sábado, 19 de octubre de 2019




ESTUPENDAS OBRAS, ESTUPENDOS SOLISTAS Y UNA SOLIDA LABOR DE PABLO BOGGIANO

Orquestaa Sinfónica Nacional, Temporada 2019, Director: Pablo Boggiano. Solistas: Eduardo Vasallo, Jorge Pérez Tedesco, José Antonio Araujo (Violonchelos) y Daniel Binelli (Bandoneón).Programa: Obras de Fabián Pérez Tedesco, Daniel Binelli y Bela Bartok. CCK-Auditorio Nacional, 18 de Octubre de 2019

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

  A la memoria de Julio Palacio, gracias a quién conocí la música de Bela Bartok.

  Esta velada fue programada con sumo criterio, ya que el epicentro lo marcó la presencia de tres composiciones que tuvieron en común el poseer matriz de raigambre folcklorica.  Desde “Exodus” para tres cellos y orquesta de Fabián Pérez Tedesco , que contiene atmosferas de cuño nacional en varios de sus pasajes, pasando por “Encuentros” de Daniel Binelli con su extraordinaria visión en tiempos de tango y candombe y, lógicamente, el bien conocido “Concierto para Orquesta” de Bela Bartok y su estupenda carga de nacionalismo. El hilo conductor de las tres obras fue la sabia guía de Pablo Boggiano, a quien lo vemos superándose cada vez más en la dirección orquestal,  al frente de una Sinfónica Nacional que no deja de sorprender en cada presentación. Como viene ocurriendo desde mucho tiempo a esta parte (lamentablemente), los maestros delegados de la orquesta se dirigieron una vez más al público para explicar que no han sido satisfechos aún  los reclamos de larga data que mencionamos columna a columna cuando de la Sinfónica nos referimos.  En esta oportunidad, la agrupación no dejó de señalar que ante declaraciones del Secretario de Gobierno de Cultura, Pablo Avelluto, en el sentido de poseer fortaleza para encarar conflictos, se lo invitaba a resolver éste de manera perentoria y más aún cuando como es sabido, la Sinfónica Nacional acaba de obtener de manera harto merecida el premio de Platino otorgado por la Fundación Konex a la mejor Orquesta Sinfónica Argentina de la década. Más allá de los sostenidos aplausos de apoyo por parte de la concurrencia, lo escuchado a posteriori no deja duda alguna de la justicia del galardón.  No puedo dejar de señalar que cada vez que concurro a escuchar a la agrupación veo caras jóvenes nuevas en sus atriles, producto del éxodo que se está produciendo ante la falta de respuestas a la recomposición salarial y a la no titularización de cargos concursados que se hallan vacantes. Sin embargo, con el apoyo de los mayores que aún permanecen en el conjunto y de los Directores convocados los que a sabiendas de la situación le ponen el hombro, se los ve tocar con un tesón y un fervor que hace que las versiones que se escuchan concierto a concierto tengan una calidad incomparable.

  Comencemos entonces por “Exodus”. Conocí a Fabián Pérez Tedesco  cuando los inolvidables concursos abiertos en el Teatro Colón de finales de 1983 lo situaron como timabalista titular de la Orquesta Estable acompañando al entrañable León “Pocho” Jacobson. Decidió como muchos otros emigrar al viejo continente unos pocos años  antes de que llegara la debacle de 1989. Ahora pasamos a conocerlo en su faceta de compositor. No cabe duda de que esta obra está pensada en su hermano Jorge, violonchelo solista de la Sinfónica, el que estuvo acompañado por dos de sus antiguos compañeros en la Orquesta: José Antonio Araujo (recientemente emigrado a la Filarmónica de Buenos Aires) y el notable Eduardo Vasallo , quien de muy joven ocupó la misma posición en la Nacional, emigró a Europa y se estableció en Birmingham como solista de la sinfónica de esa ciudad tras un concurso presidido por su entonces titular, Sir Simon Rattle. Encontramos aquí un trabajo de neto estilo minimalista, con tres solistas que realizan cun “canon” ante cada melodía que va  desarrollándose de modo paulatino. Vamos percibiendo desde una atmósfera local a alguna cita, en este caso percibí (no hay nota alguna en los programas de mano) el anagrama en alemán de las iniciales de Dimitri Shostakovich  y si la memoria no me traiciona, el compositor estuvo en la vieja Unión Sovietica en la pre-caída del Muro de Berlín (como ocurriera también con Gustavo Plis-Steremberg). La Orquesta da un marco soporte al desarrollo que efectúan tres solistas y estos tuvieron notables intervenciones desde, el refinamiento increíble de Vasallo, pasando por la solidez de Jorge Pérez Tedesco y la frescura de Araujo. Boggiano obtuvo de la orquesta un sonido sin fisuras y la obra fue muy bien recibida por el público.

  “Encuentros” es el título de este trabajo que Daniel Binelli  compuso por encargo de la sinfónica alemana de Westfalen en 2017. En una de sus interpretaciones fue escuchada por Eduardo Vasallo quién le manifestó su deseo de hacerla junto al compositor y solista. Apoyándome en las manifestaciones hechas por Binelli en un reportaje que le concediera al matutino “Clarín”, la obra está planteada en tres movimientos, el primero de raigambre tanguera muy vivaz con una extensa cadencia que permitió el lucimiento de Vasallo con un bellísimo  sonido . Un extenso “Adagio” en el que también intervienen sectores de la orquesta , el que también lleva a una atmósfera de marcada intimidad y en donde aquí el bandoneón se muestra en un segundo plano y un cierre  en tiempo de candombe rioplatense en donde ahora sí el “fueye” recupera presencia y en un contrapunto con el violoncheclo elevan a la composición a niveles extraordinarios. La faena entre ambos fue estupenda y la conexión con Boggiano y la Orquesta aceitada hasta el mínimo detalle. Los sectores de vientos y metales tuvieron ajustadas y acertadas intervenciones y las arpas aportaron la cuota de belleza sonora. Tras un par de salidas de saludo, la dupla solista se “floreó” en una exquisita versión de “Triunfal” de Astor Piazzolla, en donde el entendimiento mutuo fue la constante.  Binelli nos muestra su personalidad en esta partitura, no cae en ningún momento en lugares comunes y le aporta su solidez como compositor. Sería bienvenido escuchar nuevos trabajos suyos tanto como esperamos la vuelta de Vasallo  para apreciarlo en alguna obra consagrada del repertorio violonchelístico.

  El final nos mostró a Boggiano entregando la que considero la mejor versión que una Orquesta Argentina haya efectuado del “Concierto para Orquesta” de Bela Bartok. Tuvo todo, “tempi” ajustado, canto orquestal (el segundo movimiento fue la prueba más elocuente), amalgama sonora, mano precisa y respuestas extraordinarias de todos los sectores de la Orquesta. Vale la pena que lo reitere, aún con cambios de atriles  la Nacional se supera en cada presentación con los desafíos más increíbles (Semana pasada “El Pájaro de Fuego”, ahora Bartok y la semana próxima el estreno de “Nagasaki” de Alfred Schnitke). Súmese la presenciade nuestras jóvenes y más promisorias batutas ( Anteriormente Sardella, hoy Boggiano, la próxima semana retorna Mariano Chiacchiarini). Aún en la adversidad, el ciclo es formidable.

Donato Decina

jueves, 17 de octubre de 2019




EMOCIONES AL POR MAYOR

Como conversáramos al aire  con Juan “Pollo” Raffo en ntro. último programa, la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” brindó un concierto en homenaje a los cincuenta años del lanzamiento del primer álbum de “Almendra”, la mítica formación comandada por Luís Alberto Spinetta junto a Emilio del Guercio, Edelmiro Molinari y Rodolfo García. Decir cincuenta años del álbum es nombrar “Muchacha Ojos de Papel” y entonces razonar que si “La Balsa”, la mítica composición de “Tanguito” Iglesias y Lito Nebbia es el puntapié inicial, la composición con la memorable letra del “Flaco” no solo trascendió el álbum, sino que ese mismo año fue cortina de un aviso publicitario y  se convirtió en el “himno” del rock argentino. Coincide también con una serie de acontecimientos nacionales e internacionales, por supuesto desde la llegada del hombre a la luna, el festival de Woodstock con la irrupción de Joe Cocker y el “Con una ayudita de mis amigos”, las últimas invenciones de “Los Beatles”, la guerra de Vietnam que comenzaba a provocarle serios dolores de cabeza a Estados Unidos, pasando por el “Cordobazo” que marcó el inicio del fin de la “Dictablanda” hasta el asesinato de Augusto Timoteo Vandor, líder metalúrgico y propulsor del “Peronismo sin Perón”, proscripciones políticas, derechos cercenados  y una generación que saltaba a la palestra y comenzaba a hacerse oír, que chocaría con sus mayores y traería nuevas ideas que ya no podrían esconderse más bajo la alfombra. Mucho de eso lo trajo a nivel local el rock argentino.  Una música que comenzó a imponerse a la par del Folcklore muy en boga hasta esa época, que aceptaba a Piazzolla gracias a “Balada para un Loco” (que algunas bandas incipientes de entonces hasta se animaban a versionar), pero se llevaban mal con el resto del Tango  y le peleaba a los “nueva oleros” la preferencia y representación de la juventud de aquel entonces. Se puede decir que debieron pasar no menos de quince años para que los intérpretes populares argentinos comenzaran a mirarse y reconocerse unos a otros dejando de lado las diferencias generacionales.  Si tenemos que encontrar un momento “bisagra” podríamos situarlo en 1981, cuando en plena dictadura la convocatoria que el extinto locutor Miguel Angel Merellano (¿recuerdan “Generación Espontánea” por Radio Belgrano?) efectuó en el Estadio Obras para un “contrafestival” el mismo día en que Frank Sinatra desarrollaba uno de sus shows en Bs. As., con Horacio Salgan como mascarón de proa y un gran número de artistas de todos los géneros dando el presente y, a la par de ese festival,  el comienzo de la gira que León Gieco desarrolló de Ushuaia a La Quiaca, que diera ese nombre a su álbum (quien esto escribe estaba unos días antes del Festival en San Carlos de Bariloche justo cuando Gieco paso por ahí para presentarse. Parte de sus compañeros de escuela y las compañeras de viaje fueron a verlo al estadio). Y el dique se abrió y fue incontenible, tras el levantamiento de la prohibición para Mercedes Sosa al año siguiente, seguido del efecto “Malvinas” durante y después de la guerra. Ya luego no era raro ver a los próceres del rock compartir escenario con “La Negra”, ver a Andrés Calamaro juntarse a componer con Mariano Mores y como muchos artistas del rock se reconciliaban con Palito Ortega ante el gesto de ayuda de este para la recuperación de Charly García. Tal vez toda esta historia que hoy les refiero, motivó a que la concurrencia que desbordó el CCK fuese maravillosamente heterogénea. Abuelos, Padres y Nietos por igual para decirle presente a Almendra.  La Filiberto que confió la conducción del concierto a Mariano Chiacchiarini, uno de los directores jóvenes clásicos con mayor capacidad y talento con que cuenta la Argentina. Así junto a unos estupendos arreglos del “Pollo” Raffo  y el aporte vocal de Mariana Bianchini y Rubén Goldin recordamos “de atrás para adelante” en el orden del álbum a la querida banda y a la memoria del “Flaco” Spinetta. Los otros tres integrantes se sumaron en el resto de la noche. La gente reconoció y reverenció a Edelmiro Molinari y a Rodolfo García, pero justo es reconocer que la irrupción en el escenario y el carisma de Emilio del Guercio hicieron estallar al Auditorio Nacional. El sobrio aporte de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea con la guía de Margarita Fernández en muy adecuadas coreografías (al igual que en “El Pájaro de Fuego” días pasados) terminó por darle forma al espectáculo, el que alcanzó el momento más emotivo cuando Rubén Goldin le puso su voz al hit. Todos los intérpretes, Orquesta y Ballet se unieron para un “enganchado” de tres temas más (alguno “post-Album”) con “Tema de Pototo” encabezando y la reiteración de “Ana no Duerme” en el final. Justamente este último junto a “Muchacha…”, “Laura Va”, “Fermín”, ·Plegaria para un Niño Dormido”. Cuantos recuerdos y emociones y también cuantos que tuvieron la plena felicidad de poder compartirlo junto a todos los suyos.

Donato Decina

domingo, 13 de octubre de 2019




OTRO MUY BIENVENIDO AMBITO

“Conciertos Don Bosco”, Temporada N 24, año 2019. Presentación del Ensamble 4 40, Director y Violín: Ignacio Mandrafina. Solistas: César Tello (Organo , Continuo, Contratenor y Director Coral), Marisa Albano (Soprano), Roque Federico Santini Santoro (Organo), Sección Femenina del Coro de la Compañía “Clásica del Sur”. Programa: Obras de Albinoni, Vivaldi y Pergolesi. Basílica de San Carlos y María Auxiliadora, 13 de Octubre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  “La Casona de Don Bosco” es una entidad que desarrolla sus actividades en la zona en la que las instituciones educativas y religiosas de la Orden Salesiana ejercen su acción principal en la C.A.B.A., con eje en la imponente Basílica de San Carlos y María Auxiliadora. Desde hace veinticuatro temporadas consecutivas produce el ciclo de conciertos “Don Bosco” y cuenta con coro propio actividades que hoy son dirigidas por el Mtro. Mariano Delli Quadri. Más allá de esto último, en sus programaciones se favorece la presentación de agrupaciones instrumentales y/o corales y solistas de valía. En este caso tuvo lugar la participación de Ntro. Bien conocido Ensamble 4 40 creado y dirigido por Ignacio Mandrafina, quién (como se recordará) también  está ligado al mundo Salesiano a través de su actividad docente en el Colegio Industrial Pío IX. Junto al conjunto instrumental se convocó a la sección femenina del Coro de la Compañía “Clásica del Sur” que creó y dirige Cesar Tello, quién además mostró una nueva faceta de su actividad artística asumiendo la participación vocal solista como contratenor, mientras que la joven soprano venezolana Marisa Albano (no confundir con la homónima argentina) asumió la restante.  Ntro. bien conocido Mtro. Roque Federico Santini Santoro completó la nómina de participantes actuando como organista en la obra de fondo.

  El programa estuvo dedicado a obras del período barroco, las que aun siendo abordadas con instrumentos modernos tuvieron por parte de Mandrafina “tempi” exacto, impecable ajuste orquestal y profundidad interpretativa. Es así que se inició con una muy sentida interpretación del célebre “Adagio” de Tomasso Albinoni en donde la agrupación desarrolló una impecable labor, respaldada por la actuación de César Tello en órgano, el que actuó en permanente apoyo del resto. Párrafo aparte para la muy buena intervención del primer violín Sergio Rodríguez con un solo de exquisita factura.

  En segundo término pudimos apreciar el Concierto para cuerdas en La mayor registro RV 158 de Antonio Vivaldi en donde a través de sus tres movimientos y asumiendo la posición de primer violín,  Mandrafina condujo con justeza y en total estilo al conjunto, respaldado una vez más por la labor de Tello, en este caso como continuo. En ambos casos el público, que de manera extraordinaria siguió con total silencio ambas versiones, premio con aplausos sostenidos a las mismas.

  Como obra de fondo se ofreció una muy digna versión del “Stabat Mater” de Giovanni Batista Pergolesi. Aquí la labor del Ensamble se vio respaldada por la labor en órgano de un verdadero cultor del género sacro como Roque Federico Santini Santoro, quien con una impecable interpretación se erigió en pilar fundamental de la misma. Grata sorpresa la constituyó la participación de la joven soprano venezolana Marisa Albano con una muy cuidada línea de canto, voz potente muy bien administrada y gratísimo timbre. Ojalá que pueda tenerse la oportunidad de volver a apreciarla en el futuro. Cesar Tello tuvo una muy digna participación solista como contratenor, administrando con prudencia la emisión, buena línea de canto e inteligencia para cumplimentarse con la joven colega. En su rol de preparador vocal, presentó a la sección femenina del coro de la Compañía “Clásica del Sur” muy bien ajustada alcanzando una muy correcta intervención. Mandrafina supo ensamblar a todos los elementos intervinientes, aun cuando por momentos una acústica que no ofrece el mejor retorno a los intérpretes conspiró a tal punto que no pudo apreciarse de modo claro la primera de las fugas de la obra, cosa que en cambio, afortunadamente, no ocurrió con la segunda. De todos modos el producto final fue muy valedero y el público supo reconocerlo. Párrafo aparte lo constituyó la presencia de un muy molesto camarógrafo que durante todo el concierto se paseó por la nave central de la Basílica, llegando incluso a entremezclarse entre los intérpretes, distrayendo al público y poniendo en riesgo la concentración de loa artistas, tema que la organización deberá tomar muy en cuenta a futuro.

La próxima fecha será el Domingo 17 de Noviembre con el “Réquiem” Kv 626 de Mozart, con la Orquesta Sinfónica de la Prefectura Naval y el Coro de la Universidad Nacional de La Matanza entre otros . Si bien la entrada es libre, se puede efectuar una contribución voluntaria para poder sostener todo este esfuerzo.

Donato Decina


Monumental concierto fuera de sede de la Filarmónica en el Centro Cultural Kirchner

DEL POSTIMPRESIONISMO A LA VANGUARDIA
Martha CORA ELISEHT

            Además de su habitual Ciclo de Abono en el Teatro Colón, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ofrece conciertos fuera de sede, como el Ciclo “Divertimentos y Pasiones” en la Usina del Arte. Y de vez en cuando, en el Centro Cultural Kirchner (CCK), como el que tuvo lugar en el Auditorio Nacional el pasado viernes 11 del corriente bajo la dirección de Nicolás Rauss, donde se ofreció un repertorio poco convencional, compuesto por las siguientes obras: Pour une fête de printemps (“Para una fiesta de primavera”), Op.25 y la Suite del Ballet “Bacchus et Arianne” (Baco y Ariadna n° 2, Op.43 de Albert Roussel (1869-1937); El Lago Encantado, Op.62 de Anatoli Liadov (1855-1914) y el estreno local del Concierto para clarinete y orquesta “Crónicas Latinoamericanas” de Daniel Freiberg (1957), con la presencia del compositor al piano y una orquesta de jazz formada por Luis Cerávolo (batería), Juan Pablo Navarro (contrabajo), Ricardo Lew (guitarra) y la participación de Mariano Rey como solista.
            La primera de las obras de Albert Roussel es un poema sinfónico compuesto en 1922 y está dedicado a Eugène Gigout (1844- 1925), quien fue su maestro y con quien estudió piano, órgano, armonía, fuga y  contrapunto, característica principal de su música. Se trata de una composición que sólo dura 12 minutos y que marca el comienzo del postimpresionismo francés, llevado a cabo magníficamente durante la presente versión, donde la orquesta logró un sonido puro y de gran calidad. Cada uno de los instrumentos solistas supo lucirse y otorgar brillo a esta versión, bajo la impecable dirección de Nicolás Rauss, que supo ganarse la confianza de los músicos y el aplauso del público.
            El ballet Bacchus et Arianne  fue compuesto en 1930 y posteriormente, Roussel compuso dos suites orquestales sobre el mismo, de las cuales, la n° 2 es la más representada y lleva el Op. 43 del catálogo de obras de este gran compositor francés. Su introducción se basa en un clima oriental hasta que la protagonista (Arianne) es introducida por un solo de viola –muy buena ejecución de la solista Kristine Bara- , quien luego de despertar, decide suicidarse arrojándose desde un peñasco, pero es salvada por Bacchus (Baco)- representado por el fagot, con una impecable actuación de Gabriel La Rocca- . Ambos bailan la Danza del Sueño, que es seguida por un scherzo – compuesto en 6/8- , tomado de la Suite en Fa del mismo compositor. La voluptuosidad de la música narra el beso de los protagonistas –magnífica ejecución del solo de violín por parte de Nicolás Favero, quien reemplazó a Pablo Saraví como concertino-, que es seguida por la Marcha de la Bacanal, que Roussel escribe de modo similar a la Danza General de Daphnis et Cholé de Maurice Ravel (1912). Tras una melodía pianissima (cantábile) escrita en escala cromática, aparece la Bacanal en 10/8 que concluye la obra, caracterizada por escalas en los metales, que representan la coronación de Arianne por parte de Baco con una diadema de estrellas. Esto se logra mediante un ostinato en cornos y trombones, que desemboca en el vals final coronado por las trompetas, con una muy buena intervención de Daniel Marzal Crespo como solista. La presente versión fue de una excelencia auditiva y de una interpretación magistral, donde pocas veces se escuchó sonar a la Filarmónica  de esa manera y donde además, Nicolás Rauss demostró su eficacia y su eficiencia como director. Lo mismo sucedió con El Lago Encantado de Liadov, obra sinfónica representativa del impresionismo ruso y la más conocida de la extensa producción de dicho compositor. Data de 1909 y es otro poema sinfónico basado en una leyenda rusa, que arranca en un tono oscuro dado por los contrabajos hasta la introducción de las arpas y las cuerdas en tono mayor, con un contrapunto por parte de las maderas y cuerdas.
            El Concierto para clarinete y orquesta “Crónicas Latinoamericanas” fue compuesto por encargo de la Orquesta de la Radiodifusión de Colonia (Köln, Alemania) y consta de tres movimientos: Panorámicas, Diálogos e Influencias. El primero es un Allegro en ritmo de malambo, que abre con una cadencia en las cuerdas, seguida por el clarinete como instrumento solista y el piano, de estilo similar a las obras del compositor tucumano  Alonso Crespo. Posteriormente, la flauta y el resto de la orquesta se unen en un diálogo instrumental para que luego el clarinete tome la melodía sobre la cual se apoya el conjunto de instrumentos de jazz mediante escalas cromáticas en ascendente y descendente, para luego recapitular con la melodía inicial de malambo por parte de la orquesta en un final brillante, con un gran tutti. La labor desempeñada por Rauss y Mariano Rey fue estupenda, con muy buenos matices y planos sonoros. Seguidamente, el segundo movimiento es un Andante en ritmo de vidala, introducido por el clarinete y seguido por un solo de bombo, luego del cual se acopla el resto  de los instrumentos. Previo a la entrada del clarinete hay un magnífico diálogo entre el oboe y el cello (soberbia labor de los solistas Néstor Garrote y Julio Fainguersch, respectivamente). En cambio, el 3° movimiento en un Allegro vivace en ritmo de huella, gato y chacarera con ribetes de jazz. Aquí se produce una auténtica fusión de ambos ritmos y es donde entra a jugar el conjunto de jazz, donde cada uno de los solistas (percusión, contrabajo, guitarra y piano) realiza improvisaciones sobre la melodía, apoyados por el clarinete, que cierra con recapitulación del tema inicial por parte de la orquesta. El resultado fue una combinación perfecta, donde los músicos recibieron una gran ovación por parte del numeroso público presente y una lluvia de aplausos. Posteriormente, Mariano Rey, Daniel Freiberg y el conjunto de jazz entraron para brindar dos bises: una melodía de Astor Piazzolla (arreglo de Christian Zárate, quien estuvo presente) y la Milonga del Barro del propio compositor, donde cada uno de los músicos improvisó sobre el tema principal. No sólo Mariano Rey demostró ser un músico de dotes excepcionales y el novísimo ganador del Premio Konex de Platino 2019, sino que Juan Pablo Navarro ofreció un espléndido solo de contrabajo. El legendario guitarrista Ricardo Lew realizó una magistral zapa con su instrumento, mientras que Freiberg brindó una improvisación soberbia. Puede decirse que esta tercera parte del concierto hizo vibrar a la audiencia de la Sala Sinfónica del CCK, mientras sus colegas de la Filarmónica festejaban el suceso.
            Una vez más, quien escribe recalca las excepcionales dotes de la orquesta y del director. Es un placer escuchar a la Filarmónica fuera de su ámbito natural en el Colón, bajo una batuta de grandes quilates como la de Nicolás Rauss, en un programa compuesto por obras prácticamente inéditas, o al menos, que hacía mucho tiempo que una no escuchaba. Éste es el camino que debe seguir para equipararse y consolidarse como una orquesta de gran jerarquía, que suena muy bien cuando lo encuentra y es capaz de enriquecerse, merced al esfuerzo y la profesionalidad de cada uno de sus integrantes.   

Soberbio concierto a cargo de la Sinfónica de Montreal en el Colón

APASIONADO, TEMPERAMENTAL Y PROFUNDO
Martha CORA ELISEHT

            El título de esta nota es quizás la mejor definición de los quilates que posee un director de orquesta de la talla de Kent Nagano, quien tuvo a su cargo los conciertos que ofreció la Orquesta Sinfónica de Montreal dentro del Ciclo de Abono del Mozarteum Argentino en el Teatro Colón los días 7 y 8  del corriente. Quien escribe asistió al concierto del martes 8, donde se ofreció el siguiente programa: el Concierto para violín y orquesta n° 3 en Sol mayor, K. 216 de Wolfgang Amadeus Mozart (1756- 1791), con la presencia de la violinista Alexandra Soumm –quien tuvo que reemplazar a último momento a la alemana Verónika Eberle- y la Sinfonía n° 5 en Do sostenido menor de Gustav Mahler (1860-1911).
            El mencionado y prestigioso organismo sinfónico se presentó dentro de una gira por países americanos (Tournée des Amériques), que cuenta con el auspicio de la Embajada de Canadá  y que se extenderá hasta el 15 del corriente visitando las siguientes ciudades: San Pablo, Río de Janeiro, Santiago de Chile, Buenos Aires, Guanajuato, Ciudad de México, Guadalajara y Chicago. Y que marcará la despedida de Kent Nagano como director musical de la misma, ya que ha sido nombrado Director Principal de la Filarmónica de Hamburgo y de la Ópera del Estado (Staatsoper) de la mencionada ciudad. Por otra parte, la orquesta ya ha visitado la Argentina en numerosas oportunidades – la última, en 2016 con Kent Nagano- y continúa con una rica tradición melódica y discográfica desde 1962 hasta la fecha, siendo dirigida por maestros de gran jerarquía, como Zubin Mehta y Charles Dutoit.
            La exquisita violinista francesa Alexandra Soumm ha sido una de las revelaciones de este año. Nacida en Moscú,  comenzó a estudiar violín a los 5 años y ofreció su primer concierto a los 7 años en Montpellier. A partir de ahí, se radica definitivamente en Francia y se traslada a Viena para perfeccionarse con Boris Kuschnir. A los 15 años gana el  concurso de Eurovisión y a partir de allí desarrolla una carrera meteórica, que la ha llevado a tocar en los escenarios más importantes del mundo. Independientemente de poseer una técnica perfecta y un fraseo impecable, sorprendió a todos por la compenetración que tenía con la melodía. Una pudo apreciar desde su ubicación en platea que tanto ella como Kent Nagano intercambiaban miradas cómplices, que se decían todo con sólo mirarse a los ojos. Esta entrega permitió un diálogo perfecto entre solista y orquesta, brindando una versión monumental del mencionado concierto de Mozart que, como la mayoría de las obras del genio de Salzburgo, deben ser ejecutadas con un sonido puro y cristalino. Escrito en 1775, marca un punto de inflexión en la madurez con que Mozart escribía sus obras. Consta de tres movimientos (Allegro, Adagio y Rondó), donde se emplea un ritornello del aria de Amina de su ópera “Il Re  Pastore”, caracterizado por su gracia y elegancia, que es introducido por la orquesta y retomado por el instrumento solista. Naturalmente, Alexandra Soumm  no sólo ofreció una versión caracterizada por estas cualidades, sino que además, le dio muy buenos matices, al igual que soberbios trinos y cadencias. Esto se notó aún más en el último movimiento (Rondó vivace), donde se ofrecen una serie de variaciones –tipo pasacaglia- que la solista supo ejecutar a la perfección, acompañada por un sutil pizzicato en las cuerdas, similar al sonido de una mandolina, a modo de serenata. Al finalizar el concierto, el público estalló en una ovación prolongada, que obligó a que Soumm saliera a anunciar- leyendo un papel  en perfecto castellano y agradeciendo la oportunidad de presentarse en el Colón, luego de una risueña alusión al fútbol argentino- el 3° movimiento de la Sonata n° 2 para violín del compositor belga Eugène Ysaÿe (1858-1931), dedicada al violinista francés Jacques Thibaud (hay que recordar que Ysaÿe dedicaba sus Sonatas para sus prestigiosos colegas). No es un bis frecuente de escuchar, y Soummm se entregó a la ejecución del mismo con pasión, garra y temperamento, haciendo gala de su impecable fraseo. El movimiento termina con una cascada en pianissimo, que se desvanece a medida que finaliza la melodía, hecho que le valió el reconocimiento y la ovación por parte del público.
            La Sinfonía n° 5 en Do sostenido menor de Gustav Mahler ostenta el récord de ser la más tocada por orquestas extranjeras de gran prestigio en el Colón (Filarmónica de Israel con Daniel Barenboim (1980), Concertgebouw de Amsterdam con Bernard Haitink (1984), Staatskapelle Berlin con Daniel Barenboim (2008) y la última, con la excelentísima versión ofrecida por Simon Rattle al frente de la London Symphony durante el transcurso del corriente año). Por ende, la Sinfónica de Montreal no podía dejar de ejecutar esta obra monumental, compuesta por 5 movimientos de compleja y harto difícil ejecución (Trauermarsh in gmemssenem Schritt/ Stürmisch bewegt mit grössler Vehemenz/ Scherzo/ Adagietto/ Rondo finale. Allegro- Allegro giocoso- Frisch). Para esta versión, Nagano cambió al concertino y formó la orquesta a la alemana (segundos violines y violas hacia la derecha del escenario, violoncellos al medio y contrabajos detrás de los primeros violines), para lograr una mayor profundidad sonora y resaltar los diferentes grupos de instrumentos. A pesar de que ofreció una muy buena versión, caracterizada por innumerables sutilezas y por ser quizás muy emotiva, no logró igualar a la monumental versión ofrecida por Simon Rattle, que se destacó por ser brillante desde todo punto de vista. Nagano no logró el vuelo que debe tener el 2° movimiento (Stürmisch bewegt), que –acorde a su título- debe ser ejecutado con vehemencia. Y hubo un desacople muy notorio en la entrada de los cornos al inicio del 3° movimiento. A partir de allí, se marcó un punto de inflexión donde la orquesta comenzó a remontar un sonido espléndido, que prevaleció hasta el final. Tras ser largamente aplaudida y ovacionado, Kent Nagano decidió no hacer bises, ya que no se puede tocar otra cosa después de una obra tan monumental y compleja como esta particular sinfonía.
            Según opinión personal, una prefiere escuchar una muy buena versión de la mencionada obra de Mahler de tanto en cuando que comparar dos versiones de la Sinfonía durante el mismo año. Una cree que los programadores de conciertos debieran ponerse de acuerdo previamente para no repetir dos veces el  mismo repertorio. De esa manera,  el periodista especializado pueda relajarse y disfrutar de la música antes que entrar en comparaciones odiosas, que no le resta para nada mérito al tremendo esfuerzo y a la pasión por parte de Kent Nagano al frente de una excelente orquesta, que pese a estos pequeños tropiezos, brilló sobre el escenario del Colón

sábado, 12 de octubre de 2019




MARIO BRUNELLO, UN EXTRAORDINARIO INTERPRETE

“Nuova Harmonia”e “Italia XXI”, temporada 2019: Presentación de la “Kremerata Baltica”, Director y Primer Solista: Mario Brunello (Violonchelo), Segundo Solista: Ivan Karizna (Violonchelo). Programa: Obras de Sollima, Beethoven, Haydn y Kancheli. Teatro Coliseo, 10 de Octubre de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

  Debo decir en lo personal que nunca antes había escuchado al violonchelista italiano Mario Brunello y que luego de este concierto organizado en conjunto por “Nuova Harmonia” e “Italia XXI” lamento de que este extraordinario interprete no haya podido ser escuchado antes en Ntro. País. Poseedor de un bellisimo sonido, técnica impecable y alto refinamiento interpretativo, no se limita solamente al rol de solista sino que también guía sabiamente al conjunto que lo acompaña, en este caso nada menos que la “Kremerata Baltica”, la célebre formación de jóvenes músicos de Estonia, Lituania y Letonia debida al gran Gidon Kremer, la que una vez más hizo honor a su bien ganada reputación.

  Sobre la programación original hubo un cambio de último momento, evidentemente consensuado con el propio Gidon Kremer,  ya que el pasado 2 de Octubre falleció el compositor Georgiano Giya Kancheli, muy amigo del gran violinista y formador del conjunto para el que compuso obras que la formación ha difundido. Se apreció una composición de la que se carece de título (ya que tampoco pudo aclararla la información de prensa posterior),  muy intensa a la que la inicia y culmina una grabación de una voz femenina haciendo “a cappella” una “vocalise”,  la que es tomada luego por el conjunto para desarrollarla a lo largo de la página. Va progresando de modo tal que se reconcentra y hasta podemos decir que tuvo el sabor de una sentida despedida, tal la forma en que se la interpretó.

  Otra revelación del programa la constituyó la audición de dos obras del compositor italiano Giovanni Sollima, nacido en 1962, las que fueron las “puntas” del programa. Se inició con “Notas Escondidas” para Orquesta de Cuerdas, de estilo absolutamente tonal y de corte muy minimalista ( también se dice que es  post-minimalista, aunque no comparto ese concepto). Está compuesta en cinco partes y fue muy bien llevada a través de la belleza del sonido que produjeron las cuerdas de la “Kremerata”. Y en el cierre se escuchó “Violoncelles Vibrez!” para dos solistas y orquesta de cuerdas, en donde junto a Brunello actuó como segundo solista Ivan Karizna, miembro de la formación visitante y poseedor de solida técnica y refinado sonido. Aquí junto al  director y primer solista  descollaron en la interpretación de una melodía central que es desarrollada y que vuelve al punto de  partida hasta ir paulatinamente extinguiéndose. Ese contrapunto entre los dos violonchelistas fue largamente celebrado por el público, ya que Karizna estuvo a la altura del invitado principal, se cumplimentó con éste y ente ambos produjeron momentos de intensa conexión. Las cuerdas estuvieron a la altura con homogeneidad de sonido y pleno entendimiento.

  La primera parte culminó de modo netamente instrumental con una versión para Orquesta de Cuerdas del Cuarteto Op. 135 de Beethoven. Aquí tampoco se conoció quien fue el autor de la misma. Si bien la Orquesta rayó en la excelencia absoluta y Brunello  Director se reveló como un traductor formidable de Beethoven, el arreglo ofrecido va más allá, es llamativamente brillante con algunas aristas que no sonaron típicamente Beethovenianas, por lo que considero que  quien la efectuó lo hizo de modo muy personal yendo  más allá de su esencia. Aún así, la “Kremerata” mostró su calidad incuestionable.

   Luego del inicio con el primer Sollima y el Beethoven expuesto en esa óptica tan personal , se llegó a la segunda parte, en donde además de Kancheli y el segundo Sollima, tuvimos en el arranque mismo el “plato fuerte” del concierto y lo constituyó la presencia de Brunello en su doble rol solista/director en el Concierto en Do mayor de Haydn, ubicado en el respectivo catálogo como Hob VIIb:1. Aquí pudimos percibirlo en su real dimensión interpretativa,  haciendo gala de un muy puro sonido, frases expresadas de modo exquisito (sobre todo en las cadencias) y a una “Kremerata” atenta al mínimo detalle, la que acompañó de manera extraordinaria  una versión que no se olvidará en mucho tiempo.

    Dos bises magníficos cerraron de modo estupendo la noche: En el primero, la “Kremerata”, sabiamente guiada por Brunello, descolló en el último movimiento de la “Serenata para Arcos” de Nino Rota, cuyo solo anuncio entusiasmó al público, plena de intensidad y melodismo, para que luego este extraordinario interprete en su rol solista culminara la velada en un clima de intimidad y reflexión  con una muy sentida interpretación de “Havun Havun”  de San Gregorio de Narek (Armenia). Una muy interesante postura. Tras tanto brillo, un final sereno para que muchos nos fuéramos pensando.

Donato Decina

jueves, 10 de octubre de 2019




BIENVENIDOS SEAN LOS LOGROS

  Con mucho esfuerzo y sacrificio Ntros. Colegas Gabriela Levite y Maxi Luna llevan adelante MusicaClasicaBa, una publicación que contiene críticas, información, relevantes reportajes y mucho material de análisis musical. Tanto al comienzo como en la actualidad circula como un anuario de distribución gratuita a lo que se suma la edición On Line. Llegó a distribuirse de manera semestral pero lógicamente nadie escapa a las generales de la ley en Ntro. País. Esta publicación cubre un vacío producido por la suspensión de las ediciones gratuitas de la revista “Cantábile” y la desaparición  de la revista “Música Hoy”, esta última la única publicación que era vendida en quioscos. El Nº 10 acaba de ser lanzado a la distribución y motivó una reunión conmemorativa en la Cúpula del CCK en donde nos dimos cita un gran número de colegas,  colaboradores, artistas y amigos, quienes brindamos por el éxito junto a los queridos Gabriela y Maxi, además de disfrutar de las actuaciones de José Luís Juri, quien de manera estupenda interpretó tres de los preludios del segundo libro de Claude Debussy, Andrés Spiller, quien nos deleitó con cuatro piezas para oboe solo de Esteban Benzecry,  del dúo popular “Cienpies” que integran Martín Marino en guitarra y Daniel Figueroa en percusión, quienes alternaron al clásico Leo Brower con su “Danza Característica”  con el popular Antonio Lauro y el joropo “Seis por Derecho”, para finalizar con una estupenda intervención de Natalia González Figueroa con la “Polonesa” en Sol, Op. Póstumo de Chopin y el primer movimiento de la Sonata “Alquimia” del Argentino Pablo Aguirre.

  El brindis posterior reafirmó la camaradería y la amistad que profesamos con estos dos jóvenes y batalladores editores a los que les deseamos muchos números más con la calidad que siempre los distingue.

Donato Decina

miércoles, 9 de octubre de 2019




FESTIVAL DE SUTILEZAS

Mozarteum Argentino, Temporada 2019: Presentación de la Orquesta Sinfónica de Montreal, Director: Kent Nagano. Solista: Alexandra Soumm (Violín). Programa: Obras de Mozart y Mahler. Teatro Colón, 08 de Octubre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Luego de producida hace una semana la visita de la Orquesta Filarmónica de Luxemburgo, el Mozarteum Argentino completó su propuesta de música sinfónica de la corriente temporada volviendo a convocar a la Orquesta Sinfónica de Montreal, la que retornó de la mano de su titular, Kent Nagano, en el marco de una gira que incluye además Brasil, Chile, México y Estados Unidos, la que marcará además el inicio de la temporada de despedida del conductor Norteamericano, el que dará preponderancia a partir del año próximo a su asociación con la Opera y la Orquesta Filarmónica de Hamburgo.  Lamentablemente no pudo contarse con la Violinista Veronika Eberle, quien estaba anunciada originalmente como solista. En su lugar fueron convocadas dos solistas para abordar las obras que Eberle había programado para esta gira. En el concierto al que “De paraíso para Usted” asistió, la violinista francesa de origen moscovita Alexandra Soumm fue quién abordó el Concierto para violín y orquesta Nº 3 en Sol mayor de Mozart, marcado en el catálogo Kv. con el Nº 216.

  La estructura de esta obra está enmarcada dentro del ordenamiento mas frecuentado por el compositor para esta forma, es decir la sequéncia de Allegro, Adagio y Rondó y siempre contando con una cadencia para el solista al final de cada movimiento. Los diálogos entre interprete y conjunto son casi permanentes y requieren de plena conexión entre todas las fuerzas dispuestas en el escenario. El desarrollo, estupendamente conducido por Nagano, tuvo plena conexión y hasta sutiles gestos de complicidad entre el conductor y la solista. En cuanto a Esta última, Soumm exhibió un riquísimo sonido, formidable técnica y un maravilloso bagaje de sutilezas. Nagano guió con sabiduría al conjunto, dándole a la joven interprete un “ropaje” excepcional, conduciendo a la obra a una interpretación “perfecta”.

  Luego de la merecida ovación con la que el público saludó a esta versión, Soumm leyó en perfecta  lengua castellana un mensaje dirigido por Ella al público expresando su satisfacción de estar en el país y en el Colón, resaltando además a la cultura de la Argentina y de sus habitantes y de tener además “al mejor jugador de fútbol del mundo” (aunque no aclaró a cuál de los cuatro se refería[Moreno, Di Stefano, Maradona o Messi]). Tras lo cual anunció que tras una obra tal sutil, abordaría una página de mayor despliegue enérgico y que se trataría del último movimiento de la segunda sonata para su instrumento de Eugene Ysaye, la que efectivamente mostró toda la energía, el talento  y la capacidad de esta interprete a la que deberemos seguir con atención en cada paso futuro que vaya produciendo.

     No cabe duda que la expectativa en este programa la marcó la posterior interpretación por parte de la Orquesta de la Sinfonía N 5 en Do sostenido menor de Gustav Mahler. Invariablemente se produjo la inevitable comparación con la versión que Sir Simon Rattle ofreciera junto a la Orquesta Sinfónica de Londres en el mismo Teatro Colón en Mayo pasado. Si aquella mostró todo el colorido, la tensión, la energía y la belleza, el enfoque del Mtro. Nagano fue de un sonido “mate” en donde todos los planos sonoros pudieron percibirse inclusive algunos en los que la masa sonora al estar en “forte” produce una emisión homogénea.. Aquí hubo frases enteras en las que las familias de instrumentos pudieron apreciarse de manera nítida. Uno podrá optar por un enfoque de mayor vehemencia o por este , también válido, de Nagano, el que tuvo la muy saludable audacia de hacerlo en los dos primeros movimientos en donde la inflexible “Marcha Fúnebre “ del inicio, se funde con el posterior “tormentoso” al que Mahler indica “con máxima vehemencia”(incluso se permitió “respirar” un tanto más entre ambos pasajes, repitiendo lo mismo entre los dos movimientos finales aun cuando los últimos compases del inmenso “adagietto” son continuados hasta que el corno abre el “rondó” final. Vuelvo a reiterar que si bien yo me inscribo en la línea de mayor homogeneidad y vehemencia, es interesante el enfoque que el conductor norteamericano adoptó, sin caer en convencionalismo alguno y de modo para nada rutinario. A partir del “Scherzo”, se puedo apreciar un “crescendo” en la versión merced al imponente “canto” orquestal que Nagano obtuvo por parte del conjunto. Aquí si puedo afirmar que el mensaje “mahleriano” llegó pleno al auditorio y si pudieron existir imprecisiones en algún sector como los metales, no hacen al fondo de la sustancia. El “adagietto” mostró a una cuerda sutil y riquísima que alcanzó picos de emotividad muy fuertes y el “Rondó finale” de cierre mostró, la vitalidad, la chispa y dejó claramente en evidencia el modo optimista con el que compositor cerró la obra. No debemos olvidar que en el proceso de gestación apareció el amor de su vida, Alma Schindler, y como bien decía el gran musicólogo español José Luís Pérez de Arteaga, la quinta transita el pasaje de la sombra a la luz y Nagano lo describió con creces. Con muy buen criterio no hubo bises, estuvo todo dicho.

Donato Decina