sábado, 20 de junio de 2026

                                           SOBRIEDAD Y ESTILO


Juventus Lyrica, temporada 2026. Opera: “Madama Butterfly”, drama lírico en versión original en dos actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela homónima de David Belasco. Intérpretes: Sofía Gala Godoy (Cio-Cio-San), Marcelo Gomez (B.F. Pinkerton), María Koslova (Suzuki), Ernesto Bauer (Sharpless), Santiago Delpiano (Goro), Jerónimo Vargas Gomez (Yamadori), Cristian de Marco (Zio Bonzo), Natacha Nocetti (Kate Pinkerton), Ramiro Brandan (Comisario Imperial), Chander Coviello (Notario), María Paz Parra Araya (Madre), Sol Risé (Tía), Natalia Bereskyj (Prima). Orquesta  de Juventus Lyrica, Coro de Juventus Lyrica, Director: Pablo Manzanelli. Escenografía e Iluminación Gonzalo Córdova, Vestuario: María Jaunarena. Dirección Musical: André dos Santos. Puesta en escena: Ana D’Anna. Teatro Avenida de Buenos Aires, Función del 12 de Junio de 2026.



NUESTRA OPINION: BUENO


   Uno de los objetivos que me impuse al crear “De Paraíso para Usted” fue  que todas las manifestaciones de música clásica tuviesen su espacio de difusión. Entiendo que dicho objetivo se cumple, y más aún cuando en estos tiempos de escaso o nulo apoyo en cuanto a contribuciones y mecenazgos se refiere, obliga a grupos o asociaciones a administrar y ser creativos con los escasos medios y recursos con que dichas entidades cuentan. “Juventus Lyrica” es seguramente la referencia obligada en la materia . Por promover a las voces jóvenes en espectáculos en donde priman la sobriedad y el buen gusto sin caer en lugares comunes y con el esfuerzo que significa contar con un buen soporte orquestal, una masa coral bien preparada y crear un espacio escénico a partir de una determinada idea, aún con elementos mínimos pero que sitúan de manera impecable al espectador en tiempo y espacio.


  En la presente temporada de esta institución  tuvimos la grata noticia de que se compondría de dos títulos en escena. El primero que hoy nos convoca; “Madama Butterfly” de Puccini. El otro: “Rigoletto”, por el cual esperaremos.


 Si bien al correrse el telón del Avenida uno ya percibió que la puesta sería tradicional y que el mencionado buen gusto estaba instalado sobre el escenario de la sala, siempre es interesante leer los comentarios insertos en el programa de mano. Allí Ana D’Anna, la directora escénica de esta versión, manifiesta que ha abrevado en tres fuentes: Kobayashi Issa, poeta Japonés especializado en Haiku (poemas breves nipones), John Luther Long (Periodista Estadounidense autor del cuento “Madame Butterfly”) y David Belasco autor de la obra de Teatro “Madame Butterfly, que impresionara a Giacomo Puccini al punto de encontrar en ella el argumento para una nueva ópera. Los tres en mayor o menor medida sobrevolaron la historia real que la hermana de Long le refirió a este  a partir del relato de su esposo, misionero metodista destinado un tiempo en Japón. Es ante todo un choque de culturas. La Japonesa, rica en tradiciones, espiritualidad, meditación y costumbres con la Occidental de vida más libre, más allá de algunos pruritos, con mentalidad de avanzada. Una acertadísima decisión fue la elección de dibujos del artista plástico Japonés Maruyama Okyo, coetáneo del poeta Issa para ambientar los espacios de la casa en que vivirán Cio-Cio-San y Pinkerton. En pocas imágenes se expresó todo. Triunfo para Gonzalo Cordova quien además iluminó de manera impecable la escena. Muy cuidado y adecuado el vestuario que aportó María Jaunarena, de época y cuidado en el estilo. D’Anna redondeó una interesante labor de marcación escénica, logrando que los cantantes respondan con una muy adecuada labor actoral. Discrepo solamente respecto a las indicaciones al personaje de Goro quien lejos de ser el siniestro rufián casamentero, aquí aparece con movimientos sobreactuados más de tipo marcial que de un inescrupuloso que al saber que se disuelve la unión entre Pinkerton y la protagonista, no duda ya en colocarla junto al rico Yamadori.


  Solvente una vez más la participación del Coro de la Institución con la preparación de Pablo Manzanelli, totalmente integrado al palco escénico y de allí que también corresponde resaltar la muy buena concertación de André dos Santos, equilibrada en todo momento, balanceando perfectamente entre voces y música y guiando a una ajustadisima orquesta.


  El elenco estuvo integrado por voces que mostraban experiencia junto a otras que afrontaban el desafío de hacer sus primeros protagónicos de fuste. Así en los roles de flanco lucieron Ramiro Brandán como el Comisario Imperial con buena voz y clarísimo decir. Cristian De Marco, con estupenda solvencia para encarar su Zio Bonzo. Natacha Nocetti con presencia y buen decir para el ingrato rol de Kate Pinkerton. Santiago Delpiano con muy buena voz en el rol de goro y Jerónimo Vargas Gómez con un Yamadori de impecable factura. Correctísimos en sus breves intervenciones los demás coprimarios.


  Los roles principales fueron cubiertos por María Koslova como Suzuki, quien resultó la revelación de la función con muy buen decir, presencia actoral y total compenetración con su rol. Ernesto Bauer haciendo gala de su oficio y línea de canto para un muy buen Sharpless. Pinkerton fue abordado por Marcelo Gómez con correctos recursos actorales y vocales, aún cuando en estos últimos lleva su registro agudo al límite. 


  En cuanto a la protagonista, Sofía Gala Godoy, salió airosa del compromiso. Creció con el correr de la función y su actuación fué sumamente digna. Tal vez le convenga ahora dejar transcurrir un tiempo para que con mayor madurez vocal y bien asentada retome el rol. 


Donato Decina


 


Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional durante la inolvidable interpretación de la Quinta Sinfonía de Mahler. Fotografía de Santiago García para la Dirección Nacional de Elencos Estables.



LA PERFECTA SIMBIOSIS DIRECTORA/ORQUESTA


Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Directora: Ligia Amadio. Programa: Gustav Mahler, Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor. Auditorio Nacional, 10 de Junio de 2026.



NUESTRA OPINION: EXCELENTE



   De toda la producción Mahleriana, la Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor ocupa un lugar preponderante. Sus principales características son: un plan que se esboza a partir del hecho de que a pesar de que sus movimientos son cinco tanto los dos iniciales como los dos finales se interpretan sin solución de continuidad y entre los dos primeros y el tercero hay una pausa un poco mayor (no extensa pero sí de descanso) dada la intensidad de la música de esa primera parte. Hay mucho de personal en esos pentagramas. Dolor por la pérdida de seres queridos. llegada a Viena en donde se consumará como profesional de la dirección de orquesta y la llegada del amor como culminación de su existencia. Hay un tránsito desde la sombra a la luz.


  En el terreno de la música la obra se inicia con una imponente y vibrante marcha fúnebre en donde pareciera describir el deambular del cortejo. Este movimiento inicial tendrá su correlato con el “tormentoso” posterior, perfecta descripción de la tristeza y la desesperanza.  Casi sobre el final del mismo hay un tema interpretado por una fanfarria al que podría describírselo como un desahogo,  el que será retomado luego de forma brillante en la coda de cierre de la obra. Perfecta descripción del cambio de ánimo. El movimiento central es una verdadera transición. Mahler ha llegado a Viena, se inserta y a través del vals nos muestra su presente aún cuando se permite en la sección central exhibir melancolía del pasado. Es a partir del cuarto movimiento en donde la obra da un giro radical. Ha aparecido el amor de su vida, Alma Schindler, y en el “Adagietto” plasma el que tal vez sea el mayor obsequio  de amor que un compositor haya hecho a su mujer.El último acorde de las cuerdas queda suspendido en el aire para que con el primer acorde a cargo del corno se inicie el quinto movimiento en un engarce perfecto y  que en una fuga magnífica exteriorice toda su felicidad. Aquí en la coda es en donde reaparece el tema de la fanfarria del segundo movimiento,  ahora ese pasaje es brillante y  la obra culmina plena de luminosidad.


  En cuanto a la orquestación, la misma es frondosa con número importante para cada sección del conjunto. En toda la partitura hay detalles que no deben pasarse por alto, por lo que todo director que se precie de ser tiene al abordarla un inmenso desafío por delante, para sí y para los músicos de la orquesta a quienes debe convencer y motivar con su propuesta. Una interpretación rutinaria de esta obra hace que inmediatamente quede en el olvido, en cambio una versión profunda hace que se la recuerde como una referencia.


  Justamente lo segundo es lo que ocurrió con la versión ofrecida por Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional. Profunda al máximo . Rica en matices y atenta a cada detalle. Tiempos exactos sin caer jamás en baches. Una Sinfónica que respondió en total plenitud desde los puntales como los solistas de trompeta y corno hasta el último músico. Versión que quedará en la memoria auditiva y será referencia obligada. Perfecta simbiosis Orquesta/Directora.



Donato Decina


              ANTONIO FORMARO EN CONTINUA SUPERACION


Festival Konex de Música Clásica 2026. Concierto de Apertura. Presentación del pianista Antonio Formaro. Programa: Obras de Soler, Albéniz, Turina, Granados y Falla. Sede de la Colección Amalita (Fundación Fortabat), 08 de Junio de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Con la presencia del Sr. Embajador de España en la Argentina Don Joaquín de Arístegui Laborde, altos dignatarios extranjeros y  del anfitrión el Dr. Luís Ovsejevich, Presidente de la Fundación Konex, tuvo lugar en el espacio de la Colección Amalita en Puerto Madero el concierto de apertura del Festival Konex de Música Clásica 2026, el que este año lleva el título de “España Sonora” y que tuvo como único artista de dicho concierto al pianista Antonio Formaro.


  Tras las palabras del Sr. Embajador de España y del anfitrión y con una sobria e impecable presentación de mi colega Daniel Varacalli Costas, el gran intérprete argentino abordó una exigente y generosa programación que abarcó composiciones de los siglos XVIII, XIX y XX, en los que Formato evidenció su profundo conocimiento del repertorio por él elegido, su siempre  impecable técnica y su total y por momentos visceral entrega, algo que el propio intérprete se encargó de señalarle al público,. ya que se trataba de un repertorio que escuchaba desde su infancia bajo la influencia de su Sra. Madre, la que se hallaba presente en el espacio.


  Así pudo apreciarse dos sonatas de Antonio Soler a modo de introducción. De la “Suite Española” de Isaac Albéniz los números “Granada” y la celebérrima “Asturias”, ésta última en una versión sencillamente estupenda. Del propio Albéniz el programa también incluyó de “Cantos de España” Op. 232 “Oriental”, “Bajo la Palmera”, “Córdoba” y “Seguidillas”.


  Este estupendo recorrido musical continuó con dos de las “Danzas Españolas” de Enrique Granados: la N° 2 “Oriental” y la N° 5 “Playera” también conocida como “Andaluza” que marcó otro de los puntos altos del concierto. Del propio Granados se pudo escuchar seguidamente su “Capricho Español”, Op. 39 de infrecuente programación. Bienvenida ha sido su inclusión.


  No podía faltar en este repertorio Joaquín Turina y el Maestro Formato ofreció una interesante versión de “Orgía” de las “Danzas Fantásticas”  Op. 22.


  Cerrando este recorrido/repertorio sobrevino el momento más alto de la noche con las estupendas interpretaciones de obras de Manuel de Falla. Se escucharon la “Serenata en Mi menor”, la “Farruca del Molinero” de “El Sombrero de Tres Picos” con el vértigo creciente de su parte final y rematar con tres momentos de “El Amor Brujo”: la “Danza del Terror”, el “Canto del Pescador” y una soberbia versión de la “Danza Ritual del Fuego”, remate justo para una faena excepcional.


  Tras la cerrada y justa ovación del público, Formaro entregó una composición que obró como puente para el siguiente concierto del Festival el próximo 4 de Agosto en el Salón Dorado del Teatro Colón referido a “España en la Opera”: la danza “Aragonesa” de “Le Cid” de Massenet. Impecable cierre para una noche que quedará en el recuerdo.


  El Maestro Formaro volverá a presentarse en el marco del Festival dentro del ciclo de la Orquesta Académica del Teatro Colón el próximo 26 de Setiembre cuando aborde “Noches en los Jardines de España” de Don Manuel de Falla. Vale la pena agendarlo



Donato Decina.


martes, 9 de junio de 2026

 

EXTRAORDINARIO CONCIERTO DE MARIO BENZECRY A SUS 90 ESPLENDIDOS AÑOS

 

Palacio  Libertad, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”, Director: Mario Benzecry.  Solista: Milena Steiner Arias (Violín). Programa: Obras de Giacobbe, Beethoven, Saint-Saëns y Prokofieff. Auditorio Nacional, 07 de Junio de 2026.

 

  Gracias Maestro. Por su tenacidad, por sostener proyectos mas allá de la adversidad, por cambiar para siempre el rumbo de la formación musical de los jóvenes instrumentistas de Argentina, iniciándolos en repertorios impensados hasta hace algunos años atrás. Porque mientras algunos (tal vez con justa razón) dicen que es mejor descansar, Ud. sigue entregando todo lo mejor de si mismo.

 

  No son solamente los últimos treinta años a  los que el querido Maestro ha empeñado sus fuerzas. Imposible no olvidar su gestión al frente de la Orquesta de Cámara Mayo  tanto como el haber sido Director Musical del Ballet Estable del Teatro Colón en los tiempos en que comenzaban a despuntar en sus carreras los jóvenes Julio Bocca, Maximiliano Guerra y Eleonora Cassano. Tantos y tantos conciertos al frente de la Sinfónica Nacional, de los que destaco la única vez que tuve la oportunidad de escuchar la bellísima “Sinfonía para una Boda Rústica” de Karl Goldmark. Ya mencionando este título, podrán apreciar que la ampliación y renovación del repertorio es una constante en El.

 

  La programación de las fechas de conciertos de la Orquesta, hizo que coincidiera esta presentación a horas de que el Maestro cumpliera sus 90 años (fue al día siguiente). Fiel a su estilo, Mario Benzecry lo hizo una vez más, innovando.

 

    El concierto se inició con una obra argentina que ya puede incluírsela en el repertorio de la San Martín: la “Gagliarda Hispánica” de Juan Francisco Giacobbe, pieza que está conformada por una serie de danzas en estilo antiguo pero en orquestación moderna. Sumamente interesantes, fueron interpretadas de manera muy  ajustada por los jóvenes y muy bien recibidas por el público.

 

  Seguidamente ocurrió algo que suele suceder. Debió escucharse el concierto para Violín y Orquesta de Max Bruch en interpretación del violinista Miguel Angel Negri. Un fuerte estado gripal  del solista (común en esta época del año) hizo imposible que pudiera llevarse a cabo. Y aquí, el elogio para la violinista Milena Steiner Arias (miembro de la Orquesta), quien virtualmente salió “al toro” para interpretar con mucha justeza la “Romanza para Violín y Orquesta Nº 2”, Op. 50 de Beethoven, siendo acompañada en muy buena forma por el conjunto.  La solista demostró buenas condiciones, sonido muy grato y se entendió perfectamente con el Maestro y sus Compañeros. Vaya nuestro saludo y el deseo de poderla escuchar nuevamente en presentaciones programadas  con obras de alto vuelo.

 

  Antes del intervalo se produjeron dos momentos de alto voltaje emotivo. El reconocimiento de los asistentes, personal y músicos de la Orquesta a su Maestro, en donde como símbolo de gratitud  se le obsequió un libro con mensajes manuscritos de salutación por muchísimas figuras de la música y  el escudo de la Orquesta tallado por el gran orfebre Juan Carlos Pallarols para que luego, tras un muy emotivo video que repasó algunos de los momentos personales más importantes de su trayectoria, Valeria Ambrosio, Directora del Palacio Libertad (del que hoy depende la Orquesta), le dirigiera al Maestro unas muy emotivas palabras destacando los rasgos personales que tanto conocemos.

 

  Entrando de lleno en la segunda parte, llegó la innovación.  Se inició con el raramente frecuentado poema sinfónico “Le Rouet d’Omphale” del Op.31 de Camille Saint-Saéns, que describe la condena que Apolo le aplica a Hércules, desterrándolo al reino de Omphale por tres años en los que deberá hilar en una rueca vestido de mujer. La página va desde la oscuridad inicial, el impulso y el movimiento que toma la rueda con el pedaleo que Hércules le imprime al artefacto,  hasta llegar paulatinamente a una detención definitiva. La versión fue estupenda. A partir de las indicaciones y la entrega del Maestro, los jóvenes músicos se brindaron de manera total, ofreciendo una interpretación plena de brillo y colorido musical. Se percibieron todos los detalles, intensidades y tensiones de la página con total claridad.

 

    Para el final otra rareza. La “Suite Escita” de Serguei Prokofieff. Obra compuesta en plena primera guerra mundial, la página surge de parte de la música del ballet “Ala y Lolly”. Prokofieff extrajo cuatro momentos que se transformaron en esta suite: “Invocación a Veles y Ala”, “El Dios Malvado y la Danza de los Monstruos Paganos”, “La Noche” y “La Gloriosa Marcha de Lolly y el  Cortejo del Sol”.  Música intensa, vibrante, con instantes de total fuerza orquestal  a la que el maestro hizo honor con maravilloso despliegue de energía en sus marcaciones. Cabe preguntarse porque no se ve esta página en el repertorio de las orquestas profesionales. La ovación con gran parte del público de pié habla a las claras del impacto que produjo en El esta versión. Tras dos salidas al escenario a saludar, una de las directoras asistentes subió al podio, para  que,  como no podía ser de otra forma, la Orquesta le interpretara el “Cumpleaños Felíz” al Maestro.

 

      Gracias Maestro Benzecry por tanto, y eso que aún quedan muchas cosas por venir!.

 

Donato Decina

domingo, 7 de junio de 2026

 


El Maestro Henrik Schaefer y la Filarmónica de Buenos Aires durante la interpreteción de la Sinfonía Nº 5 "De la Reforma" en la sala del Teatro Colón, captados estupendamente por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.


CONCIERTO CAMBIANTE PERO VALIOSO

 

Teatro Colón, temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Henrik Schaefer. Solista: Günter Haumer (Barítono).  Programa: Obras de Gade,  Mahler y Mendelsohn. 05 de Junio de 2026.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Antes de entrar en el terreno específico del concierto que nos atañe, quisiera mencionar que me llama muchísimo la atención la imprecisión del manejo de información que ocurre en el Teatro Colón de Buenos Aires. En los últimos dos conciertos se mencionó tanto en la tarjeta que se entrega en mano con la nómina base del concierto, como el programa que se lee mediante el empleo del Código QR que viene insertado en la mencionada tarjeta, que en el caso del primer concierto la Sinfonía Nº 2 de Arthur Honneger como en el de la Obertura “Ecos de Hossian” de Niels Gade en el segundo se trataban de estrenos argentinos.  Averiguaciones hechas tanto por mi apreciado colega Daniel Varacalli Costas como por mi estimada Marta Lugo de Palacio nos indican que el estreno argentino de la primera de las obras en cuestión tuvo lugar a mediados de la década de 1940 por Albert Wolff  al frente de la Orquesta Estable del mismísimo Teatro Colón y en cuanto a la segunda de las obras, quien esto escribe presenció una interpretación el año pasado en Mar del Plata  a comienzos de Abril, pero el Maestro Guillermo Becerra quien concertó dicha versión me informó que El mismo la había hecho en Córdoba allá por 2019 y que quien le sugirió ese título fue un instrumentista de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, por lo que si tiramos un poco del carretel nos encontraremos que ya hace largo tiempo que fue estrenada. Tras cartón, al comienzo de la segunda parte de este concierto el Mtro. Henrik Schaefer, invitado en esta oportunidad, manifestó por micrófono que por primera vez en Argentina se escucharía de manera completa la Sinfonía Nº 5 “de la Reforma” de Félix Mendelsohn ya se ese escucharían 24 compases habitualmente suprimidos y un solo de flauta al final del tercer movimiento que también habitualmente se suprime. Entiendo que son cosas que no deben tomarse a la ligera.  En el caso de las obras de Gade y Mendelsohn, la inexistencia de archivos de información fehaciente con datos de conciertos del siglo XIX hace que debería sumergirse en las hemerotecas de todo el país para saber si alguna publicación informa algo sobre alguna interpretación de las mismas y en cuanto a la de Honneger, evidentemente mis estimados amigos contaban con más información que el Colón o bien en el Colón no se investigó lo suficiente. Como sea, se trató de una desprolijidad impropia de una institución de la talla de nuestro Primer Coliseo.

 

  Entrando al Concierto de Marras, el mismo fue confiado al Maestro Alemán Henrik Schaefer quien integró como violinista la Filarmónica de Berlin y ya como director de orquesta logró ser Director Asistente de Claudio Abbado en la misma, la que próximamente nos visitará. Como solista se logró el concurso del barítono Günter Haumer, integrante de los elencos habituales de la Volksöper de Viena.  

 

  La Obertura de Niels Gadé, inspirada en sucesos del siglo XVIII en Escocia narrados por Ossian, bardo Celta de esa época, puestos en texto por el escritor James Macpherson . Se encuentran allí reivindicaciones de la Cultura Galeica, narraciones del hostigamiento ingles durante las rebeliones jacobitas, descripción de lugares y recuerdos de un estilo de vida que ya se encontraba extinguiéndose. Todo ello fue captado por Niels Gade quien la compuso como Op. 1 de su producción, logrando plasmar en música muy descriptiva  momentos de alta belleza orquestal. Schaefer y los Filarmónicos entregaron una versión de altísimo vuelo, muy ajustada con instantes a cargo de las cuerdas de gran belleza.

 

    Para completar la segunda parte y con la participación del barítono Günter Haumer se apreció una despareja y algo deslucida versión de los “Ruckert-Lieder” de Gustav Mahler. Despareja porque mientras que en los tres primeros; “No mires mis canciones”  “Inspiré una Suave Fragancia” y “Si amas la belleza” (esta última en orquestación de Max Puttmann del original para piano y voz de Mahler efectuada tras el fallecimiento del compositor), encontramos una voz muy interesante que supo decir y darle el énfasis al texto en relación con la música  La misma era de caudal escaso para una sala como el Colón. Supo expresar muy bien al  Lied más célebre “Me he retirado del mundo” en memorable dupla con el solo de Corno Ingles a cargo de Michelle Wong, pero sucumbió ante la fuerza de las fanfarrias en “A Medianoche”, en el pasaje final en donde el protagonista declara estar protegido por Dios si la muerte sobreviene.

 

 

  Como ya expresé líneas más arriba, la parte final estuvo reservada a la Sinfonía Nº 5 en Re mayor, op. 107 “De La Reforma” de Félix Mendelsohn. Compuesta para el tricentenario de la  “Confesión de Augsburgo” que da origen a la reforma protestante de Martín Lutero. Mendelsohn se apoya en dos ejes centrales para la composición de esta obra: el “Amén de Dresde” en el primer movimiento y el himno luterano “Castillo fuerte es nuestro Dios” en el último. A lo largo de los cuatro movimientos que la integran, el Maestro Schaefer fue conduciendo una muy sólida versión  la que se terminó erigiendo en lo mejor que se escuchó en el concierto dada la extraordinaria respuesta de los maestros de la Filarmónica. Sólida amalgama a partir de un muy buen empaste con vientos y bronces de brillante intervención y una cuerda que paulatinamente va recuperando el sonido “europeo” que la identificó a lo largo de tantos años. No extrañó entonces en que el público reaccionara de manera muy favorable con una sostenida ovación a esta labor.

 

  La presencia de estos maestros extranjeros que aportan su experiencia en esta temporada tan particular de su octogésimo aniversario, debe ser el punto de partida para retomar la senda de crecimiento sostenido que el conjunto harto merece. A lo largo de estos ochenta años hay hitos demasiados hitos importantes y a partir de ellos en es donde debe basarse esa recuperación. La historia, la Ciudad y el Colón, lo reclaman.

 

 

Donato Decina



sábado, 6 de junio de 2026

 


Philippe Herreweghe y la Orchestre des Champs-Elysees en el escenario del Colón durante el concierto de abono del Mozarteum Argentino captados por la Sra. Liliana Morsia. Agradecemos al Mozarteum la gentleza de acercarnos esta fotografía para ilustrar el presente comentario.


GLORIOSA COMBINACION DE EXPERIENCIA Y SABIDURIA

 

Mozarteum Argentino, Temporada 2026. Presentación de la  Orchestre des Champs-Elysees. Director: Philippe Herreweghe. Programa. Obras de Schubert y Beethoven. Teatro Colón, 01 de Junio de 2026.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  A casi dos décadas de su primera visita a Buenos Aires (y también gracias a los esfuerzos del Mozarteum Argentino), retornó la Orchestre des Champs-Elysees bajo la guía de su fundador Philippe Herreweghe. Como se sabe, este extraordinario conjunto dedicado al revisionismo histórico se aboca a llegar a la más precisa interpretación musical al momento del estreno de las obras que aborda, utilizando instrumentos construidos en el estilo de esos tiempos. Fundada en 1991, la Orchestre des Champs-Elysees ha recorrido en estos 35 años un extensísimo camino que la ha llevado a interpretar un repertorio que abarca desde Vivaldi al post-romanticismo. Imposible no recordar esa primera visita en donde apreciamos, incluso con montaje de fondo, la Sinfonía Fantástica de Berlioz  junto a su Op. 5b “Lelio o el regreso a la Vida”, única oportunidad en que este cronista pudo escucharlo en concierto (y quién sabe cuántas otras personas más).

 

  Sabido es que en estos tiempos difíciles traer un conjunto sinfónico desde el viejo mundo a estas latitudes es una empresa harto complicada. Gastos de todo tipo (acarreos, seguros, traslados aéreos y terrestres, alojamiento, entre otros). Es por eso que ante estas circunstancias en nada debe extrañar la elección del repertorio para un conjunto de medianas dimensiones, pero no por ello se puede perder la oportunidad de apreciar a dos monumentos de la historia universal de la música y en este tipo de abordaje. Entonces, bienvenida la ocasión y la apuesta del Mozarteum Argentino en volver a traer a su abono a un conjunto sinfónico.

 

  La primera parte del programa estuvo dedicada a la Sinfonía Nº 8 en Si menor, número de catálogo D.759 de Schubert, es decir, la celebérrima “Inconclusa”.

 

  Sumergirse en la escucha de esta versión, es ingresar en un mundo fascinante. La precisión, los “Tempi” y las dinámicas impuestas por el  Maestro Herreweghe, hacen que se aprecie una verdadera “limpieza” de todo lo que ha venido transcurriendo después con la evolución de los conjuntos orquestales hasta nuestros tiempos. Hago hincapié en el tema de la magnífica resolución de la afinación, concepto fundamental para este tipo de organismos. Siempre al tono, surgiendo entonces un sonido “mate” tan distintivo de las orquestas Europeas. Herreweghe plasma un enfoque intenso, ofreciendo la interpretación sin cortes de la partitura, de total justeza, en el que un “tempi” dinámico no significó en modo alguno sacrificar profundidad e intención. Así las cosas, los dos movimientos fluyeron con naturalidad ante el silencio total de la sala, la que luego de una pequeña pausa al final, estalló en la primera ovación de la noche.

 

  Tras la justa pausa, retornamos para escuchar ahora al otro monumento: la Sinfonía Nº 7 en La mayor, Op. 92 de Beethoven. Aquí puedo decir que con esta elección, el Maestro Herreweghe ofrece una línea de continuidad en la evolución musical. Beethoven y Schubert coexistieron en la misma época y en la misma ciudad. Por lo tanto es como si el gran genio de Bonn le pasara al otro gran genio austríaco el testimonio, aunque desgraciadamente la prematura muerte del segundo nos privó de apreciar cual pudo haber sido su evolución musical. Al ir escuchando esta versión, también de partitura completa, pude volver a apreciar ese “tempi” parejo  y un detalle de excelencia cual fue el de un silencio extendido entre frase y frase al inicio de la recapitulación del tema principal del cuarto movimiento. Debería decir que más que la “exaltación de la danza” (como siempre se la denomina a esta sinfonía), en esta versión podríamos denominarla como “exaltación de la libertad”,  en honor a esa libertad creativa de la que Beethoven gozó y a la que llevó hasta las últimas consecuencias. No extrañó entonces que tras el compás final otra gran ovación saludó a Herreweghe y a los músicos como gratitud  y reconocimiento a la labor desplegada en el escenario del Colón.

 

  Un Director conmovido y agradecido, decidió, tras consultar con los músicos, ofrecer un pequeño, pero apreciado “bis”. Ofrecer el final del Tercer movimiento de la “Séptima”.  Todo dicho.

 

Donato Decina


jueves, 4 de junio de 2026

 

Escena final de "Dementia" de Oscar Strasnoy/Ariana Harwicz en el escenario del Colón , retratada de forma magistral por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.


CONSTRUIR UNA OPERA DE UN MODO DIFERENTE

 

 

Teatro Colón, temporada 2026. Opera: “Dementia” (En tres cuadros y un epílogo), Encargo del Teatro Colón en Estreno Mundial.Música de Oscar Strasnoy y Libreto de Ariana Harwicz Intérpretes: Florencia Burgwardt (Escritora de 25 años), Daniela Tabernig (Escritora de 50 años), Monica Ferracani (Escritora de 75 años), Sebastián Angulegui (Traductor de 25 años), Alejandro Spies  (Traductor de 50 años), Víctor Torres (Traductor de 75 años), Cintia Velázquez, María Castillo de Lima, Gabriel Vacas, Marcelo Iglesias Reynes, Leonardo Fontana (Coro de Vecinos/Cazadores), Ivan Rutkauskas (Piano), Milva Leonardi (Mucama-Rol actuado), Pablo Ruíz Seijo (Pianísta-Rol Actuado) Orquesta Estable del Teatro Colón. Escenografía y Vestuario: Mariana Tirantte, Iluminación: Matías Seidon, Proyección y Video: Martín Borini, Coreografía: Luciana Acuña. Dirección Escénica: Mariano Pensotti. Dirección Musical: Tito Ceccherini. Función de Estreno Mundial del 31 de Mayo de 2026.

 

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

 

“Somos una mala traducción de nosotros mismos”, a partir de esa frase que Ariana Harwicz introduce en el libreto de “Dementia” comienza a desarrollarse la acción en paralelo de la vida de una pareja a los 25, 50 y 75 años. Una escritora y un traductor de sus obras que transitan desde la euforia inicial a la necesidad  de que ella escriba para poder traducir y así vivir. La presencia de una empleada doméstica que ejercerá atracción sobre el traductor, quien desaparecerá de manera misteriosa. Un vecino pianista el que interferirá en la escritora con sus interpretaciones y vecinos y cazadores de vida rural muy sencilla. En la evolución se verá que ella ha escrito y ganado premios y luego ante la desmemoria de su esposo traductor dejó de escribir largo tiempo atrás. Ahí comienza la reconstrucción del recorrido. Aparecerán miserias, deseos, conflictos. Texto y música van en una misma dirección. La palabra es dura, la música contundente. Aquí entonces surge una impresionante labor de conjunto. En primer lugar la dupla Strasnoy-Harwicz, quienes desde cero se lanzaron a la creación de esta historia con un texto que sirve a la música y  viceversa. Harwicz viste a la obra con lenguaje franco y directo y Strasnoy en  plena posesión de medios musicales nos muestra su evolución compositiva respecto a “Réquiem”, su anterior trabajo. Ambos nos proporcionan un trabajo cerrado de atmósfera densa el que se desarrolla, crece y convence de manera progresiva. Junto a ellos, la puesta  impecable de Mariano Pensotti, ya sea en cuanto a movimiento como a desplazamiento de los intérpretes en el escenario y  hasta en el convincente uso del disco giratorio del mismo, apuntalado por un soberbio vestuario de  Mariana Tirantte utilizando los mismos géneros en diferentes combinaciones para cada etapa de vida de la pareja, siendo además autora de una muy funcional escenografía que para que en cada escena los protagonistas se ubiquen en el espacio adecuado. Todo ello se ve reforzado  por la impecable iluminación de Matías Sendon y el apoyo de video diseñado por Martín Borini. El equipo se completó con la magistral dirección musical de Tito Ceccherini, el que no dejó nada librado al azar, ya sea  por su permanente conexión con el palco escénico como por el rendimiento que obtuvo de la Orquesta Estable la que logró una labor superlativa.

 

  Yendo al plano vocal,  las labores fueron creciendo con el correr de la función. Florencia Burgwardt como la joven escritora asumió el que tal vez sea el rol  más comprometido en lo que va de su carrera, asentándose con el correr de la función  y saliendo airosa. Daniela Tabernig con naturalidad y solvencia se luce tanto vocal como actoralmente como la escritora de 50 años y Mónica Ferracani dando cátedra de buen  gusto tanto en lo vocal como en lo actoral. En los roles masculinos, Sebastián  Angulegui mostro soltura y oficio como el joven traductor, Alejandro Spies en una papel que pareciera haber sido hecho a su medida se lució ampliamente como el escritor de 50 años y, definitivamente, Víctor Torres como el escritor de 75 años con un oficio en el decir y una soltura escénica que logra que el espectáculo todo se torne realmente convincente.

 

  Hubo solvencia en las voces que dieron vida a los vecinos y los cazadore, una labor estupenda de Ivan Rutkauskas desde el piano, para una actuación muy lograda de Pablo Ruíz Seijo en el rol del vecino pianista y una sugerente intervención de Milva Leonardi como la Doméstica que se introduce en la vida de la joven pareja. Finalmente muy acertados fueron los movimientos coreográficos de Luciana Acuña.

 

Esta es la misión permanente del Teatro Colón. Incentivar a los compositores nacionales, ayudar a sus desarrollos y de no olvidar a quienes los precedieron. Es la razón de ser de la casa.  De ahora en más sus directivos tienen la palabra  para el desarrollo futuro.    

Donato Decina


miércoles, 3 de junio de 2026

 

La gran Midori ovacionada por el público asistente al Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón. Fotografía estupenda de Juanjo Bruzza enviada por Prensa del Teatro Colón.


LA VIGENCIA DE MIDORI

 

Teatro Colón, Temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Directora: Zoe Zeniodi. Solista: Midori (Violín). Programa: Obras de Tchaikovsky, Charbonnier y Honneger. 30 de Mayo de 2026.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Si bien se esperaba que el Concierto para Violín y Orquesta de Tchaikovsky  con el atractivo de Midori como solista se ofreciera en la segunda parte del programa, una voz en off anunció antes del inicio de la primera parte que justamente la obra con solista ocuparía dicha parte y las dos obras restantes pasaban a la segunda. No estuvo para nada desacertada esa decisión por parte de quien la haya tomado. La estructura de un programa coloca a la obra con solista en el centro del mismo balanceando con las otras obras que lo completan, y en el resultado final, se demostró que harto justificadamente correspondía hacerse así.

 

  Desde su primera visita a mediados de los noventa como a su regreso en la pasada década, el romance entre el público porteño y Midori se mantuvo inalterable y se ratificó en esta ocasión. Su versión del Concierto para Violín y Orquesta de Tchaikovsky fue de absoluta excelencia. Una obra que luce permanentemente esplendorosa, en manos de esta eximia interprete se nos revela en que también desde otro enfoque se puede  mantener su esplendor. Pasajes de un refinamiento exquisito ya desde los primeros ataques. Total seguridad ante los desafíos técnicos. Momentos de profundidad sublime en la que construye y comparte con el público una introspección en la que la música fluye con serenidad y naturalidad. El movimiento central se exhibió pleno de canto manteniendo las características antes mencionadas y un final con un  sorprendente y maravilloso timbre “mate” en el que la solista se movió absolutamente a sus anchas. Por su parte la Filarmónica con la guía de su titular, Zoe Zeniodi, acompañó de manera correcta, aun cuando en el primer  movimiento se apreciaron algunos desacoples con la solista. En nada extrañó que la reacción del público fuera la de una sostenida ovación para que Midori retribuyera con dos fragmentos “Bachianos”, marca registrada de su repertorio que dejó al público en total estado de éxtasis. Ojalá pueda contarse con una nueva visita en breve tiempo.

 

  El inicio de la segunda parte nos trajo el estreno del Poema Sinfónico Nº 3 “Bosques de Maiernigg” dedicado a la memoria de Gustav Mahler, el gran compositor Bohemio, justo en una semana en la cual la propia Orquesta en su próximo concierto abordará los “Rückert -Lieder”   y la Sinfónica Nacional a la semana siguiente abordara la imponente quinta sinfonía en la que su cuarto movimiento (Adagietto) tiene en su base la melodía del más famoso de los “Rückert-Lieder” (“Estoy solo en el mundo”). Por lo cual, más allá de las casualidades, resultó muy interesante su audición la que revistió el carácter de estreno argentino y sudamericano. Nos encontramos en una obra de desarrollo tonal, inspirada en esos bosques en los cuales Mahler se retiraba los veranos a componer.  Parte desde un vibrante y sostenido discurso del  cual algunos temas expresados son retomados a lo largo de la misma. Su orquestación es para un orgánico amplio y sin caer en lugares comunes. Charbonnier logra mantener la tensión y la atención de forma permanente y ese es su gran mérito.  La Mtra. Zeniodi obtuvo del conjunto una muy buena respuesta y el público recibió con mucho agrado este trabajo.

 

 

  En el final, anunciado como estreno argentino, aunque al momento de escribir el presente comentario  llegó la información de que la Sinfónica Nacional lo ofreció a comienzos de los cincuenta de la pasada centuria, se interpretó la Sinfonía Nº 2 de Arthur Honneger.

 

  A modo de introducción, tras anunciar la obra y las circunstancias de su composición, la Mtra. Zeniodi con muy buen criterio solicitó al público que no se aplaudiera entre movimientos, para lo cual mantuvo su mano en alto en esos instantes logrando así su cometido. A lo largo de sus tres movimientos, compuesta durante gran parte de la segunda guerra mundial y fundamentalmente en la ocupación alemana de Francia, Honneger plasma en el pentagrama un trabajo de alta densidad y fuerte carga emotiva. Compuesta para cuerdas, con una intervención  de trompeta fuera de escena al final de la obra simbolizando un canto de esperanza ante la adversidad, el compositor hace una extensa e intensa catarsis musical.  Haciendo un paralelismo, esta sinfonía resulta pionera de dos trabajos posteriores también ambos para cuerdas: “Metamorfósis” de Richard Strauss y el Cuarteto Nº 8,Op. 110 de Dimitri Shostakovich, el que luego en arreglo de Rudolf Barshai se transforma en la Sinfonía de Cámara Op. 110 B. Mientras Honneger emplea alrededor de 35 minutos para este trabajo, Shostakovich lo hace en 25 y Richard Strauss casi en otro tanto. Hay una diferencia, Honneger estaba viviendo la guerra y los otros dos compositores se expresaron luego de haberla padecido. Apreciamos una muy interesante labor de la Mtra. Zeniodi, con estupenda actuación de las cuerdas a lo largo de toda la obra y una sobria intervención de Fernando Ciancio desde fuera de escena con la trompeta.

 

  Noche de rendimiento parejo junto a una formidable interprete.

 

Donato Decina



 SÓLIDO INICIO DE TEMPORADA LÍRICA


Por Jaime Torres Gómez

Como ha sido tradicional, en mayo se inició la temporada lírica del Teatro Municipal de

Santiago, en esta oportunidad con la La Bohème, de Giacomo Puccini, sin duda uno de los

títulos más populares del repertorio operístico. 

Estratégicamente, la elección de La Bohème, al igual como Madama Butterfly al inició de la

temporada del año pasado, obedeció a una lógica de reencantar a los operáticos tradicionales

más la captación de nuevas (y necesarias) audiencias.

Huelga destacar el importante esfuerzo asociado de las instituciones musicales (teatros y elencos

artísticos respectivos) por desarrollar continuamente la ópera (suma de todas las artes musicales

y escénicas) ante su alta complejidad técnica y económica..., reconociéndose el esfuerzo, por

décadas, del Municipal de Santiago al ofrecer temporadas internacionalmente reconocidas. Sólo

esperar, superada la actual coyuntura económica, retomar a futuro los tradicionales 6 títulos

históricos…

Los referentes de La Bohème en el Municipal son potentes, como las producciones de 1978 con

la afamada Adriana Maliponte; 1982, en la recordadísima producción de Nicola Benois junto a

Yasuko Hayashi, Luis Lima y Vicente Sardinero; y la antológica versión de 1986 con Renata

Scotto y Jaume Aragall.

Cabe señalar que la producción de Benois se repuso –con algunas variantes- todas las veces

hasta la anterior puesta en escena propiamente tal, considerando que la última vez correspondió

a una versión semi escenificada y en contexto de pandemia (2022). En esta oportunidad se contó

con una nueva producción liderada por Cristina Gallardo-Domâs, en su debut como regisseur, y

sin duda toda una autoridad artística (particularmente en esta ópera), al ser un referente mundial

en la interpretación de Mimí. El diseño de escenografía estuvo confiado a Julián Hoyos,

asimismo, Loreto Monsalve como diseñadora de vestuario, y Ricardo Castro en la iluminación.

Con celebrada intuición teatral, la regie de Gallardo-Domâs acertó con el cambio de época al año

1945 del siglo XX, no desdibujando la esencia del libreto original, y consecuentemente,

discurriendo, en lo macro, hacia una correcta exégesis argumental, no obstante ciertas libertades

menores.

Muy bien delineado el perfil de cada personaje, amén de una ordenada disposición de masas y

elementos corpóreos. Del todo acertada la omnipresente aparición de la figura del compositor (a

cargo del actor Francisco Pérez-Bannen) deambulando en buena parte de la ópera, quizás en

señal de empatía con los personajes en escenas relevantes. Y siendo un recurso teatralmente

recurrente, quizás no fue siempre lograda la yuxtaposición de planos escénicos paralelos,

perdiéndose algo la sorpresividad de algunas entradas de personajes (en el primer acto la llegada

de Benoit, y en especial la llegada de Mimí a la buhardilla). A la vez, poco (o nada) se entendió la

presencia de la misma Gallardo-Domâs evocando a Marlene Dietrich, no siendo más que una

curiosa anécdota.

Sobre la producción misma, de buena factura la escenografía de Julián Hoyos, de pictórica

mirada, con buen sentido contrastante y estupendamente apoyada por un acertado diseño

lumínico de Ricardo Castro. Excelentes diseños de vestuario de Loreto Monsalve.

En lo musical, una triunfal concertación de Paolo Bortolameolli, donde el lenguaje pucciniano

definitivamente le es afín (formidable su dirección de M. Butterfly el año pasado). Abordar Puccini


no es baladí ante la rica paleta armónica, tímbrica y colorística presente en casi toda su

producción. Del todo consubstanciado, Bortolameolli propone una penetrante mirada analítica,

transparente, y libre de ciertos aditamientos tímbricos y colorísticos (abusos de glissandi y otros

extemporáneos efectos) que se dan en ciertos enfoques. Magnífica conjunción foso - palco

escénico, con logrados balances, empática adopción de tempi, certeros matices y excelente

acompañamiento a las voces.

Con dos elencos de parecidas trayectorias, especial expectativa revestía el debut de la destacada

soprano chilena Yaritza Véliz como Mimi, luego de cantarlo en importantes casas de óperas

mundiales, cometido que la validó como una gran intérprete al poseer todos los atributos vocales

y musicales deseables para el rol. De amplia proyección, homogéneo legato, rango y calibrada

musicalidad, Yaritza logra empoderarse en la mayor parte del desarrollo dramático, destacándose

en todo el primer acto (notable la atmósfera irradiada desde su primera aparición, y luego con una

entrañable entrega en “Mi chiamano Mimí”, como en el dúo “O soave fanciulla”). Aunque errática

en el tercer acto (día del estreno), careció de mayor progresión dramática, recuperando

expresividad hacia el final de la ópera.

Muy bien complementada en todo orden la segunda Mimí, con la debutante Usbeka Angelina

Akhmedova, de importante material y consumada musicalidad, brindando toda la fragilidad

propia del personaje, y logrando gran emotividad especialmente en el tercer acto. Sin duda, un

valor a tener en cuenta para futuras temporadas.

Siderales diferencias entre los Rodolfos… En el caso de Michael McDermott (primer elenco), si

bien su canto es noble y con una entrega más bien enfatizada en la fragilidad del personaje,

empero, su vocalidad es inadecuada para el rol al no poseer el espesor requerido (se trata de un

tenor lírico y de insuficiente caudal para Rodolfo), evidenciando dificultades en el passaggio y una

permanente tirantez en los agudos. Por distinto carril Kameron Lopreore (segundo elenco),

tenor-spinto de impactante caudal, hermoso timbre y amplia extensión, que ofreció una entrega

más extravertida (quizás, en exceso). Ideal a futuro volver a ficharlo para roles veristas e incluso

en algunos de tenor heroico.

De los secundarios y comprimarios, muy buenos resultados como Marcello de los también

debutantes Germán Enrique Alcántara y especialmente Yeontaek Yang. De menor jerarquía

Camila Romero y Pilar Garrido, como Musetta, en parte al no tener todos los atributos del

physique du rôle demandados (no es fácil interpretar a Musetta), no obstante, al tratarse de

talentosas cantantes. Y descollantes Matías Moncada y Francisco Salgado como Colline, a la

vez, muy sólidos Javier Weibel y Sergio Gallardo como Shaunard, lo mismo Cristián Lorca y

Pedro Alarcón, respectivamente, como Benoit y Alcindoro.

En suma, un sólido inicio de la temporada lírica del Teatro Municipal de Santiago, y buen

referente para los próximos títulos de ópera en el decano coliseo artístico nacional.