JAVIER MAS, UN
CONDUCTOR EN PERMANENTE EVOLUCIÓN
Dirección
Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a Cargo de la Orquesta
Sinfónica Nacional, Director: Javier Mas. Solista: Pedro Salerno (Contrabajo).
Programa: Obras de Mantiñan, Botessini y Nielsen. Palacio Libertad, Auditorio
Nacional, 22 de Abril de 2026.
NUESTRA OPINION: BUENO
Un programa, que para estos tiempos resultó
innovador e interesante ha sido el llevado a cabo por la Orquesta Sinfónica
Nacional bajo la Dirección del Mtro. Javier Mas, titular de la Orquesta
Sinfónica Provincial de Rosario y que desde hace más de una década viene
registrando un franco y decido crecimiento interpretativo, a la vez que se ha
revelado en el abordaje de obras desgraciadamente infrecuentes en los programas
de concierto.
En el inicio se pudo apreciar “Crudo”, obra
del año 2018 del compositor Leonardo Mantiñan. Obra que abreva en el tema de
las reiteradas crisis en Medio Oriente (hoy de inquietante actualidad), con su
correlato sobre las fuentes energéticas
y sus sabidas consecuencias, Mantiñan plasma en la partitura un esquema basado
en el trabajo de sonoridades, efectos tímbricos y pasajes tonales, los que
entrelaza de manera interesante, manteniendo la tensión en modo permanente. También
resulta efectiva la instrumentación, con destacada labor para los instrumentistas
de percusión e incluso una intervención del piano empleando sus cuerdas
accionadas en forma manual y con arco en
apoyo de la anteriormente mencionada percusión, muy bien llevada a cabo por el
solista de la Orquesta, Marcelo Balat . Obra que resultó premiada por el Fondo
Nacional de las Artes, también fue seleccionada
por la Universidad de Minas Gerais para que el Maestro Mantiñan sea designado como
compositor en residencia.
Continuando con la programación y con la
participación como solista del Maestro Pedro Salerno (quien también lo es de la
Orquesta), se ofreció una estupenda versión del Concierto para Contrabajo y
Orquesta Nº 2 de Giovanni Bottesini. Contrabajista, compositor, Director de
Orquesta, responsable del estreno mundial de “Aida” de Verdi en 1871 en El
Cairo, es autor de una profusa cantidad de composiciones para el instrumento.
Este trabajo, de estilo clasicista, es breve, conciso, pero pleno de melodías
de gran belleza. A lo largo de sus tres movimientos, Salerno le extrajo a su
instrumento el máximo de sonoridad, obteniendo un sonido puro y de extrema
belleza. El maestro Mas y las cuerdas de la Sinfónica Nacional le brindaron al
solista un ropaje magnífico con un apoyo sonoro de exquisita calidad. Los
sostenidos aplausos del público lograron que el Maestro Salerno respondiera con
un Bach exquisito.
Ya en la parte final, Mas y los “Sinfónicos”
acometieron con una buena versión de la Sinfonía Nº 4 Op, 29, “Inextinguible”
de Carl Nielsen. Hace más de 40 años,
cuando este cronista comenzaba a frecuentar el ambiente musical argentino,
asistió en ese entonces en el Auditorio de Belgrano a una versión conducida por
su entonces titular, Juan Carlos Zorzi, como complemento de un homenaje al
Mtro. Alberto Ginastera quien recién había fallecido. Allí ocurrió que naciera
un “deslumbramiento” ante este trabajo del compositor danés, intenso, rico en
matices, con momentos de un colorido orquestal verdaderamente maravilloso y las
dos variantes: la enjundiosa e intensa introducción con el motivo principal que
de la mano de un fragoroso contrapunto de timbales reaparecerá en el final y
una sección central verdaderamente introspectiva y de corte camarístico en
donde fundamentalmente los vientos deben desarrollar una partitura con todos
los condimentos para el destaque. Hay un detalle principal: está compuesta para
ser interpretada “Da Capo a Fine”, sin solución de continuidad. Mas acertó por completo en el “tempi” empleado,
logrando mantener a “raya” a la Orquesta para evitar desbordes. Una brillante
labor de las cuerdas con instantes de pura belleza. Vientos sencillamente
exquisitos, los que resultaron el punto mas alto de todo el concierto y bronces
muy ajustados. Los timbalístas tuvieron dispar desempeño. Mientras que el
solista principal tuvo una destacadísima labor, su compañero en cambio tuvo una
participación con desbordes, sumado a que hubo instantes de saturación sonora,
por lo que en el pasaje denominado “batalla”, a cargo justamente de los timbalístas,
no se pudieron percibir a algunos sectores del conjunto. De todos modos fue una
versión muy digna, que reveló el permanente compromiso interpretativo del
Maestro Mas, largamente aplaudido por el público.
Donato Decina