lunes, 28 de septiembre de 2026

 CONSOLIDANDO LA RENOVACION DEL REPERTORIO



Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Solista: Verónica Cangemi (Soprano). Programa: Obras de Wagner, Beethoven y Richard Strauss. Palacio Libertad, Auditorio Nacional: 25 de Setiembre de 2026.



NUESTRA OPINION: MUY BUENO.


  Esta nueva presentación de la Sinfónica  Nacional en el Auditorio Nacional trajo la novedad de dos rescates de partituras rara vez frecuentadas en programas de concierto y el debut de la reconocida soprano Verónica Cangemi abordando tres páginas específicas para la forma concierto de dos grandes de la música, en especial la ópera, con un muy buen resultado en el balance final.


  Con la guía una vez más de su principal director invitado, Emmanuel Siffert, la orquesta inició el concierto con una muy lúcida interpretación de la Segunda Obertura de Concierto de Richard Wagner, la que rara vez es escuchada en vivo. Al ser apreciada, es indudable que, dada su estructura, el compositor toma como referencia a Carl María Von Weber. No es casualidad, dado que la composición data de 1832, apenas unos años después del fallecimiento del compositor, guía para muchos creadores alemanes aun años después de su desaparición física. También, en su última parte, es fácil detectar melodías que son el germen posterior de pasajes de sus óperas, por lo que al igual que muchas veces ocurre en obras de Mozart o Beethoven por ejemplo, aquí con Wagner esas cosas transcurren de la misma forma. Siffert logró un ensamble perfecto con un muy buen equilibrio sonoro y respuestas precisas de todos los sectores de la Orquesta. Entiendo que merece una nueva versión en un plazo no muy lejano.


 Con la participación de la Soprano Verónica Cangemi, la que en sus propias palabras anunciaría luego al público que esta era su primera presentación junto a la Sinfónica Nacional, se presentó una muy buena versión de “Ah, Perfido!”, Op. 65 de Beethoven con recitativo en el que se utilizó  un fragmento de “Achille in Sciro” de Metastasio y en el aria un texto de autor anónimo. En esos textos una mujer traicionada por su amor se encuentra en la duda entre pedir el castigo o la piedad para Este. Obra de 1796, es clara la influencia que Mozart y Haydn han ejercido en el gran genio de Bonn. El tratamiento orquestal es el de una formación reducida. Siffert supo acompañar y estar atento al decir y al fraseo de Cangemi quien con soltura y timbre fresco y  redondeó una de las mejores versiones que quien escribe haya escuchado en la sala de conciertos.



  Tras una breve pausa, el binomio Cangemi-Siffert retornó al escenario para abordar dos páginas de Richard Strauss: “Setiembre” (Op. Póstumo) y “Morgen” (N° 4 del Op.27). Aquí tuvimos las dos caras de la moneda, ya que en la primera si bien Cangemi mostró una saludable decisión de expresar y emplear sus recursos vocales de manera bien administrada, por la orquestación misma y más allá del esfuerzo del Maestro en mantener contenido al conjunto, la música misma lleva a una emisión que por instantes cubrió por completo a la voz de la intérprete en lo que tal vez ha sido el punto más bajo de la noche. En cambio, acompañada de modo magnífico por el solo de violín de José Daniel Robuschi, la prestancia de Lucrecia Jancsa en el arpa y un impecable acompañamiento desde el pianissimo de toda la orquesta, Cangemi logró una magnífica interpretación de “Morgen” que se recordará en mucho tiempo tanto como su “Lascia qui io Pianga” de “Rodelinda” de Haendel en el Colón. Aquí sí, la justa ovación del público reconoció la dilatada trayectoria de la intérprete.


  Para la parte final, Siffert y los músicos acometieron la Sinfonía en Do, Op. 29 de Wagner, coetánea de la Obertura de Concierto interpretada en el comienzo. Si la primera es “Weberiana”, esta sinfonía reconoce en la inspiración de Wagner a la Séptima de Beethoven y a la Novena, “La Grande”, de Schubert . Momentos chispeantes en el movimiento de apertura, más lento y reflexivo en el segundo movimiento y dos tiempos finales de brillo y enjundia hacen de esta obra una página que al menos debe ser escuchada alguna vez para tener una idea acabada de todo el universo sonoro wagneriano. La versión de Sieffert  fue brillante y sumamente ajustada con notables intervenciones de todos los sectores de la orquesta. Aquí si el público recibió de manera calurosa la interpretación para que, sorprendiendo a propios y extraños, Cangemi y Siffert retornaran al escenario para  repetir “Morgen”, final impensado pero sumamente delicado y efectivo.


  También ese dejo de melancolía que deja la canción sirvió para agradecer la labor de Patricia da Dalt quién luego de 37 años se retiró de la Sinfónica Nacional. Sabemos que es una hasta pronto, porque esta brillante intérprete seguirá entregándonos desde otros ámbitos artísticos lo mejor de su arte.



Donato Decina 


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