Los interpretes de los Valses de Amor de Brahms en ´pleno sobre el escenario del Auditorio de la Fundación Beethoven. Fotografía de la autora del presente comentario.
Muy buen concierto de cámara del Festival de Verano en la Fundación Beethoven
EL GENIO DE HAMBURGO EN SU PLENITUD ROMÁNTICA
Martha CORA ELISEHT
Durante el transcurso del corriente año, la Fundación Beethoven festeja su 125°
aniversario. Y decidió comenzar la celebración realizando un Festival de Verano
denominado “En Clave de Sol”, que se inició el pasado jueves 12 del corriente y que
culminará el próximo jueves 26, con participación de Estación Buenos Aires dirigido
por Rafael Gíntoli y músicos invitados de primer nivel. Cuenta con producción general
a cargo del pianista Alan Kwiek y presentación más comentarios de las obras por
Margarita Pollini Saldívar.
Quien escribe asistió al segundo de los conciertos de este ciclo, denominado
“AMADO BRAHMS” que tuvo lugar el pasado viernes 20 del corriente en la
mencionada institución y que contó con la participación de los siguientes artistas: Alan
Kwiek y Mariano Manzanelli (piano), Marisú Pavón (soprano), Mariana Rewerski
(mezzosoprano), Carlos Ullán (tenor) y Sebastián Sorrarain (barítono) para interpretar
un repertorio íntegramente formado por obras de Johannes Brahms (1833-1897), que se
detallan a continuación:
Piano solo:
- Tres piezas para piano (selección del Op. 118)- Intérprete: Alan KWIEK
Piano a 4 manos:
- Cuatro valses (selección del Op.39)- Intérpretes: Alan KWIEK y Mariano
MANZANELLI
- Liebeslieder Walzer (Valses de amor), Op.52
Luego de la introducción y comentarios alusivos a las obras para piano, Alan Kwiek
hizo su presentación sobre el escenario para interpretar la selección anteriormente
mencionada del Op.118, que consiste en seis piezas compuestas en 1893 durante un
verano en Bad Ischen dedicadas a Clara Wieck Schumann. En esta ocasión, se
interpretaron las tres primeras: Intermezzo n°1 en La menor (Allegro non assai ma
molto appasionato), Intermezzo n°2 en La mayor (Andante teneramente) y Balada n°3
en Sol menor (Allegro enérgico), donde se logró un sonido muy preciso, romántico y
cristalino, con un perfecto dominio de tempi y sutilezas en los matices románticos del
Intermezzo n°2 en La mayor (considerado por muchos como una carta de amor secreta a
Clara Wieck). Seguidamente, Mariano Manznelli hizo su presentación junto a Alan
Kwiek sobre el escenario para interpretar cuatro valses para piano a 4 manos del Op.39:
n°1 en Si mayor; n°4 en Mi menor; n°11 en Si menor y el celebérrimo n°15 en La
mayor, que forma parte del repertorio de todo pianista y que ha sido consagrado por
intérpretes de la talla de Arthur Schnabel, Vladimir Horowitz y Arthur Rubinstein, entre
otros. La serie está compuesta por 16 valses cortos escritos originalmente para piano a 4
manos escritos en 1865 y publicados en 1866, cuando el compositor residía en Viena. A
su vez, Brahms escribió también una versión para piano solo y dos versiones diferentes:
una, más compleja (difícil) y otra, simplificada (fácil). Ambos pianistas tuvieron una
perfecta compaginación, logrando una versión que sonó sumamente romántica.
Las danzas húngaras (Ungarische Tänze) WoO 1 es un grupo de 21 danzas basadas
obre temas folklóricos de dicho país, cuya duración oscila entre 1 a 4 minutos. Brahms
las compuso originalmente para piano a 4 manos en 1869 y, posteriormente, arregló diez
de ellas para piano solo y orquestó las n°1, 3 y 10. La orquestación de las restantes fue
realizada por varios compositores; principalmente, Antonín Dvořak, quien era su amigo
personal, mientras que las n°11, 14 y 16 se mantienen en su versión original. En este
caso, se interpretaron las celebérrimas Danza Húngara n°5 en Fa sostenido menor
(versión original para piano, mientras que la orquestal es en Sol menor) y n°6 en Re
mayor. Si bien la idea original era aplaudir al final de ambas obras, el público no pudo
resistir y aplaudió fervientemente al final de la famosísima danza húngara n°5, cuya
interpretación fue estupenda, No sucedió lo mismo con su homónima n°6, donde hubo
algunas imperfecciones y sonó de manera correcta.
Los Liebeslieder Walzer (“Valses de Amor”), Op.52 fueron compuestos en 1869
para piano a cuatro manos y cuarteto de voces en estilo länder -canción folklórica
alemana-, dada la gran admiración que Brahms sentía por Franz Schubert (1797-1828).
Inspirándose en los 20 Länders de este último, el músico hamburgués compuso 18
valses tomando una compilación de textos y canciones románticas de diferentes países
europeos denominada Polydora, atribuida al poeta Georg Friedrich Daumer y que
abarca países y regiones tan disímiles como Turquía, Polonia, Latvia y Sicilia. Su estilo
es fresco y ligero, donde se destaca tanto el cuarteto de voces como determinados valses
donde sólo cantan el tenor, el barítono, ambos o el dúo de voces femeninas. Quien
escribe los ha escuchado en numerosas ocasiones sobre este mismo escenario por
Marisú Pavón y Sebastián Sorrarain, quienes son destacadísimos intérpretes de este
repertorio. En la presente versión, hubo una muy buena compaginación, amalgama y
equilibrio vocales, al igual que un perfecto ensamble entre las cuatro voces solistas.
Ninguno sobresalió por sobre el otro con excepción del tenor Carlos Ullán, quien tuvo a
su cargo el vals n°14, junto al barítono. El repertorio alemán le sienta de perlas y se
lució como trovador romántico. Asimismo, las voces femeninas también se destacaron
en sus respectivas partes. Fue un auténtico placer tanto desde el punto de vista vocal
como musical merced al perfecto acompañamiento del piano a 4 manos por parte de
Alan Kwiek y Mariano Manzanelli. Tal así fue, que ofrecieron como encore el vals n°6
de la mencionada serie y todos se retiraron sumamente aplaudidos tras recibir los
tradicionales ramos de flores.
Tal como lo dijera en alguna oportunidad la querida “Pupi” Sebastiani, la
Fundación Beethoven es la casa de los artistas en Buenos Aires y, por lo tanto, no sólo
está abierta para los locales, sino también para los de todo el país. Este concierto ha sido
solamente una muestra y un autentico ejemplo de cooperación entre pares.
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