sábado, 5 de septiembre de 2026

 UN CONCIERTO DE NOBLE FACTURA



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Presentación de la Orquesta Sinfónica Nacional. Director y Concertino Invitado: Alejandro Carreño. Programa: Obras  de Tchaikovsky y Beethoven. Palacio Libertad, Sala Argentina, 04 de Setiembre de 2026.


NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  Un concierto en donde la protagonista absoluta fue la Orquesta Sinfónica Nacional. Así puede resumirse lo que dejó esta velada enlal Sala Argentina. La presencia de Alejandro Carreño, surgido de las entrañas del “Sistema” venezolano y, además, integrante de la fila de primeros violines de la Filarmónica de Berlín, el que sistemáticamente visita Argentina cada vez que se logra acordar con El, enaltece con su presencia la programación y es sinónimo de excelencia musical.


   La propuesta fué pensada como un concierto desde el atril, en donde desde allí Carreño condujo a la Orquesta y cumplió la función de Concertino. El contenido del programa no escatimó en obras que importaron un severo compromiso.


  Se vió claramente que la labor desarrollada en la sala de ensayos favoreció rotundamente a la labor del conjunto, especialmente las secciones de cuerdas, dado que la primera parte fue exclusiva para ellas. Se apreció una formidable versión de la Serenata para Cuerdas Op. 48 de Tchaikovsky en donde un sonido corpóreo y sumamente homogéneo fue percibido a lo largo de la interpretación ofrecida. Con gestos precisos Carreño guió al conjunto. La solidez a lo largo de todo el movimiento de apertura, la percepción del noble vals que domina todo el segundo, el sentido “reflexivo” del tercero pleno de “canto” y el brillante final fueron expuestos en un nivel pocas veces escuchado en nuestro medio. Carreño maneja de modo extraordinario las pausas, silencios y tiempos interpretativos para hacer que el conjunto brille en todas sus secciones.  Contó además con la colaboración de los solistas y guías de cada instrumento en cada intervención para apuntar a sus compañeros.


  Si el público recibió sumamente complacido este trabajo, al que coronó con una sentida ovación, la segunda parte deparó otra grata sorpresa con una versión sin cortes de la 7° Sinfonía, Op. 92 de Beethoven.


  Desde la introducción pudo percibirse que se escucharía otro gran trabajo. Aquí también vale detenerse en la muy buena labor de los instrumentos de viento, quienes expresaron al tema principal del primer movimiento con absoluta nitidez y transparencia. Ya en el segundo la fuerza con la que irrumpieron las cuerdas graves anticipaban el vuelo que este movimiento tomaría. El tercer movimiento con la imponencia de la música, esa que expresa una total libertad creativa, mostró al conjunto en toda su dimensión. La música fluyó al máximo. El cierre fue sencillamente brillante y aquí vale la pena señalar que los bronces y el timbal fueron un estupendo apoyo del resto de sus compañeros.


  Así homogéneo, amalgamado, fue el sonido percibido. Muy saludable también fue el hecho de que el Maestro Carreño realizó esta versión con una sola pausa entre los movimientos segundo y tercero. Aquí el público pudo concentrarse a pleno en la audición. Nuevamente la ovación que se desató al final, con cuatro llamadas al Maestro para saludar, dan cuenta del extraordinario nivel en que se sostuvo la velada.


  Saludamos la presencia de Alejandro Carreño y deseamos que su presencia se repita. En cambio lamentamos que dado el acuerdo Teatro Colón - Palacio Libertad, este concierto se desarrolló en la Sala Argentina de menores dimensiones y con público que quedó afuera (los  últimos espectadores ingresaron en plena interpretación de la Serenata de Tchaikovsky). Deseo que esta  circunstancia no vuelva a repetirse a futuro.


Donato Decina


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