Brillante concierto
en la basílica de Lourdes por la Sinfónica de Tres de Febrero
UNA GRATA SORPRESA ORGULLOSAMENTE BONAERENSE
Martha CORA ELISEHT
Durante los últimos años han surgido numerosos organismos
sinfónicos dentro de los municipios que integran el área metropolitana de
Buenos Aires (AMBA). Junto a su par homónima de General San Martín, la Orquesta
Sinfónica de Tres de Febrero es un buen ejemplo de ello y lo demostró
organizando un ciclo de conciertos durante el transcurso del corriente año en
Caseros y Santos Lugares, con repertorio para grupos de instrumentos acorde a
las medidas de distanciamiento social y protocolos sanitarios vigentes. En el
día de la fecha se produjo el primer concierto con la totalidad de los músicos que
integran la misma en la basílica de Nuestra Señora de Lourdes bajo la dirección
de su titular -Ezequiel Fautario-, con un programa compuesto por las siguientes
obras:
-
Obertura de “LAS
BODAS DE FÍGARO” -Wolfgang Amadeus
MOZART (1735-1791)
-
Serenata para cuerdas
en Mi menor, Op.20- Sir Edward ELGAR
(1857-1934)
-
Sinfonía nº2
en Re mayor, Op.36- Ludwig van
BEETHOVEN (1770-1827)
Pese
a ser un concierto de corta duración -no más de una hora y 10 minutos-, la
orquesta desarrolló un repertorio sumamente interesante y eficaz, con obras que
-con excepción de la Serenata para cuerdas de Elgar- forman parte
habitualmente de los programas de conciertos. Aquí se notó un excelente trabajo de
preparación previa, con suficiente cantidad de horas de ensayo y ajustes -lo
que se denomina habitualmente “sintonía fina”- por parte del director. Si bien
la basílica cuenta con una excelente acústica, la misma contribuyó a potenciar
la calidad del sonido, dando la impresión que hubieran tocado 80 músicos en vez de 45. La
orquesta sonó magnifica desde los primeros compases de la consabida obertura
mozartiana, con ese toque de frescura y espontaneidad característicos del
universo del genio de Salzburgo. Todos y cada uno de los instrumentistas
lograron una magnífica labor, que se vio coronada por los aplausos del público.
La
mencionada Serenata en Mi menor Op.20 de Elgar fue compuesta para
orquesta de cuerdas en 1892 y se estrenó en forma privada bajo la dirección del
propio compositor durante el transcurso de ese mismo año. Consta de 3
movimientos (Allegro piacevole/ Larghetto/ Allegretto) de los cuales, el
Larghetto central es el más conocido y el que marca la transición entre
las obras de juventud y la madurez del compositor inglés. El primer movimiento
comienza en compás de 6/8 con un empaste a cargo de las violas, que es retomado
por los violines y el resto de las cuerdas, mientras que el movimiento central se
desarrolla en 2/4. Si bien el Allegretto final arranca en 12/8,
posteriormente retoma el tema en 6/8 del 1º movimiento hasta la capitulación
final. La versión ofrecida por el organismo sinfónico fue espléndida, a tal punto
que si una tuviera que comparar con la ofrecida por Carlos Vieu en el concierto
inaugural de la Orquesta Sinfónica Nacional, puede decirse que fue digna de una
orquesta europea, lo que representó una grata sorpresa para los oídos de quien
escribe. Según palabras del propio Ezequiel Fautario: …”es una obra que ya
la teníamos preparada en virtud de los protocolos sanitarios vigentes, aunque
hoy sea la primera vez que se puede apreciar a la orquesta en su totalidad”. Tampoco
hay que olvidar que Fautario es discípulo de Vieu y por lo tanto,
demostró con creces las enseñanzas impartidas por su maestro.
La
Sinfonía nº2 en Re mayor fue compuesta entre 1801 y 1802 cuando
Beethoven residía en Heiligenstadt -en las afueras de Viena- y ya empezaba a
manifestar los primeros síntomas de su sordera. Es una de las obras del estilo
temprano del compositor y consta de 4 movimientos escritos en forma de sonata (Adagio
molto- Allegro con brío/ Larghetto/ Scherzo: Allegro/ Allegro molto), caracterizados
por su introducción lenta y su orquestación clásica, pero con una innovación:
Beethoven reemplaza el minuetto del 3º movimiento por un scherzo, mucho
más rítmico y dinámico. Esto permitió que sea una sinfonía caracterizada por su
agilidad y dinamismo, que le otorgan un tinte enérgico donde se perciben los
característicos crescendi y diminuendi del compositor. Fue un
auténtico placer escuchar al genio de Bonn en toda su plenitud merced al
excelente trabajo de preparación y ensayo previos anteriormente mencionados. Al
finalizar el concierto, la ovación fue total merced al gran desempeño por parte
de los músicos, que permitió que el organismo sonara como una orquesta europea en
un municipio del Gran Buenos Aires. Orgullosamente bonaerense y a mucha honra.