sábado, 7 de noviembre de 2026

 


Julían Medina, Manuel Hernández Silva y la Filarmónica de Buenos Aires en un nuevo y atractivo programa. Foto de Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón


Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: Manuel Hernández-Silva

.Solista: Julián Medina, contrabajo

.Teatro Colón, 24 de octubre, hora 20.


En su concierto del 24 de octubre, la Orquesta Filarmónica de Buenos

Aires, dirigida por el maestro Manuel Hernández-Silva, contó con la actuación

solista de Julián Medina en contrabajo.

El programa incluyó en primer término, en estreno americano, la obra En

camino sinuoso, de Daniel Freiberg (1957) comisionada por la institución

Studentenwerk Freiberg, el concepto del opus es el de connotar un recorrido

por los países y por la historia, por medio de la alternancia de diferentes ritmos,

dentro de un marco de música académica y con un trabajado manejo orquestal.

Distintos ritmos forman parte del discurso, que alterna desde uno

sinfónico terso y homogéneo a intervenciones de instrumentos como la batería,

alternando asimismo con ritmos folklóricos, con prevalencia, hacia el final de

patrones de compás de acentuación asimétrica, y de acentos propios del tango,

en un contexto en el cual estos elementos son presentados en una continuidad

que nunca es abrupta.

Se trata de una suerte de derrotero a partir de ritmos muy diferentes

entre sí, con un manejo refinado de la orquestación.

La segunda obra de la primera parte fue Divertimento concertante

para contrabajo y orquesta, de Nino Rota (1911-1979)

Muy diferente a sus trabajos para filmes (como la inolvidable música de Il

Gattopardo) el divertimento comienza con un Allegro en una concepción

tradicional, donde luego del tema introducido por la orquesta y posteriormente

tomado por el instrumento solista; después del diálogo con el oboe y una

elaboración del material temático, concluye con una cadencia del solista. El

segundo movimiento Marcia, Alla marcia ellegremente está marcado por las

incisivas intervenciones de las maderas y de las cuerdas en pasajes

descendentes con un material repetitivo. El tercer movimiento Aria. Andante

está dado en un tema que introduce el instrumento solista y que es trabajado

por las distintas voces a lo largo del desarrollo del movimiento. El Finale.

Allegro marcato es desarrollado a partir de un diálogo con las maderas e

intervenciones del instrumento solista con el uso doble de cuerdas. Finaliza con

una cadencia solista.

El carácter de una música más de ejercicio o de estudio que de una

elaboración en relieves musicales profundos, la exploración o la narrativa, es la

impronta de un trabajo destinado a la expansión del instrumento solista. En tal

sentido, la interpretación de Julián Medina fue por demás destacada en el

dominio de las posibilidades del instrumento. Formado en la Academia del

Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, ha actuado en diferentes orquestas

y como solista, habiendo obtenido numerosos reconocimientos en el país y en

el exterior.


La segunda parte del concierto dio comienzo con la Marcha eslava,

opus 31 de Piotr Illich Tchaicovsky (1840-1893) que alterna tres canciones

serbias y un himno ruso, fue abordada en el comienzo –que suele ser a un

tempo moderado- a un tempo rápido, lo cual incide en el posterior de las partes

más rápidas que se suceden y hacen la interpretación todavía más exigente en

la precisión que requieren los temas en sí y en la mayor velocidad que

demanda la interpretación, que dio a la obra un efecto muy compacto y

vibrante.

El poema sinfónico Francesca da Rimini, fantasía a partir de Dante,

opus 32, de Piotr Illich Tchaikovsky fue la última de las obras del programa.

Inspirada en el Canto V de la Divina Comedia de Dante, más allá de lo

que connota musicalmente, surge en lo puramente musical que hay un centro

tonal en el modo menor –principalmente en mi menor- y las sonoridades

graves y descendentes plantean –ab initio- un clima trágico e inquietante. A

una introducción descendente de la sección grave de la cuerda sucede un

fuerte acorde de los bronces y luego el tema es extendido hasta el

advenimiento del siguiente. De allí en más, los motivos se sucederán

planteando un clima tenso y de inminencia, serán breves, claros, contundentes.

Eso es solo el principio, asistimos a una manifestación virtuosa de la

orquestación, que alterna con fragmentos de muchos relieves en las distintas

secciones de las cuerdas, que, de un instante a otro, cambia en elementos muy

sutiles: por ejemplo, a un leve ascenso en un pasaje de los cellos sigue un

breve descenso, en un paisaje musical siempre tensional. El único momento de

calma es la aparición de la voz de Francesca, representada por el clarinete,

acompañada de un pasaje terso y homogéneo en los violines, que entonan un

bellísimo motivo en una forma interrogativa (la resolución del pasaje se

demora, de compás en compás, y va cambiando en una extensión del motivo

inicial). Todo motivo conduce a una transformación, tras la cual surge algo

sorpresivo. Se trata de un discurso de muchos relieves.

La orquesta brilló en un sonido tan sutil y delicado como poderoso en los

grandes pasajes de los metales. El maestro Hernández-Silva, director musical y

artístico de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, con una muy

destacada carrera en su haber, como conductor en distintos países y ganador

de premios como el del Concurso Forum Junger Künster, organizado por la

Orquesta de Cámara de Viena, brindó no solo una excelente versión de este

poema sinfónico, sino también de obras de muy diferente carácter.


Eduardo Balestena

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