A MITAD DE CAMINO
Coproducción entre el Teatro Colón y el Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires . Presentación de “La Opera de Tres Centavos”, Original de Bertold Brecht en colaboración con Elisabeth Hauptmann con música de Kurt Weill en traducción al español del original en alemán de Annie Renney y Onofre Lovero. Protagonistas: Macheath: Roberto Peloni, Sr. Peachum: Alejandro Paker, Sra. Peachum: Laura Silva, Polly: Evelyn Basile, Jenny: Jessica Abouchain, Fitch: Juan Cottet, Brown: Enrique Dumont, Lucy: Rocío Noziglia. Coro de Mujeres y Varones preparado por Matías Chapiro con Tamara Benitez como pianista de ensayos. Coreografía: Florencia Viterbo. Escenografía:Lucía Tyler, Vestuario: Vanesa Abramovich, Iluminación: Fabricio Ballarati, Sonido: Andrés Caballero, Dirección Musical: Annunziata Tomaro, Dirección Escénica: Gabriel Calderón. Función del 20/04/26 Teatro Presidente Alvear.
NUESTRA OPINION: BIEN (-)
El primer contacto que tomé con esta obra fue hace largos 43 años y solamente con la parte musical, ya que se ofreció en concierto una suite de los principales temas que integran la misma en un abono de conciertos privado y a cargo de una orquesta armada sobre la base de la Filarmónica de Buenos Aires dirigida por el recientemente desaparecido maestro Pedro Ignacio Calderón. También uno de los temas principales tomó vuelo propio. Se lo conoce como “Moritat” y fue interpretado por los músicos de la Orquesta Estable del Teatro Colón quienes bajo el nombre de “Jazz Ensamble 86” actuaban al aire libre en Parque Lezama en el verano de dicho año. Por la misma época, el Teatro General San Martín (por entonces Municipal) ofreció la Obra con protagónicos de Victor Laplace y Gui Gallardo formando parte de la programación de dicha sala entonces al comando de Kive Staif (luego Director General del Colón). No recuerdo si dentro del circuito comercial o independiente se la haya abordado ya que lamentablemente no se consigue información al respecto, pero llegamos ahora al punto en que tras el anuncio del inicio de colaboraciones entre el Teatro Colón (música) y el Complejo Teatral de Buenos Aires (prosa), las mismas dan comienzo con esta puesta de “La Opera de Tres Centavos” de Brecht-Hauptamann-Weill en la sala del Teatro Presidente Alvear.
No es nueva la presencia del Teatro Colón en esta sala. Los que somos “habitués” de décadas recordamos que era el espacio para la realización de temporadas estivales de opereta y zarzuela durante Febrero y primera quincena de Marzo, generalmente con traducciones al castellano y que la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires desarrolló allí de la misma forma sus ciclos veraniegos. También supo ser refugio del Colón allá por 1988 con la sala cerrada por las primeras reformas para algunas presentaciones como “Rigoletto” en versión de concierto o, nuevamente, de la Filarmónica.
En esta presentación se utilizó una versión en español de Annie Reney y el recordado actor y maestro de actores Onofre Lovero, fallecido en 2012.
Y es aquí en este punto en donde debo detenerme. La Obra fué concebida en 1928 y está situada en la época de la coronación de la Reina Victoria en Gran Bretaña, siglo diecinueve. Es teatro con música. Si bién se puede establecer que registro vocal le corresponde a cada personaje, desde hace un largo tiempo se representa con actores que posean una buena línea de canto (recordemos que Víctor Laplace, protagonista de la versión del San Martín, llega a ella con varios y notables antecedentes de actuaciones en comedia musical) Hay en sus contenidos un germen que decantará en la gran realización de la dupla Brecht-Weill: “Ascenso y Caída de la Ciudad de Mahagonny” del año 1930. La fuente de inspiración de Brecht es “La Opera del Mendigo” está ambientada en Londres y narra la lucha entre un Bandido que no deja nada por cometer enamorado de la hija de una explotador de pobres y discapacitados a los que ejercita en el arte de mendigar para su propio beneficio. Entre ambos se interpone “Brown” un policía compañero de ruta del Bandido en sus épocas de revistar en la milicia destacada en las colonias imperiales y que ahora es comisario de la zona en que ambos rivales se desenvuelven, el que ante la reacción negativa del explotador a que su hija contraiga matrimonio con el bandido, lo someterá a extorsiones y presiones no exentas de pago de sobornos para que el bandido caiga y le sea aplicada la pena capital. Aún cuando este último huya, su insaciable apetito lo llevará a encontrarse con una prostituta amiga suya para una especie de “última” noche, en la que la trabajadora sexual lo traicionará y entregará a Brown. En medio de ello, la joven con la que convive, hija del explotador, ha tomado las riendas del negocio de su pareja, se desinteresa de la suerte de su pareja, pero descubre que antes de ella el hombre ha convivido con otra mujer que ha estado embarazada de una criatura de este. La trama se resuelve cuando en el momento en que el bandido será ahorcado, llega un aviso por el cual se informa que la Reina Victoria conmuta las penas de muerte de ese día por su ascenso al trono y que en el caso del bandido se le ha adjudicado un título nobiliario. Por supuesto que entre medio están la mordacidad y el sarcasmo típicos de Brecht con sus críticas al sistema capitalista. En este trabajo, lo hace contra la sociedad británica y en “Mahagonny” lo hará contra la norteamericana.
Como expresé líneas arriba, Onofre Lovero falleció en 2012. En esta versión, se ha realizado una traslación a los años en que fue compuesto este título con mucho sabor local y recurriendo a argentinismos para la adaptación incluídos los vocablos en que nos expresamos a diario, repetidos hasta el infinito de una forma en que ni se les hubiera ocurrido a los grandes libretistas del género revisteril argentino aplicar (Carlos A. Petit, Hermanos Sofovich, Angel Cortese). Sumado a ello una crítica encubierta a la Argentina actual de la que no sabemos si obedece a una decisión del director de escena o a la traductora Sra. Reney que incluye al uso que efectúa la oposición de la gente que va a sus manifestaciones, tanto como a lo que se le critica al actual gobierno sobre las situaciones de pobreza, jubilados y manejo de la discapacidad. Si bien en el original, Brecht y Hauptaman hablan del tema mendigos y discapacitados, las alusiones al tema en la Argentina actual sobrecargan al texto. La función a la que se invitó a la prensa, que es la que se narra y que significó el estreno, se inició con veinte minutos de demora. Se vió a la Ministra del área, funcionarios del Colón y de los teatros del Complejo en el hall de ingreso a la sala para ser retratados por los reporteros gráficos y el texto de la hoja/teatro entregada rezaba que existiría una pausa de quince minutos entre las divisiones de los actos 1 y 2. Pues bien,la función iba transcurriendo y alrededor del tiempo anunciado no llegaba dicha pausa. Obviamente no la hubo y se transformó en algo interminable de dos horas veinte de duración en la que hubo mucho aplauso respetuoso y de destaque de los intérpretes que trascendieron pero no de ovaciones.
Dentro de ese panorama fue muy buena la Dirección Musical de Annunziata Tomaro al frente de un conjunto instrumental del que trascienden los nombres de Pablo Mainetti en Bandoneón y de María Noel Luzardo en Saxos. Fue un trabajo de justeza absoluta. También merece destacarse la preparación vocal de los coros a cargo de Matías Chapiro con muy buen ensamble de ambas masas.
En la parte actoral/vocal merecen destacarse Roberto Peloni como Macheath el bandido, protagonista central de la obra con mucha soltura y expresividad. Otro tanto ocurre con Alejandro Paker, experimentado actor quien dió vida al Sr. Peachum, la contrafigura , Evelyn Basile como Polly, la mujer del Bandido e hija de Peachum y Jessica Abouchain como Jenny la prostituta. Hubo buen canto y estupenda actuación. El resto del elenco cumplió con absoluta corrección en mayor o menor medida en sus respectivas participaciones.
Austera, efectiva, marcando aquello del “Teatro dentro del Teatro” resultó la escenografía de Lucía Tyler, acompañada por el buen vestuario de Vanesa Abramovich y muy correctamente iluminada por Fabricio Ballarati. Impecable el sonido de Andrés Caballeiro sin desbordar en ningún momento.
Un buen complemento para el Director Escénico resultó el marco coreográfico de Florencia Viterbo. En especial en los movimientos de masas resultando otro de los puntos altos de este trabajo.
La labor de Gabriel Calderón en la dirección tuvo muchos altibajos. Encontró en los actores Peloni y Paker a verdaderos aliados del movimiento escénico, Potenció la labor de Jessica Abouchain para que extraiga todo lo que su personaje expresa y logró que Evelyn Basile sea lo suficientemente convincente para pasar de ser una joven caprichosa a una verdadera manipuladora de su esposo y del negocio. En cambio no fue felíz la apelación a los argentinismos ya que no se necesitaban. Ya el texto de la obra deja traslucir aquello de que “en todo tiempo y en todas partes se cuecen habas”.
El balance final nos lleva a preguntar que beneficio le da al Colón este tipo de participaciones. Máxime cuando se programaron diecinueve funciones de esta obra (equivalentes a la casi totalidad de presentaciones de abono de la Filarmónica de Buenos Aires) cuando ni la operas ni el ballet reciben tanta cantidad de las mismas en cada título programado. A juzgar por los resultados, solo serviría para desarrollar en las salas del complejo las funciones estivales como señalo líneas más arriba.
Donato Decina