jueves, 6 de julio de 2023

 

EL BUEN MOMENTO DE ADRIANA MASTRANGELO

 

Teatro Colón, temporada 2023, Salón Dorado, Ciclo de Recitales:  Recital a cargo de la Mezzosoprano Adriana Mastrangelo  acompañada al Piano por Haydee Schvartz. Programa: Obras de Faure y Berlioz. 05 de Julio de 2023.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  Este recital de repertorio francés desarrollado en el ámbito del Salón Dorado del Teatro Colón permitió reafirmar el muy buen momento vocal e interpretativo de la Mezzosoprano Adriana Mastrangelo quién se presentó abordando dos canciones de cámara de Gabriel Faure: “ Apres un Reve” con poesía de  Romain Bussine y “Les Berceaux”, Nº 1 del Op.23 vertidas ambas con muy buen gusto y expresividad, ratificando las cualidades que días pasados observáramos en ella en ocasión de su intervención en el ciclo “Colón Contemporáneo”, fundamentalmente en las “Folk Songs” de Luciano Berio.  Estas canciones sirvieron de preludio a la obra de fondo que fue “Les Nuits d’Ete” , ciclo de seis canciones que componen el Op.7 de Héctor Berlioz sobre textos de  Theophile Gautier, en las que Mastrangelo se mostró sumamente cómoda con buen decir, interesantes matices, firme en la zona aguda, estupenda en la sección central y buenas notas graves. Hubo línea de canto en todo momento, resaltando sus buenas versiones de “Le Spectre de la Rose”, “L’Absence” y “Au Cimitiere. Claire de Lune”. Cada canción fue leída previamente en castellano  y hubo además explicaciones de la Maestra Haydee Schvartz, quien una vez más se mostró como una muy buena acompañante, atenta a cada frase, inflexión o matíz que la cantante producía.

 

  El lleno casi total que mostró el Salón Dorado fue impactante, tanto como el silencio que se generaba  ante cada canción. El final desató una justa ovación a la entrega de las intérpretes, cosa harto merecida.

 

Donato Decina

 

BUENA SIEMBRA, BUENOS FRUTOS

 

Semana de las Orquestas Escuela 2023. Concierto de la Orquesta “ Nadia Boulanger”, Director Emi García Perez. Programa: Obras de Mouret, Haydn, Tiersen, Rimski-Korsakov, Shostakovich, Piazzolla, Caravajal ; Leontovich y anónimos populares. Santuario de Ntra. Sra. De la Medalla Milagrosa de Buenos Aires, 03 de Julio de 2023.

 

NUESTRA OPINIÓN: BUENO.

 

  Para una entidad como el Centro Artístico Solidario Argentino (C.A.S.A.) que se ha constituido desde cero, recibiendo donaciones, lugares para estudio y ensayos y que cumple la noble misión de formar y educar a niños y jóvenes residentes en las villas con la enseñanza de la música y también que los adultos tomen contacto con instrumentos musicales e integren una orquesta aunque más no sea para “despuntar el vicio”, este concierto que integra la semana de las Orquestas Escuela marca a mi entender un punto de inflexión y es el hecho de que se “cosecha lo sembrado”, es decir que la Orquesta “ Nadia Boulanger”, que recuerda a la formadora en París de infinidad de Músicos Argentinos, se nutre con músicos de las diferentes Orquestas que integran el C.A.S.A. y se presentan ante el público bajo la dirección de uno de sus mentores, Emi García Pérez, mientras que la otra, Mailen Ubiedo Myskow, se ubica como una violinista más junto al resto del conjunto.

 

  A lo largo del programa ofrecido se pudo apreciar la voluntad y entrega de los integrantes, alcanzando el momento más alto del concierto en una sucesión de obras bien conocidas a saber: una inteligente compaginación de las melodías más célebres de “Sherezade” de Nicolai Rimsky-Korsakov, que arranca en una tonalidad distinta a la habitual, pero en el final culmina en la forma original para permitir a la joven Concertino el lucimiento en el solo de cierre, allí en donde uno ha escuchado en vivo a un violinista ruso derrapar mientras ella lo hace de estupenda forma y enterarnos que la joven se inició desde adolescente en la Orquesta de C.A.S.A. en el hoy Barrio Padre Ricciarelli  comienzando a trabajar de manera profesional. También  fue estupenda la versión del Vals Nº 2 integrante de la “Suite de Jazz” de Dimitri Shostakovich y sendas buenas versiones de “Adios Nonino” y “Libertango” de Astor Piazzolla.

 

  Hubo hallazgos:”Molihua” (Popular Chino) que no es otro que el motivo utilizado por Puccini para distinguir a “Turandot” en la Opera homónima, la “Fanfarria Barroca” de Mouret  y el “Himno del Emperador” de Haydn, hoy canción patria alemana. Y populares tanto del cine (Vals de “Amelie” y “Carol de las Campanas”) como del Folcklore  (“El Condor Pasa” y “Entré a mi Pago sin Golpear”).

 

  El resultado es el de un conjunto bien seleccionado y trabajado que demuestra que las cosas van por el buen camino. Emociona ver la entrega de todos. Felicitaciones por ello.

 

Donato Decina

miércoles, 5 de julio de 2023

 

ACERTADO ENFOQUE DE URLEZAGA PARA UN RETORNO MUY ESPERADO

 

Teatro Argentino de La Plata, temporada 2023. Ballet: “Romeo y Julieta”, en tres actos basada en la obra teatral de William Shakespeare  con nueva producción escénica. Música: Serguei Prokofieff. Coreografía: Iñaki Urlezaga. Intérpretes: Julieta Paul (Julieta), Bautista Parada (Romeo), Valentín Fernández (Mercucio), Emanuel Gómez (Benvolio), Martín Alcaraz Quintana (Teobaldo), Paula García Brunelli (Sra. Capuleto), Christian Pérez (Sr. Capuleto), Paula Elizondo (Sra. Montesco), Matías Romano (Sr. Montesco), Sebastián Huici (Príncipe de Venecia), Cecilia Mattioli Zartmann-Aldana Jimenez-María Belén Burghi (Prostitutas), Gabriela Amalfitani (Nodriza), Lisandro Casco (París), Eugenio Grassi (Fray Lorenzo). Escenografía: Sergio Massa (Realizada en talleres del Centro Provincial de las Artes, Teatro Argentino de La Plata), Vestuario: Mariano Toffi, Iluminación: Roberto Traferri, Diseño Audiovisual: Iru Landucci. Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, Dirección: Leandro Ferreira Morais. Orquesta Estable del Teatro Argentino de La Plata, Dirección: Diego Censabella Farré. Función de 02 de julio de 2023.

 

     NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  Se eligió un título convocante y acorde con el retorno a casa luego de tantos años sin dar pasos en su escenario: “Romeo y Julieta”, con la inmortal música de Serguei Prokofieff (a quien además se homenajea a 70 años de su desaparición física) y una nueva visión, en este caso la de Iñaki Urlezaga, tantas veces protagonista El y ahora coreógrafo. No pudo ser más acertado. Por el lleno prácticamente total. Por la participación integra de figuras de la casa, las que estuvieron a tono con el espectáculo y por la estupenda visión de Urlezaga de la historia basada en Shakespeare.

 

  La concepción del querido Iñaki hace hincapié en las emociones, incluso en  las de personajes secundarios cuya actuación es muy reducida en otras versiones. Con un comienzo con tremendas trifulcas en la plaza de Verona entre Capuletos y Montescos, el Principe de Venecia convoca a las cabezas de ambas familias a deponer las armas y reconciliarse. Mientras los caballeros simulan diplomáticamente hacer lugar a esa solicitud, las damas no ocultan su relajo y desprecio. Cuando en la fiesta de quince años de Julieta aparecen con el rostro cubierto Romeo y sus amigos para hacer sus correrías, Teobaldo lleno de furia sale a buscarlos mientras el padre trata de detenerlo y cumplir así con el “pacto de no agresión”. Ello no será impedimento para que imponga a París, amigo de Teobaldo, como novio prometido de la adolescente, con la aquiescencia de su hijo y de su esposa. El “flechazo” que Romeo provoca en la joven, hace que ésta, al serle impuesto Paris como novio, lo rechace de inmediato. Llegará el romance y lo consabido, el retorno a las provocaciones y las luchas, las muertes de Mercucio y Teobaldo, y aquí una vuelta de tuerca: la desesperación de la Sra. Capuleto por su hijo muerto, el reproche encendido a Romeo mientras su esposo pareciera ver un héroe en su difunto hijo y posteriormente darse cuenta ella de que algo grave pasa en Julieta, que de una joven fresca e inocente se va convirtiendo en una mujer férrea defensora de su amor con su rechazo permanente a París , por lo que esa boda sería inconveniente. Sumado a ello, una espectacular caracterización de Mercucio, el fiel amigo.  Gertrudis cómplice y confidente de Julieta, más que una nodriza, y un Fray Lorenzo guardián como nunca del amor secreto. Todo esto lleva a ver las cosas desde una óptica diferente, más allá de que el final sea el mismo, aportándole mayor interés  al espectador por esta historia.

 

  El Teatro Argentino desarrolló en sus talleres una realización escénica de época a cargo de Sergio Massa, la que si bien fue efectiva conllevó el eterno problema de que desde los costados no pudiese percibirse en su totalidad, restándole visual a los espectadores que debieron ubicarse por el orden de llegada en esas posiciones. La misma fue realzada con imágenes de fondo de paisajes del ambiente de Verona del mil quinientos efectuada por Iru Landucci. Completó la escena una correcta iluminación de un especialista como Roberto Traferri.

 

  El cuerpo de baile platense, dirigido por Leonardo Ferreira Morais lució muy ajustado y fue justamente aplaudido por el público. En cuanto a la Orquesta Estable bajo la Dirección de Diego Censabella, acompañó de modo muy correcto, más allá de algunas imprecisiones que pudieron apreciarse.

 

  Yendo a los protagonistas, los analizaremos por sus intervenciones de menor a mayor. Sobrio el príncipe de Sebastián Huici, Un Fray Lorenzo sumamente bien caracterizado por Eugenio Grassi. Desenfado y espontaneidad en el trío de prostitutas que compusieron Cecilia Mattioli Zartmann, Aldana Jimenez y María Belén Burghi. Entrañable actuación de Gabriela Amalfitani como Gertrudis la Nodriza, confidente y cómplice de Julieta con estupenda gestualidad. Lisandro Casco compuso a un París al que no pareció importarle el rechazo de Julieta. Ignoro si así le fue marcado. Paula Elizondo y Matías Romano compusieron correctamente a los esposos Montesco. La primera se llevó las palmas con la expresividad en el rechazo a los Capuleto. Emanuel Gómez fue un correcto Benvolio, dando siempre el pié escénico en cada situación. Christian Pérez como el Sr. Capuleto dio el punto justo de su personaje siendo el hombre que hace y deshace a su antojo. Como contrapartida, Paula García Brunelli fue una formidable Sra. Capuleto con una composición inmejorable de la atribulada mujer. Pocas veces se halló tanta expresividad para un rol de flanco. Espectacular dupla conformaron Valentín Fernández con un soberbio Mercucio , chispeante, pleno de desparpajo, gracia y despliegue y su antagonista, Martín Alcaraz Quintana con un arrogante y soberbio Teobaldo que canallescamente asesina al primero por la espalda. Es una pena que el programa de mano no consigne quién tuvo a su cargo la instrucción de esgrima, la que fue excelente a todas luces, descollando en ello ambos bailarines.

 

  Bautista Parada fue un muy buen Romeo, deslumbrado y pleno de amor por Julieta, que debe huir de  Verona para no complicarla a Ella. Gran despliegue tanto desde lo físico como lo actoral, con una plena conexión con su compañera. Justamente, la gran heroína de la noche fue Julieta Paul con una descollante Julieta a partir de una plena entrega. Fue adorable criatura adolescente en el comienzo, férrea  mujer al final,  decidida a correr el mismo destino que su amado, coronando de este modo una labor consagratoria.

 

 La euforia final del público estuvo plenamente justificada tras recibir un noble producto surgido de la creatividad de Iñaki Urlezaga.

 

 

Donato Decina

 

SUMAMENTE SIMPATICA Y LLEVADERA

 

Teatro Colón y Cíclo ”Divina Italia”, temporada 2023. Opera de Cámara: “Il Campanello”, basada en el vaudeville ”Le Sonnette de Nuit” de Mathieu –Barthelemy Troin Brunswick y Victor Lhérie con música de Gaetano Donizetti. Intérpretes: Iván García (Don Annibale Pistacchio), Felipe Carelli (Enrico), Victoria Sambuelli (Serafina), Pablo Turchljak (Spiridone), Guadalupe Barrientos (Rosa), Nicolás Baroni-Germán Haro (Actores Figurantes). Escenografía: Matías Otálora. Vestuario: Stella Maris Müller. Iluminación: Fabricio Ballarati. Orquesta Académica del Teatro Colón y Coro del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Director Titular del Coro y Director Musical del Espectáculo: César Bustamante. Dirección de Escena: Mariana Cioffi. Teatro Coliseo: 01 de Julio de 2023.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

    Luego de muchísimos años ausente de las programaciones del Teatro Colón, “Il Campanello”, la muy buena comedia bufa de Gaetano Donizetti regresó al escenario, en esta oportunidad en el Teatro Coliseo, como parte de los acuerdos que dan lugar al ciclo “Divina Italia”. La simpática historia del boticario Annibale Pistacchio, hombre veterano que contrae enlace con la joven Serafina y que padecerá una noche de bodas de total insomnio con su Farmacia de turno por el acoso permanente de Enrico, ex novio de la flamante joven esposa, quien se caracterizará en varios personajes para hacer sonar el llamador y solicitar atención a lo largo de la madrugada. Una ambiciosa suegra, un dependiente cómplice, un esposo que al día siguiente debe viajar por unos días  y ahí está la comedia de enredos, la que fue objeto de una simpática y muy cuidada puesta de Mariana Cioffi, en donde no faltan histriónicas alusiones actuales como un cantante popular que va a pedir ayuda por una disfonía y resulta ser: Freddie Mercury, un anciano que pide una receta magistral kilométrica, entre otras y así se suceden los personajes a los que Enrico echará a mano para la burla, la que al ser descubierta dará paso a la consabida moraleja,  que llega de la mano de un encierro en chaleco de fuerza para el sufrido esposo que caerá en la broma.

 

  Redondeando la tarea escénica, Cioffi logra una extraordinaria marcación actoral a la que las voces contribuyeron aportando lo mejor de su canto. Un muy buen trabajo de Stella Maris Müller en vestuario, una sobria escenografía de Matías Otálora, sostenidos ambos con una estupenda realización de luces de Fabricio Ballarati hicieron posible que el espectáculo fuese sumamente simpático y llevadero.

 

 Cada interprete vocal aportó lo suyo,  desde el protagónico de Iván García con buena voz y formidable ductilidad actoral, demostrando una vez más ser tan bueno en la comedia como en el drama, una labor consagratoria de Felipe Carelli como Enrico, actoralmente desopilante en cada caracterización de las que el Mercury se llevó los aplausos y vocalmente con seguridad y firmeza tanto en la emisión como en el decir. Una formidable labor, mayoritariamente actoral, ya que lo vocal es muy breve,  para Guadalupe Barrientos, la que parecía ser una actriz italiana de flanco, aquellas que desde los roles coprimarios aportaban frescura y gracia a la comedia.  Ella desplegó justamente todos esos recursos y sostuvo reiteradamente la escena. Pablo Truchljak  fue otro sólido sostén en el rol del simpático y veterano Spiridone, dependiente de Don Annibale.  Gracia, buena voz y muy correcta actoralmente Victoria Sambuelli como Serafina, la joven novia. Aportaron de modo efectivo en sus movimientos como figurantes Nicolás Baroni y Germán Haro.

 

  La partitura tiene instantes en donde son fácilmente reconocibles melodías que aparecerán definitivamente en otras operas consagradas del compositor (por Ej. “Don Pasquale” y “L’Elisir D’Amore”). Dentro de esta temática, la Orquesta Académica del Teatro Colón guiada por César Bustamante brindó un adecuado acompañamiento, más allá de algunas imperfecciones que se percibieron. El maestro preparó como Titular al Coro de instituto Superior de Arte (¡Bienvenido sea el retorno!), el que sonó sumamente ajustado y aportó el resto de frescura para que la función cumpliera con su cometido de gustar y entretener.

 

Donato Decina

 Espléndida presentación de Camilo Santostefano con el Polifónico Nacional en el CCK


EL LLANTO DE LA VIRGEN EN CONMOVEDORA VERSIÓN

Martha CORA ELISEHT


El Stabat Mater es una cantata de carácter religioso que narra el llanto y el dolor

de la Virgen ante la muerte de su hijo en la cruz. Numerosos compositores han escrito

sobre este tema -entre otros, Pergolesi, Vivaldi, Haydn, Schubert, Rossini, Kodály,

Poulenc y Dvořak- y el de este último fue el elegido para ser representado en el

concierto que ofreció el Coro Polifónico Nacional en la Sala Sinfónica del Centro

Cultural Kirchner (CCK) el pasado miércoles 28 del corriente bajo la dirección de

Camilo Santostefano, acompañamiento de Claudio Santoro al piano y participación de

los siguientes solistas: Silvina Petryna (soprano), María Luisa Merino Ronda

(mezzosoprano), Iván Maier (tenor) y Mario De Salvo (bajo).

La versión original de esta cantata es la de 1876 para piano, coro y cuarteto

vocal y lleva el número de Opus 58. Si bien está dedicada a František Hušpauer “como

recuerdo a ese amigo de juventud”, Dvořak la compuso a raíz de la muerte de Josefa, su

segunda hija. Por lo tanto, se trata de una obra íntima, netamente familiar.

Posteriormente, realiza una revisión y compone la versión orquestal en 1877 como

consecuencia de la muerte de dos de sus otros hijos varones y es la primera obra de

carácter religioso del compositor checo. Consta de diez números, de los cuales sólo el

primero y el último están relacionados temáticamente y que se detallan a continuación:

1) Cuarteto y Coro. Andante con moto (Stabat Mater dolorosa)

2) Cuarteto. Andante sostenuto (Quis est homo, qui non fleret)

3) Coro. Andante con moto (Eja, Mater, fons amoris)

4) Bajo solo, Coro. Largo (Fac, ut ardeat cor meum)

5) Coro. Andante con moto, quasi allegretto (Tui nati vulnerati)

6) Tenor solo, Coro. Andante con moto (Fac me vere tecum flere)

7) Coro. Largo (Virgo virginum praeclara)

8) Duo. Larghetto (Fac, ut portem Christi mortem)

9) Alto solo. Andante maestoso (Inflammatus et accensus)

10) Cuarteto, Coro. Andante con moto (Quando corpus morietur)

Previamente a la entrada del coro y pianista acompañante, Camilo Santostefano se

dirigió al público para comentar detalles sobre la obra ante la consabida ausencia de

programas de mano. Asimismo, explicó que la pronunciación del latín era algo más

cerrada (a la alemana) en vez de ser a la usanza italiana, ya que, en aquel entonces,

Nelahóvečes -pueblo natal del compositor- formaba parte del Imperio Austro- húngaro.

Se contó con subtitulado electrónico para la presente ocasión.

El primer número es una larga introducción escrita en forma sonata en Si menor, ya

que Dvořak tuvo en cuenta que, en la música barroca, dicha tonalidad era sinónimo de

sufrimiento pasivo. Este tema es repetido posteriormente por el Coro (Stabat Mater


dolorosa) en canon a 4 voces antes de la introducción del segundo tema a cargo del

cuarteto solista. En la presente versión, hubo un muy buen balance entre el coro y los

solistas, con un perfecto dominio de los agudos entre el tenor y la soprano, al igual que

en los graves y pianissimi a cargo de María Luisa Merino Ronda y Mario De Salvo en el

segundo número (Quis est homo, qui non fleret). Asimismo, el bajo se lució en su aria

junto al coro en el 4° número (Fac, ut ardeat cor meum), mientras que el Coro hizo lo

mismo en el 5° número, donde Dvořak introduce una melodía checa típica. El

acompañamiento a cargo de Claudio Santoro fue magistral, al igual que la impecable

dirección y marcación de Santostefano. Tras su perfeccionamiento en Viena, el director

se desempeña actualmente como titular del Coro del Teatro del Libertador en Córdoba y

lo demostró con creces en esta versión como invitado. También tuvo una destacadísima

actuación Iván Maier junto a las voces masculinas del coro en el 6° número (Fac me

vere tecum flere), al igual que María Luisa Merino Ronda en el penúltimo número

(inflammatus et accensus). El número final se cierra con el tema inicial y desemboca en

un Amén triunfal en fortissimo luego de una coda de notoria complejidad, que fue

abordada en forma brillante por el coro y el cuarteto vocal. El público estalló en una

ovación de aplausos y vítores al finalizar el concierto y el Auditorio Nacional del CCK

se puso de pie ante tan notoria versión.

En lo personal, hacía rato que una no escuchaba una versión tan excelsa de la

mencionada obra desde 1986, hecho que tuvo lugar en el Teatro Colón a cargo del Coro

de la Asociación Wagneriana dirigido por Antonio Russo. Independientemente que el

Stabat Mater de Dvořak sea de la predilección de quien escribe, la versión ofrecida por

el Polifónico Nacional fue sublime, conmovedora e íntima, respetando la concepción

original de la obra. Además de contar con solistas de alta jerarquía y de primer nivel

que, a su vez, son integrantes del coro. Ojalá que este tipo de obras se representen más a

menudo en los programas de conciertos.

martes, 4 de julio de 2023

 ¡Bienvenida a casa, maestra…!


                                                                                  Por Jaime Torres Gómez

Coincidiendo con los 25 años de vinculación de la maestra brasileña Ligia

Amadio con Chile, luego de ganar “La Selección de Directores para las Américas”,

organizado por la Sinfónica Nacional, retornó para dos programas junto a la

decana sinfónica del país.

La figura de Ligia Amadio es de gran gravitación en el panorama de la dirección de

orquesta latinoamericano, tanto por su solvente formación, consumada

musicalidad y carisma. En su carrera ha sido titular de orquestas en su país,

Argentina, Uruguay y Colombia, estando a cargo actualmente de la Sinfónica de

Minas Gerais.

La relación de Ligia con Chile ha tenido períodos de alta periodicidad como a la

vez de una larga e injusta ausencia por más de 10 años... , aunque felizmente

revertida después, y manteniendo hasta ahora buena periodicidad como invitada.

En esta re-aparición con la Sinfónica Nacional, lo hizo en dos programas, de

los cuales se asistió a la mitad del primero (por coincidencias de horario con otros

conciertos) y al de la semana siguiente, corroborando otra vez la solvencia

artística de esta insustituible maestra "de la casa"...

De lo presenciado en el primer programa, del todo idiomáticos los enfoques

globales de las contrastantes piezas francesas dispuestas (programa monográfco

de compositores galos), destacándose una impresionante versión de la Pavana,

op 50 de Gabriel Fauré, con el plus de haberse ofrecido en su versión con coro.

Encomiable el “decir” de la interpretación, con la sonoridad esfumada propia de un

pre-impresionista como Fauré. Gran amalgama de las cuerdas y transparencias en

todas las filas. Y lo mismo en el Cántico de Jean Racine, del mismo Fauré, con

buena intervención de la Camerata Vocal de la Universidad de Chile.  

Posteriormente, con radical giro de carácter, una robusta versión del Salmo

150 de Cesar Franck, con fuerte protagonismo de la masa coral. Excelente

balance coro-orquesta, más un buen control de las intensidades, sin caer en cierta

prosopopeya ante el carácter de la obra (de solemne ímpetu). Y una atrapante

versión del Aprendiz del Hechicero, de Paul Dukas, frecuente en la Sinfónica,

ofreciéndose una analítica lectura con calibrada explotación tímbrica y colorística,

obteniendo lo mejor de los decanos sinfónicos.

A la semana siguiente, un triunfal programa Rachmaninoff, como parte del hito de

los 150 años de su nacimiento. Y dada la popularidad de este compositor ruso

(quizás, el último romántico…), ineludible sustraerse a tal conmemoración,

contemplándose su Vocalise junto a la Segunda Sinfonía, esperándose, en el


caso de la Sinfónica Nacional, se programen más de sus obras a lo largo del año,

al no conocerse toda la programación 2023 (anuncios bimensuales, en

promedio)…

En el caso de la Vocalise, obra originalmente escrita para voz de tesitura alta con

piano, el compositor realizó varias adaptaciones, siendo la versión para orquesta

sola la presentada en esta oportunidad (al parecer, estreno local en tal formato).

Excelente enfoque de la maestra Amadio, con celebrada visión del todo, certeras

inflexiones, matices y transparencias. Cohesionada respuesta de los sinfónicos,

destacándose muy especialmente los solos del clarinete y corno inglés.

Y como obra de fondo, una gran versión de la Segunda rachmaninoffiana… obra

de genuino espíritu romántico (herencia directa de los grandes rusos románticos),

de sólida construcción formal y acabado oficio de orquestación. De directo

encanto, su trama transita desde lo nostálgico a lo exultante, servido de atrapantes

armonías y con notables dosificaciones en las transiciones temáticas.

Estos elementos estuvieron magistralmente reflejados en la lectura de Ligia

Amadio, comprendiendo a cabalidad su pathos interno. Gran respuesta de los

sinfónicos nacionales ante tan carismáticos requerimientos, demostrando

nuevamente el excelente nivel que hoy en día se encuentra la decana orquestal

chilena.

En suma, dos presentaciones de una batuta latinoamericana fundamental como

Ligia Amadio, esperándose seguir contando con su colaboración por estas

latitudes…

domingo, 2 de julio de 2023

 

Muy buena presentación de la Orquesta Sinfónica Municipal de San Martín en el CCK

 

NUNCA SE VIO TAN LLENO AL AUDITORIO

Martha CORA ELISEHT

 

            El título de una de las canciones suecas más conocidas (Så skimrande var aldrig havet- Nunca se vio tan bello al océano), compuesta e inmortalizada por ese inagotable bohemio que fue Ebert Taube da el pie para ilustrar lo acontecido el pasado domingo 2 del corriente en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (CCK), donde tuvo lugar un concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Municipal de Gral. San Martín (Provincia de Buenos Aires) bajo la dirección de Javier Mas y la presencia de Antonio Formaro como solista invitado para ejecutar el siguiente programa:

-          Obertura de “El Rapto en el Serallo” K.384- Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

-          “Impresión nocturna”- Andrés GAOS BEREA (1874-1959)

-          “Los Incas”- Alfredo SCHIUMA (1885-1963)

-          Concierto n°1 en Si bemol menor para piano y orquesta, Op.23- Piotr I. TCHAIKOVSKY (1840-1893)

La mencionada agrupación sinfónica fue creada en 1965 y constituye una de las orquestas más renombradas del conurbano bonaerense. Se ha presentado en numerosas salas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, al igual que en el interior del país, donde hizo presentaciones en Corrientes, Bariloche y Salta. No sólo ha grabado tres discos de larga duración, sino que, además, participó en el film Hombre mirando al sudeste de Eliseo Subiela interpretando la 9° Sinfonía de Beethoven. En esta ocasión, Javier Mas hizo su presentación sobre el escenario para dar una breve reseña sobre las obras. La consabida ausencia de programas de mano se ha convertido en algo habitual en el CCK y, por dicho motivo, no queda otra que brindar un micrófono para que los músicos o directores de orquesta puedan ilustrar al público sobre las obras comprendidas en el programa.

Mozart compuso El rapto en el serallo en 1782 como singspiel (ópera con diálogo hablado, sin recitativos) y se estrenó en Viena durante ese mismo año, transformándose en un éxito rotundo. Su obertura es colorida y breve, donde se introducen dos temas: uno, de carácter oriental -representado por bombo, platillos, triángulo y flautín, que emulan los instrumentos usados por las bandas de jenízaros turcos- y, otro, más occidental. La orquesta ofreció una muy buena versión, pero una percibió cierto exceso en la percusión. Probablemente, el hecho que los instrumentos de percusión se ubican al fondo del escenario -donde se empleó mármol para decorar en lugar de madera- origina cierta reverberación del sonido que se percibe como amplificado. Seguidamente, Javier Mas volvió a dirigirse al público para comentar la obra de Gaos Berea -compositor y violinista nacido en Galicia, discípulo de Eugène Ysaÿe y radicado en la Argentina desde 1895 hasta su muerte-. Escrita para orquesta de cuerdas, se estrenó en París en 1937 y es un nocturno de exquisita musicalidad que va paulatinamente in crescendo y alterna con numerosos pianissimi, que deben ser ejecutados con precisión y sutileza. Posee numerosos ribetes impresionistas y cierto tinte romántico wagneriano, con un muy buen efecto de profundidad a cargo de las violas, cellos y contrabajos en contrapunto con los violines. La dirección de Javier Mas fue estupenda y fue un auténtico placer poder descubrir a Impresión Nocturna y gozar una versión de gran calidad.

A continuación, la orquesta se presentó con un orgánico prácticamente completo para interpretar los tres números finales del poema sinfónico Los Incas (Himno al Sol, Kachampa y Final). Se lo conoce también como Cortejo del Inca y es uno de los dos poemas sinfónicos de la producción del compositor ítalo- argentino, quien se desempeñó durante muchos años como secretario de Cultura de la Intendencia de Gral. San Martín, motivo por el cual el Conservatorio de Música de esta localidad del Gran Buenos Aires lleva su nombre. Se inicia con una melodía en tono grave por parte de los contrabajos, timbales y fagot que continúa con un trémolo en cuerdas graves, va in crescendo hasta llegar al tutti orquestal. Posee ciertas reminiscencias de Atipac, el valiente guerrero de Pascual de Rogatis, de OLLANTAY de Constantino Gaito y El Cóndor pasa. El fagot solista junto con los contrabajos y un pizzicato en cellos da la introducción de Kachampa en ritmo de carnavalito y huayno, apoyado por las cajas y el xilofón. Los solistas instrumentales tuvieron muy destacadas actuaciones y se lucieron; sobre todo, los metales y el timbal en el crescendo final. Otra obra rescatada de un letargo prolongado, que fue muy bien recibida por el público mediante un aplauso largo y sostenido.

El celebérrimo Concierto n°1 en Si bemol menor para piano y orquesta, Op.23 de Tchaikovsky constituye el paradigma del concierto romántico para piano y orquesta. Compuesto en Moscú entre 1874 y 1875, fue originalmente dedicado a Nikolai Rubinstein, quien fuera su profesor en el conservatorio de Moscú. Sin embargo, cuando Rubinstein lo ejecutó, manifestó su desagrado. Profundamente decepcionado por la actitud de su profesor, Tchaikovsky decidió cambiar la dedicatoria a Hans von Bülow, quien lo estrenó en Boston en Octubre de 1875, gozando de un éxito rotundo que predomina hasta la actualidad. Sus tres movimientos (Allegro non troppo e molto maestoso (en Re bemol mayor)- Allegro con spirito (en Si bemol menor) / Andantino semplice- Prestissimo (Re bemol mayor) / Allegro con fuoco (Si bemol mayor)) representan un auténtico desafío para el solista, ya que las cadencias, arpegios y pasajes son de extrema dificultad técnica. Por ser una obra tan famosa universalmente, cualquier falla se aprecia enseguida. En la presente versión, Antonio Formaro salió airoso de tamaño desafío merced a su prodigiosa interpretación -pese a que hubo algunas imperfecciones al inicio-. No sólo lo ejecutó de memoria, sino que, además, demostró su maestría al encarar el concierto con gran precisión. La orquesta supo acompañarlo debidamente y se logró una magnífica versión de tan célebre obra, con un sonido característico de una orquesta europea.  Como no podía ser de otra manera, el público estalló en aplausos y vítores al final del concierto.

Parece que el 2023 es un año muy propicio para las orquestas del Gran Buenos Aires, ya que una amplia mayoría se han presentado en los principales escenarios porteños. Sin embargo, esta es la primera vez donde se habilitaron las tres bandejas del Auditorio Nacional en un concierto con entrada libre y gratuita. Con excepción de conciertos organizados por intérpretes de altísimo nivel con entradas pagas y localidades agotadas, nunca se vio al Auditorio Nacional tan lleno de gente. La jerarquía de los intérpretes lo mereció totalmente.

 Excelente actuación de Xavier Inchausti y Pablo Saraví junto a la Filarmónica

 

DOS POTENCIAS SE SALUDAN Y PISAN FUERTE

Martha CORA ELISEHT

 

            Sin intención de hacer una paráfrasis de tono político, el título de esta nota refleja fielmente lo acontecido en el octavo concierto del Ciclo de Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA), que tuvo lugar en el Teatro Colón el pasado sábado 1° del corriente bajo la dirección del venezolano Manuel Hernández Silva y donde ambos concertinos de la agrupación actuaron como solistas: Xavier Inchausti (violín) y Pablo Saraví (viola) para ejecutar el siguiente programa:

-          Diario VI: Tres piezas para orquesta- Gerardo GANDINI (1936-2013)

-          Sinfonía concertante para violín y viola en Mi bemol mayor, K.364/320d – Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

-          Sinfonía n°7 en Re menor, Op.70 (“De mis años tristes”)- Antonin DVOŘAK (1841-1904)

  Tras la tradicional afinación de instrumentos, Manuel Hernández Silva hizo su presentación sobre el escenario para comenzar con la mencionada obra de Gerardo Gandini con motivo de homenaje por el 10° aniversario de su fallecimiento. Compuestas originalmente para piano en la década del ‘60, las tres piezas que integran Diario VI (Berceuse, In memoriam y Transfiguración del rondó en La menor de Mozart) fueron orquestadas posteriormente y su estreno tuvo lugar el 7 de Septiembre de 1998 por el compositor al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional. Berceuse (Canción de cuna, en francés) es una obra de carácter íntimo, elaborada con el eco de fraseos en forma romántica, donde la melodía a cargo de la trompeta actúa como hilo conductor. La segunda (In memoriam) está escrita en homenaje a Tomás Tichauer, quien fuera viola solista de la Filarmónica y la Camerata Bariloche y posee numerosos contrapuntos entre piano, arpa, celesta y marimba -muy buena labor de Silvia Dabul, Alina Traine, Juan Ignacio Ufor y Federico del Castillo respectivamente, al igual que la trompeta solista a cargo de Fernando Ciancio-. La obra se cierra con una transfiguración del Rondó en La menor de Mozart, quien fuera uno de los compositores predilectos del músico argentino y donde se aprecian numerosos ecos y retumbos de otros tiempos. Y si bien la música de Gandini es mayoritariamente atonal, el público respondió con un aplauso alusivo.

            La Sinfonía concertante en Mi bemol mayor para violín y viola, K. 364/320d representa una obra emblemática en la producción del genio de Salzburgo, ya que cabalga entre la sinfonía y el concierto. Fue compuesta en 1779 durante uno de los tantos viajes de Mozart entre Mannheim y París. En aquel entonces, las orquestas europeas estaban adquiriendo una mayor complejidad y representó una excelente oportunidad para el compositor austríaco, quien ya venía experimentando con este género. Su instrumentación consta de violín solista (en Mi bemol mayor), viola solista (en Re mayor, con afinación en un semitono ascendente denominado técnica de la scordatura para permitir una mejor calidad de sonido), dos cornos, dos oboes y cuerdas. Consta de tres movimientos (Allegro maestoso/ Andante/ Presto), que fueron ejecutados de manera impecable por la dupla Inchausti/ Saraví, con un perfecto diálogo entre ambos instrumentos solistas y el resto de la orquesta, logrando un impecable equilibrio sonoro. Bien conocidas son las dotes y el desempeño de ambos violinistas y, en este caso, fue un auténtico placer escuchar a Pablo Saraví como violista, donde demostró su ya consabida maestría a cargo de este instrumento. Una ovación de aplausos y vítores coronó el desempeño de los músicos y, en particular, del binomio, quienes decidieron ofrecer un bis: una transcripción para violín y viola del Concierto n°20 de Mozart, que sonó de manera exquisita y sutil. Una vez más, la dupla Inchausti/ Saraví se llevó los laureles e hizo delirar al público.    

            Basada en la Sinfonía n°3 de Brahms y compuesta por encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres en 1885, la Sinfonía n°7 en Re menor, Op.70 de Dvořak es, quizás, la más romántica de las nueve obras de dicho género. En aquel entonces, el pueblo checo asistía al Teatro Nacional de Praga para apoyar mediante la expresión musical las luchas políticas de su nación. Rápidamente, Dvořak se hizo eco y, ante el encargo de esta nueva sinfonía, decidió que su obra iba a tener un carácter fuertemente nacionalista y patriótico, tal como lo manifiesta en uno de sus escritos: “No puedo pensar en otra cosa más que en el encargo de Londres en este momento. ¡Quiera Dios que esta música checa mueva al mundo! El primer tema de mi nueva sinfonía sonaba dentro de mi mente como un tren festivo que traía a nuestros campesinos de Pest” (en referencia a una de las dos ciudades de la capital húngara). Sin embargo, dos nuevas desgracias golpearon fuertemente al músico: la muerte de su madre y la de su hijo mayor, a las cuales se sumó el deceso de Bedrich Smetana. De ahí deriva el nombre de la sinfonía, escrito al pie de página del 2° movimiento: “De mis años tristes”. Su estreno tuvo lugar en el St James´s Hall en Londres en 1885 con el autor al podio y gozó de tal éxito que se representó al año siguiente en New York y luego, en Berlín. Consta de 4 movimientos (Allegro maestoso/ Poco adagio/ Scherzo: vivace- poco meno mosso/ Finale: Allegro), que fueron ejecutados de memoria por Hernández Silva. El venezolano es un experto en la materia -su versión de la Sinfonía n°8 en 2019 al frente de la Filarmónica fue magistral- y lo demostró con creces en la presente versión, donde el Allegro maestoso inicial en 6/8 sonó realmente turbulento y dramático en el tutti orquestal, donde la tensión llega a su clímax para luego, pasar al Poco adagio de carácter triste y melancólico, donde el pizzicato de los violines resalta la melodía a cargo del corno -muy buena actuación de Martcho Mavrov-. El Scherzo posee una bellísima melodía típica de la región de Bohemia en 6/4, mientras que en el Allegro final, la melodía en Re menor es similar a la del 1° movimiento y presenta dos temas: el primero, introducido por el clarinete y la trompa (muy buen desempeño de Mariano Rey y Mavrov al respecto), y el segundo, a cargo de las cuerdas en tiempo de marcha, con ribetes profundamente dramáticos, que representan la resistencia del pueblo checo al yugo opresor. Por otra parte, todos los solistas de los principales grupos de instrumentos tuvieron la oportunidad de lucirse para ofrecer una excelente versión de esta bellísima sinfonía.

            A pesar de haber sido una de las mejores actuaciones de la Filarmónica durante este año y de las advertencias previamente al inicio del concierto de apagar -o silenciar- los teléfonos celulares, nunca falta un/a energúmeno/a que se olvida de hacerlo, lo que motivó a Hernández Silva a interrumpir la ejecución -por breves instantes- de la obra de Gandini. No se sabía si eran notas a cargo de la celesta -ya que sonaba muy similar- hasta que el director se dio cuenta. Fue el único detalle capaz de opacar un concierto que fue brillante de cabo a rabo en toda su dimensión, al igual que los cada vez más frecuentes aplausos entre movimientos. La calidad bien entendida empieza por casa y son normas que se deben respetar para favorecer tanto a los intérpretes como a la audiencia

 

Muy buen concierto de la Orquesta de Cámara del Congreso en el Espacio del Molino

 

CON LO MEJOR DEL ALMA GUARANÍ

Martha CORA ELISEHT

 

            Uno de los atractivos de programa de conciertos de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación es organizar conciertos temáticos en los cuales, no sólo se representa música de compositores nacionales, sino también de compositores de países limítrofes. En este caso, le tocó el turno a la hermana República del Paraguay en el concierto ofrecido por dicha agrupación el pasado viernes 30 de Junio, titulado “PARAGUAY ORQUESTAL” bajo la dirección de Diego Sánchez Hasse y que contó con la presencia del guitarrista Sergio Puccini como invitado para ejecutar el siguiente programa:

-          “Piezas infantiles” (orquestación de Nahuel Valle)- Alberto GINASTERA (1916-1983)

-          “Confesión, página de álbum” (orquestación de José Bragato)- Agustín Pío BARRIOS (1885-1944)

-          “La Catedral” (orquestación de José Bragato)- Agustín Pío BARRIOS (1885-1944)

-          Variaciones guaireñas sobre un tema paraguayo- Diego SÁNCHEZ HASSE (1970)

-          “Karaú jeroky” (Danza del karaú) (estreno mundial)- Diego SÁNCHEZ HASSE (1970)

-          Sinfonía para cuerdas (versión orquestal del Cuarteto para cuerdas en Sol mayor, Op.3)- Emilio BIGI (1910-1969)

En vez de hacerlo en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional, en esta ocasión se utilizó el Espacio del Molino, cuya sala posee una muy buena acústica. Tras el ingreso de los músicos y la tradicional afinación de instrumentos a cargo del concertino Pablo Pereira, Diego Sánchez Hasse hizo su presentación en el podio para comenzar con la mencionada obra de Ginastera con motivo del 40° aniversario de su fallecimiento. Son tres miniaturas compuestas originalmente para piano en 1942 sobre temas infantiles (Antón Pirulero/ Chacarerita/ Arroz con leche) y en esta ocasión se utilizó un arreglo para cuerdas de Nahuel Valle, que sonó muy bien y muy compacto desde su inicio con un pizzicato a cargo de los violoncellos y contrabajos hasta que los violines y violas toman el tema principal. Este motivo se repite en el Arroz con leche, mientras que la Chacarerita es una miniatura basada en dicho ritmo folklórico de noroeste argentino. Tras los aplausos, el director guaraní se dirigió al público para realizar algunos comentarios sobre los compositores de su tierra natal.

Oriundo de San Juan Bautista de las Misiones, Agustín Pío Barrios -conocido popularmente como Mangoré- fue un compositor emblemático de la música paraguaya y un guitarrista eximio. No en vano recibió el apodo de “el mago de la guitarra” y, por lo tanto, la mayor parte de su obra está escrita para dicho instrumento. Estudió en Corrientes y Buenos Aires en 1912 y, posteriormente, en Uruguay, Brasil (1916) y Chile hasta su retorno a Paraguay en 1922. Dentro de sus obras más notables compuestas en esta etapa de su vida se encuentran La Catedral (1921), Las Abejas (1921), Estudios y Preludios y Confesión, página de álbum (1923). El músico argentino José Bragato realizó el arreglo para guitarra y orquesta de cuerdas de las obras comprendidas en el siguiente programa, que le fueron entregadas al maestro Sánchez Hasse durante una de sus visitas a Buenos Aires. La primera es una obra de neta impronta romántica, con bella línea melódica, que permite el lucimiento del solista en el punteo y el cantábile tras la introducción de la melodía por parte del violoncello -muy buena labor de Mariana Levitin-. Por su parte, la orquesta tuvo una buena profundidad y equilibrio sonoro, con un muy buen desempeño por parte del contrabajo en el contrapunto. La segunda fue compuesta originalmente para guitarra en 1921 y hace alusión a la Catedral de Villarrica. Posteriormente, Barrios la revisa en 1939 y consta de tres movimientos: Preludio/ Andante religioso/ Allegro solemne, que fueron ejecutados perfectamente por Sergio Puccini. El arreglo de Bragato permite el lucimiento de la guitarra al poner las cuerdas en pianissimo en el Andante solemne final en 6/8, sonando de manera ondulante.

Para finalizar la primera parte, Diego Sánchez Hasse presentó la primera de las dos obras de su autoría: Variaciones guaireñas sobre un tema paraguayo, compuestas en Villarrica en 2003 en homenaje a otro gran compositor guaraní: Félix Pérez Cardozo (1908-1952), nacido en Hyaty (Guairá) y fallecido en Buenos Aires. No sólo fue un gran arpista, sino también el autor de la célebre melodía Pájaro Campana, sobre la cual se basa la obra de Sánchez Hasse- casualmente, también oriundo de dicha región-. La versión original es para orquesta sinfónica, pero, en este caso, se realizó una transcripción para orquesta de cuerdas con una particularidad: primero, se escuchan las variaciones, y luego, se desemboca en el tema principal (Pájaro Campana). Además de las variaciones a cargo de las cuerdas, la obra es ejecutada por la guitarra como acompañante. Al entrar en el tema principal, se escucha un efecto strappata (golpes de percusión sobre la madera) en violoncellos y contrabajos en contrapunto con la guitarra. Muy buena labor de la agrupación y el solista al respecto, que fue aplaudida por el público.

La mayoría de las composiciones de Diego Sánchez Hasse se basan sobre temas históricos y leyendas de su país. En esta ocasión y, en calidad de estreno mundial, se presentó la Danza del Karaú (Karaú jeroky), compuesta durante el transcurso del corriente año y basada en la leyenda homónima de esa ave de la selva paraguaya, que se caracteriza por presentar un canto triste al atardecer. Según el relato, Karaú era un joven cuya madre estaba muy enferma y salió a buscar remedios para ella. Como le gustaba mucho bailar, en el camino encontró una fiesta y se puso a bailar con Yerutí, la mujer más hermosa de la fiesta. Aparece un forastero, quien le avisa que su madre se está muriendo y que debe abandonar la fiesta lo antes posible, a lo cual, Karaú le responde “el que se murió ya está muerto, y el vivo sigue vivo. Ya habrá tiempo para llorar”. El forastero regresa trayendo la triste noticia: la madre de Karaú ha muerto. La orquesta se prende fuego y, herido por el dolor y el remordimiento, el joven comienza a llorar amargamente. Por ser un mal hijo, el dios Tupä lo transforma en un pájaro negro, condenado a llorar al borde de los arroyos y esteros. En la versión orquestal, Karaú está representado por el solista guía de segundo violín; Yerutí, por el primer violín, y el forastero, por la viola. Comienza con un efecto chicharra en violines y violas, al cual se le suma posteriormente el resto de la orquesta hasta la introducción del protagonista -excelente labor de Catriel Galván al respecto, al igual que Pablo Pereira como Yerutí y la violista Mercedes Sánchez como el forastero-. Otros efectos que brindan colorido a la obra son el strappata en todos los instrumentos y el pizzicato borto en violines y violas hacia el final. Una obra muy buena, donde la labor del director y los músicos se vio coronada por numerosos aplausos y vítores; especialmente, en el caso de los solistas.

Otro compositor paraguayo emblemático -e injustamente olvidado en su tierra natal- fue Emilio Bigi, quien estudió en Asunción y se perfeccionó en Buenos Aires. No sólo compuso canciones folklóricas y populares, sino que también sobresalió en el ámbito de la música académica con Renacer guaraní, Aires Nacionales, Poema Sinfónico y su obra más emblemática: el Cuarteto para cuerdas n°3 en Sol mayor, que fue la obra de cierre del presente concierto y de la cual se presentó una versión para orquesta de cuerdas. Consta de tres movimientos: Allegro moderato (en ritmo de polka) / Lentamente (rondó en ritmo de guarania) y Allegro (en ritmo de polka). Su línea melódica es netamente litoraleña, con rico cromatismo tonal y cuya versión fue ejecutada de manera estupenda por la orquesta. Un rescate muy valioso por parte de la orquesta y una gran labor de Sánchez Hasse al podio, que se tradujo en numerosos aplausos y vítores por parte del público.

Independientemente de los lazos históricos y la frontera compartida con Paraguay, también existe una hermandad en la música entre ambos países. La mayoría de los compositores paraguayos -tanto del ámbito popular como del académico- han estudiado, trabajado y vivieron muchos años en Argentina y, tal como se pudo apreciar en esta crónica, muchos de ellos también se han perfeccionado en nuestro país. Por lo tanto, este concierto posee el gran mérito de rendir un homenaje a una nación hermana rescatando lo mejor de su música, tan bella como injustamente olvidada.