Philippe Herreweghe y la Orchestre des Champs-Elysees en el escenario del Colón durante el concierto de abono del Mozarteum Argentino captados por la Sra. Liliana Morsia. Agradecemos al Mozarteum la gentleza de acercarnos esta fotografía para ilustrar el presente comentario.
GLORIOSA COMBINACION
DE EXPERIENCIA Y SABIDURIA
Mozarteum
Argentino, Temporada 2026. Presentación de la
Orchestre des Champs-Elysees. Director: Philippe Herreweghe. Programa.
Obras de Schubert y Beethoven. Teatro Colón, 01 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
A casi dos
décadas de su primera visita a Buenos Aires (y también gracias a los esfuerzos
del Mozarteum Argentino), retornó la Orchestre des Champs-Elysees bajo la guía
de su fundador Philippe Herreweghe. Como se sabe, este extraordinario conjunto
dedicado al revisionismo histórico se aboca a llegar a la más precisa
interpretación musical al momento del estreno de las obras que aborda,
utilizando instrumentos construidos en el estilo de esos tiempos. Fundada en
1991, la Orchestre des Champs-Elysees ha recorrido en estos 35 años un
extensísimo camino que la ha llevado a interpretar un repertorio que abarca
desde Vivaldi al post-romanticismo. Imposible no recordar esa primera visita en
donde apreciamos, incluso con montaje de fondo, la Sinfonía Fantástica de Berlioz
junto a su Op. 5b “Lelio o el regreso a
la Vida”, única oportunidad en que este cronista pudo escucharlo en concierto
(y quién sabe cuántas otras personas más).
Sabido es que en estos tiempos difíciles traer
un conjunto sinfónico desde el viejo mundo a estas latitudes es una empresa
harto complicada. Gastos de todo tipo (acarreos, seguros, traslados aéreos y
terrestres, alojamiento, entre otros). Es por eso que ante estas circunstancias
en nada debe extrañar la elección del repertorio para un conjunto de medianas
dimensiones, pero no por ello se puede perder la oportunidad de apreciar a dos
monumentos de la historia universal de la música y en este tipo de abordaje. Entonces,
bienvenida la ocasión y la apuesta del Mozarteum Argentino en volver a traer a
su abono a un conjunto sinfónico.
La primera parte del programa estuvo dedicada
a la Sinfonía Nº 8 en Si menor, número de catálogo D.759 de Schubert, es decir,
la celebérrima “Inconclusa”.
Sumergirse en la escucha de esta versión, es
ingresar en un mundo fascinante. La precisión, los “Tempi” y las dinámicas
impuestas por el Maestro Herreweghe,
hacen que se aprecie una verdadera “limpieza” de todo lo que ha venido
transcurriendo después con la evolución de los conjuntos orquestales hasta
nuestros tiempos. Hago hincapié en el tema de la magnífica resolución de la
afinación, concepto fundamental para este tipo de organismos. Siempre al tono,
surgiendo entonces un sonido “mate” tan distintivo de las orquestas Europeas. Herreweghe
plasma un enfoque intenso, ofreciendo la interpretación sin cortes de la
partitura, de total justeza, en el que un “tempi” dinámico no significó en modo
alguno sacrificar profundidad e intención. Así las cosas, los dos movimientos
fluyeron con naturalidad ante el silencio total de la sala, la que luego de una
pequeña pausa al final, estalló en la primera ovación de la noche.
Tras la justa pausa, retornamos para escuchar
ahora al otro monumento: la Sinfonía Nº 7 en La mayor, Op. 92 de Beethoven.
Aquí puedo decir que con esta elección, el Maestro Herreweghe ofrece una línea
de continuidad en la evolución musical. Beethoven y Schubert coexistieron en la
misma época y en la misma ciudad. Por lo tanto es como si el gran genio de Bonn
le pasara al otro gran genio austríaco el testimonio, aunque desgraciadamente la
prematura muerte del segundo nos privó de apreciar cual pudo haber sido su
evolución musical. Al ir escuchando esta versión, también de partitura
completa, pude volver a apreciar ese “tempi” parejo y un detalle de excelencia cual fue el de un
silencio extendido entre frase y frase al inicio de la recapitulación del tema
principal del cuarto movimiento. Debería decir que más que la “exaltación de la
danza” (como siempre se la denomina a esta sinfonía), en esta versión podríamos
denominarla como “exaltación de la libertad”, en honor a esa libertad creativa de la que
Beethoven gozó y a la que llevó hasta las últimas consecuencias. No extrañó
entonces que tras el compás final otra gran ovación saludó a Herreweghe y a los
músicos como gratitud y reconocimiento a
la labor desplegada en el escenario del Colón.
Un
Director conmovido y agradecido, decidió, tras consultar con los músicos,
ofrecer un pequeño, pero apreciado “bis”. Ofrecer el final del Tercer
movimiento de la “Séptima”. Todo dicho.
Donato Decina
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