viernes, 14 de agosto de 2026

 



Instantes de la presentación del "Pacifica Quartet" dentro del cíclo del Mozarteum Arentino en el Teatro Colón, captados de modo magistral por la Sra. Liliana Morsia.





UNA FORMACION EXCEPCIONAL


Mozarteum Argentino, temporada 2028. Actuación del Pacifica Quartet: Simim Ganatra (Violín), Austin Hartman (Violín), Mark Holloway (Viola), Brandon Vamos (Violoncello). Programa: Obras de Mendelsohn, Ligeti y Beethoven. Teatro Colón, 10 de Agosto de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO



 Concitó la atención del público melómano porteño este debut en la Argentina del “Pacifica Quartet”  para el Mozarteum Argentino en la sala del Colón. Fundado en 1994, ha alcanzado el nada despreciable recorrido de haber sido conjunto en residencia de la Jacobs School de la Universidad de Indiana, del Metropolitan Museum of Art de New York,  de la Universidad de Chicago y de la de Illinois en la muy famosa sede de Champaign-Urbana. Sus miembros son profesores a tiempo completo de la mencionada Jacobs School en Bloomington (Indiana). Ellos son: los violinistas Simim Ganatra y Austin Hartman, el violista Mark Holloway y el Violonchelista Brandon Vamos. Ganadores de premios como el Avery Fisher Grant Career, del Grammy por sus grabaciones de los cuartetos de Elliot Carter, receptores de dedicatorias de obras de compositores como Julia Wolfe y participantes de conciertos con invitados especiales de la talla de Menahem Pressler y Marc-Andre Hamelin, llegaron  a Buenos Aires para ofrecer un concierto de sumo equilibrio entre los clásicos y alguien que fuera un contemporáneo sumamente disruptivo.


  Una de las características fundamentales de este conjunto es que si bien la primera violinista Simin Ganatra es la guía, la tarea de balance y sostén está repartida entre el Violista Holloway y el violonchelista Vamos. Se percibió en la segunda obra con la fundamental labor de Holloway, mientras que a Vamos le cupo dicha labor en las obras de apertura y cierre.


 Otra cualidad que puede notarse es que el conjunto porta un sonido “mate”, no tendrá una emisión plenamente homogénea pero sí, en cambio, ese sonido deja traslucir la absoluta tersura de sus cuerdas..


El concierto se inició con una muy traslúcida versión del Cuarteto N° 2 en La menor del Op. 13 de Félix Mendelsohn cuya elección puede decirse que no pudo ser más acertada ya que en la época de su composición, Mendelsohn se hallaba interesado en el estudio de los cuartetos de Beethoven, entre ellos el Op. 130 que cerró este concierto, por lo que para las obras “de punta” fue de una perfecta continuidad histórica. Su comienzo y su conclusión están dominados por un motivo tomado de un lied suyo titulado “Pregunta” que comienza interrogando dos veces: ¿“Es verdad”?. Estos instantes en sus extremos están conformados por “adagios” que resaltan la intencionalidad de interrogar, mientras que en el desarrollo posterior del primer movimiento y el tercero están conformados por un “Allegro Vivace” el primero y un “Allegretto” el segundo, plenos de intensidad.  A lo largo de sus cuatro movimientos pudieron apreciarse todas las características arriba señaladas, fundamentalmente las que hacen al sonido “mate” que en los adagios citados le ha dando un tinte sumamente expresivo.



En el centro del programa pudo apreciarse el Cuarteto N° 13 en Si bemol mayor “Metamorphoses Nocturnes”, obra de 1954 de György Ligeti. A partir de un motivo de cuatro notas expuesto por el primer violín, el mismo va siendo metamorfoseado en diferentes variaciones que van evolucionando desde las notas más bajas hacia las más altas en un imponente despliegue de sonido y energía que va envolviendo al auditorio. Por temática, por el gran ajuste en la interpretación que habla a las claras de una tarea total de conjunto y por la intensa entrega  de los cuatro integrantes es que se escuchó una larga ovación por parte del público.


La parte final estuvo dedicada a Beethoven con una interesante versión del cuarteto N° 13 en Si bemol mayor Op. 130, en donde a lo largo de sus cuatro movimientos se volvió a tener la misma impresión que este conjunto brindó en el N° 2 de Mendelsohn, Sin embargo, la música tomó mayor vuelo con otra acertadísima decisión de los intérpretes de enlazar el final de la obra con la Gran Fuga, Op. 133  en donde al igual que en Ligeti el conjunto desplegó intensidad, energía y vuelo, logrando una nueva cumbre interpretativa y con ello una imponente ovación del público.


Tras tres llamados a saludar, los integrantes del “Pacífica” entregaron una versión muy íntima y cuidada del segundo movimiento del Cuarteto N° 12, Op. 96 “Americano” de Antonin Dvorak.


Con un programa muy bien estructurado, un repertorio muy bien elegido y con interpretaciones que tuvieron picos de absoluta excelencia, bienvenido sea el “Pacifica Quartet” a Buenos Aires. Seguramente el Mozarteum lo volverá a incluir en las próximas temporadas. Los esperamos.


Donato Decina


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