martes, 17 de julio de 2018


Memorable inauguración del Festival Barenboim en el Centro Cultural Kirchner

EL SUTIL ENCANTO DE LA PERFECCIÓN
Martha CORA ELISEHT

            Finalmente, llegó la inauguración del Festival Barenboim 2018 en el Centro Cultural Kirchner- sala elegida por el gran Maestro por su excelente acústica- el pasado viernes 13 del corriente, junto a la Staatskapelle Berlin, para interpretar el primero de los tres conciertos que dicho organismo ofrecerá en la Sala Sinfónica de dicha institución. Se interpretaron la Sinfonía n° 2 en Re mayor, Op. 73 y la Sinfonía n° 1 en Do menor, Op. 68, dentro del Ciclo Integral de las Sinfonías de Johannes Brahms (1833- 1897).
            Las sinfonías de Brahms poseen tres características que son fundamentales al momento de su interpretación: deben sonar de forma solemne, marcial y, a la vez, romántica. Quizás por eso, al gran compositor hamburgués no le gustaba componer sinfonías, ya que en aquella época, la influencia de Beethoven era aún muy marcada. Sin embargo, en 1862, Brahms envía a Clara Wieck Schumann el manuscrito del Allegro de su Sinfonía n° 1 en Do menor (misma tonalidad que el 4° movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven) y comienza otra etapa de su vida. Recién en 1870 se estrenó bajo la dirección de Hans von Bülow, quien la calificó como “la Décima de Beethoven”, lo que afianzó a Johannes Brahms como compositor sinfónico. Sus cuatro movimientos son de una perfección absoluta (Un poco sostenuto- Allegro/ Andante sostenuto/Un poco allegretto e grazioso/ Adagio- Allegro non troppo ma con brio) y, en este caso, la versión ofrecida por Barenboim al frente de la agrupación alemana fue sublime, respetando las indicaciones de la partitura y logrando que una obra celebérrima sonara magistralmente, en todo su esplendor. Los contrapuntos entre cuerdas, maderas, cornos y timbales sonaron magníficamente. La respuesta del público que se dio cita en La Ballena Azul fue unánime, estallando en aplausos y numerosos vítores. Y, como de costumbre, Barenboim señaló a cada uno de los solistas de los diferentes grupos de instrumentos- destacando la labor de la Concertino Jiyoon Lee-.
            A diferencia de la 1° Sinfonía, la Sinfonía n° 2 en Re mayor se caracteriza por ser más romántica, original y luminosa- algunos la subtitulan como “Pastoral”-. Es una de las más conocidas y ejecutadas- junto con la 1° y 4° Sinfonía forman parte habitual de las temporadas y Ciclos de Conciertos en todo el mundo- y también consta de 4 movimientos: Allegro non troppo/ Adasgio non troppo/ Allegretto grazioso (quasi andantino)/ Allegro con spirito. Es en el 3° movimiento de esta Sinfonía donde Brahms despliega su originalidad y comienza a afianzarse como un compositor plenamente sinfónico. La versión ofrecida por Barenboim descolló en excelencia sonora y calidad interpretativa, lo que se tradujo en múltiples vítores y los consabidos “Bravo!!” por parte del público.
            El Ciclo se completará con otros dos conciertos, que tendrán lugar el domingo 15 y el viernes 20 del corriente, alternando con dos funciones extraordinarias, donde se ejecutarán solamente las Sinfonías de Brahms. El concierto final del día 20, en cambio, ofrecerá un programa consagrado a Debussy- al cumplirse 100 años de la muerte del compositor-  y Stravinsky, donde se interpretará Imágenes y La Consagración de la Primavera, respectivamente. Promete ser espléndido y vibrante, acorde a lo que Barenboim tiene acostumbrado al público argentino: cautivar a la audiencia con el sutil encanto de una perfección absoluta en materia musical.
           

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