Triunfal presentación de la Decana del Piano….
Por Jaime Torres Gómez
Dentro del Ciclo Internacional de Piano del Teatro Municipal de Viña del Mar -
convocando a destacados pianistas nacionales e internacionales más el plus de
disponer de un espectacular Fazioli (quizás, el mejor piano de Chile)-, con el
apoyo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso recientemente se
presentó la decana del piano chileno, maestra Edith Fischer, aún injustamente sin
recibir el Premio Nacional de Música…
Con una alta asistencia de público, como ha sido tendencia, nuevamente dio
cuenta de la alta convocatoria que tienen los recitales de piano en la zona,
ameritando continuar con este tipo de presentaciones donde ideal pueda
expandirse a un ciclo mayor de música de cámara, como antaño fue recurrente en
el patrimonial coliseo viñamarino.
Con un programa de alto interés, contempló un repertorio de amplia variedad,
desde Bach hasta Ravel, compositores afines a la maestra Fischer y profusamente
abordados a lo largo de su dilatada carrera internacional.
Acertada inclusión al inicio con el Concierto Italiano, BWV 971, de J.S. Bach
(también denominado “Concierto según el gusto italiano”), pieza bien
representativa y exigente para teclado del genio de Leipzig. A lo largo de sus
contrastantes tres movimientos (Sin indicación de tempo - Andante - Presto), Bach
enfatiza magistralmente tales contrastes a través del teclado forte y piano propio
de la escritura original para clavecín, que, en el caso de una interpretación con un
piano moderno, queda muy a meced de la capacidad del intérprete en no perder
idiomatismo. Formidable lectura de la maestra Fischer, con logros notables en
contrastes y claridad de voces.
Con radical y complementario giro estilístico, unas impactantes interpretaciones de
piezas de Maurice Ravel. Partiendo con la formidable “Sonatina”, grabada hace
décadas por la maestra Fischer, dio cuenta de incuestionable autoridad de
cátedra, con notables colores, transparencias más delicado toucher.
Seguidamente, de antología el abordaje de 2 piezas de los “Miroir” (“Espejos”),
con una atmosférica “Una barca en el océano” (Une barque sur l'océan) más una
atrapante e idiomática “Alborada del Gracioso”, esta última con elocuente
evocación a las danzas españolas inspirantes.
Como cierre, una desgarradora versión de la Sonata N° 23, Op 57,
“Appasionata”, de L.V.Beethoven. Y como bien lo indica su apodo (no dado por
el compositor), se trata de una obra de apasionado carácter, como de un
formidable tratamiento formal en cuanto a la administración de los contrastes
anímicos y sin perder unidad. Llama la atención cierta contención recurrente -de
tintes algo sombríos- dentro de una global vitalidad.
De la versión misma, impactante la claridad expositiva del primer movimiento
(allegro assai), de profundo análisis, soberano manejo de las modulaciones y
dinámicas, amén de un completo control del pedal. En el segundo (Andante con
moto), impresionante la serenidad impresa servida de una gran claridad de las
voces internas y cantabilidad de las frases, para luego engarzar con un tercer
movimiento (Allegro ma non troppo) con un frenético brío desde la siniestra
fanfarria inicial pasando por un tempestuoso desarrollo central y concluyendo con
una notable progresividad expresiva de la arrebatadora stretta (Presto) hacia el
final.
En suma, una presentación triunfal donde cualquier singularidad puntual estuvo
del todo eclipsada por el peso específico de una MAESTRA con MAYÚSCULAS…