miércoles, 2 de septiembre de 2026

 PROGRAMA CON EQUILIBRIO ENTRE LO CONOCIDO Y LO INFRECUENTE



Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín. Director: Pablo Boggiano. Solista: Ayako Tanaka (Soprano). Participación del Coro Nacional de Música Argentina, Preparador: Emiliano Linares. Programa: Obras de Debussy, Alyabyev, Thomas, Dukas, Offembach y Benzecry. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de Agosto de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO


  Una nueva presentación de la Sinfónica Nacional Juvenil Libertador General San Martín, y con ella el retorno de dos extraordinarios profesionales a los que ya se deben considerar como amigos dilectos del conjunto: la apreciada soprano japonesa Ayako Tanaka (Gestora de la gira de la orquesta a Japón en 2024) y el Mtro. Pablo Boggiano quien fue Director Asistente de la Orquesta, jamás perdió contacto alguno con el conjunto y junto a su Maestro y creador del mismo, Mario Benzecry, lo llevaron a dicha gira a la nación nipona.



  El programa abordado transitó de manera muy equilibrada entre obras muy conocidas matizadas con otras de infrecuente programación, fundamentalmente en lo que respecta a la intervención voz-orquesta, lo que ha sido sumamente bienvenido y en los resultados altamente satisfactorio con la amplia adhesión del público presente.


  

  El inicio vino de la mano de una muy buena versión de “Preludio a la Siesta de un Fauno” de Claude Debussy con una estupenda intervención de la flauta solista, y un notorio acompañamiento de los demás atriles principales de las secciones de vientos. A ellos se acoplaron de manera perfecta las secciones de cuerdas del conjunto. El Maestro Boggiano condujo la versión con absoluta pericia, tempi sumamente ajustado y pasajes de gran vuelo.


  Como se señaló líneas más arriba, con el concurso de la Soprano Ayako Tanaka se abordaron fragmentos líricos algunos de los cuales merecerían integrar un recital pleno. Dicho sea de paso, esta gran cantante merecería brindar entre nosotros un recital completo con orquesta, habida cuenta de la capacidad que ya ha mostrado en reiteradas ocasiones. En esta oportunidad descolló por técnica, manejo de su voz y exquisito decir en “El Ruiseñor” de Alexander Alyabyev (Obra más conocida de este compositor ruso, quien es autor entre otras cosas de 200 canciones, 6 óperas y 20 comedias musicales), “Je Suis Titania” de Mignon de Thomas y la célebre “Canción de Olympia” de “Los Cuentos de Hoffmann” de Offenbach, en la que la intérprete modificó levemente su atuendo para caracterizar a la muñeca. No podía faltar el episodio de la cuerda mecánica, en el que de manera simpática el Mtro. Boggiano resultó cómplice haciendo ruido con una matraca simulando el “darle cuerda”. Largamente ovacionada, Tanaka agradeció efusivamente al público. 


  Entre Thomas y Offenbach se intercaló la fanfarria de “La Peri” de Paul Dukas en donde se lucieron los bronces participantes de la San Martín. Sin excesos, llevados con pericia por Boggiano, este fragmento fue objeto de una lucida versión. Reitero que fue un total acierto esta parte del concierto que albergó momentos que rara vez se aprecian en los auditorios y teatros.


  En el comienzo de la segunda parte y con el concurso del Coro Nacional de Música Argentina preparado por el Mtro. Emiliano Linares, tuvo lugar el estreno Sudamericano de “De otros Cielos, Otros Mares” de Esteban Benzecry, quién hoy por hoy es uno de los máximos exponentes en el mundo de la música argentina. Estrenada en 2011, esta obra para coro y orquesta es presentada como un mosaico poético musical, Está integrado por cinco números: “En este suelo habitan las estrellas” del poeta chileno de origen mapuche Elicura Chiuhuailaf, “Ecos del Sur”, vocalización sin texto basada en el cuento “El Sur” de Jorge Luís Borges (de quién se han cumplido cuarenta años de su deceso), “Oración de Manco Capac al Señor de Cielo y Tierra” traducido del Quechua por Cristobal de Molina en 1575, “Invocación al Dios de las Aguas” del Venezolano Andrés Eloy Blanco y “América, no invoco tu nombre en vano” del premio nobel Pablo Neruda. Una vez más Benzecry irrumpe con fuerza expresiva, haciendo gala de una orquestación rica en matices, enfatizando los textos con detalles musicales que logran mantener al público en plena atención y empleando una gran serie de instrumentos de percusión para motivos folckloricos latinoamericanos. La parte vocal requiere un conjunto amplio, capaz de coexistir con las fuerzas orquestales en un contexto complejo. La labor del Maestro Linares al frente del Coro Nacional de Música Argentina resultó encomiable dada la entrega que sus integrantes brindaron en todo momento.  Boggiano resaltó toda la mencionada fuerza expresiva de la partitura, contagiando a los jóvenes músicos que respondieron de manera harto satisfactoria, por lo que el público acogió de manera triunfal a este logrado trabajo de Esteban Benzecry.

  

  Ya en el cierre se pudo apreciar una muy buena versión de “El Mar” de Claude Debussy en donde los jóvenes respondieron atentamente a las indicaciones del Director. A una muy buena introducción (“Del amanecer al Mediodía sobre el mar”), le siguió una chispeante lectura de “Juegos de Olas” y, finalmente, una colorida entrega en “Diálogo entre el viento y el mar” en la que pudieron resaltar todo el brillo y la energía que la página contiene. 


Donato Decina


 



Las Cuerdas de la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional "Libertador General San Martín" en plena faena captadas en esta imagen por el Autor del presente comentario.



Concierto de la Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San

Martín

.Orquesta Juvenil Nacional Libertador General San Martín

.Director: maestro Pablo Boggiano

.Solista: Ayako Tanaka, soprano

.Coro Nacional de Música Argentina

.Director: Maestro Emiliano Linares

.Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 30 de agosto, hora 19.

Bajo la dirección del maestro Pablo Boggiano La Orquesta Juvenil

Nacional General San Martín llevó a cabo un extenso y demandante programa

en el Auditorio Nacional.

La primera obra de la presentación fue el poema sinfónico Preludio a la

Siesta de un Fauno, de Claude Debussy (1860-1918), obra de gran

refinamiento tímbrico y armónico; se la toma como el equivalente francés de

Preludio de Tristán e Isolda por la influencia del Acorde de Tristán en la

concepción estilística de Debussy. Su carácter de obra revolucionaria es un

indicador, por sí mismo, de las dificultades de la interpretación, que residen

además de la pureza, inflexiones y evanescencia de los timbres, en la

continuidad de un fraseo que en algunos lugares tiene una resolución definida y

que en otros en la falta de tal resolución. La coda final, una cadencia conclusiva

en mi mayor, es un ejemplo de las referidas demandas.

La soprano Ayako Tanaka abordó, de Aleksandr Alyabyev (1787-1851)

Le Rossignol; y de Ambroise Thomas (1811-1896) Je suis Titania.

A renglón seguido, miembros de los bronces de la orquesta ofrecieron la

Fanfarria de La Peri, de Paul Dukas (1865-1935)

La primera parte concluyó con Les Oiseaux dans la charmille, de Los

Cuentos de Hoffman, de Jaques Offenbach (1819-1880) por Ayako Tanaka,

la famosa aria en la que la muñeca Olympia se detiene cuando se le acaba la

cuerda, para soprano de coloratura. En este sentido, la solista tuvo una

performance actoral muy lograda, así como los bellos pasajes de la pieza, con

una voz sutil, elegante y de excelencia tímbrica.

La segunda parte fue iniciada con De otros cielos, otros mares, para

orquesta y coro, de Esteban Benzecry (1970)

Concebida para un gran orgánico orquestal, discurre en una sucesión de

atmósferas sonoras con intensidades variables tanto en el coro como en las

secciones instrumentales, en algo que parece una eterna pregunta sin

respuesta, sin un desarrollo melódico, en lo que aparece como un

distanciamiento del lenguaje tonal en favor de la exploración de otras

posibilidades sonoras. Conviven así, en las diferentes secciones, elementos

con una existencia virtualmente autónoma.

No hay referencias melódicas que sirvan para armar el conjunto, no hay

motivos ni temas a seguir, sino diferentes climas, lo cual es indicativo de las

dificultades para la interpretación.

El coro, con pasajes extensos, evanescentes por momentos y marcados

por otros momentos, forma parte de un todo orquestal.


Es difícil en una simple audición encontrar referencias en cuanto a

rítmica y a las escalas o modos de los cuales se vale. Si podemos decir que los

climas que crea son cambiantes, siempre misteriosos y que hay un muy eficaz

manejo de la orquesta.

El Mar, tres bocetos sinfónicos para orquesta, de Claude Debussy

cerró el extenso programa. Los movimientos, que el autor llama bocetos, son

claramente descriptivos, desde: Desde el amanecer hasta el mediodía en el

mar; Juegos de olas y Diálogo del viento y el mar.

Más que en un desarrollo melódico extenso, los motivos se suceden

como frases que discurren en el tejido orquestal llevando a cautivantes

atmósferas sonoras. Demanda una enorme precisión en el fraseo, el pasaje de

elementos de la frase de un instrumento a otro y la unidad del clima del cual

cada instrumento forma parte.

El grado de dificultad y complejidad de cada obra fue muy diferente en

una orquesta que sonó en todo momento como una totalidad. Asimismo, la

obra de Benzecry fue de grandes demandas para el coro.

El resultado habla del nivel y de la preparación de la orquesta para tan

particular programa así como del trabajo de preparación y dirección del

maestro Boggiano, con obras que requieren, cada una, un armado muy

específico.


Eduardo Balestena


  

martes, 1 de septiembre de 2026

 


Esta magnífica toma de Eduardo Balestena muestra en acción a la dupla protagónica:  Aristo Sham-Srba Dinic


Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: maestro: Srbaa Dinic

.Solista: Aristo Sham, piano

.Teatro Colón, Buenos Aires, 29 de agosto, hora 20.

Bajo la el título Dos miradas de Rusia la Orquesta Filarmónica de

Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el maestro serbio Srba

Dinic.

La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich

(1906-1975) fue interpretada en la primera parte del programa.

Obra enigmática y musicalmente compleja en su formulación musical, el

primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual

comienza un desarrollo temático de elementos incisivos, diferentes entre sí, en

las distintas secciones, en esa atmósfera circense tan propia del autor. La

intervención de las distintas secciones construye un volumen sonoro

sumamente expansivo, en el cual la cita de Guillermo Tell, de Rossini, en

distintos registros aparece como un material recurrente y a la vez contrastante,

como el motivo inicial.

El Adagio – Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual,

ya que está en modo menor, comienza con un solo de cello y sigue como un

coral en los metales. El pasaje de las cuerdas apenas comienza la segunda

intervención del cello recuerda al adagio de la quinta sinfonía del autor. Es una

de las pocas concesiones a la belleza melódica –seca y con acordes

disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y engmática, que sugiere

una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la misma que con la

Eroica, ¿A quién está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe?

Podemos pensar que está dedicaba a la vida y a la sinfonía como género

musical. El movimiento es rico la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al

forte en un mosaico de timbres-.

El cuarto movimiento, Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto en la mayor

comienza con una cita de Amanecer y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner

a la que sucederán otra, una de ellas será el comienzo del preludio de Tristán e

Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje cromático a

un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario y a otra

índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas

diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se trata

de una exploración (¿a dónde lleva esta idea?) o del ocaso de la forma

sinfónica. Sea como fuere, se trata de una obra de grandes demandas,

compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos registros.

En la segunda parte, fue interpretado el Concierto nro. 3, para piano y

orquesta en re menor, opus 30, de Sergei Rachmaninov (1873-1943)

actuando como solista Aristo Sham.

En comentarios anteriores de esta obra comencé señalando que “Se

trata una de las obras más extensas, virtuosas y técnicamente difíciles para

piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado por un gran pianista, dada

la complejidad de la obra, no solamente en sus aspectos dinámicos, en los


breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del sencillo material del

comienzo y el diálogo con la orquesta.

Además de esas señas de identidad es necesario subrayar su

permanente transformación motívica, con modulaciones que nos permiten

asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre nos

parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de

diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en

otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata

ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.

El tema del intermezzo-adagio, es un desprendimiento del motivo inicial

y en a presentación del segundo tema se produce un cambio a la tónica. El

tema con variaciones concebido en una forma ABACA y no es para nada un

movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas que llevaría a la Rapsodia

sobre un tema de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y

compacta, con el agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un

intervalo de una parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y

omiten otras y el enriquecimiento por la orquesta, que lo toma y expande,

también de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante

desarrollo que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.

En el Finale: alla breve, de gran fuerza, es una forma sonata modificada

que recapitula sobre el tema del primer movimiento y utiliza, para marcar sus

distintas secciones, un estribillo que aparece dos veces, una luego de la

introducción y la segunda previa al final, contrasta con el resto del material y es

a la vez una suerte de pausa con un llamado de atención a lo que vendrá, que

es un desarrollo ulterior sobre el primer tema. El concierto es rapsódico, libre

en su forma y a la vez riguroso en el tratamiento del material.

Aristo Sham es un pianista ampliamente galardonado y de mucha

experiencia con distintos organismos orquestales. Ha estudiado en Harvard su

maestría en el Conservatorio de New England; en su repertorio se encuentra el

registro completo de las




Esta magnífica captura de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón nos muestra en la primera velada de concierto el apreciado mutuo saludo entre Aristo Sham y Srba Dinic ante la satisfactoria mirada de los integrantes de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Corolario de un gran concierto el que se igual forma se repitió a la mañana siguiente.



VALE LA PENA MADRUGAR ASI


Teatro Colón, temporada 2026.Repetición del décimo concierto de abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Srba Dinic. Solista: Aristo Sham (Piano). Programa: Obras de Shostakovich y Rachmaninoff. 30 de Agosto de 2026.




NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  El Teatro Colón, su Dirección Musical y la Conducción de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires tomaron la muy saludable decisión de repetir en día Domingo por la mañana la programación que integró el décimo concierto de abono de la temporada del conjunto con la conducción del probadísimo maestro serbio Srba Dinic y la participación como solista del pianista Aristo Sham, medalla de oro y premio del público del concurso Van Cliburn 2025. En los grandes momentos en la historia del conjunto, el que como se sabe celebra su octogésimo aniversario en la presente temporada, ha repetido sus conciertos importantes como una manera de facilitarle a su público la concurrencia a los mismos y en muchas de esas ocasiones a precios populares. En el primer concierto de este año, lo hizo en Domingo por la tarde y en otras, como en la presente oportunidad, Domingo a la mañana. Nombrar en especial un programa me remonta a 1983 cuando en la integral de sinfonías de Tchaikovsky con el inmenso Yuri Simonov se ofrecieron las sinfonías n°s. 3 y 4 en repetición matinal, en la que el público estalló de manera tal que se percibió lo que en nuestro programa de Streaming llamamos “El rugido del Colón”.


  Este concierto, al que en el ciclo de abono se lo denominó “Dos Miradas de Rusia”, se inició con la interpretación de la Sinfonía N° 15 de Dimitri Shostakovich. Obra estrenada en 1969, no solo representa la última de las sinfonías compuesta por el insigne maestro ruso, sino que conlleva una verdadera “despedida” del género en la forma en que habitualmente se lo conoce con una estructura de cuatro movimientos. 


  De alguna manera Shostakovich se las ingenió para mandar mensajes encubiertos en una época en que la guerra fría y el frente interno, por entonces soviético, se hallaban bajo la férrea conducción de Leonid Brezhnev, por ese entonces solamente secretario general del Partido Comunísta, al que le adosaría el “Presidium” hace cincuenta años atrás en 1976. Citas a “Guglielmo Tell” (última ópera de Rossini), a los “leitmotiv” de la tetralogía Wagneriana, en especial, “El Ocaso de los Dioses”, como también al famoso comienzo de “Tristan und Isolde” del propio Wagner y autocitas a momentos esenciales de sus sinfonías y obras de cámara, dan por resultado un trabajo sumamente complejo del que verdaderamente se necesita una precisión “de relojería” para una verdadera interpretación. El final también marca la repetición de los últimos compases hasta la extinción como en la reprobada (por los comisarios culturales) Sinfonía N° 4. En dicha partitura Shostakovich deja entrever en el final que es consciente de haber transgredido y cruzado el límite que la censura de la época fijaba y de ahí la sensación de incertidumbre en que la página se cierra. Aquí esa extinción es, en cambio, un “hasta aquí llegué” y que sus seguidores estén atentos a esos últimos compases.


  Dinic demostró comprender por completo el sentido de la obra. Su concertación fué magistral, obteniendo de la Filarmónica una respuesta memorable. Ajustada en todos sus sectores, con intervenciones rutilantes de los solistas que tuvieron participación en la obra y con un sonido corpóreo que fue brillante en los “tutti”, la Orquesta sonó a la altura de las mejores agrupaciones internacionales, demostrando todo lo que puede ser.


  Y para redondear una mañana de verdadero “paladar negro”, con el concurso del pianista chino Aristo Sham, se asistió a una extraordinaria versión del Concierto para Piano y Orquesta N° 3 de Serguei Rachmaninoff, pieza de una inusitada belleza en la que el compositor plasma en el pentagrama sus diferentes estados de ánimo transitando de la sombra a la luz.


  Si a Orquesta y Director les reconocemos (luego de la impresionante versión Nelson Göerner en el Teatro Coliseo) el total dominio de la obra y saber acompañar al solista “arropándolo”, aquí también lo logró, sabiéndolo esperar ya que Sham es portador de un enérgico estilo con muy buena personalidad y un  manejo tanto del “tempi” como del silencio verdaderamente magistral. Por la intensidad, la entrega de todos y un final sencillamente electrizante, es que la versión ha sido de excelencia. No extrañó entonces que el Colón “rugiera” una vez más.


  Luego de un momento tan intenso, Sham le regaló al público una “perla” más . Una transcripción de Bach hecha por Rachmaninoff que en sus manos sonó como un delicado presente.


  La culminación del concierto marcó la despedida como solista titular de flauta de Claudio Barile, para quién solo tengo palabras de agradecimiento por tanta música de la buena que ha hecho brotar de su instrumento. Toda la suerte para este gran músico para lo que nos ofrezca de acá en adelante.



Donato Decina