CONCIERTO CAMBIANTE
PERO VALIOSO
Teatro
Colón, temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de
Buenos Aires, Director: Henrik Schaefer. Solista: Günter Haumer
(Barítono). Programa: Obras de Gade, Mahler y Mendelsohn. 05 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO.
Antes de
entrar en el terreno específico del concierto que nos atañe, quisiera mencionar
que me llama muchísimo la atención la imprecisión del manejo de información que
ocurre en el Teatro Colón de Buenos Aires. En los últimos dos conciertos se
mencionó tanto en la tarjeta que se entrega en mano con la nómina base del
concierto, como el programa que se lee mediante el empleo del Código QR que
viene insertado en la mencionada tarjeta, que en el caso del primer concierto
la Sinfonía Nº 2 de Arthur Honneger como en el de la Obertura “Ecos de Hossian”
de Niels Gade en el segundo se trataban de estrenos argentinos. Averiguaciones hechas tanto por mi apreciado
colega Daniel Varacalli Costas como por mi estimada Marta Lugo de Palacio nos
indican que el estreno argentino de la primera de las obras en cuestión tuvo
lugar a mediados de la década de 1940 por Albert Wolff al frente de la Orquesta Estable del
mismísimo Teatro Colón y en cuanto a la segunda de las obras, quien esto
escribe presenció una interpretación el año pasado en Mar del Plata a comienzos de Abril, pero el Maestro
Guillermo Becerra quien concertó dicha versión me informó que El mismo la había
hecho en Córdoba allá por 2019 y que quien le sugirió ese título fue un
instrumentista de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, por lo que
si tiramos un poco del carretel nos encontraremos que ya hace largo tiempo que
fue estrenada. Tras cartón, al comienzo de la segunda parte de este concierto
el Mtro. Henrik Schaefer, invitado en esta oportunidad, manifestó por micrófono
que por primera vez en Argentina se escucharía de manera completa la Sinfonía
Nº 5 “de la Reforma” de Félix Mendelsohn ya se ese escucharían 24 compases
habitualmente suprimidos y un solo de flauta al final del tercer movimiento que
también habitualmente se suprime. Entiendo que son cosas que no deben tomarse a
la ligera. En el caso de las obras de
Gade y Mendelsohn, la inexistencia de archivos de información fehaciente con
datos de conciertos del siglo XIX hace que debería sumergirse en las
hemerotecas de todo el país para saber si alguna publicación informa algo sobre
alguna interpretación de las mismas y en cuanto a la de Honneger, evidentemente
mis estimados amigos contaban con más información que el Colón o bien en el
Colón no se investigó lo suficiente. Como sea, se trató de una desprolijidad
impropia de una institución de la talla de nuestro Primer Coliseo.
Entrando al Concierto de Marras, el mismo fue
confiado al Maestro Alemán Henrik Schaefer quien integró como violinista la
Filarmónica de Berlin y ya como director de orquesta logró ser Director
Asistente de Claudio Abbado en la misma, la que próximamente nos visitará. Como
solista se logró el concurso del barítono Günter Haumer, integrante de los
elencos habituales de la Volksöper de Viena.
La Obertura de Niels Gadé, inspirada en
sucesos del siglo XVIII en Escocia narrados por Ossian, bardo Celta de esa
época, puestos en texto por el escritor James Macpherson . Se encuentran allí
reivindicaciones de la Cultura Galeica, narraciones del hostigamiento ingles
durante las rebeliones jacobitas, descripción de lugares y recuerdos de un
estilo de vida que ya se encontraba extinguiéndose. Todo ello fue captado por
Niels Gade quien la compuso como Op. 1 de su producción, logrando plasmar en
música muy descriptiva momentos de alta belleza orquestal.
Schaefer y los Filarmónicos entregaron una versión de altísimo vuelo, muy
ajustada con instantes a cargo de las cuerdas de gran belleza.
Para
completar la segunda parte y con la participación del barítono Günter Haumer se
apreció una despareja y algo deslucida versión de los “Ruckert-Lieder” de
Gustav Mahler. Despareja porque mientras que en los tres primeros; “No mires
mis canciones” “Inspiré una Suave
Fragancia” y “Si amas la belleza” (esta última en orquestación de Max Puttmann
del original para piano y voz de Mahler efectuada tras el fallecimiento del
compositor), encontramos una voz muy interesante que supo decir y darle el
énfasis al texto en relación con la música La misma era de caudal escaso para una sala
como el Colón. Supo expresar muy bien al
Lied más célebre “Me he retirado del mundo” en memorable dupla con el
solo de Corno Ingles a cargo de Michelle Wong, pero sucumbió ante la fuerza
de las fanfarrias en “A Medianoche”, en el pasaje final en donde el
protagonista declara estar protegido por Dios si la muerte sobreviene.
Como ya expresé líneas más arriba, la parte
final estuvo reservada a la Sinfonía Nº 5 en Re mayor, op. 107 “De La Reforma”
de Félix Mendelsohn. Compuesta para el tricentenario de la “Confesión de Augsburgo” que da origen a la
reforma protestante de Martín Lutero. Mendelsohn se apoya en dos ejes centrales
para la composición de esta obra: el “Amén de Dresde” en el primer movimiento y
el himno luterano “Castillo fuerte es nuestro Dios” en el último. A lo largo de
los cuatro movimientos que la integran, el Maestro Schaefer fue conduciendo una
muy sólida versión la que se terminó erigiendo
en lo mejor que se escuchó en el concierto dada la extraordinaria respuesta de
los maestros de la Filarmónica. Sólida amalgama a partir de un muy buen empaste
con vientos y bronces de brillante intervención y una cuerda que paulatinamente
va recuperando el sonido “europeo” que la identificó a lo largo de tantos años.
No extrañó entonces en que el público reaccionara de manera muy favorable con
una sostenida ovación a esta labor.
La presencia de estos maestros extranjeros
que aportan su experiencia en esta temporada tan particular de su octogésimo
aniversario, debe ser el punto de partida para retomar la senda de crecimiento
sostenido que el conjunto harto merece. A lo largo de estos ochenta años hay
hitos demasiados hitos importantes y a partir de ellos en es donde debe basarse esa recuperación. La
historia, la Ciudad y el Colón, lo reclaman.
Donato Decina