Instantes definitorios de la tragedia de los amantes de Verona, captados por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
Blog que refleja la actividad musical de la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, especialmente en cuanto a Conciertos, lírica y ballet. Escuche nuestro programa de radio todos los Sábados a las 17 hs. por www.radiohermes.com.ar
Instantes definitorios de la tragedia de los amantes de Verona, captados por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
I Capuleti e i Montecchi – T.C. 25/06/2026
I Capuleti e i Montecchi, de Vincenzo Bellini, es la sexta opera de
este compositor que se conociera en Buenos Aires. Su estreno
local tuvo lugar en el Teatro Principal de la Victoria el 23 de
octubre de 1852. Desde esa fecha figuró en nueve temporadas
distintas hasta 1879 y no volvió a cantarse en nuestro medio.
Se representó en el Teatro de la Victoria en 1852 y 1854. En el
antiguo Colon en 1857, 1861, 1862 y 1874. Ese mismo año y en
1875 en el Teatro de la Opera y nuevamente en el antiguo Colon
en 1879.
Pasaron 92 años hasta su exhumación en el actual Teatro Colon
en 1971 con un elenco encabezado por la gran soprano Renata
Scotto y el querido tenor Renzo Casellato, con dirección del
Maestro Enrique Sivieri y la regie de Margarita Walmann.
Fuera de Buenos Aires pero muy cerca nuestro, se la escuchó en
el año 2001 en el Teatro Roma de Avellaneda.
I Capuleti e i Montecchi no es evidentemente, uno de los
mejores trabajos de Bellini. Seguramente, la premura en que
debió componerla, (un mes solamente), el haber tenido que
recurrir a utilizar fragmentos adaptados de su opera fracasada
Zaira, y la imposición del empresario Lanari de que el papel de
Romeo debía ser escrito para Giuditta Grisi contribuyó a que la
tarea fuera dura y llena de sobresaltos.
Lo que es seguro, es que esta opera se sostiene en la medida en
que sus intérpretes sean de un nivel superior, con todas las
habilidades canoras que propone el bel canto. El virtuosismo
vocal, en esta producción, estuvo ausente al parecer de manera
deliberada, en parte por las características vocales de algunos
cantantes y en parte por la mano de algún “coautor”, que adaptó
algunos pasajes.
Es así que la función ofrecida de esta opera por el primer elenco
que presentó el Teatro Colon, fue buena pero no brillante.
La soprano Yaritza Véliz como Giulietta y la mezzo Silvia Tró
Santafé, como Romeo, fueron efectivas en sus respectivos roles.
El tenor Ioan Hotea, cumplió discretamente con su rol de
Tebaldo con algún problema en la emisión y su registro limitado.
Los roles de Capellio y Lorenzo, no tienen momentos de
lucimiento propio en I Capuleti e i Montecchi. Participan en
escenas de conjunto y sus intervenciones se limitan a los
recitativos que van hilvanando la trama del argumento. Nicola
Ulivieri fue Capellio y Fabrizio Baggi, Lorenzo. Aún así, ambos
cantantes cumplieron discretamente con sus respectivas partes.
El Coro Estable como de costumbre, realizó un estupendo
trabajo, y el Maestro Avelino Pidó al frente de la Orquesta
Estable concertó la obra con la calidad que ya le conocemos.
La producción escénica a cargo de Pablo Maritano, fluctúa entre
lo tradicional y algunos conceptos actuales. La pared de fondo
rasgada, que simboliza una “grieta”, parece indicar un concepto
actual de las diferencias entre facciones; pero las diferencias
ideológicas entre Güelfos y Gibelinos fue mucho más profunda
que una “Grieta”; fue una guerra que duró siglos.
El vestuario ideado por Emilia Tambutti, caricaturizó el personaje
de y Romeo. Ridiculamente vestido durante toda la obra, ni
siquiera hizo notar la diferencia entre el verdadero personaje y
su simulación como mensajero.
En síntesis, el espectáculo fue bueno, pero hay obras, como este
I Capuleti e i Montecchi, que solo la salvan los divos.
Roberto Falcone
UNA VERSION ENCOMIABLE
Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Programa: Gustav Mahler, Sinfonía N° 6 en La menor, “Estoica”. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 26/06/26.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
Sumergirse en la escucha de una obra de las características de la Sexta Sinfonía de Mahler no es cosa de todos los días. Una página densa, cargada de tensión, con una orquestación frondosa. Ya desde el primer compás el oyente sabe que su desenlace es fatal. Pareciera que Mahler vuelca sobre el pentagrama de manera anticipada cuál será su destino y cómo ha influído la inclusión de un instrumento de percusión construído especialmente para esta obra y es el Martillo, sobre el que tanto se ha hablado en el mundo de la música relacionándolo con el destino del propio compositor. Casualidad o no, lo cierto es que tras el estreno de la obra en 1906 en el Festival de Essen, la que dejó asombrada al auditorio y que fuera considerada por la crítica uno de los dos mejores trabajos presentados junto a una obra de Ferruccio Busoni, Mahler sufre la muerte de su hija Anna por escarlatina, al año siguiente se vió obligado a dimitir como Director Musical de la Opera de Viena y luego es diagnosticado de endocarditis bacteriana, enfermedad que en 1911 lo llevará a la muerte. No se trató de suprimir el famoso tercer martillazo del cuarto movimiento. El destino ya estaba escrito.
Si bien en los últimos años se menciona a esta sinfonía como “Trágica”, me baso en la opinión de Deryck Cooke, biógrafo de Mahler y uno de los responsables del rescate integral de la Sinfonía N° 10, en definirla como “Estoica” y me parece lo más adecuado ya que a lo largo de la escucha se sabe hacia dónde conduce y que el protagonista (Mahler) no rehuye a su destino y lo aguarda de pié “estoicamente”.
Cuatro son los movimientos en los que se asiste en el primero a la exposición de una marcha de corte trágico como primer tema, la descripción o semblanza de su esposa en el segundo tema y retorno a ámbos en diferentes momentos, el segundo retorno al tema de Alma se enmarca dentro de un tema pastoril con cencerros y campanas fuera de escena de corte muy bucólico. Este tema emergerá en modo triunfal al final del movimiento con un rotundo cierre.
También en los últimos tiempos se menciona el hecho de que la última decisión del compositor fué la de alterar el órden de interpretación de los movimientos centrales, colocando el “andante” que obra como un autorretrato del propio Mahler en segundo término y el “scherzo” que describe a sus hijas en el tercero. Tras la muerte del autor, su esposa Alma Schindler opinó que se debía volver a invertir ese orden. Como fuere, la opinión de la Sra. de Mahler es absolutamente acertada ya que a mi entender, hacerlo en ese órden original acrecienta la progresión dramática. Así lo entendió también en esta oportunidad el Maestro Siffert y el público asistió a una versión de verdadero fuste.
Entrando de lleno entonces en el concierto, se apreció una versión sumamente ajustada, de discurso sostenido en los movimientos “de punta”, fundamentalmente el de cierre en donde se alcanzó el “climax” ideal para el durísimo final. El “scherzo” marcó el comienzo de un sostenido crecimiento de la versión y el “Andante” o “autorretrato” fue lo más logrado de la noche por fraseo, punto justo interpretativo y estupendas respuestas de todos los solistas de instrumentos en todas las intervenciones requeridas.
No cabe duda de que el Maestro Siffert ha realizado una labor ímproba logrando con tal vez pocos ensayos un resultado de categoría. Es de agradecer también el que se le hayan suministrado los refuerzos para una partitura tan densa (9 cornos, 7 trompetas 4 trombones y la densa sección de percusión,martillo incluído, hablan a las claras de ello).
Se pudo advertir la progresión dramática, aquí seguramente radica la aceptación del público, quién llamó alrededor de 5 veces al escenario al Director para recibir los aplausos. Tras ello, la saludable decisión del saludo colectivo de Este y todos los Músicos y el apretón de manos entre compañeros de atril. Algo muy frecuente y bienvenido, broche de oro de una muy buena noche.
Donato Decina
Nelson Goerner, Marc Albrecht y la Filarmónica. Sociedad perfecta para un Schumann inolvidable retratados impecablemente por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
Recuperando el optimismo…
Por Jaime Torres Gómez
El séptimo programa de abono de la Sinfónica Nacional hacía presagiar una baja demanda de
público, al contemplar dos obras de compositores chilenos junto a otra del repertorio universal.
Por mandato, la línea editorial de la Sinfónica supone una amplia difusión de la música nacional,
siendo menester su eficaz concreción en base a “dosificados criterios”. Y en el caso de este
programa, a priori, resultó abultado disponer de dos tercios con obras chilenas en el marco de la
temporada internacional de abono, en sí ecléctica y orientada a una amplia gama de público,
siendo más efectivo radicarlas (como bloque) en un programa de nicho, como un ciclo de música
chilena o latinoamericana. Y si bien la música nacional debe estar muy presente en la temporada
internacional, empero, no debe perderse de vista un contexto promedio-diverso de audiencias.
Felizmente, el segundo día de la presentación dio cuenta de una importante llegada de público,
recuperándose el optimismo luego de dos meses con bajas de público, a diferencia del año
pasado tras la inauguración de la Gran Sala Sinfónica Nacional, sede de la Sinfónica.
Con excelente desempeño del debutante joven director norteamericano Ian Niederhoffer,
comenzó con el Andante para Cuerdas, de Alfonso Leng, en reemplazo, a último momento, de
la Sinfonía Preliminar de “El Pájaro Burlón”, de Acario Cotapos... Si bien la pieza de Leng es de
magnífica factura y entrañable carácter (de estética post romántica), en realidad, no reviste mayor
interés insistir ofreciéndola localmente, aunque en esta oportunidad fue interesante presenciarla
por primera vez en la flamante Gran Sala…, percibiéndose sonoramente bien realzada. Magnífico
enfoque del maestro Niederhoffer, de completo idiomatismo, logrando robusto ensamble y nitidez
de voces de las cuerdas sinfónicas.
Seguidamente, el Concierto para Oboe y Orquesta, de Manuel Bustamante, escrito en el año
2023 y presenciado hace dos años junto al destacado oboísta nacional José Luis Urquieta (a
quien le fuera dedicada la obra) y la Orquesta de Cámara de Chile (muy bien dirigida por
Francisco Rettig, extrañamente ausente en la Sinfónica en su actual sede de la Gran Sala
Sinfónica Nacional…).
De atractiva factura, y de alguna forma de onírico y épico carácter, esta obra alude a un viaje por
diversas culturas de un héroe, plasmando una variedad de estados anímicos, evocaciones de
locaciones y luchas internas, y fusionado con una rica batería de universales influencias
musicales. Excelente escritura para el oboe, explotando una amplia variedad de efectos
colorísticos y rítmicos, amén de un buen tratamiento de orquestación, y adaptándose muy bien a
un orgánico grande como el de la Sinfónica. Notable desempeño (nuevamente) de José Luis
Urquieta en todo orden, validándose otra vez como un referente del oboe en Chile y
Latinoamérica. Comprometido desempeño de la talentosa batuta invitada junto a los sinfónicos,
con estupendos balances y calibrado ajuste.
Y con radical (e inteligente) giro, la segunda parte contempló una largamente ausente Sinfonía
N° 9 (7) “La Grande”, de Franz Schubert. De olímpico optimismo, esta inédita sinfonía
(descubierta años después de la muerte del compositor) presenta un desarrollo formal atípico y
de original estructura respecto a sus demás obras. De pocos contrastes -prevaleciendo más los
momentos agitados que los de mayor remanso-, es dable percibirla con cierto carácter marcial y
hasta fanfarrón, no obstante ineludible atisbar una evidente presencia del Schubert esencial de su
delicada música de cámara, y particularmente en sus lieder (sección lenta del segundo
movimiento).
Excelente interpretación firmada por Ian Niederhoffer, de enfoque más bien camarístico y con
alabado énfasis en lo cantable. Logros mayúsculos en diáfanas texturas, empática adopción de
tempi conforme los requerimientos de carácter, y monolítico ensamble.
En suma, un programa de inteligente variedad y jerarquía de resultados, no obstante riesgoso
para la actual coyuntura en la demanda de público, aunque revitalizando el optimismo por la
llegada de mayores audiencias.
Kei Solvang en la sala del Museo de Grieg en Troldhaugen
.Solista Kei Solvang, piano
.Sala de la Casa Museo de Edvard Grieg, Troldhaugen, Bergen, Noruega
.16 de junio de 2026
La pianista Kei Solvang interpretó una selección de obras pertenecientes a la
colección de Piezas Líricas de Edvard Grieg (1843-1907).
Dichas piezas abarca 66 obras, escritas entre 1867 (opus 12) a 1901 (opus 71) y
constituye un corpus central en la producción pianística del compositor. En efecto,
combinan ritmos y formas danzantes, de gran belleza e inspiración melódica, con
progresiones armónicas y acentos tajantes, en un tejido de cambios de compás y
variaciones dinámicas en toda su extensión. El permanente cambio hacia elementos tan
bellos como inesperados es una marca de este gran conjunto de obras.
Filiadas en el nacionalismo romántico, las formas tradicionales noruegas son una
fuente de inspiración más que una utilización textual de sus métricas.
Podemos datar las obras seleccionadas para el concierto en aproximadamente 1873
la del opus 19; 1885 las del opus 43; 1892/93 la del opus 54; y 1901 la del opus 73. De la
simple enumeración, advertimos que solo las piezas del opus 19 fueron escritas en la
residencia anterior de Grieg y que el resto lo fue en el lugar donde las escuchamos, la
residencia en la que vivió desde 1886.
Cada pieza tiene una narrativa propia, con motivos repetitivos que van mutando, o
desarrollos en forma de lied (ABA) o en forma rondó, con un refrán que se reitera y alterna
con diferentes episodios; tal como sucede en otros opus, tales como el último movimiento
del concierto en Fa de Gershwin o el nro. 2 de Bela Bartók: a la exposición de un motivo
central, o refrán, suceden distintos episodios, presentados una y otra vez a partir del refrán.
El opus 65 nro. 6, como sucede en varios de los conciertos para piano de Mozart, parece
responder a la forma rondó/sonata: el motivo central funciona como una exposición y los
episodios como un desarrollo y re exposición; ello sucede con alternancia de ritmos
terciarios y de un marcado 2/2 en el desarrollo central y contrastante con el material El
motivo inicial es ascendente, se mantiene en una altura donde es desarrollado y baja para,
inmediatamente, convertirse en un elemento nuevo.
Es decir, que ese fluir tan imaginativo como delicado es expuesto dentro de una
forma muy elaborada y requiere una gran ductulidad en el fraseo y a la vez la energía que
demandan los pasajes más intensos.
Las obras interpretadas fueron; Primavera, op. 43, nro. 6; Mariposas, op.43, nro.
1; Día de esponsales en Trolhaugen, op. 65, nro. 6; En mi país natal, opus 43 nro. 3;
Marcha de los trolls, opus 54, nro. 3; Víspera de verano, opus 71 nro. 2 y Escena de
Carnaval, opus 19., nro. 3.
Sucede que cuando la música tiene en sí una belleza melódica el oyente repara en
eso antes en la complejidad dada por ese permanente cambo de intensidades y el dominio
formal absoluto que el intérprete debe tener para lograr la espontaneidad que es la esencia
de un lenguaje eminentemente pianístico: en efecto, explora las posibilidades expresivas del
instrumento y logra una línea musical que parece una improvisación llena de inventiva.
En la conversación con la intérprete quedó muy claro este aspecto: un intérprete
debe tener el dominio formal de una estructura compleja y la fluidez para hacerla grácil,
flexible y elegante.
Nacida en Japón, en 2002, Kei Solvang ya tiene una trayectoria extensa. Basta
escuchar un registro como el de la Partita nro. 2, en do menor, BWV 826 de Bach para
hacer evidente su poder de abordar texturas muy complejas y diferentes entre sí. Se refirió a
su preferencia por las obra de Beethoven de su período medio y por Debussy. Por lo
demás, se trata de una persona sumamente accesible al diálogo y dueña de una elegancia y
soltura a la hora de referirse –en un inglés perfecto- a cada obra.
Mencionó lo entrañable que este repertorio es para ella.
Nacida en Japón en 2002 (su familia y ella se mudaron Noruega en 2007) Kei
Solvgang se perfecciona en Alemania. Asimismo, fue aceptada pare estudiar en la Academia
Grieg para jóvenes talentos, Universidad de Bergen. Entre 2019 y 2022 fue miembro del
programa de talentos de la academia Jiri Hlinka, una entidad internacional con sede en
Bergen.
Ha obtenido premios en diferentes concursos internacionales y, entre otros logros,
ha sido finalista en la competición Cecilia International Competition y primer premio en la
Competición Orbetello para piano. Ha recibido distintas becas.
La oportunidad de escuchar una selección de las Piezas Líricas de Grieg en la casa
del gran compositor, lugar en el cual la mayor parte de ellas fue escrita, por parte de una
intérprete como Kei Solvang fue una experiencia musical de exepción.
Eduardo Balestena
SOBRIEDAD Y ESTILO
Juventus Lyrica, temporada 2026. Opera: “Madama Butterfly”, drama lírico en versión original en dos actos con música de Giacomo Puccini y libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en la novela homónima de David Belasco. Intérpretes: Sofía Gala Godoy (Cio-Cio-San), Marcelo Gomez (B.F. Pinkerton), María Koslova (Suzuki), Ernesto Bauer (Sharpless), Santiago Delpiano (Goro), Jerónimo Vargas Gomez (Yamadori), Cristian de Marco (Zio Bonzo), Natacha Nocetti (Kate Pinkerton), Ramiro Brandan (Comisario Imperial), Chander Coviello (Notario), María Paz Parra Araya (Madre), Sol Risé (Tía), Natalia Bereskyj (Prima). Orquesta de Juventus Lyrica, Coro de Juventus Lyrica, Director: Pablo Manzanelli. Escenografía e Iluminación Gonzalo Córdova, Vestuario: María Jaunarena. Dirección Musical: André dos Santos. Puesta en escena: Ana D’Anna. Teatro Avenida de Buenos Aires, Función del 12 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: BUENO
Uno de los objetivos que me impuse al crear “De Paraíso para Usted” fue que todas las manifestaciones de música clásica tuviesen su espacio de difusión. Entiendo que dicho objetivo se cumple, y más aún cuando en estos tiempos de escaso o nulo apoyo en cuanto a contribuciones y mecenazgos se refiere, obliga a grupos o asociaciones a administrar y ser creativos con los escasos medios y recursos con que dichas entidades cuentan. “Juventus Lyrica” es seguramente la referencia obligada en la materia . Por promover a las voces jóvenes en espectáculos en donde priman la sobriedad y el buen gusto sin caer en lugares comunes y con el esfuerzo que significa contar con un buen soporte orquestal, una masa coral bien preparada y crear un espacio escénico a partir de una determinada idea, aún con elementos mínimos pero que sitúan de manera impecable al espectador en tiempo y espacio.
En la presente temporada de esta institución tuvimos la grata noticia de que se compondría de dos títulos en escena. El primero que hoy nos convoca; “Madama Butterfly” de Puccini. El otro: “Rigoletto”, por el cual esperaremos.
Si bien al correrse el telón del Avenida uno ya percibió que la puesta sería tradicional y que el mencionado buen gusto estaba instalado sobre el escenario de la sala, siempre es interesante leer los comentarios insertos en el programa de mano. Allí Ana D’Anna, la directora escénica de esta versión, manifiesta que ha abrevado en tres fuentes: Kobayashi Issa, poeta Japonés especializado en Haiku (poemas breves nipones), John Luther Long (Periodista Estadounidense autor del cuento “Madame Butterfly”) y David Belasco autor de la obra de Teatro “Madame Butterfly, que impresionara a Giacomo Puccini al punto de encontrar en ella el argumento para una nueva ópera. Los tres en mayor o menor medida sobrevolaron la historia real que la hermana de Long le refirió a este a partir del relato de su esposo, misionero metodista destinado un tiempo en Japón. Es ante todo un choque de culturas. La Japonesa, rica en tradiciones, espiritualidad, meditación y costumbres con la Occidental de vida más libre, más allá de algunos pruritos, con mentalidad de avanzada. Una acertadísima decisión fue la elección de dibujos del artista plástico Japonés Maruyama Okyo, coetáneo del poeta Issa para ambientar los espacios de la casa en que vivirán Cio-Cio-San y Pinkerton. En pocas imágenes se expresó todo. Triunfo para Gonzalo Cordova quien además iluminó de manera impecable la escena. Muy cuidado y adecuado el vestuario que aportó María Jaunarena, de época y cuidado en el estilo. D’Anna redondeó una interesante labor de marcación escénica, logrando que los cantantes respondan con una muy adecuada labor actoral. Discrepo solamente respecto a las indicaciones al personaje de Goro quien lejos de ser el siniestro rufián casamentero, aquí aparece con movimientos sobreactuados más de tipo marcial que de un inescrupuloso que al saber que se disuelve la unión entre Pinkerton y la protagonista, no duda ya en colocarla junto al rico Yamadori.
Solvente una vez más la participación del Coro de la Institución con la preparación de Pablo Manzanelli, totalmente integrado al palco escénico y de allí que también corresponde resaltar la muy buena concertación de André dos Santos, equilibrada en todo momento, balanceando perfectamente entre voces y música y guiando a una ajustadisima orquesta.
El elenco estuvo integrado por voces que mostraban experiencia junto a otras que afrontaban el desafío de hacer sus primeros protagónicos de fuste. Así en los roles de flanco lucieron Ramiro Brandán como el Comisario Imperial con buena voz y clarísimo decir. Cristian De Marco, con estupenda solvencia para encarar su Zio Bonzo. Natacha Nocetti con presencia y buen decir para el ingrato rol de Kate Pinkerton. Santiago Delpiano con muy buena voz en el rol de goro y Jerónimo Vargas Gómez con un Yamadori de impecable factura. Correctísimos en sus breves intervenciones los demás coprimarios.
Los roles principales fueron cubiertos por María Koslova como Suzuki, quien resultó la revelación de la función con muy buen decir, presencia actoral y total compenetración con su rol. Ernesto Bauer haciendo gala de su oficio y línea de canto para un muy buen Sharpless. Pinkerton fue abordado por Marcelo Gómez con correctos recursos actorales y vocales, aún cuando en estos últimos lleva su registro agudo al límite.
En cuanto a la protagonista, Sofía Gala Godoy, salió airosa del compromiso. Creció con el correr de la función y su actuación fué sumamente digna. Tal vez le convenga ahora dejar transcurrir un tiempo para que con mayor madurez vocal y bien asentada retome el rol.
Donato Decina
Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional durante la inolvidable interpretación de la Quinta Sinfonía de Mahler. Fotografía de Santiago García para la Dirección Nacional de Elencos Estables.
LA PERFECTA SIMBIOSIS DIRECTORA/ORQUESTA
Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Directora: Ligia Amadio. Programa: Gustav Mahler, Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor. Auditorio Nacional, 10 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
De toda la producción Mahleriana, la Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor ocupa un lugar preponderante. Sus principales características son: un plan que se esboza a partir del hecho de que a pesar de que sus movimientos son cinco tanto los dos iniciales como los dos finales se interpretan sin solución de continuidad y entre los dos primeros y el tercero hay una pausa un poco mayor (no extensa pero sí de descanso) dada la intensidad de la música de esa primera parte. Hay mucho de personal en esos pentagramas. Dolor por la pérdida de seres queridos. llegada a Viena en donde se consumará como profesional de la dirección de orquesta y la llegada del amor como culminación de su existencia. Hay un tránsito desde la sombra a la luz.
En el terreno de la música la obra se inicia con una imponente y vibrante marcha fúnebre en donde pareciera describir el deambular del cortejo. Este movimiento inicial tendrá su correlato con el “tormentoso” posterior, perfecta descripción de la tristeza y la desesperanza. Casi sobre el final del mismo hay un tema interpretado por una fanfarria al que podría describírselo como un desahogo, el que será retomado luego de forma brillante en la coda de cierre de la obra. Perfecta descripción del cambio de ánimo. El movimiento central es una verdadera transición. Mahler ha llegado a Viena, se inserta y a través del vals nos muestra su presente aún cuando se permite en la sección central exhibir melancolía del pasado. Es a partir del cuarto movimiento en donde la obra da un giro radical. Ha aparecido el amor de su vida, Alma Schindler, y en el “Adagietto” plasma el que tal vez sea el mayor obsequio de amor que un compositor haya hecho a su mujer.El último acorde de las cuerdas queda suspendido en el aire para que con el primer acorde a cargo del corno se inicie el quinto movimiento en un engarce perfecto y que en una fuga magnífica exteriorice toda su felicidad. Aquí en la coda es en donde reaparece el tema de la fanfarria del segundo movimiento, ahora ese pasaje es brillante y la obra culmina plena de luminosidad.
En cuanto a la orquestación, la misma es frondosa con número importante para cada sección del conjunto. En toda la partitura hay detalles que no deben pasarse por alto, por lo que todo director que se precie de ser tiene al abordarla un inmenso desafío por delante, para sí y para los músicos de la orquesta a quienes debe convencer y motivar con su propuesta. Una interpretación rutinaria de esta obra hace que inmediatamente quede en el olvido, en cambio una versión profunda hace que se la recuerde como una referencia.
Justamente lo segundo es lo que ocurrió con la versión ofrecida por Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional. Profunda al máximo . Rica en matices y atenta a cada detalle. Tiempos exactos sin caer jamás en baches. Una Sinfónica que respondió en total plenitud desde los puntales como los solistas de trompeta y corno hasta el último músico. Versión que quedará en la memoria auditiva y será referencia obligada. Perfecta simbiosis Orquesta/Directora.
Donato Decina
ANTONIO FORMARO EN CONTINUA SUPERACION
Festival Konex de Música Clásica 2026. Concierto de Apertura. Presentación del pianista Antonio Formaro. Programa: Obras de Soler, Albéniz, Turina, Granados y Falla. Sede de la Colección Amalita (Fundación Fortabat), 08 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
Con la presencia del Sr. Embajador de España en la Argentina Don Joaquín de Arístegui Laborde, altos dignatarios extranjeros y del anfitrión el Dr. Luís Ovsejevich, Presidente de la Fundación Konex, tuvo lugar en el espacio de la Colección Amalita en Puerto Madero el concierto de apertura del Festival Konex de Música Clásica 2026, el que este año lleva el título de “España Sonora” y que tuvo como único artista de dicho concierto al pianista Antonio Formaro.
Tras las palabras del Sr. Embajador de España y del anfitrión y con una sobria e impecable presentación de mi colega Daniel Varacalli Costas, el gran intérprete argentino abordó una exigente y generosa programación que abarcó composiciones de los siglos XVIII, XIX y XX, en los que Formato evidenció su profundo conocimiento del repertorio por él elegido, su siempre impecable técnica y su total y por momentos visceral entrega, algo que el propio intérprete se encargó de señalarle al público,. ya que se trataba de un repertorio que escuchaba desde su infancia bajo la influencia de su Sra. Madre, la que se hallaba presente en el espacio.
Así pudo apreciarse dos sonatas de Antonio Soler a modo de introducción. De la “Suite Española” de Isaac Albéniz los números “Granada” y la celebérrima “Asturias”, ésta última en una versión sencillamente estupenda. Del propio Albéniz el programa también incluyó de “Cantos de España” Op. 232 “Oriental”, “Bajo la Palmera”, “Córdoba” y “Seguidillas”.
Este estupendo recorrido musical continuó con dos de las “Danzas Españolas” de Enrique Granados: la N° 2 “Oriental” y la N° 5 “Playera” también conocida como “Andaluza” que marcó otro de los puntos altos del concierto. Del propio Granados se pudo escuchar seguidamente su “Capricho Español”, Op. 39 de infrecuente programación. Bienvenida ha sido su inclusión.
No podía faltar en este repertorio Joaquín Turina y el Maestro Formato ofreció una interesante versión de “Orgía” de las “Danzas Fantásticas” Op. 22.
Cerrando este recorrido/repertorio sobrevino el momento más alto de la noche con las estupendas interpretaciones de obras de Manuel de Falla. Se escucharon la “Serenata en Mi menor”, la “Farruca del Molinero” de “El Sombrero de Tres Picos” con el vértigo creciente de su parte final y rematar con tres momentos de “El Amor Brujo”: la “Danza del Terror”, el “Canto del Pescador” y una soberbia versión de la “Danza Ritual del Fuego”, remate justo para una faena excepcional.
Tras la cerrada y justa ovación del público, Formaro entregó una composición que obró como puente para el siguiente concierto del Festival el próximo 4 de Agosto en el Salón Dorado del Teatro Colón referido a “España en la Opera”: la danza “Aragonesa” de “Le Cid” de Massenet. Impecable cierre para una noche que quedará en el recuerdo.
El Maestro Formaro volverá a presentarse en el marco del Festival dentro del ciclo de la Orquesta Académica del Teatro Colón el próximo 26 de Setiembre cuando aborde “Noches en los Jardines de España” de Don Manuel de Falla. Vale la pena agendarlo
Donato Decina.
EXTRAORDINARIO
CONCIERTO DE MARIO BENZECRY A SUS 90 ESPLENDIDOS AÑOS
Palacio Libertad, temporada 2026. Concierto a cargo de
la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”,
Director: Mario Benzecry. Solista:
Milena Steiner Arias (Violín). Programa: Obras de Giacobbe, Beethoven,
Saint-Saëns y Prokofieff. Auditorio Nacional, 07 de Junio de 2026.
Gracias Maestro. Por su tenacidad, por sostener
proyectos mas allá de la adversidad, por cambiar para siempre el rumbo de la
formación musical de los jóvenes instrumentistas de Argentina, iniciándolos en
repertorios impensados hasta hace algunos años atrás. Porque mientras algunos
(tal vez con justa razón) dicen que es mejor descansar, Ud. sigue entregando
todo lo mejor de si mismo.
No son solamente los últimos treinta años a los que el querido Maestro ha empeñado sus
fuerzas. Imposible no olvidar su gestión al frente de la Orquesta de Cámara
Mayo tanto como el haber sido Director
Musical del Ballet Estable del Teatro Colón en los tiempos en que comenzaban a
despuntar en sus carreras los jóvenes Julio Bocca, Maximiliano Guerra y
Eleonora Cassano. Tantos y tantos conciertos al frente de la Sinfónica Nacional,
de los que destaco la única vez que tuve la oportunidad de escuchar la
bellísima “Sinfonía para una Boda Rústica” de Karl Goldmark. Ya mencionando
este título, podrán apreciar que la ampliación y renovación del repertorio es
una constante en El.
La programación de las fechas de conciertos
de la Orquesta, hizo que coincidiera esta presentación a horas de que el
Maestro cumpliera sus 90 años (fue al día siguiente). Fiel a su estilo, Mario
Benzecry lo hizo una vez más, innovando.
El
concierto se inició con una obra argentina que ya puede incluírsela en el repertorio
de la San Martín: la “Gagliarda Hispánica” de Juan Francisco Giacobbe, pieza
que está conformada por una serie de danzas en estilo antiguo pero en orquestación
moderna. Sumamente interesantes, fueron interpretadas de manera muy ajustada por los jóvenes y muy bien recibidas
por el público.
Seguidamente ocurrió algo que suele suceder.
Debió escucharse el concierto para Violín y Orquesta de Max Bruch en
interpretación del violinista Miguel Angel Negri. Un fuerte estado gripal del solista (común en esta época del año)
hizo imposible que pudiera llevarse a cabo. Y aquí, el elogio para la
violinista Milena Steiner Arias (miembro de la Orquesta), quien virtualmente
salió “al toro” para interpretar con mucha justeza la “Romanza para Violín y
Orquesta Nº 2”, Op. 50 de Beethoven, siendo acompañada en muy buena forma por el
conjunto. La solista demostró buenas
condiciones, sonido muy grato y se entendió perfectamente con el Maestro y sus
Compañeros. Vaya nuestro saludo y el deseo de poderla escuchar nuevamente en
presentaciones programadas con obras de
alto vuelo.
Antes del intervalo se produjeron dos
momentos de alto voltaje emotivo. El reconocimiento de los asistentes, personal
y músicos de la Orquesta a su Maestro, en donde como símbolo de gratitud se le obsequió un libro con mensajes
manuscritos de salutación por muchísimas figuras de la música y el escudo de la Orquesta tallado por el gran
orfebre Juan Carlos Pallarols para que luego, tras un muy emotivo video que
repasó algunos de los momentos personales más importantes de su trayectoria,
Valeria Ambrosio, Directora del Palacio Libertad (del que hoy depende la
Orquesta), le dirigiera al Maestro unas muy emotivas palabras destacando los
rasgos personales que tanto conocemos.
Entrando de lleno en la segunda parte, llegó
la innovación. Se inició con el
raramente frecuentado poema sinfónico “Le Rouet d’Omphale” del Op.31 de Camille
Saint-Saéns, que describe la condena que Apolo le aplica a Hércules, desterrándolo
al reino de Omphale por tres años en los que deberá hilar en una rueca vestido
de mujer. La página va desde la oscuridad inicial, el impulso y el movimiento
que toma la rueda con el pedaleo que Hércules le imprime al artefacto, hasta llegar paulatinamente a una detención
definitiva. La versión fue estupenda. A partir de las indicaciones y la entrega
del Maestro, los jóvenes músicos se brindaron de manera total, ofreciendo una
interpretación plena de brillo y colorido musical. Se percibieron todos los
detalles, intensidades y tensiones de la página con total claridad.
Para el final otra rareza. La “Suite Escita”
de Serguei Prokofieff. Obra compuesta en plena primera guerra mundial, la
página surge de parte de la música del ballet “Ala y Lolly”. Prokofieff extrajo
cuatro momentos que se transformaron en esta suite: “Invocación a Veles y Ala”,
“El Dios Malvado y la Danza de los Monstruos Paganos”, “La Noche” y “La
Gloriosa Marcha de Lolly y el Cortejo
del Sol”. Música intensa, vibrante, con
instantes de total fuerza orquestal a la
que el maestro hizo honor con maravilloso despliegue de energía en sus
marcaciones. Cabe preguntarse porque no se ve esta página en el repertorio de
las orquestas profesionales. La ovación con gran parte del público de pié habla
a las claras del impacto que produjo en El esta versión. Tras dos salidas al
escenario a saludar, una de las directoras asistentes subió al podio, para que, como no podía ser de otra forma, la Orquesta
le interpretara el “Cumpleaños Felíz” al Maestro.
Gracias Maestro Benzecry por tanto, y eso
que aún quedan muchas cosas por venir!.
Donato Decina
CONCIERTO CAMBIANTE
PERO VALIOSO
Teatro
Colón, temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de
Buenos Aires, Director: Henrik Schaefer. Solista: Günter Haumer
(Barítono). Programa: Obras de Gade, Mahler y Mendelsohn. 05 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO.
Antes de
entrar en el terreno específico del concierto que nos atañe, quisiera mencionar
que me llama muchísimo la atención la imprecisión del manejo de información que
ocurre en el Teatro Colón de Buenos Aires. En los últimos dos conciertos se
mencionó tanto en la tarjeta que se entrega en mano con la nómina base del
concierto, como el programa que se lee mediante el empleo del Código QR que
viene insertado en la mencionada tarjeta, que en el caso del primer concierto
la Sinfonía Nº 2 de Arthur Honneger como en el de la Obertura “Ecos de Hossian”
de Niels Gade en el segundo se trataban de estrenos argentinos. Averiguaciones hechas tanto por mi apreciado
colega Daniel Varacalli Costas como por mi estimada Marta Lugo de Palacio nos
indican que el estreno argentino de la primera de las obras en cuestión tuvo
lugar a mediados de la década de 1940 por Albert Wolff al frente de la Orquesta Estable del
mismísimo Teatro Colón y en cuanto a la segunda de las obras, quien esto
escribe presenció una interpretación el año pasado en Mar del Plata a comienzos de Abril, pero el Maestro
Guillermo Becerra quien concertó dicha versión me informó que El mismo la había
hecho en Córdoba allá por 2019 y que quien le sugirió ese título fue un
instrumentista de la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, por lo que
si tiramos un poco del carretel nos encontraremos que ya hace largo tiempo que
fue estrenada. Tras cartón, al comienzo de la segunda parte de este concierto
el Mtro. Henrik Schaefer, invitado en esta oportunidad, manifestó por micrófono
que por primera vez en Argentina se escucharía de manera completa la Sinfonía
Nº 5 “de la Reforma” de Félix Mendelsohn ya se ese escucharían 24 compases
habitualmente suprimidos y un solo de flauta al final del tercer movimiento que
también habitualmente se suprime. Entiendo que son cosas que no deben tomarse a
la ligera. En el caso de las obras de
Gade y Mendelsohn, la inexistencia de archivos de información fehaciente con
datos de conciertos del siglo XIX hace que debería sumergirse en las
hemerotecas de todo el país para saber si alguna publicación informa algo sobre
alguna interpretación de las mismas y en cuanto a la de Honneger, evidentemente
mis estimados amigos contaban con más información que el Colón o bien en el
Colón no se investigó lo suficiente. Como sea, se trató de una desprolijidad
impropia de una institución de la talla de nuestro Primer Coliseo.
Entrando al Concierto de Marras, el mismo fue
confiado al Maestro Alemán Henrik Schaefer quien integró como violinista la
Filarmónica de Berlin y ya como director de orquesta logró ser Director
Asistente de Claudio Abbado en la misma, la que próximamente nos visitará. Como
solista se logró el concurso del barítono Günter Haumer, integrante de los
elencos habituales de la Volksöper de Viena.
La Obertura de Niels Gadé, inspirada en
sucesos del siglo XVIII en Escocia narrados por Ossian, bardo Celta de esa
época, puestos en texto por el escritor James Macpherson . Se encuentran allí
reivindicaciones de la Cultura Galeica, narraciones del hostigamiento ingles
durante las rebeliones jacobitas, descripción de lugares y recuerdos de un
estilo de vida que ya se encontraba extinguiéndose. Todo ello fue captado por
Niels Gade quien la compuso como Op. 1 de su producción, logrando plasmar en
música muy descriptiva momentos de alta belleza orquestal.
Schaefer y los Filarmónicos entregaron una versión de altísimo vuelo, muy
ajustada con instantes a cargo de las cuerdas de gran belleza.
Para
completar la segunda parte y con la participación del barítono Günter Haumer se
apreció una despareja y algo deslucida versión de los “Ruckert-Lieder” de
Gustav Mahler. Despareja porque mientras que en los tres primeros; “No mires
mis canciones” “Inspiré una Suave
Fragancia” y “Si amas la belleza” (esta última en orquestación de Max Puttmann
del original para piano y voz de Mahler efectuada tras el fallecimiento del
compositor), encontramos una voz muy interesante que supo decir y darle el
énfasis al texto en relación con la música La misma era de caudal escaso para una sala
como el Colón. Supo expresar muy bien al
Lied más célebre “Me he retirado del mundo” en memorable dupla con el
solo de Corno Ingles a cargo de Michelle Wong, pero sucumbió ante la fuerza
de las fanfarrias en “A Medianoche”, en el pasaje final en donde el
protagonista declara estar protegido por Dios si la muerte sobreviene.
Como ya expresé líneas más arriba, la parte
final estuvo reservada a la Sinfonía Nº 5 en Re mayor, op. 107 “De La Reforma”
de Félix Mendelsohn. Compuesta para el tricentenario de la “Confesión de Augsburgo” que da origen a la
reforma protestante de Martín Lutero. Mendelsohn se apoya en dos ejes centrales
para la composición de esta obra: el “Amén de Dresde” en el primer movimiento y
el himno luterano “Castillo fuerte es nuestro Dios” en el último. A lo largo de
los cuatro movimientos que la integran, el Maestro Schaefer fue conduciendo una
muy sólida versión la que se terminó erigiendo
en lo mejor que se escuchó en el concierto dada la extraordinaria respuesta de
los maestros de la Filarmónica. Sólida amalgama a partir de un muy buen empaste
con vientos y bronces de brillante intervención y una cuerda que paulatinamente
va recuperando el sonido “europeo” que la identificó a lo largo de tantos años.
No extrañó entonces en que el público reaccionara de manera muy favorable con
una sostenida ovación a esta labor.
La presencia de estos maestros extranjeros
que aportan su experiencia en esta temporada tan particular de su octogésimo
aniversario, debe ser el punto de partida para retomar la senda de crecimiento
sostenido que el conjunto harto merece. A lo largo de estos ochenta años hay
hitos demasiados hitos importantes y a partir de ellos en es donde debe basarse esa recuperación. La
historia, la Ciudad y el Colón, lo reclaman.
Donato Decina
Philippe Herreweghe y la Orchestre des Champs-Elysees en el escenario del Colón durante el concierto de abono del Mozarteum Argentino captados por la Sra. Liliana Morsia. Agradecemos al Mozarteum la gentleza de acercarnos esta fotografía para ilustrar el presente comentario.
GLORIOSA COMBINACION
DE EXPERIENCIA Y SABIDURIA
Mozarteum
Argentino, Temporada 2026. Presentación de la
Orchestre des Champs-Elysees. Director: Philippe Herreweghe. Programa.
Obras de Schubert y Beethoven. Teatro Colón, 01 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
A casi dos
décadas de su primera visita a Buenos Aires (y también gracias a los esfuerzos
del Mozarteum Argentino), retornó la Orchestre des Champs-Elysees bajo la guía
de su fundador Philippe Herreweghe. Como se sabe, este extraordinario conjunto
dedicado al revisionismo histórico se aboca a llegar a la más precisa
interpretación musical al momento del estreno de las obras que aborda,
utilizando instrumentos construidos en el estilo de esos tiempos. Fundada en
1991, la Orchestre des Champs-Elysees ha recorrido en estos 35 años un
extensísimo camino que la ha llevado a interpretar un repertorio que abarca
desde Vivaldi al post-romanticismo. Imposible no recordar esa primera visita en
donde apreciamos, incluso con montaje de fondo, la Sinfonía Fantástica de Berlioz
junto a su Op. 5b “Lelio o el regreso a
la Vida”, única oportunidad en que este cronista pudo escucharlo en concierto
(y quién sabe cuántas otras personas más).
Sabido es que en estos tiempos difíciles traer
un conjunto sinfónico desde el viejo mundo a estas latitudes es una empresa
harto complicada. Gastos de todo tipo (acarreos, seguros, traslados aéreos y
terrestres, alojamiento, entre otros). Es por eso que ante estas circunstancias
en nada debe extrañar la elección del repertorio para un conjunto de medianas
dimensiones, pero no por ello se puede perder la oportunidad de apreciar a dos
monumentos de la historia universal de la música y en este tipo de abordaje. Entonces,
bienvenida la ocasión y la apuesta del Mozarteum Argentino en volver a traer a
su abono a un conjunto sinfónico.
La primera parte del programa estuvo dedicada
a la Sinfonía Nº 8 en Si menor, número de catálogo D.759 de Schubert, es decir,
la celebérrima “Inconclusa”.
Sumergirse en la escucha de esta versión, es
ingresar en un mundo fascinante. La precisión, los “Tempi” y las dinámicas
impuestas por el Maestro Herreweghe,
hacen que se aprecie una verdadera “limpieza” de todo lo que ha venido
transcurriendo después con la evolución de los conjuntos orquestales hasta
nuestros tiempos. Hago hincapié en el tema de la magnífica resolución de la
afinación, concepto fundamental para este tipo de organismos. Siempre al tono,
surgiendo entonces un sonido “mate” tan distintivo de las orquestas Europeas. Herreweghe
plasma un enfoque intenso, ofreciendo la interpretación sin cortes de la
partitura, de total justeza, en el que un “tempi” dinámico no significó en modo
alguno sacrificar profundidad e intención. Así las cosas, los dos movimientos
fluyeron con naturalidad ante el silencio total de la sala, la que luego de una
pequeña pausa al final, estalló en la primera ovación de la noche.
Tras la justa pausa, retornamos para escuchar
ahora al otro monumento: la Sinfonía Nº 7 en La mayor, Op. 92 de Beethoven.
Aquí puedo decir que con esta elección, el Maestro Herreweghe ofrece una línea
de continuidad en la evolución musical. Beethoven y Schubert coexistieron en la
misma época y en la misma ciudad. Por lo tanto es como si el gran genio de Bonn
le pasara al otro gran genio austríaco el testimonio, aunque desgraciadamente la
prematura muerte del segundo nos privó de apreciar cual pudo haber sido su
evolución musical. Al ir escuchando esta versión, también de partitura
completa, pude volver a apreciar ese “tempi” parejo y un detalle de excelencia cual fue el de un
silencio extendido entre frase y frase al inicio de la recapitulación del tema
principal del cuarto movimiento. Debería decir que más que la “exaltación de la
danza” (como siempre se la denomina a esta sinfonía), en esta versión podríamos
denominarla como “exaltación de la libertad”, en honor a esa libertad creativa de la que
Beethoven gozó y a la que llevó hasta las últimas consecuencias. No extrañó
entonces que tras el compás final otra gran ovación saludó a Herreweghe y a los
músicos como gratitud y reconocimiento a
la labor desplegada en el escenario del Colón.
Un
Director conmovido y agradecido, decidió, tras consultar con los músicos,
ofrecer un pequeño, pero apreciado “bis”. Ofrecer el final del Tercer
movimiento de la “Séptima”. Todo dicho.
Donato Decina
Escena final de "Dementia" de Oscar Strasnoy/Ariana Harwicz en el escenario del Colón , retratada de forma magistral por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
CONSTRUIR UNA OPERA
DE UN MODO DIFERENTE
Teatro
Colón, temporada 2026. Opera: “Dementia” (En tres cuadros y un epílogo),
Encargo del Teatro Colón en Estreno Mundial.Música de Oscar Strasnoy y Libreto de Ariana Harwicz Intérpretes: Florencia Burgwardt
(Escritora de 25 años), Daniela Tabernig (Escritora de 50 años), Monica
Ferracani (Escritora de 75 años), Sebastián Angulegui (Traductor de 25 años),
Alejandro Spies (Traductor de 50 años),
Víctor Torres (Traductor de 75 años), Cintia Velázquez, María Castillo de Lima,
Gabriel Vacas, Marcelo Iglesias Reynes, Leonardo Fontana (Coro de
Vecinos/Cazadores), Ivan Rutkauskas (Piano), Milva Leonardi (Mucama-Rol
actuado), Pablo Ruíz Seijo (Pianísta-Rol Actuado) Orquesta Estable del Teatro
Colón. Escenografía y Vestuario: Mariana Tirantte, Iluminación: Matías Seidon,
Proyección y Video: Martín Borini, Coreografía: Luciana Acuña. Dirección
Escénica: Mariano Pensotti. Dirección Musical: Tito Ceccherini. Función de
Estreno Mundial del 31 de Mayo de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
“Somos una
mala traducción de nosotros mismos”, a partir de esa frase que Ariana Harwicz
introduce en el libreto de “Dementia” comienza a desarrollarse la acción en paralelo
de la vida de una pareja a los 25, 50 y 75 años. Una escritora y un traductor
de sus obras que transitan desde la euforia inicial a la necesidad de que ella escriba para poder traducir y así
vivir. La presencia de una empleada doméstica que ejercerá atracción sobre el
traductor, quien desaparecerá de manera misteriosa. Un vecino pianista el que
interferirá en la escritora con sus interpretaciones y vecinos y cazadores de
vida rural muy sencilla. En la evolución se verá que ella ha escrito y ganado
premios y luego ante la desmemoria de su esposo traductor dejó de escribir
largo tiempo atrás. Ahí comienza la reconstrucción del recorrido. Aparecerán
miserias, deseos, conflictos. Texto y música van en una misma dirección. La
palabra es dura, la música contundente. Aquí entonces surge una impresionante
labor de conjunto. En primer lugar la dupla Strasnoy-Harwicz, quienes desde
cero se lanzaron a la creación de esta historia con un texto que sirve a la
música y viceversa. Harwicz viste a la
obra con lenguaje franco y directo y Strasnoy en plena posesión de medios musicales nos
muestra su evolución compositiva respecto a “Réquiem”, su anterior trabajo. Ambos
nos proporcionan un trabajo cerrado de atmósfera densa el que se desarrolla,
crece y convence de manera progresiva. Junto a ellos, la puesta impecable de Mariano Pensotti, ya sea en cuanto
a movimiento como a desplazamiento de los intérpretes en el escenario y hasta en el convincente uso del disco
giratorio del mismo, apuntalado por un soberbio vestuario de Mariana Tirantte utilizando los mismos géneros
en diferentes combinaciones para cada etapa de vida de la pareja, siendo además
autora de una muy funcional escenografía que para que en cada escena los protagonistas
se ubiquen en el espacio adecuado. Todo ello se ve reforzado por la impecable iluminación de Matías Sendon
y el apoyo de video diseñado por Martín Borini. El equipo se completó con la
magistral dirección musical de Tito Ceccherini, el que no dejó nada librado al azar,
ya sea por su permanente conexión con el
palco escénico como por el rendimiento que obtuvo de la Orquesta Estable la que
logró una labor superlativa.
Yendo al plano vocal, las labores fueron creciendo con el correr de
la función. Florencia Burgwardt como la joven escritora asumió el que tal vez
sea el rol más comprometido en lo que va
de su carrera, asentándose con el correr de la función y saliendo airosa. Daniela Tabernig con
naturalidad y solvencia se luce tanto vocal como actoralmente como la escritora
de 50 años y Mónica Ferracani dando cátedra de buen gusto tanto en lo vocal como en lo actoral.
En los roles masculinos, Sebastián Angulegui
mostro soltura y oficio como el joven traductor, Alejandro Spies en una papel
que pareciera haber sido hecho a su medida se lució ampliamente como el escritor
de 50 años y, definitivamente, Víctor Torres como el escritor de 75 años con un
oficio en el decir y una soltura escénica que logra que el espectáculo todo se
torne realmente convincente.
Hubo solvencia en las voces que dieron vida a
los vecinos y los cazadore, una labor estupenda de Ivan Rutkauskas desde el piano,
para una actuación muy lograda de Pablo Ruíz Seijo en el rol del vecino pianista
y una sugerente intervención de Milva Leonardi como la Doméstica que se
introduce en la vida de la joven pareja. Finalmente muy acertados fueron los movimientos
coreográficos de Luciana Acuña.
Esta es la
misión permanente del Teatro Colón. Incentivar a los compositores nacionales,
ayudar a sus desarrollos y de no olvidar a quienes los precedieron. Es la razón
de ser de la casa. De ahora en más sus
directivos tienen la palabra para el desarrollo
futuro.
Donato Decina
La gran Midori ovacionada por el público asistente al Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón. Fotografía estupenda de Juanjo Bruzza enviada por Prensa del Teatro Colón.
LA VIGENCIA DE
MIDORI
Teatro
Colón, Temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de
Buenos Aires, Directora: Zoe Zeniodi. Solista: Midori (Violín). Programa: Obras
de Tchaikovsky, Charbonnier y Honneger. 30 de Mayo de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO.
Si bien se esperaba que el Concierto para
Violín y Orquesta de Tchaikovsky con el
atractivo de Midori como solista se ofreciera en la segunda parte del programa,
una voz en off anunció antes del inicio de la primera parte que justamente la
obra con solista ocuparía dicha parte y las dos obras restantes pasaban a la
segunda. No estuvo para nada desacertada esa decisión por parte de quien la
haya tomado. La estructura de un programa coloca a la obra con solista en el
centro del mismo balanceando con las otras obras que lo completan, y en el
resultado final, se demostró que harto justificadamente correspondía hacerse
así.
Desde su primera visita a mediados de los
noventa como a su regreso en la pasada década, el romance entre el público
porteño y Midori se mantuvo inalterable y se ratificó en esta ocasión. Su
versión del Concierto para Violín y Orquesta de Tchaikovsky fue de absoluta
excelencia. Una obra que luce permanentemente esplendorosa, en manos de esta
eximia interprete se nos revela en que también desde otro enfoque se puede mantener su esplendor. Pasajes de un
refinamiento exquisito ya desde los primeros ataques. Total seguridad ante los
desafíos técnicos. Momentos de profundidad sublime en la que construye y
comparte con el público una introspección en la que la música fluye con
serenidad y naturalidad. El movimiento central se exhibió pleno de canto manteniendo
las características antes mencionadas y un final con un sorprendente y maravilloso timbre “mate” en
el que la solista se movió absolutamente a sus anchas. Por su parte la
Filarmónica con la guía de su titular, Zoe Zeniodi, acompañó de manera correcta,
aun cuando en el primer movimiento se
apreciaron algunos desacoples con la solista. En nada extrañó que la reacción
del público fuera la de una sostenida ovación para que Midori retribuyera con
dos fragmentos “Bachianos”, marca registrada de su repertorio que dejó al
público en total estado de éxtasis. Ojalá pueda contarse con una nueva visita
en breve tiempo.
El inicio de la segunda parte nos trajo el
estreno del Poema Sinfónico Nº 3 “Bosques de Maiernigg” dedicado a la memoria
de Gustav Mahler, el gran compositor Bohemio, justo en una semana en la cual la
propia Orquesta en su próximo concierto abordará los “Rückert -Lieder” y la
Sinfónica Nacional a la semana siguiente abordara la imponente quinta sinfonía
en la que su cuarto movimiento (Adagietto) tiene en su base la melodía del más
famoso de los “Rückert-Lieder” (“Estoy solo en el mundo”). Por lo cual, más
allá de las casualidades, resultó muy interesante su audición la que revistió
el carácter de estreno argentino y sudamericano. Nos encontramos en una obra de
desarrollo tonal, inspirada en esos bosques en los cuales Mahler se retiraba
los veranos a componer. Parte desde un
vibrante y sostenido discurso del cual
algunos temas expresados son retomados a lo largo de la misma. Su orquestación
es para un orgánico amplio y sin caer en lugares comunes. Charbonnier logra
mantener la tensión y la atención de forma permanente y ese es su gran
mérito. La Mtra. Zeniodi obtuvo del conjunto
una muy buena respuesta y el público recibió con mucho agrado este trabajo.
En el final, anunciado como estreno argentino,
aunque al momento de escribir el presente comentario llegó la información de que la Sinfónica
Nacional lo ofreció a comienzos de los cincuenta de la pasada centuria, se interpretó
la Sinfonía Nº 2 de Arthur Honneger.
A modo de introducción, tras anunciar la obra
y las circunstancias de su composición, la Mtra. Zeniodi con muy buen criterio
solicitó al público que no se aplaudiera entre movimientos, para lo cual mantuvo
su mano en alto en esos instantes logrando así su cometido. A lo largo de sus
tres movimientos, compuesta durante gran parte de la segunda guerra mundial y
fundamentalmente en la ocupación alemana de Francia, Honneger plasma en el
pentagrama un trabajo de alta densidad y fuerte carga emotiva. Compuesta para
cuerdas, con una intervención de
trompeta fuera de escena al final de la obra simbolizando un canto de esperanza
ante la adversidad, el compositor hace una extensa e intensa catarsis musical. Haciendo un paralelismo, esta sinfonía resulta
pionera de dos trabajos posteriores también ambos para cuerdas: “Metamorfósis”
de Richard Strauss y el Cuarteto Nº 8,Op. 110 de Dimitri Shostakovich, el que
luego en arreglo de Rudolf Barshai se transforma en la Sinfonía de Cámara Op.
110 B. Mientras Honneger emplea alrededor de 35 minutos para este trabajo,
Shostakovich lo hace en 25 y Richard Strauss casi en otro tanto. Hay una
diferencia, Honneger estaba viviendo la guerra y los otros dos compositores se
expresaron luego de haberla padecido. Apreciamos una muy interesante labor de la
Mtra. Zeniodi, con estupenda actuación de las cuerdas a lo largo de toda la
obra y una sobria intervención de Fernando Ciancio desde fuera de escena con la
trompeta.
Noche de rendimiento parejo junto a una
formidable interprete.
Donato Decina