Radek Baborák en su doble rol de Solista y Director de los "Prague Chamber Soloists" enalteciendo la apertura de la Temporada 2026 del Mozarteum Argentino, retratados todos por la Sra. Liliana Morsia
NUEVA TEMPORADA CON
LA INALTERABLE CALIDAD
Mozarteum
Argentino, temporada 2026. Concierto de Apertura de Temporada. Presentación de
los “Prague Chamber Soloists”, Director y Solista: Radek Baborák (Corno).
Programa: Obras de Mozart, Haydn, Britten, Sinigaglia y Schubert. Teatro Colón:
04 de Mayo de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
Una nueva temporada del Mozarteum Argentino se ha iniciado
ante su público y en esta oportunidad con la presencia de los “Prague Chamber Soloists”
bajo la Dirección del Cornista Radek Baborák, conocido en nuestro medio por
haberse presentado como solista junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos
Aires, ocasión en la que el bis fue hecho junto a los colegas de su instrumento
miembros del gran conjunto argentino.
Una de las
características observadas a lo largo del concierto, en la que además pudimos
apreciar a este excepcional interprete en su faceta de Director, ha sido que a
lo largo del mismo Baborák se mantuvo absolutamente conectado con todo el
conjunto. En todo momento el Director mantuvo su atención ante cada instrumentista,
ya sea con gestos, miradas y complicidades. Mantuvo una actitud absolutamente
descontracturada, incluso en su relación con el público al que miraba con simpatía
ante cada intervención solista de algún integrante del ensamble. Esa simpatía
comenzó a ser verdaderamente arrolladora sobre el final del concierto, lo que
enfervorizó a la concurrencia que respondió con una sostenida ovación a todos
los músicos ante la notable calidad del conjunto y su guía.
El inicio de la
velada, con una impecable interpretación del Divertimento en Fa mayor K.138
tambien conocido como K.125C denominado “Sinfonía de Salzburgo” N 3, permitió
apreciar el clásico sonido “mate” de la cuerda europea, con un buen empaste y
gran ajuste a lo largo de sus tres movimientos. “Tempi” acertado con notables
exposiciones del conjunto a lo largo de toda la obra.
Seguidamente se pudo
apreciar al Baborák solista con una brillante interpretación del Concierto para
Corno y Cuerdas Nº 1 en Re mayor Hob. VII d:3 de Franz Joseph Haydn en donde el solista se explayó a sus anchas
aportando a la obra su bellísimo sonido con sobresaliente abordaje de las
cadencias en las que llegó a notas agudas que pocas veces pueden escucharse
desde el corno, Las cuerdas lo secundaron a la perfección desde la concertino
hasta el último atril, dejando impactado a todo el público asistente.
Cerrando la primera
parte se pudo disfrutar de una muy buena versión de la “Sinfonía Simple” de
Benjamin Britten en la que Baborák guió con inteligencia al conjunto a lo largo
de sus cuatro movimientos que van desde el estilo clasisista hasta los primeros
embriones de la propia personalidad musical de este enorme creador Inglés. Aquí
hallamos el primer punto alto de la noche.
Leone Sinigaglia,
quien vivió entre 1868 y 1944, forma parte del grupo inmenso de compositores
lamentablemente poco frecuentados. Es por eso que resultó muy interesante la
inclusión de su “Romance para Corno y Cuarteto de Cuerdas”, Op.3 Aquí en un arreglo para grupo ampliado. Es
una obra en un solo movimiento muy expresiva en la que se pudo hallar una vez
más las virtudes interpretativas de quien hoy sea acaso el Nº 1 del
instrumento. Si bien breve en duración, fue lo suficientemente interesante para
disfrutar de un nuevo gran momento.
Para el cierre,
llegamos al otro momento fuerte de la noche con una vibrante versión de la
transcripción hecha por Mahler, según el manuscrito conservado por su hija
Anna, del Cuarteto para Cuerdas Nº 14 en
Re menor D.810 “La Muerte y la Doncella” de Franz Schubert. (¿Conservará Marina
hija de Anna y nieta de Gustav aún ese manuscrito?). Aquí se impusieron las
tensiones, la carga dramática, las extensas exposiciones de temas muy bien
resueltas y un vibrante final en “tempi” de Tarantella que simboliza la “Danza
de la Muerte” que remató una magnífica faena. Más alla de alguna imperfección
que en modo alguno empañó la versión, se asistió a un inicio de fuste en el que
además hubo bises, Piazzolla incluido, que hicieron del público un disfrute
absoluto.
Donato Decina
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