lunes, 10 de agosto de 2026

 


Una sociedad que rinde frutos, Ligia Amadio y la Orquesta Sinfónica Nacional en el Concierto del pasado Viernes 7 en esta fotografía proporcionada por la Dirección Nacional de Elencos Estables.

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional con la maestra Ligia

Amadio

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Directora: maestra Ligia Amadio

.Solista: Lucrecia Jancsa, arpa

.Auditorio Nacional, Palacio Libertad, 7 de agosto, hora 19.

Bajo la dirección de la maestra Ligia Amadio, la Orquesta Sinfónica

Nacional se presentó en el Auditorio Nacional.

Como introducción, la conductora (breve y claramente) estableció una

línea de tiempo para poner en contexto a obras y autores, que, en distintos

tramos de sus vidas, coexistieron en la segunda parte del siglo XIX. Ello guió la

escucha de obras de diferentes lenguajes.

El Preludio a la Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1862-1918)

abrió el programa. Obra revolucionaria en aspectos tímbricos, armónicos y de

encadenamiento y funcionalidad de acordes, podemos filiarla en la influencia

del preludio de Tristán e Isolda; la impronta wagneriana es un rasgo que

comparte con Cesar Franck.

En efecto, el “acorde del fauno”, como el de Tristán e Isolda, es un

acorde semidisminuído que resuelve en un acorde de séptima de dominante,

en el acorde del fauno es al unísono y en el del Tristán por descenso por

semitonos. Igual que el Tristán, la obra de Debussy comienza y termina en

rubato. Tal imprecisión contrasta con los timbres puros que discurren con

frases de color orquestal, es decir, frases de un instrumento que prosiguen en

otro.

Podemos distinguir, cuatro grandes momentos en A, B1, B2, A´ que,

siguiendo al poema de Mallarmé, corresponden al motivo del fauno, repetido

tres veces de forma igual pero en diferentes contextos tonales; los juegos

amorosos del fauno; el propósito frustrado y finalmente la siesta.

El esquema tonal, con los distintos enlaces de acordes, que presenta al

poema como programa, es sutil y complejo.

Va de suyo que las exigencias que conlleva la obra son numerosas,

pasan por el fraseo, la vinculación entre las familias instrumentales y el

ensamblaje de elementos sutiles.

La “Morceau du concert” para arpa y orquesta en sol mayor, opus

154 (1918) de Camille Saint Säens (1835-1921) siguió en el orden del

programa. Obra de gran encanto melódico, el primer motivo presentado por el

arpa al comienzo es una cita de un motivo de la segunda parte del segundo

movimiento de la Sinfonía con Órgano (1886),nque será presentado

nuevamente, con cambios, hacia el final. El arpa, habitualmente conocida en la

música orquestal por su delicadeza y sugestión en atmósferas dulces y

encantadas, que anuncia además el pasaje de la orquesta a otros elementos o

regiones tonales (como en la octava sinfonía de Bruckner, por ejemplo) es

explotada en su posibilidad de abordar motivos con sonidos netos y

destacados. De este modo discurre su diálogo con la orquesta en un escenario

de permanente cambio de motivos de gran encanto sonoro.


El tejido es muy cerrado entre el instrumento solista y la orquesta en

pasajes la mayor parte de las veces muy rápidos.

Como bis, la maestra Lucrecia Jancsa interpretó con la flautista Patricia

Da Dalt un arreglo de Burdel 1900 de Astor Piazzolla, que comienza con una

frase muy acentuada de la flauta y un toque percusivo en el arpa.

La primera parte del concierto finalizó con La Valse, de Maurice Ravel

(1875-1937). La maestra Amadio señaló que la idea de componer una suerte

de evocación del vals fue interrumpida por la guerra, en la cual Ravel participó

como conductor motorista, luego de lo cual lo que refleja La Valse es la

disolución y la pérdida de un mundo.

Toda la obra en sí –que parece concebida en el modo menor como

centro tonal- se encuentra dada en una gran torsión, por empezar, la

introducción al tema inicial está dada en oscuros pasajes del registro más

grave de la cuerda y el clarinete bajo. El tema surge como velado y va tomando

forma a través de esta introducción, en registros no vinculados al vals al que la

obra evoca. Hay lo que parece un desplazamiento en el acento al segundo

tiempo del compás de pie ternario (primera torsión). Sobre este tema y su

respuesta se generan motivos que, en el desarrollo ulterior y con un

accelerando, se superpondrán también con timbres graves. El tema inicial

pugna por volver (segunda torsión), sin conseguirlo y se desdibuja una trama

sonora donde los motivos se fragmentan (tercera torsión).

Se alternan el lirismo velado del vals (o mejor dicho, los restos del vals) y

la precisión de intervenciones siempre acentuadas que van transformando el

material de una obra tan original como virtuosa.

Ya no es la evocación del vals y su nostalgia sino el fin de un mundo y el

advenimiento de algo muy diferente.

En la segunda parte fue interpretada la Sinfonía en re menor de César

Franck (1822-1890) Una de las cumbres del sinfonismo de la segunda parte

del siglo XIX, la sinfonía fue escrita entre 1886 y 1888. Franck pensó su obra

como una variante del poema sinfónico, en una forma cíclica, de allí que,

concebida entres movimientos, resulta muy diferente a otras obras del género.

Uno de los aspectos quizás más interesantes es que el eje central esté

dado por un motivo cuya célula temática es un intervalo de segunda menor

descendente (repetido tres veces), seguido por otro de cuarta disminuida

ascendente. Lo que esto genera es una sensación de pregunta respondida a

medias. Digamos entonces que la sinfonía es el desarrollo de esta pregunta,

trabajado de muy distintas maneras; la primera de ellas es la aparición de un

bellísimo segundo tema cantábile también vinculado a la célula inicial. Se unen

así libertad y rigor constructivo.

El segundo movimiento, luego del Lento y Allegro es un Allegretto es un

bellísimo Andante y Scherzo que sobre la base de un motivo del arpa y de las

cuerdas en pizzicato conduce a un hermoso solo del corno inglés, material que

se expande a la orquesta en un breve contrapunto de motivos que se

superponen. La genialidad abarca el lirismo y la forma.

En el extenso Allegro non troppo final el material anterior, tanto del

primero como del segundo movimiento se superpone en una construcción tan

compleja como coherente, en la cual dichos materiales forman una síntesis,


avanzan y al mismo tiempo dialogan entre sí en un movimiento construido

como una forma rondó sonata (como el final del Concierto en fa de Gershwin).

Luego del concierto, en un breve dialogo con la maestra Ligia Amadio,

una persona tan talentosa como accesible, la conductora señaló que el

resultado se había logrado luego de cinco ensayos. Dada la complejidad y

hondura de las obras, ello es indicativo del nivel y las capacidades tanto de la

orquesta como de la maestra invitada.

No es solo el tejido, es el sentido de las frases, el armado, la pureza de

los timbres en obras, como se mencionó al principio del concierto, muy

diferentes en sus lenguajes y cada una con requerimientos diversos.

Lucrecia Jancsa –gran intérprete y una persona de gran calidez- abordó

una obra virtuosa para su instrumento, lo hizo con un absoluto dominio técnico

y del estilo de la obra que interpretó, que demanda una precisión absoluta en la

rapidez de la mayor parte de los pasajes como en el diálogo con la orquesta.

En suma, un concierto de gran significación musical por las obras y sus

intérpretes.


Eduardo Balestena


 

La Pianista Daniela Salinas, agradeciendo los aplausos del público presente en el salón Dorado del Teatro Colón. Imagen tomada por el autor del presente comentario




Concierto de la pianista Daniela Salinas

.Daniela Salinas, piano

.Teatro Colón de Buenos Ares, Salón Dorado, 6 de agosto, hora 19.

La pianista Daniela Salinas brindó un concierto en el salón dorado del

Teatro Colón con un repertorio íntegramente dedicado a compositores

americanos.

La variedad de autores abordados, los distintos lenguajes y el amplio

espectro de recursos musicales de creaciones de corta duración significaron

una propuesta por demás variada, interesante en lo musical y demandante en

lo interpretativo.

La maestra Salinas hizo una referencia, formal y estilística, de cada una

de las obras que integraron el repertorio.

El Intermezzo nro. 1, de Manuel Ponce (1882-1948) abrió la

presentación. En su brevedad, es una obra de gran belleza que se basa en un

sencillo motivo con un momento de enunciación y otro de respuesta que, luego

de una breve introducción, es presentado en el compás 8 en lo que surge

también como el establecimiento de su centro tonal; el motivo luego irá

teniendo cambios en el registro y en el tempo, para volver a su disposición

inicial con la indicación de tempo primo y luego llevar a cabo otro breve

desarrollo.

El segundo trabajo fue el Preludio (canción) de Carlos Guastavino

(1912-2000) Escrito en 1940 y descubierto en 2020. A diferencia de la anterior,

el preludio está concebido en una sonoridad amplia y en el trabajo sobre un

tema inicial que comienza con una nota suave y se intensifica, para luego

discurrir muy libremente como si el piano lo explorara hacia una sección de

desarrollo, para luego decrecer gradualmente.

Muy contrastantes entre sí fueron el Preludio de Bachianas Brasileiras

nro. 4; Coral de Bachianas Brasileiras nro 4 y Dansa do Indio Branco de

Ciclo Brasileiro de Héctor Villa-Lobos (1887-1959), En el primer caso, con

un rigor que habla de su admiración por Bach, el motivo central se encuentra

ya en el primer compás, con un tratamiento que se complejiza y cambia

siempre desde un mismo centro hasta el ritardando del final; casi por oposición,

el Dansa se encuentra en un registro más grave y su material es una suerte de

rápido ostinato en semicorcheas. El material está planteado en esa reiteración

y es indicativo de su conocimiento de los ritmos folklóricos.

Las siguientes obras, Noturno nro. 4 de José Antonio Pérez Prado

(1943-2010; Odeón, de Ernesto Nazareth (1863-1934) y Negaceando

(choro) y Capoeirando, de ocho estudios en forma de choro, de Radamés

Gnattali (1906-1988) van desde la belleza calma y contemplativa a la compleja

alternancia de ritmos de jazz y de música folklórica brasilera.

Luego fueron interpretados El gordo triste, en arreglo para piano de

Alejandro Sarmentero y Lo que vendrá, de Tango de concierto arreglo de


Pablo Estigarribia, de Astor Piazzolla (1921-1992) de constantes cambios y

una compleja y rápida escritura, que hace que el material vaya siendo

transformado permanentemente, con acentos y breves momentos calma.

El programa concluyó con Estudios sobre Embraceable you, de siete

estudios virtuosos, arreglo de Earl Wild y Varaciones virtuosas sobre

Summertime, arreglo de Fazil Say, de George Gershiwin (1898-1937). La

grabación de Earl Wild con la Orquesta Boston Pops bajo la dirección de Arthur

Fielder del Concierto en fa de Gershwin es referencial, así también lo es este

arreglo del gran pianista.

El tema de Summertime siempre resaltado en su enorme belleza

melódica es tomado en las variaciones en todo el potencial que tiene para

lograr efectos muy diferentes de aquellos con los que fue concebido.

Daniela Salinas presentó una selección de obras que en cada

concepción son una cúspide; demandan un amplio dominio formal tanto en lo

puramente estético como en el dominio técnico que requieren complejos

pasajes rápidos o intrincados esquemas rítmicos.

Dio muestra, con un dominio evidente del instrumento y del repertorio,

de su virtuosismo en obras que –por su alto valor- es imperioso conocer y

transitar.


Eduardo Balestena

domingo, 9 de agosto de 2026

 QUE LA MUSICA Y LA AMISTAD CONTINUEN UNIENDO LO QUE LA POLITICA SEPARA



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Directora: Ligia Amadio. Solista: Lucrecia Jancsa (Arpa). Programa: Obras de Debussy, Saint-Saëns, Ravel y Franck. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 07 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: EXCELENTE


       Un nuevo concierto de la Sinfónica Nacional y con el, el retorno de la gran maestra brasileña Ligia Amadio a escasas semanas de su triunfo con la espectacular versión de la quinta sinfonía de Mahler. Volvió en esta ocasión para abordar un programa de música francesa que fué desde el post-romanticismo hacia el impresionismo, en compañía de una extraordinaria solista y de una Orquesta que le respondió a la perfección.


         Antes de continuar, quisiera sugerir que al menos en lo que hace a la comunicación de prensa por parte de la Dirección Nacional de Elencos Estables, de ser posible en las gacetillas que se nos remiten, se consigne la nómina actualizada tanto  de los miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional como de los demás elencos, ya que sabemos que han habido cambios por retiros de los integrantes más antiguos, pero desconocemos a la mayoría de quienes hoy son sus reemplazantes y entonces no podemos distinguir por nombre y apellido a los que tenemos que destacar por sus notables desempeños.  Ojalá se tenga en cuenta.


         El concierto dió comienzo con una estupenda versión del “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy. Pieza utilizada para coreografía, inmortalizada por Nijinssky, más allá del escándalo inicial, ocupa hoy un innegable lugar propio en los programas de concierto. Amadio entregó la primera gema de la noche con una versión exquisita, de alto refinamiento, con un flautista solista excepcional, acompañado por las secciones de vientos de manera sobresaliente y cuerdas de formidable tersura.


         La velada continuó con una composición sumamente bienvenida por lo poco frecuentada y es la Morceau (Pieza) de Concierto Op. 154 de Camille Saint-Saëns para Arpa y Orquesta, en la que descolló Lucrecia Jacsa en la interpretación, tanto por la belleza y pureza de su sonido y su estupenda técnica con una Ligia Amadio atenta a todos los detalles para que la Orquesta le brinde a su compañera un acompañamiento excepcional. Ante los sostenidos aplausos del público, Jancsa invitó a su amiga y compañera (tanto de orquesta como de música de cámara) la flautista Patricia Da Dalt para interpretar juntas una exquisita versión adaptada a ámbos instrumentos de “Burdel 1930” de “La Historia del Tango” de Astor Piazzolla justicieramente ovacionada por el público.


        La primera parte concluyó con la Orquesta a pleno para abordar una magistral versión de “La Valse” de Maurice Ravel con una Amadio en total plenitud de medios, brindando intensidad, imponencia en los “crescendos”, manejo de dinámicas y estilo preciso.


        Finalmente se escuchó una espectacular versión de la Sinfonía en Re Menor de Cesar Franck. Pieza capital del Post-Romanticismo, a lo largo de sus tres movimientos va desarrollando un amplio discurso en el primero, un tema en donde el arpa marca el tiempo y el corno inglés desarrolla el tema principal en el segundo y, finalmente, un tercer movimiento en donde justamente la melodía de inicio va enlazando con los temas principales de los dos movimientos anteriores.  Se vió a Amadio disfrutando de la interpretación, contagiando a los músicos y logrando un ajuste y una limpieza  en la emisión de sonido que permitió apreciar con absoluta nitidez a todos los sectores de la Orquesta. 



      ¨Puede decirse que el concierto ofreció versiones de altísimo vuelo interpretativo con resultados de una calidad que pocas veces se ha escuchado en Ntro. medio. Amadio, a no dudarlo, es hoy por hoy la referente indiscutida de la conducción femenina en Sudamérica, tal como sus propias colegas lo reconocen. Cada visita suya es un mojón en cuanto a calidad interpretativa se refiere y es una celebración cada actuación que efectúa al frente de la Sinfónica Nacional. En una semana convulsionada por  la tirantez diplomática entre ambos mandatarios, refrendamos la amistad y Amadio logra que no se separe lo que la música une.



Donato Decina


sábado, 8 de agosto de 2026

 UN MAGNIFICO DIRECTOR, ARTISTAS CON OFICIO Y FUTURO ILIMITADO


Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Presentación   de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. Director: Nicolás Agulló. Solistas: Marcos Carreras (Violín), Marcelo Balsells (Voz) e Invitado  Especial: Rafael Gintoli (Violín). Programa: Obras de Piazzolla, Gardel                y Yupanqui. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 05 de Agosto de 2026.




NUESTRA OPINION: MUY BUENO


Podría decirse que además del tributo a Piazzolla, Gardel y Yupanqui, este concierto debería haberse llamado (por ejemplo) conexión Argentina-Francia, ya que muchas coincidencias me han hecho pensar en ello: 1°) Los compositores: PIazzolla y Yupanqui, residentes en París. Gardel: Oriundo de Toulouse y con rotundo suceso en la capital Gala. 2°) El Director Convocado: Nicolás Agulló, oriundo de Concepción (Tucuman), completó su alta formación en Francia y hoy es Director Titular de la Orquesta de la Universidad de la Sorbonne con contrato extendido hasta el año 2029. 3°) El Solista: Marcelo Balsells, reconocido como una de las voces integrantes del mítico conjunto “Opus 4”, tiene también una importante carrera solista y cumplió funciones de Director de la “Casa Argentina” en París. Con todos estos antecedentes, se eligió el repertorio, convocando a arregladores consagrados como Nestor Marconi, P. Gómez Saavedra, Christian Zárate, Ariel Pirotti, Pablo Fraguela, el propio Maestro Agulló y el rescate de dos arreglos de notables músicos que hoy no están entre nosotros como Atilio Stampone (quién fuera titular de la Filiberto) y Osvaldo Requena.


Tras un comienzo inmejorable con “Libertango” en arreglo del Director, hizo su ingreso el jovencísimo Marcos Carreras para interpretar como solista de Violín “Decarísimo” de Astor Piazzolla y “El Día que me Quieras” de Gardel y Le Pera. Cuanto maravilloso desparpajo en la interpretación. Cuanto talento acumulado desplegado sobre el escenario durante las interpretaciones y que magnífico acompañamiento el brindado por Nicolás Agulló y la Filiberto. Trece jovencísimos años e interpreta el tango como un Enrique Mario Francini o un Antonio Agri. Si algo faltaba es que tras las ovaciones recibidas en ambas interpretaciones, presentara en el mejor estilo “Pipo” Mancera a su Maestro Rafael Gíntoli para hacer a dúo “La Cumparsita” con un mutuo entendimiento redondeando una versión estupenda. Puede decirse que a pesar de ser el inicio del concierto, fue el punto más alto de la noche y que este adolescente tiene un futuro promisorio hasta el punto que El mismo se proponga.


Siguiendo con la programación y ya con el concurso del cantante Marcelo Balsells, el programa continuó en el “segmento Piazzolla” con interpretaciones de: “Siempre se vuelve a Buenos Aires”, “Balada para Mi Muerte” y “Chiquilín de Bachín”, con interesantes arreglos y mucho oficio interpretativo por parte de Balsells. Se pasó luego al “segmento Gardel”. Aquí encontramos buenas versiones de “Volver”, el infaltable “Por una Cabeza”, que ya se asemeja a las “Danzas Húngaras” de Brahms o a las “Eslavas” de Dvorak de tanto repetirse en los bises y programaciones, “Golondrinas” y el muy buen vals “Cuando tu no Estás”, aquí magníficamente expuesto por Balsells. Finalmente en el “segmento Yupanqui”, la Orquesta ofreció una muy buena versión instrumental de un “Medley” de Chacareras Tucumanas denominado “Suite Tucma”, para dar finalmente paso a “La Añera”, una estupenda versión de “Criollita Santiagueña” con el propio Maestro Agulló empuñando la guitarra, acompañado por tres músicos de la Filiberto y Balsells en Voz, para culminar con una impactante versión de “Chacarera de las Piedras”. Aquí sí fue un acierto total la elección de las páginas, rescatando al Yupanqui menos frecuentado.


Hubo lugar para que Balsells, Agulló y la Orquesta hicieran aquí de manera completa “El Día que me Quieras”, para que luego la totalidad de los intérpretes convocados, saludaran al público que los ovacionó de pié. Honramos a quienes tanto brindaron, con la experiencia de un gran vocalista, uno de los jóvenes Directores de Orquesta Argentinos que nos representan en el mundo, un gran maestro que sigue forjando talentos y un joven intérprete con todo un futuro por delante. Fiesta total.


Donato Decina







Aurelien Pascal, Alejo Pérez y la Estable durante la muy buena versión de "Don Quijote" de Richard Strauss en el Colón, captados de manera magistral por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.



 UNA SOCIEDAD EN CONSOLIDACION



Teatro Colón, temporada 2026. Concierto a cargo de su Orquesta Estable, Director: Alejo Pérez. Solistas: Aurelien Pascal (Violonchelo), sección femenina del Ensamble Vocal “Cámara XXI”, Director: MIguel Pesce”.

 Programa: Obras de Richard Strauss y Gustav Holst. 01 de Agosto de 2026. 



NUESTRA OPINION: MUY BUENO



  La Orquesta Estable del Teatro Colón retornó al escenario de nuestro Primer Coliseo para acometer el segundo de sus conciertos sinfónicos programados para la corriente temporada bajo la dirección de su titular, Alejo Pérez. Se abordó un programa sumamente comprometido y se obtuvo el concurso de un  gran solista como lo es el violonchelista francés Aurelien Pascal.


  Justamente con la participación de este notable intérprete dio comienzo el concierto para abordar “Don Quijote”, Op. 35 de Richard Strauss, poema sinfónico con solista que retrata al “Caballero de la Triste Figura.”  Pieza que requiere de mucho tacto en la dirección, dado que se pasa de la sutileza al pleno ataque y allí tratar de mantener un pleno equilibrio en el diálogo Orquesta/Solista. Tras una introducción que presenta al Caballero y luego una recreación de Sancho Panza (Su escudero), Strauss plasma a través de su música una recreación de diez episodios de la inmortal novela de Miguel de Cervantes Saavedra: “Los Molinos de Viento”, “La Victoriosa Batalla contra el Ejército del Emperador Alifanfarón”, “Diálogo entre el Caballero y su Escudero”, “Desafortunada aventura contra una procesión de Penitentes”,”La vigilia de las Armas”, “Encuentro con Dulcinea”,”La Cabalgata a través del Aire”, “El Infeliz viaje en el barco Veneciano”,”Batalla contra los supuestos magos” y “Duelo con el Caballero de la Blanca Luna”. Tras ello un final en donde la música describe al protagonista retornando a la cordura. 


  La versión escuchada mostró a una orquesta absolutamente comprometida y atenta a las marcaciones y requerimientos de su titular y siempre atentos a las participaciones del solista. Si bien en algunos pasajes, la densidad de la música no permitió percibirlo a pleno, Aurelien Pascal es portador de un bello sonido y su interpretación es rica en matices. Tuvo perfecta conexión con los solistas de instrumentos de la Estable en los diálogos que Don Quijote aborda con los demás personajes a lo largo de la obra. Alejo Pérez tuvo aquí una buena labor, sobresaliendo en los instantes de “tutti” orquestal. El público recibió con sumo agrado este trabajo, retribuyendolo con muy cálidos aplausos.


  Para la segunda parte, Pérez y la Estable con la participación en el final de la sección femenina  del Ensamble Vocal “Cámara XXI” que dirige el Mtro. Miguel Pesce, acometieron con la célebre Suite “Los Planetas” de Gustav Holst. Aquí puede decirse que la versión resultó sencillamente inmejorable dado el vuelo interpretativo de Pérez. Al muy buen llevado inicio con “Marte”, página siempre difícil de abordar, prosiguió un muy refinado abordaje de “Venus”, un acertado enfoque de estilo “chispeante” en “Mercurio”, un despliegue absoluto en “Júpiter”, el sostenido enfoque en “Saturno”, el extraordinario manejo de tensiones en “Urano” y el exquisito final en “Neptuno” en donde orquesta y coro culminan con una paulatina extinción de la música. El desempeño fuera de escena de las voces femeninas del “Cámara XXI” fue de excelencia, mientras que Pérez y la Estable fueron retribuidos por la extraordinaria ovación de un público que colmó las instalaciones de la sala.


  La conclusión que deja esta presentación, es que la Estable va por muy buen camino. El hecho de que sea Pérez quién asuma la Dirección Musical del próximo “Otello” es una gran oportunidad para vincularse aún más y alcanzar mayores logros.



Donato Decina


jueves, 6 de agosto de 2026

 DOS PRESENTACIONES DE ABSOLUTA EXCELENCIA EN TAN SOLO CUARENTA Y OCHO HORAS.


Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”. Temporada 2026. Concierto día 31 de Julio de 2026, Director: Mario Benzecry. Programa: Obras de Giacobbe, Schumann y Tchaikovsky. Teatro Colón. Concierto día 02 de Agosto de 2026, Director: Rodrigo González Jacob. Programa: Gustav Mahler; Sinfonía  N° 1 en Re mayor: “El Titán”. Palacio Libertad, Auditorio Nacional.



NUESTRA OPINION DE AMBOS CONCIERTOS: MUY BUENOS.


  Si alguna prueba le faltaba a nuestro mayor conjunto formador de instrumentistas, era la de estas dos presentaciones en las dos salas de mejor acústica de la Capital Federal, las que en realidad fueron tres, ya que entre una y otra transcurrió una tercera en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho, en donde el conjunto interpretó por vez primera el segundo programa que he de comentar aquí.



    Los jóvenes instrumentistas de “La San Martín” que hayan participado en ámbos programas, seguramente guardarán para sí en inolvidables recuerdos que en apenas cuarenta y ocho horas se presentaron tanto en la sala del Teatro Colón de Buenos Aires como en el Auditorio Nacional del Palacio Libertad de la misma ciudad, Entre ambos, la mencionada presentación en Facultad de Derecho. Gran Prueba de fuego para el conjunto, de la que emergió absolutamente airoso y a continuación lo comentamos.


  Bajo la dirección de su formador y titular, Mario Benzecry, se presentó el pasado Viernes 31 de Julio en la sala del teatro Colón. Programa muy comprometido con una obra Argentina, un verdadero “Pezzo Grosso” y una primera audición de un compositor consagrado para la mencionada sala. Además, ha sido una de las pocas ocasiones en las que se ha cobrado entrada. La sala estuvo prácticamente llena.


  Como ocurre habitualmente ante la carencia de programas de mano (ni siquiera el Colón entregó las tarjetas con código QR que permiten la lectura del mismo habiendo cobrado entrada), el Maestro Benzecry efectuó los comentarios para el público. Provoca sana envidia la lucidez para explicar los contenidos al público en un lapso breve de tiempo y siempre de manera clara para el mismo


     El programa dió comienzo con “Gagliarda Hispánica” de Juán Francisco Giacobbe,la  que también formó parte del concierto en el que el Maestro Benzecry  en días pasados fué homenajeado en ocasión de su nonagésimo cumpleaños. Al igual que en aquella ocasión, esta versión remarcó nuevamente las virtudes de tan buen trabajo. Además, siempre es muy bienvenido el hecho de poder escuchar una obra de compositor argentino en el Colón.


  El Concierto continuó con una muy buena versión de la Sinfonía N° 4 de Robert Schumann. Trabajo que fue creciendo con el correr de la interpretación en la que se lució el “concertino”  en su solo del segundo movimiento. Interpretada “Da capo a fine”, los jóvenes fueron afirmándose, guiados magníficamente por su Maestro, concluyendo en un final electrizante que llegó de manera directa al público y que provocó de manera genuina la primera gran ovación de la noche.


  La parte final estuvo reservada a la primera audición en el Teatro Colón de la Séptima Sinfonía de Tchaikovsky, la que fué completada de manera absoluta por el compositor hasta las tres cuartas partes del primer movimiento. Parte de ese material fue reutilizado por el compositor para su concierto para piano y orquesta n° 3 y el resto  del manuscrito fue completado a mediados de la década del cincuenta del pasado siglo por  Semyon Bogatiriev y se estrenó el 7 de Febrero de 1957 en Moscú por la Filarmónica Moscovita y la Dirección de Mikhail Terian..


  La versión ofrecida permitió sacar conclusiones. El Maestro Benzecry manifestó al comentar el programa que esta obra debería ofrecerse al momento en que se efectúe un nuevo ciclo integral de las sinfonías.  A la luz de lo escuchado estoy de acuerdo. La obra abreva en melodías anteriores a la composición de esta obra (Obertura “Romeo y Julieta”,”Francesca da Rímini” y Sinfonías N°s. 4 y 5 e incluso anticipa algunos pasajes de la N° 6). El sonido de la Orquesta en el Colón fue de una pureza casi total. La conducción del maestro fue una vez más impecable y la entrega de todos fué absoluta. 


  La genuina ovación del público puso de manifiesto, la adhesión del mismo con la Orquesta y fué el digno broche de oro de la noche. No hubieron bises, la realidad indicó que lo harto merecían.



  Ya el pasado 02 de Agosto, el conjunto volvió a presentarse, esta vez en el marco del Auditorio Nacional del Palacio Libertad, su actual sede, para que con la conducción de Rodrigo González Jacob, los jóvenes acometieran con la Sinfonía N° 1 en Re mayor “El Titán” de Gustav Mahler.


  Aquí este joven maestro, quien hoy se desempeña en San José, Estados Unidos; demostró que está en la muy buena senda. Tiene muy buena llegada a los jóvenes, guía con precisión casi absoluta. Sus conceptos de la obra son acertados. El primer movimiento, que puede decirse que es una verdadera descripción con música del amanecer fue expuesto de manera impecable, incluyendo la muy buena intervención de la fanfarria fuera de escena. El segundo, que es un tiempo de “Landler” (Vals Campesino de la región de Bohemia), tuvo todos los ingredientes para que fuera una muy gran versión. Tempi acertado, discurso elegante y consustanciación total de los jóvenes. Conmovedora fué la presentación de la Marcha Fúnebre, basada en la célebre cantilena “Frere Jaques” e inspirada en el cuadro “El Funeral del Cazador”, en el que expone a los animales del campo llevando en procesión a un cazador muerto. El “canon” que inicia este momento fue muy bien expuesto, descollando en los momentos en los que Mahler empleó música “Klezmer” para ironizar. Para los que pasamos la barrera de los “Sesenta”, el tema de gloria del héroe que retrata la sinfonía en su cuarto movimiento, tiene un comienzo  “trágico” que llevó  a que muchos operadores de sonido de televisión lo emplearan para narrar tragedias en los noticieros. Y  las noticias más eufóricas llevaban de fondo la gran coda final de la obra. Lo que no se tomaba en serio era el gran discurso central que enlaza a ambos temas, el que deriva en un gran pasaje dramático, el que desembocará a su vez en esa “coda de gloria” que cierra la obra. Gonzalez Jacob sabía perfectamente de que se trataba y logró por lo tanto un final impactante que puso en vilo al público, el que prorrumpió en una ovación extraordinaria que obligó al Director a salir a escena cuatro veces para agradecer tanto afecto.


  “La San Martín” está absolutamente encaminada, suena cada vez mejor y nos seguirá sorprendiendo con grandes realizaciones.


Donato Decina


 LUCIO JUAN MICELI JUNTO A LA SINFONICA NACIONAL



Dirección Nacional de Elencos Estables, Temporada 2026. Presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Juan Martín Miceli. Solistas: David Nuñez (Violín); Martín Devoto (Violonchelo), Andrés Sanchez Acevedo (Tuba). Programa: Obras de Ortíz  de Zarate, Vaughan Williams y Dvorak. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 29 de Julio de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


Con un balance sumamente positivo volvió a presentarse la Orquesta SInfónica Nacional. En esta ocasión el conjunto fue conducido por el Maestro Juán Martín Miceli (Conductor de la Orquesta Académica del Teatro Colón). El programa estuvo compuesto por obras de variados estilos que recién en la parte final terminaron por convencer al público.


El concierto se inició con el estreno mundial de “Armonía de un Nocturno” de Juán Ortíz de Zárate, reconocido compositor de nuestro medio y contó con las participaciones del violinista David Nuñez y del Violonchelista Martín Devoto. Sobre la base del trabajo de sonoridades, son los solistas quienes buscan las mismas con un apoyo por parte de la Orquesta que hace las veces de base. Hubo momentos de interés, fundamentalmente en los pasajes de tensión, mientras que en otros el trabajo se asemejó a otros escuchados en los últimos tiempos. Interesante labor la que les cupo a los solistas,los que se cumplimentaron de manera impecable, mientras que la Orquesta bajo la conducción del Maestro Miceli (Compositor también El) brindó un muy adecuado marco a esta  buena dupla.


  

La velada continuó con una muy correcta versión del Concierto para Tuba y Orquesta de Ralph Vaughan Williams, en donde Andrés Sanchez Acevedo, integrante de la orquesta, fué el solista. Obra que abreva en los cánones de la música inglesa, se desarrolla en pasajes bucólicos,otros de corte enérgico y momentos de atrapantes fragmentos para el solista. Si bien por instantes (al menos desde mi posición) la intervención de Andrés Sánchez Acevedo (muy buen instrumentista) se vió afectada por la desbordante participación en ataques por parte del del conjunto mientras que en otros pasajes se lo percibió muy cómodo y portador de una depuradísima técnica. Un sostenido aplauso saludo a esta muy buena participación.



Tras un muy breve intervalo, la Orquesta acometió con una muy buena versión de la Sinfonía N° 8 en Sol menor, Op. 88 de Dvorak. la que en manos del Maestro Miceli tuvo ajuste impecable, excelentes intervenciones por parte de todos los solistas de instrumento intervinientes y un rendimiento óptimo por parte de todo el conjunto Podemos decir que aquí el público recibió gustosamente a esta versión y por ello no extrañó los sostenidos aplausos y bravos con que se saludó a este muy buen trabajo. 




Donato Decina


viernes, 31 de julio de 2026

 La partida de un fundamental director latinoamericano…

    Por Jaime Torres Gómez


Con el reciente fallecimiento del destacado maestro argentino Pedro Ignacio Calderón, se

despide a una figura fundamental de la dirección orquestal latinoamericana.

La partida de Calderón se suma a la de otros relevantes maestros surgidos en el continente,

entre ellos Víctor Tevah, Luis Herrera de la Fuente, Eduardo Mata, Juan Matteuci, Carlos

Païta, Miguel Ángel Veltri, Carlos Félix Cillario, Simón Blech, Henrique Morelenbaum, Eleazar de

Carvallo, Juan Carlos Zorzi, Juan Emilio Martini, Jorge Fontenla, Julio Malaval, Enrique

Ricci, Juan José Castro, Agustín Cullell, Miguel Patrón Marchand y Rodolfo Saglimbeni, que

tuvieron importante gravitación en el desarrollo de las orquestas e instituciones musicales de

la región.

El talento del maestro Calderón, sumado a una privilegiada formación desde su Argentina natal y

luego complementada en la Academia Santa Cecilia en Roma, dieron fruto tempranamente al ser

galardonado en el prestigioso Concurso Dimitri Mitroupulos, en Estados Unidos, permitiéndole ser

asistente de Leonard Bernstein en la Filarmónica de New York, y poco tiempo después, titular de

la excelente Filarmónica de Buenos Aires, ostentando dicha posición por 22 años…, cuya labor

fue altamente reconocida ante la amplitud del repertorio ofrecido, destacándose, entre mucho,

la integral de las sinfonías de Gustav Mahler, compositor con especial afinidad.

Con una vasta experiencia como director invitado en orquestas de primer mundo, y pudiendo

radicarse en Europa o Estados Unidos, la opción de Calderón por no salir de su país fue del todo

acertada y genuina, por cuanto pudo proyectar su carrera aportando al desarrollo de las

instituciones musicales de Argentina, primero en el Teatro Colón, donde, además de su

recordado titularato de la Filarmónica y luego como Director Artístico del mismo, con una visión

programática que permitió desarrollar en pleno a los organismos artísticos de dicho coliseo, amén

de una labor formativa de audiencias con una óptica de largo plazo y de escaso parangón…

Tras el término de su gestión en el Colón y la Filarmónica, y ante una situación de completa

inestabilidad de la Sinfónica Nacional de Argentina, se le convoca como maestro titular de

dicha orquesta, manteniéndose por otros 22 ininterrumpidos años, labor que permitió darle

estabilidad artística, administrativa e incluso política, considerando la vulnerabilidad propia de una

institución condicionada por la burocracia estatal… El nivel artístico impreso por Calderón fue el

esperable al de un avezado kapellmeister, encumbrando a la Nacional a altos estándares

internacionales, posicionándola como una de las orquestas líderes de Latinoamérica, y

reivindicándole su histórico nivel de las épocas de Juan José Castro, Jacques Bodmer y otros.

La labor del maestro Calderón no sólo se circunscribió a las vecindades bonaerenses, siendo un

habitual y comprometido colaborador en orquestas de provincia, dando cuenta de su fructífero

trabajo en pos del desarrollo de las instituciones argentinas en su conjunto, amén de haber sido

un importante formador de directores de orquesta.

Con un vasto repertorio, desde los barrocos a los contemporáneos, buena parte lo llevó a cabo

con lecturas de completa autoridad en lo estilístico plasmadas con una acabada técnica de

dirección. Del todo encomiable su natural dominio de la globalidad, firmando versiones sin

sinuosidades, de completo sentido del todo y, consecuentemente, de irrefrenables audiciones que

compendiaban emotividad e intelecto. 

En rigor, no es tan simple determinar la especialización repertorística de Calderón, dado que era

normal percibir profundidad de ideas musicales reflejadas en resultados de jerarquía técnica y

artística. Sin perjuicio de ello, muy destacable su abordaje de los compositores germanos, siendo

autoridad indiscutida en Bach, Beethoven, Brahms, Bruckner, Richard Strauss, Mahler,

Schönberg, Alban Berg y Anton Webern, incluyendo a los franceses, italianos y otros. Y de gran

compromiso fue su difusión de la música argentina y latinoamericana en general.

Como muestra adicional al respeto a su autoridad artística, es menester referirse a su liderazgo

en convocar a la Filarmónica de Buenos Aires junto a la Sinfónica Nacional para los exigentes

Gurrelieder, de A. Schönberg, un hito no replicado en envergadura de producción. También cabe

resaltar otras presentaciones que fue posible ver en Argentina, como sus antológicas direcciones

de la Tercera Sinfonía, de Mahler, con la Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón, más un

programa francés con la Sinfónica Nacional, contemplando grandes versiones de obras como la

Sinfonía sobre un Aire Montañés Francés, de Vincent D´Indy, el Tercer Concierto para Violín, de

Saint Saëns y El Aprendiz del Hechicero, de P. Dukas. Y de especial recuerdo una 5ta Sinfonía,

de Tchaikovsky, con la prestigiosa Sinfónica de la Universidad de San Juan en el emblemático

Auditorio Juan Victoria, de acústica referencial.


La relación con Chile fue intensa por varias décadas, habiéndose curiosamente interrumpido en

el año 2000 luego de una notable presentación con la Filarmónica de Santiago en el Teatro

Municipal capitalino, aunque, esporádicamente, después regresó a la prestigiosa Sinfónica de la

Universidad de Concepción. De los conciertos inolvidables con la Filarmónica en el Municipal

deben destacarse Petroushka de Stravinsky, la Sinfonía N° 41 “Júpiter” de Mozart, el Manfredo

de Tchaikovsky, la 5ta de Shostakovitch, los Preludios Vegetales de Alfonso Letelier, la Sinfonía

N°9 “La Grande” de Schubert, y Don Juan de R. Strauss. Asimismo, junto a la Sinfónica Nacional

de Chile, legendarias interpretaciones de “La Canción de la Tierra” de Mahler (junto a una

autorizadísima Carmen Luisa Letelier), la Primera Sinfonía de Brahms y la Octava de Bruckner,

además, seguramente, la mejor versión presenciada en Chile de Los Planetas de G.Holst.

La partida del maestro Pedro Ignacio Calderón imposible pueda pasar inadvertida para la vida

musical latinoamericana, siendo un referente indiscutido para las actuales y futuras generaciones

de músicos.

   La Asociación de Críticos Musicales de la Argentina manifiesta su asombro por la disolución del Coro Nacional de Niños, organismo de alto nivel internacional y bellísimas voces, con más de medio siglo de reconocida e ininterrumpida labor y un amplio repertorio. 


     Dirigido desde sus orígenes por la gran maestra Vilma Gorini de Teseo, su labor formativa de registros infanto-juveniles consiguió  plasmar un conjunto de registros si se quiere angelicales, impecablemente afinados, musicalmente muy seguros

     Rechazamos la medida que acaba de tomar el Poder Ejecutivo, y recordamos que el apoyo de las autoridades al arte y la cultura, por encima de cualquier cuestión presupuestaria, resulta fundamental en orden a la elevación popular y la consolidación democrática. En medio de las ruinas, la Alemania de 1946, no se sabe cómo, consiguió poner en funcionamiento siete teatros. 

Carlos Ernesto Ure, Néstor Echevarría, Graciela Morgenstern
Secretarios Generales