Julían Medina, Manuel Hernández Silva y la Filarmónica de Buenos Aires en un nuevo y atractivo programa. Foto de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón
Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
.Director: Manuel Hernández-Silva
.Solista: Julián Medina, contrabajo
.Teatro Colón, 24 de octubre, hora 20.
En su concierto del 24 de octubre, la Orquesta Filarmónica de Buenos
Aires, dirigida por el maestro Manuel Hernández-Silva, contó con la actuación
solista de Julián Medina en contrabajo.
El programa incluyó en primer término, en estreno americano, la obra En
camino sinuoso, de Daniel Freiberg (1957) comisionada por la institución
Studentenwerk Freiberg, el concepto del opus es el de connotar un recorrido
por los países y por la historia, por medio de la alternancia de diferentes ritmos,
dentro de un marco de música académica y con un trabajado manejo orquestal.
Distintos ritmos forman parte del discurso, que alterna desde uno
sinfónico terso y homogéneo a intervenciones de instrumentos como la batería,
alternando asimismo con ritmos folklóricos, con prevalencia, hacia el final de
patrones de compás de acentuación asimétrica, y de acentos propios del tango,
en un contexto en el cual estos elementos son presentados en una continuidad
que nunca es abrupta.
Se trata de una suerte de derrotero a partir de ritmos muy diferentes
entre sí, con un manejo refinado de la orquestación.
La segunda obra de la primera parte fue Divertimento concertante
para contrabajo y orquesta, de Nino Rota (1911-1979)
Muy diferente a sus trabajos para filmes (como la inolvidable música de Il
Gattopardo) el divertimento comienza con un Allegro en una concepción
tradicional, donde luego del tema introducido por la orquesta y posteriormente
tomado por el instrumento solista; después del diálogo con el oboe y una
elaboración del material temático, concluye con una cadencia del solista. El
segundo movimiento Marcia, Alla marcia ellegremente está marcado por las
incisivas intervenciones de las maderas y de las cuerdas en pasajes
descendentes con un material repetitivo. El tercer movimiento Aria. Andante
está dado en un tema que introduce el instrumento solista y que es trabajado
por las distintas voces a lo largo del desarrollo del movimiento. El Finale.
Allegro marcato es desarrollado a partir de un diálogo con las maderas e
intervenciones del instrumento solista con el uso doble de cuerdas. Finaliza con
una cadencia solista.
El carácter de una música más de ejercicio o de estudio que de una
elaboración en relieves musicales profundos, la exploración o la narrativa, es la
impronta de un trabajo destinado a la expansión del instrumento solista. En tal
sentido, la interpretación de Julián Medina fue por demás destacada en el
dominio de las posibilidades del instrumento. Formado en la Academia del
Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, ha actuado en diferentes orquestas
y como solista, habiendo obtenido numerosos reconocimientos en el país y en
el exterior.
La segunda parte del concierto dio comienzo con la Marcha eslava,
opus 31 de Piotr Illich Tchaicovsky (1840-1893) que alterna tres canciones
serbias y un himno ruso, fue abordada en el comienzo –que suele ser a un
tempo moderado- a un tempo rápido, lo cual incide en el posterior de las partes
más rápidas que se suceden y hacen la interpretación todavía más exigente en
la precisión que requieren los temas en sí y en la mayor velocidad que
demanda la interpretación, que dio a la obra un efecto muy compacto y
vibrante.
El poema sinfónico Francesca da Rimini, fantasía a partir de Dante,
opus 32, de Piotr Illich Tchaikovsky fue la última de las obras del programa.
Inspirada en el Canto V de la Divina Comedia de Dante, más allá de lo
que connota musicalmente, surge en lo puramente musical que hay un centro
tonal en el modo menor –principalmente en mi menor- y las sonoridades
graves y descendentes plantean –ab initio- un clima trágico e inquietante. A
una introducción descendente de la sección grave de la cuerda sucede un
fuerte acorde de los bronces y luego el tema es extendido hasta el
advenimiento del siguiente. De allí en más, los motivos se sucederán
planteando un clima tenso y de inminencia, serán breves, claros, contundentes.
Eso es solo el principio, asistimos a una manifestación virtuosa de la
orquestación, que alterna con fragmentos de muchos relieves en las distintas
secciones de las cuerdas, que, de un instante a otro, cambia en elementos muy
sutiles: por ejemplo, a un leve ascenso en un pasaje de los cellos sigue un
breve descenso, en un paisaje musical siempre tensional. El único momento de
calma es la aparición de la voz de Francesca, representada por el clarinete,
acompañada de un pasaje terso y homogéneo en los violines, que entonan un
bellísimo motivo en una forma interrogativa (la resolución del pasaje se
demora, de compás en compás, y va cambiando en una extensión del motivo
inicial). Todo motivo conduce a una transformación, tras la cual surge algo
sorpresivo. Se trata de un discurso de muchos relieves.
La orquesta brilló en un sonido tan sutil y delicado como poderoso en los
grandes pasajes de los metales. El maestro Hernández-Silva, director musical y
artístico de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, con una muy
destacada carrera en su haber, como conductor en distintos países y ganador
de premios como el del Concurso Forum Junger Künster, organizado por la
Orquesta de Cámara de Viena, brindó no solo una excelente versión de este
poema sinfónico, sino también de obras de muy diferente carácter.
Eduardo Balestena

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