domingo, 10 de mayo de 2026

 


Radek Baborák en su doble rol de Solista y Director de los "Prague Chamber Soloists" enalteciendo la apertura de la Temporada 2026 del Mozarteum Argentino, retratados todos por la Sra. Liliana Morsia  


NUEVA TEMPORADA CON LA INALTERABLE CALIDAD

 

Mozarteum Argentino, temporada 2026. Concierto de Apertura de Temporada. Presentación de los “Prague Chamber Soloists”, Director y Solista: Radek Baborák (Corno). Programa: Obras de Mozart, Haydn, Britten, Sinigaglia y Schubert. Teatro Colón: 04 de Mayo de 2026.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  Una nueva temporada del Mozarteum Argentino se ha iniciado ante su público y en esta oportunidad con la presencia de los “Prague Chamber Soloists” bajo la Dirección del Cornista Radek Baborák, conocido en nuestro medio por haberse presentado como solista junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, ocasión en la que el bis fue hecho junto a los colegas de su instrumento miembros del gran conjunto argentino.

 

  Una de las características observadas a lo largo del concierto, en la que además pudimos apreciar a este excepcional interprete en su faceta de Director, ha sido que a lo largo del mismo Baborák se mantuvo absolutamente conectado con todo el conjunto. En todo momento el Director mantuvo su atención ante cada instrumentista, ya sea con gestos, miradas y complicidades. Mantuvo una actitud absolutamente descontracturada, incluso en su relación con el público al que miraba con simpatía ante cada intervención solista de algún integrante del ensamble. Esa simpatía comenzó a ser verdaderamente arrolladora sobre el final del concierto, lo que enfervorizó a la concurrencia que respondió con una sostenida ovación a todos los músicos ante la notable calidad del conjunto y su guía.

 

  El inicio de la velada, con una impecable interpretación del Divertimento en Fa mayor K.138 tambien conocido como K.125C denominado “Sinfonía de Salzburgo” N 3, permitió apreciar el clásico sonido “mate” de la cuerda europea, con un buen empaste y gran ajuste a lo largo de sus tres movimientos. “Tempi” acertado con notables exposiciones del conjunto a lo largo de toda la obra.

 

  Seguidamente se pudo apreciar al Baborák solista con una brillante interpretación del Concierto para Corno y Cuerdas Nº 1 en Re mayor Hob. VII d:3 de Franz Joseph Haydn  en donde el solista se explayó a sus anchas aportando a la obra su bellísimo sonido con sobresaliente abordaje de las cadencias en las que llegó a notas agudas que pocas veces pueden escucharse desde el corno, Las cuerdas lo secundaron a la perfección desde la concertino hasta el último atril, dejando impactado a todo el público asistente.

 

  Cerrando la primera parte se pudo disfrutar de una muy buena versión de la “Sinfonía Simple” de Benjamin Britten en la que Baborák guió con inteligencia al conjunto a lo largo de sus cuatro movimientos que van desde el estilo clasisista hasta los primeros embriones de la propia personalidad musical de este enorme creador Inglés. Aquí hallamos el primer punto alto de la noche.

 

  Leone Sinigaglia, quien vivió entre 1868 y 1944, forma parte del grupo inmenso de compositores lamentablemente poco frecuentados. Es por eso que resultó muy interesante la inclusión de su “Romance para Corno y Cuarteto de Cuerdas”, Op.3  Aquí en un arreglo para grupo ampliado. Es una obra en un solo movimiento muy expresiva en la que se pudo hallar una vez más las virtudes interpretativas de quien hoy sea acaso el Nº 1 del instrumento. Si bien breve en duración, fue lo suficientemente interesante para disfrutar de un nuevo gran momento.

 

  Para el cierre, llegamos al otro momento fuerte de la noche con una vibrante versión de la transcripción hecha por Mahler, según el manuscrito conservado por su hija Anna, del Cuarteto  para Cuerdas Nº 14 en Re menor D.810 “La Muerte y la Doncella” de Franz Schubert. (¿Conservará Marina hija de Anna y nieta de Gustav aún ese manuscrito?). Aquí se impusieron las tensiones, la carga dramática, las extensas exposiciones de temas muy bien resueltas y un vibrante final en “tempi” de Tarantella que simboliza la “Danza de la Muerte” que remató una magnífica faena. Más alla de alguna imperfección que en modo alguno empañó la versión, se asistió a un inicio de fuste en el que además hubo bises, Piazzolla incluido, que hicieron del público un disfrute absoluto.

 

 

 

Donato Decina


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