viernes, 23 de diciembre de 2022

 

UN CORRECTO CASCANUECES EN EL CIERRE

 

Teatro Colón, Temporada 2022. Ballet: “El Cascanueces”, en dos actos basado en el cuento “El Cascanueces y el Rey de los Ratones” de E.T.A. Hoffmann. Coreografía en versión de Rudolf Nureyev con reposición de Alleth Francillon. Música de Piotr Illich Tchaickovsky. Principales Protagonistas: Rocío Agüero (Clara), Jiva Velázquez (Drosselmeyer-Mago-Principe). Ballet Estable del Teatro Colón, Director: Mario Galizzi. Alumnos de Danza del Instituto Superior de Arte. Coro de Niños del Teatro Colón, Dir-: César Bustamante. Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Ezequiel Silberstein. Escenografía y Vestuario: Nicholas Georgiadis. Iluminación: Ruben Conde. Función del 22 de Diciembre de 2022.

 

 NUESTRA OPINION: BUENO.

 

  Llegamos a la actividad final de esta temporada del Teatro Colón con el último espectáculo del Ballet Estable, cuerpo este que como todos sabemos comenzó el año sumido en una fuerte crisis que motivó la solicitud por parte de las anteriores autoridades de la casa, encabezadas por María Victoria Alcaraz,  de la renuncia a su entonces titular, Paloma Herrera, la que fue reemplazada por Mario Galizzi, hombre formado en el Colón y anteriormente por dos veces titular de este cuerpo, el que evidentemente en sus primeros pasos en esta nueva etapa logró aunar posiciones dentro del mismo, obteniendo presentaciones muy aplaudidas por el público como “Giselle” con la  espectacular actuación de Natalia Ossipova en el protagónico o “Romeo y Julieta” con un estupendo Herman Cornejo encabezando el elenco.

 

  Una de las primeras decisiones tomadas por el nuevo  Director fue reemplazar el Ballet “La Viuda Alegre” por el clásico de navidad: “El Cascanueces”, pero recurriendo a la versión montada por Rudolf Nureyev en 1967, que el mismo Bailarín/coreógrafo presentara en 1971 en el Colón con un extraordinario suceso, siendo acompañado en el rol de Clara por las Argentinas Olga Ferri y Norma Fontenla (esta última a pocos meses de su trágica desaparición física). Quizás el rasgo  más llamativo de la muy interesante versión realizada por el gran genio ruso sea la reinterpretación de la ensoñación de Clara en donde la figura de Drosselmeyer adquiere una marcada presencia paternal  por lo que se resumen en una persona los roles masculinos de Drosselmeyer,el Mago y el Príncipe, mientras que la propia Clara asume en el gran pas de deux el rol que en el original está conferido al Hada Confite y en algunas de las danzas intervienen convertidas en figuras que intervienen en las mismas los familiares y amigos asistentes a la casa de la joven esa noche de navidad (por ejemplo Padres y Abuelos).

 

En la función a la que asistí la dupla protagónica la conformaron Rocío Agüero como Clara y Jiva Velázquez asumiendo los tres roles masculinos. La primera tuvo un correcto desempeño con buena técnica, correctos desplazamientos y siempre en la búsqueda de una permanente conexión con su compañero. En cuanto a Jiva Velázquez no ha sido esta su mejor noche. Se lo notó preocupado por estar en todos los detalles y hasta tratando de asistir del mejor modo posible a su compañera por lo que no lució a pleno y con la frescura que nos tiene acostumbrados. De todos modos fue muy correcta su participación.

 

  Dentro de la extensa nómina de personajes que intervienen en los diferentes momentos de la obra, rescato la simpática intervención de la dupla de hermanos de Clara que fue compuesta por Beatriz Boos y Vinicius Vasconcelos. La pareja de abuelos compuesta por Claudia Pereyra Sábato y un impagable Rodrigo Cuadra. El propio Cascanueces que al cobrar vida en el sueño es muy bien interpretado por Franco Noriega y su oponente, el Rey de los Ratones, magníficamente compuesto por Maximiliano Cuadra.  Los copos en la escena final del primer acto caracterizados de modo impecable por Natalia Pelayo y Caterina Stutz. Ya en el segundo acto la pareja que compusieron en la Danza Arabe Eliana Figueroa (con exquisita plasticidad) y Alan Pereyra (secundando encomiablemente a su compañera). Un simpático trío compuesto por Luciano García, Williams Malpezzi y Sebastián Bustos brindó gracia y frescura en la danza china, mientras que nuevamente Caterina Stutz, Natalia Pelayo y Franco Noriega lucieron en la danza pastoral.

 

  En las escenas de conjunto el Ballet Estable lució plenamente, aun cuando se detectaron algunas pequeñas  imprecisiones. Muy bien elegidos, se presentaron en muy correcta forma los alumnos del Instituto Superior de Arte. Siempre vigentes tanto la escenografía como el vestuario de Nicholas Georgiadis  y, de impecable factura, la iluminación de Rubén Conde resaltó las características de cada escena. Estupenda intervención en la escena final del primer acto le cupo al Coro de Niños del Teatro con la preparación de César Bustamante. Ezequiel Silberstein, al frente de la Filarmónica de Buenos Aires,  brindó una estupenda concertación del primer acto con momentos de altísimo refinamiento. Ya en el segundo se mantuvo muy atento a cada una de las danzas que requieren tiempos ajustados a cada bailarín y lo hizo con creces.

 

  La sumatoria de todo lo expuesto dio por resultado un correcto espectáculo, magnífico en lo visual, con momentos de alto vuelo musical y algunos muy buenos desempeños. Esperamos ahora los desafíos del 2023. Y como viene ocurriendo en el último mes, Orquesta y Bailarines elevaron sus pancartas reclamando recomposición salarial y discusión de la carrera laboral, ante el cerrado aplauso de adhesión del público presente.

 

Donato Decina

sábado, 17 de diciembre de 2022

 Este último 4/12 bajo de escena la opera Ariadne auf Naxos, que, con la regie de Pablo Maritano, se estrenó el 18/11 en el Teatro San Pedro de São Paulo, Brasil.

Con una escenografía de Desiree Bastos colorida y contemporánea, con elementos clichês de la cultura pop brasileña e iluminación de Aline Santine, la ópera del compositor Richard Strauss, quien supo conquistar  un lugar destacado en la historia, transitando a través de sus 15 creaciones operísticas, obras modernas y disonantes, como Salomé, o composiciones repletas de valses, como Der Rosenkavalier y casi siempre con libretos de H. Von Hofmannsthal
Con un elenco conformado por cantantes ya conocidos en Argentina, Eiko Senda, Luisa Francesconi y Eric Herrero , que estuvieron a la altura de las circunstancias como lo hicieron en sus presentaciones en el ámbito porteño, se pudo disfrutar también de hermosas voces en la escena,Carla Domingues,Igor Vieira, Marcelo, Ferreira Giovanni Tristacci, Cintia Cunha, Tati Reis,Fernanda Nagashima, Luiz Päetow, Fulvio Souza, Gilberto Chaves, Vinícius Cestari y Robert Willian  Destaco a Carla Domingues una memorable Zerbinetta
La Orquesta del Teatro São Pedro fue hábilmente dirigida  por el  Maestro alemán Felix Krieger.
La acción se desarrolla  en la mansión de un nuevo rico, donde se organiza una fiesta, tomando ejemplo de las casas habituales de celebridades brasileñas en el Barra de Tijuca, por ejemplo.
La escenografía integra el diálogo con el público, que así se siente más cercano a la historia. Se utiliza una piscina de mármol de la mansión para dar la idea de la Isla de Naxos. Todos estos  conforman una puesta muy ágil y divertida, que le da un aire innovador.
Asi se dio cierre  a la Temporada Lírica/2022 del Theatro São Pedro , que acaba de ser nombrado como la sede oficial de la Compañía de Ópera de Río Grande do Sul
Para los que tengan oportunidad de visitar São Paulo, a tener en cuenta esta bella sala de teatro, con una variada programación

                                                                              Marta Lugo de Palacio

martes, 13 de diciembre de 2022

 

CON EL SELLO DE CALIDAD ORQUESTA ESTABLE

 

Teatro Colón, temporada 2022. Quinto y último concierto a cargo de la Orquesta Estable del Teatro Colón, Director: Rodolfo Saglimbeni. Solista: Jorge de la Vega (Flauta). Programa: Obras de Revueltas, Márquez, Santero y Villa-Lobos. 11 de Diciembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Llegó a su fin otro de los buenos ciclos que el Teatro Colón ha producido en la presente temporada y es el llevado a cabo en días Sábados y Domingos con conciertos a cargo de la Orquesta Estable de la casa.  Balance ampliamente positivo con resultados sobresalientes en los realizados por Sylvain Gasançon (sobre todo con un estupendo Concierto de Elgar para Violín y Orquesta en donde se lució como solista Freddy Varela Montero, primer concertino de la agrupación) y éste último en el que el muy buen maestro Venezolano Rodolfo Saglimbeni (Actual Titular dela Sinfónica Nacional de Chile) reemplazó a Enrique Arturo Diemecke originalmente anunciado y llevó a la Orquesta a descollar a lo largo de la tarde. Apreciable cantidad de público con marcada presencia de turistas extranjeros, pero que lamentablemente evidenció un total desconocimiento de las costumbres de las salas de conciertos, aplaudiendo fuera de lugar entre movimientos de las obras,  o lo que es peor hacerlo cuando aún en un momento de la “Bachiana Brasileira” Nº 2  de Heitor Villa-Lobos en donde el timbal completa el movimiento con notas en “pianissimi” comenzaron los aplausos cuando el solista de la orquesta aún interpretaba, por lo que sugiero a las autoridades del Colón que a partir de la próxima temporada se eduque ya sea en la explicación de los directores o en “Off” para que estos problemas tan desagradables no se reiteren.

 

  Resultó un muy interesante inicio la interpretación de la versión de cámara del año 1935 de “Sensemayá” de Silvestre Revueltas. Inspirado en “Canto para Matar a una Culebra” del cubano Nicolás Guillen (Hubo aplausos cuando en la explicación el Maestro Saglimbeni mencionó el nombre del escritor). Aquí, con una orquestación para pequeño conjunto de instrumentos que recuerda a la que el mismo Revueltas empleó en “Ocho por Radio”, la potencia de la música se impone por sobre todas las cosas. La graficación del ritual que la melodía expresa y que en un pequeño conjunto el sonido amplio no se resienta, habla a las claras de la meritoria labor del maestro Saglimbeni y del pequeño conjunto capitaneado desde el primer violín por Oleg Pishenin. Versión de altísima calidad que marcó el primer hito de la noche.

 

  Hablar de Arturo Márquez refiere de manera inmediata a su “Gran Danzón” Nº 2. En este concierto tuvo lugar el estreno de su “Concierto Son” para Flauta y Orquesta que culminado  en el año 2017 mereciera este mismo año una revisión del compositor y es la que se ofreció en el Colón. El comienzo de su composición tuvo lugar a inicios de la década de 1990 en donde Márquez completó sus dos primeros movimientos mientras que recién en 2017 completó los dos restantes y como señalé líneas arriba este año la obra fue íntegramente revisada y se estrena entre nosotros. Cada movimiento describe a un elemento de la naturaleza. Es así que llevan por nombres: “De Tierra”, “De Mar”, “Vientos Cálidos” (Cadenza) y “De Fuego”. No pudo existir mejor solista que Jorge de la Vega para este estreno. Su innata musicalidad va plenamente de la mano con la tonalidad que Márquez emplea en esta obra. Sonido limpio y grato, exquisita técnica, estableció un diálogo pleno con Saglimbeni y sus compañeros. En el tercero (“Vientos Cálidos”) que es una cadenza, toda su intervención fue absolutamente irreprochable. En “De Fuego”, el movimiento de cierre que está escrito en ritmo de conga, la versión adquirió un voltaje que enfervorizó al público otorgándole una bien merecida ovación, la que sin embargo culminó un tanto abruptamente privando a este solista exquisito de brindar un bis que harto merecía.

 

  En la segunda parte pudimos apreciar el muy interesante estreno mundial de “Tres Tiempos para Orquesta” de Santiago Santero, compuesta por encargo del Teatro Colón. La obra se interpreta sin solución de continuidad, lleva gran orquesta, se inicia con un  primer fragmento denominado “Impetu” en el que la percusión presenta una célula a partir de la que la música se desarrolla y da paso a una sección central de densa atmósfera para culminar con un fuerte trabajo de percusión y cuerdas graves que se van diluyendo, cerrando de este modo la composición. La labor del Maestro Saglimbeni fue estupenda con una Estable ajustada en todos sus sectores y acreedor de un aplauso cerrado final para el maestro Santero, no solo del público sino de la propia orquesta, lo cual habla a las claras de la aceptación de este trabajo y que debe persistirse en esta línea de encargos.

 

El cierre vino de la mano de las ya mencionadas “Bachianas Brasilleiras” Nº 2 con una versión de impecable factura que lo tuvo todo; Colorido, expresividad, canto orquestal, culminando con el célebre “Trencito del Caipira” tal como internacionalmente se lo conoce para una muy buena faena de Rodolfo Saglimbeni, largamente ovacionado. Una vez más los maestros al culminar el concierto, exhibieron sus pancartas solicitando una urgente recomposición salarial y  escalafón de carrera que tuvo el apoyo de la totalidad de la concurrencia y del propio Maestro Invitado quien permaneció junto a los músicos durante ese instante. Esperemos que las instancias de diálogo arrojen saldo positivo a la mayor brevedad posible. A los Maestros les corresponde y lo merecen con creces.

 

Donato Decina

jueves, 8 de diciembre de 2022

 

VERDADERAMENTE EXCEPCIONAL

 

Centro Cultural Kirchner, Auditorio Nacional: Concierto a cargo de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, Directora Invitada: Natalia Salinas. Solistas: Natalia Salardino (Soprano), Nicolás Enrich (Bandoneón), Matías Grande (Violín), Coro Nacional de Música Argentina, Director: Guillermo Tesone. Programa: Obras de Nante, Enrich y Tolosa. 07 de Diciembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Otro hito más para la historia. Entiendo que es la única expresión que le cabe a este concierto de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. Dos estrenos mundiales uno de ellos comisionado  por la propia Orquesta y una primera audición de compositor Argentino para el medio local.  Una noche con muy gratas sorpresas y una muy apreciable cantidad de público concurrente.

 

  No pudo ser más afortunada la elección de Natalia Salinas para conducir este concierto. Evidentemente la Filiberto en estos últimos tiempos se ha sentido muy cómoda trabajando  con Ella, tanto como la propia Directora con la agrupación,  y eso se evidenció con el transcurrir de las obras.

 

  Se ofreció en primer lugar “La Pérégrination vers l’Ouest” de Alex Nante en primera audición argentina. Tomado de un relato que ilustra la peregrinación de un monje budista chino hacia la India con el fin de retornar luego a su tierra imbuido aún más en su fe. Son cinco movimientos interpretados casi sin solución de continuidad, con un muy buen trabajo de las sonoridades y describiendo cinco situaciones que se plantean a lo largo de esta historia. Nante se revela como un muy buen orquestador y su música impacta de lleno en el oyente. Salinas condujo de modo esplendido a la Filiberto y todos los sectores de la Orquesta tuvieron pleno lucimiento a partir de Brigitta Danko, su concertino, que obró a lo largo de la interpretación como columna vertebral estando siempre atenta a la labor de sus compañeros.

 

  La segunda obra del programa fue el Doble Concierto para Violín, Bandoneón y Orquesta en tres movimientos de Nicolás Enrich. Aquí encontramos otra obra muy interesante en donde el compositor (integrante además de la sección de Bandoneones de la “Filiberto”) incursiona en el empleo de mayores formas de la música académica sin dejar de lado la esencia “Tanguera”. El resultado es el de una obra muy bien construida en tres movimientos. Vibrantes los de punta, más reflexivo el central. Hay en la escritura una buena cumplimentación para los dos solistas entre sí y en el diálogo con la Orquesta que la dupla de esta versión lo expresó plenamente. Matías Grande tuvo muy buen sonido, expuso sin fisura alguna sus partes y Nicolás Enrich además de revelarse como muy buen compositor extrajo lo mejor de su instrumento al servicio  de una muy buena interpretación. Aquí la Filiberto bajo la guía de Salinas ofreció una labor nítida y un sólido acompañamiento.

 

  El cierre vino de la mano del estreno mundial de “Un Hilo Sonoro” del Cordobés Juan Carlos Tolosa, que nos revela una nueva faceta de composición de este muy buen maestro mediterráneo. Dedicada a la memoria de Guillermo Pellicer, gran director de coros cordobés fallecido este año y teniendo en cuenta las posibilidades tanto de la Filiberto como del Coro Nacional de Música Argentina formado este año a partir del recordado “Coro Nacional de Jóvenes”, Tolosa empleó un dispositivo que comienza con la distribución en tres diferentes puntos del escenario de los tres bandoneones de la Filiberto, los que al inicio de cada nuevo fragmento aportaran acordes a modo de sostén que se irán trasladando a las demás secciones de la Orquesta. Tras cada uno de esos inicios, cuyo primer fragmento es el que le da título a la obra,  interviene la voz solista acompañada por la orquesta, mientras que el coro es sostén de la intérprete cantando las mismas frases. Hay por momentos melodías muy nítidas que llegan muy claras al oyente y reminiscencias hasta folckloricas.  Mientras la parte central de este trabajo contiene la estructura antes descripta, la parte final sorprende al tratarse de una canción de cuna, una clara despedida a Pellicer, haciendo hincapié en la frase final “Esta estrella es tuya y de nadie más”, la que en cada repetición de la solista se va extinguiendo tanto en melodía en donde quedan solo las cuerdas (a la usanza de Mahler en el adagio que cierra la novena sinfonía) y en la voz que comienza a incorporar lenguaje de señas, mientras las voz se apaga y esas señas que quedan solas en el espacio son solo interrumpidas por la Directora apoyando su mano en el hombro de la interprete.   Un cerrado silencio con todos los gestos y notas flotando en el ambiente fue la clara señal de concentración en el auditorio que dio paso a una sonora ovación con público de pié a los intérpretes y al compositor quién en un momento elevó su mirada hacia arriba en claro gesto de recordación a Guillermo Pellicer. Una formidable labor solista de Natalia Salardino con exquisito timbre vocal y excelente gestualidad, fue acompañada por la sólida labor del Coro Nacional de Música Argentina, bien preparado por Guillermo Tesone y una vez más la estupenda labor de concertación de Natalia Salinas al frente de una muy buena “Filiberto”, agregando un nuevo eslabón más a la rica historia de este conjunto. Que vuelvan a reiterarse noches como esta.

 

Donato Decina

martes, 6 de diciembre de 2022

 Brillante cierre del Ciclo Scriabin en el Teatro Argentino de La Plata


UN FINAL A TODA ORQUESTA


Martha CORA ELISEHT


El hecho de haber organizado el ciclo integral de las sinfonías de Alexander

Scriabin (1872-1915) por la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata va a ser

recordado como uno de los eventos positivos de 2022. Salvo algunas interpretaciones

aisladas de las sinfonías de Scriabin por parte de las orquestas más importantes del país,

no se registran antecedentes de un ciclo completo como en este caso.

El concierto de clausura de este prestigioso ciclo tuvo lugar en el foyer del

Teatro Argentino de la capital bonaerense el pasado domingo 4 del corriente, que

coincidió con el cierre de la Temporada 2022 y donde participaron la Orquesta y Coro

Estables de la institución bajo la dirección de Carlos Alberto Vieu, con la participación

de los siguientes solistas: Iván Rutkauskas (piano), Marisú Pavón (soprano), Roxana

Deviggiano (mezzosoprano), Walter Schwarz (bajo barítono) y Arnaldo Quiroga

(tenor), quienes ofrecieron el siguiente programa:

- Concierto n°2 en Do menor para piano y orquesta, Op.18- Sergei

RACHMANINOV (1873-1943)

- Sinfonía n°5 “Prometeo, el Poema del Fuego”, Op.60- Alexander SCRIABIN

(1872-1915)

- Te Deum en Do mayor, WAB 45- Anton BRUCKNER (1824-1896)


Ante un foyer atiborrado de gente -no sólo por el gran orgánico orquestal y coral,

sino también por la numerosa afluencia de público-, el concertino Nicolás Favero hizo

su presentación para la tradicional afinación de instrumentos previamente a la entrada

de Rutkauskas y Vieu para dar inicio a la tradicional obra de Rachmaninov. El

mencionado concierto no sólo es el más célebre de los cuatro que Rachmaninov

compuso para dicho instrumento, sino también el más ejecutado. Fue compuesto entre

1900 y 1901 y dedicado al médico Nikolai Diehl, quien salvó al compositor de una

depresión profunda ocasionada luego del fracaso del estreno de su primera sinfonía. Sus

tres movimientos (Moderato/ Adagio sostenuto/ Allegro scherzando) requieren un gran

virtuosismo del solista desde los primeros compases (in crescendo mediante una

sucesión de arpegios hasta que la orquesta introduce el primer tema). Iván Rutkauskas

demostró su pulsación, digitación y maestría desde los 8 primeros compases con los

cuales el piano abre el concierto hasta la incorporación de la orquesta, logrando una

excelsa interpretación. Por su parte, Carlos Vieu mostró un perfecto dominio de los

tempi y un acompañamiento caracterizado por u n sonido sumamente equilibrado. Una

dupla perfecta para una excelsa interpretación.

La Sinfonía n°5, Op.60 de Scriabin es, en realidad, un poema tonal para orquesta,

coro místico y clavier à lumières (“chromola”) compuesto entre 1909 y 1910, basado


en el mito de Prometeo -titán que robó el fuego a los dioses para entregárselo a los

hombres y que fue atado a una roca para la eternidad a modo de castigo ejemplar,

mientras un buitre devoraba sus entrañas-. En aquel entonces, Scriabin se asentó

firmemente en la teosofía para buscar una liberación del tiempo y del espacio del

presente, que permitiera el reencuentro del hombre con la Naturaleza y su lugar en el

cosmos en un mundo dominado por el materialismo y el industrialismo. Precisamente,

el medio por el cual podía manifestar sus ideas -en franca contraposición con la

revolución industrial- era la música. Scriabin utilizó la concepción wagneriana por la

cual, el coro es un instrumento más y sólo vocaliza letras. La orquestación lleva un

orgánico completo -similar al del Poema del Éxtasis-, pero en este caso, Prometeo está

representado por el cllavier à lumièr (piano a colores) con un acorde complejo

(“acorde místico”) que abre la obra. La matriz sonora está compuesta por inversiones y

trasposiciones en La, Re sostenido, Sol, Do sostenido, Fa sostenido y Si mediante

disonancias, pero luego de la entrada del coro, la obra culmina con un brillante acorde

en Fa sostenido mayor. La interpretación fue sublime, permitiendo el lucimiento de toda

la orquesta y los solos instrumentales, con una destacadísima actuación. Por su parte, el

coro estuvo muy bien preparado merced a la dirección de Hernán Sánchez Arteaga. El

público deliró hacia el final y estalló en aplausos y vítores.

Al día siguiente al concierto, mientras aguardaba la apertura de la Temporada 2023

en el Colón, quien escribe tuvo oportunidad de charlar personalmente con el maestro

Carlos Vieu, quien manifestó que no existían antecedentes sobre la ejecución de la

Sinfonía n°5 de Scriabin en el país. Por lo tanto, representa un mérito más en su vasta

carrera y el privilegio de haber estrenado dicha obra en Argentina.

Anton Bruckner compuso su Te Deum entre 1881 y 1884 para cuarteto vocal

(soprano/ contralto/ tenor/ barítono) y coro mixto. Posteriormente, escribió por separado

la parte correspondiente al órgano y la ensambló para su estreno en Viena en 1885.

Consta de 5 secciones: Te Deum laudamus (Allegro, Do mayor) / Te ergo quaesumus

(Moderato, Fa menor) / Æterna fac (Allegro, Re menor) / Salvum fac populum tuum

(Moderato, Fa menor) y In Te, Domini speravi (Maβig bewegt, Do mayor) y su

duración total no supera los 25 minutos. La obra comienza con el coro al unísono,

impulsado por un pedal de quinta a cargo del órgano y quintas abiertas en cuerdas hasta

la entrada de los solistas, mientras la orquesta ejecuta una melodía que lleva el sello

distintivo del compositor. El Te ergo quaesumus – a cargo del tenor- es sereno y

suplicante, donde la voz se luce en una bella plegaria acompañada por un solo de violín

-magníficas actuaciones de Arnaldo Quiroga y Nicolás Favero, respectivamente-,

mientras que la tercera sección (Æterna fac) posee una furia apocalíptica. Culmina

abruptamente para pasar a la bellísima Salvum fac populum tuum, donde el tenor inicia

la melodía y, posteriormente, las voces femeninas y el bajo entonan un canon a 4 voces

juntamente con el coro. Por último, la sección final comienza con el cuarteto vocal y,

luego de una alegre fuga, el coro toma la melodía hasta la capitulación final a cargo de

las cuerdas para culminar con un poderoso final entre coro, solistas y orquesta. Las

actuaciones de los solistas fueron estupendas, al igual que la organista y el coro -

magistralmente preparado por Hernán Sánchez Arteaga-, mientras Carlos Vieu hizo

brillar tanto a la orquesta como al coro, dada su amplia experiencia como director de

ópera y de conciertos sinfónico- corales. Al final de la obra, el primer “¡Bravo!” fue,

precisamente, el de Vieu al coro antes que el público estallara en aplausos y vítores. Un


perfecto ensamble entre orquesta, coro y solistas para cerrar no sólo el concierto, sino

también, la presente temporada.

Durante el intervalo, un grupo de artistas pertenecientes a los organismos estables

del Argentino emitieron un comunicado al público expresando su solidaridad y su

apoyo, además de anunciar el llamado a concurso para cargos vacantes, un principio de

acuerdo en recomposición salarial y que se les abone a los músicos el seguro para sus

instrumentos, indispensable para realizar giras. Una muy buena noticia para culminar el

año y resta esperar que se pueda desarrollar una temporada completa en materia de

conciertos, ópera y ballet. “Somos artistas y queremos estar sobre el escenario”, fue la

consigna empleada. Ojalá que se cumpla y que el Teatro Argentino de La Plata vuelva a

recuperar su consagrado prestigio.

domingo, 4 de diciembre de 2022

 UN FINAL ENIGMATICO

 

Teatro Colón, temporada 2022: Decimonoveno y último concierto de abono de la temporada a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solista: Sergio Tiempo (Piano). Programa: Obras de Gershwin y Mahler. 02 de Diciembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION. BUENO.

 

  Se dice que todo tiene un principio y un fin. Pues bien, además de concluir la serIe de conciertos de abono del corriente año de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, también llegó a su final la titularidad del Maestro Enrique Arturo Diemecke al frente de la misma tras 17 años de gestión, con lo que sumado a la renuncia a la Dirección General Artística y de Producción del Teatro Colón ocurrida a mediados del corriente año da, por finalizado un vínculo que comenzó a extenderse desde el año 2000 en que fue invitado a dirigir por primera vez a la Orquesta hasta su designación como titular en el año 2005 por la férrea solicitud de los miembros de la Orquesta para que El lo fuese.

 

  Es momento de balance. Y debe hacerse este del modo más desapasionado posible. Hay un Diemecke que deslumbró en sus primeros años como Director de Orquesta en Ntro. País, desde su debut entre Ntros. como tal en 1999 al frente de la Sinfónica Nacional y que tuviera a mi entender su mayor expresión en el inolvidable ciclo integral de sinfonías de Antonin  Dvorak con la Filarmónica que resultó impecablemente articulado con el Ciclo integral Sibelius que al mismo tiempo ofreció la Sinfónica Nacional. Por ese entonces comenzamos a ver a un intérprete de fuste que se mostraba dominador del post-romanticismo y cuyas versiones de Mahler y Richard Strauss comenzaron a ser valoradas por el público del Colón. El comienzo de su labor como titular no estuvo exento de polémicas como fue el haber ofrecido la quinta sinfonía de Beethoven a días después de haberse escuchado sendas versiones de Zubin Mehta con la Filarmónica de Israel y de Daniel Barenboim en la primera visita al país de la West Eastern Divan, ambas en el mismísimo Colón y en donde junto a otros colegas nos preguntamos si ello no era contraproducente. Tras ello,  la siempre bienvenida presencia en los atriles de las grandes obras sinfónicas tratadas por el Maestro en versiones de alta calidad comenzaron a brindar el sustento de su trabajo. Con el cierre a fines de 2006 de la sala mayor del Colón, Diemecke sostuvo la actividad de la Filarmónica aun sin una sede fija que equipare al primer coliseo. Se observó la presencia del conjunto en los Teatros Gran Rex, Opera y Coliseo y es en esta última sala en donde la Filarmónica se sintió más cómoda y logró sus mejores actuaciones  de esas cuatro temporadas.

 

  Ya con la vuelta al Colón, la orquesta fue recuperando la calidad  y el  sonido a que nos tenía acostumbrados, aunque también por ese tiempo se comenzó a percibir una cierta limitación de repertorio que no llegaba más allá de compositores como Stravinsky o Shostakovich. Comencé a preguntarme si ello no sería contraproducente para la formación. Entiendo que el tiempo me terminó de dar la razón, más allá de discrepar muchas veces con otros colegas. Vino así la época de comienzos de temporadas con las integrales Beethoven y Tchaickovsky, sin dudas verdaderos triunfos tanto como haber logrado el Concierto que incluyó obras de Mauricio Kagel en su visita póstuma a Ntro. País y abordar obras no solo de Piazzolla y GInastera, sino también de creadores como Esteban Benzecry, Claudio Alsuyet, y que la Orquesta incluyera a creadores como Oscar Strasnoy y más recientemente Federico Jusid.  Sin embargo a mi entender esas temporadas no tuvieron un mayor equilibrio a saber: presencia de algunas batutas extranjeras prescindibles, carencia de presencia de muy buenos directores nacionales a los que se los derivó a ciclos paralelos fuera de sede  o a dirigir ballet. Tal vez algunas buenas presencias caso Alejo Pérez, Christian Baldini o Carlos Vieu en los abonos mitigaron en algo la situación.

 

  La designación del Maestro como Director General Artístico y de Producción del Teatro Colón trajo como consecuencia los primeros roces con la Filarmónica, los que se fueron incrementando con el tiempo. Tal vez haya sido ese el comienzo de la conclusión de esta etapa. La viralización de una misiva dirigida por los principales atriles de la Orquesta  a la entonces Directora de Teatro Sra. Alcaráz pidiendo un nuevo titular para el año próximo, sumado a un pedido de la Orquesta Estable del Teatro también viralizado solicitando que el maestro no programe los conciertos de dicha Orquesta fueron el desencadenante final para llegar a este concierto que hoy se comenta, durante el cual, aunque la mayor parte del público lo supiese, jamás se habló de despedida sino que solamente de final de ciclo 2022,  y eligió para ello la más ambigua de las sinfonías de Gustav Mahler, la N 7 “Canción de la Noche”, en la que a lo largo de la misma se entretejen los temas tanto heroicos (Movimiento de apertura (Langsam –Allegro Risoluto) como  conflictivos, remates de movimiento con suspenso como en la primera de las dos “músicas nocturnas” que son sus dos movimientos pares, o temas de sabor “amargo” como el scherzo central, para ir tras el muy romántico cuarto movimiento a una definición en la que coexisten menciones al primer preludio de “Los Maestros Cantores de Nüremberg”, tanto como al vals del Principe Danilo en “La Viuda Alegre” de Lehar y tras un suspenso un  abrupto corte de cierre que no evidencia ni la gloria de muchos finales, ni los otros dramáticos y fulminantes.  Son sus sinfonías vienesas, que van desde la aparición del amor en la quinta, el derrumbe de la sexta y este final, casi como aferrado a creer que es posible levantarse que es la séptima. Y entiendo que es esto último lo que primó en el Maestro al programarla, final ambiguo . ¿Puerta abierta a un regreso?.

 

  La versión que ofreció mostró que la Orquesta no estuvo un una gran noche. Algunos desacoples, entradas a destiempo, algunas llamativas pifias, sumadas a algunos cambios abruptos de  tiempo como en la marcha central del segundo  movimiento y una percusión por momentos desbordada hicieron rememorar justamente a las dos versiones anteriores de Diemecke, fundamentalmente la primera en el Teatro Coliseo en la que la Filarmónica estuvo a la altura de los conjuntos de la muy buena segunda línea Europea que se presentaron en los abonos privados en esa misma sala en dicha temporada. El aplauso final del público, sostenido tal vez por gratitud a tantos años, contrastó con algún silbido suelto que también pudo escucharse.

 

  El concierto se inició con una correcta versión de la “Rapsodia en Blue” de George Gershwin que contó con un muy buen Sergio Tiempo como solista, impecable en su digitación y en la concepción que evidenció de la partitura. Correctamente secundado por Diemecke, también aquí hubo contrastes en algunos tiempos elegidos, los que de todos modos no incidieron en el resultado final. Hubo tres bises de Tiempo, casi como un concierto aparte: “La Muerte del Angel” de Astor Piazzolla, “Malambo” para piano solo de Alberto Ginastera  y la Nº 25 de las “Variaciones Goldberg” de Johann Sebastian Bach que deja abierta de cara al futuro la posibilidad de escucharlo en la obra completa.

 

  Tanto al comienzo como al final del Concierto, al igual que lo hiciera en “Tosca”, la Orquesta y Coro Estables del Teatro, los músicos de la Filarmónica tal como ocurriera hasta la temporada 2019 mostraron al público las pancartas de reclamo de renegociación de convenios que incluyan Escala Salarial y Carrera Artística.  Así como lo hiciéramos con la Orquesta Sinfónica Nacional, tienen Ntro. microfono abierto para expresar sus posturas.

 

  Agradezco al Maestro Diemecke su siempre buena predisposición al diálogo y a las notas que pude efectuarle en estos años. Le deseo la mayor suerte para todo lo que encare en el futuro.

 

Donato Decina

 

HONESTAMENTE INTERPRETADA

 

Ciclo de Conciertos de Adviento de la Basílica de San Caros y María Auxiliadora, año 2022. Apertura de dicho ciclo con las participaciones de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Lanús, Dirección: Daniel Bozzani junto al Coro del Instituto Municipal de Música de Avellaneda, Director: Pablo Manzanelli y los Solistas: Laura Pisani (Soprano), Alejandra Malvino (Mezzosoprano), Ricardo González Dorrego (Tenor), Alejandro Spies (Barítono). Programa: Ludvig Van Beethoven: Sinfonía Nº 9 en Re menor, Op. 125 “Coral”. Jueves 01 de Diciembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Desde hace un tiempo, las autoridades de la Basílica de San Carlos y María Auxiliadora del barrio de Almagro, en la que la Orden Salesiana, titular de la misma sostiene además un cumulo de instituciones educativas y también otra iglesia, la San Antonio (cuna del Club Atlético San Lorenzo de Almagro), desarrolla una actividad de conciertos de tiempo de Adviento como una forma más de preparación espiritual hacia las fiestas navideñas. La apertura de la programación de este año no pudo ser más prometedora. No debe haber entre el público una obra de mayor convocatoria que la Novena sinfonía de Beethoven.  Al conocer las voces solistas supe desde un principio que ese flanco estaba garantizado. El interrogante a despejar es como habían trabajado y como responderían los dos cuerpos principales que sostendrían la obra: la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Lanús cuya titularidad ejerce desde hace muchísimo tiempo el Mtro. Daniel Bozzani y el Coro del Instituto Municipal de Música de Avellaneda, bien conocido por todos Uds. por comentarios en esta página, hoy bajo la guía del Mtro. Pablo Manzanelli.

 

  La versión ofrecida evidenció los frutos del largo trabajo del Mtro. Bozzani, tanto como la labor del Mtro. Manzanelli con el coro, hoy con un mayor número de coreutas en donde hay miembros históricos que se entrelazan con los nuevos integrantes. El coro emite de forma homogénea y convincente y está a la altura de muy buenas formaciones que podemos encontrar en el Gran Buenos Aires. Hubo fervor, entrega y muchas ganas de cantar. En cuanto a la Orquesta, el Mtro Bozzani tuvo claros todos los fundamentos y conceptos de la partitura Beethoveniana. La versión fue muy ajustada, el sonido del conjunto de Lanús es muy transparente, lo que permitió percibir en muchos pasajes con absoluta nitidez a todas las secciones de instrumentos, por lo que se puede afirmar que se trata de un conjunto muy bien trabajado y que respondió de manera impecable al desafío .

 

  Las voces solistas exhibieron su habitual solvencia, Laura Pisani con emisión potente y segura, los magníficos fraseos de Alejandra Malvino y Ricardo González Dorrego  (siempre impecables ambos cuando se trata de este tipo de repertorio) y la notable prestación de Alejandro Spies ya desde su invocación inicial que abra la parte cantada de la obra.

 

  Todo lo expuesto lleva a que se considere como muy buena la versión, ayudada por la buena acústica de la Basílica y que lleva a que pida a los interpretes persistir en este tipo de repertorio. Han demostrado todos estar a la altura.

 

Donato Decina

sábado, 3 de diciembre de 2022

 Concierto de cierre del Ciclo de Abono de la Filarmónica en el Colón


UNA DESPEDIDA DIGNA Y FINAL DE UN CICLO


Martha CORA ELISEHT


Diciembre trae aparejado el fin de año y, por lo tanto, el cierre de la Temporada

oficial en materia de conciertos sinfónicos. En el caso particular de la Orquesta

Filarmónica de Buenos Aires (OFBA), el concierto de cierre de su Ciclo de Abono

marcó también la despedida de su director titular -Enrique Arturo Diemecke- tras 16

años de permanecer en el podio. El hecho tuvo lugar en el Teatro Colón el pasado

viernes 2 del corriente con la participación de Sergio Tiempo en calidad de solista, en

un programa integrado por las siguientes obras:

- Rhapsody in Blue- George GERSHWIN (1898-1937)

- Sinfonía n°7 en Mi menor (“Canción de la Noche”)- Gustav MAHLER

(1860-1911)

El presente concierto tuvo dos características: los principales solistas titulares de

cada uno de los diferentes grupos de instrumentos estuvieron presentes -con excepción

del oboísta Néstor Garrote y del contrabajista Javier Dragún- y, por otra parte, antes de

empezar y al terminar el espectáculo, los músicos -provistos de pancartas y carteles-

expresaron una protesta por los bajos salarios y su reivindicación laboral. El público

aplaudió cálida y fervorosamente brindando su apoyo hasta que dichos elementos

fueron retirados.

A continuación, Diemecke y Tiempo hicieron su presentación sobre el escenario

para brindar una correcta interpretación de la celebérrima rapsodia de Gershwin, la obra

más conocida del compositor estadounidense y la que lo catapultó a la fama como

compositor sinfónico. Su estreno tuvo lugar en el Aeolian Concert Hall de New York en

1924 con el mismo Gershwin al piano. La obra se inicia con un bellísimo glissando a

cargo del clarinete solista que, precisamente, es la única parte de la rapsodia que

Gershwin no escribió, sino que lo tomó del clarinetista Ross Gorman. Posteriormente, la

fanfarria a cargo de los trombones, clarinete y trompetas con sordina previa a la entrada

del piano sonó muy bien, pero hubo algunas imperfecciones que se notaron, al igual que

la ejecución de ciertos pasajes a cargo del instrumento solista. Quien sí se lució fue

Mariano Rey en el solo de clarinete inicial, que sonó con el tinte jazzístico que lo

caracteriza. En general, la orquesta sonó muy bien afinada y afiatada y ofreció una

buena versión. Sergio Tiempo hizo gala de su pulsación y digitación en los pasajes que

combinan la sucesión de arpegios con trinos y síncopa. Luego de su interpretación,

ofreció una especie de mini recital con 3 bises: La muerte del ángel, de Astor Piazzolla;

el Malambo de la Pampeana n°1 de Alberto Ginastera y culminó con una exquisita

versión de una pieza de Bach.

Para la segunda parte del concierto, el orgánico de la Filarmónica estuvo

prácticamente completo para la mencionada sinfonía de Mahler, que fue compuesta


inicialmente entre 1904 y 1905. Para aquel entonces, Mahler ya padecía carditis

reumática, motivo por el cual debía retirarse a su cabaña para descansar y componer.

Sin embargo, no encontraba la fuente de inspiración hasta que al llegar al lago

Wörthersee, tomó un bote y el primer golpe del remo sobre el agua le brindó la

inspiración para la introducción del primero de los 5 movimientos de esta sinfonía

(Langsam- Allegro risoluto ma non troppo/ Música nocturna I/ Scherzo/ Música

Nocturna II/ Rondó- finale). Su estreno tuvo lugar en Praga en 1908 con el compositor

en el podio dirigiendo la Filarmónica Checa. A diferencia de otras sinfonías

mahlerianas, no es una obra con la cual una esté muy familiarizada, pero no por ello

deja de ser una pieza monumental, de gran belleza cromática y que permite el total y

absoluto lucimiento de todos los principales solistas instrumentales. Posee un orgánico

sumamente completo -que incluye guitarra y mandolina para la serenata de la Música

Nocturna II del 4° movimiento- y según opinión de quien escribe, el programa debió

solamente estar integrado por esta sinfonía. Diemecke es un experto en la materia y sabe

perfectamente que la enorme dimensión de esta obra requiere una enorme concentración

para que el oyente la pueda apreciar en toda su magnitud. Su extensa duración hizo que

-por momentos- esta cronista se encontraba demasiado cansada y no veía la hora que el

movimiento inicial terminara (es el más largo y el más complejo). Por momentos, la

percusión sonó algo excedida en el último movimiento y prácticamente, no se escuchó

ni a la guitarra ni a la mandolina en la mencionada serenata del 4° movimiento. No

obstante, los principales solistas tuvieron una magnífica labor para brindar una muy

buena versión de esta sinfonía.

Con respecto del reclamo de los músicos, la situación de los cuerpos estables del

Colón no es nada nuevo, sino que ya viene de larga data. Sucedió en 2019 durante las

funciones de EL LAGO DE LOS CISNES y al final de dicha Temporada, donde los

músicos de la Filarmónica y de la Orquesta Estable ofrecían conciertos gratuitos a modo

de protesta sobre la entrada de la calle Libertad para visualizar sus reclamos ante el

apagón informativo de los principales medios de comunicación. Los insumos y el

mantenimiento de los instrumentos tienen un costo elevado en dólares y,

desgraciadamente, no se les abona desde hace ya mucho tiempo el plus correspondiente

por instrumentos. Unido esto a la falta de actualización y equiparación de salarios

respecto de los organismos dependientes de Nación, a los músicos no les queda otro

recurso más que protestar. Desgraciadamente, vino la pandemia de COVID 19, se

suspendieron las actividades y todo cayó en el olvido hasta el transcurso del corriente

año, donde se realizaron numerosos reclamos que no tuvieron repercusión pública hasta

el presente. Sucedió durante las representaciones de “TOSCA” y se ha vuelto a repetir

en la despedida de Diemecke. Una espera que haya una pronta solución y que la

situación se pueda revertir para el año próximo.

Se cierra una etapa en la historia de la Filarmónica y comienza otra. Una espera

que sea mucho más productiva, con renovación del repertorio, estreno de obras de

compositores nacionales e internacionales y rescate de obras que han caído en el olvido.

Por el bien de la orquesta, sus integrantes y el de los abonados que acompañan con su

presencia en cada concierto.

jueves, 1 de diciembre de 2022

 

UN AÑO INOLVIDABLE

 

Orquesta Sinfónica Nacional, temporada 2022. Velada “Pasaporte al Siglo XXI”. Concierto Didáctico, Director: Fabián Panisello. Solista: Haydee Schvartz (Piano). Programa: Fragmentos comentados de Obras de Reich, Ortíz de Zarate y Panisello y audición integral de “Atmospheres” de Györgi Ligeti. Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner, 30 de Noviembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Si algo le faltaba a esta temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional en el Auditorio Nacional era esta espectacular semana de cierre con un concierto didáctico en el que se incluyeron fragmentos comentados de las obras a interpretarse en el concierto propiamente dicho del próximo Viernes 2 de Diciembre y una obra capital de la producción musical del siglo XX como cierre, la  que en el concierto del día 2 será reemplazada por una de las composiciones de mayor cargazón emotiva de la producción de Gustav Mahler las “Canciones para los Niños Difuntos” con textos de Friederich Ruckert.

 

  Sea bienvenido el reencuentro con el Maestro Fabián Panisello, compositor argentino radicado desde hace muchísimo tiempo en Madrid en donde es titular de la cátedra de composición de la Escuela de Música Reina Sofía, además de haber sido hasta el 2019 Director de dicha institución. Discípulo de  Elliott Carter, Franco Donadoni y Lluís de Pablo en el campo de la composición como de Peter Eótvos en Dirección Orquestal, el Maestro Panisello  demostró sabiduría durante las explicaciones de los fragmentos a interpretarse, tanto como  en el caso de “Atmospheres” de Györgi Ligeti, que como quedó dicho fue la única obra interpretada por completo en esta ocasión. En forma llana y sencilla el Mtro. llegó al público y le mostró las características de cada obra. Primero se realizaron ejemplos con la orquesta, luego fragmentos completos. Cabe consignar que las ilustraciones ofrecidas estuvieron respaldadas por diapositivas que mostraban tanto las características de cada obra, como también las partituras para que los músicos, estudiantes, o quienes lean música que se hallaran presentes pudieran de antemano tener esa información esencial.

 

  Dentro de las tendencias elegidas por Panisello para este programa, se dio comienzo con el primer pasaje integro de “Variaciones para dos pianos vientos y cuerdas” de Steve Reich. Primera sorpresa, una obra de corte minimalista, inicialmente analizada en ejemplos tomando como base los acordes de diferentes secciones de la orquesta. La obra además de los dos pianos, requiere la presencia de tres teclados dentro del orgánico orquestal, prueba clara de la contundencia que Reich empleará en muchos pasajes. La apertura interpretada nos trae un tema que gana en intensidad con el correr de las variaciones. La respuesta de la Sinfónica es increíble, con una homogeneidad de sonido pocas veces escuchada. Impactó en el público que rubricó con un muy sostenido aplauso la labor.

 

  En segundo lugar se interpretó un fragmento  de “El Sistema y sus Reglas” de Juan Ortíz de Zárate para Piano y Orquesta, que contó con la siempre bienvenida presencia de Haydee Schvartz como solista. Aquí los ejemplos vinieron de la propia Schvartz desde el piano para luego ir a un pequeño pasaje con la orquesta. En esta obra, Ortíz de Zarate reelabora elementos que pueden apreciarse hasta en música popular y construye a partir de ello una composición de mucha fuerza, a lo que tanto Schvartz, impecable como siempre en este tipo de obras, como la Orquesta en sí respondieron con creces a los requerimientos de la partitura.

 

  El Mtro. Panisello ofreció dos fragmentos de su Obra “Aksaks” (palabra turca que expresa un patrón rítmico de melodías tanto de la propia Turquía como de medio oriente y hasta de la región Balcánica), la que fuera encargada y estrenada por Pierre Boulez al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio del Sud Oeste de Alemania en 2008.  Surgida de la búsqueda y de su interés por investigar, toma como base ese tipo de música y se interna aún más en la exploración de células musicales binarias surgidas de dicha búsqueda. De los cinco movimientos que la integran, el Mtro. tomó los Nºs 2 y 5 ( de los 5 fragmentos que integran la obra). Podemos decir que pinta en música un verdadero universo. Ha sido una de las audiciones más reveladoras de los últimos tiempos.

 

  Y el cierre vino de la mano de “Atmospheres” de Györgi Lygeti. ¡Por fin hecha por una Orquesta Argentina! y en una imponente interpretación de la mano de la sabia guía de Panisello. Todos los detalles, las sonoridades, la experimentación que Lygeti emplea en esta partitura de 1961 que nunca envejece, estuvieron en el escenario para cerrar de modo magistral esta fiesta musical. Después de un muy incierto comienzo entre Febrero y Marzo, tras los convenios celebrados, salarios recompuestos, las vacantes cubiertas por provisoriamente por concursos y contratos y la promesa de la efectivización de los cargos vacantes, la Sinfónica Nacional ofreció una programación espectacular con eje en la creación argentina y obras de sumas dificultades de las que emergió airosa en cada desafío. Por eso sostengo que ha vuelto a ser la mejor orquesta del País y debemos celebrarlo.

 

 

Donato Decina

 Sábado 26/11 y Domingo 27/11

Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal de São Paulo 
Director Alessandro Sangiorgi 

Programa 
1° Parte  Sinfonia N° 103 de Franz J. Haydn 
2° Parte  Sinfonia N° 4 de Gustav Mahler
           Solista Aymee Wentz
 Una interesante propuesta para los conciertos de la Orquesta del Teatro Municipal de São Paulo. Con la dirección del M° Alessandro Sangiorgi, se interpretó el sábado pasado la Sinfonía N° 103 de J. Haydn, obra que integra el ciclo de doce sinfonías, genéricamente llamadas "Salomón" o de "Londres"
Talvez poco frecuentada, tuvo una versión muy ajustada al clacisimo que representa.
Alejandro Aldana, concertino de la Orquesta, brindó unas variaciones bellísimas en el segundo movimiento de la sinfonía. Tambien a destacar la intervención de la timbaslista, ya que esta obra se inicia con un solo de este instrumento, nada frecuente en los tiempos de la composición de la misma. En la segunda parte se brindó la Cuarta Sinfonía de Gustav Mahler.La más breve y económica de diez sinfonías que recorren la vida del autor como un eje enigmático y fascinante. La retórica del énfasis se repliega y está restricción se muestra en la orquestación. Mahler elimina los títulos de los tres primeros movimientos, pero retiene el último, "La vida celestial", que corresponde a una canción compuesta en 1892, y la coloca al final de la Sinfonía. La  soprano Aymee Wentz fue la voz en este 4° movimiento, y cumplió con creces lo que Mahler pide ... una cálida voz infantil y absolutamente sin parodia...
Así se llega al final de la obra, a la que el M° Sangiorgi supo dar el clima adecuado a esta composición, permitiendo que  en muchos pasajes complejos, la Orquesta mostrara un gran desempeño.
Un detalle a destacar, este programa se presenta en dos oportunidades, sábado y domingo  17 hrs, y con gran concurrencia de gente joven, será que por fin no solo "cabelleras blancas" son las  se observen el la platea.... que así sea.
Marta Lugo de Palacio 

miércoles, 30 de noviembre de 2022

 

TOSCA – 29/11/2022

Teatro Colon

Anoche subió a escena en el Teatro Colon, la última función de Tosca, que tuvo a la soprano rusa Anna Netrebko como protagonista.

Sin duda alguna, Netrebko fue la figura de la noche, y la gran soprano cumplió con las expectativas que sobre ella tenía el público del Colon, que la ovacionó. Su interpretación fue muy buena, con momentos de gran calidad vocal, (cantó un “vissi d’arte” estupendo), y una gran desenvoltura en la composición escénica del personaje.

Por su parte, Yusif Eyvasov fue un sólido Cavaradossi y a pesar de que su timbre de voz no es grato, tuvo detalles expresivos muy interesantes y robustez en la zona aguda que dejaron una buena impresión.

Muy bien también, la performance de Fabián Veloz, a quien ya conocíamos interpretando al Baron Scarpia. Robustez vocal e intensidad dramática,  fueron las características principales en su composición de este personaje.

En los roles comprimarios, se destacaron Gustavo Gibert, Carlos Esquivel y Dario Schmunk.

La dirección del maestro Michelangelo Mazza, fue correcta, a pesar de ciertos momentos en que estuvo al borde de desajustes entre foso y escena.

Antes de comenzar la función y luego al finalizar, hubo reclamos con carteles por parte de la Orquesta y el Coro Estables del teatro por mejoras en las condiciones laborales, que tuvieron un decidido apoyo del público presente en la sala.

El Colon, con sala llena y un público muy entusiasta disfrutó de esta muy buena versión de la magistral obra de Giacomo Puccini.

Párrafo aparte.

Es de lamentar que ninguna de estas tres funciones interpretadas por Anna Netrebko, fueran transmitidas de modo tal, de que pudiera ser vista, o por lo menos, menos escuchada, por aquellas personas que no han tenido la oportunidad de presenciarlas en el teatro. Se podrán dar muchas justificaciones, pero cualquiera es inaceptable. Por tradición, por importancia, o simplemente por la función social que debe cumplir el Teatro Colon, es reprochable que este acontecimiento no haya sido difundido.

 

Roberto Falcone

martes, 29 de noviembre de 2022

 

Muy buen recital de Horacio Lavandera a beneficio de UNICEF en el Colón

 

UNIDOS POR UNA BUENA Y NOBLE CAUSA

Martha CORA ELISEHT

 

            Desde su creación en 1946, UNICEF es una de las instituciones más prestigiosas que existen en todo el mundo. Posee representación en 194 países y se encarga de velar por los derechos básicos y fundamentales de los niños: entre otros, el derecho a la alimentación, la educación y la salud. No obstante, existe todavía un 48% de niños en todo el mundo que no tienen acceso a una alimentación balanceada, indispensable para el correcto funcionamiento del cerebro y, por lo tanto, para el proceso de aprendizaje, elemental en la educación de todo ser humano. Por dicho motivo, recibe numerosas donaciones de empresas y aportes de donantes particulares en todo el mundo brindando ayuda donde más se necesita. Otra forma de lograr aportes para beneficio de la institución es la organización de eventos masivos donde acude gran afluencia de público, como es el caso de conciertos y recitales. Precisamente, el pasado lunes 28 del corriente se organizó un concierto a beneficio de esta entidad en el Teatro Colón, con la participación del pianista Horacio Lavandera, la soprano Virginia Tola, la violinista Lucía Luque Cooreman y la violoncelista Karmen Rencar, quienes interpretaron el siguiente programa:

-         Sonata para piano n°11 en La mayor, K.331 (manuscrito encontrado en 2014)- Wolfgang A. MOZART (1735-1791)

-         Sonata para piano n°14 en Do sostenido menor, Op.27, n°2 (“Claro de Luna”)- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

-         Trío en Sol menor para violín, violoncelo y piano, Op.17- Clara WIECK SCHUMANN (1819-1896)

-         Seis lieder, Op.13 para soprano y piano- Clara WIECK SCHUMANN (1819-1896)

El recital contó con una presentadora de lujo: Teté Coustarot, quien se encargó de anunciar los objetivos de UNICEF, presentar a sus autoridades -entre otros, el actor y locutor Julián Weich, embajador argentino ante la entidad desde hace 30 años- y la representante de UNICEF en Argentina Luisa Brumana, quien se dirigió al público antes de comenzar el concierto con palabras alusivas al funcionamiento de la entidad.  Acto seguido, Horacio Lavandera hizo su presentación sobre el escenario del Colón para interpretar la mencionada sonata de Mozart.  No se sabe a ciencia cierta cuándo se compuso esta sonata -cuyo último movimiento, Andantino allá turca, es famoso en todo el mundo y una de las obras más conocidas del compositor-, pero según una carta enviada por Mozart a su padre en 1784, indicaba claramente la inclusión de esta sonata junto con sus homónimas en Do mayor y una próxima en Fa mayor. Posteriormente, el bibliotecario húngaro Bálacz Mikusi descubre en 2014 cuatro páginas del manuscrito original de Mozart en la Biblioteca Nacional Széchény de Budapest y las comparó con el manuscrito del mencionado andantino alla turca. La escritura y las anotaciones coincidieron perfectamente y es la versión que se representa desde 2014 hasta la actualidad. Consta de tres movimientos: Andante grazioso (tema con 6 variaciones, característica de la escuela francesa), Menuetto (minuet y trío, que representa la mayor parte de la obra en cantábile) y el Andantino alla turca, que es el más conocido y que habitualmente, se representa por separado. Se denominó de esa forma porque imitaba las bandas turcas de Jenízaros, cuya música estaba de moda en aquella época. La coda mayor con la que finaliza la obra remeda la entrada del Gran Sultán con ruido de tambores. La interpretación de Lavandera fue soberbia, merced a su maestría, su digitación y su prodigalidad. Lamentablemente, tuvo que dirigirse al público para solicitar que no se aplaudiera entre movimientos -hecho que se cumplió a rajatabla luego de los aplausos a destiempo después del 2° movimiento-. El público deliró al finalizar tan célebre y archiconocida pieza.

Posteriormente, Horacio Lavandera interpretó otro clásico de clásicos: la Sonata n°14 en Do sostenido menor (“Claro de Luna”) de Beethoven, que sonó perfecta desde el inicio hasta el final en sus tres movimientos (Adagio sostenuto/ Allegretto/ Presto agitato). Fue compuesta en 1801 y dedicada a la condesa Giulietta Guicciardi, hija del conde triestino Guicciardi, quien se desempeñó en Viena como consejero de la Cancillería de Bohemia. La condesa tenía 17 años cuando comenzó a tomar clases con Beethoven y, con el correr del tiempo, el compositor se fue enamorando de ella. El título original de la sonata es “Quasi una fantasía” y el nombre de “Claro de Luna” surgió por parte del crítico alemán Ludwig Relistab tras la muerte de Beethoven, quien comparó al primer movimiento de la pieza con el claro de la luna en Lucerna.

Para la segunda parte del concierto, se eligieron obras de Clara Wieck Schumann, esposa del músico y célebre pianista, pero que también se destacó como compositora. Sin embargo, su obra cayó en el olvido y recién se comenzó a rescatar a partir de 1970 en adelante y se decidió representarla en el presente recital. El Trío en Sol menor, Op.17 es el único trío que compuso para violín, cello y piano durante su estadía en Dresde en 1846 y consta de 4 movimientos: Allegro moderato/ Scherzo/ Andante/ Allegretto. Escrito en forma de sonata, el 1° movimiento posee mucha modulación y cromatismo, que permite que cada uno de los instrumentos se luzca por sí mismo, además de poseer un equilibrio sumamente armónico. El 2° movimiento consta de 3 secciones: Scherzo en Si bemol mayor, Trío en Mi bemol mayor y Scherzo en la tonalidad inicial. Muy a menudo, el violín lleva la melodía, mientras el cello acompaña en pizzicato y el piano toca los acordes. El 3° movimiento arranca con un solo de piano y es tomado por el violín y el cello en contraste, para desembocar en el monumental Allegretto, que toma 8 ritmos húngaros. Una obra maestra, que sonó perfectamente bien. Era la primera vez que esta cronista escuchó a Horacio Lavandera en calidad de pianista acompañante -en este caso, formando parte de un trío-, perfectamente ensamblado merced a la calidad de la violinista Lucía Luque Cooreman y la cellista Karmen Rencar, quienes tuvieron una destacadísima actuación. Por último, la soprano Virginia Tola tuvo a su cargo la interpretación de los Seis lieder, Op.13 sobre poemas de Heinrich Heine, Friedrich Rueckert y Emanuel von Geibel (Sumido en sueños sombríos/ Ambos se amaban/ Embrujo de amor/ La luna llega apacible/ He visto en tus ojos/ La callada flor de loto).  Fueron compuestos en 1841 y tuvieron mucho éxito en su momento. Durante el presente recital, Lavandera demostró que no sólo es un excelente concertista, sino también un muy buen pianista acompañante. Virginia Tola tuvo un muy buen desempeño en los lieder más románticos (Embrujo de amor, He visto en tus ojos y La callada flor de loto, que culmina dejando un final abierto), mientras que apenas se la escuchaba en los otros. Al cierre del recital, todos los intérpretes salieron a saludar provistos de sus partituras para ofrecer un bis: Prendiditos de la mano, de Carlos López Buchardo, en la voz de Virginia Tola con acompañamiento del trío instrumental (una improvisación, según palabras del propio Horacio Lavandera) que permitió el lucimiento de todos. Breve, pero bueno y, como tal, aplaudido por el público.

No hubo intervalo, pero sí un breve impasse donde se le entregó a Julián Weich una placa conmemorativa por su desempeño como embajador honorario de UNICEF. Al final del concierto, no faltaron los tradicionales ramos de flores y las fotografías de los artistas sobre el escenario y ofreciendo flores al público. Siempre es un placer disfrutar de un buen concierto y más aún, cuando se destina a una buena -y noble- causa.

domingo, 27 de noviembre de 2022

 

 

 

SIEMPRE SORPRENDENTE-SIEMPRE SORPRENDIENDO

 

Concierto a cargo de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación: Director: Sebastiano de Filippi. Solista: Adrián Felizia (Viola). Programa: Obras de Piazzolla, Wagner, Haydn y Dvorak. Salón del Primer Piso de la Ex Confitería del Molino, 25 de Noviembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  En lo que ha sido la penúltima presentación de este año  de sus conciertos regulares, la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación Argentina lo hizo en esta oportunidad en el marco del salón del primer piso que perteneciera a la Confitería del Molino. Se trata de un ámbito absolutamente restaurado y preservado tal como luciera al menos hasta los tiempos previos a su cierre allá por la última década del pasado siglo. Erigido durante la “Belle Epoque”, sus revestimientos en madera, sus columnas de mármol, las arañas de caireles de cristal, el imponente vitral que corona su cielorraso y sus pisos de roble de Eslavonia son mudos testigos de una Argentina ambiciosa,  que pretendió ser la “París de Sudamérica” o tal vez parte por extensión de ese “Rincón Madrileño” en Buenos Aires como se puede denominar a la Avenida de Mayo. En ese lugar, que se reveló como un muy interesante espacio para la audición de música, dada la buena acústica que producen los elementos que anteriormente describí, se ha presentado el conjunto del Congreso. Dos elementos coronaron a este imponente salón: un “palco” musical ubicado en la parte superior al fondo del salón que permitía la presentación de músicos en vivo para amenizar las fiestas que allí se celebraban y la presencia de un piano de cola como mudo testigo (¿pertenecería al inventario de la confitería o cual sería su origen? ). ¿No sería bueno comprobar su estado, restaurarlo e incorporarlo como patrimonio de la orquesta?.

 

  Denominado “Legado Europeo” el programa incluyó: “Tardecita Pampeana”, pagina fechada en 1949 por Astor Piazzolla, del que si bien sabemos de su formación europea bajo la guía de Nadia Boulanger, en esta breve página toma como base un tiempo de vidalita al estilo de Don Alberto Williams, no exenta de algunos toques sumamente personales que la Orquesta muy bien guiada por De Filippi se encargó de exponer en buena forma. Si debemos darle una definición, bien podría tratarse de un ejercicio de composición muy grato al oyente y exhibe una faceta distinta del gran compositor nacional. Como quiera que fuese, sea muy bienvenida su audición.

 

  Otra revelación del concierto fue la presentación de “Una hoja de Album” de Richard Wagner, catalogada como WWV 94 de su producción y fechada en 1861. Un trabajo para cuerdas sumamente interesante de extensa exposición, con hábil manejo de la melodía y pasajes de interesante belleza sonora en la que las cuerdas tuvieron instantes de gran lucimiento. ¿Serán primeras audiciones tanto esta obra como la de Piazzolla?. Quedarán como interrogantes ante la falta de información previa.

 

 La primera parte culminó con la interpretación del Concierto en Do mayor, Hob VIIb:1 de Franz Joseph Haydn, originalmente compuesto en 1761 para violonchelo y orquesta de cuerdas y aquí ofrecido en una transcripción para viola y orquesta de cuerdas cuyo autor de la misma se desconoce. Adrián Felizia, solista de dicho instrumento en la Orquesta Estable del Teatro Colón, tuvo a su cargo el rol central. A lo largo de sus tres movimientos exhibió refinado y muy bello sonido y un perfecto entendimiento con la Orquesta y el Director, quienes a su vez demostraron estar a la altura de la página con participaciones muy ajustadas y un sonido muy homogéneo. Ha sido una muy buena versión de este trabajo, coronada por el sostenido aplauso de la concurrencia, que debió haber sido más sostenido aún de no haber mediado la intempestiva intervención de la locutora oficial de la transmisión vía streaming de este concierto para anunciar lo que se había escuchado. Vaya a saberse la causa de tanto apuro.

 

  La segunda parte estuvo íntegramente dedicada a la Serenata para Cuerdas Op. 22 de Antonin Dvorak.  Obra de 1875, a lo largo de sus cinco movimientos exhibe la belleza y la frescura de las melodías bohemias a las que el compositor tanto honró, la melancolía expresada como en tantas otras páginas suyas a través del tiempo de Vals,   y  a la profundidad que  alcanza el “Larghetto” previo al cierre de la composición. Sorprendió el conductor empleando un ”tempi” apenas algo más lento de lo habitual pero con el que ganó en una mayor homogeneidad en las exposición de los temas. Vaya el reconocimiento fundamental para las dos violonchelistas del conjunto que en gran parte de la obra debieron asumir el rol de sostén de la orquesta ya sea desde los “pizzicato” como en un  trabajo de “contínuo”. Todos los instrumentistas a partir del trabajo y la guía del Concertino, Pablo Pereira, ofrecieron una labor contagiosa y sin fisuras, dando por resultado una versión impactante, largamente saludada por el público y, aquí sí, sin interrupciones “a las apuradas”.

 

  Dado que el clima de Buenos Aires a esta altura del año marca el comienzo de las épocas de altas temperaturas, sería muy buenos que de producirse nuevas presentaciones en este ámbito del “Molino” se produzcan en época invernal, momento justo para poder apreciar allí la buena música. Ah, por supuesto, hay un piano ahí con ganas de volver a hacerse escuchar. Háganse cargo y no se olviden de él. La Orquesta estará agradecida.

 

Donato Decina

 

Estupenda dirección de Federico Jusid al frente de la Filarmónica en el Colón

 

SIEMPRE ES MUY BUENO RENOVAR EL REPERTORIO

Martha CORA ELISEHT

 

            Cuando una navega por las redes sociales, muy a menudo aparecen infinidad de sitios y grupos de noticias relacionadas con la música clásica. Últimamente, muchos de los integrantes de dichos grupos preguntaron por qué no había más compositores de la denominada música académica o nuevas obras para repertorio sinfónico. Nada más alejado de la realidad, ya que se trata de un mero preconcepto. No sólo hay nuevos compositores de música sinfónica, sino también obras sumamente interesantes. Precisamente, el ejemplo lo dio la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) el pasado viernes 25 del corriente dentro de su tradicional Ciclo de Abono en el Teatro Colón, bajo la dirección de Federico Jusid -compositor y director de orquesta argentino radicado en España- y que contó con la participación del acordeonista Iñaki Alberdi y la actriz Luisina Brando en calidad de recitante.

            En esta ocasión, el programa estuvo íntegramente compuesto por obras de compositores argentinos, muchas de las cuales eran inéditas y que se detallan a continuación:

-         Helles Bild- Alex NANTE (1992) (Estreno sudamericano)

-         Concierto para arpa y orquesta, Op.26 (versión para acordeón de Federico Jusid)- Alberto GINASTERA (1916-1983)

-         Kinetic Overture- Federico JUSID (1973)

-         Bidaia (Viajes) para acordeón y orquesta sinfónica (obra comisionada por el Teatro Colón- estreno mundial)- Federico JUSID

            Tras la entrada del concertino Pablo Saraví y la tradicional afinación de instrumentos, Federico Jusid se dirigió al público munido de un micrófono para explicar brevemente una reseña de las obras. La primera de ellas data de 2019 y se basa sobre la obra homónima del artista plástico Vassily Kandinsky -precursor del expresionismo en Rusia y máximo exponente del rayonismo-, quien expresó la comunión entre artista y espectador como puestas a disposición mediante la combinación de sentidos (sinestesia). Alex Nante traduce en música esta obra con un tinte atonal e impresionista a la vez, mediante un glissandi entre cuerdas y percusión al inicio, con contrapuntos entre maderas y metales – que remedan a Epitalamion, de Fartein Valen- y posteriormente, entre violín y arpa -notable labor de Pablo Saraví y Alina Traine al respecto, al igual que el trío formado por Fernando Ciancio (trompeta), Fernando Chiappero (corno) y Matías Bisulca (trombón), cuyo desempeño fue excelente.  Además, permite el lucimiento de los principales solistas de los diferentes grupos de instrumentos. La orquesta sonó perfectamente afiatada y afinada, con un magnífico trabajo de coordinación entre los diferentes grupos de instrumentos y los contrapuntos correspondientes (maderas y metales, primeros y segundos violines con contrafagot, fanfarria de trombones acompañada por solo de tuba). La obra cierra con una recapitulación sobre el primer tema, sostenido por la cadencia en las maderas hasta que la melodía se desvanece. Tras la cálida acogida por parte del público, se invitó a Alex Nante a pasar al escenario, ya que estaba presente en la sala.

            Alberto Ginastera compuso su Concierto para arpa y orquesta en 1956 y consta de 3 movimientos: Allegro giusto/ Molto moderato/ Liberamente capriccioso- vivace. Es una obra tonal -escrita en Mi bemol mayor- donde el instrumento solista posee su cadencia principal al inicio del 3° movimiento. En este caso, Federico Jusid solicitó permiso correspondiente al editor para realizar una transcripción para acordeón. No es un instrumento muy incorporado al repertorio sinfónico y, por lo tanto, la labor realizada tanto por Jusid como por el acordeonista vasco Iñaki Alberdi resultó muy interesante desde todo punto de vista. El solista es un virtuoso del instrumento y estuvo perfectamente acompañado por la orquesta. Por determinados momentos, sonaba como si fuera un órgano y en la mencionada cadencia -que emula las 6 notas de las cuerdas de la guitarra: Mi-La-Re-Sol-Si-Mi- acaparó todos los sentidos. Se lo notó sumamente atento al desarrollo de la partitura en los tramos correspondientes a la orquesta y sus entradas fueron perfectas, motivo que le valió numerosos aplausos. También se dedicó la partitura a Georgina Ginastera -hija del compositor-, quien también se encontraba presente en sala.

            Federico Jusid compuso su obra Kinetic Overture por encargo de la Orquesta de la Radio y Televisión Española en 2018 y su estreno tuvo lugar al año siguiente en Madrid. Consta de 3 movimientos: el primero, en estilo minimalista, que se inicia con un solo de clarinete bajo en contrapunto con numerosos instrumentos y efectos de percusión (sobre todo, en idiófonos) donde, poco a poco, se incorporan las diferentes secciones de instrumentos de la orquesta, con ribetes que emulan la música de Philip Glass. En cambio, le segundo posee un neto corte impresionista, con ribetes que recuerdan a Ravel y Debussy en el trío formado por arpa, piano y celesta -que, a su vez, representa el hilo conductor de la obra-. Tras un tutti orquestal, las disonancias entre cuerdas y maderas emulan el sonido de una ocarina. La obra culmina con un movimiento lento, con recapitulación del 1° tema (minimalista) para culminar con la melodía impresionista del 2° movimiento hasta desvanecerse. Una obra que gustó y fue muy bien recibida por el público, donde la Filarmónica exhibió un maravilloso trabajo de ensayo y sintonía fina.

            La obra de cierre fue un estreno mundial: Bidaia (Viajes, en euskera), compuesta durante el transcurso del corriente año y encomendada por el Teatro Colón para la Filarmónica, basada en el poema Itaca, de Constantino Kavafis, que exalta la figura de Ulises -héroe máximo de La Odisea- y sus viajes y que está dedicada a Iñaki Alberdi. Según versos del mismo autor:

Mantén siempre a Itaca en tu mente;

Llegar allí es tu destino,

Pero no tengas la menor prisa en tu viaje.

Es mejor que dure muchos años

Y que, viejo al fin, arribes a la isla.

La obra consta de 7 números, divididos en tres partes: Inauteriak (Carnaval), Ontziz (Navegando), Tximistak (Chispas), Ilunak (Sombras), Makinak (máquinas) y Coda. Abre con un ostinato in crescendo en cuerdas, mientras la recitante realiza su presentación. Fue un auténtico placer escuchar una voz con una modulación perfecta como la de Luisina Brando en este rol, quien volvió a aparecer en el Colón para acompañar a su hijo luego de estar alejada durante 8 años de los escenarios porteños. Tras el recitado, el acordeón hace su presentación y realiza variaciones sobre un tema con reminiscencias de Ravel y Debussy luego del tutti orquestal. Mkientras que los dos primeros números evocan los viajes, el tercero comienza oscuro y sombrío, pero luego se torna luminoso. En el cuarto, tras una poderosa introducción a cargo de la percusión, el solista toma la melodía mediante una serie de variaciones, donde se incorporan ribetes de tango. El quinto evoca la nostalgia y el deseo del protagonista por volver -a cargo del solista- mientras la orquesta toma la melodía in crescendo. El último número previo a la coda final es de carácter luminoso, alegre y colorido. Por último, la coda condensa las diferentes melodías de los movimientos anteriores y, en determinado momento, el solista desciende del escenario, comienza a tocar el acordeón desde la platea y se aleja, mientras un glissandi a cargo de la flauta y el arpa sumamente armónico anuncia el final. Una obra hermosa, muy bien trabajada, ricamente elaborada, que arrancó numerosos aplausos y vítores por parte del público y una gran ovación para una actriz de los quilates de Luisina Brando.

            Como periodista especializada, éste es el Colón que una quiere escuchar. Un ámbito propicio por excelencia para la realización de conciertos sinfónicos y donde se estrenan obras de compositores nacionales -cosa que hacía rato que no venía sucediendo hasta el presente año- y una orquesta a la que se le encomiendan obras para ser estrenadas dentro de su ámbito natural. Y cuando se realiza un muy buen trabajo de ensayo y preparación previa, los resultados están a la vista. Unido esto a una renovación del repertorio sinfónico, éstos son los valores que hay que rescatar y promover.