CADA NUEVA VERSION EXPONE NUEVOS DETALLES
Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, temporada 2026. Concierto: Director: Maestro Sebastiano De Filippi. Solista: María Luísa Merino Ronda (Mezzosoprano). Programa: Obras de Boccherini, Respighi y Schubert. Salón de los Pasos Perdidos, 27 de Julio de 2026.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO.
Un nuevo concierto de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación y con él, nuevas interpretaciones de verdaderos “Caballitos de Batalla” del conjunto en las que siempre se hallan nuevos detalles.
Bajo la dirección de su titular, Sebastiano de Filippi, la Orquesta acometió un programa que no por conocido dejó de ser muy interesante. Dió comienzo con una célebre página de Luigi Boccherini: el Minué y Trío en La mayor del quinteto N° 5 del Op. 2 en versión para Orquesta de Cuerdas. En una muy inspirada labor, el Mtro. de Filippi logró extraer del conjunto un sonido muy refinado y exquisito para dar vida a una muy delicada versión de este breve pero muy efectivo momento.
Luego de este interesante comienzo, se pasó al momento más esperado de la noche en la que la Orquesta recibió a la bien conocida mezzosoprano chilena María Luisa Merino Ronda, quien integra el Coro Polifónico Nacional de Argentina, conjunto integrante de la Dirección Nacional de Elencos Estables, la que propició la venida de esta cantante para esta presentación. Basado en un poema de Percy Shelley traducido al italiano por Roberto Ascoli, narra las vicisitudes de una pareja que transita un bosque en busca de una salida que le permitiera ver el atardecer. El hombre queda en estado de éxtasis pensando en lo que ambos presenciarían, pero al emerger de ese bosque oscuro, ese atardecer ya había acontecido, prometiendo intentar nuevamente el paseo al día siguiente. No sería posible ya que el hombre fallece esa misma noche. Su mujer transita entonces esa desgracia cuidando de su padre e irá paulatinamente convirtiéndose en una muerta en vida.
La versión escuchada tuvo momentos de gran carga dramática junto a otros de notable transparencia. Y desde allí emergió la bella voz de María Luísa Merino Ronda, portadora de bellísimo timbre y gran fuerza expresiva. Sebastiano de Filippi logró que voz y orquesta se fundieran en una perfecta amalgama para que la versión sea justicieramente aplaudida por la concurrencia.
Tras la necesaria pausa luego de tanta densidad, la Orquesta acometió con otra obra comprometida como lo es la transcripción para orquesta de cuerdas del cuarteto “La Muerte y la Doncella” en Re menor D.810. Aquí encontramos a un Director abocado a la búsqueda de nuevos matices y detalles respecto a versiones anteriores escuchadas. La Orquesta se entregó al máximo a lo largo de toda la obra para luego acometer la parte final de manera electrizante.
La esperable ovación del público rubricó una muy buena labor de este conjunto el que además de este ciclo aborda otros dos: el de actuaciones junto a agrupaciones corales y el de presentaciones fuera de sede. Siguiendo nuestros programas se enterarán de cada una de ellas.
Donato Decina
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