LA MUSICA ANTE TODO
Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Direcciones de Cultura del Congreso de la Nación y Dirección Nacional de Elencos Estables, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Solistas: Carla Filipcic Holm (Soprano), Alejandro Spies (Barítono). Participación del Coro Polifónico Nacional, Director a cargo: Fernando Tomé. Programa: Johannes Brahms: “Un Requiem Alemán” Op. 45 en reducción a formación de Cámara de Ingo Schulz del año 2010. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 12 de Agosto de 2026.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
Antes del inicio del concierto, entre el final de la afinación y el ingreso del Director y los solistas, surgió una voz desde el público señalando que en este concierto debía intervenir el Coro Nacional de Niños recientemente disuelto. Ignoro si este programa, enmarcado en el ciclo que lleva adelante la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación con participación de coros estaba originalmente pensado para eso, pero lo llamativo fueron las reacciones del público a favor y en contra de la disolución del Coro Nacional de Niños, algo que de por sí resulta altamente preocupante, dada la probada excelencia del organismo disuelto y que no hace más que ahondar las graves diferencias entre los argentinos en temas que deberían ser de UNIDAD. Espero que el árbol no tape al bosque y que se comprenda la necesidad de sostener y mantener organismos que hacen a la elevación espiritual de todos por igual.
Pasado este desgraciado suceso, asistimos a un concierto de excelencia cuyas huellas perdurarán con el paso del tiempo. Para esta presentación, la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación eligió la versión de Cámara efectuada por Ingo Schulz en el año 2010 de “Un Requiem Alemán”, Op. 45 de Johannes Brahms. Se contó con la participación de excepcionales solistas como Carla Filipcic Holm y Alejandro Spies, del Coro Polifónico Nacional preparado por Fernando Tomé y de refuerzos instrumentales provenientes de los Elencos Estables de la Secretaría de Cultura de la Nación ya que como se sabe, la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación es una formación de instrumentos de cuerda. Entre los refuerzos más conocidos encontramos a la arpista Lucrecia Jancsa, a quién destacáramos días pasados por su participación solista con la Orquesta que ella integra, la Sinfónica Nacional, a la fagotista María Marta Ferreyra, al timbalísta Marcos Serrano y a Claudio Santoro, habitual pianista del Coro Polifónico Nacional, quien en esta oportunidad se presentó como organista.
La adaptación de Schulz de la obra es de excelencia. Preservó el espíritu Brahmsiano en su totalidad y con ello deja a los directores que aborden esta versión, el darle el estilo.
Desde los primeros compases se advirtió que dicho estilo estuvo presente a lo largo de todo el concierto. El maestro De Filippi logró con ello respetar el espíritu de la obra y lograr un equilibrio sonoro durante toda la interpretación. Hubo cohesión en los pasajes de serenidad, enjundia en los momentos vibrantes y plasmó la atmósfera de aceptación ante la muerte y la esperanza del reencuentro futuro en el final, que es lo que Brahms transmitió en su mensaje.
El Coro Polifónico Nacional, bajo la guía de Fernando Tomé, se ensambló con la formación orquestal de manera perfecta. Su emisión homogénea y el ajuste en todos sus sectores de cuerda dieron por resultado una actuación de absoluta excelencia. Paradójicamente en diez días abordó dos de las obras más difíciles y transitadas que se han escrito para oficio de difuntos en versión reducida: las de Verdi primero y ahora Brahms. Ojalá las volvamos a escuchar en las originales junto a la Sinfónica Nacional como corresponde.
Carla Filipcic Holm intervino en la parte consagrada a la voz de soprano con bellísimo timbre. Su dominio del idioma y su compenetración con el texto dieron por resultado una actuación que se recordará en mucho tiempo. Otro tanto vale para Alejandro Spies a quien bien le conocemos sus participaciones en otras versiones escuchadas de la obra. Su poderoso registro, su emisión sin fisuras y las inflexiones de su voz en pasajes fundamentales del texto dieron por resultado una actuación sobresaliente.
Por ello es que decimos que la labor del maestro De Filippi ha sido de total excelencia. Logró acoplar a los músicos que reforzaron la Orquesta, los que estuvieron en el mismo nivel de los titulares con un nivel de empaste irreprochable. También, siendo el mismo cantante, supo manejar la intervención de la masa coral para que sea escuchado todo de manera homogénea y sin desborde alguno. Momentos fundamentales resultaron las fugas que cierran los números 3 y 6 de la partitura que conmovieron por la belleza de la interpretación. Finalmente, les dio a los solistas su debido lugar en sus participaciones.
Por todo ello es que resalto el nivel de perfección logrado. Tal vez haya sido el mejor concierto de la carrera del maestro De Filippi hasta el presente. Lo cierto es que el público ovacionó y obligó a salir tres veces a saludar a todos los participantes. Reconocimiento a una magnífica labor.
Donato Decina
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