lunes, 28 de septiembre de 2026

 

Emmanuel Siffert y la Sinfónica Nacional tras el concierto homenáje e la memoria del Director Emérito de la Orquesta, Pedro Ignacio Calderón, en esta fotografía tomada por el autor del presente comentario.


Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional en homenaje al

maestro Pedro Ignacio Calderón

.Orquesta Sinfónica Nacional

.Director: maestro Emmanuel Siffert

.Solistas: Jaquelina Livieri y Esteban Calderón

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 18 de septiembre, hora 20.

En su presentación en homenaje al maestro Pedro Ignacio Calderón, la

Orquesta Sinfónica Nacional abordó obras de diferentes postulaciones

estilísticas en un inusual programa.

La primera de ellas fue Estallido Lunar de David Gompper, pianista,

director de orquesta y compositor de muy extensa y destacada actividad

internacional, que, dentro del sistema tonal, se desarrolla en una sucesión de

atmósferas sonoras, en un gran orgánico orquestal, con instrumentos en

registros poco usuales y en citas de otras obras (como el Claro de Luna de

Debussy).En un contexto de pasajes no funcionales formalmente sino

desarrollados en función puramente expresiva, nos lleva a una frontera del

sistema tonal. Ante esta obra y Estallido Solar, (disponible en Youtube con la

dirección del maestro Siffert con la Royal Philarmonic Orchestra) que forma

parte de un tríptico integrado además por Estallido Estelar, es imposible no

recordar la Suite los planetas, de Gustave Holst, que responde a un

lineamiento de base similar en cuando a la creación de atmósferas vinculadas

a la exploración tímbrica en un todo de gran precisión formal.

Le siguió en el orden del programa Imagen-Tiempo, de la compositora

Eva García Fernández, ganadora del primer premio del Concurso de

Compositoras Latinoamericanas de Sao Paulo, según la completa referencia de

la página web del Palacio Libertad, es una “búsqueda y experimentación en

relación al tiempo, que parte del concepto imagen-tiempo de Gilles Deleuze”.

En lo musical, son reconocibles distintas métricas y ritmos folklóricos,

como la chacarera, o timbres, como el del bombo, en una textura rítmicamente

compleja en cada sección de la orquesta, con un potente resultado sonoro, de

voces instrumentales destacadas y de gran intensidad.

La interpretación fue el estreno argentino de esta obra.

A subtle chain, (Una cadena sutil) de Alex Mante, también en estreno

internacional es una serie de cinco canciones sobre poemas del filósofo

trascendentalista Ralph Waldo Emerson, que fue estrenada en abril de 2024

Théâtre des Champs-Elysées.

Se trata de cinco canciones de hondo significado filosófico en las cuales

resultó evidente el dominio de todo el registro vocal de Jaquelina Livieri, ya

que la primera de las canciones (Brahma) comienza en lo más grave de su

registro dentro de exigencias dinámicas que llevan su línea de canto tanto a

registros agudos con notas prolongadas como a un cambio de intensidades.

Las bellísimas letras de los poemas se traducen en las inflexiones de un canto

que connota una intimidad reflexiva en determinados lugares un énfasis en

otros.


La segunda parte dio comienzo con la interpretación solista del

destacado bandoneonista Esteban Calderón de Adios Nonino, de Astor

Piazzolla, acompañado por la orquesta, en lo que fue una excelente versión de

una de las obras más representativas de Astor Piazzola

La consagración de la primavera (1913) de Igor Stravinsky (1882-

1971) cerró el programa.

Obra capital en la historia de la música, uno de los pocos casos de

originalidad absoluta, las oportunidades de poder escucharla en vivo son

realmente valiosas por sí mismas.

Es destacable tanto el gran orgánico que requiere como el uso –puntual

y exhaustivo- que el compositor hace de cada elemento en un contexto en el

cual, el permanente cambio rítmico, diferente en cada sección, la absoluta

precisión y una dinámica que debe ser pareja en toda la orquesta significan.

El solista de fagot nos introdujo en ese mundo, tan extraño como salvaje,

dando a la frase del solo inicial en el registro agudo (do 5) del instrumento en

modo hipodórico. El motivo es tomado de una canción lituana y pronto, al

sumarse los otros timbres en la construcción inicial del primer clima, pensamos

que muchas otras intervenciones tienen orígenes similares, se basan en

escalas pentatónicas –por ejemplo en las flautas- o en modos como el eólico.

Luego del episodio inicial, la entrada del corno con do sostenido/re

choca con el do natural del fagot. Se establece así la polirritmia.

Las entradas son tantas, tan próximas y tan netas, en diferentes ritmos,

que es imposible indicarlas a todas, por lo cual la preparación anterior al

concierto es esencial en la interpretación, ya que parte de la base de que cada

instrumentista tiene bien en claro cuándo y cómo debe intervenir, le sea ello

indicado o no.

Ello a modo de ejemplo y de indicador de lo compleja que es la

interpretación de la obra en cada sección. En una parte, con los clarinetes

intervienen en la octava bajo el extenso trino de la flauta, un pasaje, como los

demás, muy difícil, la experiencia en vivo permite apreciar como las flautas se

alteran en el trino, demás está decir la precisión que ello requiere. (adjunto al

pie de este comentario el trabajó que dedique en 2013 en oportunidad de

cumplirse el centenario de esta obra)

La sorpresa en particular para mí fue que las tubas wagnerianas

intervienen, en un pasaje con los cornos. Podríamos decir que a Stravinsky no

le quedó nada en el tintero por experimentar y por explotar.

Mientras salíamos, aun con dentro de la fuerte impresión recibida por

semejante repertorio, tuvimos la oportunidad de saludar al maestro Daniel

Robuschi, concertino de la orquesta, quien señaló, al comentarle la complejidad

de todo el programa y de la Consagración de la Primavera en especial, que

había sido posible abordarlo de ese modo por tratarse el maestro Siffert de un

excelente director, y agregamos que del gran nivel de la orquesta

Ello se evidenció, por ejemplo, en los distintos modos de marcar, según

si se trataba de un solo o de intervenciones por secciones de la orquesta.

En resumen, el maestro Calderón tuvo un homenaje acorde a su

envergadura musical, y a su gran dominio tato del repertorio como de la

orquesta que por tanto tiempo dirigió.


https://criticosmusicales.com/00010101Articulos/20130601BalestenaConsagrac

ion.html


Eduardo Balestena

 



Lise de la Salle y Zoe Zeniodi alzan sus brazos en señal de triunfo. La magnífica interprete Gala descolló en el segundo concierto de Brahms. Una vez más una estupenda toma de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.




UNA INTERPRETE DE PRIMER NIVEL JUNTO A EXTRAORDINARIOS SOLISTAS DE LAS ENTRAÑAS DE LA ORQUESTA



Teatro Colón, temporada 2026.. Concierto Sinfónico de Abono a cargo 

de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Directora: Zoe Zeniodi. Solista: Lise de la Salle (Piano). Programa: Obras de Brahms y Rimski-Korsakov. 26 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Dentro de los fastos que conlleva el octogésimo aniversario de la creación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, se inscribe de manera muy importante éste concierto que contó con la participación de la gran pianista francesa Lise de La Salle, a quién conocimos por sus presentaciones para el Mozarteum Argentino. Lo hizo con una de las obras más difíciles para la combinación piano/orquesta como lo es el Concierto Op. 83 de Brahms  


  Al observar la programación, es obvio  que el señalador marcó fecha, día y hora. Esta obra, para muchos una “sinfonía con piano” merecía para esta ocasión una intérprete de semejante categoría. Poseedora de una gran trayectoria, Lise de la Salle llegó aquí con la humildad de los grandes,  dispuesta a trabajar codo a codo con Ntra. Filarmónica. Con gran enjundia encaró los primeros compases de la obra y enfatizó los pasajes de bravura que enmarcan el primer movimiento. Ataques seguros y precisos, sonido amplio y altísimo vuelo interpretativo, características que se fueron acentuando con el correr de la interpretación, ya que el segundo movimiento posee una carga dramática de gran intensidad que da paso a una muy lírica sección central, la que fundamentalmente está a cargo de la orquesta, para retornar con una recapitulación de la parte inicial. En estos dos primeros movimientos la Orquesta con la guía de la Maestra Zeniodi acompañó con gran corrección a la solista aunque no hubiera venido mal que en algunos pasajes se hubiera enfatizado más en los mismos.

  Lo mejor se percibió a partir del tercer movimiento, en donde la intervención solista de Benjamín Báez en violonchelo enalteció a la versión. Su diálogo con de la Salle fue formidable. Desde mi posición pude percibir que con una mirada de entendimiento entre ambos la música de ese “duetto” fluía de manera sumamente armónica. Ya en el movimiento final se vió a una solista absolutamente compenetrada para llegar a un formidable remate con una Orquesta que mantuvo la corrección hasta último momento.


  La gran ovación que saludó a esta gran intérprete gala motivó que junto a su destaque, Benjamín Baez obtuviera también el suyo. Tras tres salidas anteriores y seguramente luego de una lógica distensión tras interpretar una obra de semejantes características, la gran intérprete francesa en un pulcro inglés ya que manifestó no conocer la lengua española, anunció como bis una obra muy importante para ella de Schubert que resultó ser objeto de una muy tocante y emotiva versión para culminar con ello la primera parte de la noche.


  La segunda parte del concierto exhibió una versión de “Sheherezade” de Nikolai Rimski -Korsakov que creció con el transcurrir de la misma. Desde el comienzo se percibió una excelente labor solista de la Concertino de este concierto, Tatiana Glava, mientras que la orquesta hacía con corrección su labor. Esa característica se mantuvo inalterable durante el segundo número. Pero desde el tercer movimiento,la interpretación comenzó a crecer en voltaje e intensidad. También intervino con el mismo nivel de calidad Benjamín Báez una vez más y bronces y vientos sumamente ajustados ayudaron a que este crecimiento mencionado se afiance. Finalmente con todos los sectores a pleno se disfrutó del bellísimo número de cierre rematado de manera formidable por Glava con su exquisito solo con que la obra concluye, por lo que puede decirse que la Mtra. Zeniodi y la Filarmónica redondearon una buena labor, resaltada por los dos estupendos solistas de las entrañas mismas del conjunto: Tatiana Glava

 y Benjamín Baez, quienes tomaron la posta dejada por Lise de la Salle y a fuerza de calidad defendieron los prestigios bien ganados de la querida Filarmónica Porteña.


Donato Decina


 CONSOLIDANDO LA RENOVACION DEL REPERTORIO



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Solista: Verónica Cangemi (Soprano). Programa: Obras de Wagner, Beethoven y Richard Strauss. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 25 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO.


  Esta nueva presentación de la Sinfónica  Nacional en el Auditorio Nacional trajo la novedad de dos rescates de partituras rara vez frecuentadas en programas de concierto y el debut de la reconocida soprano Verónica Cangemi abordando tres páginas específicas para la forma concierto de dos grandes de la música, en especial la ópera, con un muy buen resultado en el balance final.


  Con la guía una vez más de su principal director invitado, Emmanuel Siffert, la orquesta inició el concierto con una muy lúcida interpretación de la Segunda Obertura de Concierto de Richard Wagner, la que rara vez es escuchada en vivo. Al ser apreciada, es indudable que, dada su estructura, el compositor toma como referencia a Carl María Von Weber. No es casualidad, dado que la composición data de 1832, apenas unos años después del fallecimiento del compositor, guía para muchos creadores alemanes aun años después de su desaparición física. También, en su última parte, es fácil detectar melodías que son el germen posterior de pasajes de sus óperas, por lo que al igual que muchas veces ocurre en obras de Mozart o Beethoven por ejemplo, aquí con Wagner esas cosas transcurren de la misma forma. Siffert logró un ensamble perfecto con un muy buen equilibrio sonoro y respuestas precisas de todos los sectores de la Orquesta. Entiendo que merece una nueva versión en un plazo no muy lejano.


 Con la participación de la Soprano Verónica Cangemi, la que en sus propias palabras anunciaría luego al público que esta era su primera presentación junto a la Sinfónica Nacional, se presentó una muy buena versión de “Ah, Perfido!”, Op. 65 de Beethoven con recitativo en el que se utilizó  un fragmento de “Achille in Sciro” de Metastasio y en el aria un texto de autor anónimo. En esos textos una mujer traicionada por su amor se encuentra en la duda entre pedir el castigo o la piedad para Este. Obra de 1796, es clara la influencia que Mozart y Haydn han ejercido en el gran genio de Bonn. El tratamiento orquestal es el de una formación reducida. Siffert supo acompañar y estar atento al decir y al fraseo de Cangemi quien con soltura y timbre fresco y  redondeó una de las mejores versiones que quien escribe haya escuchado en la sala de conciertos.



  Tras una breve pausa, el binomio Cangemi-Siffert retornó al escenario para abordar dos páginas de Richard Strauss: “Setiembre” (Op. Póstumo) y “Morgen” (N° 4 del Op.27). Aquí tuvimos las dos caras de la moneda, ya que en la primera si bien Cangemi mostró una saludable decisión de expresar y emplear sus recursos vocales de manera bien administrada, por la orquestación misma y más allá del esfuerzo del Maestro en mantener contenido al conjunto, la música misma lleva a una emisión que por instantes cubrió por completo a la voz de la intérprete en lo que tal vez ha sido el punto más bajo de la noche. En cambio, acompañada de modo magnífico por el solo de violín de José Daniel Robuschi, la prestancia de Lucrecia Jancsa en el arpa y un impecable acompañamiento desde el pianissimo de toda la orquesta, Cangemi logró una magnífica interpretación de “Morgen” que se recordará en mucho tiempo tanto como su “Lascia qui io Pianga” de “Rodelinda” de Haendel en el Colón. Aquí sí, la justa ovación del público reconoció la dilatada trayectoria de la intérprete.


  Para la parte final, Siffert y los músicos acometieron la Sinfonía en Do, Op. 29 de Wagner, coetánea de la Obertura de Concierto interpretada en el comienzo. Si la primera es “Weberiana”, esta sinfonía reconoce en la inspiración de Wagner a la Séptima de Beethoven y a la Novena, “La Grande”, de Schubert . Momentos chispeantes en el movimiento de apertura, más lento y reflexivo en el segundo movimiento y dos tiempos finales de brillo y enjundia hacen de esta obra una página que al menos debe ser escuchada alguna vez para tener una idea acabada de todo el universo sonoro wagneriano. La versión de Sieffert  fue brillante y sumamente ajustada con notables intervenciones de todos los sectores de la orquesta. Aquí si el público recibió de manera calurosa la interpretación para que, sorprendiendo a propios y extraños, Cangemi y Siffert retornaran al escenario para  repetir “Morgen”, final impensado pero sumamente delicado y efectivo.


  También ese dejo de melancolía que deja la canción sirvió para agradecer la labor de Patricia da Dalt quién luego de 37 años se retiró de la Sinfónica Nacional. Sabemos que es una hasta pronto, porque esta brillante intérprete seguirá entregándonos desde otros ámbitos artísticos lo mejor de su arte.



Donato Decina 


jueves, 24 de septiembre de 2026

 



Cuando en un recital de Juan Diego Florez de bises se trata, no puede faltar el momento en que se acompaña empuñando su Guitarra y aquí de manera magistral Juanjo Bruzza capta todo el sentimiento en esta toma para Prensa del Teatro Colón.




Muy buen comienzo del ciclo Grandes Intérpretes

 


JUAN DIEGO FLÓREZ BRILLÓ EN EL COLÓN

Martes 22 de septiembre de 2026

Teatro Colón

 


Escribe: Graciela Morgenstern

Fotos: Juanjo Bruzza


Juán Diego Flórez (tenor)

Vincenzo Scalera (piano)

Programa:  

Wolfgang Mozart: «Misero! O sogno… Aura che intorno spiri», K. 431

Gioachino Rossini: «La lontananza» de Péchés de vieillesse

«L’esule» de Péchés de vieillesse

«La speranza più soave» de Semiramide

«Une caresse à ma femme» de Péchés de vieillesse Vol. VI para piano solo 

Gaetano Donizetti: «Una furtiva lagrima» de L’elisir d’amore

«Ed ancora la tremenda porta… Come uno spirito angelico» de Roberto Devereux

 Reveriano Soutullo / Juan Vert: «Bella enamorada» de El último romántico 

Agustín Pérez Soriano: «Suena, guitarrico mío» de El guitarrico 

José Serrano: «Aquí está quien lo tiene tó… Al mismito rey del moro» de La alegría

del batallón 

Ernesto Lecuona: Mazurka Glissando (para piano solo)

 Édouard Lalo: «Vainement, ma bien aimée» de Le roi d’Ys 

Charles Gounod: «L’amour!… Ah, lève-toi, soleil» de Romeo et Juliette 

Benjamin Godard: Berceuse de Jocelyn (arreglo para piano solo) 

Giuseppe Verdi: «Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio

solo, ed odio atroce» de I Due Foscari

 

Muy esperado era el regreso de Juán Diego Flórez, uno de los tenores más relevantes

de los últimos años, a quien se pudo apreciar en el Colón por última vez, en 2018.

Finalmente se presentó, acompañado nuevamente por el pianista Vincenzo Scalera,

iniciando el ciclo Grandes Intérpretes, con un recital que comenzó discretamente pero

que llegó a niveles de esplendor.

El programa ofreció variedad de arias italianas y francesas, canciones y fragmentos de

zarzuela. La primera parte comenzó con “Misero! O sogno… Aura che intorno spiri”, de

Wolfgang Mozart, recibida por el público con un tanto de frialdad. Pero luego, obra tras

obra, el tenor fue seduciendo a la audiencia con la elegancia en su fraseo, su

musicalidad, la tersura de su voz, bien conservada, y su brillo. Su excelente manejo

del fiato, a pesar de hacer pausas más largas para la respiración, y seguridad musical,


le permitieron abordar una muy buena versión del aria de Semiramide y así llegó al

punto culminante de esta parte con “Una furtiva lagrima”, de L’elisir d’amore.

En la segunda parte se lo notó más distendido y con su voz homogénea y canto

franco, encaró las arias de zarzuela, vertidas con elegante gracia, para pasar luego al

repertorio francés, cuyo punto más alto fue “L’amour!… Ah, lève-toi, soleil”, de Romeo

et Juliette, de Charles Gounod, que el público aplaudió con entusiasmo, al igual que

“Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio solo, ed odio

atroce”, de I Due Foscari, de G. Verdi, con la que concluyó el recital.

A su lado Vincenzo Scalera realizó una muy buena labor, tanto como acompañanante

como en su trabajo solista.

Ante una sala que lo aclamaba, fuera de programa, como ya es habitual en sus

recitales, Flórez, se sentó con su guitarra y cantó El día que me quieras, de Gardel y

Le Pera; Te amo, Perú, de Polo Campos; La flor de la canela y Fina estampa,

de Chabuca Granda; Zamba de mi esperanza, de Profili, y Cucurrucucú paloma, de

Méndez. La concurrencia parecía decidida a que la velada no terminara ahí y seguía

pidiendo más. Entonces Flórez anunció que era el cumpleaños del pianista, momento en

que todos los presentes, de manera espontánea, cantaron el Feliz Cumpleaños. El tenor

limeño a su vez, le dedicó Mattinata, de Leoncavallo, y dio por finalizado el recital con

Amapola, de José María Lacalle, cerrando así una velada que será recordada como

brillante.

CALIFICACIÓN: EXCELENTE

 Deslumbrante Jakub Orlinski…, fuera de la capital…


Por Jaime Torres Gómez

La única presentación de la segunda visita a Chile del famoso contratenor polaco Jakub Józef

Orlinski, anecdótica y curiosamente, no se dio en Santiago, sino en el patrimonial Teatro

Municipal de Viña del Mar.

Cabe señalar que la anterior visita, hace dos años, contempló dos notables presentaciones con

un repertorio atípico basado en arias de óperas y de concierto de compositores polacos,

valiéndole el Premio de Círculo de Críticos de Arte de Chile. Esas presentaciones se realizaron

en el Teatro de la Universidad de Chile (Santiago) y en el fabuloso Teatro Aula Magna de la

Universidad Federico Santa María, en Valparaíso, celebrándose el interés de este afamado

artista por expandirse territorialmente más allá de las grandes metrópolis.

Nuevamente invitado por el Museo de la Moda, resulta explicable la vinculación de Orlinski con

este rubro al ser rostro de marcas de ropas. A la vez, entendiendo el ámbito de la moda inscrito

en un contexto cultural, reviste de entera lógica la conexión de esta institución con el mundo del

arte y la cultura en sus diversas expresiones.

Orlinsky es un fenómeno que ha traspasado fronteras de seguidores, y de ahí la masiva llegada

de público colmando las aposentadurías del Municipal viñamarino. De hecho, a sus 35 años, y

como hijo de su época, su interacción con las actuales pautas audio-visuales, sumado a una

virtuosa conexión con amplias audiencias, amén de sus atributos complementarios al canto como

su destacado cultivo del breakdance conjuntamente a una completa intuición teatral, hacen de las

presentaciones de este artista una experiencia intensa y de eficaz llegada a transversales

públicos al confluir una riqueza de elementos perfectamente correlacionados.

En esta oportunidad llegó de la mano del notable conjunto barroco Il Pomo d’Oro, sin duda de

los mejores ensembles de este repertorio en la actualidad (debut en Chile), y con el espectáculo

de su autoría “Beyond” (Más Allá…), en base a su aclamado álbum Beyond, editado en 2023.

Contando con la curaduría de Yannis Francois y diseño de luces de Aifric Dennison, se trató

de un orgánico con fragmentos de obras muy poco ofrecidas del Barroco temprano de autores

como Monteverdi, Marini, Caccini, Frescobaldi, Kerll, Strozzi, Cavalli, Pallavicino, Netti, Sartorio,

Jarzebski y Moratelli, propuesta sustentada en caracterizaciones dramáticas con eficaces

desplazamientos escénicos mediante cambios de vestuario, danzas más una lúdica interacción

con el público. Con un esencial requerimiento escenográfico (cámara negra), resulta funcional

para ser ofrecido en una amplia variedad de espacios. En el caso del emblemático coliseo

viñamarino, fue posible apreciarlo en inmejorables condiciones acústicas y esceno-técnicas.

De excepcionales condiciones vocales y expresivas, con aterciopelado timbre, amplio rango de

tesitura, efectiva proyección, musicalidad a borbotones y afinación perfecta, Orlinski no sólo

deslumbra técnicamente al desplegar impactantes ornamentaciones y otras pirotecnias, sino que

llega a la esencia de las diversas caracterizaciones abordadas mediante un impactante dominio

de los afettis (afectos). De gran impacto lo logrado en el ritornello de “E pur io torno qui” -el aria

de Ottone-, de L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi, con una desgarradora

recreación del dolor al ser traicionado por Poppea. Lo mismo en “Amarilli, mia bella”, de “Le

nuove musiche”, de Giulio Caccini, en una personificación de un enamorado que exterioriza su

adoración por Amarilli. Asimismo, la hilarante escena caracterizando a una anciana con las

debidas inflexiones de una voz desgastada propia del personaje ante la ansiosa necesidad de


tener a su esposo, en las arias “Quanto piú la donna invecchia” y “Son vecchia, patienza”, de

la ópera “L’Adamiro”, de Giovanni Cesare Netti.

Y entremedio, notables las intervenciones instrumentales de Il Pomo d´ Oro lideradas por la

concertino Alfia Bakieva, destacándose, además, Miguel Rincón en Tiorba y Guitarra Antigua.

Gran labor del bajo continuo, fundamental en el repertorio barroco. Sin duda, de alto impacto esta

presentación de una agrupación especialista en música históricamente informada en el Teatro

Municipal de Viña, y sólo comparable, luego de varias décadas, a otro conjunto barroco de

jerarquía como el ensemble Musica Antiqua Köln, con Reinhard Goebel, en su antológica

presentación a mediados de los años 80…

En suma, una deslumbrante presentación de uno de los contratenores top de hoy en día junto a

una de las mejores agrupaciones barrocas del momento en una única presentación en Chile, y

fuera de la capital…

lunes, 14 de septiembre de 2026

 Formidable clausura de Festival de Música Contemporánea


Por Jaime Torres Gómez

Con excelencia se clausuró la 26 versión del prestigioso Festival Internacional de Música

Contemporánea de la Universidad de Chile, nuevamente bajo la curatoría del destacado

compositor nacional Andrés Maupoint.

Anteriormente se ha destacado la buena salud de los encuentros de música contemporánea,

destacándose los Festivales de la Universidad Católica de Chile, el “Darwin Vargas”, de la

Católica de Valparaíso, y el “Músicahora”, de La Serena, herederos de los encuentros de música

contemporánea en la década de los 60 del siglo pasado.

Con una celebrada descentralización territorial, la presente edición de este  Festival contempló

presentaciones de conciertos, talleres y charlas educativas en diversos lugares de Santiago, Viña

del Mar y Rancagua. En lo programático, continuó en la línea de mostrar una amplia panorámica

de la música contemporánea desde diversas latitudes, considerando invitaciones a las

compositoras Flo Meneses, de Brasil, y Natalia Solomonoff, de Argentina.

La jornada final, como ha sido tradicional, contó con la presencia de la Sinfónica Nacional de

Chile, en esta oportunidad bajo la dirección del maestro Emmanuel Siffert, titular de la Orquesta

de Cámara de Chile. Y como también ha sido tradición, el programa consideró dos estrenos de

jóvenes compositores chilenos, como un homenaje a un compositor nacional de amplia

trayectoria y una obra del repertorio universal contemporáneo.

Del todo acertado haber iniciado el programa con una obra fundamental de la música

contemporánea, como la atrapante (y visceral) Passacaglia, Op. 1, de Anton Webern,

cronológicamente más antigua respecto al resto de las obras, asimismo, un lógico esbozo

estético para la música de tradición escrita de nuestros días. Al ser una de las primeras obras del

gran Anton Webern, se inscribe aún dentro de la tonalidad extendida (al igual como la genial

Noche Transfigurada, de Arnold Schönberg).

En Chile, en las últimas décadas, siempre la dirigió, magistralmente y en varias oportunidades, el

maestro Juan Pablo Izquierdo, siendo del todo interesante presenciarla ahora con otro director.

La versión de Emmanuel Siffert estuvo a la altura de los desgarradores requerimientos expresivos

de la obra, obteniendo lo mejor de los sinfónicos, amén de percibirse acústicamente muy nítida

en la nueva Gran Sala Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile. Impactantes los pizzicatos

iniciales, recreando la angustiante atmósfera demandada, para continuar formidablemente sus

desarrollos con una galería de logrados contrastes y acentos. Una versión triunfal…

Seguidamente se dio paso a tres estupendas piezas de estreno de los chilenos Cristián Lazo

(1984) y Ariel Sanhueza (1990), como de Natalia Solomonoff (1968). De variopintas temáticas,

caracteres y estéticas, en su conjunto constituyeron un logrado complemento contrastante.

En el caso de “Fénix”, de Cristián Lazo, se trató de una pieza para gran orquesta, pletórica de

colorido y efectos (atractivo uso del leño y de sonidos producidos con ruidos de papel de buena

parte de los integrantes de la orquesta), reconociéndose influencias bien asimiladas, entre otros,

de Messiaen e incluso de Rautavaara. Discursivamente interesante al describir un ciclo de caídas

y levantamientos vitales.

De formidable factura “Subterra”, de Ariel Sanhueza, en una inevitable asociación a la novela

homónima de Baldomero Lillo, con certeras evocaciones a las profundidades de las minas del

carbón en Lota. Con variados recursos musicales más un efectivo sentido del contraste (notable

los tutti simbolizando los estruendosos sonidos subterranos, como aquél de mayor remanso, con

un notable pedal en las cuerdas), dan cuenta de completa imaginación y oficio.


Ineludiblemente provocativa “Suelo, incierto, cielo”, de Natalia Solomonoff, compuesta en

2018 y ya estrenada, no pasando desapercibido ahora su debut en Chile. Con amplia trayectoria,

Solomonoff es una compositora irreverente en sus temáticas y muy comprometida por

involucrarse en las realidades sociales y políticas. En el caso de esta pieza, devela una

angustiante desintegración del tejido social conforme el impacto de un convulso momento de su

natal Argentina. Gran manejo de las células temáticas más una notable administración del

tiempo, con una inteligente disposición de todas sus ideas al no sobrar ni faltar elementos

discursivos. Impactante y desgarrador el súbito final, de completa desesperanza...

Comprometidas lecturas de Emmanuel Siffert, firmando verdaderas interpretaciones y

extrayendo máxima excelencia de la decana orquesta nacional, arribando así a una versión de

antología de los “Estudios Emocionales” para Orquesta, del notable compositor chileno

Roberto Fallabella (1926-1958), en conmemoración a los 100 años de su nacimiento.

Clave en el desarrollo compositivo nacional, la originalidad de Fallabella estriba en una genial

adopción de influencias europeizantes fusionándolas con lo propio. Los Estudios Emocionales se

basan en los bailes a la Virgen de la Tirana, estilizados y con misteriosos desarrollos que de

alguna forma revelan una subjetividad difícil de interpretar. La versión del maestro Siffert acertó

en una admirable unidad de sus 7 partes o estudios, de por sí bien segmentados y no fáciles de

unir. Notable manejo de lo rítmico y melódico, amén de una extraordinaria claridad en los

requerimientos de carácter. Sin duda, de las más impactantes versiones de los Estudios

fallabellianos que se tenga recuerdo.

En suma, una formidable jornada de clausura de un espacio ineludible en la vida musical chilena,

esperando con ansias su 27 versión….

viernes, 11 de septiembre de 2026

 


Esta toma de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón muestra a Francesco Pío Galasso (Des Grieux) y a Andrés Cofre (Edmondo) en el dúo que desembocará en la huida de Manón y Des Grieux al final del primer acto.


"Manon Lescaut": Función del Teatro Colón fuera del Colón


Muy buena versión

10 de septiembre de 2026

Palacio Libertad

Escribe: Graciela Morgenstern

Manon Lescaut, de Giacomo Puccini (versión de concierto)

Libreto: Luigi Illica, Marco Praga, Domenico Oliva y Ruggero Leoncavallo 

Elenco: Chiara Isotton, Francesco Pio Galasso, Junhyeok Felix Park, Ricardo Seguel,

Andrés Cofré, Lídice Robinson, Ramiro Pérez

Coro y Orquesta Estables del Teatro Colón

Director del Coro: Miguel Martínez

Dirección musical: Henrik Nánási 

 

El Teatro Colón presentó Manon Lescaut, en versión de concierto, en el Auditorio

Nacional del Palacio Libertad. Aunque brindar óperas sin escenificación es,

lamentablemente, una tendencia que va creciendo a nivel internacional, es una pena que

así sea. Más lamentable aún e inadmisible, es el hecho de haber sacado una obra que no

aparecía en las Temporadas Líricas desde 2004, del ámbito del Teatro Colón, que es

netamente un teatro lírico, dando prioridad a un espectáculo de danza antes que a la

ópera, género que motivó la creación de nuestro primer coliseo y debería ser su primera

opción. Es una demostración de la falta de conocimiento e inoperancia de quienes

tomaron la decisión. La reacción del público no se hizo esperar: la sala, aún con menor

capacidad que la del Colón, estaba colmada en menos de sus tres cuartas partes.

Tras ser modificada en diferentes oportunidades,;Manón Lescaut, se estrenó con éxito

en el Teatro Regio de Turín, el 1º de febrero de 1893. El 8 de junio de ese mismo año, el

público de Buenos Aires, la veía por primera vez, en el Teatro de la Ópera.

La versión ofrecida tuvo buenos méritos vocales. Un elemento importante fue la

participación de la soprano Chiara Isotton, una Manon con material vocal importante, de

gran caudal y bello color, utilizado con precisión expresiva. Su pleno compromiso con el

rol aunado a sus virtudes canoras, resultaron en una interpretación vibrante que fascinó

en todo momento, especialmente en sus arias In quelle trine morbide y Sola, perduta,

abbandonata, que fueron muy aplaudidas.


No menos interesante fue el Des Grieux de Francesco Pio Galasso, con voz bien timbrada

y agudos seguros, sorteó las dificultades que la partitura le impone y las sonoridades

excesivas de la orquesta. Con entrega y pasión, sonó conmovedor en muchos momentos

de la obra, especialmente en su aria Guardate, realizando una participación destacada.

Junhyeok Felix Park como Lescaut, exhibió material vocal importante, pero debe pulir su

canto que adolece de una emisión despareja. Muestra buen caudal en la zona aguda pero

se destimbra y es a veces inaudible, en el registro medio y grave.

El resto de los personajes se ajustaron a las demandas de sus respectivos roles.  Ricardo

Seguel realizó una buena actuación como Geronte, mientras que puede afirmarse lo

mismo del Edmondo de Andrés Cofré. Los demás roles estuvieron bien cubiertos.

Una vez más, el Coro Estable reafirmó su nivel de excelencia, bajo las órdenes de Miguel

Martínez.

La Orquesta Estable respondió con eficacia a la dirección de Henrik Nánási, quien instiló

la pasión que posee la partitura y logró transmitir su dramatismo, con pulcritud en la

elección de los tiempos y buen pulso, pero con sonoridades por momentos excesivas que

perjudicaron a los cantantes en más de una oportunidad.

En síntesis, fue esta una Manón Lescau con un muy buen elenco, que merecía ser

escenificada y presentada en la sala del Teatro Colón.

CALIFICACIÓN: MUY BUENA

 




SIN ESCENA NO ES LO MISMO



Teatro Colón, temporada 2026. Opera: “Manón Lescaut”, tragedia lírica en cuatro actos basada en “La Historia del Caballero Des Grieux y Manon Lescaut” del Abate Prévost. Música: Giacomo Puccini, Libreto de diversos autores (Ofrecida en versión de concierto). Principales Intérpretes: Chiara Issoton (Manón Lescaut), Francesco Pío Galasso (Renato Des Grieux), Junhyeok Félix Park (Lescaut), Ricardo Seguel (Geronte di Ravoir), Andrés Cofré (Edmondo), Lidice Robinson (Músico), Ramiro Pérez (Maestro de Baile), Juán Barrile (Posadero), Gastón Oliveira Weckesser (Un Farolero), Claudio Rotella (Oficial), Carlos Esquivel (Comandante de Marina), Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martínez. Orquesta Estable del Teatro Colón, Director y Concertador: Henrik Nánasí. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 10 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Necesitaba la sala del Colón y otro marco. La insólita decisión de las autoridades del Teatro de mudar al Auditorio Nacional del Palacio Libertad esta versión de “Manon Lescaut” de Puccini en versión de concierto para dar prioridad al estreno mundial del ballet “Principio de Extasis” con música de Gustavo Santaolalla y coreografía de Goyo Montero y, además de ello, entre las funciones del mencionado ballet, albergar al “Mundial de Tango”, es no tener en cuenta que la ópera es la razón de ser de la casa. Sea por las cuestiones que fueren, lo cierto es que el Auditorio Nacional no rebalsó de público. Es evidente que para muchos ópera es sinónimo de “Colón” y en casi cuarenta años a esta parte ocurre siempre lo mismo. El Colón anuncia espectáculos líricos en otros ámbitos y quedan lugares sin vender.


  Pués bien, luego de 22 años “Manon Lescaut” fue nuevamente programada por la sala de la calle Libertad en las condiciones señaladas líneas arriba. Tras las declaraciones efectuadas por la pareja protagónica en Ntro programa de “Streaming”, creció mi interés por escucharlos.  Afortunadamente, no defraudaron.


  Antes de continuar el análisis, y a la luz del movimiento que efectuaron los solistas vocales en el escenario, es evidente que al menos debió efectuarse un semi montaje. Se notó muchísimo en los momentos de mayor dramatismo en los actos tercero y cuarto en que guiados por la intuición los protagonistas desarrollaron movimientos escénicos dada la intensidad de la música y así canalizar esos instantes. Otro tanto cabe señalar para la iluminación del escenario, en donde no me cabe duda que estuvo a cargo del equipo del Auditorio Nacional subiendo y bajando las luces como lo hacen en los conciertos de los Elencos Estables, muchas veces en momentos inoportunos. El Colón debió enviar a su personal de luminotecnia que si sabe como se hacen estas cosas. 


  Entremos ahora de lleno en la función del Jueves 10 de Setiembre, que es la que presenciamos junto a Graciela Morgenstern y  Roberto Falcone de quienes tendrán también en este blog sus opiniones. La concertación estuvo a cargo de Henrik Námasí, conductor húngaro de interesantes antecedentes como el de haber sido Director Musical General de la Komische Oper de Berlín entre 2012 y 2017. Es un conductor por momentos visceral, con marcaciones en los ataques un tanto “eléctricas”, por lo que en algunos momentos el fraseo culmina de manera “seca”, privandose y privándonos de pasajes que podrían culminar de manera más elegante dejando “fluir” en mejor modo la música. La acústica del Auditorio Nacional no ayudó  a percibir las voces solistas en los pasajes de bravura, en donde los intérpretes debieron esforzarse al máximo por no ser devorados por las masas Coral y Orquestal. Con todo fue positivo su versión del célebre “Intermezzo” entre los actos segundo y tercero con lucimientos de Stamir Todorov (Violonchelo), Gabriel Falconi (Viola) el Concertino Freddy Varela Montero, y a lo largo de toda la obra la sobresaliente actuación de Jorge de la Vega en flauta. A propósito, seguramente revistando como “refuerzos”, pude distinguir a profesores ya retirados de la Estable junto a sus antiguos compañeros. Bienvenidos nuevamente,



  Brillante actuación le cupo una vez más al Coro Estable. Sólidamente preparado por Miguel Martínez descolló en el concertante del tercer acto. Desde sus entrañas actuaron Juán Barrile (Posadero), Lidice Robinson (Músico),Ramiro Pérez (Maestro de Baile), Gastón Oliveira Weckesser (Un Farolero), Claudio Rotella (Oficial) Y Carlos Esquivel (Capitán de la Marina) siendo el propio Maestro Martínez quién hizo saludar a dichos cantantes de manera individual como “destaque” para que sean debidamente aplaudidos por el público. ¿No debieron haber actuado al menos desde el borde del escenario y no tan fríamente desde el espacio del coro de la bandeja superior al mismo?.


  Pasando ya al análisis de las voces principales fue muy interesante el aporte de Andrés Cofré como Edmondo el estudiante amigo y confidente de Des Grieux mostrando soltura e interesante registro. Ricardo Seguel compuso un estupendo Geronte di Ravoir. Voz sólida, de características cavernosas, dicción impecable y estupendo fraseo. Vaya si merecía estar en una puesta completa. En cuanto a Junhyeok Félix Park, cuenta con una interesante voz  y no le vendría nada mal ajustar matices para lograr una expresividad aún mayor que la que se le percibió desde el escenario. Actoralmente exhibió todo el cinismo del canallesco e inescrupuloso hermano de la protagonista. 



        Finalmente la pareja protagónica. Francesco Pio Galasso fue convenciendo con el correr de la función. Durante los dos primeros actos tuvo un gran caudal agudo el que sin embargo al tratarse de las notas graves bajaba a un registro baritonal. Pero al entrar de lleno en el drama del tercer acto no hubo fisuras y hasta actoralmente convenció con su entrega en el “Guardate!. Pazzo io son”. Un pequeño detalle como quitarse el moño del frac y quedar así para el resto de la obra graficó el tránsito desde el dejar Francia y caer ruinosamente en Louisiana.  Desató la primera ovación sostenida. Podemos decir que el “rugido” del Colón se trasladó al Auditorio Nacional.


  La gran triunfadora de la noche fue Chiara Issoton como la protagonista. Podrá decirse que su registro no es lírico en el primer acto, pero desde el segundo en adelante se adueñó de la escena y su paso fue arrollador comenzando “In Quelle Trine Morbide” hasta arribar a “Sola, Perduta, Abbandonata”. Junto a Galasso desplegaron el magnífico dúo de amor del segundo acto y expresó de modo estupendo las frases finales.


  De esta manera transcurrió “Manon Lescaut”. Debió haberse ofrecido escenificada en el Colón. Sus protagonistas harto lo merecían.


Donato Decina 


  



   La Ilustración fotográfica corresponde a una estupenda toma del día del estreno de Juanjo Bruzza para Prensa Teatro Colón.

  


   

  


martes, 8 de septiembre de 2026

 EL “KANTOR” Y SU MUSICA. GRATA      CULMINACIÓN DEL FIN DE SEMANA



Teatro Empire, temporada 2026. Presentación del Ensamble Historicísta “Tempo Barroco”, Director y Violín Solista: Fabrizio Zanella. Solista Instrumental:  Juan Revello (Oboe Barroco). Programa: Obras de Johann Sebastian Bach. 06 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO.



En estos momentos de severas estrecheces económicas, es de aplaudir las iniciativas de músicos que a través de la autogestión aúnan esfuerzos, consiguen un espacio de importancia para poderse presentar al público, preparan un programa comprometido, emplean instrumentos fabricados con características historicistas para aproximarse en el momento de la interpretación a un sonido lo más fielmente posible a la época del compositor y con ello, lograr que un público entusiasta se de cita en uno de los espacios alternativos más importantes en lo que a música se refiere un Domingo a las cuatro de la tarde. Eso es lo que ha logrado Fabrizio Zanella junto su ensamble “Tempo Barroco” para esta muy reciente presentación, íntegramente dedicada a Johann Sebastian Bach y que el público se retirara sumamente satisfecho luego de todo lo escuchado.


El inicio vino de la mano del concierto para Oboe, Violín Solista, cuerdas y continuo con el número de catálogo BWV 1060 en el que lució Juan Revello en oboe barroco con un sonido muy puro y transparente, secundado de manera muy precisa por el propio maestro Zanella y una formación instrumental sumamente afiatada atenta a cada indicación del Maestro.


A posteriori se escuchó una magnífica versión del Concierto Brademburgués número tres, catálogo BWV 1048 en donde se apreció empaste, sonido homogéneo y una entrega enjundiosa de todos los instrumentistas intervinientes.


Sin solución de continuidad se ofreció el primero de los conciertos Brademburgueses, el que lleva número de catálogo BWV 1046 e indicado para tres oboes, dos trompas, fagot, violín píccolo, cuerdas y continuo. Me detengo en este punto para elogiar la extraordinaria interpretación dada la calidad profesional de cada uno de los instrumentistas convocados. Disfrutar al maestro Zanella empleando el violín piccolo, en mi caso pocas veces apreciado, de la precisa guía de Pablo Pereira supliendo al propio Zanella en esa función. Ver a Pablo Saraví en la hilera de violas tanto como a Benjamín Baez en el sector de Violonchelos o a Hugo Asrin en Violone, reiterar la muy buena impresión dejada por Juán Revello en la línea de Oboes y rescatar ampliamente la participación de los trompístas Rodrigo Novoa y Laureanne Gebel (en el caso de ésta última es francesa radicada actualmente en Bahía Blanca) en donde pese a todos los temas de afinación obtuvieron gratísimo sonido de sus respectivos instrumentos.


  Ya en el final y con la pertinente aclaración del Maestro Zanella en el sentido de que se trataba de una reelaboración del primer movimiento del tercer concierto Brademburgues se apreció una magnífica versión del la “Sinfonía” (Obertura) de la cantata número 174, verdadero “fin de Fiesta” para un apasionante recorrido que nos hizo dejar en la puerta de la sala todo recuerdo de lo difícil del mundo exterior.


Donato Decina


sábado, 5 de septiembre de 2026

 UN CONCIERTO DE NOBLE FACTURA



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional. Director y Concertino Invitado: Alejandro Carreño. Programa: Obras  de Tchaikovsky y Beethoven. Palacio Libertad, Sala Argentina, 04 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  Un concierto en donde la protagonista absoluta fue la Orquesta Sinfónica Nacional. Así puede resumirse lo que dejó esta velada enlal Sala Argentina. La presencia de Alejandro Carreño, surgido de las entrañas del “Sistema” venezolano y, además, integrante de la fila de primeros violines de la Filarmónica de Berlín, el que sistemáticamente visita Argentina cada vez que se logra acordar con El, enaltece con su presencia la programación y es sinónimo de excelencia musical.


   La propuesta fué pensada como un concierto desde el atril, en donde desde allí Carreño condujo a la Orquesta y cumplió la función de Concertino. El contenido del programa no escatimó en obras que importaron un severo compromiso.


  Se vió claramente que la labor desarrollada en la sala de ensayos favoreció rotundamente a la labor del conjunto, especialmente las secciones de cuerdas, dado que la primera parte fue exclusiva para ellas. Se apreció una formidable versión de la Serenata para Cuerdas Op. 48 de Tchaikovsky en donde un sonido corpóreo y sumamente homogéneo fue percibido a lo largo de la interpretación ofrecida. Con gestos precisos Carreño guió al conjunto. La solidez a lo largo de todo el movimiento de apertura, la percepción del noble vals que domina todo el segundo, el sentido “reflexivo” del tercero pleno de “canto” y el brillante final fueron expuestos en un nivel pocas veces escuchado en nuestro medio. Carreño maneja de modo extraordinario las pausas, silencios y tiempos interpretativos para hacer que el conjunto brille en todas sus secciones.  Contó además con la colaboración de los solistas y guías de cada instrumento en cada intervención para apuntar a sus compañeros.


  Si el público recibió sumamente complacido este trabajo, al que coronó con una sentida ovación, la segunda parte deparó otra grata sorpresa con una versión sin cortes de la 7° Sinfonía, Op. 92 de Beethoven.


  Desde la introducción pudo percibirse que se escucharía otro gran trabajo. Aquí también vale detenerse en la muy buena labor de los instrumentos de viento, quienes expresaron al tema principal del primer movimiento con absoluta nitidez y transparencia. Ya en el segundo la fuerza con la que irrumpieron las cuerdas graves anticipaban el vuelo que este movimiento tomaría. El tercer movimiento con la imponencia de la música, esa que expresa una total libertad creativa, mostró al conjunto en toda su dimensión. La música fluyó al máximo. El cierre fue sencillamente brillante y aquí vale la pena señalar que los bronces y el timbal fueron un estupendo apoyo del resto de sus compañeros.


  Así homogéneo, amalgamado, fue el sonido percibido. Muy saludable también fue el hecho de que el Maestro Carreño realizó esta versión con una sola pausa entre los movimientos segundo y tercero. Aquí el público pudo concentrarse a pleno en la audición. Nuevamente la ovación que se desató al final, con cuatro llamadas al Maestro para saludar, dan cuenta del extraordinario nivel en que se sostuvo la velada.


  Saludamos la presencia de Alejandro Carreño y deseamos que su presencia se repita. En cambio lamentamos que dado el acuerdo Teatro Colón - Palacio Libertad, este concierto se desarrolló en la Sala Argentina de menores dimensiones y con público que quedó afuera (los  últimos espectadores ingresaron en plena interpretación de la Serenata de Tchaikovsky). Deseo que esta  circunstancia no vuelva a repetirse a futuro.


Donato Decina


jueves, 3 de septiembre de 2026

 


El Trío Seibert-Herrera-Campos agradeciendo los aplausos del público tras su presentación en la Usina del Arte. Toma efectuada por Eduardo Balestena.


Concierto de cámara en la Usina del Arte

.Trío de violín, violoncello y piano

.Haydée Seibert Francia, violín

.Agustina Herrera, piano

.Esdras Campos, violoncello

.Usina del Arte, Ciclo de Conciertos de Cámara, 30 de agosto, hora

11,30.


Dos tríos para violín, piano y cello integraron el programa del ciclo de

conciertos de cámara de la Usina del Arte.

El Trío con piano en sol menor, opus 17 (1846) de Clara Wieck

Schumann (1819-1896) fue la primera de las obras interpretadas.

Escrito en cuatro movimientos: I. Allegro moderato, II, Scherzo- Trío, III,

Andante, IV Allegretto. Es un opus delicado y de singular belleza, que responde

más a los lineamientos del clasicismo que del romanticismo. El diálogo entre

los tres instrumentos –dentro de un esquema de estabilidad tonal- es

permanente, cada timbre integra un todo; no hay en esta obra fáciles efectos

sino líneas melódicas y de soporte armónico muy claras y musicalmente ricas.

El andante inicial, en 4/4 responde a la forma sonata. El Scherzo, Tempo de

minueto, como indica la partitura, en compás ¾; en el tradicional esquema

ABA, el tema inicial se repite para dar lugar a un calmo trío central, donde se

produce una modulación de si bemol mayor a mi bemol mayor, para volver a la

sección A.

Es bellísimo el tema inicial del Andante, en los ocho primeros compases

del piano, en sol mayor –pese a la tonalidad mayor es una música nostálgica,

al menos en su inicio- en compás de 6/8. Es realmente un movimiento muy

bello, con muchas indicaciones de cambios de dinámica. El Allegretto final es

en compás binario y retoma la tonalidad mayor.

En suma, se trata de una obra de gran belleza, que renuncia al

virtuosismo en favor de la música pura y reviste un gran interés musical, con

suaves inflexiones en los instrumentos, sutiles cambios de matices y gran

musicalidad.

El Trío con piano en fa mayor, opus 80 (1847) de Robert Schumann

(1810-1856) fue la segunda de las obras interpretadas.

El primer movimiento Sehr Lebhat (muy vivo) además de sus

particularidades armónicas, al alternar con el re mayor, es enérgico y si bien en

la primera parte la melodía es llevada por el violín y el cello en paralelo, hay

pasajes en que el piano acompaña intensamente los acentos de las línea

melódicas de los otros instrumentos y tales acentos se hacen masivos. Se trata

de un movimiento muy cambiante.

El segundo movimiento, Mit innigem Ausdruck (con expresión íntima-

Animado) 4/4 en re bemol mayor; los tresillos del piano contrastan con la línea

melódica del violín y del cello al comienzo; luego el piano tiene un pasaje

central con una breve y atrayente melodía.

In mässiger Bebegung (en movimiento moderado), en si bemol mayor y

compás de 3/8 es el breve tercer movimiento; el violín lleva casi siempre una


línea melódica que funciona como un canon, con el apoyo del cello para darle

mayor entidad, y las figuraciones del piano en el marco de una estabilidad

armónica y rítmica.

El Nich zu rasch (no demasiado rápido) en compás alla breve. Al

tiempo que retoma la tonalidad inicial hay también la misma coincidencia en la

acentuación que en el primer movimiento. Se trata de un movimiento rápido (

blancas:150 ) y enérgico. También se repite la idea canónica entre piano y cello

del movimiento anterior, como si se tratase de una recopilación de las ideas

anteriores.

Haydée Seibert Francia es una muy reconocida intérprete (sería por

demás extenso nombrar los hitos de su carrera), que ha formado parte de

distintos organismos musicales en Argentina, Estados Unidos y Europa, a lo

largo de décadas, haciendo giras por Estados Unidos, Europa y la Unión

Soviética; fue concertino del Ensamble Musical Buenos Aires y de la Orquesta

Filarmónica de Buenos Aires.

Agustina Herrera es diplomada como solista en la Hochschule für Musik

Freiburg, Alemania y es una reconocida intérprete de música de cámara y

difusora de la música argentina académica. Tiene en su haber numerosos

trabajos discográficos con diferentes organismos y una muy extensa

trayectoria.

Esdras Campos es solista principal de violoncello de la Orquesta

Sinfónica Nacional y, entre otros logros de su carrera, fue becado por el

Scheswig-Holstein Musik Festival (2011-2012 y obtuvo el Premio Nicolás Finoli

en el IV Festival Latinoamericano de Violoncello (2012)

El concierto estuvo precedido de una referencia a las obras y a los

solistas.

Intérpretes de gran valía musical nos depararon obras de gran interés

estético y formal en un ámbito ideal como lo es la Usina del Arte.


Eduardo Balestena


miércoles, 2 de septiembre de 2026

 PROGRAMA CON EQUILIBRIO ENTRE LO CONOCIDO Y LO INFRECUENTE



Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín. Director: Pablo Boggiano. Solista: Ayako Tanaka (Soprano). Participación del Coro Nacional de Música Argentina, Preparador: Emiliano Linares. Programa: Obras de Debussy, Alyabyev, Thomas, Dukas, Offembach y Benzecry. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de Agosto de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Una nueva presentación de la Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín, y con ella el retorno de dos extraordinarios profesionales a los que ya se deben considerar como amigos dilectos del conjunto: la apreciada soprano japonesa Ayako Tanaka (Gestora de la gira de la orquesta a Japón en 2024) y el Mtro. Pablo Boggiano quien fue Director Asistente de la Orquesta, jamás perdió contacto alguno con el conjunto y junto a su Maestro y creador del mismo, Mario Benzecry, lo llevaron a dicha gira a la nación nipona.



  El programa abordado transitó de manera muy equilibrada entre obras muy conocidas matizadas con otras de infrecuente programación, fundamentalmente en lo que respecta a la intervención voz-orquesta, lo que ha sido sumamente bienvenido y en los resultados altamente satisfactorio con la amplia adhesión del público presente.


  

  El inicio vino de la mano de una muy buena versión de “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy con una estupenda intervención de la flauta solista, y un notorio acompañamiento de los demás atriles principales de las secciones de vientos. A ellos se acoplaron de manera perfecta las secciones de cuerdas del conjunto. El Maestro Boggiano condujo la versión con absoluta pericia, tempi sumamente ajustado y pasajes de gran vuelo.


  Como se señaló líneas más arriba, con el concurso de la Soprano Ayako Tanaka se abordaron fragmentos líricos algunos de los cuales merecerían integrar un recital pleno. Dicho sea de paso, esta gran cantante merecería brindar entre nosotros un recital completo con orquesta, habida cuenta de la capacidad que ya ha mostrado en reiteradas ocasiones. En esta oportunidad descolló por técnica, manejo de su voz y exquisito decir en “El Ruiseñor” de Alexander Alyabyev (Obra más conocida de este compositor ruso, quien es autor entre otras cosas de 200 canciones, 6 óperas y 20 comedias musicales), “Je Suis Titania” de Mignon de Thomas y la célebre “Canción de Olympia” de “Los Cuentos de Hoffmann” de Offenbach, en la que la intérprete modificó levemente su atuendo para caracterizar a la muñeca. No podía faltar el episodio de la cuerda mecánica, en el que de manera simpática el Mtro. Boggiano resultó cómplice haciendo ruido con una matraca simulando el “darle cuerda”. Largamente ovacionada, Tanaka agradeció efusivamente al público. 


  Entre Thomas y Offenbach se intercaló la fanfarria de “La Peri” de Paul Dukas en donde se lucieron los bronces participantes de la San Martín. Sin excesos, llevados con pericia por Boggiano, este fragmento fue objeto de una lucida versión. Reitero que fue un total acierto esta parte del concierto que albergó momentos que rara vez se aprecian en los auditorios y teatros.


  En el comienzo de la segunda parte y con el concurso del Coro Nacional de Música Argentina preparado por el Mtro. Emiliano Linares, tuvo lugar el estreno Sudamericano de “De otros Cielos, Otros Mares” de Esteban Benzecry, quién hoy por hoy es uno de los máximos exponentes en el mundo de la música argentina. Estrenada en 2011, esta obra para coro y orquesta es presentada como un mosaico poético musical, Está integrado por cinco números: “En este suelo habitan las estrellas” del poeta chileno de origen mapuche Elicura Chiuhuailaf, “Ecos del Sur”, vocalización sin texto basada en el cuento “El Sur” de Jorge Luís Borges (de quién se han cumplido cuarenta años de su deceso), “Oración de Manco Capac al Señor de Cielo y Tierra” traducido del Quechua por Cristobal de Molina en 1575, “Invocación al Dios de las Aguas” del Venezolano Andrés Eloy Blanco y “América, no invoco tu nombre en vano” del premio nobel Pablo Neruda. Una vez más Benzecry irrumpe con fuerza expresiva, haciendo gala de una orquestación rica en matices, enfatizando los textos con detalles musicales que logran mantener al público en plena atención y empleando una gran serie de instrumentos de percusión para motivos folckloricos latinoamericanos. La parte vocal requiere un conjunto amplio, capaz de coexistir con las fuerzas orquestales en un contexto complejo. La labor del Maestro Linares al frente del Coro Nacional de Música Argentina resultó encomiable dada la entrega que sus integrantes brindaron en todo momento.  Boggiano resaltó toda la mencionada fuerza expresiva de la partitura, contagiando a los jóvenes músicos que respondieron de manera harto satisfactoria, por lo que el público acogió de manera triunfal a este logrado trabajo de Esteban Benzecry.

  

  Ya en el cierre se pudo apreciar una muy buena versión de “El Mar” de Claude Debussy en donde los jóvenes respondieron atentamente a las indicaciones del Director. A una muy buena introducción (“Del amanecer al Mediodía sobre el mar”), le siguió una chispeante lectura de “Juegos de Olas” y, finalmente, una colorida entrega en “Diálogo entre el viento y el mar” en la que pudieron resaltar todo el brillo y la energía que la página contiene. 


Donato Decina


 



Las Cuerdas de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional "Libertador General San Martín" en plena faena captadas en esta imagen por el Autor del presente comentario.



Concierto de la Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San

Martín

.Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San Martín

.Director: maestro Pablo Boggiano

.Solista: Ayako Tanaka, soprano

.Coro Nacional de Música Argentina

.Director: Maestro Emiliano Linares

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de agosto, hora 19.

Bajo la dirección del maestro Pablo Boggiano La Orquesta Juvenil

Nacional General San Martín llevó a cabo un extenso y demandante programa

en el Auditorio Nacional.

La primera obra de la presentación fue el poema sinfónico Preludio a la

Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1860-1918), obra de gran

refinamiento tímbrico y armónico; se la toma como el equivalente francés de

Preludio de Tristán e Isolda por la influencia del Acorde de Tristán en la

concepción estilística de Debussy. Su carácter de obra revolucionaria es un

indicador, por sí mismo, de las dificultades de la interpretación, que residen

además de la pureza, inflexiones y evanescencia de los timbres, en la

continuidad de un fraseo que en algunos lugares tiene una resolución definida y

que en otros en la falta de tal resolución. La coda final, una cadencia conclusiva

en mi mayor, es un ejemplo de las referidas demandas.

La soprano Ayako Tanaka abordó, de Aleksandr Alyabyev (1787-1851)

Le Rossignol; y de Ambroise Thomas (1811-1896) Je suis Titania.

A renglón seguido, miembros de los bronces de la orquesta ofrecieron la

Fanfarria de La Peri, de Paul Dukas (1865-1935)

La primera parte concluyó con Les Oiseaux dans la charmille, de Los

Cuentos de Hoffman, de Jaques Offenbach (1819-1880) por Ayako Tanaka,

la famosa aria en la que la muñeca Olympia se detiene cuando se le acaba la

cuerda, para soprano de coloratura. En este sentido, la solista tuvo una

performance actoral muy lograda, así como los bellos pasajes de la pieza, con

una voz sutil, elegante y de excelencia tímbrica.

La segunda parte fue iniciada con De otros cielos, otros mares, para

orquesta y coro, de Esteban Benzecry (1970)

Concebida para un gran orgánico orquestal, discurre en una sucesión de

atmósferas sonoras con intensidades variables tanto en el coro como en las

secciones instrumentales, en algo que parece una eterna pregunta sin

respuesta, sin un desarrollo melódico, en lo que aparece como un

distanciamiento del lenguaje tonal en favor de la exploración de otras

posibilidades sonoras. Conviven así, en las diferentes secciones, elementos

con una existencia virtualmente autónoma.

No hay referencias melódicas que sirvan para armar el conjunto, no hay

motivos ni temas a seguir, sino diferentes climas, lo cual es indicativo de las

dificultades para la interpretación.

El coro, con pasajes extensos, evanescentes por momentos y marcados

por otros momentos, forma parte de un todo orquestal.


Es difícil en una simple audición encontrar referencias en cuanto a

rítmica y a las escalas o modos de los cuales se vale. Si podemos decir que los

climas que crea son cambiantes, siempre misteriosos y que hay un muy eficaz

manejo de la orquesta.

El Mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, de Claude Debussy

cerró el extenso programa. Los movimientos, que el autor llama bocetos, son

claramente descriptivos, desde: Desde el amanecer hasta el mediodía en el

mar; Juegos de olas y Diálogo del viento y el mar.

Más que en un desarrollo melódico extenso, los motivos se suceden

como frases que discurren en el tejido orquestal llevando a cautivantes

atmósferas sonoras. Demanda una enorme precisión en el fraseo, el pasaje de

elementos de la frase de un instrumento a otro y la unidad del clima del cual

cada instrumento forma parte.

El grado de dificultad y complejidad de cada obra fue muy diferente en

una orquesta que sonó en todo momento como una totalidad. Asimismo, la

obra de Benzecry fue de grandes demandas para el coro.

El resultado habla del nivel y de la preparación de la orquesta para tan

particular programa así como del trabajo de preparación y dirección del

maestro Boggiano, con obras que requieren, cada una, un armado muy

específico.


Eduardo Balestena


  

martes, 1 de septiembre de 2026

 


Esta magnífica toma de Eduardo Balestena muestra en acción a la dupla protagónica:  Aristo Sham-Srba Dinic


Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: maestro: Srbaa Dinic

.Solista: Aristo Sham, piano

.Teatro Colón, Buenos Aires, 29 de agosto, hora 20.

Bajo la el título Dos miradas de Rusia la Orquesta Filarmónica de

Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el maestro serbio Srba

Dinic.

La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich

(1906-1975) fue interpretada en la primera parte del programa.

Obra enigmática y musicalmente compleja en su formulación musical, el

primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual

comienza un desarrollo temático de elementos incisivos, diferentes entre sí, en

las distintas secciones, en esa atmósfera circense tan propia del autor. La

intervención de las distintas secciones construye un volumen sonoro

sumamente expansivo, en el cual la cita de Guillermo Tell, de Rossini, en

distintos registros aparece como un material recurrente y a la vez contrastante,

como el motivo inicial.

El Adagio – Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual,

ya que está en modo menor, comienza con un solo de cello y sigue como un

coral en los metales. El pasaje de las cuerdas apenas comienza la segunda

intervención del cello recuerda al adagio de la quinta sinfonía del autor. Es una

de las pocas concesiones a la belleza melódica –seca y con acordes

disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y engmática, que sugiere

una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la misma que con la

Eroica, ¿A quién está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe?

Podemos pensar que está dedicaba a la vida y a la sinfonía como género

musical. El movimiento es rico la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al

forte en un mosaico de timbres-.

El cuarto movimiento, Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto en la mayor

comienza con una cita de Amanecer y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner

a la que sucederán otra, una de ellas será el comienzo del preludio de Tristán e

Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje cromático a

un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario y a otra

índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas

diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se trata

de una exploración (¿a dónde lleva esta idea?) o del ocaso de la forma

sinfónica. Sea como fuere, se trata de una obra de grandes demandas,

compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos registros.

En la segunda parte, fue interpretado el Concierto nro. 3, para piano y

orquesta en re menor, opus 30, de Sergei Rachmaninov (1873-1943)

actuando como solista Aristo Sham.

En comentarios anteriores de esta obra comencé señalando que “Se

trata una de las obras más extensas, virtuosas y técnicamente difíciles para

piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado por un gran pianista, dada

la complejidad de la obra, no solamente en sus aspectos dinámicos, en los


breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del sencillo material del

comienzo y el diálogo con la orquesta.

Además de esas señas de identidad es necesario subrayar su

permanente transformación motívica, con modulaciones que nos permiten

asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre nos

parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de

diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en

otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata

ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.

El tema del intermezzo-adagio, es un desprendimiento del motivo inicial

y en a presentación del segundo tema se produce un cambio a la tónica. El

tema con variaciones concebido en una forma ABACA y no es para nada un

movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas que llevaría a la Rapsodia

sobre un tema de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y

compacta, con el agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un

intervalo de una parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y

omiten otras y el enriquecimiento por la orquesta, que lo toma y expande,

también de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante

desarrollo que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.

En el Finale: alla breve, de gran fuerza, es una forma sonata modificada

que recapitula sobre el tema del primer movimiento y utiliza, para marcar sus

distintas secciones, un estribillo que aparece dos veces, una luego de la

introducción y la segunda previa al final, contrasta con el resto del material y es

a la vez una suerte de pausa con un llamado de atención a lo que vendrá, que

es un desarrollo ulterior sobre el primer tema. El concierto es rapsódico, libre

en su forma y a la vez riguroso en el tratamiento del material.

Aristo Sham es un pianista ampliamente galardonado y de mucha

experiencia con distintos organismos orquestales. Ha estudiado en Harvard su

maestría en el Conservatorio de New England; en su repertorio se encuentra el

registro completo de las




Esta magnífica captura de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón nos muestra en la primera velada de concierto el apreciado mutuo saludo entre Aristo Sham y Srba Dinic ante la satisfactoria mirada de los integrantes de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Corolario de un gran concierto el que se igual forma se repitió a la mañana siguiente.



VALE LA PENA MADRUGAR ASI


Teatro Colón, temporada 2026.Repetición del décimo concierto de abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Srba Dinic. Solista: Aristo Sham (Piano). Programa: Obras de Shostakovich y Rachmaninoff. 30 de Agosto de 2026.




NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  El Teatro Colón, su Dirección Musical y la Conducción de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires tomaron la muy saludable decisión de repetir en día Domingo por la mañana la programación que integró el décimo concierto de abono de la temporada del conjunto con la conducción del probadísimo maestro serbio Srba Dinic y la participación como solista del pianista Aristo Sham, medalla de oro y premio del público del concurso Van Cliburn 2025. En los grandes momentos en la historia del conjunto, el que como se sabe celebra su octogésimo aniversario en la presente temporada, ha repetido sus conciertos importantes como una manera de facilitarle a su público la concurrencia a los mismos y en muchas de esas ocasiones a precios populares. En el primer concierto de este año, lo hizo en Domingo por la tarde y en otras, como en la presente oportunidad, Domingo a la mañana. Nombrar en especial un programa me remonta a 1983 cuando en la integral de sinfonías de Tchaikovsky con el inmenso Yuri Simonov se ofrecieron las sinfonías n°s. 3 y 4 en repetición matinal, en la que el público estalló de manera tal que se percibió lo que en nuestro programa de Streaming llamamos “El rugido del Colón”.


  Este concierto, al que en el ciclo de abono se lo denominó “Dos Miradas de Rusia”, se inició con la interpretación de la Sinfonía N° 15 de Dimitri Shostakovich. Obra estrenada en 1969, no solo representa la última de las sinfonías compuesta por el insigne maestro ruso, sino que conlleva una verdadera “despedida” del género en la forma en que habitualmente se lo conoce con una estructura de cuatro movimientos. 


  De alguna manera Shostakovich se las ingenió para mandar mensajes encubiertos en una época en que la guerra fría y el frente interno, por entonces soviético, se hallaban bajo la férrea conducción de Leonid Brezhnev, por ese entonces solamente secretario general del Partido Comunísta, al que le adosaría el “Presidium” hace cincuenta años atrás en 1976. Citas a “Guglielmo Tell” (última ópera de Rossini), a los “leitmotiv” de la tetralogía Wagneriana, en especial, “El Ocaso de los Dioses”, como también al famoso comienzo de “Tristan und Isolde” del propio Wagner y autocitas a momentos esenciales de sus sinfonías y obras de cámara, dan por resultado un trabajo sumamente complejo del que verdaderamente se necesita una precisión “de relojería” para una verdadera interpretación. El final también marca la repetición de los últimos compases hasta la extinción como en la reprobada (por los comisarios culturales) Sinfonía N° 4. En dicha partitura Shostakovich deja entrever en el final que es consciente de haber transgredido y cruzado el límite que la censura de la época fijaba y de ahí la sensación de incertidumbre en que la página se cierra. Aquí esa extinción es, en cambio, un “hasta aquí llegué” y que sus seguidores estén atentos a esos últimos compases.


  Dinic demostró comprender por completo el sentido de la obra. Su concertación fué magistral, obteniendo de la Filarmónica una respuesta memorable. Ajustada en todos sus sectores, con intervenciones rutilantes de los solistas que tuvieron participación en la obra y con un sonido corpóreo que fue brillante en los “tutti”, la Orquesta sonó a la altura de las mejores agrupaciones internacionales, demostrando todo lo que puede ser.


  Y para redondear una mañana de verdadero “paladar negro”, con el concurso del pianista chino Aristo Sham, se asistió a una extraordinaria versión del Concierto para Piano y Orquesta N° 3 de Serguei Rachmaninoff, pieza de una inusitada belleza en la que el compositor plasma en el pentagrama sus diferentes estados de ánimo transitando de la sombra a la luz.


  Si a Orquesta y Director les reconocemos (luego de la impresionante versión Nelson Göerner en el Teatro Coliseo) el total dominio de la obra y saber acompañar al solista “arropándolo”, aquí también lo logró, sabiéndolo esperar ya que Sham es portador de un enérgico estilo con muy buena personalidad y un  manejo tanto del “tempi” como del silencio verdaderamente magistral. Por la intensidad, la entrega de todos y un final sencillamente electrizante, es que la versión ha sido de excelencia. No extrañó entonces que el Colón “rugiera” una vez más.


  Luego de un momento tan intenso, Sham le regaló al público una “perla” más . Una transcripción de Bach hecha por Rachmaninoff que en sus manos sonó como un delicado presente.


  La culminación del concierto marcó la despedida como solista titular de flauta de Claudio Barile, para quién solo tengo palabras de agradecimiento por tanta música de la buena que ha hecho brotar de su instrumento. Toda la suerte para este gran músico para lo que nos ofrezca de acá en adelante.



Donato Decina