lunes, 26 de septiembre de 2022

 El Sábado 17/9 se presentó el Dúo formado por Marcelo Ayub y Benjamín Báez en el Ciclo de Conciertos de Cámara 2022 que se lleva a cabo en el Auditorio de la Fundación Museo Rómulo Raggio. El programa incluyó obras de F. Chopin y  S. Rachmaninov.

Se inicio con el Estudio N° 7 op.25 de Chopin. Aquí se muestra al Chopin habitual de la micropieza concisa y dedicada a un estado de ánimo básico que rechaza la evolución hacia las elaboraciones de las formas grandes. Los artistas supieron dar ese clima en la ejecución de esta primera obra .Le siguió del mismo autor en colaboración con A. Franchomme, el Gran Dúo Concertante para violoncello y piano
F. Chopin y A. Franchomme,quienes fueron  al estreno de la ópera Robert le Diable de G. Meyerbeer, conjuntamente compusieron el Gran dúo concertante sobre temas de la ópera, para violonchelo y piano en Mi mayor, Fue un verdadero desafío para los ejecutantes que supieron crear el clima adecuado a esta composición, permitiendo que en muchos pasajes complejos, mostraran un gran desempeño. Ambas obras tuvieron su primera audición en Bs. As.
La segunda parte del concierto estuvo dedicada a Sergei Rachmaninov. Prototipo del artista ruso en exilio y paradigma del pianista romántico a contramano de la historia en un siglo XX caracterizado por cambios y avances crecientes en la música, Rachmaninov fue fiel a los postulados románticos, aunque muchas de sus creaciones denotan una picantez armónica. En primer lugar se escuchó del compositor 12 Romances op. 21 N° 7 . Y para el final la bellísima Sonata para violoncello y piano en sol menor op.19 en una gran versión ,donde Benjamín  Báez demostró su sensibilidad y maestría musical, en tanto Marcelo Ayub llevo exitoso este "tour de force " para el pianista
Ante los efusivos aplausos del público presente, los artistas brindaron tres obras fuera de programa. Estrellita del compositor mexicano Manuel Ponce, obra que le dio fama. Esta vez en transcripción para cello y piano, con un bello cantabile, que tiene manifiesta tendencia ascensional, como para justificar la lejanía del astro respecto a quien la interpreta. Luego "Canciones que me enseñó mi madre" de A.Dvořák en transcripción para cello y piano de F. Kreisler. Esta es  la cuarta de siete canciones de su ciclo Canciones gitanas, B.104, op. 55.
Y finalmente  "El cisne" del compositor francés C. Saint Saëns,  perteneciente al El Carnaval de los Animales.
Como siempre el gentil recibimiento de la Sra Alejandra Krusemann en representación del Museo de la Fundación Rómulo Raggio.

                                                                           Marta Lugo de Palacio

 

En estos tiempos de oscuridad y desanimo es bienvenida la iniciativa de presentar obras musicales que por un rato nos transporten a situaciones y enredos de comicidad para que no olvidemos el sano ejercicio de sonreir.

 

Esto vale porque en poco tiempo en Buenos Aires y alrededores se presentaron, por ejemplo, La Viuda Alegre de Lehar y esta versión de El Murciélago de Strauss en el teatro Roma de Avellaneda. ( Me estan faltando Zarzuelas que fueron ya repuestas en La Plata como EL Barberillo de Lavapies....)

 

En este caso, con un lleno total , la función del viernes tuvo un marco importante para su estreno.

 

Musicalmente la versión tuvo un nivel aceptable, aunque carente de las delicadezas de la partitura. Tiempos en algunos casos muy rápidos y falta de empaste en el conjunto orquestal, quizás influidos por la emoción y los nervios del debut. 

 

Los cantantes fueron todos de nivel superlativo y alli se centra la riqueza y el valor de esta propuesta. Cada uno de los cantantes se entregó totalmente al papel y a la comedia. Todos artistas de fuste....Montserrat Maldonado, Fermin Prieto, Leonardo Estevez ( verdadero maestro de ceremonias), Pablo Pollitzer ( que no solo canta barroco maravillosamente...), Ximena Farías, , Daniela Prado, Roxana Deviggiano, Leonardo Menno, Alejandro Spies

 

La puesta en escena y la concepción teatral me genero cierta controversia, por un lado muy bienvenida la actualización de recursos visuales y herramientas asociadas a los tiempos que corren, como medios escasos se hizo una interesante escenografía y vestuarios. Innecesarias referencias a situaciones de dolor como ser el consumo de drogas y repetición de referencias a modelos actuales que transformaron irónicamente al segundo acto en una fiesta monótona y deslucida.

 

Los gags y referencias fuera de libreto fueron altamente celebrados por lo ocurrente y chispeantes.

 

En conclusión, queda una función esta semana en el IFT. Vayan a verla. Todos salimos tarareando por calle Sarmiento.....

 

Detrás de estas impresiones hay un consciente y profesional trabajo de un equipo de artistas que están arriesgando y apostando para producir espectáculos dignos. Vale también mencionar la labor de Ximena Belgrano Rawson en la puesta en escena, del Mtro. Ezequiel Fautario al frente de la Orquesta Sinfónica Municipal de Avellaneda y de Pablo Manzanelli al frente del Coro del Instituto Municipal de Música. Y eso se agradece, se saluda y se apoya

                                                                                               Ing. Andrés Berretta


sábado, 24 de septiembre de 2022

 

ENTRE LAS PASSACAGLIAS, UN CLARINETISTA BRILLANTE

 

Teatro Colón, temporada 2022: Decimocuarto concierto de abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solista: Andreas Ottensamer (Clarinete). Programa: Obras de Webern, Brahms/Butorac y Brahms. 23 de Setiembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Este programa de la Filarmónica de Buenos Aires generó interés por estos motivos: la rara posibilidad de poder escuchar la Passacaglia Op. 1 de Antón Webern, obra fundamental del período de la segunda Escuela de Viena. Poder percibir a Andreas Ottensaner, solista de su instrumento en la Filarmónica de Berlín y, por supuesto, la promesa siempre latente que dispara una versión de la Cuarta Sinfonía de Johannes Brahms. Una vez más en el podio, su titular, Enrique Arturo Diemecke.

 

  Obra de 1908, compuesta casi al final de sus estudios con Arnold Schöemberg, la Passacaglia Op. 1 de Anton Webern es una página en donde el compositor desarrolla este tipo de obra en forma libre, en la que el tema central va quedando reexpuesto en cada variación. Hay instantes de pleno desarrollo orquestal y otros de carácter más introspectivo. Diemecke guió con suma pericia y de memoria a la Filarmónica, la que a partir de su Concertino Titular, Xavier Inchausti, respondió de modo impecable a los requerimientos del Maestro. Cabe preguntarse  porque recién ahora, cuando su gestión al frente de la Filarmónica está por concluir, aparece este tipo de trabajos en los atriles y no hubo prácticamente desde la visita póstuma de Mauricio Kagel hasta el presente al menos como ahora un inicio de programa con estas obras de sumo compromiso. Da pena luego de esta audición y con este resultado, saber que hubiera podido ser posible una mayor renovación del repertorio.

 

     Primero se lo anunció interpretando uno de los conciertos para clarinete y Orquesta de Mozart. Luego que interpretaría uno de Carl María Von Weber. Sin embargo, Andreas Ottensamer, gran clarinetista y líder de su fila nada menos que en la Filarmónica de Berlín, ofreció una transcripción de Darko Butorac para clarinete y orquesta de cuerdas de la Sonata Nº 1, Op. 120 de Brahms. Antes del comienzo, Diemeche se dirigió al público de modo sutil para tratar de lograr que no se aplauda entre movimiento y movimiento. Lo logró solo de manera parcial. Dio la impresión de que muchos turistas extranjeros se encontraban en la sala con el fin de percibir por si mismos si era cierto todo lo que se dice del Colón y es probable que de allí partieran esos aplausos fuera de lugar. Lo cierto es que ya de un principio el sonido de este notable instrumentista cautivó al público. Exhibió formidable transparencia, riqueza técnica y estupenda veta interpretativa, sumado a un magnífico acompañamiento de las cuerdas de la Filarmónica guiadas por un Diemecke muy entusiasmado al dirigirlos. El arreglo de Darko Butorac es de muy buena factura, respetuoso de la esencia “Brahmsiana” y es justamente Brahms el triunfador en esta página con todo el exquisito poder de su música.  La labor de todos no hizo más que brindarle realce a la composición. Ante los sostenidos aplausos, Ottenseimer retribuyó con el bis más impensado. Agradecido por su convocatoria al Colón, homenajeó a la sala con un fragmento de ópera: el solo de clarinete que acompaña al recitativo de Cavaradossi en “E lucevan le stelle” de “Tosca” de Puccini, sencillamente magistral y ovacionado por el público

 

  En la parte final, el Mtro. Diemecke debió solicitar directamente y por micrófono que no se aplaudiera entre movimientos. Por fin lo logro!. De esta manera se pudo escuchar cómo se debe la Cuarta sinfonía, Op.98 de Brahms.

 

  Llamó la atención un comienzo muy abúlico de la obra. Diemecke hizo un trazo correcto de los dos primeros movimientos pero en cuanto a interpretación en sí, la Orquesta no terminaba de “despegar”, algunas pequeñas imprecisiones en los bronces no hicieron más que acentuar esa impresión. A partir del tercer movimiento las cosas cambiaron de manera radical y pudo escucharse el resto de la sinfonía en la forma en que la conocemos. El movimiento final, una Passacaglia en 32 variaciones, hizo que el programa cerrara en forma “Circular” (Comienzo con la de Webern y cierre con la de iBrahms) y se vio guiar al Diemecke que todos conocemos  con suma enjundia ante una agrupación que aquí sí lo secundo de modo admirable. Párrafo final para el estupendo desempeño de Claudio Barile en el solo de la variación 13. Fue junto con la actuación Ottenseimer lo mejor de la noche.

 

Donato Decina

jueves, 22 de septiembre de 2022

 

 

 

NOCHE DE MUY BUENOS CLASICOS POPULARES

 

Centro Cultural Kirchner, temporada 2022: Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Gustavo Fontana. Solistas: Trío “Colegiales” (Adrían Iaies [Piano, Composición y Arreglos], Diana Arias [Contrabajo], Facundo Guevara [Percusión]). Programa: Obras de Gardelín, Iaies y Bernstein. Auditorio Nacional, 21 de Setiembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Luego de afrontar programas de altísima exigencia, llega a la Sinfónica Nacional este concierto,  al que bien puede definírselo como un remanso en medio de tanto fragor de los compromisos anteriores. Nuevamente la velada estuvo confiada al Maestro Gustavo Fontana (Luego de su muy exitosa presentación del pasado Viernes 16) y las obras fueron de esencia argentino/norteamericana, con un lleno apreciable en el Auditorio Nacional, compuesto por un público que aplaudió con sumo agrado cada una de las interpretaciones escuchadas.

 

  El concierto se inició con el estreno mundial de “Universum” de Gerardo Gardelín, Pianista, compositor, arreglador de música popular y conductor de comedia musical de vastísima trayectoria en Ntro. medio.  La obra es absolutamente tonal, muy melódica, tiene una orquestación pensada para un dispositivo orquestal muy abundante. Se inicia con la exposición de un extenso y nutrido tema inicial el que da paso a una sección central de estilo romántico, para retomar el tema inicial e intercalarlo con el correspondiente a la referida sección central hasta el final de la composición. No cabe duda que tantos años de labor al lado de importantísimas figuras populares hacen que haya una muy persistente influencia musical de cada una de ellas, lo que se nota al escuchar “Universum”. Ha  sido una muy interesante experiencia su audición.

 

  Luego fue el turno para la presentación del Trío “Colegiales”, capitaneado por el reconocido compositor Adrián Iaies  junto a Diana Arias en contrabajo y a Facundo Guevara en percusión. Aquí se tuvo la oportunidad de escuchar 6 temas de autoría de Iaies en versión sinfónica con mayoría de arreglos de Matías Scheines y los restantes a cargo del propio Compositor. Fueron Ellos: “La Chango Farías Juárez” (Homenaje a dos gigantes de la música argentina, el “Chango” Farías Gómez y Manolo Juárez (Iaies fue alumno  y estrecho colaborador de éste último).  “Mariana” (dedicado por el compositor a su esposa), “Chacarera Derrapada”,  “Intro a la Zamba del Parque Saavedra” y la propia “Zamba del Parque Saavedra” para finalmente culminar con “Facu’s Box” (dedicado al percusionista del Trío quién se reveló como muy buen interprete de la “Caja Peruana”). Hubo momentos de conjunto, instantes reservados al Trío y otros de lucimiento individual de sus miembros. Aquí a la notableformación invitada se sumó la pericia de Fontana guiando a la Sinfónica,  logrando un muy buen empaste en todas las obras. Destaco  especialmente: “La Chango Farías Juárez” en donde Iaies rescata la esencia de la música de finales de los 60 y primera mitad de los 70 de la pasada centuria, momento de la eclosión  del folcklore en Buenos Aires. “Mariana” en  la que se perciben notas de “Bossa” de alta calidad y “Facu’s Box”, donde Facundo Guevara hace en sus solos de la obra que le han dedicado una creación en sí misma, mientras que Diana Arias desde el contrabajo se erige en la columna vertebral del conjunto. Iaies en el piano obtuvo instantes de exquisita factura. Fue muy grata la audición de los instantes introspectivos que contienen algunas de las obras escuchadas.

 

  El cierre nos trajo una muy buena labor de Fontana junto a la Sinfónica Nacional en una de las mejores versiones que se hayan escuchado de las “Danzas Sinfónicas “ de “West Side Story” (Aquí conocida como “Amor sín Barreras”) de Leonard Bernstein,  que contó en su original con los textos de Stephen Sondheim.  Hubo muy buen empaste,  sonido corpóreo e imponente. Estupendos momentos como en “Somewhere” con solos de violín, viola y violonchelo formidables junto a otros como  el “Mambo” en donde la Orquesta toda descolló.

 

   Dentro de la muy buena empatía que la Sinfónica Nacional estableció con todos los invitados a los que tuve la oportunidad de escuchar, no cabe duda que Gustavo Fontana ha logrado una muy buena relación con el grupo y en cada presentación suya junto a la Sinfónica Nacional se nota.

 

Donato Decina

lunes, 19 de septiembre de 2022

 

HACERSE OIR CON LA FUERZA DE LOS HECHOS

 

“Conmigo o con Nadie”, Opera en un acto de Mailen Ubiedo Myskow. Intérpretes: Mairin Rodriguez (Felicitas Guerrero), Karen Brandán (María), Joel Iglesias Alcorcel (Saenz Valiente), Francisco Morales Quiroga (Tahiel), Ramiro Brandan Korosec (Luís), Rodrigo Olmedo (Enrique Ocampo), Silvina Suarez (Narradora).Vestuario: Tamara Pirillo, Leisa del Valle Ruíz, Agustina Constanzo y Delfina Callo.  Diseño y Realización Escenográfica: Rocío Arlía, Caracterización: Valeria Bejarano y Tatiana Solorzano. Coro y Orquesta: Director Musical: Emiliano García Pérez. Dirección Escénica: Angela Chuffo. Teatro “Hasta Trilce”, función del18/09/22.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

 Dos historias narradas simultáneamente en tiempo real, una muy conocida que ocurrió en la parte final del siglo diecinueve y la otra en Ntros. días. El final es igual en ámbas: la muerte de la mujer a manos de hombres que han sentido amor enfermizo por ellas, relaciones terminadas, rechazo a seguir juntos y de ahí a un paso el femicidio. Felicitas Guerrero es una de ellas. María, una joven del interior es la otra. Felicitas está a punto de consumar su unión con Sáenz Valiente, Enrique Ocampo lo impide asesinándola. Tahiel es la pareja de María. Ella le anuncia que está embarazada de un hijo suyo-Total felicidad. Aparece Luís, su ex pareja,  ya en las primeras escenas la maltrata, la humilla y ahora, preso de furia la asesina. Es un logro, muy grande el haber podido realizar un libreto sumamente conciso y contundente a la vez. Narrar en música dos historias en simultáneo. Fue muy eficaz el recurso de colocar en una narradora el relato del origen de estas historias, como también un juego escénico  en donde vale el texto para ambas historias. También es muy interesante el empleo de los ritmos folckloricos argentinos, en este caso la vidala y la baguala y que las voces líricas perfectamente puedan con ellos desarrollar su canto. Y esto ha sido posible porque Mailen Ubiedo Myskow ha madurado como compositora, ha logrado aplicar mucho de los conocimientos que ha adquirido. El empleo de una pequeña formación instrumental denota la influencia que en ella ha ejercido uno de sus formadores, Marcelo Delgado, y todo esto lleva a que el producto final sea de una altísima calidad. Ubiedo Myskow logra aquí unir elementos contemporáneos con los ritmos nativos que influenciaron a los primeros grandes maestros argentinos y eso también es un logro fortísimo. Ha contado con la inestimable colaboración de Angela Ciuffo en la dirección escénica quien de modo impecable trazó a los personajes, se apoyó en una muy buena iluminación escénica y una muy práctica ambientación realizada por Rocío Arlía. Extrajo de cada interprete los mejores recursos actorales y jamás cayó en el golpe bajo. No se muestran los asesinatos, se los da por sentados. La violencia se expresa en los breves diálogos teatrales, de la misma manera que los diálogos de amor. Fueron impecables los desplazamientos del coro, por momentos apoyando a la narradora como en el teatro griego y en otros buscando donde están las mujeres que transitan el peligro. Las voces protagónicas han sido muy bien seleccionadas desde Mairin Rodriguez como Felicitas Guerrero y una espectacular Karen Brandan como María, pasando por Francisco Morales Quiroga como Tahiel, el verdadero amor de María con un estupendo registro tenoril y muy buena escena. Ramiro Brandan Korosec como Luís, muy imbuido en su muy violento personaje, Rodrigo Olmedo con grato timbre y correcta escena para dar vida al no correspondido Enrique Ocampo. Joel Iglesias Alcorcel como Saenz Valiente creció con el correr de la función y mostró buena línea canora. La revelación de la noche fue Silvina Suarez, con muy buen registro de soprano en el rol de la narradora, tuvo formidable presencia escénica y aquí también da pié a que elogiemos tanto el vestuario realizado con  materiales reciclables por Tamara Pirillo junto a Leisa del Valle Ruíz, Agustina Constanzo y Delfina Callo, sumado a las muy buenas caracterizaciones de Valeria Bejarano y Tatiana Solorzano.  Una prueba de ello es que la narradora fue presentada como una operaria de calle con uniforme,  cobertor y cintas de peligro, que no es otro que el que emerge de las historias a contarse. Tanto las voces del coro como el soporte instrumental han sido excelentemente seleccionados,  muy bien preparados y conducidos por Emiliano García Pérez quién tuvo plena conexión con el palco escénico y logró una impecable concertación. En el final, todas las voces interpretan un “Requiem Aeternam” que inicia en música los oficios de difuntos, intercalado con el “Lacrymosa”. Se solicitó que no haya aplausos y las mujeres del coro llamarán por el nombre y entregarán a los espectadores un volante reclamando por búsquedas no resueltas. Fue estremecedor.

 

 Donato Decina

sábado, 17 de septiembre de 2022

 El sábado 10/9 se presentó en el CCK la Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata.Con la dirección del M° André do Santos, ofrecieron un grato concierto con dos obras de R. Schumann y la Sinfonia N° 2 de A. Scriabin.

Dio comienzo la presentación con una primera audición en Argentina, la Obertura 'Die Braut von Messina' Opus 100 de R. Schumann.
Luego, junto al Argentina Horns Ensemble, la Orquesta interpretó el Konzertstück para cuatro cornos y orquesta en fa mayor opus 86. Obra fruto de uno de los más bellos periodos de creación de Schumann, que él consideraba como una de sus mejores creaciones. Fue una gran demostración de exigente virtuosismo de este Ensemble, formando por Álvaro Suárez Vázquez, Pablo Nalli, Gustavo Berri y Gaston Frosio. A la escucha de esta agrupación se reafirma  su postulación para los premios GARDEL/2022 por el álbum DAUPRAT - GRAND SEXTOUR IN C MAJOR que se puede escuchar  en las diferentes plataformas online.
La segunda parte ofreció la Sinfonía N° 2 de Alexandre Scriabin, de quien la Orquesta está ejecutando sus sinfonías celebrando los 150 años de su nacimiento (6/1/1872). La obra que data de 1901 y fue estrenada en nuestro país por la AGMA (Asociacion general de musicos de la Argentina) dirigida por Jacobo Ficher el 20/5/1940 en el Teatro del Pueblo , presenta cierto parentesco con la N°1, aunque aquí, el principio cíclico está mejor aplicado. Con una introducción sombría, e interrogativa, principalmente dado por los instrumentos de madera, en donde se pudo escuchar muy bellas intervenciones solistas de la clarinetista Amalia del Guidice, como así solos de violin del concertino de la Orquesta, Nicolas Favero
Esta obra postrromantica, surcada de armonías post-tristanescas que permiten infinitas derivaciones a ideas melodicas de contornos espiralados que tienden hacia crecientes suspensiones, una técnica que Scriabin perfecionaria en el Poema del Éxtasis y en Prometeo, fue bien ejecutada por la Orquesta con la conducción del M° Dos Santos

                                                                                         Marta Lugo de Palacio

 

SOBRESALIO EL ESTRENO DE ESTEBAN BENZECRY

 

Teatro Colón: Decimotercer concierto de abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solísta: Noa Wildschut (Violín). Programa: Obras de Bruch y Benzecry. Teatro Colón, 16 de Setiembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  No cabe duda alguna de que la atracción del Concierto que la Filarmónica de  Buenos Aires ha llevado adelante en la sala del Colón, ha sido el estreno mundial del “Concierto para Orquesta” de Esteban Benzecry, Obra comisionada por el Teatro al gran compositor argentino, está dedicada a la Filarmónica y a Enrique Arturo Diemecke. Debió estrenarse en el año 2020 y por las circunstancias adversas finalmente pudo efectivizarse en esta velada.

 

  Si debemos enmarcar el periodo creativo de Esteban Benzecry para esta composición, se da en un momento en el que el fermento artístico estaba influido no solo por esta obra sino por la concreción de un gran aporte al genero lírico cual es la mono ópera “Garasha”  en la que el compositor explora un lenguaje musical expresivo de corte universal y también en la concreción de un CD monográfico de altísima calidad que se integró con su Concierto para Violín y Orquesta con Xavier Inchausti como solista, el Concierto para Clarinete y Orquesta que tuvo en Mariano Rey a su más fiel traductor y el Ciclo de Canciones para Soprano y Orquesta, las que fueran abordadas hace tan solo 15 días atrás en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner con la voz de Ayako Tanaka (la misma solista en la grabación y también dedicataria de “Garasha”), la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional Libertador General San Martín y la Dirección de Pablo Boggiano, también guía orquestal de las grabación de obras de Benzecry , en este caso al frente de la Orquesta Sinfónica de Lviv  (Ucrania).  En el caso que nos atañe, este concierto tiene una fuerte influencia dada por la geografía Argentina, su población originaria  sus rituales de ésta, a los que la música en nada es ajeno y un cierre fuertemente marcado por Buenos Aires y su Tango. Es por ello que ya desde “Ñitholpeyüm” (“El comienzo” en lengua Mapuche), la orquesta va emergiendo desde las sonoridades más bajas y los cornos interpretan una breve melodía que será el hilo conductor de la obra. Con el correr de la misma, Benzecry demuestra sobradamente su capacidad en el manejo de la orquestación y en el empleo de la mayoría de las familias de instrumentos de la orquesta a los que les asigna partes solistas en diferentes momentos de la obra. Hay instantes de poderosos climax, en donde parecen resurgir los rituales indígenas. Otros como en el caso del segundo de los cuatro movimientos que lo integran (“Espacios Reverberantes”) en los que la calma da paso a temas de corte más íntimo donde instrumentos como el Contrabajo desarrollan su solo, mientras que en “Wara Wara” (“Estrellas” en lengua aymará)  la música no está exenta de un halo misterioso, ideal para describir la inmensidad del firmamento y finalmente desembocar en un movimiento de cierre que une simbólicamente a Buenos Aires con el país todo con un tango de raigambre actual que enlazará  con el tema central de la obra con el que la llevará a un muy vibrante final. La versión escuchada trajo al escenario una muy sólida labor de la Filarmónica  en donde llamativamente no participaron la mayoría de solistas titulares, pero quienes ocuparon esas posiciones lo hicieron de modo irreprochable. Sería muy injusto destacar solo a algunos cuando todos lucieron en muy buena forma en sus participaciones. Diemecke guió con pericia a la orquesta, pudiéndoselo percibir muy cómodo con la obra. Lo escuchado permite percibir que será una obra que tendrá mucho recorrido y no se quedará en una sola noche, es sumamente valiosa y ha sido, sín dudas, uno de los estrenos de mayor trascendencia en este año.

 

  En el comienzo la Filarmónica con el concurso de la joven solista holandesa Noa Wildschut abordó una correcta versión del Concierto para Violín y Orquesta Nº en Sol menor, op. 26 de Max Bruch, con el Maestro enfatizando los pasajes de mayor bravura para la orquesta, una solista que necesita tomar un envión para extraer la energía para afrontar dichos pasajes y en donde se le escuchó un sonido chico en los instantes de mayor introspección. Tras la interpretación y por invitación del Maestro, ofreció una correcta versión de una Partita de Johann Sebastian Bach, bien recibida por el público.

 

Donato Decina

 

 

 

EL FUTURO ES TUYO PILAR

 

Comunidad Amijai de Buenos Aires: Concierto a cargo de Pilar Policano (Violìn) y el Ensamble Estación Buenos Aires: Concertino y Director: Rafael Gintoli. Programa: Obras de Bach, Vivaldi, Mendelsohn y Kreisler (15 de Setiembre de 2022)

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Aún no partió y de alguna manera todos comenzamos a extrañarla. Esa es la sensación que quedó flotando en el ambiente luego de la presentación que Pilar Policano efectuó en el Templo de la Comunidad Amijai de Belgrano el pasado día 15. Concierto que tuvo como nervio-motores fundamentales a Eugenio Scavo (Coordinador Artístico), asistido por Zulema Scarabino, Gabriela Olcese, Matías Bomse y el propio Rafael Gintoli, maestro de Pilar y líder del Ensamble Estación Buenos Aires. La finalidad. Recaudar fondos para que la Familia Policano en pleno pueda acometer el desafío de asistir a Ntra. querida interprete en la primera etapa de su estancia formativa Europea, la que será en Graz bajo la tutela del Mtro. Boris Kuschnir gracias al aporte fundamental de la beca Teresa Grüneisen del Mozarteum Argentino, cuya plana mayor dijo presente en esta cita. Gran parte del recinto tuvo también entrada libre y gratuita y por ello no fue de extrañar que el lleno fuese prácticamente total. Fue una noche de grandes emociones y de genuinas sorpresas ante la nueva demostración de talento que Pilar Policano ofreció ante los que tuvimos la fortuna de estar presentes.

 

  Tras las presentaciones de Eugenio Scavo, quien entre anécdotas y anuncios matizó el desarrollo musical, Pilar apareció para acometer sola la Partita Nº 3 en Mi mayor catálogo BWV 1006 de Johann Sebastian Bach. Muy segura, con un sonido límpido y transparente, la música fluyó de su instrumento  de modo magistral. Aparecieron muchas sutilezas, propias de alguien con mucho aplomo y ella lo tiene.

 

   Al mando de Gintoli ingresaron los integrantes del Ensamble Estación Buenos Aires con los que Pilar interpretó el Concierto en Fa menor, Nº de Catálogo Rv. 297 “El Invierno” , integrante de la serie “Las Cuatro Estaciones” de Antonio Vivaldi. Pilar asombró en la interpretación, constituyéndose en el eje de la misma. “Tempi” de minuciosa exactitud. Delicadeza interpretativa. Sonido refinado y pulcro. Total consustanciación con el estilo. No pudo pedirse nada más.

 

  Tras un breve intervalo, resuelto ante el público con una charla entre Gintoli y Scavo, Pilar retornó  para interpretar el Concierto en Re menor Nº de catálogo MWV 1003 para Violín y Orquesta de Cuerdas de Félix Mendelsohn, con lo que en pocos meses Ntra. joven interprete ofreció en Buenos Aires las dos grandes obras que Mendelsohn  compuso para el instrumento. A lo largo de sus tres movimientos, Pilar tuvo aplomo, solvencia y estupenda técnica, logrando una vez más un formidable trabajo, ovacionado por el público tanto como “El Invierno” de Vivaldi.

 

  El cierre “formal” encontró a Pilar ofreciendo una página que ya le escucháramos en su anterior presentación en el Jockey Club de Buenos Aires. Allí fue acompañada con piano, aquí con Orquesta: “Tambourin Chinois” Op. 3 de Fritz Kreisler que obró como simpático y delicadísimo cierre tras tanta exigencia.

 

  Por supuesto que hubo lugar para “algo más”  fue una versión de “La Cumparsita” en arreglo de Vicente Zito en la que parecieran entrelazarse la sección principal de la página de Matos Rodriguez con la de otro tango de la época: “El Pañuelito Blanco” de Juan de Dios Filiberto. Y luego, junto a su formador Rafael Gintoli, un dúo de Henri Wieniawski con Pilar como primer violín. Como no podía ser de otra manera con total entendimiento y “complicidad”.

 

  Llegó la hora de viajar y esperamos tener las mejores noticias de Ella. Hay pasta, talento y ganas  de muchísimo más. Seguramente volverá  para mostrarnos su crecimiento. A su familia, fuerza y fé en esta nueva etapa. Y para Pilar solo resta decir que el futuro es de Ella y de nadie más hasta donde se lo proponga.

 

Donato Decina

viernes, 16 de septiembre de 2022

 

Concierto de cámara con auspicio de la Embajada de Hungría en el Centro Naval

 

UN REPERTORIO INÉDITO Y SUMAMENTE INTERESANTE

Martha CORA ELISEHT

 

            Hungría no sólo forma parte de la Mittel Europa, sino también de una encrucijada geográfica, que ha permitido que su música sea rica, variada y con numerosas influencias de regiones vecinas. Debido a esta riqueza musical folklórica, ha sido fuente de inspiración para numerosos compositores como Johannes Brahms o el mismo Franz Liszt (Férenc Liszt, en su idioma original). Y dentro del nacionalismo musical húngaro, además de compositores de trayectoria internacional como Béla Bartók y Zoltan Kodaly, hubo otros que no tuvieron trascendencia fuera de las fronteras de dicho país, pero que se inspiraron en sus raíces folklóricas para llevar la música tradicional al ámbito de las salas de conciertos. Por dicho motivo, la agrupación ARS HUNGARICA decidió organizar un concierto denominado “EXPRESIONES DE LA MÚSICA HUNGARA”, que tuvo lugar el pasado martes 13 del corriente en el Centro Naval de Buenos Aires, que contó con el auspicio de la Embajada de dicho país y la dirección artística de Sylvia Leidermann. Participaron el Coral femenino Hungaria y una orquesta de cámara integrada por los siguientes músicos: Oleg Pishenin ((concertino y solista), Zenón Juan Manuel Salvarezza (segundo violín), Simón Da Silva (viola), Gabriel Marinovich (cello), Silvet Salieva (contrabajo), Adrián Sevilla (piano), Nubia Bado (flauta dulce), Arauco Yepes y Luciano Slaibe (percusión).

            Tras una breve presentación a cargo del vicepresidente del Centro Naval, la Embajadora de Hungría en Argentina agradeció la presencia del público antes de presentar al Cónsul Honorario de Hungría en el Chaco -Alejandro Pajor-, quien estuvo a cargo de los comentarios y del significado de las melodías. La velada comenzó con las Canciones del pueblo Csangó para entonar en las noches (Estéli notazás) para coro femenino y piano de Jószef Karai (1927-2013). Es una recopilación de cantos tradicionales nocturnos mediante un canon a dos voces (sopranos/ contraltos) desarrollados en tres melodías: Adagio/ Nocturno/ Czarda. Por tratarse de un coro no profesional, sonó muy bien. Seguidamente, Oleg Pishenin y Adrián Sevilla interpretaron las Tres canciones folklóricas para violín y piano de Lajos Bardos (1899-1986), quien fuera sucesor de Zoltan Kodaly en materia coral y fundador del movimiento “Singing youth”. Esta obra se basa en temas folklóricos típicos -uno de los cuales es tomado por Brahms en la Danza húngara n°5-. A continuación, el coro brindó las Cuatro danzas para el casamiento para coro femenino y piano de György Ligeti (1923-2006), basadas en melodías folklóricas de Transilvania (tierra natal del compositor). A diferencia de la microtonalidad característica de su música, posee una buena línea melódica, con armonías características de la música centroeuropea. De las 4 melodías, dos son lentas y las otras dos, rápidas y se caracterizan por su cromatismo.

            Dentro de los compositores húngaros del siglo XIX, uno de los más conocidos fue Márk Rószavölgyi (1787-1848), que pasó a la posteridad como “el padre de las czardas”, pero además, fue un gran compositor de verbunkos (Canciones de reclutamiento), que se usaban para reclutar voluntarios en el ejército. En este caso, se interpretaron tres verbunkos para orquesta de cuerdas: Campamento militar (Toborzó), Palabras significativas (Ömledez) y Három a táncz (Tres para bailar). Muchas de ellas poseen una cadencia (similar a la de las Rapsodias húngaras n°1 y 2 de Liszt) y se caracterizaron por una muy buena interpretación, con un efecto chicharra por parte del violín y la viola en contrapunto con el violoncello y contrabajo. En el último movimiento, hubo una cadencia del violín en ritmo de polka -excelente labor de Oleg Pishenin al respecto- y el conjunto instrumental se retiró sumamente aplaudido.

            La velada cerró con las Cinco canciones para coro femenino y orquesta de Bela Bartók (1881-1945), que comienza con un canon orquestal y coral de carácter vivaz y breve (Canción del húsar), mientras la siguiente es un lamento (¡No te vayas! ¡No me dejes!) caracterizado por un cantábile en cuerdas. La tercera de las 5 canciones (Canción de los perezosos) es un canon en forma alternada entre contraltos y sopranos alegre y vivaz, con acompañamiento orquestal que repite el juego de las voces. Cielo rojo evoca la tristeza provocada por la evocación de un incendio que destruye los bienes más preciados de una persona- inclusive, un rosal-. Tras el lamento inicial introducido por el coro mediante un canon a tres voces, la orquesta repica posteriormente la melodía. La obra cierra con Cipósütés (Preparación del pancito), que narra una sucesión de eventos donde todos los animales del bosque intervienen en la fabricación de un pan hasta que se lo comen. Esto se logra mediante una melodía alegre interpretada por la orquesta, mientras el coro describe la acción in crescendo. Esta última obra se destacó por una muy buena preparación del coro, al igual que el acompañamiento brindado por la orquesta.

            El bellísimo salón del segundo piso del Centro Naval -con sus magníficos estucados en blanco y dorado- fue el marco perfecto para este tipo de eventos, ya que cuenta con buena capacidad para desarrollar un concierto de cámara. Y por momentos, permitió remontarse a los tiempos del antiguo Imperio Austro- Húngaro, donde este tipo de música brillaba en toda su plenitud.   

           

 

Recital Lírico en la Villa Victoria Ocampo

 

El último recital del ciclo que desde 2015 ofrecen María Paula González –en la producción- y Miguel Silva Macías –en la faz artística- estuvo dedicado al repertorio alemán y austríaco, en la primera parte, y a canciones argentinas en la segunda.

Se presentaron en la ocasión  el tenor Miguel Silva Macías y el pianista Jonás Ickert.

An Clohe, K .524, de Wolfgang Amadeus Mozart , para voz y piano, fue obra inicial del programa. La siguió el aria de Tamino Dies Bildris ist bezaubend schön del singspiel “La flauta mágica” del mismo compositor. De exigencia para la cuerda de tenor es, en una línea melódica sencilla y de gran belleza, de una singular belleza y expresividad.

Franz Schubert compuso el ciclo de lieder Viaje de invierto (Winterreise), sobre poesías de Wilhem Müller, como surge del número de opus del catálogo (89 y D. 911) durante el último año de su vida.  Se trata de una de sus obras más significativas y centrales. En esta oportunidad Miguel Silva Macías interpretó Gute Nacht, el primero de los lieder del ciclo. En la metáfora típicamente romántica del viaje como símbolo de la vida, de un exilio interior y de una exploración, las gradaciones de color son por demás significativas: “Como un extraño llegué y como un extraño me marcho …Para mi viaje/no puedo elegir el momento./Debo hallar mi senda/en la oscuridad./Una sombra vaga a la luz de la luna es mi compañera”. Se trata de una obra de honda y singular belleza y de un gran requerimiento expresivo.

    El lied Sylvia, D.891 de Franz Schubert fue la siguiente obra, a la cual sucedió un interludio con la Fantasía en re menor, K.397 de Mozart, para piano. Le siguió el lied Verborgenheit de Hugo Wolf. La primera sección finalizó con   Zueignung y Morgen, de Richard Strauss.

En la segunda parte fueron abordadas las Cinco Canciones Populares Argentinas, de Alberto Ginastera: Chacarera, Triste, Samba, Arrorró y Gato, que implican diferencias estéticas y requerimientos muy diferentes una de otra.

Como bises, fueron interpretadas Pueblito, mi pueblo, de Carlos Guastavino y  Del cabello más sutil, de Fernando Obradors.

Con obras del Sturm un drang, como las de Mozart, del romanticismo temprano y del tardío, la exigencia en los matices fue diversa. El lied requiere pureza de fraseo, sutileza de inflexiones y ser plasmado en una perfecta pronunciación. Miguel Silva Macías mostró nuevamente la ductilidad, diafanidad y matices de un timbre que resultó especialmente apto tanto en ese repertorio como en el de la segunda parte, donde los requerimientos son muy diferentes.

Une a ello sus cualidades de presentador: es sobrio, cálido y conciso en las referencias a cada obra, capaces de ofrecer un criterio de escucha para el oyente.

Jonás Ickert  es un pianista de gran sobriedad y amplitud en el repertorio que suele acompañar con asiduidad en nuestro medio y se revela como un excelente solista.

Ambos vienen de hacer presentaciones en Estados Unidos.

Como señalé en otras oportunidades, las características salientes del ciclo son la variedad de repertorios –canción alemana, francesa o argentina, así como arias de óperas-, así como el nivel artístico con el cual estos repertorios son abordados, lo que significa la oportunidad de poder asistir a obras poco frecuentes, como ciertos lieder y canciones argentinas.  

 

 

  

           

 

Eduardo Balestena                

 

domingo, 11 de septiembre de 2022

 

Tercer concierto de la Orquesta Estable del Teatro Colon

10/09/2022

El tercer concierto de la Orquesta Estable, en esta temporada, ofreció un programa con obras de Berlioz y Ravel dirigidas por el M°.  Julian Kuerti y el debut en el Colon de la mezzosoprano norteamericana Isabel Leonard.

De Hector Berlioz, se escuchó el ciclo de seis canciones “Les nuits d’eté (Las noches de verano), op. 7 interpretadas por Isabel Leonard, poseedora de una hermosa voz de mezzo, y buena técnica vocal pero carente de compromiso interpretativo. Efectivamente, si bien su trabajo vocal fue irreprochable, la cantante no transmitió expresivamente la belleza de los poemas de Théophile Gautier utilizados en esta partitura.

Lo mismo vale para su interpretación de Shéhérazade, de Maurice Ravel; bien en lo vocal, pero falto de expresividad. Llamó la atención que utilizara la ayuda de la partitura, ya que estas obras no son un estreno para Leonard.

La cantante ofreció un solo bis, porque admitió no haber venido preparada para ello, cantando muy bien la Habanera de Carmen de Bizet.

Estupenda la batuta del Maestro Julian Kuerti, con una muy buena versión de la Rapsodia española de Ravel, ratificando el muy buen concepto que tuvimos de él cuando dirigió Rusalka de Dvorak en 2017.

Esperemos poder apreciar a Isabel Leonard en opera, ya que de ella se conocen muy buenos trabajos a través de sus actuaciones en el Metropolitan Opera House de N.Y. También el Maestro Kuerti será siempre bienvenido, ya que se trata de un excelente director orquestal.

Roberto Falcone

 

UN CASTRO DISTINTO NOS FUE REVELADO

 

Orquesta Sinfónica Nacional, temporada 2022. Concierto. Director: Luis Gorelik. Solistas: Marcelo Balat (Piano), Ingrid Pellicori (Recitante), Coro Polifónico Nacional, Director: Antonio Domeneghini. Centro Cultural Kirchner (Auditorio Nacional), 07 de Setiembre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Tomé conocimiento de la existencia de la Sinfonía Nº 2 “Bíblica” de Juan José Castro en el extraordinario libro que escribió el Maestro Carlos Manso sobre la vida del insigne intérprete y compositor. Sabíamos de rol que le cupo a Victoria Ocampo durante la concreción de esta partitura y en el estreno de la misma en el que cumplió el rol de recitante. También es sabida la amistad y la mutua admiración que se profesaban, gracias a  la que Castro pudo tomar contacto con músicos de excepción de la talla de Igor Stravinsky, Pau Casals o Manuel de Falla,  quienes tuvieron decisiva gravitación en la carrera del Maestro. Baste con mencionar el premio "Verdi"con “Proserpina  y el Extranjero” (30 años sin pisar el escenario del Colón, tomen nota), formar parte del cuerpo docente del Conservatorio de San Juan de Puerto Rico y las participaciones del creador argentino en los festivales Casals y ser al decir de Don Manuel de Falla que fue quien mejor comprendía la esencia de sus partituras, dejando como expresa voluntad el que Castro sea quién estrenara “La Atlántida”, con final realizado por Cristobal Halffter, lo que  ocurrió recién en 1964 en la sala del Teatro Colón. Luis Gorelik halló los materiales de la Sinfonía “Bíblica” justamente en el Teatro, en donde vio la luz en 1932 y al ver su partitura se propuso interpretarla. Tres factores se combinaron muy positivamente: que lo hiciera la Sinfónica Nacional, la verdadera Orquesta de Juan José Castro (Titular entre comienzos de 1956 a comienzos de 1962). Que el Coro Polifónico Nacional estuviera preparado por Antonio Domeneghini quien también fuera titular del Coro del S.O.D.R.E. de Montevideo, institución en donde Castro fuera titular de su Orquesta Sinfónica entre 1948 y 1952 dejando huellas imborrables a su paso y que el programa del concierto tuviera una espectacular formulación, como lo hacía el Maestro en sus tiempos de titular de Ntra. Sinfónica.

 

  Justamente la primera parte estuvo consagrada al Concierto para Piano y Orquesta Nº 2 de Bela Bartok con Marcelo Balat como solista y a la segunda suite del Ballet “Daphnis et Chloe” de Maurice Ravel y de fondo la revelación para quienes estuvimos presentes o quienes vieron por la transmisión en las redes de la Sinfonía “Bíblica” .

 

  En el concierto de Bartok, descolló Marcelo Balat como solista. Concentración, técnica impecable, total consustanciación con tan difícil página, sonido amplio. Tuvo en Gorelik y en la Orquesta de la que forma parte a sus incondicionales aliados. De un comienzo en el que las cuerdas no tienen intervención y en donde la página arranca desde las más bajas sonoridades hacia los ataques más plenos, Balat  fue el absoluto protagonista. Los dos movimientos siguientes lo encontraron en permanente ida y vuelta con la Orquesta,  hasta lograr todos un remate contundente en la labor. La justa ovación con que el público retribuyó a este trabajo, motivó a Balat a interpretar un formidable Debussy fuera de programa en el que el reconocido intérprete cordobés se movió a sus anchas.

 

  En “Daphnis et Chloe”, Gorelik ofreció un estupendo trabajo con todos los detalles, riqueza de sonido y en la parte central un formidable solo de flauta a cargo de Amalia Perez. Los climas y la esencia “Raveliana” fueron logrados en todo momento y resultó otro de los altos puntos de la noche.

 

  Y finalmente el gran motivo de la convocatoria. El que se nos revelara luego de ochenta años de la única interpretación entre nosotros la sinfonía Nº 2 “Biblica”. En la década de 1920, Juan José Castro permaneció en París perfeccionándose con Vincent D’Indy. Momento trascendente en el que allí reinaban Stravinsky, Falla, Ravel y la lógica impronta que dejara Claude Debussy. Período de posguerra, con los Ballets Russes de Serguei Diaghiliev y su estrella Nijinsky descollando. Sin dudas todo ese movimiento marcó a fuego a Juan José Castro y claramente se percibe en muchos momentos de la “Biblica” esa influencia. Tal vez como nunca se encuentra allí un lenguaje musical absolutamente contrastante hasta con su producción posterior y que trasciende al de sus compañeros del “Grupo Renovación” los que en su mayoría partían de influencias de Ntra. música autóctona. Una muy buena orquestación  con momentos de imponente grandiosidad y una estructura que se divide en tres episodios principales (“Anunciación”, “Entrada en Jerusalem” y “Gólgota”) , quince momentos musicales y textos en francés basados fundamentalmente en el profeta Isaías en donde la pluma de Victoria Ocampo se encargó de la adaptación y en la que ella misma intervino como recitante tanto en el estreno de 1932 como en la interpretación en 1939 en el Carnegie Hall de New York. El trabajo de Luís Gorelik fue absolutamente meticuloso y la respuesta de la Sinfónica Nacional fue magnífica, ratificando una vez más el sostenido crecimiento que registra en cada concierto. Una labor impecable del Coro Polifónico Nacional con momentos de una emisión homogénea verdaderamente espectaculares y una muy solvente labor de Ingrid Pellicori  con un estupendo manejo de la voz. Por todo ello es que una vez más la Sinfónica y el Polifónico Nacionales volvieron a efectuar en trabajo conjunto de notable excelencia y honraron a Juan José Castro como su trayectoria verdaderamente lo merece.

 

Donato Decina

viernes, 9 de septiembre de 2022

 

Concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional, solista y el Coro Polifónico Nacional, en el CCK

 

.Orquesta Sinfónica Nacional de Argentina

.Director: Luis Gorelik

.Solista: Marcelo Balat, piano

.Coro Polifónico Nacional

.Antonio Domeneghini, director del coro

.Recitante: Ingrid Pellicori

.Sala Principal, Centro Cultural Kirchner, 7 de septiembre, hora 20.

 

             

La Orquesta Sinfónica Nacional abordó obras representativas de muy diferentes texturas y concepciones musicales en su concierto del 7 de septiembre.

Concierto para piano y orquesta nro. 2 en sol mayor, opus 95, de Bela Bartók (1881-1945)

Estrenado en 1931, es, por su virtuosismo, quizás una de las obras de mayor dificultad técnica del compositor. Construido a partir de un elemento recurrente con el cual el piano abre la obra, el primer movimiento –Allegro- alterna, en su esquema de: rápido-menos rápido, pasajes contrapuntísticos, transformaciones del motivo inicial y cambios rítmicos. Es de una complejidad extrema. No interviene la cuerda pero el diálogo que establece el instrumento solista con metales –trompetas, trombones, cornos: que trabajan ya por alternancias ya por construcción de acordes con aportes de los distintos timbres-, y maderas es muy nutrido y “cruzado”, por así decirlo, ya que no siempre responden al mismo motivo. Hay, en la concepción del compositor que asume un pianismo percusivo,  cierto sentido de marcha y avance indeclinable. La sensación es que el todo se mueve como una máquina extremadamente precisa, que acumula una tensión que si bien permuta con otros elementos no se disipa.  

El Adagio-presto-piu adagio del segundo movimiento cambia de la intensidad inicial a un diseño de la cuerda que recuerda al comienzo de la Música para Cuerdas, Percusión y Celesta. Se turnará con un motivo del piano que parece una transformación del que abre el primer movimiento, y el diálogo instrumento solista-orquesta se establece en una alternancia –entre el piano y la orquesta- más que en una imbricación cerrada como en el primer movimiento. Entre el glissando del timbal y el piano se establece un diálogo que recuerda al tercer movimiento de la Música para Cuerdas… , con una sensación de acechante misterio. Este paisaje sonoro cambia bruscamente en la sección central del movimiento –presto- con un diseño de gran complejidad rítmica, que se resuelve finalmente en el piu adagio.

Hacia el final, ahora con el aporte de la cuerda, la obra responde a una forma cíclica, ya que reaparece el motivo del comienzo, esta vez con diferentes aportes tímbricos en pasajes de motivos cambiantes y gran rapidez.

Se trata, como vemos, de un tour de force, al ser una obra de gran demanda en la precisión, la energía y los permanentes cambios que Marcelo Balat interpretó con el virtuosismo que lo caracteriza, sin vacilaciones, con precisión absoluta y la gradación de volúmenes que el opus requiere. Lo hizo sin evidenciar tensión, como si una interpretación semejante no le demandara un esfuerzo extra. Perfeccionado en la escuela Reina Sofía, de España, ha llevado a cabo numerosas presentaciones en ese país y ganado premios en certámenes como el “Ciutat de Manresa”, “Eugenia Verdet” y otros.

Se trata de uno de los pianistas más destacados de la Argentina.

La Suite nro. 2 del Ballet Dafnis y Cloé, de Maurice Ravel (1875-1937) fue la siguiente obra del programa.

El material temático corresponde a partes del ballet original, tales como Amanecer, Pantomima y Danza General.

Escrito para los Ballets Rusos, de Sergei Diaghilev, y estrenado en 1912, se basa en una obra griega de Longo, del siglo II.

El elemento que predomina es el del tratamiento tímbrico, el color orquestal y sus gradaciones, de gran sutileza, lo cual demanda un fraseo también muy sutil y un sentido de la frase instrumental como un discurso espontáneo que parece seguir las inflexiones del habla. En la versión completa el coro más que por la palabra se expresa por la sílaba, creando climas evanescentes.

La amalgama de timbres, al mismo tiempo diferenciados, que forman parte de un todo pero resultan en sí mismos reconocibles, es el equilibro por el que transita una obra sensorial, en aquello que transmite y el en modo en que lo transmite.

Hacia el final, un pasaje de la cuerda, seguido por intervenciones del oboe, el clarinete y las arpas conducen a un extenso solo de flauta –interpretado por Amalia Pérez- que resume en sí mismo el carácter sensual y  delicado de la obra: más que escucharlo, somos llevados por él a un espacio imposible de imaginar, ya que no parece encaminado a un cierre determinado sino a un permanente avance cuya resolución no podemos vislumbrar y que nos sorprende una vez que se produce. Valga para connotar el carácter de una obra que, de un modo diferente al concierto que la precedió, es también  virtuosística.

Sinfonía nro. 2, “Sinfonía Bíblica”, de Juan José Castro (1895-1968)

El maestro Luís Gorelik –como antes respecto de las obras previamente interpretadas- hizo una significativa referencia a este opus, a la figura de Juan José Castro y a la época y circunstancias de la gestación de lo que -clasificando a este trabajo con precisión formal- denominó un oratorio, que, a la manera de los de Haydn, se basa en el  fragmento de un texto religioso y de otro poético, de los cuales la música es un desarrollo, con lo cual no se trata, en sentido estricto, de una sinfonía.

Conforme lo refirió, tanto la amistad de Victoria Ocampo y Juan José Castro, como su colaboración en distintos proyectos y su estancia en París (donde Juan José Castro fue alumno nada menos que de Vincent D´indy) fueron elementos centrales en la elaboración de esta obra. Como director de la Orquesta de la Asociación del Profesorado Orquestal, Juan José Castro solía estrenar obras de compositores como Igor Stravinsky, poco después de que lo fueran en Europa, sirviendo Victoria Ocampo de vínculo con los compositores europeos.

La “Sinfonía” consta de tres partes: Announciation, Entrée a Jerusalem y Golghota, y los breves textos se encuentran escritos en francés. Hacia principios de la década de 1980 el programa Qué significa lo argentino musical, de Napoleón Cabrera, bien hubiera podido detenerse en esta cuestión: las razones por las cuales una obra argentina se encuentra estructurada a partir de fragmentos escritos en francés, así como su textura musical se basa en antiguas formas, preguntándose qué hay de argentino en ella y cómo se expresa, ya que el canto gregoriano, contrapunto, fuga constituyen la base de su lenguaje. Quizás la respuesta esté en la concepción de la revista Sur -1931- (dirigida por Victoria Ocampo): establecer una posición cultural argentina como parte de Latinoamérica, en un nivel comparable al europeo. Se trata, como señala Beatriz Sarlo (Escritos sobre Literatura Argentina,  “Borges en Sur…) “de pensar las ´esencias americanas´ y al mismo tiempo, incorporar un conjunto de textos europeos”. Es en un marco así que quizás debamos pensar a esta sinfonía: un texto al nivel de los europeos concebido desde el Sur ; no parece comprensible una obra así fuera de ese marco.

De gran extensión y dificultad, tanto en el coro como en la orquesta, comienza con un ostinato y un motivo que le confieren una sensación de movimiento. Conocedores de la restante obra de Juan José Castro afirman que se trata de un lenguaje más avanzado respecto de otras obras. La textura musical responde a una suerte de paradoja: su lenguaje se basa en la claridad y el despojamiento, pero utiliza fortes y amplios volúmenes sonoros en todo el dispositivo orquestal durante la mayor parte de su desarrollo.

Asimismo, tratándose de una obra de inspiración religiosa, suscita no la sensación de placidez, calma y claridad sino la angustia connotada por timbres netos, volúmenes fuertes y dureza melódica. Son muy pocos los remansos de una frase cálida y abierta en un paisaje de aspereza sonora, sin una continuidad de líneas; por el contario, se explaya en la alternancia de diferentes recursos formales.

Estrenada en 1932, fue interpretada en Estados Unidos en 1939 y jamás vuelta a ejecutar. Ello da al concierto del 7 de septiembre un valor único: el del rescate de una obra que pertenece a un acervo a descubrir, puesta en el marco necesario para su escucha.

Ingrid Pellicori le dio presencia y expresión a los textos en francés, con el timbre de voz que tanto la singulariza, con una dicción en francés que era en sí misma una música.

En el Coro Polifónico Nacional hubo presencias como la de Mónica Ferracani, Soledad de la Rosa y Carla Filipcic Holm, lo que es indicativo de su nivel. La orquesta, por su parte, tuvo un amplio lucimiento en obras –cada una a su propio modo- de gran complejidad.

En suma, se trató de un concierto relevante por este motivo, por presentar tres obras muy diferentes y brindar referencias acerca de ellas que parecen potenciarlas mutuamente.

El maestro Lui Gorelik es, además de un director de orquesta internacionalmente reconocido, un formador y un estudioso, tanto del aspecto formal como cultural y estético de las obras.

Es de valorar la posibilidad de una experiencia así en tiempos de crisis, de falta de esencia, donde todo fluye y sigue. Es una muestra de lo que la música nos puede dar y que, como ella, es indefinible.

Una vez más, corresponde agradecer al personal de la Dirección Nacional de Organismos Artísticos por su cordialidad y atención.  

 

 

 

 

 

 

 

 

       

 

 

 

 

Eduardo Balestena

 

Estupenda reposición de “ONEGUIN” a cargo del Ballet Estable del Colón

 

DE AMORES CONTRARIADOS Y REVANCHA FINAL

Martha CORA ELISEHT

 

            Quizás, el poeta ruso Alexander Pushkin (1799-1837) nunca hubiera imaginado que su novela EUGÈNE ONEGUIN gozara de tanta popularidad. Fue escrita originalmente en verso entre 1823 y 1831 y, tras la muerte del poeta en un duelo con el mariscal francés George D’Anthés en 1837, Piotr I. Tchaikovsky (1840-1853) compuso su ópera homónima con libreto de su hermano Modest y Konstantin Shilovski respetando el drama original de Pushkin. Posteriormente, el coreógrafo sudafricano John Cranko (1927-1973) creó su ballet ONEGUIN en 1965, cuando era director del Ballet de Stuttgart con música de Tchaikovsky, pero con una particularidad: no utilizó ninguno de los temas de la ópera, sino una serie de melodías del compositor ruso seleccionadas y orquestadas por Kurt Heinz- Stolze. Cranko realizó una revisión de su obra en 1967 y es la que se representa en la actualidad.

            El estreno local de ONEGUIN se produjo sobre el escenario del Colón en 1979 a cargo del Ballet de Stuttgart dirigido por Marcia Haydée, con la participación de Richard Cragun y ella misma en los roles protagónicos, alternando junto con Birgit Keil y Vladimir Klos. Posteriormente, el Ballet Estable del Colón lo incorpora a su repertorio en 1985 y dentro de la temporada de ballet, su actual director -Mario Galizzi- decidió suplantar LA FILLE MAL GARDÉE (La Hija Malcriada) por este clásico, que se representa sobre el escenario de nuestro mayor coliseo desde el 1° al martes 13 del corriente, con escenografía de Pier Luigi Samaritani, vestuario de Roberto Guidi di Bagno, iluminación de Rubén Conde, reposición coreográfica de Thierry Michel y supervisión de quien fuera un gran intérprete de este rol: Tamas Dietrich -actual director del Ballet de Sttutgart, quien supo brillar sobre el escenario del Colón-. La dirección musical estuvo a cargo de Tara Simoncic al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

            Quien escribe asistió a la función correspondiente al Abono Nocturno del pasado miércoles 7 del corriente, con el siguiente reparto: Martí Paixá (Oneguin), Elisa Badenes (Tatiana), Rocío Agüero (Olga), Jiva Velázquez (Lenski), Gerardo Wyss (Príncipe Gremin), Claudia Pereyra Sábato (Madame Larina), Norma Molina (Nodriza) y Julieta Lerda (reflejo en espejos- actos I y III).

            La escenografía y el imponente vestuario diseñado por Guidi di Bagno para las escenas en la casa de campo de Madame Larina -madre de Olga y Tatiana- y en el palacio del Príncipe Gremin brindaron el marco ideal para el desarrollo de la trama. Mientras casi todos los personajes principales realizan cambios de vestimenta, el único que permanece inalterable es el protagonista -ataviado con traje negro, demostrando su carácter de aristócrata arrogante, despectivo y hedonista-. Los cambios de escena se lograron mediante telones negros y efectos de iluminación. Quizás, el mayor logro radicó en los reflejos en el espejo de los Actos I y III, donde aparece la imagen de Tatiana antes de quedarse dormida soñando con el hombre que ama (escena de la carta) y posteriormente, la de Oneguin implorando por Tatiana (escena del boudoir), mientras ella lee las cartas de amor que éste le envía. Todo es brillo y luminosidad en las primeras escenas de cada uno de los tres actos y oscuridad y penumbra en las segundas (habitación y sueño de Tatiana, duelo entre Oneguin y Lenski y escena final), logrando una perfecta puesta en escena.

            El Ballet Estable descolló en las principales escenas de conjunto (gopak del 1° Acto, vals y mazurka del 2° y la polonesa del 3°), con una impecable coordinación de movimientos y suma elegancia. Julieta Lerda brindó una excelente imagen en espejo de Tatiana junto a Elisa Badenes, mientras que Norma Molina y Claudia Pereyra Sábato encarnaron correctamente a la nodriza y Madame Larina respectivamente. Por su parte, Gerardo Wyss se destacó como el Príncipe Gremin, con seguridad, firmeza y perfección en las escenas de conjunto del 2° Acto y en el pas de deux junto a Elisa Badenes en el 3°. Independientemente de la pareja protagónica, la pareja formada por Jiva Velázquez y Rocío Agüero se consolida como una dupla de primer nivel. No sólo por la perfección, gracia y plasticidad en sus movimientos, sino también por la excelente conexión que existe entre ellos. Además del Colón, desarrollan su actividad dentro del Buenos Aires Ballet de Federico Fernández, donde han bailado juntos en numerosas oportunidades. Ella derrochó gracia y simpatía como la pizcueta y jovial Olga, mientras que él hizo gala de su técnica en los pas de deux, al igual que en su solo previo a la escena del duelo, donde Lenski pierde la vida a manos de su mejor amigo. También tuvo una destacada actuación desde el punto de vista actoral.

            En cuanto a la pareja protagónica, Martí Paixá y Elisa Badenes han desarrollado una carrera meteórica: en menos de 10 años se consolidaron como primeros solistas y hoy en día, son los primeros bailarines del Ballet de Stuttgart. Poseen una notoria plasticidad y expresividad para encarnar los roles protagónicos y lo demostraron con creces sobre el escenario del Colón; sobre todo, en la escena de la carta y sueño de Tatiana, donde aparece Oneguin tras el espejo y le declara su amor. Ella se lució en los developées y él, en las fouettes, ejecutadas con impecable técnica. Esta coordinación de movimientos es similar en la escena final (escena del boudoir), donde un arrepentido Oneguin suplica e implora desconsoladamente por el amor de Tatiana, pero ella lo rechaza, dada su condición de mujer casada. Desde el punto de vista histriónico, Martí Paixá brindó una sublime transformación del protagonista, mientras que Elisa Badenes también realizó una excelente metamorfosis de su personaje.  De ser una joven campesina ingenua y romántica despechada, pasó a ser una mujer amada y poderosa, quien posee la fortaleza suficiente para rechazar al hombre que ama. Al terminar la función, el público los ovacionó, al igual que a Tara Simoncic, quien realizó un magnífico trabajo al frente de la Filarmónica. Es una de las mejores directoras de orquesta acompañantes de ballet y especializada en el tema.

            A juicio personal de quien escribe, la decisión de reponer este ballet por parte de Mario Galizzi fue sumamente acertada por varios motivos. Por empezar, la coordinación en las escenas de conjunto por parte del Ballet Estable, con movimientos sumamente precisos. Y siguiendo con la incorporación de solistas de notable nivel al rango de suplentes de primeros bailarines, brindando oportunidad a gente joven y talentosa en los roles principales y secundarios. Una gestión que está rindiendo muy buenos frutos y cuyos resultados se aprecian cada vez que la compañía y sus integrantes aparecen en escena, engalanada por la participación de figuras internacionales. En este caso, para narrar una historia de sentimientos tan contrariados como la vida misma.