viernes, 18 de febrero de 2022

 

Brillante espectáculo de danza clásica y contemporánea por el Buenos Aires Ballet

 

LA LIBERTAD DE PODER SER UNO MISMO

Martha CORA ELISEHT

 

            A diferencia de las compañías estatales, las compañías privadas de ballet cuentan con menos recursos económicos y menor cantidad de bailarines. No obstante, no es impedimento para ofrecer espectáculos coreográficos de alta calidad como el brindado el jueves 17 del corriente en el Teatro Astral por el Buenos Aires Ballet -la compañía que dirige el primer bailarín del Teatro Colón Federico Fernández-, que tiene el mérito de haber sido la primera compañía de danza latinoamericana que no sólo ofreció streamings y funciones virtuales durante la pandemia de COVID 19 en 2020, sino también la primera en retornar a la presencialidad en Noviembre de dicho año. Esta función contó con el auspicio de la Fundación Julio Bocca y la Asociación Arte y Cultura -dirigida por Juan Lavanga- y participaron los siguientes bailarines: Camila Bocca, Jiva Velázquez, Rocío Agüero, Paulo Marcilio, Lola Mugica, Emanuel Abruzzo, Iara Fassi y Federico Fernández (Ballet Estable del Teatro Colón); Lucía Bargados y Adriel Ballatore Crosa (Ballet Contemporáneo del Teatro Gral. San Martín); Milagros Perella y Santiago Rojas (bailarines egresados del Instituto superior de Arte del Teatro Colón); Florencia Anca (bailarina independiente) y Julieta Zabalza (bailarina independiente y coreógrafa). Además, contó con la participación de María Laura Matienzo (jefa de Escenario del BA Ballet), Walter Centurión (técnico de escenario), Pablo Viola y Luis Casella (iluminación) y Sergio Gómez (sonido, edición de música y video). Se emplearon pistas de sonido dado el contexto de pandemia.

            El espectáculo duró aproximadamente una hora y media, donde se ofrecieron las siguientes obras:

-          Danza de las horas de “LA GIOCONDA” – Amilcare PONCHELLI (coreografía: Federico Fernández, sobre la original de Marius Petipa)

-          “La Marea” (estreno)- Olafur ARNALDS (coreografía: Julieta Zabalza)

-          “La Fille mal gardée”- Peter L. HERTEL (coreografía: Marius Petipa/ Lev Ivanov/ Alexander Gorsky, con participación de Karina Olmedo como ensayista invitada)

-          “El Corsario”- Riccardo DRIGO (coreografía: Marius Petipa)

-          “(In)Fiel” (estreno)- SPRINGINTGUT & FF S. BLUMM (coreografía: Julieta Zabalza)

-          “Cielo y Tierra” (estreno) – RIGPY (coreografía: Analía González)

-          “Parthenope” (estreno)- Luiz BONTÁ/ Marc BROWN/ Nina MIRANDA (coreografía: Fabrizio Coppo)

-          “El elogio de la sombra” (estreno)- Nicolas JAAR (coreografía: Jiva Velázquez)

-          “Wild Fire”- Juan TIZOL/ Duke ELLINGTON (coreografía: Emanuel Abruzzo)

-          “Raymonda” (pas de deux del 3º Acto)- Alexander GLAZUNOV (coreografía: Federico Fernández, sobre original de Marius Petipa)

Otra característica que tienen las compañías privadas de ballet es que permiten tanto la promoción de talentos jóvenes como de figuras importantes de la danza a nivel nacional que no pueden acceder a los grandes escenarios. En este caso, la pareja integrada por Milagros Perella y Santiago Rojas tuvieron a su cargo la celebérrima Danza de las Horas de LA GIOCONDA. Si bien él estuvo un tanto inseguro al principio, posteriormente fue tomando confianza y tuvo una destacada intervención, al igual que su partenaire -quien lamentablemente sufrió un traspié en el escenario al terminar la fouette-. Sin embargo, no le restó mérito y continuó bailando como si nada hubiera pasado, lo que le valió el aplauso del numeroso público que se dio cita en el Astral.

Julieta Zabalza fue la primera gran revelación de la noche. Apenas iluminada por una tenue luz, revoleó su espesa cabellera para comenzar su coreografía en LA MAREA y continuó brindando una asombrosa prodigalidad y plasticidad en sus movimientos. Una excelente exhibición de buen gusto, técnica y maestría en danza contemporánea que se vio coronada en la siguiente de sus coreografías – (IN)FIEL, acompañada por Emanuel Abruzzo-, donde ambos hicieron gala de su plasticidad y expresión corporal. Era la primera vez que esta cronista pudo apreciar a este gran bailarín no sólo fuera del escenario del Colón, sino también como coreógrafo y en danza contemporánea. Junto a Julieta Zabalza formó una pareja inolvidable, pero alcanzó su clímax junto a Florencia Anca en WILD FIRE al ritmo de la archiconocida Caravan. La música de Duke Ellington brindó el marco perfecto para una espectacular coreografía donde la pareja formada por Anca y Abruzzo dio cátedra de jazz, swing, jive y otros ritmos. Ella se lució en los molinos y derrochó sensualidad, mientras que él mostró una gracia y una plasticidad pocas veces vista en los escenarios locales -por momentos, similar a la del legendario Mischa Van Hoecke-. Naturalmente, el público aplaudió a rabiar tras su brillante interpretación.

Otro de los puntos fuertes de la función consistió en la presentación de CIELO Y TIERRA a cargo de la pareja formada por Lucía Bragados y Adriel Ballatore Costa -bailarines del Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín-, quienes también se lucieron mediante una coreografía que permitió el ejercicio de la expresión corporal en toda su magnitud. Y otro de los estrenos de danza contemporánea comprendidos en esta función fue PARTHENOPE, donde la talentosa Iara Fassi brindó una conjunción de danza contemporánea con elementos propios de la danza árabe, que le permitió lucirse sobre el escenario del Astral. Si bien es una bailarina de formación clásica, ha participado en roles solistas en las versiones contemporáneas de GISELLE y EL LAGO DE LOS CISNES con coreografía de Jorge Amarante y lo hizo a la perfección. También se retiró sumamente aplaudida, al igual que Rocío Agüero y Jiva Velázquez en EL ELOGIO DE LA SOMBRA, con coreografía de este último. La pareja comenzó con movimientos de danza hindú en espejo y continuó con un perfecto ejercicio de coordinación de movimientos de danza y acrobacia durante toda su participación.

Pero no todo ha sido danza contemporánea. Los clásicos también estuvieron perfectamente representados por la pareja conformada por Lola Mugica y Paulo Marcilio, quienes ofrecieron una excelente versión de LA FILLE MAL GARDÉE, ballet que contó con la participación de la ex primera bailarina del Colón -Karina Olmedo- como ensayista invitada. Ambos derrocharon la gracia, frescura y espontaneidad que dicho ballet exige, además de exhibir una perfecta técnica. Naturalmente, se necesita de un bailarín acróbata como Jiva Velázquez para brindar una estupenda versión de EL CORSARIO, donde el paraguayo brilló más que de costumbre en sus consabidas piruetas y en el solage del consabido pas de deux. Por su parte, Rocío Agüero fue otra de las grandes revelaciones de la noche: sus panchés y bourrées fueron perfectos, al igual que los developés y la espectacular fouette con la cual termina la mencionada pieza. La ovación fue total al finalizar su participación.

El broche de oro estuvo dado por la pareja constituida por Camila Bocca y Federico Fernández, quienes brindaron una adaptación del Grand pas de deux del 3º Acto de RAYMONDA realizada por el primer bailarín sobre la original de Marius Petipa. No sólo demostraron su condición de primeros bailarines del Cuerpo Estable del Colón, sino que además derrocharon brillo, gracia y perfección en la coordinación de sus movimientos. Ella se lució en los entrechats y en sus fouettes, mientras que él se destacó en sus intervenciones con su consabida maestría.

Al finalizar la función, los integrantes de la compañía salieron a saludar. Todos tuvieron oportunidad de mostrarse sobre el escenario en calidad de bailarines y coreógrafos, dando lo mejor de sí mismos para que el resultado fuera perfecto. Un programa variado, con muchos estrenos para poder apreciar el talento y el virtuosismo de sus integrantes. Una perfecta oportunidad para demostrar que cuando se cuenta con la libertad de poder elegir el repertorio y organizar una producción propia, se puede convocar a excelentes representantes de la danza nacional y brindar espectáculos de jerarquía. La libertad de ser uno mismo así lo permite.     

jueves, 17 de febrero de 2022

 

UNA RICA INVESTIGACIÓN, MUSICA, TESTIMONIOS Y UN LEGADO PARA EL FUTURO

 

 El pasado Miércoles 16 tuvo lugar en los jardines del Museo de Arte Hispanoamericano “Isaac Fernández Blanco” la presentación del libro “Lutería Italiana en Argentina” del Maestro Pablo Saraví (Concertino de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires) y junto a esta, el estreno del Documental “Lungo Mare” de Sol Capasso, el que refuerza las investigaciones que dan origen al libro previamente citado. Apreciable concurrencia a pesar de la tórrida tarde, expectativa y una presentación que contó con la moderación y la palabra del Sr. Jorge Cometti (Director del Museo), Donatella Cannova, titular del Instituto Italiano de Cultura y Agregada Cultural de la legación peninsular en Ntro. País, Walter D’Aloia (Presidente de la Asociación Amigos del Museo Fernández Blanco) y, por supuesto, del autor, quien comentó el origen de este trabajo a partir del rescate que el Museo realizó de una serie de 11 instrumentos de la colección personal de Don Isaac Fernández Blanco (No faltaron, entre otros, ni el Stradivari, ni el Guarmieri del Gesu) , los que se hallaban expuestos en vitrinas ubicadas en el Foyer del Teatro Colón (Cuantas veces estuvimos contemplándolos). Dichos violines fueron restaurados por quien acaso es hoy por hoy el mejor Luthier Argentino, Horacio Piñeiro, quien reside la mayor parte del año en New York  para regresar a la Argentina por breves períodos en los que imparte cursos en donde transmite sus amplísimos conocimientos. La inquietud de Saraví lo llevó también a investigar el origen del trabajo de los Lutier europeos entre Ntros., llegando al siglo diecinueve con los primeros artesanos llegados de Europa quienes asistían a los primeros integrantes de conjuntos del viejo continente que llegaban a estas latitudes tanto para integrar las primeras orquestas de compañías líricas como para brindar conciertos. Las crisis en Europa y mucho más aún el estallido de la Primera Guerra Mundial  obraron como disparadores para que muchos artesanos emigren hacia estas costas con el fin de establecerse por aquí. La Segunda Guerra aceleró mucho más el tema y es ahí donde cobra vital importancia el nombre de Alfredo del Lungo, el que culmina radicándose en San Miguel de Tucumán para trabajar como Luthier de la Orquesta Sinfónica local, pudiendo crear luego la Escuela de Luthiería, la que pasaría a depender de la Universidad Nacional de Tucumán. En este punto es en donde surge la idea del documental. La realizadora Sol Capasso (radicada hace algunos años en la misma Cremona junto a su pareja Lutier) toma contacto con Saraví y une estos mosaicos para la forma final, que es el origen de la “Liuteria Cremonese”, su maestros hasta la actualidad, los extranjeros que se han perfeccionado y hasta radicado allí y la continuidad en la Argentina con quienes desarrollan y aprenden a partir de lo aprendido de generación en generación con los maestros venidos de allí. Impactan y mucho los testimonios de los artesanos italianos y extranjeros que residen allí, como de quienes habiendo estudiado allí, volvieron a la Argentina para ejercer aquí la actividad, entre estos últimos conmueve la palabra y la imagen de la recientemente desaparecida Paula Godoy.  La sensación dominante es la de que se debe conocer el patrimonio cultural con el que Ntro. País cuenta, saber que hay un extraordinario futuro en quienes hoy están aprendiendo este oficio formidable y que se puede interpretar también con instrumentos construidos en el país por los artesanos venidos de Italia, los que suenan con la misma nobleza de los “ancestros” europeos y de allí entonces la participación del Cuarteto Petrus, liderado por Saraví, cuyos integrantes ofrecieron un brevísimo recital con Instrumentos construidos en Argentina entre 1912 y 1962. Por ellos escuchamos los “Tres Minués Argentinos” (Amancio Alcorta, Juan Pedro Esnaola y el célebre “Figarillo” de Juan Bautista Alberdi), para culminar con el primer movimiento del Cuarteto de Gioacchino Rossini (en transcripción para Violines, Viola y Violonchelo del Original que incluía contrabajo) e imaginariamente unir así las dos puntas de esta riquísima historia. En cuanto al producto final, es un libro con un diseño de arte verdaderamente espectacular y no dudo que su contenido alberga éstas sorpresas y muchas otras más.

 

Donato Decina

domingo, 6 de febrero de 2022

 

LA HISTORIA SECRETA DE LAS RAPSODIAS SUECAS

Martha CORA ELISEHT

 

            Dentro de los compositores suecos de música clásica -Franz Berwald, Wilhelm Stenhammar, Dag Willén, Lars Erik Larsson, Hugo Alfvén- quizás este último sea el más representativo de dicho país y el más conocido internacionalmente. Nacido en Estocolmo en 1872, estudió en la Real Academia de Música entre 1887 y 1891, especializándose en violín con Lars Zetterqvist y contrapunto con Johan Lindegren. Se desempeñó como violinista en la ópera de Estocolmo y la Orquesta real de su ciudad natal. Posteriormente, se perfeccionó en violín en Bruselas con Cesar Thomson y dirección orquestal en Dresde con Hermann Ludwig Kutzschbach. Asimismo, fue un destacado pintor de acuarelas y amigo del famoso artista plástico Anders Zorn. También tenía talento para la escritura: publicó su autobiografía en cuatro volúmenes donde hizo hincapié en la vida musical de Suecia, de la cual fue una figura influyente por prácticamente un siglo.  

            Junto a su contemporáneo Wilhelm Stenhammar (1871-1927) fue el máximo representante del romanticismo tardío y del nacionalismo musical sueco. Sin embargo, su gran mérito fue incorporar la música folklórica de su país -considerada rural y provincial- al lenguaje sinfónico. Prueba de ello es su obra más célebre: la Rapsodia sueca nº1 (“Midsommarvaka”, Canción en vísperas del verano), más conocida como Rapsodia Sueca a nivel internacional. Sin embargo, Alfvén compuso tres rapsodias para orquesta: la mencionada Midsommarvaka, la Rapsodia sueca nº 2 (“Uppsala rapsodi”, Rapsodia de Uppsala) y la Rapsodia sueca nº 3 (“Dalarapsodi”, Rapsodia de Dalarna/ Dalecarlia), cada una de las cuales posee una historia secreta que merece ser contada.

 

Midsommarvaka, Op.19

            Tras ser invitado a una boda en el verano de 1894 en Svartnö -al norte de Estocolmo-, Alfvén quedó encantado con las costumbres y las melodías populares y decidió plasmarlas en música. Para ello tomó 16 temas folklóricos suecos, entre los cuales figuran los schottisch Knäppdansen (danza del botón), Pekdansen (danza señalada), Jössehäradspolska (polka de Jössehärad), Trindskallar är vi allihopa (Todos somos calaveras) y Vindarna sucka (Los vientos suspiran) de Ivar Hallström y Trädskodans från Skåne (Danza de los zuecos de Skåne). Posteriormente, se trasladó a Roslagen, donde hizo que el peón Erhard Lännman los cantara. De esta manera, sacó los bucles de las melodías previamente mencionadas y los traspuso a las tonalidades de Sol mayor y Re bemol mayor.

            La mayor parte de la obra fue compuesta en 1903 durante una estancia de verano en la colonia de artistas y pintores de Skagen, al norte de Dinamarca. Para aquel entonces, Alfvén ya se desempeñaba como profesor de composición en el Real Conservatorio de Música en Estocolmo y el año anterior había conocido a la pintora danesa Marie Triepcke -quien todavía estaba casada con el pintor danés Søren Krøyer- y con quien se casó en 1912. El resto fue compuesto entre julio y octubre de ese mismo año, donde se incluyen dos melodías danesas: Fingerpolka (polka del dedo) en la introducción de los cornos luego de la fuga del primer tema en el Allegro moderato que abre la obra, y Pirrevals (danza pícara) al inicio del Allegretto que marca la víspera del verano -coincidente con la Noche de San Juan, una fiesta muy popular en Escandinavia donde se celebra el día más largo del año-. Y con respecto de la célebre melodía de inicio a cargo del clarinete, su autor se refería de la siguiente manera: “En otras palabras, no he usado la canción en su forma original. En cuanto a su formato, a mi gusto artístico, le he dado un toque estrictamente personal”.

La obra lleva el Op.19 y consta de 3 movimientos: Allegro moderato/ Andante/ Allegretto, con una duración estimada entre 13 a 14 minutos. La orquestación comprende cuerdas, 3 flautas -1 piccollo-, 3 oboes (el tercero, alternando con corno inglés), 2 clarinetes en La (alternando con uno en Mi bemol), clarinete bajo en La, 3 fagotes, 4 cornos en Fa, 2 trompetas en Re, 3 trombones (2 tenores y 1 bajo), 1 tuba, timbales, platillos, triángulo, clave y 2 arpas. Se estrenó en 1904 y fue dedicada a su hermano Gösta. No obstante, existen dudas respecto del lugar de su estreno. Según las memorias de Alfvén, el mismo se produjo en Hamburgo bajo la dirección de Julius Sprengel, pero puede que dicha información sea incorrecta, porque se basa en una carta escrita en 1906, donde se menciona el trabajo realizado en Gotemburgo. Probablemente, el estreno haya tenido lugar en el Real Teatro de Estocolmo con el compositor en el podio en 1904. Sea como fuere, se transformó en un éxito rotundo de trascendencia internacional, con una enorme popularidad que perdura hasta nuestros días y que ha sido empleada como cortina musical en numerosos avisos publicitarios y películas. Muchos artistas de la talla de Mantovani, Ray Martin, Percy Faith y Ritchie Blackmore -guitarrista de Deep Purple- la han interpretado en versiones de música ligera.

 

Uppsalarapsodi (Rapsodia sueca nº 2), Op.24

            Es la menos conocida y representada de las tres y fue compuesta por encargo de la Universidad de Uppsala en 1907, con motivo del bicentenario del nacimiento de Charles Linnaæus -autor de la nomenclatura binaria en Botánica y Zoología empleada hasta nuestros días-. Originalmente, fue concebida como una obra coral, para lo cual se había convocado al poeta Erik Axel Karlfeldt (1864-1931) para escribir el texto. Lamentablemente, el poeta se rehusó aduciendo falta de tiempo necesario debido a que era miembro de la Academia Sueca de Letras e integrante del comité de Premios Nobel. Por lo tanto, dicha casa de altos estudios le propuso a Alfvén que escribiera una obertura festiva, al estilo de la Obertura del Festival Académico de Johannes Brahms.

            Al igual que su antecesor, Alfvén comenzó a recopilar canciones estudiantiles y melodías populares escritas por Belman, Lindblad y Wennerberg, entre otros. Si se la compara con Midsommarvaka, la obra no posee una estructura musical definida, sino mucho más laxa, en forma de cabalgata. Desafortunadamente, Alfvén incluyó una melodía típica sueca que cantan los borrachos (Helan går; “Bebe todo”), representada por el solo de corno con la ayuda de los clarinetes hacia el final de la obra. Esto provocó la ira del rector de la Universidad -el historiador Henrik Schück- quien adujo que la composición representaba un insulto al prestigio y la seriedad académica de dicha casa de altos estudios. No sólo su autor se quedó perplejo, sino que se disculpó aduciendo que no había sido su intención y que se había enfocado en la melodía en forma de rapsodia en vez de una obertura. La obra se estrenó en Estocolmo en ese mismo año, pero jamás alcanzó la popularidad de su homónima y cayó en el olvido, al igual que el famoso altercado entre el músico y el rector. En 1910, Alfvén fue designado Director Musical de la Universidad de Uppsala -cargo que ocupó hasta 1939- y recibió el Doctorado Honoris Causa otorgado por la misma en 1917.

            Muchos años después, cuando Alfvén ya estaba retirado de la composición y había escrito su autobiografía, relató los detalles de aquella travesura musical: “Se me ocurrió narrar musicalmente el ruido de los snapps y el pasaje del licor a través de la garganta. Y debo admitir que encontré mucho placer al hacerlo”.

 

Dalarapsodi (Rapsodia sueca nº 3), Op. 47

            A diferencia de Midsommarvaka, donde se representa la luminosidad de la naturaleza en todo el esplendor del verano, la Rapsodia de Dalarna (o Dalecarlia) es la contracara de la primera, donde se representa la oscuridad de los bosques en otoño y la melancolía del alma sueca. Fue compuesta en 1931 durante la etapa tardía, cuando Alfvén ya era un compositor maduro. Se caracteriza por un clima de nostalgia situado en las montañas de Dalarna, al norte del lago Siljan. Para su composición, Alfvén utilizó melodías típicas de dicha provincia y muestra el siguiente cuadro:

            Imagino a una joven pastora sentada en el pasto en medio de los bosques, mirando sus montañas. Quiero mostrar sus sueños y su melancolía. Escucha un cortejo nupcial a la distancia y en sus sueños, está una vez más junto a sus amigos en el pueblo. Recuerda melodías alegres hacia las tardes e himnos en la iglesia los domingos. Se estremece cuando aparece un hombre tocando el violín, que la invita a bailar una danza frenética. Se da cuenta que es el mismísimo Diablo y comienza a gritar desesperadamente, hasta que se da cuenta y se despierta de una horrible pesadilla. Nuevamente toma su corno llamando a sus ovejas y se da cuenta que está en el bosque de Dalarna, donde el viento le responde dulcemente”. La obra se inicia con un Moderato, donde la pastora está representada por un solo de saxo soprano. La orquestación es similar a la de Midsommarvaka y culmina con el mismo tema que da inicio a la misma. Su estreno se produjo en 1932 en Estocolmo, con el autor en el podio.

Hoy en día, existen numerosas versiones de las rapsodias e inclusive, la dirigida por el propio compositor en 1954 -una de las primeras grabaciones en estéreo realizadas en Suecia-. Esta última se encuentra disponible en varios sitios web.

viernes, 4 de febrero de 2022

 

FLAMENCO: EL VEHICULO IDEAL PARA QUE ALICIA ALCANCE SU DESTINO

 

“Surdanza Espacio”, Temporada 2022. Streaming: “”Alicia a Contratiempo”, espectáculo de danza y actuación con Guión, coreografía y protagónico de María Eugenia Seijo asistida por voz en off. Música de diferentes compositores. Iluminación Matías Cortez. Asistente de Dirección: Florencia Abatti. Producción General: Surdanza Espacio. Dirección: Luciana Prato. Visto en su día de estreno el 04 de Febrero de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  La interminable pandemia ha puesto en foco el desafío del ingenio y la creatividad. Y en este caso “Surdanza Espacio” ha sumado en plena temporada estival la realización de un Streaming con una muy interesante propuesta creada por María Eugenia Seijo partiendo de dos bases: la danza flamenca y la célebre “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll. La idea muestra a la protagonista desde el momento del despertar, que no es solo un despertar físico luego del descanso, sino que es también el de la inquietud, de saber verdaderamente quién es y cuál rumbo ha de tomar su vida. Y así entre ensoñaciones y recuerdos, llegará plena al final del camino elegido. No faltarán citas de personajes de otros grandes literatos: Cervantes, García Lorca, Zorrilla y los Machado, como así también una excelente música elegida que va desde el flamenco, un increíble tempi musical para de tic-tac de reloj, los rescates que Jordi Savall y su Hesperion XXI presentaran entre Ntros. para el Mozarteum Argentino en el Colón deslumbrándonos, una maravillosa versión de “Aquellas Pequeñas Cosas” realizada por Fernanda Zappa y hasta un cierre de música “Galega” para un impactante final. María Eugenia Seijo se mostró muy correcta y segura en lo actoral y descollante en la danza, con una impecable gestualidad y precisión de movimientos, acompañada por una inmejorable realización visual bien dirigida por Luciana Prato, realizada en el mismísimo escenario de “Surdanza”, con los justos trastos escénicos,con un muy cuidado vestuario realzado por toques de artesanía como peinetones y abanicos mas un manejo estupendo de las cámaras y una magnífica iluminación de Matías Cortez el que sumó un trabajo de sombras y contraluces de impecable factura. Vale mucho la pena ver esta realización que se emite con acceso arancelado todos los Jueves de Febrero a las 20,30 hs. No saldrán defraudados.

 

Donato Decina

jueves, 3 de febrero de 2022

 

Conciertos providenciales…

                                     Por Jaime Torres Gómez

 

La actividad estival de conciertos en varias comunas de Santiago no ha decaído, considerando el contexto pandemial y con crecientes contagios...

 

Si se observa lo ofrecido en otras comunas del país, sin duda la oferta santiaguina en su conjunto está en una inmejorable posición. Dentro de este contexto, muy interesante ha sido lo aterrizado en la emblemática comuna de Providencia, como la temporada al aire libre del “Festival de Verano” en el amplio espacio del Parque Inés de Suárez, con un alto estándar de amplificación y proyecciones en pantallas led en las presentaciones del Ballet y Filarmónica del Teatro Municipal de Santiago, más el tradicional Festival de Jazz de la comuna. Asimismo, también albergó el retorno de las presentaciones con público del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile.    

 

Es menester señalar que Providencia tradicionalmente ha estado ligada a las artes y a la música en particular, donde tuvo por años una excelente orquesta sinfónicaestable”, además de contar con una magnífica sala como el Teatro Oriente, a cargo de la Corporación Cultural de la comuna, esperándose retome la actividad histórica, incluyendo con mayor periodicidad a diversos organismos de excelencia en los ámbitos de la música, ballet y teatro. 

 

De lo ofrecido, pudo asistirse a las presentaciones de la Filarmónica y del Coro, evidenciando una importante convocatoria, favorecido por la gratuidad de acceso.

 

En el caso de la Filarmónica, se replicó el mismo programa ofrecido en el Teatro Municipal de Santiago, esta vez con una asistencia estimada de 2.000 personas, y con un monográfico de obras para el cine de John Williams. A su vez, debe precisarse que esta agrupación, dirigida por su Director Residente, Pedro-Pablo Prudencio, llegó bajo el rótulo de “Filarmónica Pops”, como una forma de diversificación hacia repertorios masivos -en este caso con música de películas-, respondiendo inteligentemente a la necesidad de conquistar nuevas audiencias. Excelentes enfoques globales del maestro Prudencio y magnífica respuesta de los “popsistas filarmónicos…”, dando cuenta de un real compromiso de apertura a públicos no necesariamente cultores de la denominada “música clásica”…

  

En el intertanto, la anhelada presentación del Coro Sinfónico de la Universidad de Chile -el vicedecano coral del país-, se realizó en la emblemática iglesia de La Anunciación, emplazada en la patrimonial Plaza Pedro de Valdivia. Sin anuncio formal de la entidad universitaria administradora del coro…, “providencialmente” se supo de este significativo hito por otras vías. Esta situación amerita advertirla, especialmente ante el retorno de las presentaciones luego de casi 2 años sin actividad presencial, y como una forma de justipreciar su labor artística.

 

Como única obra, acertada fue la inclusión del Réquiem de Gabriel Fauré, sin duda una de las más hermosas composiciones religiosas de todos los tiempos, que, en vez de cantar a la angustia de la muerte, lo hace en su más genuino sentido de serenidad. Prueba de ello es la omisión del Dies Irae, aviniéndose a un espíritu de anhelada paz interior para los convulsos tiempos que corren…

 

Magnífico trabajo de ensamble, diafanidad y calidad tímbrica en todas las secciones, amén de un idiomático enfoque brindado por el Director de la agrupación, Juan Pablo Villarroel. Asimismo, una destacada participación solística de Nora Miranda (notable en el entrañable Pie Jesu) y Esteban Sepúlveda (excelente proyección y aplomo en el potente Hostias et preces tibi, del Ofertorio). Y justo es destacar las bondades acústicas de La Anunciación, esperándose contar nuevamente con más presentaciones musicales en dicha iglesia.    

 

En suma, dos “providenciales” conciertos en Providencia… con nuevas conquistas de público, como de un sereno cultivo espiritual.