viernes, 31 de julio de 2026

   La Asociación de Críticos Musicales de la Argentina manifiesta su asombro por la disolución del Coro Nacional de Niños, organismo de alto nivel internacional y bellísimas voces, con más de medio siglo de reconocida e ininterrumpida labor y un amplio repertorio. 


     Dirigido desde sus orígenes por la gran maestra Vilma Gorini de Teseo, su labor formativa de registros infanto-juveniles consiguió  plasmar un conjunto de registros si se quiere angelicales, impecablemente afinados, musicalmente muy seguros. 

     Rechazamos la medida que acaba de tomar el Poder Ejecutivo, y recordamos que el apoyo de las autoridades al arte y la cultura, por encima de cualquier cuestión presupuestaria, resulta fundamental en orden a la elevación popular y la consolidación democrática. En medio de las ruinas, la Alemania de 1946, no se sabe cómo, consiguió poner en funcionamiento siete teatros. 

Carlos Ernesto Ure, Néstor Echevarría, Graciela Morgenstern
Secretarios Generales

jueves, 30 de julio de 2026

 CADA NUEVA VERSION EXPONE NUEVOS DETALLES



Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, temporada 2026. Concierto: Director: Maestro Sebastiano De Filippi. Solista: María Luísa Merino Ronda (Mezzosoprano). Programa: Obras de Boccherini, Respighi y Schubert. Salón de los Pasos Perdidos, 27 de Julio de 2026.


NUESTRA OPINION: MUY BUENO.



  Un nuevo concierto de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación y con él, nuevas interpretaciones de verdaderos “Caballitos de Batalla” del conjunto en las que siempre se hallan nuevos detalles.


  Bajo la dirección de su titular, Sebastiano de Filippi, la Orquesta acometió un programa que no por conocido dejó de ser muy interesante. Dió comienzo con una célebre página de Luigi Boccherini: el Minué y Trío en La mayor del quinteto N° 5 del Op. 2 en versión para Orquesta de Cuerdas. En una muy inspirada labor, el Mtro. de Filippi logró extraer del conjunto un sonido muy refinado y exquisito para dar vida a una muy delicada versión de este breve pero muy efectivo momento.


  Luego de este interesante comienzo, se pasó al momento más esperado de la noche en la que la Orquesta recibió a la bien conocida mezzosoprano chilena María Luisa Merino Ronda, quien integra el Coro Polifónico Nacional de Argentina, conjunto integrante de la Dirección Nacional de Elencos Estables, la que propició la venida de esta cantante para esta presentación. Basado en un poema de Percy Shelley traducido al italiano por Roberto Ascoli, narra las vicisitudes de una pareja que transita un bosque en busca de una salida que le permitiera ver el atardecer. El hombre queda en estado de éxtasis pensando en lo que ambos presenciarían, pero al emerger de ese bosque oscuro, ese atardecer ya había acontecido, prometiendo intentar nuevamente el paseo al día siguiente. No sería posible ya que el hombre fallece esa misma noche. Su mujer transita entonces esa desgracia cuidando de su padre e irá paulatinamente convirtiéndose en una muerta en  vida.


  La versión escuchada tuvo momentos de gran carga dramática junto a otros de notable transparencia. Y desde allí emergió la bella voz de María Luísa Merino Ronda, portadora de bellísimo timbre y  gran fuerza expresiva. Sebastiano de Filippi logró que voz y orquesta se fundieran en una perfecta amalgama para que la versión sea justicieramente aplaudida por la concurrencia.


  Tras la necesaria pausa luego de tanta densidad, la Orquesta acometió con otra obra comprometida como lo es la transcripción para orquesta de cuerdas del cuarteto “La Muerte y la Doncella” en Re menor D.810. Aquí encontramos a un Director abocado a la búsqueda de nuevos matices y detalles respecto a versiones anteriores escuchadas. La Orquesta se entregó al máximo a lo largo de toda la obra para  luego acometer la parte final de manera electrizante.


  La esperable ovación del público rubricó una muy buena labor de este conjunto el que además de este ciclo aborda otros dos: el de actuaciones junto a agrupaciones corales y el de presentaciones fuera de sede. Siguiendo nuestros programas se enterarán de cada una de ellas.


Donato Decina


domingo, 19 de julio de 2026

 



GRAN LABOR DE CARLOS VIEU AL FRENTE DE CUERPOS ESTABLES DEL COLON Y NACION



Teatro Colón y Palacio Libertad, temporada 2026. Presentación de la Orquesta  Coro de Niños y Coro Estables del Teatro Colón junto al Coro Polifónico Nacional. Solistas: Laura Rizzo (Soprano), Ricardo Gonzalez Dorrego (Tenor) y Fabian Veloz (Barítono). Programa: Carl Orff: “Carmina Burana”. Maestros preparadores de Coros: Miguel Martínez, Fernando Tomé y Mariana Rewerski. Director de Orquesta y Concertador: Carlos Vieu. Auditorio Nacional del Palacio Libertad, 17 de Julio de 2026.



NUESTRA OPINION: EXCELENTE


  Antes del inicio del concierto, la locutora en off anunció que el mismo estaba dedicado a la memoria del Maestro Pedro Ignacio Calderón fallecido el Lunes inmediatamente anterior al mismo. Nada más justo, ya que si hubo alguien que siempre integró cuerpos estables que hacen honor al país, fue justamente el Maestro Calderón. Imposible olvidar cuando juntó en un escenario a las dos orquestas que marcaron su trayectoria: La Filarmónica de Buenos Aires y la Sinfónica Nacional para una imponente versión de “Gurrelieder” de Arnold Schönberg, o cuando la Sinfónica Nacional junto al Polifónico, el recordado coro de la desaparecida Asociación Wagneriana, el Polifónico de Córdoba, el Coro Delfino Quirici de Río Cuarto y el Nacional de Niños (A propósito de éste último, rumores de “radio pasillo” indican que está a la firma la resolución que lo haría cesar en su actividad) ofrecieron una espectacular versión de la “Sinfonía de los Mil” de Mahler en el Teatro Colón . No fue de extrañar la reacción del público ofreciendo un largo y emotivo aplauso a su memoria a modo de homenáje. Luego los artistas en el escenario también brindaron el suyo.


  Bajo la Dirección del Maestro Carlos Vieu quedaron dispuestos en el escenario, la Orquesta Estable del Teatro Colón y los  solistas: Laura Rizzo, Fabián Veloz y Ricardo González Dorrego. Arriba en el espacio reservado al Coro se ubicó el Estable del Colón junto a parte del Polifónico Nacional y al Coro de Niños del primer coliseo, los que se dividieron en partes iguales a ambas puntas de ese sector, mientras que el resto del Polifónico se ubicó en los laterales del sector de coro observando la misma disposición. Es de destacar que las partes para dos pianos que la partitura solicita fueron asignadas a los dos pianistas acompañantes de ambas agrupaciones corales: Juan Ignacio Ufor y Claudio Santoro.


  La versión ofrecida fue de absoluta excelencia. Tanto por el perfecto empaste de todas las fuerzas vocales en un  sincronizado trabajo de Miguel Martínez, Fernando Tomé y Mariana Rewerski, como las extraordinarias intervenciones de Laura Rizzo (con su inmaculado timbre vocal), Fabián Velóz (Yendo con total solvencia desde los falsetes hacia la zona grave) y Ricardo González Dorrego en una breve intervención pero con la calidad que se le reconoce.


  Pero esto es aún insuficiente si no destacamos la espectacular labor de concertación del Maestro Carlos Vieu, frecuentador del título desde su adolescencia en condición de coreuta, hasta su gran presente como Director de Orquesta. Manejó todos los detalles, le extrajo a la Estable del Colón un sonido exquisito y se lo vió disfrutar de su labor en el escenario como pocas veces. Por ello no extrañó la gigantesca ovación tributada por el público, la que fué retribuida por todas las fuerzas intervinientes con la repetición del “O Fortuna” que inicia y cierra la obra.


  Hubo lugar para “algo” más. Una breve interpretación con acompañamientos de vientos y bronces de “Muchachos” a horas del partido final del mundial de fútbol que encontró como una de sus protagonistas a la selección Argentina, defensora del título mundial.


Donato Decina


jueves, 16 de julio de 2026

 Gran Sala: celebrando con “Elías”


                                 Por Jaime Torres Gómez

Luego de décadas anhelando contar en Santiago con una sala de conciertos de alto standard

acústico, hace justo un año fue posible concretarse tras la inauguración de la Gran Sala

Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile, sede de la Sinfónica Nacional y a la vez

espacio natural abierto a otras agrupaciones visitantes del ámbito docto.

El balance de este primer año de funcionamiento es altamente positivo en cuanto a una

importante llegada promedio de público, más una constante mejora en la modelación sonora de la

Sinfónica en su nueva casa, no obstante, aún con camino por recorrer…. A la vez, ha sido

transversal el reconocimiento de contar con este imprescindible espacio cultural, destacándose,

entre varios, la distinción hecha por el Círculo de Críticos de Arte de Chile.

Como buen marco de celebración de este hito, se contó con la presentación del formidable

oratorio Elías, Op 70, de Felix Mendelssohn, después de 17 años de ausencia. Ante su larga

duración más altos requerimientos -principalmente a la amplia masa coral-, no suele ofrecerse,

siendo ahora la quinta vez que se hace en Chile desde 1982, y antes no muy asiduo desde su

estreno en Chile, en 1938.

“Elías”, quizás la obra más completa de Mendelssohn, fue estrenado exitosamente en

Birmingham (1846), un año antes de su temprana muerte. Con el precedente del “Paulus”,

estrenado 10 años antes, y en parte, previamente, con la Sinfonía N° 2 “Lobgesang”, de alguna

forma el género “oratorio” fue más bien escaso en Mendelssohn.

El gran mérito de “Elías” se traduce en una revalorización de la tradición del oratorio germano,

principalmente de Bach y Händel. A la vez, la historia de “Elías” de alguna forma no le permitía a

Mendelssohn ese brillo y habitual fantasía de sus obras instrumentales, aunque casi todas las

facetas de su personalidad aquí están plenamente plasmadas. Se destacan momentos notables

como el impresionante comienzo del corto recitativo de Elías ligado con el desgarrador desarrollo

del preludio orquestal (de admirable tratamiento contrapuntístico), como el aria “Es ist Genug!”

(¡Basta ya Señor…!), genialmente contrastado con la amable intervención del coro de los ángeles

en “Alzaré mis ojos…”, entre tantos aciertos.

Con robusto enfoque, el director chileno Helmuth Reichel Silva condujo una versión que acertó

en empáticos tempi, esmerado ensamble y debida progresividad dramática, aunque, en

momentos, faltaron mayores contrastes entre lo desgarrador y lo amable, amén de mayores

aligeramientos sonoros y transparencias. El Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, con un

cometido sinuoso en texturas y a ratos con errática afinación. Y descollantes desempeños de los

solistas invitados, liderados por un solvente Christian Senn como Elías (notable su “decir”, no

siendo un bajo propiamente tal), la mezzo brasileña Carolina Faria (gran descubrimiento y

soberbia en la aparición de Jezabel), la soprano Pilar Garrido (de hermoso timbre y magnífica en

el recitativo “He aquí que el Señor envió a Elías…”) y el tenor Gonzalo Quinchahual notable en

todas sus intervenciones.

En suma, un importante hito conmemorativo con “Elías”…