viernes, 31 de mayo de 2024

 Espectacular concierto de la Sinfónica de 3 de Febrero junto al Polifónico en el CCK


EL MEJOR ANTÍDOTO CONTRA LOS MALOS ESPÍRITUS

Martha CORA ELISEHT


En algunas ocasiones, las obras que se incluyen dentro del repertorio de

conciertos sinfónicos poseen un eje temático. En el caso particular de la Orquesta

Sinfónica Municipal de 3 de Febrero, el pasado miércoles 29 del corriente se presentó

junto al Coro Polifónico Nacional en la Sala sinfónica del Centro Cultural Kirchner

(CCK) para abordar un programa cuyo común denominador eran las brujas y los malos

espíritus. Participaron como solistas la mezzosoprano María Florencia Machado, el

tenor Marcos Guido y el barítono Mauricio Meren bajo la dirección musical de Ezequiel

Fautario.

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

- “La Tregenda” (intermezzo de la ópera LE VILLI)- Giacomo PUCCINI (1858-

1924)

- La primera noche de Walpurgis, Op.60- Félix MENDELSSOHN BARTHOLDY

(1809-1847)

- Ridda e fuga infernale, de la ópera MEFISTOFELE- Arrigo BOITO (1842-1918)

Tras la tradicional afinación de instrumentos a cargo del concertino Pablo

Sangiorgio, Ezequiel Fautario se presentó sobre el escenario mayor del Auditorio

Nacional para brindar una muy buena versión del mencionado intermezzo de LE VILLI,

la primera de las óperas de Giacomo Puccini basada en el mito de las Willis. Fue el

primer compositor italiano que abordó la consabida leyenda de las almas en pena de

novias -o enamoradas- abandonadas por sus novios y muertas en víspera de su boda en

1884, cuando sólo tenía 25 años y se presentó a un concurso de ópera organizado por la

editorial Sonzogno. Lamentablemente, fue un fracaso, pero logró que su competidora -

RICCORDI- la publicara, a cambio de expandir la historia: de sólo un acto, pasó a tener

dos, de los cuales, se representó “La Tregenda” (El espectro) para permitir un mayor

lucimiento de la orquesta en todos sus matices. Puccini ofrece un contrapunto entre

maderas y cuerdas en el mencionado intermezzo -auténtica melodía del Romanticismo

tardío-, donde se perfila como un gran sinfonista. La interpretación de la orquesta fue

magnífica, con un sonido muy bien equilibrado y una marcación muy precisa por parte

del director.

Seguidamente, el Coro Polifónico Nacional hizo su presentación junto a los solistas

y Ezequiel Fautario no sólo aprovechó la oportunidad para agradecer al público, a los

integrantes de la orquesta y a las autoridades del Municipio de 3 de Febrero presentes en

la sala, sino también para brindar comentarios alusivos a la obra de Mendelsssohn. Fue

compuesta originalmente como una cantata para coro, solistas y orquesta en 1832, con

letra de Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) que hace alusión a la fiesta que se

celebra el 1° de Marzo, como antítesis de la Fiesta de todos los Santos (1° de

Noviembre) y cuyo nombre deriva de los devotos de Santa Walpurga. Si bien en sus


inicios era una festividad cristiana, terminó convirtiéndose en una fiesta pagana -

coincidente en el hemisferio Norte con el equinoccio de primavera-. En la obra de

Goethe, la Noche de Walpurgis narra la historia de los druidas celtas y su resistencia

frente al cristianismo opresor, que impedía celebrar la Fiesta de Mayo. Su estreno se

produjo en la Sing- Akademie de Berlín en 1833, con la presencia del compositor al

podio. Posteriormente, Mendelssohn realiza una revisión de la obra en 1843 y la

transforma en una cantata compuesta por una obertura programática (Tempo inclemente)

y 9 números: Llegada de la primavera (tenor), Adagio et animam (mezzosoprano),

Allegro e leggero, Recitativo (barítono), Allegro molto, L’istesso tempo, Allegro non

troppo y andante maestoso. Bien es reconocida la labor de Ezequiel Fautario como

director y preparador de ópera y brilló dirigiendo tanto a la orquesta como al coro. El

Polifónico sonó muy bien preparado- merced a la magnífica labor de Antonio

Domeneghini-, al igual que los solistas. El repertorio alemán de cámara le sienta de

maravilla a una mezzosoprano de los quilates de Florencia Machado, quien se lució

interpretando a la anciana, al igual que el barítono Mauricio Meren como el sacerdote

druida. El tenor Marcos Guido también se lució en su aria, pero su voz sonó algo más

acotada y justa en el acompañamiento coral y los tutti orquestales. Una obra que se

ejecuta muy pocas veces y que ha sido un verdadero y auténtico placer que se haya

rescatado de un prolongado letargo.

Por último, se eligió en carácter de obra de cierre el imponente Ridda e fuga

infernale correspondiente al 2° acto de MEFISTOFELE de Arrigo Boito -ópera que no

se representa desde 2000 en el ámbito oficial-. Compuesta en 1868, el autor rompió con

los cánones tradicionales de la ópera italiana y pretendió introducir el estilo wagneriano,

ya que era un ferviente admirador del genio de Bayreuth. Si bien su estreno fue un

fracaso rotundo, tras la revisión posterior realizada en 1875 ganó gran aceptación entre

el público y se transformó en un éxito. En el 2° acto, Mefistófeles lleva a Fausto a las

montañas del Hartz para festejar la noche de Walpurgis (Sabbat). Los espectros

infernales alaban a Mefistófeles y le ofrecen una esfera de cristal como representación

del mundo (“Ecco il mondo”). La esfera se rompe en mil pedazos tras ser arrojada al

suelo y la multitud reinante danza y canta frenéticamente bajo un manto de notas de los

metales y un coro largo e intenso. Ese clima de brujería, frenesí y aquelarre fue

magistralmente recreado tanto por la orquesta como por el coro, con una precisión

matemática en los golpes de percusión y los tutti. La labor de ambos organismos se vio

coronda por una multitud de aplausos y vítores, pese a que no llegó a cubrirse la

totalidad de la capacidad del Auditorio.

Ha sido un digno homenaje a Puccini en el centenario de su fallecimiento y un

programa fantástico, que estuvo muy bien logrado. Para una noche de brujas, no hay

nada mejor que la buena música como un excelente antídoto contra los malos espíritus.

martes, 28 de mayo de 2024

 

DIGNO FINAL MUSICAL PARA LAS FIESTAS MAYAS

 

Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Temporada 2024. Concierto: Director: Sebastiano de Filippi. Solista: Agustina Gabaglio (Clarinete). Programa: Obras de Alberdi, De Rogatis, Romanelli, Camps y Williams. Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional 27 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Tuvo lugar una nueva presentación (dentro de su ciclo regular) de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación en el tradicional ámbito del Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. En esta oportunidad, la Orquesta actuó bajo la dirección de su titular, Sebastiano de Filippi, y la programación estuvo íntegramente compuesta por obras de compositores nacionales para un concierto denominado “Al Cabildo” en adhesión a la celebración de un nuevo aniversario de la “Revolución de Mayo de 1810”, sin por eso olvidar a las otras dos celebraciones que se ensamblan (“Día de la Escarapela” y “Día del Himno Nacional”), las que así conforman las denominadas “Fiestas Mayas”. La Orquesta contó con la colaboración de la Asociación Argentina de Compositores para el armado del concierto.

  Siempre es bueno recordar la veta de compositor de Juan Bautista Alberdi y más aún si llega de la mano de su composición más emblemática: “Figarillo”, un minué que lleva dicho título recordando el seudónimo que él mismo utilizaba en sus tiempos de articulista y que aquí se ofreció en un arreglo de Pedro Logia para Orquesta de Cuerdas. La versión fue vertida en exacto punto ya que de Filippi logró plasmar el aire melancólico por el que la página transita.

 

  Un estupendo hallazgo constituyó el rescate de la “Suite Arabe” de  Pascual de Rogatis, compositor al que mayormente se lo ofrece en concierto a través de las danzas incluidas en su ópera  “Huemac”. Aquí nos encontramos con tres números: “La Soledad”, de extenso discurso en donde la música alcanza momentos de suma emotividad. “El Oasis” en el segundo de los números, página de intenso desarrollo y una vibrante “Danza Arabe” final en donde se animó a incursionar en los ritmos de medio oriente. Aquí el Director logró extraer todos los detalles de las páginas con un conjunto muy bien ensamblado que brindó un sonido sumamente homogéneo, logrando que este trabajo se constituyera en uno de los puntos más altos de la velada.

 

  En el final de la primera parte se asistió a la interpretación del “Preludio y Fantasía Andaluza”  del compositor Flavio Romanelli, la que surgiera a partir del encargo de la propia Orquesta de Cámara del Congreso y en el que la clarinetista Agustina Gabaglio  fue la solista. Es una obra sumamente interesante cuyos dos movimientos se interpretan sin solución de continuidad. Una primera parte de corte introspectivo que da paso luego a un tema de clara esencia española para total lucimiento de la solista. Agustina Gabaglio fue la intérprete ideal.  Alto refinamiento sonoro, absoluta sensibilidad, muy bien secundada por el Director y los músicos  quienes le brindaron un estupendo acompañamiento. No extrañó que el público que se dio cita en el Salón de los Pasos Perdidos le tributase un cerrado y sostenido aplauso coronado por el gesto de De Filippi de levantar en alto la partitura para que sea el compositor el receptor del tributo.

 

  Ya para la segunda parte, asistimos a una magnífica versión de “Pórtico, Serenata y Villancico” de Pompeyo Camps de quién este año se celebra el centenario de su nacimiento. Discípulo de Jaume Pahissa, autor de Operas como: ”La Hacienda”, “Marathon” y “La Oscuridad de la Razón” (todas ofrecidas en el Teatro Colón de Buenos Aires),  el Concierto para Flauta y Orquesta o páginas esencialmente orquestales como “Greenwich 58” o la chispeante “Ragtime’s Suite” (que le valió un gran reconocimiento del público en un recordado concierto al aire libre en Barrancas de Belgrano en los albores de la actual democracia). Crítico de música, ejerció la actividad en los diarios “La Opinión” y “Clarín” (en este último caso junto a profesionales de la talla de Napoleón Cabrera y Roque de Pedro). Aquí Camps nos sorprende con un trabajo de lenguaje tonal con pasajes descriptivos cuyo remate lo constituye un Villancico inspirado en música de Cataluña. Dio verdadero gusto el poder escucharlo y la Orquesta lució a pleno bajo la guía precisa y segura del titular. Cabe destacar la presencia en la sala de las hijas del compositor realzando así a este merecido homenaje.

 

 Y para cerrar, no podía estar ausente la música de Don Alberto Williams a través de una magnífica versión de la “Primera Serie Argentina”, cuatro formas distintas de nuestro folcklore plasmadas en el pentagrama con extrema sabiduría: “Huella”, “Milonga” (de corte bien campera”), la celebérrima “Vidalita” (la misma que en la versión cantada fuera inmortalizada por Beniamino Gigli en su recital de 1952 en el teatro Gran Rex) y como cierre un “Gato” simpático y divertido. De Filippi logró aquí una versión sencillamente brillante con una exquisita respuesta del conjunto, alcanzado instantes de alta emotividad y demostrando su gran capacidad de trabajo.

 

Sobresalió en la noche un detalle no menor y fue la decisión del Director de “rotar” en esta oportunidad a sus dos principales violinistas. Es así que Catriel Galván (Guía de segundos violines) ocupó el sitial de concertino y el real titular (Pablo Pereira) lo hizo en la posición de su compañero. La experiencia fue sumamente buena.

 

                                                                                                            Donato Decina

 

Muy buena presentación del Ensamble CAMERUS en el Centro Cultural Kirchner

 

LA BELLEZA DEL BARROCO NUNCA PASA DE MODA

Martha CORA ELISEHT

 

            Fundado en Octubre de 2014, el Ensamble CAMERUS comenzó como grupo vocal bajo la dirección de Alejandro Nuss con el objetivo de difundir música vocal y coral desde una perspectiva de cámara. Posteriormente, se incorporó el actual ensamble instrumental al conjunto de voces, lo que permitió ampliar el repertorio sinfónico- coral desde el barroco hasta lo romántico y contemporáneo. Una de sus especialidades es la interpretación de música barroca con réplicas de instrumentos de época (viola da gamba, oboe d’amore, trompeta barroca, tiorba, laúd). Sus integrantes poseen amplia experiencia en distintas disciplinas relacionadas con la música y el canto y lo demuestran en cada una de sus presentaciones. Ha actuado en las salas de conciertos más importantes del país (Usina del Arte, Teatro Argentino de La Plata, Centro Cultural Kirchner, Iglesia de San Ignacio de Loyola, entre otras) y el pasado domingo 26 del corriente volvió a presentarse en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (CCK) bajo la dirección de su fundador y titular con la presencia de los siguientes solistas: Marisú Pavón (soprano), Ayelén Isaia (soprano) y María Kozlova (contralto) para brindar el siguiente programa:

-          Gloria en Re mayor, RV 589- Antonio VIVALDI (1678-1741)

-          Dixit Dominus, HWV 232- Georg Friedrich HÄNDEL (1685-1759)

De los numerosos Gloria compuestos por Vivaldi, el RV 589 en Re mayor es el más conocido e interpretado. Fue compuesto en 1713 y forma parte de Los manuscritos de Torino -compendio que abarca más de 300 piezas del prete rosso-. Su partitura estuvo perdida durante 200 años y, afortunadamente, pudo recuperarse, junto con el RV 588. Consta de 11 o 12 números (dependiendo si el 4° y 5° son contados como uno o por separado), que se detallan a continuación:

1.      Gloria in excelsis Deo [allegro] (Coro)

2.      Et in terra pax hominibus [andante] (Coro)

3.      Laudamus te [allegro] (Sopranos I y II)

4.      Gratias agimus tibi [adagio] (Coro)

5.      Propter magnam gloriam [allegro] (Coro)

6.      Domine Deus [largo] (Soprano)

7.      Domine Fili Unigenite [allegro] (Coro)

8.      Domine Deus, Agnus Dei [adagio] (Contralto y coro)

9.      Qui tollis peccata mundi [adagio] (Coro)

10.  Qui sedes ad dexteram Patris [allegro] (Contralto)

11.  Quoniam tu solus sanctus [allegro] (Coro)

12.  Cum Sancto Spiritu [allegro] (Coro)

Desde los primeros compases del Gloria in excelsis Deo inicial, pudo apreciarse un muy buen desempeño del ensamble instrumental, donde los instrumentos barrocos se integraron perfectamente con los modernos, con una muy buena labor de Horacio Laria (oboe d’amore), Gustavo Gargiulo (trompeta barroca), Marino Irschik (órgano) e Igor Herzog (laúd). Por su parte, las voces del conjunto estuvieron muy bien preparadas, al igual que las sopranos acompañadas por el primer violín, el laúd y el órgano. Quien se lució fue la contralto María Kozlova en su solo, al igual que el magnífico canon a 4 voces en el número final (Cum Sancto Spiritu). Una muy buena labor del conjunto, que se vio coronada por numerosos aplausos al final de la interpretación.

Georg Friedrich Händel se basó en el Salmo 110 de la Biblia para componer su Dixit Dominus HWV 232 en 1707, durante su estadía en Italia. Se cree que su estreno se produjo en Julio de ese mismo año en la Iglesia de Santa María de Montesanto -que estaba bajo el patronato de la familia Colonna- para las vísperas carmelitanas. Escrita para dos sopranos, contralto, tenor y bajo, cuerdas y bajo continuo en el estilo barroco tradicional de la época, consta de los siguientes números: 

 I. Dixit Dominus - coro
II. Virgam virtutis tuae - alto
III. Tecum principium in die virtutis - soprano
IV. Juravit Dominus - coro
V. Tu es sacerdos in aeternum - coro
VI. Dominus a dextris tuis - coro y solistas
VII. De torrente in via bibet - dúo de sopranos
VIII. Gloria Patri, et Filio - coro

 La dirección y marcación de Alejandro Nuss al frente del conjunto fue excelente, al igual que la preparación de las voces, donde se destacaron el tenor Horacio Badano y el bajo Santiago Tiscornia (integrantes del coro), además de María Kozlova y el dúo de sopranos. El último número (Gloria Patri et Filio) culmina con un canon a 4 voces que sonó impecable merced a la preparación y coordinación.

En esta ocasión, no hubo bises, ya que no eran necesarios. Un encuentro ideal para que el numeroso público que se dio cita en el CCK pudiera apreciar la belleza del repertorio barroco en toda su dimensión y con instrumentos de época. Algo que nunca pasa de moda y es un placer escuchar.

 

Orquesta Clásica USACH en celebrado desarrollo…

                                                                         Por Jaime Torres Gómez

De relevancia es la tradicional y solvente temporada musical de los conjuntos estables de la Universidad de Santiago (USACH), que recientemente han adquirido importante visibilidad internacional tras el premio Innovation Award -galardón enmarcado en el Classical:NEXT, de la prestigiosa feria en torno a la industria de la música clásica-, por el trabajo de dichos elencos artísticos más la labor del sello discográfico Aula Records y las actividades desarrolladas en diversas comunas periféricas de la Región Metropolitana.

En el caso de la Orquesta Clásica USACH, con cuatro décadas de historia y semillero de muchos talentos, amén de su atractivo perfil programático, la releva como una de las agrupaciones musicales nacionales de mayor interés artístico.

Su cobertura de actividades, principalmente, se desarrolla en el Aula Magna de la USACH, sede la agrupación y de privilegiadas condiciones acústicas. Y no obstante su alabada presencia en la periferia metropolitana, es menester insistir en la conveniencia de expandirse al sector oriente de Santiago y regiones, como antaño, con recordadas presentaciones en el Aula Magna de la Universidad Santa María, en Valparaíso, y Teatro Municipal de Viña.  

Interesante destacar, como actividad relevante por muchos años, su participación en la festividad del Roto Chileno (en enero), en el Barrio Yungay. Y este año, a diferencia de anteriores versiones, se realzó en la Parroquia San Saturnino, validando nuevamente su arraigo con dicha comunidad. 

Conducida por su carismático titularDavid del Pino Klinge, se ofrecieron estupendas versiones de la Sinfonía N° 40 de W.A. Mozart, el Concierto para Trompeta de Giuseppe Torelli (en excelente arreglo de Michael Rondeau) y la Sinfonía N° 1 “Clásica” de Sergej Prokofiev. Formidable cometido de Claudio Anaizsolista de la orquesta, con homogeneidad y brillantez sonora, más completa musicalidad. Gran respuesta del fiel público yungaíno...

Luego del receso veraniego, se presenciaron los tres primeros conciertos oficiales en el Aula Magna USACH, a cargo de David del Pino Klinge Emmanuel Siffert como invitado. Teniendo como eje la presentación de las nueve sinfonías beethovenianas, el primer programa, a cargo del maestro titular, con certero criterio musical contempló un equilibrado contraste entre tradición vanguardia, dando cuenta de una celebrada versatilidad estilística.     

Iniciando con el estreno mundial de Despedida”, del destacado compositor nacional Miguel Farías (1983), se trata de una obra encargada por la Orquesta USACH y el Coro Sinfónico USACH, y dedicada a la memoria de Jorge Peña Hen (fundador del movimiento de orquestas juveniles e infantiles en Latinoamérica). Evocando un significativo momento previo a su trágica muerte… incluye la última melodía escrita con un fósforo quemado sobre un papel de cigarrillos; asimismo, el texto está basado en una carta enviada a su familia días antes de su asesinato

A diferencia de otras obras de Farías, es más ecléctica y quizás de más fácil asimilación, desplegando, como es habitual en este compositor, una batería de recursos armónicos y de orquestación de completo oficio, amén de una certera eficacia expresiva en función de su cometido afectivo, y la vez disponiendo de un buen tratamiento de las texturas vocales. Asimilada entrega de la orquesta y coro universitarios.   

Seguidamente, una formidable versión de la Sinfonía Concertante para Violín y Viola de W.A. Mozart, con Oriana Silva y Priscilla Valenzuela, concertino y solista en viola de la orquesta, respectivamente. Siendo una obra de cierta recurrencia local, siempre es bienvenida, máxime cuando se ofrece a altos niveles de calidad. Excelente trabajo de las solventes solistas, de completa amalgama musical más completa resolución técnica de ejecución, como una comprometida dirección de Del Pino Klinge, obteniendo resultados de jerarquía de la orquesta.

Finalizó con una deslumbrante versión de la Primera Sinfonía de L.V. Beethoven, iniciando el novenario beethoveniano. Notables logros en articulaciones, fraseos, dinámicas y certera elección de tempi, obteniendo atentísima respuesta global.

La segunda presentación consultó dos obras con mayor proporción de músicos, dando cuenta de una proyección hacia una sinfónica propiamente tal. De hecho, se recuerdan exitosas presentaciones de la Orquesta USACH con una importante cantidad de refuerzos, como fue en este caso. Y luego de varios de ausencia, se ofreció una notable versión de la Obertura de la óperaEl Príncipe Igor”, de A. Borodin, continuando con una versión digna de antología de la Segunda Sinfonía de J. Brahms, obras que confirmaron la solvencia artística de Del Pino Klinge.

En el caso de la sinfonía brahmsiana, aún se recuerda el ciclo con la integral de las sinfonías de este compositor dirigidas por el maestro del Pino junto a la Sinfónica Nacional dentro de su fructífera época de titular, y más particularmente su versión de esta Segunda. Grandes logros en transparencias, contrastes, empáticos tempi y atrapantes progresiones expresivas. Sólo esperar a futuro se programen en la Orquesta USACH el resto de las sinfonías de este emblemático compositor alemán, junto al maestro Del Pino Klinge.       

Y la tercera presentación consideró el debut como director invitado de Emmanuel Siffert, actual titular de la Orquesta de Cámara de Chile, en un programa clásico-romántico que incluyó el atractivo Concierto para Trompeta de Johann Nepomuk Hummel y la Cuarta Sinfonía de L.V. Beethoven. Muy bien recibido el concierto de Hummel ante su escasa programación en estas latitudes, siendo muy bien abordado por Mauricio Castillo, solista de la orquesta, quien dio muestra de consumada musicalidad y completa pericia técnica. Muy bien complementado por Siffert. Y con una expresiva, coherente y muy bien armada Cuarta beethoveniana, Siffert nuevamente demostró su talento y solvencia formativa, conforme sus alabadas presentaciones en Chile, esperándose continúe con más colaboraciones como invitado junto a otras orquestas nacionales, y en géneros como la ópera y ballet, de los que ostenta gran experiencia internacional.

domingo, 26 de mayo de 2024

 


El Pianísta Teo Gheorghiu y el Maestro Manuel Hernández Silva Junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires el pasado Viernes en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.


Muy buen concierto de Teo Gheorghiu y Hernández Silva al frente de la Filarmónica


UN REPERTORIO VARIADO Y CONVINCENTE


Martha CORA ELISEHT


Una de las principales características del actual Ciclo de Abono de la Orquesta

Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) es la alternancia de intérpretes -tanto nacionales

como internacionales- que ya han participado o dirigido la misma, con aquellos que

hacen su presentación sobre el escenario del Colón. El pasado viernes 24 del corriente le

tocó el turno al pianista canadiense Teo Gheorghiu bajo la dirección de un habitué: el

venezolano Manuel Hernández Silva, quienes ofrecieron el siguiente programa:

- Lágrimas de Tahuarí (1° audición)- Gabriel SIVAK (1979)

- Concierto en La menor para piano y orquesta, Op.16- Edvard H. GRIEG (1843-

1907)

- Sinfonía n°12 en Re menor, Op.112 “El año 1917”- Dmitri SHOSTAKOVICH

(1906-1975)

Esta vez, la responsabilidad del concertino titular recayó en Ana Cristina Tarta,

quien se desempeña como concertino suplente de la Orquesta Estable del Teatro

Argentino de La Plata y que tuvo a su cargo la tradicional afinación de instrumentos

previamente al inicio del concierto. A continuación, Manuel Hernández Silva anunció

que el compositor argentino Gabriel Sivak se encontraba presente en el auditorio para

participar de la primera audición de Lágrimas de Tahuarí en el Colón. Compuesta por

encargo de la Orchestre des Pays de la Loire y la Fundación Banque Populaire, la obra

está dividida en 5 movimientos (Entrada no mato, Huka- Huka, Aguas de Barití, Danse

et polyrythmie, Kuikuros) y narra la experiencia del compositor en convivencia con los

pueblos originarios de la selva amazónica (kuikuros) en 2022. Posee un buen colorido

orquestal, cromatismo y describe perfectamente los sonidos de la selva, las costumbres

y los cánticos de los habitantes de la Amazonia, mediante recursos rítmicos tales como

la síncopa y el ostinato. La orquestación lleva cuerdas, maderas por dos, dos cornos,

dos trompetas y abundante percusión, donde a los instrumentos tradicionales se le

suman silbatos para emular el canto de los pájaros y sogas para originar distintos

efectos, tales como chasquidos o el movimiento de una serpiente. También hay

mangueras que se soplan bajo recipientes con agua y sirenas para ilustrar el daño que el

hombre le provoca al medio ambiente. El primer número evoca la entrada a la selva y el

ritual fúnebre donde los Kwarup exorcizan el dolor provocado por la muerte de un ser

querido, mientras que el segundo (Huka- huka) es un arte marcial de dichos pueblos.

Aguas de Burití se refiere a la inmersión de un baño en la Naturaleza y Danse et

polyrythmie, a la imagen de la Naturaleza y al daño infringido por el hombre -motivado

por los incendios que destruyeron buen parte de los bosques nativos en 2019-. Por

último, Kuikuros alude a la música de las etnias del territorio Xingú. Los numerosos

contrapuntos entre cuerdas, maderas y percusión más su intenso cromatismo la hacen

una obra fácil de escuchar, muy descriptiva y agradable al oído. Su término, Hernández

Silva invitó a Sivak a subir al escenario, retirándose sumamente aplaudido.


Inspirado en su homónimo de Schumann, el celebérrimo Concierto en La menor

para piano y orquesta, Op.16 de Grieg fue compuesto en Søllerød (Dinamarca) en 1868

y estrenado al año siguiente en Copenhague, bajo la batuta de Holger Paulli.

Posteriormente, Grieg realiza una revisión entre 1906 y 1907, que es la que se

representa hasta la actualidad. Tuvo un suceso rotundo desde su estreno, ya que

combina la estructura tradicional de un concierto romántico con elementos y melodías

del folklore noruego desde la impetuosa cascada descendente con la que comienza y

termina el primer movimiento (Allegro molto moderato en La menor, 4/4). El piano

tiene numerosos pasajes de lirismo, virtuosismo y una cadencia soberana, además de

hermosos contrapuntos con la flauta y el clarinete. Teo Gheorghiu resultó ser un pianista

de grandes cualidades, ya que su interpretación fue precisa y exquisita desde los

primeros compases, al igual que en el bellísimo adagio en Re bemol mayor (3/8), con

una perfecta resolución de los trinos. Y el último movimiento (Allegro moderato molto

e marcato- Quasi presto- andante maestoso en 2/4, que alterna las tonalidades de La

menor, Fa mayor y La mayor) sonó con una marcación perfecta en tempo de halling

(danza típica noruega que bailan sólo los hombres, en ritmo de ¾), tanto por parte del

solista como de la orquesta. La Filarmónica supo acompañarlo perfectamente, con

grandes actuaciones de los solistas (Claudio Barile en flauta, Mariano Rey en clarinete,

Martcho Mavrov en trompa y Franco Rapetti en timbales). El auditorio estalló en

aplausos tras su interpretación, motivo por el cual el solista -quien se dirigió al público

en un perfecto castellano- ofreció como bis Arabesque, de Schumann.

La Sinfonía n°12 en Re menor, Op.112 “El año 1917” de Shostakovich integra el

grupo de las denominadas “sinfonías patrióticas” del gran compositor ruso, ya que junto

con la n°2, 3, 7 (“Leningrado”) y 11 (“El año 1905”) se refieren a hechos históricos.

En este caso, a la revolución bolchevique y, más precisamente, a la memoria de

Vladimir Lenin, a quien está dedicada. Se estrenó en 1961 con la Orquesta Filarmónica

de Leningrado, dirigida por Yevgeni Mravinski y consta de 4 movimientos: Petrogrado

revolucionario (Moderato- Allegro, en Re menor), Razliv (Adagio), Aurora (Allegro) y

El amanecer de la Humanidad (Allegro- L’istesso tempo), que se ejecutan de forma

attaca (sin interrupción). Esta monumental obra posee dos temas: el primero, que se

presenta al inicio del 1° movimiento y narra la opresión y la lucha contra la misma

(presentado en el Allegro de dicho movimiento), mientras que el segundo es más sereno

y marcial, que representa la esperanza y la victoria sobre los opresores. Estos temas se

alternan durante toda la obra y se presentan de forma grandilocuente; especialmente, en

la marcha cercana al final del 3° movimiento y en la impactante coda del Finale, donde

la percusión se luce en su máximo esplendor y magnitud mediante una serie de acordes

fff (fortisssimo). De todas las sinfonías de Shostakovich, no se representa muy

comúnmente a nivel local y, por ende, una no está tan familiarizada como con la 7° y la

11°. La versión ofrecida por Hernández Silva fue muy buena, con una perfecta

marcación de tempi, aunque la percusión sonó un tanto excedida a oídos de quien

escribe en la mencionada coda final. Para corroborar si estaba o no errada, una apeló a

otras versiones interpretadas tanto por orquestas europeas como latinoamericanas y

confirmó que su diagnóstico inicial era correcto. De todas maneras, la interpretación fue

muy bien recibida y sumamente aplaudida por el público.

El hecho de incluir obras de compositores argentinos -y sea en carácter de estreno o

primera audición- es un logro y algo sumamente positivo, al igual que una obra de cierre


que se represente escasamente o no se interprete muy a menudo. Un acierto por parte de

los programadores, que enriquece al repertorio de la orquesta y que representa un deleite

para los oídos del público.

 

EN TOTAL ESTADO DE GRACIA

 

Orquesta Sinfónica Nacional, temporada 2024. Concierto: Director: Emmanuel Sieffert. Solista: Xavier Inchausti (Violín). Programa: Obras de Chausson y Saint-Saëns. Auditorio Nacional, 24 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Llamó mi atención que en vísperas de un nuevo aniversario de la gesta de 1810 la programación de este concierto no incluyera obras de compositores nacionales, máxime cuando en la semana anterior las obras tanto al comienzo como en el final de mismo fueron argentinas y que en los últimos años siempre alguna página nacional se encontraba en los atriles . Ojalá que en el futuro se tenga en cuenta este detalle. Independientemente de lo señalado, la velada marcó el punto más alto en lo que va del año para las presentaciones de la Orquesta Sinfónica Nacional. Es evidente que Emmanuel Sieffert ha sabido guiar al conjunto, tiene un buen entendimiento con el mismo y trabaja con los músicos todos los detalles y aristas de cada obra que con la Orquesta aborda. Los resultados quedan a la vista.

 

   Voy  a comenzar por la obra de fondo, la Sinfonía en Si menor Op.20 de Ernest Chausson. Obra de 1890, su estructura toma como referencia a la Sinfonía en re menor de Cesar Franck. Un muy extenso y discursivo movimiento inicial el que se inicia con una frase que dominará el mismo y que reaparecerá en el final de la obra. Un centro en el que aflora un tema de carácter introspectivo y un cierre de momentos brillantes con pasajes de alta expresividad. Como lo expresé en el comienzo, Sieffert trabajó cada frase, resaltó cada detalle, se entregó a la versión con gestualidad tal que contagió a la Orquesta. Logró instantes de brillo absoluto con una respuesta espectacular de la Sinfónica de la que brotaron pasajes de total belleza y un sonido increíble. Después de muchísimos años de no estar en los atriles, esta sinfonía retornó a la sala de conciertos de manera gloriosa y la Orquesta hizo honor a esta magnífica página.

 

  En la parte central,  el público pudo disfrutar de la actuación de un superlativo Xavier Inchausti quien descolló en una estupenda versión del “Poema”, Op. 25 para Violín y Orquesta del propio Chausson. Total musicalidad, absoluto refinamiento, técnica magnífica y una orquesta que bajo las precisas indicaciones de Sieffert le brindó un acompañamiento impecable, desatando la primera gran ovación de la noche.

 

  Y si en el “Poema” Inchausti sobresalió, en el Concierto para Violín y Orquesta Nº 3 de Camille Saint-Saëns fue un  intérprete exquisito y consumado con total manejo de los tiempos, expresando en cada frase y dando espacios justos en cada silencio. Se lo vio vital, pleno, disfrutando del momento y se mostró absolutamente feliz en el final agradeciendo el afecto de la gente. La Orquesta, al igual que en la obra inicial de Chausson, respondió con un acompañamiento homogéneo en total conexión con el solista redondeando la mejor versión de la obra que se haya escuchado en los últimos tiempos.

 

  Inchausti no defraudó al público, ya que le retribuyó los aplausos son una sentida versión de un movimiento de la Sonata Nº 3 de Eugene Ysaye, en donde volvió a demostrar todas las cualidades  que hemos resaltado en presente artículo. Fue un concierto en total estado de gracia.

 

Donato Decina

viernes, 24 de mayo de 2024






Momentos decisivos del segundo acto de Turandot, la Soprano Veronika Dzhioeva y el tenor Marcelo Puente. Créditos. Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro.Arnaldo Colombaroli.




 Turandot es una gran obra, dificil de montar y más aun de interpretar en una sala de las dimensiones del Teatro Colón.


Esta reposición permitió volver a disfrutar del esplendor de la puesta de Roberto Oswald, quizas uno de los mejores escenógrafos que hayamos tenido desde fines del siglo pasado. Majestuosidad y lujo por doquier. UN vestuario acorde a dichos lineamientos que regala un espectáculo visual único.

No puedo recordar como fue el movimiento escénico en el pasado. EN lo visto anoche noté posiciones estáticas, gestos repetidos y fuera de contexto, con excepción de la encarnación de Liu, que se convirtió en el gran logro de la noche.

Musicalmente la orquesta estable fue bien guiada por Carlso Vieu, que supo manejar las sutilezas de la partitura mejor que en otras ocasiones, adaptando los tempis y volúmenes a los cantantes que estaban en el escenario...ya lli viene parte del problema de esta versión.

La partitura de Puccini exige cantantes de un gran caudal de voz y manejo de todo su registros, cosa que no se pudo ver en la pareja protagónica.

La soprano rusa Verónicka Dzhioeva hizo una princesa de hielo sin brillo. Su In questa regia pasó sin mas pena ni gloria ,lo mismo con los tres enigmas...buen registro medio y nada mas.

Calaf fue encomendado al argentino Marcelo Puente que mostró una linea de canto anodina. Tampoco ayudó su actuación dado que estuvo en la misma postura de brazos abiertos toda la obra. EL Nessun dorma fue aplaudido; aunque más por al emoción que produce volver a escucharla que por lo brindado en escena.

Y vuelvo a insistir, ambos tienen buenas voces; pero el Colón es un teatro grande de escenario enorme....Seguramente en salas de otras dimensiones funcionarían correctamente. No fue este el caso.

Lo mejor de la noche....Liu encarado por una Jacquelina Livieri en estado de gracia. Todos los componentes de este enorme personaje aparecieron, un canto brillante y emoción a flor de piel. Fue justamente ovacionada y merecido el reconocimiento. EN las últimas reposiciones de los elencos de abono se había menospreciado el rol y fue encarado en forma apenas adecuada. Anoche Jacquelina fue realmente Liu, logró emocionar a todos los que asistimos....Es hora que a esta artista enorme de nuestro canto lírico se la considere para protagónicos acorde a su registro....los asistentes lo vamos a agradecer.

Los tres personajes PIng , Pang y POng fueron correctos, en algún momento la orquesta tapó sus voces.....

El resto de los coprimarios, Timur, el mandarín y el emperador simplemente pasaron sin mas pena ni gloria.

El Coro Estable como siempre....es una garantía artística. Quizas la postura estática en el escenario le quitó el brillo de la actuación.....pero solo eso

Hermosas las voces del Coro de NIños...un gran semillero de la casa.

En síntesis, quien asistió por primera vez, seguramente se fue feliz y satisfecho...y con razón.

Los que llevamos algunos años nos preguntamos si no es hora de que esta clase de obras permanezcan en reposo hasta asegurarnos un elenco a la altura de la obra y las exigencias de la partitura....


                                                                                                          Ing. Andrés Berretta

 


La Soprano Anastasia Boldyreva y el Tenor Jorge Puerta junto al Coro y parte del elenco de "Turandot" que contó con la conducción orquestal de la Italiana Beatrice Venezi. Créditos: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.


Cambio de elenco para el homenaje a Giacomo Puccini en el Colón


Buena versión de "Turandot"

Teatro Colón

Miércoles 22 de mayo de 2024 

Escribe: Graciela Morgenstern


"Turandot”, de Giacomo Puccini

Libreto: Giuseppe Adami y Renato Simoni

Elenco: Anastasia Boldyreva, Jorge Puerta, Marina Silva, Christian Peregrino, Sebastián

Angulegui, Iván Maier, Sergio Spina, Gabriel Centeno, Juan Font, Marcos Padilla, Tamara

Pepe y Marina Torres.

Coro de Niños del Teatro Colón. Director: César Bustamante

Directora Asistente: Helena Cánepa

Coro Estable del Teatro Colón.

Director: Miguel Martínez

Orquesta Estable del Teatro Colón

Iluminación: Rubén Conde

Vestuario: Aníbal Lápiz

Escenografía: Roberto Oswald, repuesta por Cristian Prego

Régie: Roberto Oswald, repuesta por Aníbal Lápiz

Director musical: Beatrice Venezi


Con un elenco alternativo al comentado con fecha 21 de mayo, volvió a subir a escena

Turandot en el Teatro Colón, en buena versión. Cabe destacar que hay tres elencos

que se alternan en las numerosas funciones que el primer coliseo ofrece y que dado que

el comentario general ya ha sido realizado con la fecha antes mencionada, sólo se

comentarán los cambios en roles, en esta función.

El rol protagónico fue asumido por la cantante rusa Anastasia Boldyreva, de gran belleza

física pero que lució una voz corta en registro, por lo que emitió agudos tirantes.

También exhibió un vibrato excesivo aunque su registro central fue de agradable color

vocal.


Jorge Puerta como Calaf cantó con convicción, buen caudal vocal, pero su canto careció

de matices. De todos modos, realizó una actuación correcta.

En tanto, fue muy buena la Liú de Marina Silva, segura en la vocalidad y sentida en la

actuación.

Christian Peregrino compuso un muy buen Timur, tanto en lo vocal como en lo actoral.

También fueron dignas de destacar las actuaciones de Sebastián Angulegui, Iván Maier y

Sergio Spina, como Ping, Pang y Pong. Y el resto del elenco de solistas cumplieron una

labor satisfactoria

La Orquesta Estable respondió con eficacia a las órdenes de Beatrice Venezi que exhibió

sensibilidad y lirismo en los fragmentos que lo requerían y fortaleza, a veces con algunos

excesos, en las partes de mayor opulencia sonora.


CALIFICACIÓN: BUENO

 



La Soprano Verónica Dzhioeva (Turandot) y el Tenor Marcelo Puente (Calaf) en el gran dúo previo a la escena final de Turandot de Giacomo Puccini en el escenario del Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón. Fotografía del Mtro.Arnaldo Colombaroli


Merecido homenaje a Giacomo Puccini en el Colón

Muy buena versión de Turandot


Teatro Colón

Martes 21 de mayo de 2024 

Escribe: Graciela Morgenstern


"Turandot”, de Giacomo Puccini

Libreto: Giuseppe Adami y Renato Simoni

Elenco: Veronika Dzhioeva, Marcelo Puente, Jaquelina Livieri, Lucas Debevec Mayer,

Omar Carrión, Darío Schmunck, Carlos Ullán, Gabriel Renaud, Luciano Garay, Duilio

Smiriglia y otros.

Coro de Niños del Teatro Colón. Director: César Bustamante

Directora Asistente: Helena Cánepa

Coro Estable del Teatro Colón.

Director: Miguel Martínez

Orquesta Estable del Teatro Colón

Iluminación: Rubén Conde

Vestuario: Aníbal Lápiz

Escenografía: Roberto Oswald, repuesta por Cristian Prego

Régie: Roberto Oswald, repuesta por Aníbal Lápiz

Director musical: Carlos Vieu

Como homenaje a Giacomo Puccini en el centenario de su fallecimiento, subió a escena

Turandot en el Teatro Colón, en muy buena versión. El compositor la dejó inconclusa,

ya que la muerte lo sorprendió cuando la estaba componiendo. Hasta ese momento,

Puccini había creado los dos primeros actos y el tercero hasta la muerte de Liú. Luego,

basándose en las anotaciones que había dejado, Franco Alfano completó la tarea, por

encargo de Arturo Toscanini.

Desde el punto de vista musical, la composición pucciniana se caracteriza por su

vanguardismo, incursionando en el pentatonismo y las disonancias. La obra cuenta con

una nutrida percusión y momentos orquestales de gran opulencia.

La tesitura para el papel protagónico es tan difícil y desgastante, que hay pocas cantantes

que lo pueden abordar con éxito. La mayor atención se concentraba entonces, en la

actuación de Veronika Dzhioeva, debutante en nuestro medio. Su material vocal es

importante, aunque no imponente. La zona aguda cumple con los requerimientos de su

parte, el centro no es muy voluminoso pero lo utilizó con inteligencia, con una gama de


matices que le permitieron transmitir el conflicto interno del rol. En suma, fue eficiente sin

deslumbrar.

Marcelo Puente como Calaf, poseedor de una voz de color interesante, cantó y actuó de

manera convincente. Aunque con algunas notas empujadas sorteó las dificultades de la

zona aguda y el pasaje en sus arias Non piangere, Liú yNessun dorma y en la

escena de los enigmas. En general, realizó una muy buena actuación.

Excelente desde todo punto de vista fue la Liú de Jaquelina Livieri. Su expresividad,

sentida y profunda, aunada a su timbre cálido y cristalino, con el que no escatimó

recursos vocales: matices, filados y agudos seguros, resultaron en una composición

conmovedora de su parte, que el público supo valorar, otorgándole la mayor ovación de la

noche.

Lucas Debevec se desempeñó con dignidad escénica y vocal como Timur. En tanto,

Omar Carrión, notable en su sólido y destacado trabajo, Darío Schmunck y Carlos Ullán,

dieron vivacidad y humanismo a los papeles de Ping, Pang y Pong, respectivamente. El

resto del elenco cumplió una buena labor.

El Coro y Coro de Niños desempeñan un papel de gran importancia en esta obra, al nivel

de un solista más, ya que constituyen la voz del pueblo y comentan o describen las

diferentes situaciones, por lo que hacen las veces de narrador. El Coro Estable realizó un

trabajo de excelencia, bajo las órdenes de su director Miguel Martínez, con rotundez

vocal en momentos de sonoridades plenas y canto delicado cuando la partitura así lo

requería. Lo mismo puede decirse del Coro de Niños, a cargo de Helena Cánepa.

La Orquesta Estable también cumplió de manera óptima, bajo la dirección de Carlos Vieu,

quien condujo con precisión, un cuidado equilibrio con los cantantes, con quienes parece

respirar, lo que lo convierte en uno de los mejores directores de ópera en nuestro medio.


Uno de los puntos más atractivos de la función fue sin duda, la magnífica creación del

recordado Maestro Roberto Oswald (1933-2013). Esta puesta, suntuosa e inmejorable, se

presentó en teatros de diferentes países. Sus dos colaboradores más entrañables

participaron en esta realización: Aníbal Lápiz, en una inteligente y respetuosa dirección de

escena, reposición y diseño de vestuario y Christian Prego, como escenógrafo repositor.

Una muestra más de la excelencia de la dupla Oswald - Lápiz que funcionó

maravillosamente durante décadas. El vestuario diseñado por Lápiz, rico en colores y

texturas, se complementó con las imágenes del Pekín antiguo, recreadas por Prego y

transportó a la audiencia a una China mágica. La iluminación de Rubén Conde jugó un

papel importante. La sensibilidad pictórica nunca decayó y fue una fiesta para la vista y la

imaginación en cada escena, transportando al público a un mundo mágico.

CALIFICACIÓN: MUY BUENO


martes, 21 de mayo de 2024

 


El Pianísta Stefan Stroissnig, la Maestra Simone Menezes y la Orquesta de Cámara de Viena interpretando el Concierto para Piano y Orquesta Nº 9 de Mozart en el Teatro Colón. Fotografía de la Sra. Liliana Morsia para el Mozarteum Argentino.


CALIDAD, SIEMPRE

 

Mozarteum Argentino, temporada 2024: Concierto a cargo de la Orquesta de Cámara de Viena, Directora: Simone Menezes. Solista: Stefan Stroissnig (Piano). Programa: Obras de Wolfang Amadeus Mozart. Teatro Colón, 20 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Finalmente el Mozarteum Argentino dio el puntapié inicial a su temporada en el Teatro Colón, presentando a la Orquesta de Cámara de Viena, actuando como solista el pianista austríaco Stefan Stroissnig y la convocatoria a la joven directora de orquesta brasileña Simone Menezes para conducirla en este periplo por Sud-América, los que ofrecieron un programa monográfico Mozart.

 

  Una vez más debo recalcar la permanente presencia de solistas y organismos musicales de incuestionable calidad a lo largo de sus temporadas. Si tomamos en cuenta las dificultades por las que el país atraviesa, en donde se hace sumamente difícil programar con la suficiente antelación,  el hecho de que una entidad privada hoy  en Argentina no tenga posibilidades de traer organismos sinfónicos de primerísimo nivel, dados sus gastos de traslados, estadías y logística  y que deban garantizarse artistas  que sean sinónimo de jerarquía para sostener temporadas con la consecuente garantía de renovación de abonos, el Mozarteum otra vez  ha demostrado creatividad en el armado de su propuesta 2024 y todo hace presagiar que las presencias anunciadas en su programa de mano, con la sobresaliente intervención de Joyce Di Donato  para el próximo Agosto serán, sin dudas, las mayores atracciones de la presente temporada musical argentina.

 

  La velada comenzó con una interesante versión de la celebérrima Serenata Nº 13 en Sol mayor Kv. 525 “Una Pequeña Música Nocturna” en la que desde el primer compás sobresalieron enfoque, calidad interpretativa, sonido sumamente homogéneo y tempi aceptable por parte de la Maestra Menezes, haciendo brillar al conjunto especialmente en el allegro de cierre.

 

  Ya con la presencia de Stefan Stroissnig se ofreció una formidable versión del Concierto para Piano y Orquesta Nº 9 en Mi bemol mayor Kv.271 conocido como “Jenamy” dedicada a la pianista Victoire Noverre (hija además de uno de los bailarines más célebres de la época). Es uno de los conciertos más famosos de Mozart en donde hay un extenso desarrollo inicial, un intenso movimiento central en donde el piano es protagonista absoluto y un magnífico movimiento de cierre. Stroissnig ya es conocido del público argentino. No sorprendió en nada que la versión haya alcanzado alturas de excelencia de acuerdo a lo que ya se le conocía. Precisión en los ataques, gran expresividad, digitación segura y precisa y pleno entendimiento con la Directora y el conjunto, fueron las características que dominaron a la versión. La Orquesta muy bien conducida por Menezes ofreció pasajes de un sonido mate verdaderamente exquisito. Los aplausos sostenidos del público permitieron que Stroissnig ofreciera un bis con una de sus especialidades: Franz Schubert y su Impromptu Op.90  Nº 3, D.899 en donde hizo gala de refinamiento y de empleo de tempi preciso, alcanzando instantes de notable introspección, seguidos de pasajes plenos de energía.

 

  La parte final estuvo reservada a la Sinfonía Nº 29 en La mayor Kv.201, que fue objeto de una muy buena versión, dinámica, muy bien llevada con un ajuste estupendo y magnífico empaste. Menezes demostró ser una muy buena guía, siendo su mentor el maestro Claudio Cruz a quién conociéramos el pasado año en el Colón en el abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, mientras Paavo Jarvi fue su orientador en Europa. Tuvo pleno entendimiento con la agrupación y estuvo siempre a la altura del compromiso.

 

  Por supuesto que el entusiasmo del público hizo posible que hubieran dos bises y ambos, tratándose de vieneses, de Johann Strauss II: Un arreglo para una versión reducida, acorde al conjunto de cámara del Vals “Voces de Primavera”, Op. 401  y luego de la polka “Trisch-Trasch, Op.214 para un fin de fiesta inolvidable.

 

   

Donato Decina