puede decirse que la Mtra. Zeniodi y la Filarmónica redondearon una buena labor, resaltada por los dos estupendos solistas de las entrañas mismas del conjunto: Tatiana Glava

 y Benjamín Baez, quienes tomaron la posta dejada por Lise de la Salle y a fuerza de calidad defendieron los prestigios bien ganados de la querida Filarmónica Porteña.


Donato Decina


 CONSOLIDANDO LA RENOVACION DEL REPERTORIO



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Solista: Verónica Cangemi (Soprano). Programa: Obras de Wagner, Beethoven y Richard Strauss. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 25 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO.


  Esta nueva presentación de la Sinfónica  Nacional en el Auditorio Nacional trajo la novedad de dos rescates de partituras rara vez frecuentadas en programas de concierto y el debut de la reconocida soprano Verónica Cangemi abordando tres páginas específicas para la forma concierto de dos grandes de la música, en especial la ópera, con un muy buen resultado en el balance final.


  Con la guía una vez más de su principal director invitado, Emmanuel Siffert, la orquesta inició el concierto con una muy lúcida interpretación de la Segunda Obertura de Concierto de Richard Wagner, la que rara vez es escuchada en vivo. Al ser apreciada, es indudable que, dada su estructura, el compositor toma como referencia a Carl María Von Weber. No es casualidad, dado que la composición data de 1832, apenas unos años después del fallecimiento del compositor, guía para muchos creadores alemanes aun años después de su desaparición física. También, en su última parte, es fácil detectar melodías que son el germen posterior de pasajes de sus óperas, por lo que al igual que muchas veces ocurre en obras de Mozart o Beethoven por ejemplo, aquí con Wagner esas cosas transcurren de la misma forma. Siffert logró un ensamble perfecto con un muy buen equilibrio sonoro y respuestas precisas de todos los sectores de la Orquesta. Entiendo que merece una nueva versión en un plazo no muy lejano.


 Con la participación de la Soprano Verónica Cangemi, la que en sus propias palabras anunciaría luego al público que esta era su primera presentación junto a la Sinfónica Nacional, se presentó una muy buena versión de “Ah, Perfido!”, Op. 65 de Beethoven con recitativo en el que se utilizó  un fragmento de “Achille in Sciro” de Metastasio y en el aria un texto de autor anónimo. En esos textos una mujer traicionada por su amor se encuentra en la duda entre pedir el castigo o la piedad para Este. Obra de 1796, es clara la influencia que Mozart y Haydn han ejercido en el gran genio de Bonn. El tratamiento orquestal es el de una formación reducida. Siffert supo acompañar y estar atento al decir y al fraseo de Cangemi quien con soltura y timbre fresco y  redondeó una de las mejores versiones que quien escribe haya escuchado en la sala de conciertos.



  Tras una breve pausa, el binomio Cangemi-Siffert retornó al escenario para abordar dos páginas de Richard Strauss: “Setiembre” (Op. Póstumo) y “Morgen” (N° 4 del Op.27). Aquí tuvimos las dos caras de la moneda, ya que en la primera si bien Cangemi mostró una saludable decisión de expresar y emplear sus recursos vocales de manera bien administrada, por la orquestación misma y más allá del esfuerzo del Maestro en mantener contenido al conjunto, la música misma lleva a una emisión que por instantes cubrió por completo a la voz de la intérprete en lo que tal vez ha sido el punto más bajo de la noche. En cambio, acompañada de modo magnífico por el solo de violín de José Daniel Robuschi, la prestancia de Lucrecia Jancsa en el arpa y un impecable acompañamiento desde el pianissimo de toda la orquesta, Cangemi logró una magnífica interpretación de “Morgen” que se recordará en mucho tiempo tanto como su “Lascia qui io Pianga” de “Rodelinda” de Haendel en el Colón. Aquí sí, la justa ovación del público reconoció la dilatada trayectoria de la intérprete.


  Para la parte final, Siffert y los músicos acometieron la Sinfonía en Do, Op. 29 de Wagner, coetánea de la Obertura de Concierto interpretada en el comienzo. Si la primera es “Weberiana”, esta sinfonía reconoce en la inspiración de Wagner a la Séptima de Beethoven y a la Novena, “La Grande”, de Schubert . Momentos chispeantes en el movimiento de apertura, más lento y reflexivo en el segundo movimiento y dos tiempos finales de brillo y enjundia hacen de esta obra una página que al menos debe ser escuchada alguna vez para tener una idea acabada de todo el universo sonoro wagneriano. La versión de Sieffert  fue brillante y sumamente ajustada con notables intervenciones de todos los sectores de la orquesta. Aquí si el público recibió de manera calurosa la interpretación para que, sorprendiendo a propios y extraños, Cangemi y Siffert retornaran al escenario para  repetir “Morgen”, final impensado pero sumamente delicado y efectivo.


  También ese dejo de melancolía que deja la canción sirvió para agradecer la labor de Patricia da Dalt quién luego de 37 años se retiró de la Sinfónica Nacional. Sabemos que es una hasta pronto, porque esta brillante intérprete seguirá entregándonos desde otros ámbitos artísticos lo mejor de su arte.



Donato Decina 


jueves, 24 de septiembre de 2026

 



Cuando en un recital de Juan Diego Florez de bises se trata, no puede faltar el momento en que se acompaña empuñando su Guitarra y aquí de manera magistral Juanjo Bruzza capta todo el sentimiento en esta toma para Prensa del Teatro Colón.




Muy buen comienzo del ciclo Grandes Intérpretes

 


JUAN DIEGO FLÓREZ BRILLÓ EN EL COLÓN

Martes 22 de septiembre de 2026

Teatro Colón

 


Escribe: Graciela Morgenstern

Fotos: Juanjo Bruzza


Juán Diego Flórez (tenor)

Vincenzo Scalera (piano)

Programa:  

Wolfgang Mozart: «Misero! O sogno… Aura che intorno spiri», K. 431

Gioachino Rossini: «La lontananza» de Péchés de vieillesse

«L’esule» de Péchés de vieillesse

«La speranza più soave» de Semiramide

«Une caresse à ma femme» de Péchés de vieillesse Vol. VI para piano solo 

Gaetano Donizetti: «Una furtiva lagrima» de L’elisir d’amore

«Ed ancora la tremenda porta… Come uno spirito angelico» de Roberto Devereux

 Reveriano Soutullo / Juan Vert: «Bella enamorada» de El último romántico 

Agustín Pérez Soriano: «Suena, guitarrico mío» de El guitarrico 

José Serrano: «Aquí está quien lo tiene tó… Al mismito rey del moro» de La alegría

del batallón 

Ernesto Lecuona: Mazurka Glissando (para piano solo)

 Édouard Lalo: «Vainement, ma bien aimée» de Le roi d’Ys 

Charles Gounod: «L’amour!… Ah, lève-toi, soleil» de Romeo et Juliette 

Benjamin Godard: Berceuse de Jocelyn (arreglo para piano solo) 

Giuseppe Verdi: «Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio

solo, ed odio atroce» de I Due Foscari

 

Muy esperado era el regreso de Juán Diego Flórez, uno de los tenores más relevantes

de los últimos años, a quien se pudo apreciar en el Colón por última vez, en 2018.

Finalmente se presentó, acompañado nuevamente por el pianista Vincenzo Scalera,

iniciando el ciclo Grandes Intérpretes, con un recital que comenzó discretamente pero

que llegó a niveles de esplendor.

El programa ofreció variedad de arias italianas y francesas, canciones y fragmentos de

zarzuela. La primera parte comenzó con “Misero! O sogno… Aura che intorno spiri”, de

Wolfgang Mozart, recibida por el público con un tanto de frialdad. Pero luego, obra tras

obra, el tenor fue seduciendo a la audiencia con la elegancia en su fraseo, su

musicalidad, la tersura de su voz, bien conservada, y su brillo. Su excelente manejo

del fiato, a pesar de hacer pausas más largas para la respiración, y seguridad musical,


le permitieron abordar una muy buena versión del aria de Semiramide y así llegó al

punto culminante de esta parte con “Una furtiva lagrima”, de L’elisir d’amore.

En la segunda parte se lo notó más distendido y con su voz homogénea y canto

franco, encaró las arias de zarzuela, vertidas con elegante gracia, para pasar luego al

repertorio francés, cuyo punto más alto fue “L’amour!… Ah, lève-toi, soleil”, de Romeo

et Juliette, de Charles Gounod, que el público aplaudió con entusiasmo, al igual que

“Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio solo, ed odio

atroce”, de I Due Foscari, de G. Verdi, con la que concluyó el recital.

A su lado Vincenzo Scalera realizó una muy buena labor, tanto como acompañanante

como en su trabajo solista.

Ante una sala que lo aclamaba, fuera de programa, como ya es habitual en sus

recitales, Flórez, se sentó con su guitarra y cantó El día que me quieras, de Gardel y

Le Pera; Te amo, Perú, de Polo Campos; La flor de la canela y Fina estampa,

de Chabuca Granda; Zamba de mi esperanza, de Profili, y Cucurrucucú paloma, de

Méndez. La concurrencia parecía decidida a que la velada no terminara ahí y seguía

pidiendo más. Entonces Flórez anunció que era el cumpleaños del pianista, momento en

que todos los presentes, de manera espontánea, cantaron el Feliz Cumpleaños. El tenor

limeño a su vez, le dedicó Mattinata, de Leoncavallo, y dio por finalizado el recital con

Amapola, de José María Lacalle, cerrando así una velada que será recordada como

brillante.

CALIFICACIÓN: EXCELENTE

 Deslumbrante Jakub Orlinski…, fuera de la capital…


Por Jaime Torres Gómez

La única presentación de la segunda visita a Chile del famoso contratenor polaco Jakub Józef

Orlinski, anecdótica y curiosamente, no se dio en Santiago, sino en el patrimonial Teatro

Municipal de Viña del Mar.

Cabe señalar que la anterior visita, hace dos años, contempló dos notables presentaciones con

un repertorio atípico basado en arias de óperas y de concierto de compositores polacos,

valiéndole el Premio de Círculo de Críticos de Arte de Chile. Esas presentaciones se realizaron

en el Teatro de la Universidad de Chile (Santiago) y en el fabuloso Teatro Aula Magna de la

Universidad Federico Santa María, en Valparaíso, celebrándose el interés de este afamado

artista por expandirse territorialmente más allá de las grandes metrópolis.

Nuevamente invitado por el Museo de la Moda, resulta explicable la vinculación de Orlinski con

este rubro al ser rostro de marcas de ropas. A la vez, entendiendo el ámbito de la moda inscrito

en un contexto cultural, reviste de entera lógica la conexión de esta institución con el mundo del

arte y la cultura en sus diversas expresiones.

Orlinsky es un fenómeno que ha traspasado fronteras de seguidores, y de ahí la masiva llegada

de público colmando las aposentadurías del Municipal viñamarino. De hecho, a sus 35 años, y

como hijo de su época, su interacción con las actuales pautas audio-visuales, sumado a una

virtuosa conexión con amplias audiencias, amén de sus atributos complementarios al canto como

su destacado cultivo del breakdance conjuntamente a una completa intuición teatral, hacen de las

presentaciones de este artista una experiencia intensa y de eficaz llegada a transversales

públicos al confluir una riqueza de elementos perfectamente correlacionados.

En esta oportunidad llegó de la mano del notable conjunto barroco Il Pomo d’Oro, sin duda de

los mejores ensembles de este repertorio en la actualidad (debut en Chile), y con el espectáculo

de su autoría “Beyond” (Más Allá…), en base a su aclamado álbum Beyond, editado en 2023.

Contando con la curaduría de Yannis Francois y diseño de luces de Aifric Dennison, se trató

de un orgánico con fragmentos de obras muy poco ofrecidas del Barroco temprano de autores

como Monteverdi, Marini, Caccini, Frescobaldi, Kerll, Strozzi, Cavalli, Pallavicino, Netti, Sartorio,

Jarzebski y Moratelli, propuesta sustentada en caracterizaciones dramáticas con eficaces

desplazamientos escénicos mediante cambios de vestuario, danzas más una lúdica interacción

con el público. Con un esencial requerimiento escenográfico (cámara negra), resulta funcional

para ser ofrecido en una amplia variedad de espacios. En el caso del emblemático coliseo

viñamarino, fue posible apreciarlo en inmejorables condiciones acústicas y esceno-técnicas.

De excepcionales condiciones vocales y expresivas, con aterciopelado timbre, amplio rango de

tesitura, efectiva proyección, musicalidad a borbotones y afinación perfecta, Orlinski no sólo

deslumbra técnicamente al desplegar impactantes ornamentaciones y otras pirotecnias, sino que

llega a la esencia de las diversas caracterizaciones abordadas mediante un impactante dominio

de los afettis (afectos). De gran impacto lo logrado en el ritornello de “E pur io torno qui” -el aria

de Ottone-, de L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi, con una desgarradora

recreación del dolor al ser traicionado por Poppea. Lo mismo en “Amarilli, mia bella”, de “Le

nuove musiche”, de Giulio Caccini, en una personificación de un enamorado que exterioriza su

adoración por Amarilli. Asimismo, la hilarante escena caracterizando a una anciana con las

debidas inflexiones de una voz desgastada propia del personaje ante la ansiosa necesidad de


tener a su esposo, en las arias “Quanto piú la donna invecchia” y “Son vecchia, patienza”, de

la ópera “L’Adamiro”, de Giovanni Cesare Netti.

Y entremedio, notables las intervenciones instrumentales de Il Pomo d´ Oro lideradas por la

concertino Alfia Bakieva, destacándose, además, Miguel Rincón en Tiorba y Guitarra Antigua.

Gran labor del bajo continuo, fundamental en el repertorio barroco. Sin duda, de alto impacto esta

presentación de una agrupación especialista en música históricamente informada en el Teatro

Municipal de Viña, y sólo comparable, luego de varias décadas, a otro conjunto barroco de

jerarquía como el ensemble Musica Antiqua Köln, con Reinhard Goebel, en su antológica

presentación a mediados de los años 80…

En suma, una deslumbrante presentación de uno de los contratenores top de hoy en día junto a

una de las mejores agrupaciones barrocas del momento en una única presentación en Chile, y

fuera de la capital…