Llegado desde Estonia, el Maestro Andrés Kaljuste junto a la Tallinn Sinfonietta (Foto) y al Estonian Philarmonic Chamber Choir lució en un programa para nada convencional. Magnífica toma de la Sra.Liliana Morsia suministrada por Prensa del Mozarteum Argentino.
BRILLANTE CIERRE DE
TEMPORADA
Mozarteum
Argentino, temporada 2025. Concierto de cierre. Presentación del Estonian Philarmonic Chamber Choir junto a la Tallinn Sinfonietta. Director:
Andrés Kaljuste. Programa: Obras de Mozart y Part. Teatro Colón, 24 de
Noviembre de 2025.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
En lo que
finalmente significó un brillante cierre de temporada, el Mozarteum Argentino
presentó en el retorno de la octava fecha a sus abonos al Estonian Philarmonic
Chamber Choir, agrupación fundada en 1981 por quien hoy es su actual titular el
Maestro Andrés Kaljuste, acompañado por la Tallinn Sinfonietta, una agrupación
de gestión privada surgida en el año 2009.
Al leer el programa de mano, nos enteramos
que tanto los conjuntos como el director cuentan con una muy nutrida foja de
servicios, ya sea actuando en su país de
origen como en festivales y salas del hemisferio norte, lo que de por sí no ha
hecho más que incentivar el interés por la audición. El repertorio elegido
abarcó a dos creadores ubicados a siglos de distancia uno del otro: Mozart y Arvo
Part, este último en el año del nonagésimo aniversario de su nacimiento.
El concierto se inició con el poco
frecuentado “Adagio y fuga en Do menor” de Mozart, el que se basa en la Fuga
para dos pianos en Do menor K.426. El gran compositor austriaco tomó como punto
de partida dicha composición para transformarla de dos pianos a una
orquestación para violines, viola y bajo, anexándole para su inicio un Adagio
y, finalmente, llega a nosotros orquestada para las cuerdas usuales. Más allá
de un inicio un tanto impreciso, la interpretación fue acomodándose hasta
llegar a un final muy sentido y elocuente. La cuerda tiene el magnífico sonido “mate”
típico de las agrupaciones europeas y notable tersura.
Ya con la
participación de una gran parte del coro, pudo apreciarse el “Stabat Mater” de
Part, en donde quedó expuesto el fortísimo contraste entre ambos creadores.
Siguiendo el rito litúrgico tradicional en latín, Part se expresa de forma
directa, vehemente y sin concesiones. La tensión dramática fluye a torrentes y
expone en carne viva el dolor de una madre viendo morir a su hijo. La amalgama
sonora lograda por el Mtro. Kaljuste entre voces y cuerdas ha sido magnífica, a
punto tal que mantuvo en tenso silencio al público que lo quebró cuando el
director hizo el gesto inequívoco de que se llegó al final de la obra. Surgieron
desde la masa coral voces de soprano, tenor y contralto, siendo la primera de
ellas de una finísima técnica, con un expresividad tan cristalina que no hacía
más que enfatizar el fresco dramático.
Tras este primer triunfo, y con la formación
coral completa, surgió sereno, expresivo y por momentos muy introspectivo el “Ave
Verum Corpus” K. 618 de Mozart, como para que la concurrencia tuviera un
remanso tras la anterior vehemencia. Las
agrupaciones lucieron magníficas ante los requerimientos del director.
Luego del intervalo, se apreció una segunda
parte íntegramente Part, iniciada por el Coro que entonó a Capella “Which was
the son of..” (Quién era hijo de), basado en evangelio según San Lucas. El
Estonian Philarmonic Chamber Choir lució en estupenda forma, con impecable
ajuste y respuestas superlativas de todos sus integrantes.
Otro de los altos momentos del concierto lo dio
el “Cantus In Memoriam de Benjamin Britten” para cuerdas y campana. El tañido marca el inicio, el desarrollo y el
final para una composición en la que las cuerdas sostienen el discurso graficando
tristeza y melancolía.
El cierre
se dio con una notable versión de Adam’s Lament (Lamento de Adan tras su
desobediencia) sobre textos de Silohuan de Athos, Monje Ruso. Nuevamente una
perfecta amalgama lograda por Kaljuste
hizo que la concurrencia se mantuviera en completo silencio y que en el
final, nuevamente de manera espontánea, bajara una cerrada ovación, que marcó
además el interés que el público mantuvo para conocer obras que tal vez hayan llegado
por vez primera a la Argentina. Fue así como que el maestro Kaljuste decidió
ofrecer un”bis”, que no fue brillante pero que tuvo toda la belleza: del propio
Part una Canción de Cuna Estoniana, digno broche de oro para un concierto formidable.
Otro hito del Mozarteum. Su público, agradecido.
Donato Decina
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