lunes, 19 de noviembre de 2018

“Una noche con Puccini” marcó el cierre de la temporada del Ensamble Lírico OrquestalUNA NOCHE PARA RECORDARMartha CORA ELISEHTEl Ensamble Lírico Orquestal cerró su temporada el pasado domingo 18 del corriente en el Auditorium de Belgrano con un recital de ópera, denominado “UNA NOCHE CON PUCCINI” donde se ejecutaron obras del mencionado compositor y que contó con la participación de los siguientes cantantes: Tamara Pepe (soprano), Mariana Carnovali (soprano), Andrés Novero (tenor) y Juan Feico (barítono), acompañados al piano por Damián Roger y bajo la dirección artística de Cecilia Layseca.El recital abrió con la participación de Tamara Pepe como Mussetta en la célebre aria “Quando m’en vo” de LA BOHÊME, quien la ejecutó con gran musicalidad, alcanzando perfectamente las notas agudas y logrando una digna interpretación, haciendo uso de sus dotes histriónicas. Envuelta en una boa de plumas negras, supo darle la seducción y la osadía características de este personaje. Quizás no cuente con la experiencia de Paula Almerares, pero supo encarar muy bien su interpretación. Fue seguida por el barítono Juan Feico en un aria de EDGAR –ópera que prácticamente no se escucha desde hace varios años en los escenarios porteños- “Questo amor, vergogna mía”, que supo ejecutar perfectamente, con buenos matices e inflexiones dramáticas en la voz y con una muy buena línea de canto. Se retiró aplaudido por el público y posteriormente, Mariana Carnovali y Andrés Novero tuvieron a su cargo las tres arias del final del 1° acto entre Rodolfo y Mimí en LA BOHÈME: “Che gélida manina”, “Sí, mi chiamano Mimí” y “O soave fanciulla”. El tenor posee una bellísima voz, con buenos matices y fraseo, pero un tanto justa para alcanzar los agudos que requiere su personaje. Si bien lo logró, a una le dio la impresión que –quizás- estaba más preocupado por alcanzar las notas que por mantener la línea vocal. Posteriormente, se fue afianzando y se notó en el duetto junto a la talentosa Mariana Carnovali. Esta joven soprano posee no sólo un gran caudal de voz y una excelentelínea de canto, sino también, buenos matices y excelentes dotes histriónicas para representar a las diferentes heroínas de las óperas de Puccini. Fue una Mimí estupenda, con una voz candorosa y tierna (ideales para la interpretación del personaje), que corría por todala sala y alcanzaba perfectamente las notas agudas. Al final de cada una de sus interpretaciones, fue ovacionada por el público presente. Y logró un muy buen dúo junto a Andrés Novero en la escena final del primer acto de la mencionada ópera. El recital prosiguió con tres fragmentos de GIANNI SCHICCHI: “Si corre dal notario”, con Juan Feico (Schicchi); la célebre “O mio babbino caro”, a cargo de Tamara Pepe (Lauretta) y “Firenze é como un albero Fiorito”, con Andrés Novero (Petronio). Las interpretaciones de los tres cantantes fueron muy buenas, aunque el tenor se vio un tanto exigido al dar su agudo en el final de dicha aria, alabando a Gianni Schicchi. Es de difícil interpretación y ha sido abordada por grandes tenores de la talla de Luciano Pavarotti o Plácido Domingo. Muy destacada labor de Fieco en el rol de Gianni Schicchi, con la suficiente picardía que caracteriza a su personaje desde el punto de vista actoral. Y Tamara Pepe ofreció una muy buena versión de la consabida aria.Tras un breve interludio instrumental a cargo de Damián Roger al piano- quien supoacompañar muy bien a todos los cantantes y que se lució como solista en Foglia d’album-, le tocó nuevamente el turno a Mariana Carnovali como MADAME BUTTERFLY en “Un bel di vedremo”, acompañada en el escenario con Tamara Pepe como Suzuki, quien sólo acompañaba a su ama. La interpretación de Carnovali fue magnífica y supo poner a su voz el dramatismo necesario que esta aria necesita. Tras los aplausos del público, le tocó el turno a Tamara Pepe de interpretar a Liú en “Signore, escolta” de TURANDOT, logrando una excelente versión de dicha aria. Seguidamente, Andrés Novero y Juan Fieco interpretaron la primera escena del 4° acto de LA BOHÈME (“O Mimí, tu piú non torna”), donde Rodolfo y Marcello evocan a Mimí y Mussetta, respectivamente. El dúo estuvo muy bien logrado y recibió numerosos aplausos por parte del público. Posteriormente, le tocó el turno a Mariana Carnovali de encarar a Floria Tosca en “Vissi d’arte” de la ópera homónima, quien lo logró perfectamente bien. A juicio de esta cronista, fue la mejor de los cuatro cantantes, ya que fue la más pareja de los cuatro en calidad interpretativa y técnica vocal. Y junto a “Un bel di vedremo” fueron las dos mejores arias del recital. Le siguió otra aria de la misma ópera: “Recondita armonía”, en la voz de Andrés Novero, quien logró una versión correcta del aria de Mario Cavaradosi, pero a quien le costó llegar al agudo final. Una lo vio más seguro y cómodo en el personaje de Rodolfo que en el de Cavaradosi. Para el final, se cantaron dos arias del 3° acto de LA BOHÈME: “Donde lieta usci”,a cargo de Mariana Carnovali (Mimí) y el cuarteto “Dunque e proprio finita”, donde la tierna y romántica despedida entre Rodolfo y Mimí contrasta con la escandalosa separación entre Marcello y Mussetta. Los cuatro intérpretes estuvieron a la altura de las circunstanciasy lograron perfectamente sus arias, tanto desde el punto de vista vocal como actoral. Al finalizar el recital, Cecilia Layseca hizo su aparición en escena y anunció no sólola exitosa temporada del Ensamble Lírico Orquestal en el Auditorium de Belgrano, sino quedejó en claro que todavía no hay nada previsto para el próximo año, debido a los vaivenes económicos que son habituales y característicos en el país, que muchas veces impiden organizar una temporada a largo plazo. No obstante, agradeció a los abonados y al público presente el apoyo recibido y prometió continuidad. Una espera que el Ensamble Lírico Orquestal pueda seguir dando oportunidades a los numerosos talentos que produce el país, que parecen no ser tenidos en cuenta por los organismos oficiales. Si el Colón hubiera tenido en cuenta a Mariana Carnovali para cantar Mimí en alguna de las funciones de los principales abonos, una hubiera hecho justicia escribiendo una mejor crítica y las cosas hubieran sonado mejor en la buhardilla bohemia. En cuanto al presente recital, hubiera sido bueno y lindo incorporar arias de otras óperas (Il Tabarro, Suor Angélica, Manon Lescaut), al igual que las más conocidas (“E lucevan le stelle”, de TOSCA, o “Tu, che de gel sei cinta” y “Nessun dorma” de TURANDOT). Ojalá que el Ensamble Lírico Orquestal tenga en cuenta esta proposición para pasar otra noche con el genio de Lucca
Ecos de la actuación del Mischa Maisky Trío en el Colón junto a la FilarmónicaHONRAR EL APELLIDOMartha CORA ELISEHTEl pasado jueves 15 del corriente tuvo lugar en el Teatro Colón el 16° concierto correspondiente al Ciclo de Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo la dirección de su titular, Enrique Arturo Diemecke, con la participación nada más ni nada menos que del Mischa Maisky Trío, integrado por el celebérrimo violoncelista ruso y sus hijos Sasha (violín) y Lily (piano), quienes interpretaron el Triple Concierto para violín, cello y piano en Do mayor, Op. 58 de Beethoven. El concierto se completó con otras dos obras del gran compositor alemán: la Obertura Coriolano, Op. 62 y la Séptima Sinfonía en La mayor, Op. 92. Con respecto a la ejecución de la primera de las obras, fue una versión muy deslucida de la consabida obertura, que pasó sin pena ni gloria para los oídos de esta cronista. Pese a la calidad de los principales solistas de la Filarmónica, faltaron profundidad sonora y matices dados por los diferentes instrumentos. El público asistente -ante un teatro colmado de gente, ya que no cabía un alfiler- se dio cuenta de ello y respondió con escasos aplausos. Al entrar los integrantes del Mischa Maisky Trío, fueron recibidos con una verdadera ovación antes de colocarse en sus puestos para la ejecución del Triple Concierto,donde Mischa Maisky fue el eje y el motor principal, con un acompañamiento, diálogo y fraseo notables por parte de los diferentes instrumentos solistas y con la orquesta, creando un clima óptimo y una ejecución perfecta. Tanto Sasha como Lily Maisky se presentaron como dos excelentes músicos, con talento propio y como dos jóvenes promesas para el futuro. Independientemente de haberse formado musicalmente desde temprana edad con su padre, ella contó con la formación pedagógica de Lyl Tiempo en Bruselas y se perfeccionó con Ilana Davich, Martha Argerich y Dimitry Bashkirov, mientras que su hermano se formó con Leonid Kerbel e Igor Oistrach y, posteriormente, se perfeccionó con Maxim Vengerov y Boris Elskin (eximio violinista ruso, cuya memorable ejecución del Concierto para violín y orquesta de Tchaikowsky junto a la Filarmónica en 1981 sigue resonando en los oídos de quien escribe, bajo la batuta de Stanislav Wislocki). El fraseo de Sasha Maiskyy los matices del violín sonaron perfectos- lo que se notó en el Rondó alla polaca del 3° movimiento- , al igual que los arpegios ejecutados por su hermana Lily, quien supo acompañar perfectamente al resto de los instrumentos solistas pero que, además, cuenta conuna excelente digitación y pulsación para la parte solista del piano. Naturalmente, el público estalló en vítores y aplausos hacia el final. Pese a que tuvieron que salir numerosas veces a saludar en escena, el Mischa Maisky Trío decidió no hacer bises. Cuando se toca unconcierto tan importante y con una perfección absoluta, cualquier melodía que se toque después puede quedar opacada. Además, cuando uno porta un apellido prestigioso, se debe hacer honor al mismo con talento, práctica y disciplina, tal como sucedió en este caso.La Sinfonía n° 7 en La mayor es una obra tan célebre y tan conocida que el periodista especializado en música clásica conoce prácticamente de memoria. Y pese a que una debe ser ecuánime e imparcial cuando escribe al respecto, una tampoco puede dejar de comparar la presente versión con otras interpretaciones. Y no se refiere a magníficas grabaciones de la misma, sino a magistrales interpretaciones de la misma en vivo y en directo. Baste recordar 3 a 4 versiones en el mismo Colón: la monumental versión ofrecida por Kurt Mazur junto a la Gewandhaus de Leipzig en un Ciclo integral de las Sinfonías de Beethoven (1980); la de Stanislaw Wislocki junto a la Filarmónica en un Ciclo Beethoven (1981); Leopold Hager, al frente de la Filarmónica (1985) y la de Daniel Barenboim junto ala West Eastern Divan, dentro del Ciclo del Mozarteum Argentino (2010). En este caso, la versión ofrecida por la Filarmónica fue correcta, pero careció del brillo y del vuelo de las interpretaciones anteriores. Por otra parte, en el 2° movimiento (Allegretto) y en el 3° (Presto- assai meno presto) se escucharon numerosas disonancias, pese a las excelentes intervenciones de los solistas de los respectivos instrumentos. Muy buenos los solos ofrecidos por Claudio Barile en flauta, Néstor Garrote en oboe; Fernando Chiappero en corno y Juan Ringer (timbal), quien marcó los golpes del mismo con absoluta precisión, acorde a las especificaciones de la partitura. Antes de comenzar el concierto y haciendo uso de su habitual elocuencia, el maestroDiemecke se dirigió al público – en su carácter de Director Artístico del Colón- para comentar el convenio de cooperación logrado con 20 teatros del interior del país para la representación de espectáculos líricos y coreográficos. Si bien es un logro significativo, estacronista cree que la calidad bien entendida empieza por casa; por lo tanto, una estaría más interesada en que nuestro mayor Coliseo cumpla con la función para la cual fue creado- tal como se especifica en su Estatuto- , en lugar de transformarse en un marco para realización de eventos que nada tienen que ver con el mismo (ej: desfiles de modas, cenas elegantes para empresarios, etc). El Colón es patrimonio cultural y artístico de todos los argentinos y Monumento Histórico Nacional. Si sus autoridades así no lo entienden, que Dios y la Patriase lo demanden algún día. Y una también espera que ese día no sea muy lejano.

martes, 13 de noviembre de 2018

LUCIO STEFAN VLADAR EN EL CIERRE DEL MOZARTEUM “Mozarteum Argentino”, Ultimo Concierto del Primer Ciclo de la Temporada 2018. Actuación de la Orquesta de Cámara de Viena, Piano y Dirección: Stefan Vladar. Programa: Obras de Stravinsky, Mozart, Part y Grieg. Teatro Colón, 12 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: MUY BUENO. En un cierre acorde con la muy buena temporada desarrollada, el Mozarteum Argentino logró una vez mas para Sí el concurso de la Orquesta de Cámara de Viena, agrupación de 72 años de existencia, la que por séptima vez vino al país siempre dentro de los ciclos de la Entidad Organizadora. Ya no serán las batutas de Philippe Entremont o Heinrich Schiff, pero acorde con la categoría del Conjunto, Stefan Vladar, Pianista y Director de orquesta Austríaco, la conduce desde el año 2008 y debe decirse que ha logrado una estupenda relación de “complicidad” con los instrumentistas de la agrupación , expresada desde los mas mínimos gestos, detalles, marcaciones precísas, intensidades, lo que se dice todo al servicio de la interpretación de la música. Un programa por demás interesante se dispuso sobre el escenario del Colón. La apertura se produjo con el “Concierto para Cuerdas” en Re mayor, del año 1946 de Igor Stravinsky. Epoca en la que el compositor abreva en un “retorno a las fuentes”, partiendo de las formas mas antíguas de la música como en este caso el “Concerto Grosso”, sus tres moimientos transitan una escritura de época, aun cuando el Compositor no prescinde en absoluto de agregar sus rasgos mas personales. La Orquesta se mostró muy ajustada. Vladar hizo un trabajo pleno de equilibrio sonoro y por momentos le extrajo un sonido muy compacto al conjunto, marcando un buen inicio, muy bien recibido por el público. En su doble rol de Solista y Director, Vladar se reservó para Sí el Concierto Nº 12 en la mayor del catálogo Kv.414 de Mozart. Obra de un Mozart pleno a los 26 años, escrito para Piano y soporte de cuerdas, tuvo en sus movimientos “de punta” (Allegro y Allegretto) un enfoque decididamente renovador, acorde con las tendencias actuales de interpretación, por lo que sonó fresco, vital. Vladar posee una técnica magnífica, muy seguro en la digitación y muy cómodo en el doble rol de Solista/Director, con un conjunto atento y disciplinado en todo momento. Sín embargo el Andante central fue expuesto de manera llamativa a un “tempi” un tanto mas lento, casi a la antígua usanza. No se entiende el porque de esa decisión. Tal vez por sentirse más cómodo , Vladar optó por hacerlo así. Pero este pasaje quedó absolutamente “descolgado” del resto. En cambio, los reiterados aplausos del público obligaron a Vladar a un “Bis” y este fue una de las “Consolaciones” para Piano de Liszt, magníficamente interpretada, con profundidad , un clima estupendamente construido en cuanto a intimidad y una técnica magistral. Un glorioso y prolongado silencio tras el final, valió casi mas que la ovación posterior en si misma. La segunda parte nos trajo en el comienzo a uno de los mas notabes creadores de la actualidad: Arvo Part. Y de el se escuchó “Silouan’s Song”, Obra de 1991, escrita para homenajear a Silouan de Athos, monje del convento Ortodoxo de San Panteleimon del Monte de Athos, quien es autor de un poema que actuó en Part como disparador de esta obra, vibrante, enérgica, pero de un sorprendente desenlace, casi como “flotando” en al aire. Fue magnífica la respuesta del público, el que con un sostenido aplauso recibió la labor. Luego volver a Mozart de la mano del Divertimento Kv. 136, el que fue abordado de manera muy dinámica, aunque a mi entender luego del Concierto para Piano y Orquesta casi como que no era necesario incluír una obra más del genio de Salzburgo. De cualquier forma, la calidad estuvo siempre presente. El Cierre formal tuvo lugar con una interesante versión de la Suite “De los Tiempos de Holberg” de Edward Grieg. Vladar le dio el “tempi”justo, mostró la rica y colorida paleta que la obra tiene y el conjunto brindó lo mejor de si mismo. La sostenida ovación que el público les tributó al Director y al conjunto, hizo que el primero hiciera una “concesión” mas que un “bis” y aclaró que sería el único para luego poder retirarse ellos a descansar. Un movimiento Mozartiano hecho con categoría. Cierre perfecto de la noche y broche de oro para las excelentes temporadas que el Mozarteunm siempre aporta a Ntro. Medio. Donato Decina

viernes, 9 de noviembre de 2018

PAVEL MILYUKOV, UN VIOLINISTA EXCEPCIONAL Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Vladimir Lande. Solistas: Pavel Milyukov (Violín), Víctor Torres (Barítono), Coro Nacional de Jóvenes, Director: Pablo Banchi Programa: Obras de Terzian, Khatchaturian y Prokofieff. CCK, 09 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: EXCELENTE. Dentro del ciclo que por el septuagésimo aniversario de la Orquesta Sinfónica Nacional Esta dedica a las visitas internacionales, se inscribió este concierto enmarcado por la Cuarta visita en cinco años del Director Vladimir Lande a la Argentina. Y en esta oportunidad lo hizo junto al violinista Ruso Pavel Milyukov, joven instrumentista de treinta y cuatro años el que ya cuenta en su haber con importantísimos premios ganados tanto dentro como fuera de su país. Graduado en el Conservatorio de Moscú y perfeccionado por Boris Kuschnir en el célebre Conservatorio de Graz, sus logros acreditan el Segundo Premio del Concurso Paganini de Moscú, el Segundo Premio del Concurso de Seúl y el primer premio del Concurso Khatchaturian de Armenia. Precisamente la obra que acometió junto a Lande y la Sinfónica fue el Concierto para Violín y Orquesta del gran Compositor Armenio y apabulló por completo. Tiene una extraordinaria técnica, sonido pleno, afinación perfecta, sumado a un altísimo vuelo interpretativo. Su primer movimiento fue en derroche de virtuosismo y energía. Interpreta con todo el cuerpo, por lo que con el final del primer movimiento su entrega alcanzó un climax tan alto que el publico estalló en una larga ovación la que debió ser acallada por Lande. Dándose vuelta hacia el público y con gesto medido y suavizado, pidió cesar en los aplausos para continuar con el resto de la obra. El segundo movimiento, que muestra al Khatchaturian mas intimo, al igual que en el Concierto para Piano y Orquesta y en las escenas de dúo mas impactantes de sus ballets, tuvo en Milyukov al interprete ideal, con canto pleno emanado de su instrumento y culminar de modo extraordinario con un movimiento de cierre verdaderamente electrizante. Lande y la Nacional acompañaron de manera notable, con muy buenas intervenciones solistas, fundamentalmente las del Clarinetista Daniel Kerlleñevich, el que luego fue llamado por Lande a ponerse de pié y recibir el saludo del público y el Solista. La gigantesca ovación tributada por la concurrencia, motivo un bis fortísimo. Una corta sonata de Eugene Ysaye con la que deslumbró por completo, dejándonos en claro que su trayectoria debe ser seguida ya que está para sorprender con cosas muy grandes. En el Comienzo se escuchó una Obra de una gran descendiente de Armenios y estupenda creadora Argentina: Alicia Terzián , de quien se escuchó “Off The Edge”, basado en el poema homónimo de Walt Whitman, encargo del año 1992 por la Orquesta de Grenoble, Francia. Es una Obra para cuerdas y percusión, lleva la voz de barítono como solista y un pequeño coro el que además debe interpretar con Chinchines una melodía al comienzo de la obra. El Coro Nacional de Jóvenes, preparado por Pablo Banchi, tuvo esa difícil participación, y lo hizo con gran categoría . Tuvo momentos en los que sus intervenciones eran de soporte al solista vocal. Fue un gran trabajo de Banchi y sus Dirigidos que estuvieron a la altura del compromiso. Y estupendo solista fue Víctor Torres con canto firme y potente y buena dicción al momento de recitar- Lande trabajó muy bien con las cuerdas de la Sinfónica y un intereasante trabajo fue corolario de la labor cumplida, la que culminó con un cerrado aplauso a la compositora, quien estaba presente en la sala. El cierre ocurrió con una impactante versión de la Séptima Sinfonía de Serguei Prokofieff que tuvo muy buen empaste, buen canto Orquestal y notables desempeños de todos los sectores de la orquesta. Lande debe sentirse pleno con esta actuación, la mejor en todas sus visitas a la Argentina . Encontró un conjunto renovado y motivado, al que le sacó mucho mejor sonido que a las Orquestas que trajera en temporadas anteriores. Donato Decina

jueves, 8 de noviembre de 2018

INCLUSION ¿INNECESARIA? Teatro Colón. Temporada 2018. Abono de Opera. Concierto Sinfónico-Vocal-Coral. Directora: Carmen Moral. Solistas: Daniela Tabernig (Soprano-Hanna), Carlos Ullán (Tenor-Lukas), Hernán Iturralde (Bajo-Simón). Orquesta Estable del Teatro Colón. Coro Estable del Teatro Colón, Director: Miguel Martínez. Programa: Franz Joseph Haydn: “Las Estaciones”: Oratorio en Cuatro Partes con textos del Barón Gottfiried Van Swieten, basados en el poema “The Seasons” de James Thompson. 06 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: REGULAR No es novedad que en los últimos tiempos y debido a múltiples factores (con preponderancia de los económicos), distintas gestiones del Colón presentaron dentro del abono de Opera tanto títulos en versión de Concierto, como Conciertos Sinfónico-Vocales, Ballets o en este caso Oratorio que puede enmarcarse dentro del género Sinfónico-Vocal-Coral. Así que entonces no seré injusto con esta gestión ya que es un modo muy discutible adoptado desde hace no menos de cincuenta años a esta parte como corolario de las recurrentes crisis económicas argentinas. Se eligió un Oratorio poco frecuentado de Franz Joseph Haydn, “Las Estaciones”. El hecho de que en el último tiempo haya sido abordado por un grande de la batuta como Sir Simon Rattle en las postrimerías de su titularidad al frente de la Filarmónica de Berlín y junto a ellos un coro de la talla del Nuestro bien apreciado Rundfunk Chor de Berlín, quizás haya sido disparador en Enrique Arturo Diemecke para su inclusión en detrimento de su más famoso antecesor: “La Creación”. ¿Cómo es o como son “Las Estaciones”?. Se trata de una obra basada en un largo poema del Escocés James Thompson de idéntico nombre en el que narra la vida en el Campo a lo largo del año, a partir de los relatos de un veterano agricultor de nombre Simón, su hija Hanna y el prometido de esta, Lukas, roles que terminarían siendo asignados a cuerdas de Bajo, Soprano y Tenor, al igual que en el ilustre antecesor y que en composiciones de otros autores (Tómese por caso muchos años despues la “Sinfonía Programática” “Romeo y Julieta” de Héctor Berlioz [A propósito Colón, ¿para cuándo Esta?]). El Coro hace las veces de pueblo o los demás agricultores. Se divide en cuatro partes, una por cada estación al “estilo Vivaldi” y dentro de cada una de ellas diferentes secciones con una introducción orquestal, recitativos, arias o plena intervención de todas las fuerzas vocales. En lo musical es un Haydn veteranísimo de 70 años que instrumentaba y componía de manera asombrosamente gloriosa, con instrumentación de avanzada, explorador de efectos tímbricos y que acude a recursos instrumentales por demás ingeniosos. Se detecta influencia de Mozart, aun después de muerto y mucho mas joven que Haydn , pero también se anticipa al Beethoven de la “Pastoral” o a Schubert y sus canciones de cámara. Sin embargo los textos son solamente descriptivos de la vida rural a lo largo del año y después de todo lo vivido entre la Primavera y el Otoño, la llegada del Invierno, con la extrema crudeza en esas latitudes y la forzada reclusión a la que se ven obligados los campesinos, llevarán a la reflexión y a la esperanza en todos ellos de que en un nuevo ciclo se regenerarán y se plantearan nuevos desafíos. La inclusión de elementos folcklóricos mas Austríacos que Irlandeses y las intervenciones Corales en verdaderos “Himnos” y fugas completan el panorama de esta obra. Vista esta en sí, para lo que es hoy el género se llega la conclusión de que hace falta un verdadero especialista en el rubro para abordarla. Hoy no se pueden contactar Conductores de peso, capaces de abordarlo todo para un presupuesto acotado como el que evidentemente está teniendo el Colón (y que seguramente se profundizará la próxima temporada). En los últimos tiempos han venido con regularidad algunos Directores con excelentes enfoques de estos temas. O no se los buscó o tal vez no se los consiguió. Se confió la versión a la veterana conductora Peruana Carmen Moral, la que hacía muchísimo tiempo no venía a la Argentina. Hoy por hoy el Género de Oratorio está siendo sometido a Revisionismo Histórico. Y en este enfoque solo se lo concibe con una orquesta acotada, un Coro de Cámara y tres voces acordes. De todo esto la versión del Colón tuvo solo lo último. Una muy buena Daniela Tabernig para “Hanna” a la que le sobró voz para el compromiso la que estuvo muy segura y dueña del estilo. Un especialista en el repertorio como Carlos Ullán para Lukas y un muy buen Hernán Iturralde como Simón. Por lo que como Ustedes ya pueden ir apreciando, discrepo rotundamente con el enfoque de la Sra. Moral. La Estable tuvo un orgánico mas chico, pero no lo suficiente (4 Contrabajos [por solo citar un ítem] decididamente sobran), al igual que el Coro en exceso (debe ser un número igual o aun un poco menor que el de la “Petite Messe Solenelle” de Rosssini ofrecida hace un par de meses atrás). Sumado a ello, su estilo de Dirección , muy pulido sí, con mucho oficio, pero carente de énfasis en muchos pasajes y “tempi” por momentos lentos, lo que fue haciendo de la versión algo muy monótono e inclusive con pasajes casi al borde del tedio, por lo que el público mayoritariamente reaccionó entre la apatía y el desencanto, no obstante algunos “bravo” escuchados que no contagiaron al resto. El coro tampoco fue la excepción, sonó por algunos momentos muy desacoplado, casi en consonancia con lo que emanaba de la Orquesta. Esta vez me retiré con una sensación frustrante, esperemos que “Norma” venga a remediar este fallido. Donato Decina
UNA LABOR EXCEPCIONAL PARA CERRAR UNA TEMPORADA BREVE PERO DE EXCELENCIA “Juventus Lyrica”, temporada 2018: Opera: “Hamlet” de Ambroise Thomas, con libreto original de Michel Carre y Jules Barber, basada en la obra de William Shakespeare, traducida y adaptada al Francés por Alexandre Dumas (P). Versión musical Adaptada y Orquestada por Daniel Hamburger y Dramaturgia Adaptada por María Jaunarena. Co-producción entre “Opera2Day” de Holanda y “Juventus Lyrica” de Argentina. Intérpretes: Armando Noguera (Hamlet), Laura Pisani (Ofelia), Mario de Salvo (Claudius), Sabrina Cirera (Gertrude), Santiago Bürgi (Laërte-Comediante), Felipe Cudina Bregovic (El Espectro), Gabriel Carasso (Polonius-Primer Sepulturero-Comediante-Bernardo) , Gabriel Vacas (Horatio), Maico Hsiao (Marcellus-Segundo Sepulturero-Comediante), Alvaro García Martínez (Comediante), Matías Ibarra (Comediante-Sacerdote), Tomas Cuadra (Enviado del Rey). Coro de Juventus Lyrica preparado por Hernán Sánchez Arteaga. Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdova. Vestuario y Puesta en Escena: María Jaunarena. Orquesta Dirigida por Hernán Schvartzman. Teatro Avenida, función del 04 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: EXCELENTE Al recibir el programa de mano durante mi ingreso a la sala del Avenida, me encuentro en una de sus primeras páginas con el anuncio de una encuesta para que el público exprese cuales son los títulos que quisiera ver en 2019. Primeramente me alegra que en estos tiempos tan difíciles en donde el Mecenazgo Cultural se halla en crisis y las decisiones de quienes tienen la facultad de otorgarlo son ampliamente cuestionables se piense en una nueva temporada. Esperemos que se traduzca en los próximos meses en su efectivo lanzamiento. Es todo un desafío en si mismo la inclusión de un título tan poco frecuente como “Hamlet” de Thomas. El hecho de que escenarios de trascendencia mundial como el “Met” Neoyorkino hayan revalorizado esta creación y de la mano de un grande con mayúsculas como Thomas Hampson en su protagónico, aumentaron mi expectativa acerca de cómo quedaría resuelta su puesta en escena. Rotundamente digo que esa expectativa que albergaba fue absolutamente superada en todo sentido. En primer lugar, por un interesantísimo trabajo de adaptación de María Jaunarena que consistió más que lo que expresó en sus apuntes al programa de mano, en encabezar cada escena de los respectivos actos con citas traducidas del original de Sheakespeare, que ubicaron al espectador de manera perfecta en tiempo y espacio. Incluso, parte de ese original se intercaló con la traducción del texto cantado, por lo que no le generó al espectador bache escénico alguno, en este tema el acierto es contundente. La labor teatral estuvo a la altura de todo lo anterior. Los intérpretes vocales actuaron y se movieron con soltura y las gestualidades marcaron el acento del drama de modo absolutamente enfático. Ayudó y mucho en todo sentido la muy práctica y funcional escenografía de Gonzalo Córdova, realzada por la Iluminación que el mismo diseñó. El vestuario de la propia Jaunarena, si bien “aggiornado en época” más con respecto al estreno de la Opera que para el tiempo real de la acción, fue sobrio y muy bien diseñado, por lo que escénicamente este Hamlet estuvo más al lado del original de Sheakespeare que de lo que Dumas pretendía, y su resolución tuvo el final original musical de Thomas, pero con un protagonista que muere más allá de la invocación de cierre cuando se le pide que sea Rey de Dinamarca. En total consonancia con ello, Daniel Hamburger realizó una excelente adaptación de la partitura, re-orquestándola para conjunto reducido, a la que Hernán Schvartzman le sacó hasta la última gota de jugo. En ningún momento hubo desbalanceo en el conjunto, la comunicación con el palco escénico fue plena, los tutti orquestales con preeminencia del metal sonaron magníficos y el empaste final fue de igual forma. Y ahora pasando al plano vocal iremos “In Crescendo” en el orden de los personajes. Los roles Co-Primarios de menor Orden fueron confiados a Tomás Cuadra (Enviado del Rey), Alvaro García Martínez (Comediante), Matías Ibarra (Comediante) y German Valenti (Sacerdote). Todos en muy buena forma, acorde con la calidad que evidenció el resto del elenco. Trabajo a destajo tuvieron Maico Hsiao como Marcellus y El Segundo Sepulturero y, fundamentalmente, Gabriel Carasso como Polonius, El Primer Sepulturero, Bernardo y el Comediante. El primero con noble voz, capaz de dar con lo justo tanto en el drama como en la Comedia y el segundo como el Cantante de Reparto más descollante, acorde a los cuatro roles que cubrió, con magnífica voz y versatilidad actoral. Buen Horatius trazó Gabriel Vacas, al igual que Felipe Cudina Bregovic como el espectro del Padre de Hamlet y Extinto Rey, quien tuvo buena voz y muy segura entonación. Santiago Bürgi una vez mas aportó su solidez, fue un magnífico Laërte y buen Comediante. Su presencia escénica fue de excelencia. Sabrina Cirera aportó soltura en el difícil rol de Madre de Hamlet y esposa de dos reyes. Vocalmente impecable y sobria en la actuación. Mario de Salvo como Claudius supo atravesar la senda de pasar de ser Poderoso soberano a un atribulado capaz de echar mano a cualquier recurso (aunque sea desesperado) para mantener el poder. Tuvo convicción y buena línea vocal. Laura Pisani como Ofelia, dio exacto con el personaje, para ir “In Crescendo” desde la enamorada, hasta el paulatino desengaño y caer en el pozo anímico que la conducirá a la Muerte. Su escena de delirio fue de antología, alcanzando las notas mas agudas con acerada emisión, rematando una labor descollante. Es inexplicable que el Colón no haya reparado en Armando Noguera. ¿Cómo puede prescindirse de una voz que lo tiene todo?, Presencia, Actuación. Decir con inteligencia. Ha crecido de manera tan rotunda que solo cabe saludar su extraordinario protagónico. Estuvo como corresponde en el centro de la escena y cumplió con creces. Párrafo final para la impecable labor del Coro de Esta Asociación preparado Por Hernán Sánchez Arteaga con emisión homogénea y sin fisuras acorde con la importancia del título y del elenco que lo acometió. Un trabajo magnífico como broche de oro a una temporada breve pero de constante calidad. Donato Decina
DESCENDER DESDE LA EXCELENCIA A LA DISCRECION “Colón Contemporáneo”: Actuación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires: Director: Enrique Arturo Diemecke. Solistas: Mercedes García Blesa (Soprano), Verónica Cánaves (Mezzosoprano), Grupo Vocal de Difusión, Director: Mariano Moruja. Programa: Obras de Koering, Adés y Ligeti. Teatro Colón, 03 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: BUENO. Este concierto sin ninguna duda será recordado solamente por la audición de “Requiem” de Gyorgy Ligeti. El resto de lo escuchado pasó con pena y sin gloria, lamentando entonces la oportunidad perdida, comparando anteriores oportunidades en donde pudimos apreciar trabajos de verdaderos gigantes de la segunda mitad de siglo veinte y de los ya casi dos decenios del corriente siglo. No es por caso que Thomas Adés no lo sea, pero la Obra elegida “Polaris, Viaje para Orquesta” es lo menos representativo del catálogo del Compositor Inglés. Compuesta bajo el influjo del minimalismo, inspirada en el nombre de la estrella situada en el cielo sobre hemisferio norte, “Polaris… “ es una sucesiva reiteración de una grata melodía, la que se apoya en un acorde reiterado por las trompetas de la Orquesta, tal vez a tono con el sentir musical de Enrique Arturo Diemecke quien sorprendió a propios y extraños cuando al anunciarse la temporada actual en Diciembre del pasado año, se supo que asumiría la Conducción de Este Concierto. Pareció mucho mas osada la inclusión de una de las “sequenza” de Luciano Berio en el propio abono de la Orquesta el pasado 18 de Octubre, que este trabajo, por lo que deberemos esperar a Diciembre para el estreno de “Powder her Face” por la Opera de Camara y así juzgar en plenitud a este notable creador actual. Aquí la Filarmónica actuó con ajuste y precisión para una partitura que no requiere mucho mas. Justamente, en el dossier que el Colón presentó para la presente temporada, se consignaba que este concierto con el “Requiem” de Ligeti estaría acompañado por una obra orquestal actual y una obra para Coro “A Cappella”. Pues bien, lo segundo jamás apareció y si tomamos como debe ser la obra de Adés, llegamos a la conclusión de que Diemecke impuso su criterio de programación en función de su cargo, relegando a Martin Bauer quien programó la obra del genial creador Hungaro y entonces solo así se entiende la inclusión de “Arrebatos y Otros Placeres” del Francés Rene Koering, compuesta para Diemecke y la Sinfónica Nacional de Mexico, en tiempos de ser el segundo su Director Titular, además de ser invitado en esas épocas del Festival de Montpellier, del que el Compositor era su Director Musical. No debería llamar esto ultimo la atención si no fuese porque la obra es de una tremenda mediocridad, extensísima, sin ideas, abusando de la percusión y los forte como única manera de graficar los arrebatos y cuando nacen los pasajes calmos y uno solo espera la conclusión, otra secuencia de “bombardeos” atacan al oyente de modo impiadoso. Con tanto material de creadores argentinos y del mundo injustamente postergados, programar este “Pasticcio moderno” (Por ser piadoso) en un ciclo que se ha caracterizado por acercar al público ávido de escuchar las creaciones actuales (que en rigor de verdad deberían incluirse en el abono de la Filarmónica las que desgraciadamente se incluyen muy esporadicamente), sonó como un destrato a ese público, que además escucho con respetuoso silencio los comentarios previos de Diemecke, aun cuando en estos conciertos nunca fueron necesarios , los que por momentos se excedieron en verborragia por lo que las ” toses” no tardaron en aparecer. Y al llegar a “Requiem”, las cosas cambiaron radicalmente. Volvimos a la exploración de las sonoridades, el desarrollo de una idea y experimentar hasta donde se es capáz de avanzar. Y a la vista de lo previamente escuchado, la figura de Ligeti se agiganta hasta alcanzar alturas inconmensurables. Fueron descollantes las labores del Grupo Vocal de Difusión, magníficamente preparado por Mariano Moruja y de las solistas Mercedes García Blesa (Con una impresionante extensión de agudos) y Verónica Cánaves (de magnífica voz). Aquí Diemecke y la Orquesta respondieron con absoluta corrección, aun cuando para el resultado final de la versión no hayan alcanzado la excelencia que tuvieran en ocasión de la ultima visita de Mauricio Kagel cuando descollaron en “Das Konzert” y “Una Carta”, por lo cual alarma este retroceso tanto como la inclusión innecesaria de obras que no hacen mas que hacer retroceder la excelencia de un ciclo que tiene muy bien cimentado su prestigio. Replantear la programación compete a las autoridades. Pero señalar los desaciertos es obligación de todos nosotros. Donato Decina

miércoles, 7 de noviembre de 2018

LOS CHICOS CRECEN Nuova Harmonia 2018: “Concierto para Dos Pianos e Imágenes”, Karin Lechner-Natasha Binder (Pianos), Imágenes de Mariano Nante y Privadas de la Familia De Raco/Tiempo. Obras de: Schumann, Schubert, Debussy, Bizet, Lutoslawski, Rachmaninoff y Ziegler. Puesta en Escena: Leonardo Kreimer. Teatro Coliseo, 02 de Noviembre de 2018. NUESTRA OPINION: MUY BUENO. La sensación final que me dejó el concierto es la de que Natasha Binder está llamada a ser una interprete con mayúsculas, tal vez la mejor exponente de la célebre familia. ¿Cuáles son los elementos que me llevan a sostener semejante afirmación?. En primer lugar en la solidez evidenciada en sus intervenciones solistas, fundamentalmente en el Nº 1 de las “Escenas Infantiles” de Robert Schumann que abrió el concierto. La seguridad, el lirismo y la muy buena técnica que Binder evidenció en esa interpretación, me permitió comprobar su crecimiento artístico con respecto a su anterior visita en la que sorprendiera gratamente con su versión del Concierto Nº 2 de Beethoven junto a la Filarmónica y Diemecke. En Segunda consideración, no le pesó en absoluto ser el primer piano en todas las obras que interpretó junto a su Madre, inclusive en la Fantasía en Fa menor para Piano a cuatro manos Op. 103 de Schubert. Posee una sensibilidad notable, musicalidad a flor de piel y sorprende siendo aun adolescente la seguridad y soltura con las que se planta en el taburete e interpreta. Las interpretaciones conjuntas con Karin Lechner incluyeron una excelente versión de la transcripción de Maurice Ravel de los dos primeros “Nocturnos” originales para Orquesta de Claude Debussy con los que culminaron la primera parte. Luego en la segunda, una muy interesante versión de “La Poupee” tercer Número de “Juegos Infantiles” de Georges Bizet. Una muy intensa versión de las “Variaciones sobre un tema de Paganini”, en este caso las de Witold Lutoslawski, en las que fluyeron de modo notable la intensidad y la endiablada escritura que el genial creador Polaco plasmó en el pentagrama y tres tangos para dos pianos de Pablo Ziegler : “Elegante Cayenguito”, “Milonguita” y “Asfalto”, en cuyos desarrollos se advierte la influencia que ejerció en la carrera del compositor, el haber formado parte de los conjuntos de Astor Piazzolla, incluido el que actuara en el enorme concierto monográfico que el Marplatense brindara en el Colón hace ya treinta y cinco años. Reitero que es influencia y no similitud y ambas interpretes le dieron el toque exacto a cada pieza con un sonido “bien porteño”. En cuanto a Karin Lechner, primeramente debo reconocerle que se jugó un naipe muy valioso al cederle en los “duetos” el discurso de las obras a su hija y de este modo, la “arropó” (si se me permite la expresión y mas ante una madre con su hija) con un sostén musical a veces un tanto excedido en cuanto a los énfasis pero de ninguna manera fuera de los estilos de cada composición. En los solos realizó una insuperable versión del Nº 7 (Ensueño) de las “Escenas Infantiles” (Obra con la que nos sorprendió en otro de sus Números en el espectáculo Músico-Teatral que brindara junto a Anne Dutoit-Argerich en la Cúpula del CCK). Del mismo modo, regaló a los presentes una estupenda interpretación del preludio Nº 5 en Sol mayor, op.32 de Rachmaninoff, autor con la que Lechener se encuentra absolutamente consustanciada. La ambientación escénica de Leonardo Kreimer incluyó un manejo estupendo de la luz, la proyección a veces sobre telón de tul y a veces sobre telón de fondo de fragmentos de la película “La Calle de los Pianistas” de Mariano Nante, en donde se buscó resaltar las Coincidencias y las Diferencias entre Madre e Hija a la edad de esta última. Anécdotas de familia con aportes fotográficos facilitados por Lyl de Raco, (Madre y abuela de ambas) y realzados por una iluminación que hizo juego con los vestidos rojos que ambas interpretes lucieron en escena. Binder llamó siempre a su Madre para los saludos, tomándola de la mano para hacerlo en conjunto. Pareció un acto de agradecimiento por hacerla el centro del espectáculo. Ante la insistencia del público, concedieron un “Bis” de Lujo. El momento Brasileño de “Scaramouche” de Darius Milhaud, que cerró de modo brillante una noche que Natasha no olvidará jamás. Donato Decina

martes, 30 de octubre de 2018

UN FORMIDABLE TRABAJO DE EQUIPO PARA LA MEJOR FUNCION DE BALLET EN LO QUE VA DEL AÑO Teatro Argentino de La Plata en el Teatro Coliseo de Buenos Aires: Danza: Tres Coreografías de Oscar Araiz: “Cantares” (Con Música de Maurice Ravel), “La Mer” (Con Música de Claude Debussy) y “Daphnis et Chloe” (basado en la Música para el Ballet Homónimo de Maurice Ravel, utilizando la Suite Sinfónica Nº 2 que cubre sus últimas tres escenas). Solistas: Belén Burghi, Agustina Verde, Melisa Heredia, Julieta Paul, Martín Alvarez y Valentín Fernández. Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, Director: Viktor Filimonov. Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata: Director: Carlos Calleja. Escenografía. María José Besozzi (“La Mer” y “Daphnis et Chloe”), Vestuario: Carlos Cytrynowski en reposición de Renata Schussheim (“Cantares”) y de Esta última (“La Mer” y “Daphnis et Chloe”). Iluminación: Oscar Araiz/Esteban Ivanec. Dirección Integral: Oscar Araiz. Función del 27 de Octubre de 2018. NUESTRA OPINION: EXCELENTE (+). Hacía muchísimo tiempo que no convergía tanto Talento Argentino junto sobre un escenario. Y se vió y disfrutó con creces. No solo por las creaciones de ese gigante de la Danza Argentina llamado Oscar Araiz, sino también por la convergencia de otros talentos como Renata Schussheim para una realización de vestuario impecable, el rescate para la escena que Esta última realizó para “Cantares” del vestuario que el inolvidable Carlos Cytrynowski realizó para el Original del Gran Teatro de Ginebra, y la recuperación (y ojalá que para muchísimos trabajos) de Carlos Calleja (acaso el mejor Director Musical para Danza con que cuenta la República Argentina) para asumir la Concertación al frente de la Estable Platense. Un Cuerpo de Baile Estable muy disciplinado y lleno de energía positiva y una Orquesta Estable muy renovada en sus atriles, pero absolutamente motivada por el imponente programa de obras del Impresionismo Francés a abordar para acompañar a la Danza. Y para redondear esta maravillosa faena, una impecable realización lumínica concebida por el propio Araiz junto a Esteban Ivanec y un adecuado marco escénico de María José Besozzi tanto para “La Mer” como para “Daphnis et Chloe” que completaron esta presentación para lograr el resultado al que refiere el título del presente comentario. Tres creaciones bajo el influjo de los dos mas grandes creadores del Impresionismo: Debussy y Ravel. Para “Cantares” (Creación realizada originalmente para el Gran Teatro de Ginebra), Araiz recurrió a “Rapsodia Española” de Ravel. Los dos momentos de “Punta” (Preludio y Feria), reservados a una solista y el resto de bailarinas (Todo el Ballet es representado por Mujeres). Los dos “centrales” (“Malagueña” y “Habanera”) fueron interpretados por un Quinteto el primero y un Terceto en el segundo. Un sobrio vestuario femenino caracteriza a las Mujeres como auténticamente del Sur de España. Y una adecuada iluminación para un despojado escenario que solo contiene un telón blanco de fondo que da una sensación de mayor profundidad. Movimientos sensuales, suaves desplazamientos y un final con juego de mantones remata de manera brillante la faena. Belen Burghi como solista, tuvo todo: sensualidad, técnica, entrega y apasionamiento. Melisa Heredia, Aldana Jimenez, Agustina Verde, Aldana Percivatti y Julieta Raglia, fueron el quinteto de “Malagueña”. El juego constante y los ajustados desplazamientos fueron las características de este momento en el que todas las participantes lucieron por igual, mientras que Mariela Milano, Alejandra Baldoni y Liliana Taguchi, derrocharon sensualidad y simpatía en la “Habanera”. “La Mer” es otra de las creaciones que Araiz montó para Ginebra. Fundamentalmente es una experiencia que marca una liberación a partir del despertar, el movimiento y el despliegue de energías. Ese “correr a toda vela” del final que se sintetíza en el grito eufórico de los bailarines sobre el final musical marca el sentido de este trabajo. Una vez mas la iluminación resaltó las aristas mas importantes de este Ballet, el vestuario en blanco con coloridos accesorios de Schussheim permitió distinguir a los bailarines y el marco escénico aportado por Besozzi sobre fondo blanco y aberturas que facilitaron el desplazamiento de los interpretes, dieron con exactitud en la presentación visual. Aquí todos los bailarines intervinientes tuvieron, magnífica técnica, desplazamientos seguros y absoluta expresividad. Agustina Verde, Melisa Heredia y Belen Burghi, tuvieron momentos de trascendencia en “ Desde el Amanecer hasta el Mediodía sobre el Mar “. Aldana Jimenez, Julieta Raglia, Leticia Taguchi, Dolores Fernández, Florencia Simó Cabrini , Emanuel Gómez, Valentín Fernández; Lisandro Casco, Martín Alvarez; Marcos Becerra, Miguel Moyano y el bien conocido Bautista Parada, se sumaron en “Juegos de Olas” y “Dialogo entre el Viento y el Mar”. Aportaron todo para llegar al resultado descripto al iniciar este tramo del comentario. Y el plato fuerte fue el estreno mundial de la nueva creación de Araiz: las coreografías de las tres escenas finales de “Daphnis et Chloe”, tomando como base la segunda suite para Conciertos Sinfónicos que el gran compositor Galo extrajo de la partitura integral para ballet. Este retrato del despertar joven al amor, descripto en escenas en donde la sensualidad, la técnica y la expresividad requieren al máximo a los interpretes, encontró en la bien conocida Julieta Paul y en Martín Alvarez a la dupla ideal, junto a una muy buena actuación de Valentín Fernández como el antagonista de Daphnis quien sin embargo no logra atraer para sí a Chloe. El resto de la compañía brindó el “ropaje” ideal a los interpretes para esta bella y poética creación de Araiz que fue la “Cereza del Postre” en esta magnífica cita con la danza, la que se completó con la impresionante faena que Carlos Calleja logró al frente de la Estable Platense, con total conexión con el escenario, solistas instrumentales virtuosos y total entrega de los músicos que honaron al repertorio elegido. Resultado: Noche Perfecta. Donato Decina