lunes, 29 de abril de 2024

 Espectacular concierto a cargo de la Orquesta y el Coro Estables del Colón


PARA ALQUILAR BALCONES


Martha CORA ELISEHT


En vísperas de cumplirse su centenario el año próximo, la Orquesta Estable del

Teatro Colón no sólo se especializa en ópera, sino que también es capaz de interpretar

otros géneros; muy particularmente, música sinfónica o conciertos sinfónico- corales. Si

bien no se organizó para el corriente año un ciclo de abono, sí se está ofreciendo una

serie de conciertos extraordinarios por parte del mencionado organismo. El pasado

domingo 28 del corriente tuvo lugar el segundo concierto de esta serie en homenaje a

Giacomo Puccini (1858-1924) con motivo del centenario de su fallecimiento, dirigida

por José María Moreno, con participación del Coro Estable del Teatro Colón, bajo la

dirección de Miguel Martínez y los siguientes solistas: Pablo Fenoglio (trombón),

Gastón Oliveira Weckesser (tenor) y Omar Carrión (barítono) para brindar el siguiente

programa:

- Preludio de LE VILLI

- Dos intermezzi de LE VILLI:

- I. “L’Abbandono”

- II. “La Tregenda”- Giacomo PUCCINI (1858-1924)

- Concierto para trombón y orquesta- Nino ROTA (1911-1979)

- Misa a cuatro voces (Misa de Gloria)- Giacomo PUCCINI (1858-1924)


Tras tomar ubicación en el escenario, el Coro femenino y los integrantes de la

Estable – estos últimos, bajo la guía del concertino Oleg Pishenin- dieron comienzo al

concierto bajo la tutela de José María Moreno Valente para interpretar el preludio y los

dos Intermezzi de la primera de las óperas de Puccini (LE VILLI), compuesta en 1884

para un concurso de la editorial Sonzogno, cuando el genio de Lucca sólo tenía 25 años.

Lamentablemente, fue un fracaso, pero logró que su competidora -RICCORDI- la

publicara, a cambio de expandir la historia: de sólo un acto, pasó a tener dos y, por lo

tanto, se sumaron los dos intermezzi que aquí se representan: “L’abbandono” (El

abandono, la deserción) y “La Tregenda” (El espectro). Puccini es el primer

compositor italiano que toma el mito de las Willis -almas en pena de novias o mujeres

abandonadas por sus enamorados, muertas en víspera de su boda-. El primero abre y

cierra con el coro, que relata los hechos, mientras que el segundo se inicia con un

narrador. En este caso, se prescindió de este último para permitir un mayor lucimiento

de la orquesta en todos sus matices, donde Puccini ofrece un contrapunto entre maderas

y cuerdas en el preludio que abre la obra -auténtica melodía del Romanticismo tardío- y

se perfila como un gran sinfonista. Moreno Valente imprimió su ímpetu y plasticidad al

dirigir en forma conjunta a la Estable y al Coro, logrando una muy buena versión. Por

su parte, el Coro femenino sonó muy equilibrado y muy bien preparado.


Además de ser un eminente compositor de música de películas, Nino Rota dejó

varias obras para orquesta e instrumentos solistas. Su Concierto para trombón y

orquesta data de 1966 y consta de tres movimientos: Allegro giusto/ Lento, bien ritmato/

Allegro moderato, que muestran el lirismo del compositor y que también representan un

desafío para el solista, debido a que posee pasajes de gran virtuosismo. Es una de las

obras más conocidas del repertorio sinfónico de este gran compositor italiano y se

estrenó en Milán en 1969. La versión ofrecida por Pablo Fenoglio fue magistral,

demostrando su virtuosismo y fraseo en el manejo del instrumento, logrando un sonido

muy redondo y compacto. Por su parte, Moreno Valente supo lograr un muy buena

amalgama sonora y equilibrio entre orquesta y solista, lo que le valió un sinfín de

aplausos tras su interpretación. El trombonista aprovechó la oportunidad para interpretar

un bis: Improvisación n°1, de Enrique Crespo -que forma parte de los concursos para

integrar la fila de trombones de la Estable-. Posee ribetes de jazz y síncopa y permite

explorar todos los matices del instrumento sin utilizar una sordina (sólo con el manejo

de la vara). El Colón volvió a estallar en aplausos tras su interpretación.

Para la segunda parte del concierto, la obra elegida fue la Misa a cuatro voces –

más conocida como Misa de Gloria-, compuesta por Puccini en 1880 como ejercicio de

graduación del Instituto Musicale Luigi Boccherini de su ciudad natal antes de

perfeccionarse en Milán. A diferencia de una verdadera misa de Gloria -que sólo abarca

el Kyrie y el Gloria-, aquí también posee el Credo, Sanctus, Benedictus y Agnus Dei.

Sin embargo, nunca la publicó en vida, sino que intercaló partes de su Misa en otras de

sus obras – el Kyrie, en EDGAR y el Agnus Dei, en MANON LESCAUT-. Recién se

descubrió la partitura original en 1952 y se pudo editar para poder representarla. Es una

obra de enorme belleza escrita para coro a 4 voces, tenor y barítono, que fue,

precisamente, lo que se pudo apreciar en la presente versión, con un Coro Estable

maravillosamente equilibrado y bien preparado, una orquesta que sonó auténticamente

enérgica – característica fundamental de la música de Puccini- merced a la formidable

dirección de Moreno Valente y un excelente desempeño de Gastón Oliveira Weckesser y

Omar Carrión en los pasajes solistas.

Se logró un digno homenaje mediante un repertorio no convencional, con obras

que se ejecutan escasamente -con excepción de la Misa de Gloria- dentro del repertorio

italiano. Unido esto a la magnífica labor de José María Moreno Valente a cargo de la

Estable y de Miguel Martínez a cargo del coro, el Colón fue una fiesta. Como se dice

vulgarmente, para alquilar balcones.

domingo, 28 de abril de 2024

 Excelente concierto de Manuel Hernández Silva al frente de la Filarmónica en el Colón


ACERCA DE VIRTUOSISMO, LUJO Y CALIDAD


INTERPRETATIVA


Martha CORA ELISEHT


Ante la incomprensible ausencia de un director titular, muy a menudo la

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) es dirigida por prestigiosas batutas

pertenecientes al ámbito internacional, algunas de las cuales visitan rutinariamente la

Argentina. Tal es el caso del venezolano Manuel Hernández Silva, quien se presentó al

frente de la agrupación dentro de su Ciclo de Abono el pasado sábado 27 del corriente

en el Teatro Colón, con el debut en el país del violinista Robert Lakatos como solista.

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

- Concierto para violín n°1 en Fa sostenido menor, Op.14- Henryk

WIENIAWSKI (1835-1880)

- Glosa Margariteña (1° audición)- Inocente CARREÑO (1919-2016)

- “Un americano en París”- George GERSHWIN (1898-1937)


Famoso internacionalmente por su orquesta gitana de cuerdas, Robert Lakatos es un

virtuoso del violín e hizo su presentación sobre el escenario del Colón munido de su

Stradivarius para interpretar el mencionado concierto de Wieniawski. Mucho menos

difundido e interpretado que su homónimo en Re menor, fue compuesto en 1853,

estrenado ese mismo año por el compositor como intérprete en la Gewandhaus de

Leipzig y dedicado al rey Federico Guillermo IV de Prusia. Para aquel entonces,

Wieniawski ya era no sólo un virtuoso del instrumento, sino también un compositor

consagrado en las principales ciudades europeas. Consta de tres movimientos (Allegro

moderato/ Preghiera. Larghetto/ Rondó. Allegro giocoso), que permiten explorar todas

las facetas del instrumento en un ejemplo de virtuosismo. El Allegro moderato inicial

está escrito en forma de sonata y supera muy ampliamente en dificultad y duración a los

otros dos. Posee dos temas: uno, en ritmo punteado, de carácter dubitativo y el segundo,

en Si mayor -cuya apertura está a cargo de los cellos-, amplio y expresivo. Ambos están

ornamentados por pasajes de extrema dificultad técnica y gran virtuosismo, usando

pausas múltiples, armónicos y en la cadencia, donde se explora en forma extrema el

registro más agudo del instrumento. El movimiento lento (Preghiera) es un interludio

lírico breve en La mayor, con preponderancia de instrumentos de viento y cornos, que

desemboca en el vibrante Rondó final, donde el solista debe imbuirse de ritmo enérgico

y de pasajes de bravura. No pareció demasiado difícil para un violinista de semejantes

quilates, quien lo interpretó de memoria e hizo gala de fraseo, digitación y dominio de

la pirotecnia en materia de técnica. Por su parte, Hernández Silva dirigió a la

Filarmónica con maestría y enjundia para que todo saliera perfecto en materia de

equilibrio sonoro. Tras el estallido de aplausos y vítores, el solista interpretó una pieza


de Eugène Ysaÿe en carácter de bis. Tras tan excelsa interpretación, el Colón volvió a

rugir y el músico serbio se retiró sumamente satisfecho.

Compuesta en 1954, la Glosa Margariteña es la obra más conocida del venezolano

Inocente Carreño, donde plasma melodías tradicionales venezolanas y aires nativos en

una rapsodia basada sobre una canción tradicional (“Margarita es una lágrima”).

Además de director de orquesta y compositor, era cornista y escribe numerosos solos

para dicho instrumento en esta composición- de hecho, el corno lleva la melodía inicial,

que es posteriormente tomada por los vientos y luego, por las cuerdas hasta desembocar

en un poderoso tutti orquestal-. Con un orgánico prácticamente completo, la

Filarmónica brindó una excelente versión de esta obra, magistralmente dirigida por

Hernández Silva -quien, al final del concierto, se dirigió al público sumamente

emocionado por tener el privilegio de dirigir una obra de su país natal por primera vez

en el Colón, según sus propias palabras-. Todos los solistas de las diferentes secciones

de la orquesta pudieron lucirse, con magníficas actuaciones de Fernando Chiappero en

corno, María Cecilia Rodríguez en arpa y las cuerdas en general, encabezadas por el

concertino Xavier Inchausti y Elías Gurevich. Pero el broche de oro fue una memorable

versión de Un americano en París, donde la Filarmónica sufrió una colosal

metamorfosis, transformándose y sonando como una auténtica orquesta estadounidense.

La perfecta dirección de Hernández Silva y el manejo de los tempi dieron como

resultado final una versión de fuste, con una enjundia formidable por parte de todos los

integrantes. Desde los solos de las maderas -Néstor Garrote en oboe, Paula Llán de

Rosos en corno inglés, Matías Tchicourel en clarinete, Gabriel La Rocca en fagot, Jorge

de la Vega en flauta -quien reemplazó a Claudio Barile- y Sebastián Tozzola en clarinete

bajo-, pasando por los músicos especialmente contratados para esta ocasión -María Noel

Luzardo, Emiliano Barri y Frido Ter Beek en saxofón, Guillermo Salgado en celesta-,

Xavier Inchausti en violín y Dennis Golovin, en viola, pasando por todos los

instrumentos de percusión hasta el monumental solo de trompeta de Fernando Ciancio

que abre la parte de síncopa y jazz y el solo de tuba de Pedro Pulzován, la Filarmónica

sonó como nunca y fue una versión de lujo. Hacía mucho tiempo que una no escuchaba

una versión tan perfecta de este clásico de Gershwin, compuesto en 1928 y que logró un

éxito rotundo desde su estreno a cargo de Walter Damrosch al frente de la Filarmónica

de New York. El Colón volvió a estallar en aplausos y los integrantes de la orquesta se

retiraron sumamente satisfechos por el éxito obtenido.

Pese a todas las dificultades y a la falta de llamado a concurso para cubrir cargos

vacantes, la Filarmónica está pasando por un momento de excepcional calidad artística.

Posee la capacidad de sonar tanto como una orquesta europea o norteamericana y lo

demuestra en cada una de sus presentaciones. Si a esto se le suman solistas de primer

nivel o auténticos virtuosos, da cátedra de calidad interpretativa. “Valoren y respeten a

los profesores que la integran” fueron las palabras finales de Hernández Silva tras el

concierto. Nada más representativo para poner punto final a esta crónica.

 Excepcional presentación del Trío MERIDIEN en la Facultad de Derecho


POR DERECHO PROPIO


Martha CORA ELISEHT


Fundado en 2021 como iniciativa de músicos, amigos y colegas, el Trío

MERIDIEN tiene como principales objetivos la difusión de la música de cámara

compuesta para violín, violoncello y piano y -muy especialmente- obras escritas para

este ensamble de instrumentos por compositores argentinos. Ganador del Premio de la

Asociación de Críticos Musicales 2022 como mejor grupo de cámara a nivel nacional, la

prestigiosa agrupación formada por Pablo Labanda (violín), Eduviges Picone (piano) y

Siro Bellisomi (cello) se presentó el pasado sábado 27 del corriente en el Auditorium de

la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires dentro del Ciclo de Grandes

Conciertos organizado por dicha casa de altos estudios para ofrecer el siguiente

programa:

- Trío en Do menor, Op.1, n°3- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

- Trío en Si mayor, Op.8, n°1- Johannes BRAHMS (1833-1897)


Tras la presentación a cargo del coordinador del Ciclo -Juan Carlos Figueiras-, los

integrantes del trío tomaron sus puestos sobre el escenario para interpretar la primera de

las obras comprendidas en el programa. Fue compuesta por Beethoven en 1794 y está

dedicada no sólo a su maestro Joseph Haydn, sino también al príncipe Carl von

Lichnovsky, en cuya residencia se produjo el estreno en Viena entre 1794 a 1795, con la

participación del propio compositor en su ejecución. Consta de 4 movimientos (Allegro

con brío/ Andante cantábile con variazioni/ Minuetto: quasi allegro/ Finale:

Prestissimo), que, a diferencia de los otros dos incluidos en la misma serie, posee una

vehemencia explosiva y una belleza lírica oscura, además de ser el único que no

reemplaza al minuetto por un scherzo. Posteriormente, Beethoven revisa la obra y la

transforma en su Quinteto para cuerdas, Op.104. Escrito en forma sonata, el Allegro

con brio inicial está escrito en Do menor en ¾ con apertura al unísono y,

posteriormente, el piano ejecuta una serie de cadencias, escalas y arpegios hasta que el

violoncello y el violín toman la melodía, de carácter lirico y que marca el estilo

característico del compositor: intenso, heroico y tormentoso, lo que permitió el

lucimiento de los intérpretes -sobre todo, de Siro Bellisomi hacia el final, donde el cello

toma la iniciativa-. El 2° movimiento (Andante cantábile con variazioni) está escrito en

Mi bemol mayor en 2/4 que permite el lucimiento de los solistas en las variaciones -

sobre todo, el cello y el violín-, mientras que el 3° vuelve a la tonalidad original en ¾,

con un perfecto fraseo por parte de las cuerdas y los contrastes explosivos

característicos del compositor. Por último, el Prestissimo en 2/2 toma la melodía inicial,

donde el piano ejecuta una serie de acordes cuya melodía es muy similar a la sonata

Waldstein, donde Beethoven yuxtapone violencia y agitación con un tema lírico y

tierno. Una extensa coda en pianissimo permite el lucimiento de los tres instrumentos


para desembocar en una resolución mínima, que fue perfectamente ejecutada de manera

majestuosa por los integrantes del MERIDIEN desde los primeros compases hasta el

final y que le valiera numerosos aplausos.

A continuación, los músicos interpretaron por primera vez una de las composiciones

más bellas de Brahms para este ensamble: el Trío en Si mayor, Op.8, n°3, compuesto en

1854 y estrenado en 1855: primero, en New York y, posteriormente, en Breslau. Es la

única obra de Brahms que posee dos versiones, ya que su autor revisó posteriormente la

misma en 1891 y la publicó como “nueva versión”, pero con el mismo número de opus.

Esta última es la que se representó y consta de 4 movimientos: Allegro con brío (Si

mayor, 4/4) / Scherzo- Allegro molto (Si menor, ¾, con culminación en Si mayor)

/Adagio (4/4, Si mayor) y Allegro (Si menor, ¾). Por lo tanto, es homotonal, con dos

movimientos en Si mayor y los otros dos, en Si menor. Escrito en forma de sonata, el 1°

movimiento comienza con una amplia introducción en cello y piano que aumenta

paulatinamente de intensidad hasta que los 3 instrumentos se acoplan en sostenuto. El

scherzo con el que comienza el 2° movimiento posee pasajes de suma dificultad técnica,

que van desde una filigrana hasta auténticas explosiones sonoras. La sección central en

Si mayor se caracteriza por una cadencia de Picardía que permite desembocar en una

coda en la tonalidad mayor inicial, que fue resuelta con gran maestría y calidad

interpretativa por los integrantes del trío, merced a la digitación y fraseo de Pablo

Labanda y Siro Bellisomi y a la pulsación y digitación por parte de Eduviges Picone

al piano. El bellísimo Adagio se inicia con una extensa cadencia a cargo del piano,

resuelta posteriormente por el cello y el violín con pasajes de intenso cromatismo para

desembocar en el Allegro final, altamente cromático y con ritmo agitado con numerosos

arpegios a cargo del piano para desembocar en el tema inicial en Si mayor, seguido de

un final turbulento en tono menor. El MERIDIEN brindó una auténtica cátedra de

interpretación, logrando una versión de excelencia.

No hubo bises, porque tampoco fueron necesarios. Una decisión muy inteligente por

parte del trío, que se retiró sumamente aplaudido ante una sala prácticamente colmada

de público. Como dijera Donato Decina en el último programa, era para la sala grande o

el Aula Magna de dicha Facultad. Al fin y al cabo, se lo ganaron por derecho propio.

 


Marco imponente de público en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, siguiendo la interpretación del Requiem de Giuseppe Verdi por la Orquesta y Coro de Jóvenes Talentos, Solistas reconocidos y la Dirección Musical del Maestro Facundo Sacco. Créditos: Agradecemos el aporte fotográfico de la Sra . Isabel Mínguez.


  

CON TESON, PASION Y ENERGIA

 

Orquesta y Coro de Jóvenes Talentos: Temporada 2024 Programa: Giuseppe Verdi: “Requiem”(A la memoria de Alessandro Manzoni). Intérpretes: Mariana Carnovali (Soprano), Verónica Cano (Mezzosoprano), Gabriel García (Tenor), Christian Demarco (Bajo). Preparación y Dirección Musical: Facundo Sacco. Iglesia de San Ignacio de Loyola, 27 de Abril de 2024.

 

NUESTRA OPINION: BUENO.

  Todos sabemos qué clase de obra es el Requiem de Giuseppe Verdi. Acometer esa empresa requiere de mucha preparación, talento, capacidad y, porque no, solvencia económica, sobre todo como en este caso donde es un emprendimiento autogestionado. Facundo Sacco acometió este difícil camino con los grupos que conduce, la Orquesta y Coro de Jóvenes Talentos, estos últimos reforzados para esta ocasión por elementos muy reconocidos del circuito “Off Colón” quienes desde hace más de veinte años en algunos casos han adquirido una suficiente experiencia para cantar en este tipo de obras. Lo que puedo decir habiendo ya escuchado el producto final es que ha sido una versión muy noble, con un conjunto muy bien ajustado y lo suficientemente afiatado para que en gran parte del trabajo haya emergido con un sonido muy pulcro y prolijo. Tal vez algunas imprecisiones en el pasaje correspondiente al Ofertorio y la opinable inclusión de un teclado en refuerzo de algunos pasajes hacen que el resultado no haya sido más favorable aún pero de todos modos en nada empañan el hecho que la esencia haya sido absolutamente respetable. Sacco adoptó un tempi ágil en todo momento, tal vez por saber que era el que se adaptaba mejor a los conjuntos y poder extraer de ahí las suficientes respuestas. Aquí también vale mencionar el hecho que hemos podido apreciar al joven conductor en su verdadera dimensión. Una cosa es ser concertador de espectáculos de otras compañías y otra bien distinta es esto que lleva su sello personal y aquí emergió satisfactoriamente, por lo cual esperemos seguir teniendo novedades tanto de él como de los conjuntos que dirige.

 

  Un cuarteto de voces solistas muy eficaz  aportó el resto para esta versión: muy correcta la Mezzosoprano Verónica Cano con agradable timbre vocal, la calidad de Christian Demarco con profundidad en el registro y acertadísima línea de canto, el progreso que Gabriel García ofrece en cada presentación en donde siempre se destacan sus avances y una espectacular Mariana Carnovali con un registro muy robustecido, total entrega y actuación sin fisuras.

 

  Solo caben esperar nuevas presentaciones y saber cuáles serán los desafíos por venir.

 

Donato Decina

sábado, 27 de abril de 2024

 

LA ARMONIA FRANCESA EN UNA NOCHE DE EXCELENCIA

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional

Dirección: Natalia Salinas

Solista: Florencia Machado – mezzosoprano

26 de abril de 2024

Auditorio Nacional

 

Programa:

 

Maurice Ravel: La Valse M 71

Herctor Berlioz: Las Noches de Estío Op 7

Cesar Franck: Sinfonía en Re

 

Un programa realmente desafiante nos propuso la Orquesta Sinfónica Nacional en la noche del viernes.

Música Francesa de fines del siglo XIX y principios del XX que presentan un desafío de interpretación mayúsculo.

El concierto se inició con el Poema Coreográfico La Valse de Maurice Ravel que requirió el orgánico completo.

Esta magnífica creación compuesta entre 1919 y 1920 lleva en su génesis por un lado el homenaje a Johann Strauss que el compositor pensó inicialmente, y el impacto que en su espíritu generó la Primera Guerra Mundial.

Me permito transcribir el texto de Orrin Howard en uno de los programas de mano de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles que describe perfectamente la obra:

“Las nieblas se crean primero con violonchelos y contrabajos apagados que tocan trémolos; a ellos se unen las cuerdas más agudas, el arpa y los timbales. A partir de ahí, una figura intenta tomar forma en los fagotes, luego en el clarinete bajo y los clarinetes, y después en las cuerdas. Las flautas y los violines añaden sus voces fragmentadas, hasta que por fin las violas y los fagotes emergen para hacer una declaración melódica definida incluso a través de los continuos remolinos orquestales, que ahora amenazan con dispersarse. Finalmente, las cuerdas se imponen y presentan el primer tema en toda su exuberante gloria de vals. Esta es la señal para que la danza comience en serio, y otras melodías aparecen en profusión, por ejemplo, una cadenciosa cantada por un oboe, una boyante ofrecida por una trompeta, etc. Intrigantes combinaciones instrumentales animan la escena en un deslumbrante despliegue de incomparables colores orquestales ravelianos. Pero esta elegancia está destinada a ser violada. El vals se distorsiona grotescamente cuando los ritmos y las armonías chocan salvajemente y la orquesta inicia una erupción tumultuosa que prosigue en una orgía instrumental caótica hasta que, agotadas todas las energías, cinco unísonos estruendosos a toda orquesta ponen fin a la obra de forma estremecedora.”

 

Es el espejo de la destrucción que la guerra hizo sobre esa sociedad vienesa ideal y que nuestro Organismo sinfónico plasmó de manera elegante, pudiendo apreciarse cada linea instrumental dejando en quien escribe un asombro y una sensación de valoración de los seres humanos que movidos por intereses no nobles dañamos aquellas bellezas que hemos sido capaces también de crear….

El clima estaba dado para podernos llevar a la serena reflexión que nos ofrece el ciclo de  Canciones Las Noches de Estío Op 7 de Héctor Berlioz en su versión orquestal y mezzosoprano original de 1856.

John Mamgum ,también para la Orquesta de Los Angeles expresaba: “, En Les nuits d'été, Berlioz seleccionó seis poemas del volumen La comédie de la mort (La comedia de la muerte) de su amigo íntimo Théophile Gautier (1811-72). Los poemas consideran el amor desde diferentes ángulos, pero la pérdida de amor los impregna a todos. Cuando se interpretan como un ciclo, las canciones transmiten esta pérdida con mayor fuerza, no sólo como composiciones individuales tocadas por la melancolía, sino como una concepción coherente, en la que el anhelado "siempre" de la primera canción, "Villanelle", se vuelve inalcanzable en la última, "L'île inconnue". El arrebatador e idealista amor de Berlioz por Harriet se había desvanecido - la brisa había hecho volar su barco en un rumbo muy alejado del "siempre" de sus sueños de juventud.”

                                  

Estos sentimientos, que también quedan de ver la desolación que genera la guerra, llevaron a una conmovedora interpretación de la mezzosoprano rosarina Florencia Machado que supo interpretar el espíritu individual de cada una de ellas y dotarlas del dramatismo requerido. Una emisión y dicción perfectas que llenaron la enorme sala, y el adecuado acompañamiento de una orquesta reducida permitieron un espacio intimista que fue muy bien recibido por los asistentes.

 

Y ante esta sensación de vacío, soledad, tristeza….emerge la Sinfonía en Re de Cesar Franck….

La obra compuesta entre 1886 y 1887 retoma el esquema cíclico de la sinfonía romántica germana; pero uniéndola con el color expresionista de los creadores franceses de la época.

Sus tres movimientos Lento- Allegro ma non troppo; Allegretto y Finale Allegro non Troppo nos fueron mostrando como mostrar la unidad en un entorno complejo sin rivalizar con las individualidades.

La versión que tuvimos oportunidad de escuchar permitió apreciar a cada línea: la delicadeza de las cuerdas perfectamente amalgamadas, los vientos madera creando los climas de cada movimiento (destaco los clarinetes y el corno ingles que pudieron apreciarse en forma superlativa); los metales que tuvieron una performance excepcional, compacta, firme y definida acompañados de la percusión intensa que requirió un alto grado de concentración de los ejecutantes. Vale aquí destacar el trabajo en el segundo movimiento de la solista de arpa que llenó con su sonido único el inicio y final del segundo movimiento.

La maestra Natalia Salinas asumió con solvencia y amplio conocimiento la concertación, llevando a un resultado superlativo el desempeño de los profesores integrantes, quienes se volcaron con disciplina y concentración a este programa complejo con un resultado de excelencia.

 

El público permaneció extasiando al final de la velada aplaudiendo vivamente a los artistas.

 

COMENTARIO AL MARGEN:

En el pasado, los periódicos de distribución masiva incluían en su sección de Espectáculos comentarios de diversos conciertos, que aparte de su opinión se convertían en escuela para aquellos que recién nos iniciábamos.

Hoy solamente refieren a las funciones del Teatro Colón y alguna otra muy esporádicamente.

Ese vacío lo cubren hoy este portal con el equipo de Donato, Martha, Graciela y Roberto en el cual me honran con su permiso para participar y el portal colega Por Siempre Coloneros liderado por Ricardo Mandel.

Vaya entonces mi profundo reconocimiento a tan noble y desinteresada labor y un llamado de atención a los responsables de los diarios….han olvidado una parte muy importante del quehacer artístico.



                                                                                                          Ing. Andres Berretta

 

 Muy buena presentación del Ensamble EUDOKIA en la Usina del Arte


DE LA PLATA, CON AMOR


Martha CORA ELISEHT

Fundado en 2021 por iniciativa de Eduviges Piccone -quien, a su vez, se desempeña

como directora artística de la agrupación-, el Ensamble EUDOKIA tiene como principal

objetivo la interpretación, investigación y difusión del cuarteto vocal, tanto con piano

solista como a cuatro manos. Sus integrantes son prestigiosos cantantes que no sólo

residen en La Plata, sino que, además forman parte de los cuerpos estables del Teatro

Argentino de dicha localidad. Su repertorio incluye música de cámara de compositores

variados y, muy especialmente, lieder y canciones en alemán. Precisamente, éste fue el

elegido con el que se presentó el pasado domingo 21 del corriente dentro del Ciclo de

Cámara de la Usina del Arte, con participación de los siguientes cantantes: Santiago

Martínez (tenor), Sebastián Sorrarain (barítono), Marisú Pavón (soprano) y Roxana

Deviggiano (mezzosoprano), acompañados en piano a cuatro manos por los maestros

Eduviges Piccone y Juan Pablo Scafidi.

El programa estuvo compuesto por las siguientes obras:

- Liebeslieder Walzer, Op.52- Johannes BRAHMS (1833-1897)

- Neue Liebeslieder Waltzer, Op.65- Johannes BRAHMS (1833-1897)

Debido a la ausencia de programas de mano, Santiago Martínez actuó como

presentador y realizó una breve reseña sobre las obras comprendidas en el programa

para que el público pudiera comprender el contexto dentro del cual, las mismas fueron

escritas.

Los Liebeslieder Walzer (“Valses de Amor”), Op.52 fueron compuestos en 1869

para piano a cuatro manos y cuarteto de voces en estilo länder -canción folklórica

alemana-, dada la gran admiración que Brahms sentía por Franz Schubert (1797-1828).

Inspirándose en los 20 Länders de este último, el músico hamburgués compuso 18

valses tomando una compilación de textos y canciones románticas de diferentes países

europeos denominada Polydora, atribuida al poeta Georg Friedrich Daumer y que

abarca países y regiones tan disímiles como Turquía, Polonia, Latvia y Sicilia. Su estilo

es fresco y ligero, donde se destaca tanto el cuarteto de voces como determinados valses

donde sólo cantan el tenor, el barítono o ambos. Es una de las especialidades del

ensamble y quien escribe los ha escuchado en ocasiones anteriores -tanto en

BARGOGLIO como en la Fundación Beethoven-. En la presente versión, hubo una

mayor preponderancia de voces masculinas por sobre las femeninas al inicio del recital

que, posteriormente, se fue revirtiendo y sonó mucho más equilibrado hacia el final.

Pudo percibirse un notable crecimiento vocal de Santiago Martínez, a quien el

repertorio alemán le sienta de perlas y se lució como trovador romántico. Asimismo, el

barítono Sebastián Sorrrarain tuvo también una muy destacada actuación, donde -por

momentos- llevó la voz cantante para que el resto del conjunto se pudiera acoplar.

A diferencia de los valses que forman parte del Op.52, los Neue Liebeslieder

Waltzer, Op.65 comprende una serie de 15 valses compuestos en 1874 para piano a 4


manos y cuarteto vocal, con una particularidad: sólo 7 son para cuarteto; uno, para dúo

y los otros 7, para solistas. Al igual que en su antecesora, los versos de los valses

número 1 al 14 pertenecen a Polydora, mientras que el 15 (“Zum Schluβ”, Como

conclusión) fue escrito por Johann Wolfgang von Goethe y contrasta con el resto

(referente a rencillas y penas de amor por parte de las diferentes voces), donde muestra

el dolor y la tristeza del músico por la muerte de su enamorada. Por ende, tiene un

carácter más profundo y se nota tanto en lo musical como en lo vocal. La apertura está a

cargo del barítono -gran labor de Sebastián Sorrarain- y, posteriormente, se unen las

diferentes voces. En cuanto a las arias solistas, la de la soprano se caracteriza por

quejarse al no tener suerte con los hombres, mientras que en la de la mezzosoprano, ella

abandona súbitamente a su enamorado. En cambio, la del tenor posee un carácter

arrogante y seductor del personaje, que contrasta con la del barítono, que es el único que

permanece fiel y enamorado de su esposa con el correr del tiempo. Cada uno de los

integrantes del EUDOKIA se lució en sus respectivas arias y el conjunto sonó muy bien

y equilibrado en las arias a 4 voces. Unido esto al excelente acompañamiento en piano a

4 manos de Eduviges Piccone y Juan Pablo Scafidi, la velada fue todo un éxito que,

precisamente, coincidió con la primera interpretación de los Neue Liebeslieder Waltzer

por parte del conjunto, lo que le valió numerosos aplausos y vítores.

El escenario de la Usina del Arte brindó el marco adecuado para que la agrupación

muestre lo que mejor sabe hacer: deleitar al público con el repertorio alemán, que es la

especialidad del conjunto y le sienta de maravilla.

 Muy buena reposición de “GISELLE” en el Teatro Argentino de La Plata


UN CLÁSICO QUE NUNCA PASA DE MODA


Martha CORA ELISEHT


El mito de las Willis – almas en pena de novias o mujeres traicionadas por sus

parejas muertas antes del día de su boda, que incitan a sus enamorados a bailar con ellas

hasta morir- ha inspirado a numerosos autores. El poeta alemán Heinrich Heine fue el

primero en recoger esta leyenda de la mitología eslava y mencionarlo en su libro De

l’Allemagne (1835), seguido por Alphonse Karr (Les Willis, 1852) y Ferdinando

Fontana, autor del libreto de la ópera homónima de Giacomo Puccini (Le Villi).

Precisamente, el poema de Heine servirá como fuente de inspiración a Théophile

Gauthier y Jules- Henri Vernoy de Saint- Georges para componer el ballet romántico

por antonomasia: GISELLE, con música de Adolphe Adam (1803-1856) y coreografía

de Jules Perrot y Jean Coralli, con posterior revisión de Marius Petipa (1884), que fuera

el elegido para abrir la temporada de ballet en el Teatro Argentino de La Plata-Centro

Provincial de las Artes- el pasado viernes 19 del corriente y cuyas representaciones se

llevarán a cabo en la sala Alberto Ginastera de dicho teatro hasta el próximo domingo

28 del corriente a cargo del Ballet Estable de dicha entidad, dirigido por María Fernanda

Bianchi, con dirección orquestal de Carlos David Jaimes.

La presente producción cuenta con la siguiente ficha técnica: coreografía de

Lilian Giovine (sobre la original de Perrot, Coralli y Petipa); asistencia de dirección de

ballet a cargo de Fabiana Bianchi; escenografía de Juan Carlos Greco, asistencia de

escenografía de Hernán Scianda; vestuario de Eduardo Caldirola, iluminación de

Gabriel Lorenti; asistencia de iluminación de Lautaro Rey y Nicolás Troncoso,

proyección visual de Iru Landucci y coordinación de figurantes a cargo de Teresa

Tempone.

Quien escribe tuvo la oportunidad de asistir a la función del pasado domingo 21

del corriente, con el siguiente reparto: Julieta Paul (Giselle), Bautista Parada (Albrecht),

Lisandro Casco (Hilarión), Sebastián Huici (Wilfred, asistente de Albrecht), Alejandra

Baldoni (Berthe, madre de Giselle), Darío Lesnik (Duque de Curlandia), Aldana

Bidegaray (Barthilde), Cecilia Esteban (Myrtha), Mariela Milano (primera variación de

las Willis), Cecilia Mattioli Zartmann (segunda variación de las Willis) y las parejas

formadas por Eber Palacios Sánchez/ Alice Sayuri Inuy y Marcos Becerra/ Jazmín Gude

Alonso (pas de paysans).

Este gran clásico del ballet romántico tuvo un éxito rotundo desde su estreno en

la Ópera de París (1841) merced a la música de Adam, que introduce el leitmotiv para

narrar las diferentes escenas en lenguaje musical y, al mismo tiempo, mantener la

tensión dramática y las características de los personajes. Hilarión siempre se

caracteriza por trazos de brusquedad, mientras que Berthe representa la ternura que

siente una madre por su hija. La alegría característica de los viñateros y la vendimia

contrasta con la solemnidad de los nobles, que participan de una cacería y son bien


recibidos por los campesinos. Y al final del 1° acto, los contrastes tímbricos que

caracterizan la escena de la locura de la protagonista muestran su frágil salud, que se ve

minada al sentirse traicionada por su amado y cuya efímera promesa de amor se

desvanece con la muerte. Lo mismo sucede con el mundo de las sombras en donde

habitan las Willis como fantasmas espectrales, obligando a danzar hasta morir a todo

aquel que se atreva a penetrar en el reino de la vengativa Myrtha. Sólo el amor de

Giselle y la claridad del alba salvan a Albrecht de una muerte segura y su consuelo

queda como un recuerdo en el corazón de Albrecht, ya que está condenada a ser una

Willi. Un capítulo aparte merece el pas de paysans, cuya música pertenece a Friedrich

Burgmüller y fuera incorporado desde el día del estreno. Tras la muerte de Adam, la

partitura fue revisada por Riccardo Drigo, quien incorpora la variación de Giselle del 1°

acto en 1887 y es la versión que se representa hasta la actualidad.

La presente producción contó con una puesta en escena clásica, con un muy

buen trabajo escenográfico de Juan Carlos Grecco y un vestuario adecuado de Caldirola,

con colores vivos para el 1° Acto y blanco en el segundo, donde la escena transcurre en

el reino de las Willis. Sólo Albrecht se lucirá de negro a modo de luto por la muerte de

Giselle, mientras Hilarión conserva su traje verde de cazador. También ha sido muy

buena la participación de los figurantes, quienes no sólo llevaban las insignias reales,

sino también, halcones en los brazos. Ha sido un acierto incorporar elementos de

cetrería, ya que los nobles utilizaban estas aves en sus cacerías. La excelente

iluminación de Gabriel Lorenti y la proyección de video de Iru Landucci completaron el

resto.

Las escenas de conjunto a cargo del cuerpo de baile estuvieron muy bien

coordinadas y se notó la disciplina impuesta por María Fernanda Bianchi y su equipo de

asistentes coreográficos. Lo mismo sucedió con los roles secundarios, donde todos los

participantes pudieron lucirse. Por su parte, la dirección de Carlos David Jaimes fue

magistral, con un muy buen dominio de los tempi y, fundamentalmente, la adaptación de

la orquesta al ritmo del bailarín. Más aún, en este caso, donde los constantes cambios de

estados de ánimo por parte de los principales protagonistas requieren de una precisión

absoluta en la coordinación musical, cosa que se logró perfectamente.

El rol protagónico estuvo a cargo de Julieta Paul, una bailarina joven y talentosa,

requisitos fundamentales para encarnar a Giselle. Se lució en sus pliés, sostenutos,

panché, fouettes y, fundamentalmente, en los saltos y los dificilísimos entrechats del 2°

acto, que representan un desafío para cualquier intérprete de este rol. Sus dotes

histriónicas fueron magníficas y lo demostró sobre el escenario. Su partenaire Bautista

Parada dio vida a un muy buen Albrecht; especialmente, en la solage y los entrechats

del 2° acto, al igual que la tournée de la variación del pas de deux del mismo acto. Por

su parte, Lisandro Casco posee el physique du rôle ideal para encarnar a Hilarión:

atlético y longilíneo, descolló en la escena donde lo atrapan las Willis, mientras que

Cecilia Esteban se lució como Myrtha – un rol tan difícil como el protagónico y que

toda aspirante a étoile sueña con bailar-. A medida que transcurría el 2° acto, fue

creciendo en intensidad y fue intensamente aplaudida, al igual que las intérpretes de las

variaciones de las Willis Mariela Milano y Cecilia Mattioli Zartmann. Pero la revelación

de la función ha sido el pas de paysans a cargo de Eber Palacios Sánchez y Marcos

Becerra, acompañados por Alice Sayuri Inuy y Jazmín Gude Alonso. Estos jóvenes


bailarines descollaron por su gracia y su plasticidad, pero por sobre todas las cosas, por

su impecable técnica en el manejo de las pirouettes, fouettes y entrechats, lo que

asegura un futuro prometedor.

Luego que todos los artistas saludaron, se produjo otro hecho: la despedida de

Sebastián Huici y otro integrante del ballet del Teatro Argentino con motivo de su

jubilación, motivo por el cual se entregaron botellas de champagne a modo de obsequio

por parte de los hijos de estos artistas. Un momento muy emotivo, donde no faltaron los

aplausos ni una lluvia de pétalos de rosas. Una auténtica fiesta que marcó el inicio de la

temporada 2024 en el Centro Provincial de las Artes con este gran clásico del ballet

romántico, que nunca pasa de moda. Precisamente, porque muestra que el verdadero

amor permanece constante más allá de la muerte.

 Excepcional actuación del cellista Narek Hakhnazaryan junto a la Filarmónica


UNA AUTÉNTICA DEMOSTRACIÓN DE VIRTUOSISMO

Martha CORA ELISEHT


El ciclo DIVINA ITALIA -que cuenta con el patrocinio de la Embajada de dicho

país y el Instituto Italiano di Cultura en Buenos Aires- ha llegado a su final en materia

de repertorio sinfónico. Coincidiendo con la conmemoración del centenario del

fallecimiento de Giacomo Puccini, el pasado sábado 20 del corriente se llevó a cabo un

concierto en homenaje a este gran compositor dentro del Ciclo de Abono de la Orquesta

Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) bajo la dirección de Marco Alibrando, con la

participación del violonchelista Narek Hakhnazaryan en calidad de solista.

El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

- Crisantemi (versión para orquesta de cuerdas)

- Preludio sinfónico- Giacomo PUCCINI (1858-1924)

- Nocturno en Re menor, Op.19, n°4

- Variaciones sobre un tema rococó, Op.33- Piotr I. TCHAIKOVSKY (1840-

1893)

- Fontane di Roma- Ottorino RESPIGHI (1879-1936)

Con una formación reducida de orquesta para cuerdas a cargo del concertino

Nicolás Favero -contratado especialmente para este concierto, según declaraciones

efectuadas a esta cronista-, Marco Alibrando tomó posición sobre el escenario para

ejecutar la primera de las obras. Puccini compuso Crisantemi (Crisantemos) en 1890

tras la muerte de Amadeo di Savoia – duque de Aosta y amigo personal del compositor-

para cuarteto de arcos. Posteriormente, se realizó una versión para orquesta de cuerdas,

que es la que se presentó en este concierto. Es un lamento melancólico e íntimo, que

debe sonar como tal y donde las cuerdas tienen que llorar. Si bien la versión ofrecida fue

muy correcta, faltó profundidad, vuelo y ese clima melancólico que se debe escuchar.

Por el contrario, y, tras la incorporación del orgánico principal de la Filarmónica, la

versión del Preludio sinfónico fue brillante, con una muy buena amalgama sonora.

Escrito en un solo movimiento (Andante mosso), es una fantasía de 167 compases y tan

solo 9 minutos de duración, que consta de dos temas principales: uno cromático y un

cantábile en 6/4. Posteriormente, se inserta una melodía apasionada en ritmo de vals

para desembocar en un refuerzo del primer tema. Fue compuesta en 1882 y es una obra

de juventud, que permaneció sin ejecutarse durante muchos años y rescatada en la

década del ’70 para formar parte del repertorio no operístico del genio de Lucca.

A continuación, Narek Hakhnazaryan hizo su presentación junto a Alibrando para

cerrar la primera parte del concierto con el Nocturno en Re menor, Op.19, n°4. Se trata

de una transcripción para cello y orquesta reducida de las Seis piezas para piano, Op.19

realizada por el cellista alemán Wilhelm Fitzenhagen (1848-1890), quien también fuera

el cellista presente en el estreno de sus tres Cuartetos para cuerdas y las Variaciones

sobre un tema rococó, Op.33, cuyo orden se mantiene hasta el día de la fecha.


Tchaikovsky las compuso en homenaje a Mozart en 1876 -presumiblemente- por

encargo de Fitzenhagen, quien fuera profesor en el Conservatorio de Moscú en aquel

entonces. Forman parte del repertorio de cualquier cellista de fama internacional y son

las siguientes: Moderato quasi Andante. Tema. Moderato semplice/ Tempo del Tema/

Tempo del Tema/ Andante/ Allegro vivo/ Andante grazioso/ Andante/ Andante sostenuto/

Coda: Allegro moderato con ánima. El tema principal es expuesto por el cello tras una

breve introducción orquestal y luego, se desarrolla en 7 variaciones separadas por

breves cadenzas del solista e intervalos instrumentales, donde el intérprete debe

alcanzar cierto grado de virtuosismo. Ganador del Concurso Tchaikovsky en Moscú en

2011, Hakhnazaryan es un virtuoso del instrumento y lo demostró con creces sobre el

escenario del Colón. No sólo posee una técnica refinada, una digitación magistral y un

fraseo impecable, sino que es un auténtico exponente de la escuela rusa del violoncello.

Independientemente de su prodigiosa memoria, su interpretación de ambas obras fue

colosal y dio la impresión de estar sonando como si se escuchara un CD en vivo. Hacía

rato que una no escuchaba una versión tan perfecta de esta celebérrima obra y, como no

podía ser de otra manera, el Colón volvió a rugir tras tan excelsa interpretación.

Posteriormente, el músico dedicó un bis - en un perfecto castellano- a los descendientes

de armenios en Argentina con motivo de cumplirse un nuevo aniversario del genocidio

armenio en estos días: Lamentatio, de Giovanni Solima, donde además de tocar,

Hakhnazaryan puso su voz para entonar el lamento inicial. Una obra donde volvió a

lucirse como virtuoso y una ovación de aplausos tras su interpretación.

Por último, Marco Alibrando ofreció una contundente y exquisita versión de Las

Fuentes de Roma (Fontane di Roma) de Ottorino Respighi. Compuesto en 1916, este

poema sinfónico forma parte de la denominada Trilogía Romana de este gran sinfonista

italiano junto con Los Pinos de Roma y Fiestas romanas. Sus cuatro movimientos (La

fontana del Valle Giulia al amanecer/ La fontana del Tritón por la mañana/ La fontana

di Trevi al mediodía/ La fontana de Villa Médici al anochecer) se ejecutan en forma

attacca (sin interrupción) y describen mediante una colosal paleta orquestal las escenas

y el movimiento de las fuentes como si fueran cuadros. Es una obra maestra del

impresionismo musical italiano que sonó como tal y que permitió el lucimiento de la

Filarmónica en todo su esplendor.

Dos músicos muy jóvenes, de fama internacional y con una formación sólida a cargo

de grandes maestros hicieron posible este repertorio. Un placer para los oídos y un

cierre de la parte sinfónica de DIVINA ITALIA digno del escenario del Colón, además de

una auténtica demostración de virtuosismo.

domingo, 21 de abril de 2024

Anoche una gratísima  presentación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón con el M° Marco Alibrando en el podio y como solista de violonchelista @NAREK HAKHMAZARYAN , artista nacido en Armenia y de trayectoria Internacional. El concierto dio inicio con con dos obras de G. Puccini, Crisantemi y Preludio Sinfónico en versión para orquesta de cuerdas como parte de las celebraciones del centenario de su fallecimiento. Luego con la participación del M° Hakmazaryan se pudieron escuchar de P.I.Tchaikovsky dos obras, el Nocturno en Re menor Op. 19 Nº 4 y las Variaciones sobre un tema Rococó para cello y orquesta,Op 33.

El plato "fuerte" de la noche lo constituyó esta última obra(estrenada en Buenos Aires por la OFBA con el M°F. Sevitzky y como solista el M° Altman en 1959) donde el solista pudo demostrar su gran solvencia en la ejecución de su instrumento. Tchaikovsky ( romantico en su esencia) exploro con sus composiciones maneras en que los estilos y formas del pasado, en particular la del siglo XVIII, podían armonizar con su lenguaje artístico. El tema con variaciones es un formato musical que tiene origen en el siglo XVI y su apogeo en el XVIII, con la denominada escuela vienesa.La creación de Tchaikovsky intenta retratar el encanto cortesano del estilo rococó de mediados del XVIII. En esta obra el autor en vez de crear variaciones sobre un tema de otro compositor, imagina y moldea el suyo propio
Fuera de programa y para despedirse del público el M° HAKHMAZARYAN interpretó "LAMENTATIO" de Giovanni Solima, en memoria ( como lo comento) de las"almas" de las víctimas del Genocidio Armenio. Una gran ovación, y merecida, lo despidió del escenario
Finalmente se pudo escuchar Fontane di Roma de O.Respighi. Como todas las ciudades famosas europeas, Roma ha sido honrada por los compositores, pero nunca con tanta eficacia y ardor como los creadores románticos y postrománticos. Este último rótulo podría caberle hasta cierto punto a Respighi, bolognes de origen pero intensamente romano en su sentir, como lo demuestra su Tríptico. Las fuentes de Roma(obra estrenada en Buenos Aires en 1920 por la O.A.I C. con el M° Cattelani en el podio) fue la primera en ser compuesta (1917) de este tríptico empleando la proverbial cantabilidad italiana que aparece casi velada detrás de la máscara debussista,en especial por la orquestación que evoca en el último número sobretodo, el gamelan oriental. Tras los prolongados aplausos se despidieron el M° Alibrando y la orquesta .

Marta Lugo de Palacio

sábado, 20 de abril de 2024

 

INICIO INMEJORABLE

 

Ciclo de Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio, Temporada 2024. Actuación del dúo conformado por Edua Zadory (Violín) y Anna Miernik (Piano) Programa: obras de Hubay, Brahms, Cosentino, Quintela, Chopin, Williams, Prokofieff y Schnelzer. Auditorio del Museo de la Fundación, 20 de Abril de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

 Un público absolutamente enfervorizado desde la primera a la última obra y que en las dos páginas finales “rugió” en vítores a las intérpretes (no exagero),  es acaso lo que mejor sintetiza a este concierto con el que la Fundación Rómulo Raggio de Vicente López inició su ciclo del año 2024, recibiendo a este dúo de intérpretes extranjeras quienes han recalado individualmente en el país, en donde por razones personales cada una decidió estar aquí gran parte del tiempo,  se han conocido en el medio musical y han resuelto conformar un dúo que aborda un repertorio universal, comprometido y en donde ya puede decirse que se entienden y cumplimentan a la perfección, alcanzado un nivel de absoluta jerarquía. Edua Zadory y Anna Miernik han armado una dupla de estupendo nivel artístico y no cabe duda que de continuar en esta senda enriquecerán a Ntro. Medio con sus propuestas.

 

  Un programa estructurado en base a música de los países de origen de ambas instrumentistas (Hungría y Polonia), pasando por la tierra que las ha recibido (Argentina) y llegar a compositores de fama universal, dio por resultado la atracción permanente del público, comenzando por una muy interesante versión de “La Ola de Balaton” del compositor Jenö Hubay en la que Zadory desde el violín exhibió todo su apasionamiento interpretativo y Miernik  se erigió en un verdadero soporte. Continuaron con una muy lucida interpretación de la Danza Húngara Nº 4 de Brahms en donde desplegaron todo el color que la página contiene. El homenaje a la Argentina llegó de la mano de dos compositores argentinos quienes estuvieron presentes en la sala. De Saúl Cosentino se apreció “Mis Poemas a la Calle” una página basada en Tango con un ribete melancólico que la hace más atrayente aún y en donde las intérpretes demostraron estar absolutamente compenetradas entre sí y con la obra. Hubo tiempo para que ambas se lucieran de manera individual. Zadory con una página de Hernán Quintela compuesta especialmente para ella en la que además de interpretar desde el violín, debe danzar llevando ajustadas en sus tobillos una uñas de cabra que actúan como instrumento musical. “Cardón” , tal el título de la composición, expresa al ritmo folcklorico del norte argentino como tal vez en muy pocas páginas pueda encontrarse algo así y Zadory hace con ella una magistral interpretación con un despliegue de energía increíble y un sonido brillante. Miernik lució a pleno honrando al mayor músico de su patria, Frederic Chopin, con una estupenda versión del Scherzo en Si bemol menor Op. 13 en la que descolló por musicalidad, pleno sonido y muy segura digitación.  La primera parte culminó con “Baile del Diablo” del compositor y arreglador norteamericano John Williams, página poco frecuentada que correspondió al film “Las Brujas de Eastwick” en donde las intérpretes sostuvieron la creciente tensión de la página y exhibieron instantes de gran categoría.

 

  La parte final dio comienzo con una formidable versión de la Sonata en re mayor para Violín y Piano de Serguei Prokofieff en la que las instrumentistas una vez más dieron rienda suelta al apasionamiento, tuvieron perfecta cumplimentación y se brindaron en una total entrega alcanzando instantes verdaderamente electrizantes como en el Moderato inicial y el Allegro con brío del cierre.  La parte formal del concierto culminó con “Apolo Adolescente” una de las dos piezas que integran las          “Apolonian Dances” del año 2003 del compositor sueco Albert Schnelzer de una exigencia superlativa que incluye hasta acordes de piano que el intérprete debe realizar apoyando sus brazos en el teclado y máxima velocidad para el violín. Solo así pudo entenderse que se la haya colocado como cierre por sobre la Sonata de Prokofieff, como acontecería normalmente. Aquí entonces la enfervorizada reacción del público y el lógico deseo de querer seguir escuchando. Ello vino de la mano de una polka de Alfred Schnittke con guiños cómplices de Zadory al público de primera fila y una magistral versión de “Czardas”  de Monti en donde ambas lucieron en forma esplendida.

 

  Por el inteligente planteo, la estupenda capacidad de ambas tanto en lo individual como en lo conjunto, la revelación de obras poco frecuentes y el extraordinario  resultado final, será recordado este concierto en mucho tiempo. Bravo a ambas y bravo a la fundación Raggio y a su programadora, la muy estimada Haydee Seibert

 

Donato Decina.

viernes, 19 de abril de 2024

 


Un momento de la primera parte del recital ofrecido por la soprano coreana Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 18. Créditos: PrensaTeatro Colón, Fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.


Hera Hyesang Park en concierto en el Colón


Breathe

Lunes 15 de abril de 2024

Escribe: Graciela Morgenstern


Concierto Extraordinario

Hera Hyesang Park (soprano)

Orquesta de la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón

Dirección: Marcelo Ayub

Programa: While you live, film dirigido por Mariano Nante, música de Luke Howard. Obras

de Gioacchino Rossini, Henry Purcell, Richard Strauss, Manuel Ponce, María Grever,

Doo-Nam Cho, André Previn, Cecilia Livingston, Hyo-Won Woo, Un-Yung La, Edward

Elgar, Vincenzo Bellini y Giuseppe Verdi. Arreglos de Alex Nante

En Concierto Extraordinario, se presentó la soprano surcoreana Hera Hyesang Park, a

quien el público argentino conoció en 2023, en el rol de Pamina, en La Flauta Mágica,

inexplicablemente en el segundo elenco. En esta oportunidad, la soprano hizo conocer el

lanzamiento de su segundo CD: Breathe.

El programa tuvo un eje temático que fue las diferentes reacciones ante la muerte: la

negación, el enojo, la depresión y finalmente, la aceptación. Y el hilo conductor fue el

Epitafio de Sícilo y las diferentes etapas en su vida. En el comienzo se mostró un video

corto con el título While you Live, con música de Luke Howard y dirección de Mariano

Nante. Filmado en el Teatro Colón, e inspirado en un sueño de la soprano, la muestra

nadando bajo el agua dentro de la sala del Colón.

No cabe duda de que Hera H Park es una cantante refinada, de voz cristalina que aunque

liviana, corre por la sala sin problema. Su técnica es sólida y su entrega a cada una de las

obras que interpretó siempre estuvo presente.

Así se fueron sucediendo obras de autores de diferentes orígenes y épocas, incluyendo

coreanos. Además de que el evento fue extenso, incluyó algunos fragmentos

interesantes, otros que no lo eran tanto e incluso algunos que se prestaban tal vez, para

la grabación del CD pero no para la enorme sala del Colón. Por lo cual, en algunos

momentos, el concierto resultó un tanto tedioso.

De todas maneras, la labor de la coreana fue muy buena, al igual que la impecable

dirección de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta

Estable del Teatro Colón, que le respondieron con eficacia.


Fuera de programa, se ofreció I could have danced all night, de My Fair Lady, El día

que me quieras, en la que la cantante invitó al público a acompañarla y una rara versión

de un Ave María, utilizando música de Thaîs de Massenet.

Sería muy interesante poder volver a escuchar a Hera H. Park en una ópera completa, de

las que viene cantando en buena parte del mundo.

jueves, 18 de abril de 2024

 






Momento de la Función de Ariadna en Naxos en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.




“Ariadna en Naxos” de Richard Strauss, en el Teatro Colón


 


Teatro Colón

Martes 16 de abril de 2024 

Escribe: Graciela Morgenstern 


 

"Ariadna en Naxos”, de Richard Strauss

Libreto: Hugo von Hofmannsthal

Elenco: Carla Filipcic Holm, Sergio Escobar, Laura Grecka, Ekaterina Lekhina, Alejandro

Spies, Pablo Urban, Felipe Carelli, Santiago Martínez, Iván García, Oriana Favaro,

Florencia Bugardt, Florencia Machado y otros.

Orquesta Estable del Teatro Colón.

Régie: Marcelo Lombardero

Escenografía: Diego Siliano

Vestuario: Luciana Gutman

Coreografía: Ignacio González Cano

Diseño de video Matías Otarola

Iluminación: José Luis Fiorruccio

Director musical: Gûnter Neuhold 


Como inicio de la Temporada Lírica 2024, el Teatro Colón ofreció la reposición de la

versión 2019 de Ariadna en Naxos. Con un prólogo y un acto, la estructura es muy

interesante. El prólogo presenta el conflicto entre una compañía de ópera y otra de

comediantes que se ven obligados por el capricho de un rico vienés, a actuar

simultáneamente en la representación de la ópera seria Ariadna en Naxos, lo que

provoca la indignación de quien compuso la obra, que finalmente, acepta el desafío. El

acto en sí mismo consiste en una ópera dentro de una ópera, en la que la frívola idea del

amor de la comediante Zerbinetta se opone al sentimiento pesimista de la desconsolada

Ariadna y su patética soledad en la isla de Naxos, donde ha sido abandonada hasta que

finalmente, el milagro del amor la une a Baco.

En esta oportunidad, hubo interpretaciones de diferentes niveles artísticos. El rol

protagónico contó con la excelente actuación de Carla Filipcic Holm. Con voz potente y

aterciopelada, de color atractivo e impecable línea de canto, expresó la variada gama de

sentimientos y estados de ánimo de Ariadna: esperanza, depresión y regocijo.


Su contraparte, Zerbinetta, estuvo, una vez más, a cargo de la soprano rusa Ekaterina

Lekhina quien cautivó al público con su esbelta figura y desenfado actoral. Desde el punto

de vista vocal, su actuación fue correcta, aunque se notó un desgaste vocal respecto de

su actuación en 2019.

En tanto, Laura Grecka, reemplazando a Tamara Gura, articuló el papel de la

compositora con intensidad. Aunque sus recursos vocales no siempre fueron suficientes,

especialmente en su registro grave, cantó con entrega.

Sergio Escobar posee buen material vocal, voz bien timbrada y adecuado caudal. Sin

embargo, no descolló como Baco y Tenor.

Oriana Favaro, Florencia Bugardt, Florencia Machado cantaron en forma armónica, con

tono parejo y equilibrio vocal.

El resto del elenco cumplió su labor con eficacia, destacándose Alejandro Spies como el

Maestro de Música, . mientras Carlos Kaspar fue un mayordomo correcto.

Gûnter Neuhold  al frente de la Orquesta Estable, realizó una lectura rutinaria de la

partitura, sin exhibir toda la riqueza instrumental y colorido que la misma contiene.

Desde el punto de vista visual, idéntico a la producción de 2019, mientras el vestuario de

Luciana Gutman , la escenografía de Diego Siliano y la iluminación de José Luis

Fiorruccio, estuvieron acordes a la puesta que se presentó, la producción escénica de

Marcelo Lombardero transportó la obra a tiempos modernos, con un Prólogo bien logrado,

que se adaptó perfectamente a la obra. En la segunda parte, el acto de Ariadna, introdujo

una serie de bufonadas irreverentes, que desvirtuaron el espíritu de la ópera y causaron

las risas del público y no les permitió disfrutar del verdadero romanticismo contenido en el

dúo y los momentos finales. Una verdadera pena, un concepto equivocado de una obra

sublime.


CALIFICACION: BUENA

 


Momento de "Ariadna en Naxos" con Puesta de Marcelo Lombardero en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.


ARIADNA EN NAXOS
Teatro Colon 16/04/2024

Subió a escena en el Teatro Colon la opera de Richard Strauss, Ariadna en Naxos, con la misma
producción presentada en 2019 a cargo de Marcelo Lombardero.
Al igual que en aquella oportunidad, el rol protagónico estuvo a cargo de la soprano Carla
Filipcic-Holm quien volvió a brillar en el rol de Ariadna, tal como lo hiciera hace cinco años.
Sin duda alguna, Filipcic-Holm es una talentosa cantante y su desempeño crece
constantemente. Ariadna es un personaje que le cabe perfectamente a su voz.
En la función del día 16 la mezzo anunciada previamente para representar el papel de
Compositor fue reemplazada por Laura Grecka, quien cumplió con solvencia el rol asignado.
Cómoda en su registro y con buena soltura escénica, realizó una labor destacable.
Correcta, sin mayor lucimiento, la soprano Ekaterina Lekhina encarnó el rol de Zerbinetta, tal
como lo hiciera en la versión de 2019.
El personaje de Baco estuvo a cargo del tenor Sergio Escobar, de considerable material vocal
que sin embargo, solo cumplió con su rol sin mayor trascendencia.
Eficiente en su totalidad el resto del elenco; destacándose entre ellos la participación de
Santiago Martinez, como Brighella quien se lució entre el conjunto de comediantes y de
Alejandro Spies como Maestro de Música.
La dirección orquestal a cargo del Mtro. Günter Neuhold fue bastante deslucida. Pareció
limitarse a concertar orquesta y escenario, más que interpretar y profundizar en la maravillosa
partitura de Strauss.
Los mismos reparos de hace cinco años con la puesta en escena de Marcelo Lombardero.
Argumentalmente puede ser coherente, pero lejos de lo que pretendieron mostrar los autores.
Conclusión: La actuación de Carla Filipcic Holm fue lo más atrayente de la velada.
Roberto Falcone

 


Un momento de la presentación de Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 15. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.

HERA HYESANG PARK

Teatro Colon - 15/04/2024

En el marco del 3er concierto extraordinario, se presentó en el Teatro Colon la soprano

coreana Hera Heysang Park, ya conocida en nuestro medio por su intervención el “La flauta

mágica” el año pasado.

Parte de este concierto, fue la presentación de su nuevo trabajo para el sello Deutsche

Gramophon llamado “Breathe”.

Sin duda Hera Heysang Park es una muy buena soprano lírica. Buena técnica, voz no muy

grande pero bella y muy expresiva y concentrada en la interpretación.

El recital tuvo momentos muy interesantes desde la presentación del video donde canta

“While you live”, de Luke Howard, filmado en el Teatro Colon y sus interpretaciones de “L’ora

fatal s’presta” de El Sitio de Corinto, de Rossini y “When I am laid” del Dido y Eneas de Purcel.

Otros números musicales como las “4 canciones Op. 27” de Richard Strauss, “Casta Diva” de

Norma de Bellini y “Canción del sauce y Ave Maria” del Otello de Verdi, fueron bien cantadas

por Park, pero no son obras escritas para su tipo específico de voz. Estas obras requieren un

mayor peso vocal que naturalmente su voz no tiene y que sin duda en una grabación sonaría

más aceptable que en vivo y en una gran sala como la del Colon. De este modo, la musicalidad

y la intención expresiva de la soprano sucumben ante la natural falta de contundencia vocal

necesaria que estas obras requieren para interpretarlas.

Por otro lado, las canciones “Estrellita”, de Ponce y “Te quiero, dijiste” de Maria Grever fueron

llevadas a un tiempo tan lento que resultaron monótonas.

Algo raro, y que la cantante no supo explicar su origen, ya que dijo que fue escrito para su

trabajo “Breathe”, sin dar mayor detalle, fue una composición de Un-Yung-La, con arreglo de

Benhard P. Eder (director musical el disco), llamada “Psalm 23”. Consiste en la música de

“Meditación de Thaïs” de la opera Thaïs de Massenet, con la letra del Ave Maria. Extraño en

verdad, y más teniendo en cuenta al escucharla, que a duras penas la letra encaja con la

música.

Excelente trabajo de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta

Estable del Teatro Colon. Muy buena su interpretación de “Sospiri, op. 70” de Edward Elgar.

Roberto Falcone

miércoles, 17 de abril de 2024

 


El Maestro Antonio Formaro hoy durante su recital en el Salón Dorado del Teatro Colón. Créditos: Martha Cora Eliseht


Extraordinario recital de piano de Antonio Formaro en el Salón Dorado


MAESTRÍA EN INTERPRETACIÓN EN CLÁSICO Y


ROMÁNTICO


Martha CORA ELISEHT


Antonio Formaro es uno de los mejores pianistas argentinos de la actualidad y lo

demuestra en cada una de sus presentaciones -tanto en conciertos como solista como en

recitales-. Este eximio intérprete tuvo a su cargo la apertura de los recitales de piano en

el Salón Dorado del Teatro Colón el pasado miércoles 17 del corriente, donde ofreció el

siguiente programa:

- Rondo n°2 en La menor, K.511- Wolfgang A. MOZART (1756- 1791)

- Fantasía en Fa sostenido menor, Op.28 (“Sonata Escocesa”) – Félix

MENDELSSOHN BARTHOLDY (1809-1847)

- Estados de ánimo, Suite Op.73- Edvard H. GRIEG 81843-1907)

- Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31- Frederic CHOPIN (1810-1849)

Con un repertorio comprendido entre la etapa clásica y el romanticismo, Antonio

Formaro inició el recital con el mencionado Rondó K.511 de Mozart, compuesto en

1787 y que consta de un único movimiento (Andante) cuyo tema principal en La menor

consta de 8 notas, mientras que el primer episodio -escrito en Fa mayor- usa

semicorcheas. Cierra con un segundo episodio en la tonalidad inicial de La mayor,

caracterizado por presentar tresillos de semicorcheas. La interpretación fue sumamente

precisa, transparente y cristalina y sonó auténticamente mozartiana. Lo mismo sucedió

con la Fantasía en Fa sostenido menor op.28 “Sonata Escocesa” de Mendelssohn,

compuesta en 1833, logrando un sonido envolvente desde el glissando inicial del 1°

movimiento (Con moto agitato. Andante) y perfecta resolución de los crescendi en el 1°

y 2° movimiento (Allegro con moto). Su prodigiosa digitación fue clave para encarar el

dificilísimo Presto final, que consta en un torbellino de escalas ascendentes y

descendentes en 9/8 y 12/8, logrando una versión excepcional. Formaro es un

especialista en Mendelssohn y lo demostró con creces ante un Salón Dorado

prácticamente colmado de gente.

La suite para piano Estados de ánimo (Sstemninger), Op.73 es, quizás, una de las

obras menos conocidas de Edvard Grieg y fue compuesta entre 1901 y 1905. Consta de

7 números (Resignación/ Scherzo-impromptu/ Cabalgata Nocturna/ Canto folk/ Estudio

(homenaje a Chopin/ Serenata de estudiantes/ Lualåt (Canción montañesa)), donde el

compositor toma melodías y danzas folklóricas noruegas (halling, springar) hilvanadas

en diferentes tonalidades, que representan los estados de ánimo expuestos

anteriormente. El primer número (Resignación) posee un tema oscuro y sombrío,

mientras que el Scherzo- impromptu es un springar de carácter vivaz y luminoso. El

tercero (Cabalgata nocturna) es un aire noruego típico en tempo de halling y el Canto

folk, un bellísimo nocturno en tono menor, que abre con un glissando que descolló por

la sutileza y precisión en su interpretación. Por su parte, el Estudio en homenaje a


Chopin posee numerosas semejanzas y reminiscencias del Estudio Revolucionario del

compositor polaco. En este número, Formaro brindó una versión majestuosa y

arrolladora merced a sus prodigiosas digitación y pulsación. La serenata de estudiantes

sonó fresca y limpia, para culminar con Lualåt (Canto montañés), una melodía en tono

menor que remeda el sonido del langeleik -instrumento musical noruego de sonido

similar a una cítara-. La versión ofrecida fue estupenda y el artista recibió numerosos

aplausos tras su interpretación para, posteriormente, culminar el recital con el

celebérrimo e imponente Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31 de Chopin, compuesto

entre 1835 y 1837. Una versión de fuste, que sonó sumamente precisa y, a la vez,

arrolladora, lo que le valió numerosos aplausos y vítores al final del concierto.

Naturalmente, no podía faltar un bis y el pianista eligió una obra en la que es

experto: el Preludio y fuga n°1 de Mendelssohn, que sonó magistralmente, motivo por

el cual se retiró sumamente aplaudido. Un inmejorable inicio de un ciclo prometedor

dentro de la amplia gama de propuestas que el Salón Dorado tiene para ofrecer durante

el transcurso del corriente año y una maestría en interpretación de un repertorio que

osciló entre lo clásico y lo romántico.

martes, 16 de abril de 2024

 Sinfónica en triunfales Quintas…


                                                                                 Por Jaime Torres Gómez

La actual coyuntura sanitaria ha permitido volver a los estándares ex

ante pandemiales en la oferta de espectáculos, aunque aún con dificultades en

casos puntuales.

Así, del todo encomiable el anuncio de la Sinfónica Nacional con el retorno de

la histórica venta de abonos de su programación anual, a diferencia de

la incertidumbre en los años críticos de la pandemia, con anuncios

parciales bimensuales, no obstante la continuidad de actividades en casi toda la

emergencia sanitaria.

En el ámbito de su proyección internacional, se celebra en los últimos dos años la

gradual llegada de artistas con reconocida trayectoria, como los directores

Maximiano Valdés, Francisco Rettig, Rodolfo Fischer, Carlos Vieu, Ligia Amadio,

Yeny Delgado, José María Moreno y otros, asimismo los talentosos directores

nacionales residentes como Alejandra Urrutia, Pablo Carrasco y Christian

Lorca. Lo mismo en solistas relevantes como Pacho Flores, Sergio Tiempo,

Armands Abols, Iñaki Alberdi, Arta Arnicane, Freddy Varela, Néstor Garrote y Amid

Peled.

El inicio de la actual temporada de abono ha contemplado un interesante ciclo de

diversas Quintas Sinfonías, dirigidas en su mayoría por el solvente titular

sinfónico, Rodolfo Saglimbeni, destacándose el rescate de algunas “Quintas”

largamente postergadas, como la Quinta Sinfonía de Jean Sibelius o la Sinfonía

N° 5 “La Reforma”, de Felix Mendelssohn. A la vez, conforme las

actuales dificultades económicas…, plausible ha sido la llegada de

excelentes solistas internacionales entre marzo y abril, dando cuenta de un real

esfuerzo por retomar la presencia internacional histórica.

Las tres primeras jornadas, a cargo de Saglimbeni, consultaron

las Quintas de Beethoven, Sibelius y Mendelssohn, las que tuvieron

extraordinarias interpretaciones y en algunos casos con visos de antología,

reflejando el notable trabajo del maestro titular en calidad de sonido y ensamble.

A la vez, estos programas han sido un “barómetro” en las preferencias del público,

reflejado en demandas variables según lo más y menos

conocido, advirtiéndose la directa condicionante de las “finanzas domésticas”

(propias de marzo).

Es el caso de la inteligente estrategia de disponer en el primer (y motivador)

programa un binomio beethoveniano con el Concierto N°

5 “Emperador” para Piano junto a la siempre bienvenida Quinta Sinfonía, con

el plus de haber contado con un solista de clase mundial como Peter Donohoe,

largamente ausente, y a la vez debutante en la Sinfónica. Con una asistencia que


colmó el Teatro de la Universidad de Chile, tal como se esperaba, se trató de una

presentación de altos estándares artísticos, signada de una irrefutable autoridad

de cátedra de Donohoe (exacta digitación, delicado toucher y gran manejo de los

contrastes) más un escrupuloso trabajo global de Saglimbeni con la orquesta. Y a

su vez, gran versión de la Quinta Sinfonía (ya presenciada en varias

oportunidades a Saglimbeni, y siempre con deslumbrantes resultados), como al

inicio una atrapante versión de la Danza Fantástica, del emblemático compositor

nacional Enrique Soro (septuagésimo aniversario de su muerte), con neurálgico

pulso y eufónica sonoridad.  

A la semana siguiente, y lamentablemente con una considerable merma de

público, se ofreció el Concierto N° 5 “El Turco” para Violín de W.A. Mozart junto

a la Sinfonía N° 5 de Jean Sibelius -esta última,

inexplicable e irresponsablemente, ausente desde 1996 por estas latitudes…-,

constituyendo uno de los mayores atractivos del año musical. Si bien era

esperable una buena asistencia ante el equilibrio del programa, amén de la

popularidad de los compositores, quizás obedeció a la variada oferta de conciertos

en Santiago (muchos gratis), ante lo cual ameritaría reformular la estrategia

programática para el mes de marzo.       

Contándose con la joven violinista Elinor D´ Mellon (debutante en Chile), y

poseedora de una alabada técnica (formidable afinación y proyección de sonido),

empero, su abordaje estuvo mayoritariamente fuera de estilo,

con tempi aletargados y en general pesante. Saglimbeni, con cabal psicología,

acompañó sin tropiezos a la solista invitada, a quien sería interesante verla en

repertorio romántico y contemporáneo. Y en la Quinta sibeliana, autorizada y

triunfal versión del titular sinfónico. Con un enfoque de acertada limpidez (libre de

almibaramientos) y celebrada reciedumbre, sus fortalezas se dieron con notables

(y empáticas) adopciones de tempi más un soberbio manejo en tensión-distención-

expansión, de idiomática inmanencia discursiva.

Y la tercera jornada de la serie de las “Quintas”, contempló sólo dos obras de corta

duración (siendo prudente haber dispuesto alguna tercera pieza al inicio,

idealmente nacional) con el largamente ausente Concierto N° 2 para Violín “La

Campanella”, de Nicolo Paganini, más la Sinfonía N° 5 “La Reforma”, de Felix

Mendelssohn. 

Completo acierto la convocatoria del joven y deslumbrante violinista Yury Revich,

en su tercera visita a Chile, y ahora debutando con la Sinfónica Nacional. Notable

cometido en esta pieza de bravura técnica, ostentando virtuosismo y musicalidad a

borbotones. Excelente acompañamiento de Saglimbeni. E inusualmente, en la

primera parte, se ofreció una triunfal Reforma mendelssoniana, al umbral de lo

antológico…

Con escrupuloso análisis, Saglimbeni hilvana una interpretación llena de detalles

inadvertidos a lo largo de los cuatro movimientos, amén de obtener una respuesta

de gran jerarquía de la decana orquestal del país. Con gran profundidad, desde la


inicial exposición del “Amén de Dresde” (utilizado después por Wagner en la ópera

Parsifal) más todos los desarrollos posteriores hasta el final con el arrebatador

coral "Ein feste Burg ist unser Gott de Martín Lutero, este último sin la usual

prosopopeya con la que se le suele abordar, optando por un genuino sentido de

elevación, dieron cuenta de un momento muy especial en lo que corre de la

temporada de la Sinfónica Nacional.

domingo, 14 de abril de 2024

 

BUENA INTERPRETACION EN UN AMBITO PROPICIO

 

Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Programa: Franz Joseph Haydn: “Música Incidental para las siete últimas palabras del redentor en la Cruz”  Hob.XX 1ª (versión de cuarteto de cuerdas de 1787, adaptado a orquesta de cuerdas). Segundo concierto del ciclo “Novena Musical 2024 (Distintas notas una sola Nación)”. Iglesia de San Ignacio de Loyola, 14 de Abril de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Dentro del interesante ciclo que la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación desarrolla en templos religiosos, este segundo concierto incluye una obra que luego de su versión original sufrió varias modificaciones hasta llegar a la última (quizás la más conocida), que es en forma de oratorio y que paradójicamente será interpretada esta misma semana por el Coro Polifónico Nacional. Me estoy refiriendo a la música incidental para “Las siete últimas palabras del Redentor en la Cruz”  y que en el catálogo Hoboken lleva el orden XX 1a.

 

  Esta obra es producto de un encargo que el compositor recibiera por parte  de Don José Saenz de Santa María, Canónigo de la Santa Cueva de la Catedral de Cádiz, quien le hizo llegar a Haydn (el compositor más famoso de esa época) la propuesta de este trabajo para acompañar los ejercicios espirituales de cuaresma. El compositor, quien ya se hallaba liberado de sus compromisos con la corte de Esterhazy, aceptó el ofrecimiento, puso manos a la obra y como resultado  emergió una obra dividida en una introducción, siete sonatas que llevan por título algunas frases pronunciadas por Jesús durante su agonía en la cruz y un final inspirado en la pasión, basado en el relato que manifiesta que al instante en que cuando el redentor fallece, la tierra tembló y aparecieron cuerpos alrededor del calvario.  Cada Sonata estaba precedida de la predica del sacerdote, con el tiempo y seguramente para que el trabajo sea ofrecido en sala de conciertos, se apeló a la presencia de un narrador. La versión escuchada en esta oportunidad pareció basarse en la efectuada en Gran Bretaña en el pasado siglo en donde solo se escucharon los dichos de Jesús, los que en esa oportunidad fueron leídos por el recordado tenor Peter Pears. Y en cuanto a la orquestación, sin ninguna duda, la que se escuchó está basada en la segunda versión para cuarteto de cuerdas del año posterior a la composición de la primera, 1787.

 

  La estructura entonces es: Introducción (Maestoso ed Adagio), Siete sonatas que llevan por títulos: “Padre, perdónalos porque no Saben lo que hacen” (largo); “De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Grave e Cantábile); “¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!, Ahí tienes a tu madre!” (Grave); “¡Dios Mío, Dios Mío!, ¿Por qué me has abandonado?” (Largo), “Tengo Sed” (Adagio); “Todo está terminado” (Largo), “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Largo), para luego culminar en “El Terremoto” (Presto e con tutta la forza).

 

  En todos los casos hay un profuso desarrollo de los temas. Las sonatas tienen su clásica estructura de tema inicial, sección central o segundo  tema y recapitulación del tema del comienzo. Ahí es en donde radica la dificultad interpretativa, sobre todo en esta versión netamente instrumental. Hay que sostener el discurso  atravesando  una delgada línea en la que de un lado hay dinámica, pero que de caer en el otro  con un tempi excesivamente “pesante” puede llegarse a una situación verdaderamente insostenible e indigerible para el público. Aquí es en donde radicaron los méritos del Maestro De Filippi y de los músicos que integran el conjunto. Manteniendo la tensión en cada página se sostuvo el discurso y se logró cautivar al público.

 

  Este ciclo le permite al conjunto abordar temáticas diferentes a las que se ofrecen en los conciertos del salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Vale la pena prestar atención a los avisos de estas presentaciones, pueden encontrarse obras que rara vez se frecuentan.  

 

Donato Decina