miércoles, 18 de octubre de 2023

 

CAVALLERIA RUSTICANA, PASION E INTENSIDAD A FLOR DE PIEL.

 

Opera ofrecida por la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Jose de San Martin, solistas: Anabella Carnevali, Fermin Prieto, Leonardo Lopez LinaresMariana Rewerski, Bibiana Fischy, coros Preto y de IMMA Avellaneda. Direccion General Mario Benzecry. Auditorio Nacional CCK: Domingo 16 de octubre de 2023. Calificacion Muy Bueno.

 

Domingo del Dia de la Madre. Cinco de la tarde y el Auditorio Nacional se encuentra completo en todas sus localidades.

Se percibe la tensión y la ansiedad por lo que va a pasar en el escenario.

Como parte de la programación anual, y en concordancia con el plan de formación integral desarrollado, hoy se nos ofrece en consideración una de las obras fundacionales del verismo; Cavalleria Rusticana de Pietro Mascagni

 

Luego de las necesarias palabras del maestro Mario, en donde hace un breve resumen argumental, enriquecido por su enorme bagaje cultural, el silencio de la sala nos abre la puerta a casi una hora de pasión e intensidad a flor de piel.

Eso es Cavalleria. Una breve opera que requiere solistas plenamente compenetrados, no solo en el canto. Un coro que refleja los estados de animo y protagoniza momentos únicos y una partitura orquestal de excepción, con pasajes de inconmensurable belleza.

 

Todo eso pudimos gozarlo durante la tarde del domingo, los cinco cantantes que formaron un elenco soñado: la fuerza dramática y vocal de Anabella Carnevalli como Santuzza que llevo el papel a la cima que solamente alcanzaron las más grandes de su cuerda; el canto pasional de Fermín Prieto que le dio vida a Turiddu, la acostumbrada maestría del gran Leonardo Lopez Linares para encarar al carretero Alfio, Mariana Rewerski con una voz fresca y potente para una Lola con todos sus matices y Mamma Lucia de Bibiana Fischy quien pudo entrelazar todas las emociones y dramas que nos ofrece el papel.

 

¡Los dos coros mostraron un trabajo maravilloso y fueron acreedores de las primeras ovaciones de la velada, luego de un Inneggiamo de excepción! A eso el sonido del órgano de tubos por el maestro Achenbach que le aportó el color necesario al canto de la Pascua.

La orquesta interpreta la partitura con la profesionalidad que nos tiene acostumbrados, con algunos pequeños deslices propios de una primera función. Los tempis elegidos por el director, a gusto de quien escribe, fueron un poco rápidos; sin embargo no se perdió precisión en ningún momento y el esperado Intermezzo fue también premiado con el aplauso generoso. Ante la maravilla escrita por Mascagni, ralentarlo un poquito no estaría mal.

 

No hubo escenografía ni vestuario, pero los cinco solistas demostraron que son “maestros de la escena”. Utilizando distintos espacios físicos disponibles y viviendo en carne propia los sentimientos de cada uno de los personajes….y se notó…y mucho!

 

Voy a tomar prestado el título del programa del querido Juan Carlos Montero…..le teme usted a la ópera? Si es así, tiene el miércoles 18 en la tarde en la Facultad de Derecho la oportunidad de ver un espectáculo de excepción…..y le aseguro que no se va a arrepentir de ir

 

Quienes no estuvieron en sala no se lo pierdan….Y los que fuimos…por que no volver?

En la vida de las personas hay regalos indescriptibles. Me permito compartirles una inferencia personal. Estuve con mi hijo de 15 años asistiendo a la función. Luego del final, salto del asiento con los ojos llenos de lágrimas y me dijo…Eso es sublime, único!!!!

 

Y toda la sala irrumpió en aclamaciones y bravos para esta emotiva versión. Bien verista, pasional e intensa. NO deja a nadie indiferente!

 

Me cuesta terminar esta reseña. Y no encuentro otra palabra mas que GRACIAS!!!! SON VERDADEROS ARTISTAS!!!!

Los queremos mucho!

 

Andres Berretta

 

 

 

lunes, 16 de octubre de 2023

 

SIEMPRE HAY UNA PRIMERA VEZ

 

Teatro Argentino de La Plata, temporada 2023. Opera: “Falstaff” Comedia en Tres actos y seis escenas con música de Giuseppe Verdi y Libreto de  Arrigo Boito, basada en “Las Alegres Comadres de Windsor” de William Shakespeare. Elenco: Héctor Guedes (Sir John Falstaff), Juan Salvador Trupia y Rodriguez (Ford), Virginia Tola (Alice Ford), Rocío Arbizu (Meg Page), Eugenia Fuente (Mrs. Quickly), Ana Sofía Romagnoli (Nanetta), Santiago Martínez (Fenton), Sergio Spina (Dr. Cajus), Lautaro Chaparro (Bardolfo), Víctor Castells (Pistola), Miguel Rausch (Actor: Posadero), Luís Caballero (Actor: Paje de Fastaff), Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata (Preparador: Santiago Cano), Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata, Figurantes de escena. Escenografía y Vestuario: Jorge Ferrari, Iluminación: Gonzalo Córdova, Coreografía: Marina Svartzman. Dirección Musical: Diego Censabella Farré. Dirección de Escena: Rubén Szuchmacher. Sala Alberto Ginastera, función del 15 de Octubre de 2023, última del espectáculo, de la temporada lírica y del homenaje del Teatro Argentino al 210º aniversario del nacimiento de Giuseppe Verdi. Título representado por primera vez en el Teatro Argentino a lo largo de sus 132 años de existencia.

 

NUESTRA OPINION: BUENO.

 

  Y después de 132 años de historia el queridísimo “Pancione” llego a la Sala Ginastera del primer coliseo bonaerense y lo hizo de la mano de una puesta renovada de Rubén Szuchmacher , en la que podrá estarse o no de acuerdo con la estética empleada, pero de la que no puede dudarse que se ha mantenido fiel a la línea argumental hasta el último centímetro. Una simple disposición de tabiques fue dando vida a cada espacio. Aún con colorido más aproximado a la época actual, la posada es la posada. La casa Ford tiene sus biombos, su ventanal y el canasto de la ropa femenina usada y el bosque es el bosque. Si hay algo que debo reconocer a Ntros. realizadores escénicos, aún en la innovación, es que se está viendo el título tal como lo plantean los compositores y sus  libretistas. En cambio la mayoría de los productos importados de famosos directores de escena responden a las ideas del puestista sin importarles las indicaciones de la mismísima partitura.

 

  La acción ha sido situada en este caso en el período de finales de los años 60 y comienzos de los 70 del pasado siglo. Estética multicolor casi “psicodélica” dada la forma en que cada tabique fue revestido, alguno de ellos con telas diferentes en cada cara  para poder ser empleados en las correspondientes escenas. Los cambios de ambientación se hicieron mayoritariamente a telón abierto y es esa funcionalidad la que permitió que el espectáculo sea ofrecido con un solo intervalo entre el segundo  y tercer acto. Ropas de colorido estridente en el protagonista, contrastando con las de tipo “guerrillero” que se divisan en sus sirvientes Bardolfo y Pistola. Fulgurante traje para el Dr. Cajus. Vestimenta más formal en Ford que derivará  en un vestuario típico de bajo fondo cuando va a ver al protagonista haciéndose llamar Fontana. Trajes para jóvenes de época con solapas anchas para Fenton y una formidable realización de vestuario para el elenco femenino, acorde a la elevada posición de los Ford y las amigas. Aquí la realización de Jorge Ferrari no escatimó en el empleo de materiales textiles de alto valor. El propio Ferrari es quién diseñó los tabiques y dispuso el colorido empleado y Gonzalo Córdova el autor de una iluminación muy efectiva, que resaltó dicho colorido y  el movimiento escénico.

 

  Rubén Szuchmacher logró que cada personaje rinda al máximo escénicamente, hubo acción en todo el escenario. No hubo bache alguno, la trama se mantuvo activa todo el tiempo y extrajo de cada intérprete vocal lo mejor de cada uno de ellos en la actuación.

 

  Entrando ya de lleno en la faz musical, Héctor Guedes dio lo mejor de sí para la caracterización del protagonista, compensando muchas veces con oficio en lo actoral. Tuvo presencia, soltura escénica y llegó a algunas notas casi con registro tenoril. Fue efectivo. Aun cuando en algunas notas agudas no tuvo mayor extensión, Juan Salvador Trupia y Rodriguez fue un buen intérprete de Ford. Con sólida presencia escénica logró transmitir las atribulaciones que le deparaba la supuesta infidelidad de su esposa en el célebre monólogo. Virginia Tola aportó buena figura para Alice Ford resolviendo con oficio sus partes vocales. Rocío Arbizu aportó gracia, desparpajo y buena voz para Meg Page. Eugenia Fuente se movió con soltura escénica y correcta voz como Mrs. Quickly. Sergio Spina aportó histrionismo y solidez vocal en la composición del Dr. Cajus. Simpáticos en escena tanto Lautaro Chaparro como Bardolfo y Víctor Castells como Pistola. En cuanto a  la joven pareja que conforman Nanetta y Fenton, es la primera vez que escucho a Ana Sofía Romagnoli. Es una voz joven, fresca, correctamente timbrada y tiene buena presencia vocal. A mi entender debe perfeccionar un poco más su emisión en el registro más agudo. Santiago Martínez como Fenton fue de lejos el mejor de la función. Grata y solvente línea de canto , muy buena escena. Ya habíamos podido apreciarlo en ocasión de su protagónico en “Candide” de Bernstein bajo la tutela escénica de Szuchmacher y no cabe duda del entendimiento con el Director escénico. Bien ajustado el Coro  Estable, preparado por Santiago Cano, en la fuga final.

 En cuanto a las coreografías de Marina Svartzman, fue muy eficaz en la escena del bosque en donde las integrantes del Cuerpo de Baile Platense (Quienes además venían de hacer “Giselle”) se movieron con soltura, gracia y expresividad. En otros momentos hubo tendencia a adoptar movimientos de ritmos populares tan vistos hoy en muchísimas puestas, lo que ya casi es rutinario.

 

  La Orquesta Estable lució magnífica en las manos de Diego Censabella Farré. Hubo, brillo, agilidad, precisión en las entradas y mucha atención sobre el palco escénico.

 

 En esta primera incursión de Falstaff por La Plata tuvimos correctas voces, una sólida Orquesta, momentos de brillo en la danza y una propuesta visual solvente, aun cuando es lógico que muchos disientan. Después de seis años hubo temporada lírica, probablemente breve, pero sumamente bienvenida.

 

Donato Decina

 


Creditos, Eduardo Balestena. Por pedido del Mtro. Andre dos Santos, la Orquesta que la Asociación "Juventus Lyrica" presentó para "Don Giovanni" de Mozart/Da Ponte subió al escenario para recibir, al igual que el elenco, el apláuso del Público. En primera fila se divisa a Gerardo Gautin, Fagot Solista de la Orquesta Sinfónica Municipal de General Pueyrredón (Mar del Plata), ciudad en la que, como Uds. saben, Eduardo Balestena es Ntro. Corresponsal.






Don Giovanni en la temporada de Juventus Lyrica

 

.Ópera en  dos actos (1787)

.Música: Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

.Libreto: Lorenzo Da Ponte (1749-1838)

.Estreno: 29 de octubre de 1787 en el Teatro Nacional de Praga

.Cantantes: Don Giovanni (barítono), Alejo Álvarez Castillo; Leporello (barítono), Juan Salvador Trupia; Donna Elvira (soprano) Johanna Padula; Donna Anna (soprano), Sabrina Schulthess; Don Ottavio (tenor), Carlos Ullán); Zerlina (soprano), Sol Risé; Masetto (bajo), Antony Fagúndez; Commendatore (bajo), Carlos Esquivel

.Orquesta de Juventus Lyrica

.Dirección musical: Andrés Dos Santos

.Coro de Juventus Lyrica, dirección Pablo Manzanelli

.Dirección Escénica: María Jaunarena

.Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdoba

.Vestuario: María Jaunarena

.Maquillaje y Peinado: Silvana Caruso

.Teatro Avenida, 14 de octubre de 2023

 

           

            Juventus Lyrica cerró su temporada 2023 con la  señalada como “La ópera de las óperas”.

Don Giovanni ossia Il dissuóluto Punito  no solo es una de las obras más espontáneas y a la vez elaboradas de Mozart sino que confluyen en ella una serie de elementos que la singularizan por sobre otras creaciones, no sólo del genio de Salzburgo sino de la historia de la música.

La versión que pudimos apreciar hizo entera justicia a esa tradición: se trata de una obra de gran envergadura: requiere pureza y precisión en el sonido orquestal, es una ópera de solistas, sin roles secundarios, con un coro acotado y discurre en un movimiento permanente en cuyo desarrollo se plantean, por medio de elementos expresados actoramente y en la música,  las diferencias sociales en un momento de cambio en las ideas y utiliza como base para ello una historia que se remonta hasta muy atrás en el tiempo.

Ya el texto de María Jaunarena que abre el programa de mano  (una suerte de breve pero completo ensayo, en el estilo profundo e imaginativo que es propio de su manejo en la escritura) analiza no solo los antecedentes del mito y sus diversas manifestaciones sino que también se refiere a su vigencia.

             

            Mozart y Don Giovanni

            Cuando, a principios del siglo XVII Tirso de Molina escribió El Burlador de Sevilla y el Convidado de Piedra lo hacía sobre la base de relatos que, basados en hechos reales o no, ya circulaban en la tradición popular.

            Pasquale Bondini, el empresario que comisionó Don Giovanni a Mozart era el dueño de una troupe viajera que produjo muchas obras en la época. La idea de una nueva ópera surgió a partir del éxito de Las bodas de Fígaro.

            El tema estaba tan en boga que –conforme lo refiere Peter Branscombe en el estudio preliminar a la edición de Don Giovanni a de la Deustche Grammophon dirigida por von Karajan en 1985- parece haber habido hasta 500 variantes; muchas de ellas en la época en que Mozart y Da Ponte escribieron su obra maestra, cuya versión es tomada de la que, poco antes, había sido presentada en Venecia. Era un tema ideal para ambos: la maleabilidad de la historia permitía enfocarla desde varias ópticas: enfatizando los elementos de Commedia dell´ Arte  o los trágicos o, como sucede de algún modo en esta oportunidad: ambos a la vez.

            En el programa Curiosidades mozartianas, de la serie “Un viaje al interior de la música”, del maestro Horacio Lanci, son señalados aspectos de la profundidad musical de la obra: uno de ellos es el pasaje de polirritmia vertical del final del primer acto, durante la escena  de fiesta en el palacio de Don Giovanni; se forman tres parejas de baile: Donna Ana y Don Octavio bailan un minué en compás de ¾; Don Giovanni y Zerlina una danza campesina en compás de 2/4 y Leporello y Masseto una contradanza en 3/8, ello por medio de tres conjuntos musicales diferentes en el escenario, que a su vez afinan antes de comenzar. Ello, al par que reflejar las diferencias sociales, produce una sensación de desconcierto en la escucha y es un recurso absolutamente nuevo y que será adoptado como elemento del lenguaje musical recién en el siglo XX. En la versión que escuchamos no hubo músicos en el escenario, no obstante lo cual el efecto señalado es muy perceptible.

            Otro episodio semejante se produce al final, cuando Mozart se burla de obras conocidas de la época, de las cuales se citan fragmentos: Cosa rara, de Martini; Los dos litigantes, de Sarti y el “Non piú andrai” de Las Bodas de Fígaro, del propio Mozart, ante lo cual Leporello canta “a esta la conozco demasiado”.

            Va de suyo que nos encontramos ante una textura musical elaborada y efectiva.

 

            La versión

            Es posible apreciar que el vínculo entre el sonido orquestal y las voces no se limita a un simple acompañamiento, muy por el contrario, es cerrado, cercano, preciso y debe rescatar el carácter marcado y chispeante de la música mozartiana, donde todo, con una gran riqueza melódica, va cambiando durante todo el tiempo: en ocasiones la orquesta va cruzada respecto a la frase vocal, o los elementos de las distintas secciones también van cruzados entre sí, pero se arman y combinan en un sonido total: se trata, visiblemente, de una arquitectura donde juegan tanto las dinámicas, llamadas a expresar distintos sentimientos, como la rapidez. El sonido es liviano, flota, pero es a la vez incisivo y requiere de una marcación muy precisa como la que, con gran claridad, le dio el maestro Dos Santos. Imaginamos que el fragmento de polirritmia vertical no debe ser de marcación fácil y que la orquesta debe poder abordar elementos muy diferentes superpuestos.

             El maestro pautó claramente a los cantantes, a veces coincidiendo con distintas entradas en secciones de la orquesta.

            El conjunto vocal es tan interdependiente  entre sí como entre la orquesta. Se requiere cierta “química” entre los personajes para que el todo funcione. Juan Salvador Trupia compuso un Leporello brillante, con una voz que aúna potencia con musicalidad. Al personaje le es reservada la extensa y famosa aria Madamina, il catalogo es questo. La voz es capaz de expresar la picardía, la complicidad y la ambivalencia del personaje. Alejo Álvarez Castillo fue un Don Giovanni expansivo, con una voz de tanta potencia como musicalidad, que condensa todo lo que de rechazo puede connotar el personaje y que demanda una expresividad que surge de las inflexiones de la voz, lo demostró tanto en sus intervenciones en duetos como en el aria Deh, vieni a la finestra. Sabrina Schulthess mostró su musicalidad, potencia vocal y la diferente gradación de sentimientos que el papel de Donna Anna, requiere, lugares  Or sai chi l´onore así lo permiten apreciar. Su partenaire Carlos Ullán, compuso a un Don Ottavio con la elegancia, finura de la línea de canto y musicalidad propias de un personaje que tanto se diferencia al resto de los personajes masculinos, el aria Il mio tesoro, del acto segundo así lo demuestra. En su rol de Donna Elvira Johanna Padula mostró su potencia vocal, musicalidad y coloratura propios de su personaje, por ejemplo en lugares como el aria Ah ¡ chi mi dice mai. Sol Risé hizo gala de una voz clara, potente y musical en el registro medio y agudo, una de sus arias es Batti, batti o bel Masetto.  Antony Fagúndez como Masetto abordó las exigencias del papel con su voz clara y potente. A Carlos Esquivel, como el Commendatore le cupo la resolución de la trama. En este sentido, la voz  debe ser tan potente como expresiva y poder plantear el clima sobrenatural en el que reside la moraleja. Cumplió con ello acabadamente.        

 

            La puesta

            La concepción de María Jaunarena, como hemos podido apreciarlo en otras ocasiones, está dada más en la selección, funcionalidad de elementos y en el detalle que en el hecho de la acumulación y la idea de que la puesta es una segunda creación montada sobre la acción de una ópera.

            Muy por el contrario, la puesta “trabaja” sin interferir, particularmente en una ópera donde el permanente movimiento y circulación de personajes constituyen un elemento esencial de la narrativa.

            Una superficie extendida de lado a lado del escenario, de forma curva y con arcadas sirvió de telón de fondo a proyecciones que representaban los distintos escenarios –el palacio de Don Giovanni, la calle, el cementerio- . Las arcadas permitían la circulación de los personajes. La iluminación hacía el resto, sugiriendo, ocultando, subrayando.

            La marcación actoral, en sus gestos y movimientos, fue tan precisa como expresiva en algo que siempre funcionó como un todo. El desempeño actoral de los cantantes es algo para subrayar.

            Se trató de una puesta que, a diferencia de otras, colocó a la verosimilitud y a la sobriedad en primer plano.

            La dinámica escénica es  algo que trabaja en un todo, del mismo modo que lo hacen las voces y la música. No es una segunda creación sino el soporte para una primera creación. Allí precisamente está el acierto en el punto de vista.

             

            Coda

            En un pasaje de La nuit de Varennes, de Ettore Scola (1982), Marcello Mastroianni, encarnando al Chevalier de Seingalt se refiere, en el contexto de los tiempos que cambian, a la nueva realidad social y cita el aria inicial de Leporello:  Notte e giorno faticar : “Quiero ser un gentilhombre/ y no quiero servir más” y agrega haber estado presente en el estreno en Praga y ayudado a Da Ponte a ultimar la puesta: Don Giovanni no es solo una ópera más: es la permanente imaginación musical, es los tiempos cambiantes donde los criados quieren ser amos, es la reedición del mito del seductor y transgresor y una de las muestras más acabadas del genio mozartiano.

            Pudimos apreciar una versión que hizo justicia a “La ópera de las óperas.”

            Algo para remarcar y que sólo había visto en el festival de Salzburgo, luego de la representación de Cosi fan tutte a la que asistí: en el saludo final la orquesta, que suele permanecer en el foso, subió al escenario y, junto con cantantes, coro, y directores, recibió su merecido aplauso de cara al público.

 

 

 

Eduardo Balestena      


sábado, 14 de octubre de 2023

 





REAFRIMANDO CONVICCIONES SIN GOLPES BAJOS

 

Centro Cultural Kirchner, temporada 2023. “Stabat Mater (Escenas del dolor reciente)”, espectáculo creado y preparado por Pablo González Aguilar basado en el “Stabat Mater” de Giovanni Batista Pergolesi. Intérpretes: Marisú Pavón (Soprano), Lidice Robinson (Mezzosoprano), Coro Femenino, Orquesta de Cuerdas y Organo: Preparador y Director Musical: Miguel Angel Pesce. Organo: Mariano Irschick. Equipo de Realización Conjunta de Vestuario: Teatro Auditorium y Escuela de Artes Visuales Martín Malharro (Ciudad de Mar del Plata). Caracterización: Daniela Pérez. Videos: Michel  Steimberg, Danilo Zantleifer y Mariano García. Ilustraciones y Gráfica: Danlo Zantleifer. Puesta en escena e Iluminación: Pablo González Aguilar. Sala Argentina, 13 de Octubre de 2023.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  En estos días en que estamos imbuidos en un nuevo proceso electoral y a cuarenta años de la plena recuperación democrática, Pablo González Aguilar, creador de “Lírica Libre” de la Ciudad de Mar del Plata, rinde homenaje a quienes han luchado durante los “Años de Plomo” por la inclaudicable defensa de los derechos humanos y la búsqueda de la verdad por todas las consecuencias acarreadas durante el accionar de la dictadura cívico-militar que  gobernó de facto la Argentina entre 1976 y 1983.

 

  La base fundamental del relato está dada en los intercambios y conversaciones que el Director escénico mantuvo a lo largo de los años con Ledda Barreiro, referente en Mar del Plata de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, además de una permanente mención a la otra entidad, las Abuelas de Plaza de Mayo, aquellas que aún ya muy mayores continúan en su gran mayoría pugnando por saber datos del paradero de sus nietos nacidos en cautiverio,  entregados a familias sustitutas y en el peor de los casos a familias de los mismos represores quienes se encargaron de destruir toda huella posible que permitiría establecer el paradero de los hoy señores de casi cincuenta años.

 

  Impresiona el impacto que provoca ver un crucifijo cuyos maderos parecieran estar conformados por pedazos de hormigón  recubiertos de alambrada de púa. ¿Cómo no recordar esas alambradas cercando las bases militares, mientras amenazantes carteles en las veredas del perímetro advertían que en caso de detención los centinelas abrirían fuego?. Junto al apoya pies, un pañal. Pañal que tomará forma de pañuelo en la cabeza de cada madre y que fue la última prenda que cubrió a Jesús en su crucifixión. Todo un símbolo.

 

  El paralelismo: la estoica María quién junto a algunas amigas ve morir injustamente a su hijo. Las madres en ronda, queriendo saber dónde estaban sus hijos.

 

La simbología: Ledda Barreiro contemplando el oleaje del Mar. La recordación de la infancia de su hijo junto a los otros niños jugando. Las abuelas buscando. Los gritos de felicidad: el Mundial 78. Los gritos desgarradores: A pocas cuadras la E.S.M.A. y la tristemente célebre capucha de torturas de las que los realizadores visuales consiguieron hasta las fotos de su construcción. Los rostros duros: Videla, Massera, Martínez de Hoz. La otra realidad: las filas en la Av. De Mayo para denunciar ante el tribunal de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y justamente los “slogans”: “Los Argentinos somos Derechos y Humanos”. La caída de las vendas: Malvinas: el velo se descubre y comienza a saberse como se resolvió la lucha armada. Las marchas previas al 30 de Octubre de 1983. Las rondas con aparición de Hebe de Bonafini y el Premio Nobel a Adolfo Pérez Esquivel (Quién al finalizar este espectáculo sería homenajeado en el Auditorio Nacional cuatro niveles más arriba).  La dicotomía: Juicio a las Juntas/Indulto (breve aparición de una foto del Presidente Menem).El final: se reabren las causas por robo de bebés. Algunos represores ya están muertos pero sin embargo, Videla y Etchecolatz van a prisión en donde mueren. Los encuentros de los nietos recuperados con sus verdaderas familias y el símbolo de Estela de Carlotto junto a su nieto Ignacio Guido. Y la imagen final, la de Ledda Barreiro ya en otra dimensión viendo emerger del mar a su hijo (Por que no pensar que en aquellos tristes vuelos el pudo terminar así), quién va a abrazarla, ese gesto tan necesario que se multiplica en muchos otros abrazos más.

 

  Y junto a esta línea argumental,  la música, en la que cada episodio del “Stabat Mater” se ve completado por una cita de los evangelistas del nuevo testamento de la Iglesia, quienes repiten palabas o frases de Jesús. Cada uno de esos números está actuado reflejando cada palabra de los textos. Hay dos solistas y un arreglo para Coro Femenino el que se convierte de esta manera en el grupo de Madres que peticionan por el paradero de sus hijos. Las solistas se convierten en dos madres que se encuentran a buscar a sus hijos, adoptan el Pañal/Pañuelo se unen a las demás, rondan, reflejan su dolor y tienen la esperanza de que en algún momento llegará ese abrazo del final en esa otra dimensión.

 

  Hay un trabajo muy fuerte de realización visual y recopilación fotográfica, con lugares como el Faro Punta Mogotes, antigua sede de la infantería de Marina (Lugar de formación entre otros del tristemente célebre Alfredo Astiz, hábil para infiltrarse y pésimo en la guerra en la que se rindió sin siquiera disparar una vez). Los montajes son impecables, la realización del vestuario (hecha por el teatro Auditorium de Mar del Plata con la colaboración de la escuela de artes visuales “Martín Malharro, también de la misma ciudad)  es de impecable factura y una muy correcta iluminación del Director Escénico, siguiendo a cada protagonista con total justeza.

 

  En lo musical, el arreglo de Miguel Angel Pesce es convincente y la concertación conmovedora. El balance entre coro y grupo instrumental fue impecable  tanto como el ida y vuelta permanente con las solistas, las que ratificaron una vez más sus cualidades vocales y actorales. Quiero resaltar muy especialmente la voz de Lidice Robinson la que ha experimentado  una magnífica evolución en la zona grave, llegando a una profundidad insospechada.

 

  El resultado nos deja un espectáculo en el que el espectador no sale indiferente, deja espacio a la reflexión, sin golpes bajos y por supuesto, ratificando que nunca más vuelva a ocurrir.

 

Donato Decina

viernes, 13 de octubre de 2023

Vibrante concierto de la Orquesta Nacional de Música Argentina en el CCK

 

MÚSICA PARA PENSAR Y REFLEXIONAR

Martha CORA ELISEHT

 

            Tras haber ganado el Premio otorgado por la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina correspondiente a 2022 en materia de difusión, rescate y estreno de obras de compositores nacionales, la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” sigue acumulando méritos y se consolida como uno de los principales organismos sinfónicos del país. Esta vez, tuvo a su cargo el estreno mundial de la cantata “LA TIERRA Y EL HOMBRE” de Víctor Simón Oche, hecho que tuvo lugar en un concierto organizado el pasado miércoles 11 del corriente en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner (CCK), con la participación del Coro Nacional de Música Argentina y los cantantes María Paula Alberdi (soprano) y Martín Diez (tenor). La dirección musical estuvo a cargo de Gustavo Fontana y la coral, de Guillermo Tesone.

            La mencionada cantata sinfónico coral está compuesta de 14 números:

1)      Obertura: suelo y cielo

2)      El Hombre solo

3)      La Tierra sola

4)      En el monte infinito

5)      Llegó y no estaba

6)      La quemazón

7)      ¿Dónde está el oro?

8)      Lo que lleva el viento

9)      El Tiempo

10  Roca herida

11   La fiebre que sube

12  Semilla en la caja

13   El camino

14   Final

Nacido en Santiago del Estero, Víctor Simón es un afamado compositor, folklorista y arreglador musical. Alumno de Humberto Carfi e hijo de uno de los integrantes del conjunto folklórico “los Hermanos Simón”, residió durante muchos años en Canadá, donde fundó el Ensemble “Montreal Tango” y compuso numerosas obras no sólo dentro de este género, sino también, un concierto para piano y orquesta. De regreso al país en 2014, trabaja en el Departamento de Folklore de la Universidad Nacional de las Artes como director y arreglador de orquesta folklórica, cosa que se apreció desde los primeros compases de esta hermosa obra, cuya orquestación se basa -precisamente- en ritmos del folklore argentino y latinoamericano. Está escrita para una formación de orquesta de cámara clásica (2 cornos, 2 trompetas, maderas por 2, cuerdas, timbal, piano, guitarra, 3 bandoneones, bombo, batería y otros instrumentos de percusión como las claves y el güiro), coro a cuatro voces, tenor y soprano solista. La obertura se inicia con un allegro in tempo di malambo a cargo de la orquesta hasta la entrada del coro en tiempo de zamba, cuya letra evoca el cuidado del medio ambiente y qué podría llegar a pasar si se contaminan el suelo y el aire. El Hombre solo es un andante a cargo del tenor, con un tema de carácter romántico, donde narra su historia y cómo transformó a la Tierra, acompañado por un solo de bandoneón. Mediante un ostinato in crescendo se logra un clima muy especial, donde se lo culpa de los males que le ha causado al planeta. La Tierra sola está a cargo de la soprano luego de la introducción de un trémolo en cuerdas y un solo de piano en ritmo de zamba, donde narra junto al coro el daño que el hombre le ha causado. María Paula Alberdi posee muy buena voz: caudalosa, con buenos matices y, si bien la música sólo permite un registro central, hubo pasajes donde demostró muy buenos agudos, al igual que Martín Diez. Lo único malo es que cantaron con amplificación por micrófono, ya que hubiera sido mejor poder apreciar sus voces sin este recurso. En el curto número (En el monte infinito:¡ay, semillita!), los barítonos y bajos entran sostenidos solamente por la percusión en ritmo de baguala hasta la entrada de maderas y cuerdas, acompañando a las sopranos y mezzosopranos, respectivamente. Hubo una muy buena coordinación entre la soprano y el coro en “¡Ay, semillita!”, al igual que el tenor, formando un canon entre los cantantes y el coro a 4 voces. En Llegó y no estaba, el coro canta a cappella y todas las voces participan de un recitado donde narra la escasez del agua y sus consecuencias: los animales y las plantas mueren por la sequía. La quemazón – a cargo de la soprano solista- está escrita en ritmo de guarania, con una muy buena labor de las cuerdas, piano, maderas y bandoneones. Posteriormente, el tenor canta la segunda estrofa, donde cuenta la desolación causada por los incendios -haciendo alusión, principalmente, a los intencionales-, donde hubo un muy buen solo de corno solista en contrapunto con el piano y el bandoneón.

En el número siguiente (¿Dónde está el oro?), la cantata llegó a su expresión plena hasta ese momento. Escrita en ritmo de carnavalito, se inicia con la participación del coro a cappella, acompañado en contrapunto con el güiro y los platillos. Mientras el tenor (Hombre) hace referencia preguntando si el oro se encuentra en los bienes materiales, la soprano (Tierra) le responde que se encuentra en los recursos naturales. Fue sumamente aplaudida al final por el mensaje que deja a la humanidad. La orquesta se luce en el siguiente número (Lo que lleva el viento), donde la viola, el violín y el violoncello solistas se lucen en bellísimos solos en canon compuesto por estos tres instrumentos. Es un adagio de bellísima línea melódica, donde se lucen tanto los solistas de cuerdas como el piano. Todos los principales solistas de los diferentes grupos de instrumentos pudieron lucirse en todos los números de esta cantata. A continuación, El Tiempo se inicia con un solo de piano en ritmo de zamba, apoyado por el bombo hasta la entrada del coro, que alude al alivio causado por la lluvia, donde las plantas vuelven a reverdecer. Aquí también se establece la contraposición Hombre (bienes materiales) / Tierra (mujer, recursos naturales) a cargo del tenor y la soprano, donde se ejecutó un magnífico solo de viola a cargo de Elizabeth Ridolfi. El siguiente número (Roca herida) es una chacarera trunca donde el coro muestra el daño que sufre la roca cuando se la destruye con dinamita y cómo se contaminan los torrentes. Posteriormente, se unen el tenor y la soprano en el estribillo. La Fiebre que sube es una baguala que se inicia con golpes de timbal y bombo en contrapunto con los violoncellos y contrabajos antes de la entrada del fagot, el resto de las maderas y el coro. Tras un arabesco orquestal (Andante ondulante) con varias disonancias, entran el tenor y la soprano para narrar la devastación causada por el cambio climático y el aumento de la temperatura del planeta.  

En el antepenúltimo número (Semilla en la caja) fue donde se produjo el segundo clímax de la cantata y llegó a su máxima expresión. Abre con un solo de batería apoyado por las trompetas, cornos y cuerdas en ritmo de samba brasileño, sumamente alegre, donde el coro alude a la protección que ofrecen los árboles (el árbol amigo/ que te cobijó). El tenor y la soprano también se unen en el estribillo y culmina con un final brillante a cargo de toda la orquesta, con lucimiento de los solistas instrumentales. Fue el número más aplaudido y el que más gustó, ya que la versión fue vibrante. El penúltimo (El camino) es un allegro vivace que se inicia con un trémolo en cuerdas hasta la entrada del tenor y la soprano, quienes marcan el camino que se debe seguir: la protección del medio ambiente y los recursos naturales en una monumental fuga al estilo de Piazzolla, en ritmo de milonga. La Tierra le dice al Hombre que debe seguir el sentido de la vida, siguiendo el camino juntos, tomados de la mano, mientras el coro cierra al final del número. El movimiento final cierra con la misma melodía inicial, donde el coro alaba a la Tierra como nuestro hogar, a la que se debe cuidar y respetar.

La magnífica marcación y dirección de Gustavo Fontana al frente de la orquesta y la excelente preparación del coro a cargo de Guillermo Tesone lograron que el público estallara en un ferviente aplauso, numerosos vítores y sucedió algo que se observa muy pocas veces: el Auditorio Nacional se puso de pie de manera unánime. Tanto gustó, que hubo que bisar el antepenúltimo movimiento, que también se ejecutó de manera brillante.

            A juicio personal de quien escribe, ha sido no sólo uno de los mejores conciertos de la Orquesta Nacional de Música Argentina escuchados en este ciclo, sino también, uno de los mejores estrenos en materia de música nacional en lo que va de la presente temporada. Una obra magnífica, para pensar y reflexionar sobre un tema prioritario y de suma actualidad.          

miércoles, 11 de octubre de 2023

 

                             Cortesía de Prensa Mozarteum Argentino, Fotografía de la Sra. Liliana Morsia



 Recital de Rafael Fingerlos y Sacha El Mouissi por el Mozarteum Argentino

 

UN REPERTORIO ORIGINAL, PERO MUY JUSTO

Martha CORA ELISEHT

 

            Nacido en Salzburgo en 1986, Rafael Fingerlos es un destacado barítono de prestigio internacional, que debutó recientemente en el Teatro Colón interpretando al conde Danilo Danilowitsch en LA VIUDA ALEGRE. El cantante decidió prolongar su estadía en Buenos Aires para ofrecer un recital junto al pianista Sascha El Mouissi organizado por el Mozarteum Argentino dentro de su Ciclo de Abono, hecho que tuvo lugar en el Teatro Colón el pasado lunes 9 del corriente, donde se interpretó el siguiente programa:

-          Del Ciclo “Canciones de viaje”- Ralph VAUGHAN WILLIAMS (1872-1958):

-          “The vagabond”

-          “Let beauty awake”

-          “Whither must I wonder?”

-           “Bright is the ring of words”

-          “I have trod the upwrd and the downword slope”

 

-          “Der Wanderer an den Mond”, D.870

-          “Frühlingsglaube”, D.686

-          “Der Lindenbaum”, D.911/5- Franz SCHUBERT (1797-1828)

      GRUSS AUS WIEN:

-           “Rheinlegendschen”, Op.15- Gustav MAHLER (1860-1911)

-          “Bei dir ist es traut”- Alma SCHINDLER MAHLER (1879-1964)

-          “Es muβ was wunderbares sein”- Ralph BENATZKY (1894-1957)

 

 

-          “Deh vieni alla finestra”, de “DON GIOVANNI”, K.527

-          “Io ti lascio, o cara, addio”, K.621ª- Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

 

-          “Wie bist du, meine Königin”, Op.32, n°9

-          “All’mein Gedanken”, Wo O33, n°30

-          “Der Gang zum Liebchen, Op.48, n°1

-          “Da unten im Tale, Wo O33, n°6- Johannes BRAHMS (1833-1897)

      NOTTE ITALIANA:

-          “Casa mia, casa mía”- Giacomo PUCCINI (1858-1924)

-          “Dolente immagine”- Vincenzo BELLINI (1801-1835)

-          “La barchetta”- Reynaldo HAHN (1874-1947)

-          “A vuchella”- Paolo TOSTI (1846-1916) 

Desde hace varios años, Sascha El Mouissi y Rafael Fingerlos forman un binomio permanente y lo demostraron sobre el escenario del Colón. El primero resultó ser un excelente pianista acompañante, mientras que el segundo, un cantante con un bello color y timbre vocal, buena línea de canto y buen legato, pero sus dotes vocales fueron insuficientes para un escenario de grandes dimensiones como lo es el Colón. Quien escribe tuvo la oportunidad de apreciarlo tanto en la célebre opereta vienesa como en el recital y, realmente, el rol del conde Danilo le sentó mucho mejor, pese a la desmesurada apertura del escenario en LA VIUDA ALEGRE.

En líneas generales, el recital fue de menor a mayor. Independientemente que el hecho de cantar en su lengua natal sea una ventaja, se lo notó mucho mejor y más afianzado en los lieder de Schubert que en las Songs of travel (Canciones de viaje) de Vaughan Williams, que se brindaron al inicio. Es un ciclo de canciones sobre textos de Robert Louis Stevenson – el mismo autor de La isla del tesoro y En los mares del sur- donde se alaba al amanecer en El vagabundo, al atardecer en Let beauty awake (Deja que la belleza despierte), a lo que deja atrás el caminante (Whither must I wonder? ¿Por dónde he de vagar?) hasta llegar a la trascendencia con Brillante es el anillo de las palabras (Bright is the ring of words) hasta culminar en I have trod the upward and downward slope (He recorrido la pendiente ascendente y la descendente), donde tanto el cantante como el pianista deben reflejar profundos cambios emocionales. Esto se tradujo muy bien merced a la muy buena labor de Sascha El Mouissi, mientras que apenas podían percibirse los matices, los pianissimi y las inflexiones de la voz de Fingerlos, motivo por los cuales sonaron sumamente monótonas. Una pena.

Si bien la interpretación de los lieder de Schubert fue correcta, la canción de cámara alemana es un género donde, además de poseer muy buena voz, el intérprete debe cantarlas con sutileza, cosa que aquí faltó, tanto en El viajero a la luna (Der Wanderer aan den Mond) como Frühlingsglaube (Fe de primavera) y Der Lindenbaum (El árbol de tilo). Recién en esta última se lo apreció mucho más expresivo antes de pasar a las canciones comprendidas dentro del apartado Gruss aus Wien (Saludos desde Viena), donde encaró muy bien la obra de Ralph Benatsky (Debe ser algo maravilloso), perteneciente a la opereta Im weiβen Röβl (La posada del caballito blanco). Ahí se lo notó mucho más afianzado y fue donde mejor usó sus recursos vocales. Lo mismo sucedió con Leyenda del Rin de Mahler y La confianza está en ti (Bei dir ist es traut), de su esposa Alma sobre textos de Rainer María Rilke.

La segunda parte comenzó con dos arias de Mozart cantadas en italiano: “Deh vieni alla finestra de DON GIOVANNI y Io ti lascio, o cara, addio, aria de concierto compuesta pocos meses antes de su muerte, en 1791. Se lo sintió mucho más seguro vocalmente, al igual que en los lieder de Brahms, de los cuales, dos pertenecen al ciclo 49 Melodías Folklóricas Alemanas WoO33, mientras que ¿Wie bist du, mein Königin? (¿Cómo estás, reina mía?) es la canción final de Nueve canciones y cánticos, Op.32. No obstante, al encarar el repertorio italiano, lo hizo tibiamente en la breve Casa mía, casa mía de Puccini y en La Barqueta de Reynaldo Hahn. Se lo notó algo mejor en la célebre A vuchella de Paolo Tosti, pero carente de expresividad. Se lució más al interpretar Dolente immagine, una de las Tres arietas que Bellini compuso en 1821 cuando era aún estudiante del conservatorio San Sebastiano en Nápoles.

Tras los aplausos, Rafael Fingerlos ofreció 4 bises: La rosa y el sauce de Guastavino, donde Sascha El Moussi lo acompañó de manera sublime y sutil. Continuó con una canción tradicional austríaca (Deine Händ möcht ich gespian/ Quisiera espiar tu mano) para terminar con dos lieder de Schubert: An den Mond, D. 259 (En la Luna) y Über allen Gipfeln ist Ruh, D.768 (Por encima de las cumbres, está la paz), donde predominó el registro central y se lo apreció mucho más cómodo.

Este recital tuvo una particularidad: un repertorio original, poco abordado por la mayoría de los barítonos y la presencia de un espléndido pianista acompañante, que no descolló en ningún momento y que formó un auténtico binomio junto al cantante. Sin embargo, fue el concierto más flojo dentro de la excelencia a la cual, el Mozarteum Argentino tiene acostumbrado a su público. Rafael Fingerlos demostró ser un buen barítono para cantar opereta -género que domina y, en el cual, se siente seguro-, pero no para un recital de cámara y menos, en un escenario como el del Colón, donde su voz -aunque bella- sonó muy justa y carente de expresividad. 

 

Temporada Mozarteum Argentino


Recital de Rafael Fingerlos 


Teatro Colón

Lunes 9 de octubre de 2023  

Escribe: Graciela Morgenstern

Fotos: Liliana Morsia


Mozarteum Argentino

Rafael Fingerlos (barítono)

Sascha El Mouissi (piano)

Programa:

RALPH VAUGHAN WILLIAMS: Del ciclo Songs of travel: The vagabond, Let beauty

awake, Whither must I wander?,  Bright is the ring of words, I have trod the upward and

the downward slope

FRANZ SCHUBERT: Der Wanderer an den Mond, D.870, Frühlingsglaube, D.686, Der

Lindenbaum, D. 911/5

GUSTAV MAHLER: Rheinlegendchen, Op. 15

ALMA MAHLER: Bei dir ist es traut, Fünf Lieder n.º 4

RALPH BENATZKY: Es muss was wunderbares sein

WOLFGANG MOZART: Deh, vieni alla finestra, aria de “Don Giovanni”, K. 527, Io ti lascio,

o cara, addio, K.621a

JOHANNES BRAHMS: Wie bist du, meine Königin, Op. 32 n.º 9, All' mein' Gedanken,

WoO 33 n.º 30, Der Gang zum Liebchen, Op. 48 n.º 1, Da unten im Tale, WoO 33 n.º 6

GIACOMO PUCCINI: Casa mia, casa mia

VINCENZO BELLINI: Dolente immagine

PAOLO TOSTI: A vucchella

REYNALDO HAHN: La barqueta

Mozarteum es en general, sinónimo de calidad. Todos los artistas y organismos que

presentan realizan espectáculos de alta jerarquía. Pues bien, la actuación del barítono

salzburgués Rafael Fingerlos parece ser la excepción que confirma la regla.


Posee una voz de bello color baritonal y aunque su caudal sonoro no es excesivo, es

suficiente para un recital al piano. Pero su canto resultó monótono, sin matices ni

expresividad y el repertorio elegido no le permitió exhibir recursos especiales.

En el comienzo, las obras que componen Songs of travel, de R. V Williams, lo llevaron a

una tessitura con graves, en la que parecía no estar cómodo. Esas notas sonaban un

tanto destimbradas y su interpretación fue débil.

Luego ya, en el repertorio alemán, se sintió más seguro y su canto mejoró. Pero aún así,

no logró transmitir lo que las partituras expresaban. La mayoría de las obras apelaban al

centro de su registro, por lo que sin graves ni agudos, lo que quedaba, especialmente

siendo un recital de cámara, estaba en la expresión, el decir. Y eso estuvo ausente. No

utilizó ninguna de las oportunidades que se presentaban para matizar su canto. Tampoco

acentuó las diferencias estilísticas entre los compositores, siendo la peor parte la del

repertorio italiano, generalmente más expansivo, que vertió como un alumno en sus

primeros años de conservatorio, sólo produciendo notas.

Dos de la obras anunciadas en el programa de mano, fueron omitidas: Con un vezzo

alla italiana, de Mozart y Dicitencello vuie, de Falvo, esta última con algunos

requerimientos vocales que podrían haber sido más interesantes. 

Acompañándolo al piano, Sascha El Mouissi realizó una fantástica ejecución de todas las

partituras, mostrando estar consubstanciado tanto con los compositores como con el

cantante.

Tras una actuación que podría describirse como apenas correcta, Fingerlos se apresuró a

cantar fuera de programa:  La rosa y el sauce, de Guastavino, una canción tradicional

austríaca, Deine Händ möcht I gspian; An den Mond, D. 259 y Über allen Gipfeln ist

Ruh, D. 768, de Franz Schubert


CALIFICACION: REGULAR