jueves, 20 de enero de 2022

 

Pandemial celebración sinfónica…

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

La reciente celebración de los 81 años de la Sinfónica Nacional obliga repasar lo que ha significado la rearticulación de todo el ámbito de las artes escénicas en pandemia, y consecuentemente las dinámicas de los organismos artísticos como las respectivas adaptaciones logísticas para el público presencial.

 

La gradual apertura de las salas de teatro y conciertos a partir de agosto ha trazado un derrotero respecto al perfil de la oferta disponible, las que inevitablemente están en función de los aforos permitidos para artistas y público, amén de las dimensiones y características propias de las salas.

 

En el caso de las orquestas, los orgánicos no han superado en promedio los 65 músicos, asimismo no se han previsto presentaciones corales con significativa cantidad de coreutas, no permitiendo ofrecer repertorios fundamentales como las sinfonías de Bruckner, los grandes poemas sinfónicos de R. Strauss más grandes obras sinfónicos-corales, entre mucho por retomar…

 

Después de dos años, la Sinfónica Nacional pudo celebrar su concierto aniversario, siendo muy significativo ante la imposibilidad de hacerlo para sus 80 años. Felizmente, pudo realizarse en un formato de orquesta grande, considerando la favorable coyuntura para amplios aforos.

 

Aprovechando el festivo hito, significativa fue la simbólica apertura a la comunidad del Teatro de la Universidad de Chile, por cuanto las presentaciones de la Sinfónica han sido con público limitado y sin compra de entradas, ante un período de marcha blanca en la operatividad de la orquesta y del teatro, esperándose los futuros conciertos tengan mayor acceso de público.

 

Dirigida por su actual titular, el solvente maestro venezolano Rodolfo Saglimbeni, el programa contempló el entrañable y romántico Andante Appasionato del compositor chileno Enrique Soro, más la Sinfonía N° 8 de Antonin Dvorak, obra de cautivante belleza y siempre bienvenida.      

 

Al tratarse del aniversario de la decana sinfónica nacional, se alaba la inclusión de una obra chilena, en este caso el juvenil Andante Appasionato de Soro (compuesto a los 15 años). Original para piano y luego adaptado para diversos orgánicos instrumentales, la versión de orquesta -de habitual programación- refleja la habilidad en el manejo de la paleta orquestal del compositor. Acertado enfoque de Saglimbeni, de pleno idiomatismo, y atenta respuesta, no obstante algunos ripios iniciales en los vientos, no afectando mayormente el ajuste global.       

     

Finalizando con la Octava de Dvorak (deseable haber incluido una obra adicional, al no exceder un total de 50 minutos de música la presentación...), se dio cuenta de las fortalezas y ciertas debilidades, tanto de la versión como en la respuesta de los músicos. Con un acertado enfoque global, Saglimbeni logró imprimir una enjundiosa exposición de la vena melódica más logrados balances, acertada adopción de tempi y ductilidad sonora. Sin embargo, no convenció la resolución del accelerando de la transición hacia el tema principal en el inicio del último movimiento, restándole cierta unidad. La respuesta de los sinfónicos, en general atenta y con logros especialmente en la fila de cellos, seguidos de la cuerda media y alta, aunque en deuda parte de los vientos, conforme a recientes logros.

 

En suma, una celebración que permitió nuevamente constatar el apreciable nivel de la Sinfónica y su maestro titular, y a la vez reflexionar sobre la actual coyuntura de la actividad artística presencial, demandando un mayor desafío por diversificar repertorios y coberturas dentro de lo posible por hacer en pandemia…

martes, 18 de enero de 2022

 

VERANO QUE LUCE LAS MEJORES GALAS

 

Fiel a mi costumbre, Mar del Plata en general y desde hace dos años Punta Mogotes en particular se transforma en la base estival de operaciones de “De Paraíso para Usted”, desde la cual uno rinde homenaje a quienes han sido sus modelos al momento de enfrentar la cámara y el micrófono haciendo la aparición en el programa “En Vivo y en Directo”, dando prioridad a los artistas marplatenses a los  que muy de vez en cuando cuándo los apreciamos cuando tienen la suerte de venir a presentarse en Buenos Aires, o como en este caso estando allí los vamos a ver y escuchar. También muchas veces se suman a ellos valores de primera línea que viajan a Mar del Plata a participar y es eso lo que afortunadamente pude apreciar en este primer tramo de la temporada de verano 2022. Las penas de la temporada han sido que como consecuencia del COVID 19, ante casos de  contagio y contactos estrechos, no me ha sido posible presenciar el Concierto pautado de la Sinfónica Municipal de General Pueyrredón con Guillermo Becerra como Director Invitado y la por el momento nula actividad del teatro Tronador sin la presencia en esa sala del Teatro Colón de Buenos Aires  a través de la filial Mar del Plata del Instituto Superior de Arte, más allá del espectáculo “Piazzolla 100” que cerró la temporada 2021 de Ntro. primer coliseo el pasado 29 de Diciembre. Uds. también tuvieron la posibilidad de ver en Ntro. programa del pasado 8 de Enero a María José Dulín quien como integrante de la Filial Mar del Plata de C.L. A.R.A. contó la lucha del interprete Marplatense por encontrar mayores posibilidades para estar frente al público. También en el programa del pasado Sábado 15 disfrutamos, hasta el momento en que el servidor nos jugó una mala pasada y salimos del aire, con las enriquecedoras visitas y testimonios de Pablo González Aguilar y mi estimado colega y amigo Eduardo Balestena. Y  hubo lugar para presenciar dos expresiones artísticas de muy alto nivel. La primera de ellas se produjo en la parroquia San Pío X de Punta Mogotes en la que en la noche de Reyes se presentó el bajo Lucas Debevec-Mayer acompañado en teclados por Diego Licciardi y por Claudia Czihak en Arpa en un recorrido que unió música y meditación en el punto culminante de las celebraciones navideñas, por lo que llevó el título de “Navidad junto al Mar”,  en la que Debevec-Mayer con presencia constante a lo largo de casi una hora y media interpretó desde diferentes sectores del templo una extensa selección de villancicos, canciones y obras litúrgicas de diferentes países con meditaciones entre obra y obra, apelando también a muchos elementos simbólicos, siendo magníficamente acompañado por los dos instrumentistas invitados y prodigándose con total generosidad de medios, por lo que fue para la comunidad de Punta Mogotes una presencia calurosamente recibida y justicieramente ovacionada.

 

  Y en el que para mí ha sido el momento cumbre de mi visita artísticamente hablando, la gala llevada a cabo en Villa Mitre del Barrio de Los Troncos marcó la presencia de Fabián Veloz, junto al anfitrión, el tenor Miguel Silva Macías, quienes fueron acompañados al piano por Horacio Soria. Extenso recorrido que abarcó desde la canción de cámara Argentina como “La Canción del Carretero”. “Cita”, “Triste me voy a los Campos” o la infaltable “La Rosa y El Sauce”. Segmento de Zarzuela en donde Fabián Veloz descolló en “Amor Vida de mi Vida” de “Maravillas” y una impactante selección de “Luisa Fernanda” con Silva Macías entregándose a pleno con “De este apacible rincón de Madrid” y Veloz ofreciendo una espectacular versión de “Luche la Fé por el Triunfo”. Hubo una sección consagrada al musical con una muy buena versión de “So In Love” de Cole Porter por Veloz y de “Empty Chairs and Empty Tables” de “Los Miserables” en una muy buena entrega de Silva Macías.  Finalmente desembocaron  en ópera Italiana con Fabián Veloz descollando en Mozart como había ocurrido días antes de finalizar el pasado año en el Colón de Buenos Aires en esta ocasión con “Hai Gia Vinta la Causa” de “Las Bodas de Fígaro” a las que sumó “Per Me Giunto el Di Supremo” de “Lucia di Lamermoor” de Donizetti y culminar su labor sin fisuras con “Cruda, funesta smania” de “Don Carlo” de Verdi, a la que Silva Macías contribuyó con una buena versión de “E Lucevan la Stelle” de “Tosca” de Puccini. Los interpretes  se unieron en el final con dos magníficas recreaciones de “O Mimi tu Piu non Torni” de “La Boheme” del mismo Puccini y junto a las voces de los presentes cerrar con “O Sole Mio” en donde  la versatilidad de los cantantes fue apuntalada por la magnífica versatilidad de Horacio Soria, acompañante de lujo en toda la gala.

 

    La creatividad y el muy buen gusto estuvieron a la orden del día. Por mi parte sigo insistiendo y los intérpretes marplatenses también así lo sienten, que por historia y por calidad humana  y artística, Mar del Plata debe erigirse en la ciudad que albergue al festival estival de música académica que la República Argentina se debe.

 

 Donato Decina

lunes, 27 de diciembre de 2021

 

Cierre del ciclo “ARGENTINA FLORECE” en el Museo Nacional de Arte Decorativo

 

A JARDÍN FLORIDO Y A PURA LÍRICA

Martha CORA ELISEHT

 

            Gracias a la pandemia, los jardines del Museo Nacional de Arte Decorativo se han transformado en un magnífico espacio cultural al aire libre para la realización de conciertos y recitales de cámara. Durante el transcurso del corriente año, se transformó en el espacio permanente del ciclo ARGENTINA FLORECE, que cerró el pasado domingo 26 del corriente con un recital a cargo del tenor Pablo Politzer y la soprano Laura Pisani, acompañados en el piano por Julia Inés Manzitti.

            El recital comenzó puntualmente dentro de un clima sumamente agradable, donde no se sintió para nada el clima tórrido que caracterizó a la jornada gracias al soplo de una fuerte brisa de aire fresco. Y contó con un presentador de lujo: el tenor Gustavo López Manzitti, quien hizo una breve reseña curricular de los artistas y de las obras para facilitar su comprensión por parte del público.

Abrió con fragmentos de LUCÍA DI LAMMERMOOR de Gaetano Donizetti (aria de Lucía “Regnava nel silencio”; dúo “Sulla tomba che rinserra”…”Qui, di sposa eterna… Ah! Verranno a te sull’aure” y aria de Edgardo “Tombe degli avi miei”… “Fra poco a me ricovero”). Un repertorio característico del bel canto, que fue muy bien encarado por Laura ^Pisani y Pablo Politzer tanto de manera individual como en los dúos de amor entre Lucía y Edgardo. La interpretación de Pisani fue exquisita, con buenos matices y una coloratura impecable, mientras que el repertorio belcantista le sentó de maravilla a Politzer. El tenor es un especialista en repertorio barroco, pero últimamente ha incursionado en ópera y zarzuela y con un muy buen resultado. Hizo gala de su coloratura en la célebre aria de Edgardo al final del 3º Acto y se retiró sumamente aplaudido luego de ofrecer una versión caracterizada por su dramatismo.

Tras una muy buena interpretación al piano de Torre Bermeja, Op.92 de Isaac Albéniz a cargo de Julia Manzitti, Laura Pisani cantó la celebérrima aria de la Reina de la Noche de LA FLAUTA MÁGICA de Mozart (“Die hölle Rache”), donde expuso una vez más su coloratura -típica de una de las arias más difíciles para la soprano ligera- y su técnica al servicio de la melodía. Tras los aplausos, el recital continuó con dos fragmentos de EL ELIXIR DE AMOR de Donizetti: Pablo Politzer ofreció una muy buena versión de la famosísima romanza “Una furtiva lacrima”, caracterizada por el profundo sentimiento que siente Nemorino por Adina. En este caso, puede decirse que la cantó con el alma, lo que le valió el sincero y cálido aplauso. Y continuaron con el dúo del 1º Acto entre Adina y Nemorino (“Caro elisir…sei mío!”…Esulti pur la barbara”) para cerrar el recital con una pieza cómica, que permite a  los cantantes hacer gala de sus dotes histriónicas. El dúo fue perfectamente interpretado tanto desde el aspecto vocal como el actoral, que les permitió lucirse en una muy buena versión. Si a esto se le suma la maestría de Julia Inés Manzitti como acompañante, no hace falta decir nada más. Tanto gustó, que obligó a realizar un bis: el dúo de amor entre el Duque de Mantua y Gilda de RIGOLETTO (“È il sol dell’anima”), donde Laura Pisani y Pablo Politzer tuvieron otra destacadísima actuación.

Tras los aplausos finales, el director del Museo -arquitecto Martin Marcos- se acercó al escenario no sólo para felicitar a los artistas, sino también para anunciar el cierre del presente ciclo, que será retomado a partir de Febrero del año próximo en ese maravilloso marco que permite el florecer de las artes y que brinda una inmensa oportunidad a nuestros artistas. Ojalá que la situación sanitaria así lo permita.

viernes, 24 de diciembre de 2021

 

Orquesta de Cámara de Chile: tardío reencuentro…

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

El retorno de las agrupaciones musicales con público presencial, asimismo el trabajo con orgánicos mayores, ha discurrido en ascendente curva.

 

Así, desde agosto, prácticamente todas las orquestas han estado con apreciable actividad presencial y ahora, al cierre del año, se dispone de una amplia oferta al público presencial en todos los ámbitos de espectáculos. 

 

No obstante este contexto, la Orquesta de Cámara de Chile ha transitado por un lento carril, pudiendo recién retomar los ensayos in situ en octubre… Sus presentaciones, a cargo de directores invitados, han sido escasas y mayoritariamente ofrecidas en lugares alejados del radio central santiaguino.     

 

Lo anterior ha respondido a una realidad que ha afectado al desarrollo de esa prestigiosa orquesta, considerando la operatividad normal de buena parte de las instituciones musicales del país. Siendo parte del Ministerio de Cultura, esta agrupación se rige administrativamente por los procesos habituales de la administración pública, y disponiendo de tiempos administrativos muchas veces no en sintonía a resoluciones oportunas ante requerimientos urgentes…

 

Así, la actual coyuntura de la OCCH se encuentra condicionada a dos frentes por resolver. Por un lado, el no uso del excelente Teatro Municipal de Ñuñoa, su sede natural por años, ante las refacciones sometidas, y por otro, a la enervante demora de la contratación al nuevo Titular, luego de un año conocido el resultado del concurso internacional convocado.

 

Felizmente fue posible asistir a la última presentación del año, esto ante una mayor accesibilidad geográfica, considerando que los anteriores programas (en sí muy atractivos en obras, directores y solistas) se dieron en lugares muy alejados a su sede habitual, ameritando a futuro planificar con mayor integración espacial.

 

Realizado en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Ñuñoa, contó con una solidísima dirección del maestro suizo Nicolás Rauss, habitual colaborador de la OCCH, más una deslumbrante participación de un top del corno francés, el chileno Matías Piñeira (solista de la München Philarmoniker).

 

Con un convencional programa, comenzó con una idiomática versión de la Obertura de la óperaCosí fan tutte”, de Mozart, exhibiéndose completo ajuste y calidad de sonido. Luego, una notable versión del exigente Concierto N° 4 para Corno, también de Mozart, demostrando el sitial alcanzado por Matías Piñeira en la escena internacional, encumbrado como unos mejores cornistas mundiales. Y con una magnífica versión de la Primera Sinfonía de Beethoven finalizó esta importante presentación. Innegables logros en hermosos fraseos, soberbio manejo de las dinámicas, acrisoladas transparencias e inteligentes matizaciones.

 

En suma, una formidable presentación de la Orquesta de Cámara de Chile, aunque muy tardía para su público habitual santiaguino…

miércoles, 22 de diciembre de 2021

 Juveniles: simplemente, ¡¡¡deslumbrantes…!!!

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

La segunda presentación con público presencial en pandemia de la Sinfónica Nacional Juvenil, confirmó encontrarse en un “estelar” momento.

 

Lo anterior ha sido fruto de un sistemático trabajo por décadas a partir del comprometido impulso desplegado por el recordado maestro Fernando Rosas, quien concibió un proyecto educativo a través de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (Foji), siendo la agrupación estrella la Sinfónica Nacional Juvenil, conjunto que agrupa a una selección de los más talentosos jóvenes músicos del país. Y al ser una agrupación de perfil formativo, su nivel varía de acuerdo a los talentos coyunturales, no obstante exhibir en el tiempo un rendimiento promedio muy satisfactorio.

 

Relevante ha sido disponer de un maestro titular con las credenciales de Maximiano Valdés, relevante director nacional de trayectoria internacional, quien ha logrado imprimirle una magnífica impronta sonora y gran sentido de ensemble, traducido en presentaciones con importantes entregas interpretativas. Y por cierto, del todo encomiable la labor sistemática por muchos años de los instructores.       

 

Después de una formidable presentación inaugural en octubre -en aquella oportunidad con una acotada cantidad de músicos-, ahora dispuso de un amplio orgánico conforme las obras, como la Obertura de la ópera “Los Maestros Cantores de Nüremberg”, de R. Wagner, y la Octava Sinfonía de A. Dvorak. La función correspondió a la realizada en el multifuncional espacio del Centro CulturalChimkowe” de Peñalolén, de gratas características acústicas.

 

Con una solidísima versión de la obertura wagneriana, el maestro Valdés dio cuenta de un exhaustivo trabajo en texturas, balances, transparencias y ajuste grupal, amén de un enfoque privilegiado en lo íntimo que en lo estentóreo. Espléndida respuesta de las cuerdas, con aterciopelada sonoridad, más un notable ensamble de las maderas y calibrada proyección de los bronces.

 

Finalmente, una deslumbrante versión en todo orden de la Octava de Dvorak. Con buena frecuencia local, esta obra es de las más cautivantes sinfonías del compositor checo y quizás la de mayor inspiración vernácula. De brillantez global y expuestos pasajes solísticos en las maderas (gran protagonismo de la primera flauta), la versión ofrecida reflejó excelencia a borbotones. Con una certera visión del todo, Valdés delinea una lectura de irreprochable claridad de voces, inteligentes acentos, cálidas texturas y empáticos tempi. La respuesta de los “muchachos”, a un nivel internacionalmente competitivo. Notable respuesta de las maderas en ensamble y calidad tímbrica, destacándose especialmente la flauta solista (Vicente Morales), exudando virtuosismo técnico y consumada musicalidad.

 

En suma, una deslumbrante presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil junto a su magnífico maestro titular, esperándose contar con su presencia prontamente en más presentaciones, y a la vez con una extensión de su colaboración por varios años más en tal calidad

 

Filarmónica en triunfazo nacional…

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

El segundo programa filarmónico de la actual temporada del Municipal de Santiago en pandemia, constituyó la más atrevida apuesta programática del año.     

 

Lo anterior, conforme el perfil histórico de obras que han conformado las temporadas de la Filarmónica de Santiago, donde tímidamente se han ofrecido repertorios, llámese, “alternativos”…, ante una demanda de un mayoritario público muy convencional que suele asistir al Municipal. En este contexto, laudable haber considerado obras de compositores chilenos en todos los programas, máxime en las actuales circunstancias, donde el foco por recuperar y ampliar las audiencias es condición sine qua non para la proyección artística de un reconocido organismo como es la Orquesta Filarmónica de Santiago.

 

Con un inteligente criterio de incluir dos obras genuinamente románticas, y como “gancho” el famoso Concierto para Violín de P.I. Tchaikovsky, éste sirvió para congregar a una importante cantidad de público, y a la vez “subvencionando” a la notable Sinfonía Romántica del ilustre compositor nacional Enrique Soro.   

 

Abriendo con el Concierto de Tchaikovsky, y fungiendo de solista uno de los concertinos de la Filarmónica, el ruso Alexander Abukhovic, permitió nuevamente aquilatar el espléndido estado de la agrupación, en esta oportunidad magníficamente dirigida por su Director Residente, Pedro-Pablo Prudencio, quien ha debido trabajar periódicamente con la orquesta a lo largo de toda una impresentable ausencia de quien, se supone, es su Director Titular

 

Conforme lo presenciado (primera función), no obstante el talento y buena formación de Abukhovic, plasmado en un cálido sonido, calibrada afinación y proyección sonora, el resultado fue sinuoso, especialmente su lectura del primer movimiento, con ideas musicalmente divagatorias, abusando de los ritardandi, y a ratos con súbitos y descontextualizados cambios de tempi, siendo una labor titánica para el maestro concertador poder “perseguir” al solista. Felizmente, en los movimientos restantes hubo debida coherencia del solista más buen ajuste con la batuta y sus colegas filarmónicos, especialmente en el segundo movimiento.

 

Y como gran segunda parte, la extraordinaria Sinfonía Romántica de Enrique Soro, la primera (y más emblemática) sinfonía compuesta por un compositor chileno. Y haberla ofrecido en la misma sala que fuera estrenada hace justo 80 años, además de su debut con la Filarmónica, sin duda fue un hito en sí mismo.  

 

El aporte de Soro a la literatura musical del país es definitivo. Con una sólida formación perfeccionada en Italia, asimiló lo mejor de la tradición musical europea, adscribiendo estéticamente a un post romanticismo de diversas fuentes, aunque también incorporando recursos de mayor modernismo. De allí que su música tuvo entusiasta recepción en selectas audiencias europeas y norteamericanas. Gran cultor de la claridad formal, más su fino y natural sentido de lo melódico, unido a una cautivante efectividad expresiva, hacen de su música una experiencia única.

 

La Sinfonía Romántica conjuga estos elementos en amplios desarrollos temáticos, generosa eufonía, riquísima armonía y acabado oficio de orquestación. Con atisbos estilísticos de C. Franck, E. Chausson, V. D`Indy, hasta G. Puccini y algo de R. Wagner, estéticamente Soro fusiona dichas influencias, logrando un producto de gran factura que amerita mayor difusión internacional.

 

La versión firmada por Pedro-Pablo Prudencio, autorizadísima y del mayor compromiso, obteniendo de sus músicos una respuesta de completo ajuste grupal. Enjundiosa exposición de la vena melódica como un notable manejo de las transiciones temáticas y progresiones expresivas, brindándole completa unidad interna (magnífico manejo de la coda en el último movimiento), amén de un soberbio tratamiento de las transparencias y balances. La respuesta del público, en justicia, contundente y al umbral del paroxismo…   

 

En definitiva, un inapelable “triunfazo nacional”…

 

FILARMÓNICA EN UN “NUEVO MUNDO”…

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

Como todas las agrupaciones musicales, la Filarmónica de Santiago ha debido replantear su programación y operatividad a lo largo de la pandemia.

 

Siendo elenco estable del Teatro Municipal de Santiago, la Filarmónica enmarca sus actividades conforme la gestión de esta institución, destacándose últimamente  su acertada cobertura a nuevos públicos vía digital más una alianza con un canal de televisión abierta, exhibiendo buena parte del material grabado en pandemia.

 

Al factibilizarse las presentaciones con público, se ha ofrecido una serie de programas a cargo del Director Residente e invitados, extrañándose la completa ausencia de su Director Titular, el italiano Roberto Rizzi-Brignoli, de quien no se ha sabido de su trabajo “in situ” con la orquesta, en parte ante la coincidencia de su inicio como titular tras la llegada de la pandemia. Empero, era esperable que encabezara estos conciertos, y antes con parte de las grabaciones realizadas...

 

Con un celebrado criterio programático, esta “mini temporada filarmónica” contempló en todas las presentaciones obras muy conocidas del repertorio universal junto a otras de compositores chilenos, dando cuenta de un inestimable fomento de la música nacional.

 

Adicionalmente, ante una ineludible adaptibilidad y conforme las disposiciones sanitarias, el Municipal debió emplazar a la orquesta dentro de las primeras filas de la platea, quedando con una perspectiva visual de 360 grados, lo que inevitablemente ha modificado en parte la proyección sonora, aunque no necesariamente perjudicándola del todo. 

 

El primer programa estuvo a cargo de Francisco Rettig, sin duda de los más relevantes directores latinoamericanos. Luego de 4 años sin dirigir a la Filarmónica, regresa este prestigioso maestro nacional al escenario del Municipal, y con un deslumbrante resultado.

 

Conforme al criterio de inclusión de obras chilenas, abrió con el estreno mundial de “Cantos a la Noche” del joven compositor Diego González (1987). Como pieza ganadora del Concurso de Composición del Teatro Municipal en 2019, postergó su estreno tras el estallido social y luego por la pandemia.

 

No obstante un buen manejo de la orquestación y de la potencialidad expresiva de las familias instrumentales, su inmanencia discursiva es difusa y de sinuoso relato. Ante la explícita intención del compositor de “llegar a expresar una idea holística, intentando volver a la esencia del sonido y de allí experimentar un todo…”, a priori pudiera tratarse de una válida exploración del sonido como catalizador interdisciplinario, aunque no necesariamente un sustituto per se, y que a partir de tal presupuesto fenomenológicamente coadyuve a entender expresiones culturales de otras sustancias. Sin duda un axioma válido, aunque algo pretencioso y finalmente divagatorio… La respuesta de los filarmónicos, con debido ajuste y dócil al intento clarificador de la autorizada batuta de Rettig.  

 

Como contrapunto, el clásico Concierto para Arpa y Flauta de W.A. Mozart, muchos años ausente en el Municipal y siempre bienvenido. Fungiendo de solistas los integrantes de la orquesta Alida Fabris en arpa y Carlos Enguix en flauta, ofrecieron una versión idiomática y de irrefutable limpidez, a la vez una dirección segura de Rettig, obteniendo magnífico esmalte sonoro de los filarmónicos. 

 

Y como colofón, una antológica versión de la Sinfonía N° 9 “Del Nuevo Mundo”, de A. Dvorak. Siendo la sinfonía más popular de Dvorak, y correspondientemente muy ofrecida, de alguna manera siempre es atractivo presenciarla cuando se la anuncia con solventes directores y con expectativas que develen renovados prismas interpretativos hacia “un nuevo mundo discursivo”… Así, cuando el espacio de la libertad interpretativa discurre en consonancia a lo plasmado por el compositor en forma y fondo, constituye un estadio de excelsa manifestación de servicialidad al arte en sí  mismo…

 

La versión de “La Nuevo Mundo” del maestro Rettig constituyó un literal descubrimiento hacia “Un Nuevo Mundo”…, firmando una lectura con un soberbio control de las intensidades -tensión, distensión y expansión-, dando cuenta de una mirada auscultadora de pasajes raras veces percibidos. Con una adopción de lentos tempi, estos tuvieron pleno correlato y sentido interno, llenando en plenitud el “espacio sonoro”.

 

Los filarmónicos, en estado de gracia, transmitieron con creces los autorizados requerimientos del maestro invitado, constituyendo una de las más relevantes presentaciones en años de esta agrupación, y sin duda inmersos en un “Nuevo Mundo”…

martes, 21 de diciembre de 2021

 CRECIENTE “PASO A PASO” DE SINFÓNICA NACIONAL…

 

                                Por Jaime Torres Gómez

 

Sistemáticas han sido las presentaciones de la Sinfónica Nacional con público en los últimos dos meses, y con un creciente orgánico de músicos.

 

No obstante esta celebrada política por re-articular las actividades abiertas a la comunidad, aún no se ha ampliado el aforo del público, contemplándose todavía una cantidad menor al tercio de la capacidad del Teatro de la Universidad de Chile, situación explicable ante el carácter “experimental” y de “adecuación” a un formato más definitivo dentro del contexto pandémico. Paralelamente, es menester destacar la cobertura digital de los conciertos de la Sinfónica, al transmitirse en vivo las presentaciones desde el canal de internet del CEAC, pudiéndose ampliar eficazmente la cobertura.

 

De los últimos conciertos presenciados “in situ” en octubre, se contó con un orgánico promedio de 50 músicos, dando cuenta de una inmejorable oportunidad por retomar un trabajo de conjunto mayor, inevitablemente desmedrado ante las restricciones de aforo, coadyuvando así a recuperar el nivel histórico.   

 

No obstante con deslumbrantes direcciones de los destacados maestros nacionales Francisco Rettig y Rodolfo Fischer, sus presentaciones dieron cuenta de aciertos y desaciertos programáticos respecto a la realidad actual. De hecho, programar “en modo Covid” implica ponderar con extremo realismo la dimensión de las obras a abordar en términos de duración y de dificultad técnica, puesto que las limitaciones de poder rendir a cabalidad ante el uso (inmisericorde…) de las mascarillas, uso no compartido de los atriles y las inusuales distancias entre los músicos, inevitablemente demanda una exigencia sin duda bestial…

 

Luego de dos años, retorna a la Sinfónica como invitado Francisco Rettig, abriendo con la Suite de Mi Madre la Oca (Ma Mère l'Oye) de Maurice Ravel, originalmente para piano a 4 manos, y posteriormente orquestada e incorporada como parte del ballet homónimo. Para esta obra de exquisita delicadeza y fuertes exigencias en timbres y colores, Rettig imprimió idiomatismo a borbotones…, captando la esencia del carácter en cada uno de los 5 números de la suite, y obteniendo una respuesta de inusual jerarquía de los sinfónicos en ajuste grupal más excelentes rendimientos solísticos.  

 

Como segunda y última obra, se contempló la Sinfonía N° 35 “Haffner” de W.A. Mozart, también de importantes exigencias ante una fuerte exposición en todas las familias instrumentales, amén de representar una innegable madurez del género “sinfonía” per se. Con una adopción (absolutamente válida) de lentos tempi, a priori esta opción pudiera incurrir en ciertos riesgos de diluir la tensión interna. Empero, muy felizmente, la interpretación del maestro Rettig dio cuenta de todo lo contrario…, no fagocitándose en ningún momento la linealidad de la “trama discursiva”, y por tanto su vigor intrínseco. La respuesta de los sinfónicos, no obstante algunos pasajes no siempre bien ensamblados, estuvo atenta a los requerimientos de la batuta, transmitiéndose, con calibrada eficacia, las bondades de la autorizada versión del maestro invitado.

   

Por último, el programa dirigido por Rodolfo Fischer (también regresando a la Sinfónica luego de dos años) sirvió para replantear los criterios de programación (tiempo y dificultad de las obras), al evidenciarse un rendimiento variable de la orquesta, discurriendo de menos a más…

 

Abrió con una desarmada Obertura de la ópera Fidelio de L.V. Beethoven, pieza exigente en elementos rítmicos y expuestos pasajes instrumentales (en especial para los cornos). Si bien la lectura de Fischer puso énfasis en una debida claridad expositiva -con debidos contrastes y matices-, sin embargo no fue posible apreciarlos en plenitud ante una débil respuesta generalizada de la orquesta, evidenciándose falta de ensayo, seguramente debido a la extensión y complejidad del programa en su conjunto.

 

Como segunda obra se ofreció la Cantata Nänie de J. Brahms, con el debut de la Camerata Vocal de la Universidad de Chile en pandemia junto a la Sinfónica, conformando así el más numeroso orgánico de artistas -músicos y coreutas- en el escenario del teatro universitario desde el inicio de la crisis sanitaria. A diferencia de la obertura, se percibió con más organicidad por parte de la orquesta, amén de una excelente preparación de la Camerata.             

  

Y sin mediar intermedio (muy necesario contemplarlo a futuro…), una superlativa versión de la Tercera Sinfonía “Escocesa” de F. Mendelssohn. Inspirada en el primer viaje que el compositor hiciera a Gran Bretaña, su tiempo de escritura tardó más de 10 años, dando cuenta de un acabado oficio en el manejo de la armonía y orquestación. De un raro encanto y atrapante progresividad auditiva, constituye en sí una experiencia presenciarla en vivo, y más aún ante una interpretación con novedosos hallazgos.

 

El dominio del maestro Fischer de esta cautivante obra es cabal, desde los primeros compases hasta el término de la misma. La gran virtud de esta interpretación radicó en una síntesis de emotividad e intelecto, con una galería de detalles raras veces percibidos. La respuesta de los sinfónicos fue de máxima concentración general, constituyendo una triunfal interpretación en todo orden…

 

En suma, dos presentaciones de la Sinfónica Nacional que dieron cuenta de un creciente “paso a paso” en lo artístico y operativo, asimismo una buena coyuntura de retroalimentación para los criterios programáticos futuros

lunes, 20 de diciembre de 2021

 

LA NOVENA SINFONIA, MUSICA DEL FUTURO

Comentarios Eduardo Casullo

CCK  Viernes17

La novena es sin duda una obra revolucionaria, no solo por su estructura, sino también por la forma y la utilización de la percusión por primera vez en la historia de la sinfonía. Esta inclusión le permitió llevar muchos de sus momentos a un clímax sensitivo impresionante, equilibrado con los pianísimos en las cuerdas. Él siempre fue un revolucionario identificado plenamente con los ideales de la revolución francesa, libertad, igualdad y fraternidad por encima de los hombres. Por esto trasciende todo lo conocido hasta el momento. En principio admirador de Napoleón hasta que, cuando se corona emperador,  su posición cambia totalmente.

La experiencia de escuchar esta sinfonía es mucho más que una mera audición. Es entender que allí se crea prácticamente la libertad de expresión musical del romanticismo y, obviamente, ya no se pudo volver atrás.

El primer movimiento tiene una potencia increíble y sume al espectador en un éxtasis del que ya no podrá apartarse a lo largo de los otros movimientos. El primero es la apertura al futuro. Pero, por si esto fuera poco, el segundo nos sumerge mucho más en la imposibilidad de abstraernos de los efectos auditivos y nos obligan a meternos de lleno en una catarsis sonora difícilmente igualada. El tercer movimiento nos da un descanso, un descanso contemplativo y de gran profundidad emocional, que nos prepara para el gran cuarto movimiento

En este último se concreta la revolución, al incluir un cuarteto vocal y la potencia de los coros, tendencia que luego fuera imitada por Berlioz y otros. Esta combinación sonora, que toma como texto el himno a la alegría de Schiller, termina por embarcar al oyente en un espectro de combinaciones orquestales y corales jamás repetido o igualado en la historia de la música.

Pero lo importante no es solo usar las voces y los coros sino la forma en que se utilizan. Son sin duda otros instrumentos de la orquesta y ese tratamiento es lo fundamental. Son otros instrumentos más para lograr una concertación única. Podría utilizar el término que impuso Rachmaninoff en sus “Visperas” conocido como “orquestación coral” en lugar de arreglo. Y en este cuarto movimiento el tratamiento es una verdadera “orquestación coral”

Quienes el día viernes pasado pudieron asistir a CCK y escuchar la versión dirigida por el maestro Fontana, con la Sinfónica Nacional y el Coro Polifónico Nacional, que incluyó a solistas de gran nivel: Mónica Ferracani, Tamara Odon, Ricardo González Dorrego y Mario De Salvo, retendrán en su memoria durante mucho tiempo la gran calidad de lo escuchado y que fue sin duda, el mejor cierre posible a la temporada 2021.

Esta obra es sin duda la apertura a la música del futuro y donde el primer movimiento representa claramente ese espectro sonoro maravilloso del cual muchos otros se nutrirían.

Con una sordera progresiva y casi total, quedó demostrado que no hacen falta los oídos para escuchar el sonido de páginas con notas. Todo está en el cerebro y esto es otra muestra maravillosa de la infinita capacidad de, tal vez, el más grande compositor de todos los tiempos.

Sobra decir que el maestro Fontana dirigió con gran criterio y lleno de sutilezas la descomunal obra, logrando en todo momento los climax necesarios. Sutilezas y delicadezas en todo momento. Fuerza interpretativa y momentos gloriosos en el cuarto movimiento.

Como no podía ser menos, la Sinfónica logró seguir con gran intensidad la dirección, logrando momentos espectaculares, como así también el Coro Polifónico y el cuarteto de solistas.

Seguramente, quienes tuvieron la oportunidad de estar en la presentación, la recordaran por mucho tiempo y, al pensar la ocasión, en su memoria la escucharán nuevamente sin necesidad de los oídos.

Gracias Beethoven.