jueves, 6 de agosto de 2026

 DOS PRESENTACIONES DE ABSOLUTA EXCELENCIA EN TAN SOLO CUARENTA Y OCHO HORAS.


Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”. Temporada 2026. Concierto día 31 de Julio de 2026, Director: Mario Benzecry. Programa: Obras de Giacobbe, Schumann y Tchaikovsky. Teatro Colón. Concierto día 02 de Agosto de 2026, Director: Rodrigo González Jacob. Programa: Gustav Mahler; Sinfonía  N° 1 en Re mayor: “El Titán”. Palacio Libertad, Auditorio Nacional.



NUESTRA OPINION DE AMBOS CONCIERTOS: MUY BUENOS.


  Si alguna prueba le faltaba a nuestro mayor conjunto formador de instrumentistas, era la de estas dos presentaciones en las dos salas de mejor acústica de la Capital Federal, las que en realidad fueron tres, ya que entre una y otra transcurrió una tercera en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho, en donde el conjunto interpretó por vez primera el segundo programa que he de comentar aquí.



    Los jóvenes instrumentistas de “La San Martín” que hayan participado en ámbos programas, seguramente guardarán para sí en inolvidables recuerdos que en apenas cuarenta y ocho horas se presentaron tanto en la sala del Teatro Colón de Buenos Aires como en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad de la misma ciudad, Entre ambos, la mencionada presentación en Facultad de Derecho. Gran Prueba de fuego para el conjunto, de la que emergió absolutamente airoso y a continuación lo comentamos.


  Bajo la dirección de su formador y titular, Mario Benzecry, se presentó el pasado Viernes 31 de Julio en la sala del teatro Colón. Programa muy comprometido con una obra Argentina, un verdadero “Pezzo Grosso” y una primera audición de un compositor consagrado para la mencionada sala. Además, ha sido una de las pocas ocasiones en las que se ha cobrado entrada. La sala estuvo prácticamente llena.


  Como ocurre habitualmente ante la carencia de programas de mano (ni siquiera el Colón entregó las tarjetas con código QR que permiten la lectura del mismo habiendo cobrado entrada), el Maestro Benzecry efectuó los comentarios para el público. Provoca sana envidia la lucidez para explicar los contenidos al público en un lapso breve de tiempo y siempre de manera clara para el mismo


     El programa dió comienzo con “Gagliarda Hispánica” de Juán Francisco Giacobbe,la  que también formó parte del concierto en el que el Maestro Benzecry  en días pasados fué homenajeado en ocasión de su nonagésimo cumpleaños. Al igual que en aquella ocasión, esta versión remarcó nuevamente las virtudes de tan buen trabajo. Además, siempre es muy bienvenido el hecho de poder escuchar una obra de compositor argentino en el Colón.


  El Concierto continuó con una muy buena versión de la Sinfonía N° 4 de Robert Schumann. Trabajo que fue creciendo con el correr de la interpretación en la que se lució el “concertino”  en su solo del segundo movimiento. Interpretada “Da capo a fine”, los jóvenes fueron afirmándose, guiados magníficamente por su Maestro, concluyendo en un final electrizante que llegó de manera directa al público y que provocó de manera genuina la primera gran ovación de la noche.


  La parte final estuvo reservada a la primera audición en el Teatro Colón de la Séptima Sinfonía de Tchaikovsky, la que fué completada de manera absoluta por el compositor hasta las tres cuartas partes del primer movimiento. Parte de ese material fue reutilizado por el compositor para su concierto para piano y orquesta n° 3 y el resto  del manuscrito fue completado a mediados de la década del cincuenta del pasado siglo por  Semyon Bogatiriev y se estrenó el 7 de Febrero de 1957 en Moscú por la Filarmónica Moscovita y la Dirección de Mikhail Terian..


  La versión ofrecida permitió sacar conclusiones. El Maestro Benzecry manifestó al comentar el programa que esta obra debería ofrecerse al momento en que se efectúe un nuevo ciclo integral de las sinfonías.  A la luz de lo escuchado estoy de acuerdo. La obra abreva en melodías anteriores a la composición de esta obra (Obertura “Romeo y Julieta”,”Francesca da Rímini” y Sinfonías N°s. 4 y 5 e incluso anticipa algunos pasajes de la N° 6). El sonido de la Orquesta en el Colón fue de una pureza casi total. La conducción del maestro fue una vez más impecable y la entrega de todos fué absoluta. 


  La genuina ovación del público puso de manifiesto, la adhesión del mismo con la Orquesta y fué el digno broche de oro de la noche. No hubieron bises, la realidad indicó que lo harto merecían.



  Ya el pasado 02 de Agosto, el conjunto volvió a presentarse, esta vez en el marco del Auditorio Nacional del Palacio Libertad, su actual sede, para que con la conducción de Rodrigo González Jacob, los jóvenes acometieran con la Sinfonía N° 1 en Re mayor “El Titán” de Gustav Mahler.


  Aquí este joven maestro, quien hoy se desempeña en San José, Estados Unidos; demostró que está en la muy buena senda. Tiene muy buena llegada a los jóvenes, guía con precisión casi absoluta. Sus conceptos de la obra son acertados. El primer movimiento, que puede decirse que es una verdadera descripción con música del amanecer fue expuesto de manera impecable, incluyendo la muy buena intervención de la fanfarria fuera de escena. El segundo, que es un tiempo de “Landler” (Vals Campesino de la región de Bohemia), tuvo todos los ingredientes para que fuera una muy gran versión. Tempi acertado, discurso elegante y consustanciación total de los jóvenes. Conmovedora fué la presentación de la Marcha Fúnebre, basada en la célebre cantilena “Frere Jaques” e inspirada en el cuadro “El Funeral del Cazador”, en el que expone a los animales del campo llevando en procesión a un cazador muerto. El “canon” que inicia este momento fue muy bien expuesto, descollando en los momentos en los que Mahler empleó música “Klezmer” para ironizar. Para los que pasamos la barrera de los “Sesenta”, el tema de gloria del héroe que retrata la sinfonía en su cuarto movimiento, tiene un comienzo  “trágico” que llevó  a que muchos operadores de sonido de televisión lo emplearan para narrar tragedias en los noticieros. Y  las noticias más eufóricas llevaban de fondo la gran coda final de la obra. Lo que no se tomaba en serio era el gran discurso central que enlaza a ambos temas, el que deriva en un gran pasaje dramático, el que desembocará a su vez en esa “coda de gloria” que cierra la obra. Gonzalez Jacob sabía perfectamente de que se trataba y logró por lo tanto un final impactante que puso en vilo al público, el que prorrumpió en una ovación extraordinaria que obligó al Director a salir a escena cuatro veces para agradecer tanto afecto.


  “La San Martín” está absolutamente encaminada, suena cada vez mejor y nos seguirá sorprendiendo con grandes realizaciones.


Donato Decina


 LUCIO JUAN MICELI JUNTO A LA SINFONICA NACIONAL



Dirección Nacional de Elencos Estables, Temporada 2026. Presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Juan Martín Miceli. Solistas: David Nuñez (Violín); Martín Devoto (Violonchelo), Andrés Sanchez Acevedo (Tuba). Programa: Obras de Ortíz  de Zarate, Vaughan Williams y Dvorak. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 29 de Julio de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


Con un balance sumamente positivo volvió a presentarse la Orquesta SInfónica Nacional. En esta ocasión el conjunto fue conducido por el Maestro Juán Martín Miceli (Conductor de la Orquesta Académica del Teatro Colón). El programa estuvo compuesto por obras de variados estilos que recién en la parte final terminaron por convencer al público.


El concierto se inició con el estreno mundial de “Armonía de un Nocturno” de Juán Ortíz de Zárate, reconocido compositor de nuestro medio y contó con las participaciones del violinista David Nuñez y del Violonchelista Martín Devoto. Sobre la base del trabajo de sonoridades, son los solistas quienes buscan las mismas con un apoyo por parte de la Orquesta que hace las veces de base. Hubo momentos de interés, fundamentalmente en los pasajes de tensión, mientras que en otros el trabajo se asemejó a otros escuchados en los últimos tiempos. Interesante labor la que les cupo a los solistas,los que se cumplimentaron de manera impecable, mientras que la Orquesta bajo la conducción del Maestro Miceli (Compositor también El) brindó un muy adecuado marco a esta  buena dupla.


  

La velada continuó con una muy correcta versión del Concierto para Tuba y Orquesta de Ralph Vaughan Williams, en donde Andrés Sanchez Acevedo, integrante de la orquesta, fué el solista. Obra que abreva en los cánones de la música inglesa, se desarrolla en pasajes bucólicos,otros de corte enérgico y momentos de atrapantes fragmentos para el solista. Si bien por instantes (al menos desde mi posición) la intervención de Andrés Sánchez Acevedo (muy buen instrumentista) se vió afectada por la desbordante participación en ataques por parte del del conjunto mientras que en otros pasajes se lo percibió muy cómodo y portador de una depuradísima técnica. Un sostenido aplauso saludo a esta muy buena participación.



Tras un muy breve intervalo, la Orquesta acometió con una muy buena versión de la Sinfonía N° 8 en Sol menor, Op. 88 de Dvorak. la que en manos del Maestro Miceli tuvo ajuste impecable, excelentes intervenciones por parte de todos los solistas de instrumento intervinientes y un rendimiento óptimo por parte de todo el conjunto Podemos decir que aquí el público recibió gustosamente a esta versión y por ello no extrañó los sostenidos aplausos y bravos con que se saludó a este muy buen trabajo. 




Donato Decina


viernes, 31 de julio de 2026

 La partida de un fundamental director latinoamericano…

    Por Jaime Torres Gómez


Con el reciente fallecimiento del destacado maestro argentino Pedro Ignacio Calderón, se

despide a una figura fundamental de la dirección orquestal latinoamericana.

La partida de Calderón se suma a la de otros relevantes maestros surgidos en el continente,

entre ellos Víctor Tevah, Luis Herrera de la Fuente, Eduardo Mata, Juan Matteuci, Carlos

Païta, Miguel Ángel Veltri, Carlos Félix Cillario, Simón Blech, Henrique Morelenbaum, Eleazar de

Carvallo, Juan Carlos Zorzi, Juan Emilio Martini, Jorge Fontenla, Julio Malaval, Enrique

Ricci, Juan José Castro, Agustín Cullell, Miguel Patrón Marchand y Rodolfo Saglimbeni, que

tuvieron importante gravitación en el desarrollo de las orquestas e instituciones musicales de

la región.

El talento del maestro Calderón, sumado a una privilegiada formación desde su Argentina natal y

luego complementada en la Academia Santa Cecilia en Roma, dieron fruto tempranamente al ser

galardonado en el prestigioso Concurso Dimitri Mitroupulos, en Estados Unidos, permitiéndole ser

asistente de Leonard Bernstein en la Filarmónica de New York, y poco tiempo después, titular de

la excelente Filarmónica de Buenos Aires, ostentando dicha posición por 22 años…, cuya labor

fue altamente reconocida ante la amplitud del repertorio ofrecido, destacándose, entre mucho,

la integral de las sinfonías de Gustav Mahler, compositor con especial afinidad.

Con una vasta experiencia como director invitado en orquestas de primer mundo, y pudiendo

radicarse en Europa o Estados Unidos, la opción de Calderón por no salir de su país fue del todo

acertada y genuina, por cuanto pudo proyectar su carrera aportando al desarrollo de las

instituciones musicales de Argentina, primero en el Teatro Colón, donde, además de su

recordado titularato de la Filarmónica y luego como Director Artístico del mismo, con una visión

programática que permitió desarrollar en pleno a los organismos artísticos de dicho coliseo, amén

de una labor formativa de audiencias con una óptica de largo plazo y de escaso parangón…

Tras el término de su gestión en el Colón y la Filarmónica, y ante una situación de completa

inestabilidad de la Sinfónica Nacional de Argentina, se le convoca como maestro titular de

dicha orquesta, manteniéndose por otros 22 ininterrumpidos años, labor que permitió darle

estabilidad artística, administrativa e incluso política, considerando la vulnerabilidad propia de una

institución condicionada por la burocracia estatal… El nivel artístico impreso por Calderón fue el

esperable al de un avezado kapellmeister, encumbrando a la Nacional a altos estándares

internacionales, posicionándola como una de las orquestas líderes de Latinoamérica, y

reivindicándole su histórico nivel de las épocas de Juan José Castro, Jacques Bodmer y otros.

La labor del maestro Calderón no sólo se circunscribió a las vecindades bonaerenses, siendo un

habitual y comprometido colaborador en orquestas de provincia, dando cuenta de su fructífero

trabajo en pos del desarrollo de las instituciones argentinas en su conjunto, amén de haber sido

un importante formador de directores de orquesta.

Con un vasto repertorio, desde los barrocos a los contemporáneos, buena parte lo llevó a cabo

con lecturas de completa autoridad en lo estilístico plasmadas con una acabada técnica de

dirección. Del todo encomiable su natural dominio de la globalidad, firmando versiones sin

sinuosidades, de completo sentido del todo y, consecuentemente, de irrefrenables audiciones que

compendiaban emotividad e intelecto. 

En rigor, no es tan simple determinar la especialización repertorística de Calderón, dado que era

normal percibir profundidad de ideas musicales reflejadas en resultados de jerarquía técnica y

artística. Sin perjuicio de ello, muy destacable su abordaje de los compositores germanos, siendo

autoridad indiscutida en Bach, Beethoven, Brahms, Bruckner, Richard Strauss, Mahler,

Schönberg, Alban Berg y Anton Webern, incluyendo a los franceses, italianos y otros. Y de gran

compromiso fue su difusión de la música argentina y latinoamericana en general.

Como muestra adicional al respeto a su autoridad artística, es menester referirse a su liderazgo

en convocar a la Filarmónica de Buenos Aires junto a la Sinfónica Nacional para los exigentes

Gurrelieder, de A. Schönberg, un hito no replicado en envergadura de producción. También cabe

resaltar otras presentaciones que fue posible ver en Argentina, como sus antológicas direcciones

de la Tercera Sinfonía, de Mahler, con la Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón, más un

programa francés con la Sinfónica Nacional, contemplando grandes versiones de obras como la

Sinfonía sobre un Aire Montañés Francés, de Vincent D´Indy, el Tercer Concierto para Violín, de

Saint Saëns y El Aprendiz del Hechicero, de P. Dukas. Y de especial recuerdo una 5ta Sinfonía,

de Tchaikovsky, con la prestigiosa Sinfónica de la Universidad de San Juan en el emblemático

Auditorio Juan Victoria, de acústica referencial.


La relación con Chile fue intensa por varias décadas, habiéndose curiosamente interrumpido en

el año 2000 luego de una notable presentación con la Filarmónica de Santiago en el Teatro

Municipal capitalino, aunque, esporádicamente, después regresó a la prestigiosa Sinfónica de la

Universidad de Concepción. De los conciertos inolvidables con la Filarmónica en el Municipal

deben destacarse Petroushka de Stravinsky, la Sinfonía N° 41 “Júpiter” de Mozart, el Manfredo

de Tchaikovsky, la 5ta de Shostakovitch, los Preludios Vegetales de Alfonso Letelier, la Sinfonía

N°9 “La Grande” de Schubert, y Don Juan de R. Strauss. Asimismo, junto a la Sinfónica Nacional

de Chile, legendarias interpretaciones de “La Canción de la Tierra” de Mahler (junto a una

autorizadísima Carmen Luisa Letelier), la Primera Sinfonía de Brahms y la Octava de Bruckner,

además, seguramente, la mejor versión presenciada en Chile de Los Planetas de G.Holst.

La partida del maestro Pedro Ignacio Calderón imposible pueda pasar inadvertida para la vida

musical latinoamericana, siendo un referente indiscutido para las actuales y futuras generaciones

de músicos.

   La Asociación de Críticos Musicales de la Argentina manifiesta su asombro por la disolución del Coro Nacional de Niños, organismo de alto nivel internacional y bellísimas voces, con más de medio siglo de reconocida e ininterrumpida labor y un amplio repertorio. 


     Dirigido desde sus orígenes por la gran maestra Vilma Gorini de Teseo, su labor formativa de registros infanto-juveniles consiguió  plasmar un conjunto de registros si se quiere angelicales, impecablemente afinados, musicalmente muy seguros

     Rechazamos la medida que acaba de tomar el Poder Ejecutivo, y recordamos que el apoyo de las autoridades al arte y la cultura, por encima de cualquier cuestión presupuestaria, resulta fundamental en orden a la elevación popular y la consolidación democrática. En medio de las ruinas, la Alemania de 1946, no se sabe cómo, consiguió poner en funcionamiento siete teatros. 

Carlos Ernesto Ure, Néstor Echevarría, Graciela Morgenstern
Secretarios Generales