martes, 2 de julio de 2024

 





Dos Embajadores de la Música Brasileña, el pianísta Jean Louis Steuermann  y la figura de la noche, el Mtro.Isaac Karabtchevsky titular de la Petrobras Sinfónica, cuyos miembros aparecen el fondo de la foto. Créditos:Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.




ISAAC KARABTCHEVSKY MAS VIGENTE QUE NUNCA

 

Teatro Colón, temporada 2024. Sexto concierto extraordinario. Actuación de la Orquesta Petrobras Sinfónica, Director: Isaac Karabtchevsky. Solista: Jean Louis Steuerman (Piano). Programa: Obras de Rachmaninoff y Villa-Lobos. 01 de Julio de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  En el año 1990, el Maestro Juan Carlos Zorzi (Tal vez mi primer amigo importante que la música me legó) me comentaba en ocasión de la visita que la Orquesta Sinfónica Nacional iba a realizar a Montevideo (Uruguay) bajo su Dirección, que seleccionó la “Pampeana Nº 3” de Alberto Ginastera porque la Argentina debía estar representada por un “Pezzo Grosso”. No cabe duda de que en igual línea de pensamiento debemos ubicar al insigne maestro Brasileño Isaac Karabtchevsky al seleccionar al más grande músico de su tierra, Don Heitor Villa-Lobos, con dos obras fundamentales de su extensa producción las “Bachianas Brasileiras” Nºs. 9 y 4 (en ese orden). Este gran Maestro, al que hemos tenido la oportunidad de apreciar en reiteradas ocasiones al frente de Ntras. orquestas (en mi caso desde hace 38 años donde conduciendo a la Filarmónica de Buenos Aires  acompañó el debut de Ivo Pogorelich en la Argentina con el Concierto N1 de Tchaickovsky), llegó a Buenos Aires con un conjunto que está cumpliendo 50 años desde su fundación, del que hace 20 es su titular y que está ”sponsoreado” por la principal petrolera de Brasil, por eso se llama “Petrobras Sinfónica”, y al momento de anunciar los bises del Concierto el Maestro resaltó dicho “sponsoreo” y los beneficios que el mismo trae para la cultura (Siempre pensé en ello para Ntro. País, basta mencionar a modo de ejemplos  la recordada “Bienal Juvenil Shell”, la Orquesta Juvenil “Pan American Energy” la actual Orquesta de “Aeropuertos Argentina 2000”, la Orquesta de “Radio Amadeus”, auspicios del “Grupo Techint” y hasta algunos aportes hechos por Y.P.F. Con una ley clara de Mecenazgo a nivel Nacional se podrían incrementar dichos aportes). Pues bien, el resultado es que la Orquesta es un conjunto de suma excelencia, con un nivel estupendo en sus atriles y que el maestro demostró ser un exquisito intérprete de Villa-Lobos revelándonos, detalles, sonoridades, tempi, dinámica de interpretación y una profundidad nunca aquí apreciada. Las “Bachianas Brasileiras” ofrecidas en manos de Karabtchevsky resultaron ser una verdadera “delicatessen” desde la Intensa Nº 9 para Orquesta de Cuerdas conformada por un “Preludio” y una “Fuga” interpretadas sin solución de continuidad hasta la celebérrima Nº 4 , desde la sublime entrada de las cuerdas en el “Preludio” de Inicio en donde lució el Concertino con un solo memorablemente expuesto, el color del “Coral” en donde Villa-Lobos plasma una obra pictórica puesta en música, la belleza de la rítmica “Aria” a partir del estupendo solo inicial del Trombón y el brillo de la gran “Dansa” final. Si Villa-Lobos es el artista que plasmo tanta belleza en el pentagrama, Karabtchevsky es el Orfebre que supo revelar junto al conjunto por El dirigido el camino que lleva a tanta belleza. Quedará guardado en los oídos de quienes estuvimos en el Colón  esta noche el sonido maravilloso de la Petrobrás interpretando Villa-Lobos bajo la guía de este gigante sudamericano de la dirección orquestal.

 

  El concierto se inició  con una correcta versión del concierto Nº 2 para Piano y Orquesta, Op. 18 de Rachmaninoff en la que el Maestro Brasileño Jean Louis Steuermann, bien conocido por Nosotros, fue el solista. No cabe duda que en esta visita al Colón, se trajo a lo que los visitantes han considerado los mejores exponentes de Brasil. Se sabe que el Mtro. Steuermann  tiene a Rachmaninoff como uno de sus preferidos y es recordada su intervención hace algunos años atrás en el abono de la Filarmónica haciendo el Concierto Nº 1 bajo la guía de Carlos Vieu, tanto como el de venir de emergencia para el abono del Mozarteum Argentino a cubrir a Leif Owe Andsness quien sufrió una seria indisposición estando ya en Buenos Aires por la que debió retornar de urgencia a Europa. En esta oportunidad apreciamos a dos Maestros que se entienden con gestos y miradas, en donde uno lo acompaña sabiendo donde debe atacar, esperar cuando algún pasaje es más lento de lo habitual y en donde se producen los encuentros y el otro que sabe dónde están sus límites,  cual es la digitación y como con mucho oficio se resuelven los pasajes de bravura. Que hubieron algunas imprecisiones por supuesto, pero el fondo de la obra siempre estuvo presente y jamás se perdió de vista.

 

  Registramos tres bises. El primero una obra en tiempo de Tango anunciada por Steuermann en voz muy baja que no permitió saber el autor, pero que era más bien de corte “a la Europea”. Los otros dos de la Orquesta haciendo honor a su patria. El primero “Tico-Tico no Fuba” de Abreu en el arreglo orquestal que también Daniel Barenboim utilizó dirigiendo a la Filarmónica de Berlín y el otro un motivo popular del Noreste Brasileño para  que el Romance del público con Karabtchevsky y la Petrobras Sinfónica fuese definitivo.

 

Donato Decina

domingo, 30 de junio de 2024

 

HILACION HISTORICA QUE TRANSCURRIO POR CARRILES PREVISIBLES

 

Teatro Colón, Temporada 2024. Octavo Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Srba Dinic. Solistas: Denis Golovin (Viola), Mariano Rey (Clarinete). Programa: Obras de Von Weber, Bruch y Schumann. 29 de Junio de 2024.

 

NUESTRA OPINION: BUENO.

 

  Tras el comprometido programa contemporáneo ofrecido la semana pasada,  la Filarmónica de Buenos Aires, esta vez bajo la dirección del bien conocido y valorado Maestro Srba Dinic, se presentó con un programa que estableció una perfecta hilación entre el Romanticismo y el Post-romanticismo con un resultado final de versiones dentro de la corrección pero que llamativamente alcanzaron al destaque solo por instantes.

 

  El comienzo estuvo marcado por la interpretación de la Obertura de la ópera “Der Freischütz” de Carl María Von Weber, la que está construida a partir de los pasajes fundamentales de los protagonistas dentro de la obra, la que fue expuesta con corrección a partir de ataques seguros. Sin embargo, llamativas imprecisiones dentro de la fila de cornos al comienzo de la página hicieron que el resultado final quedara un tanto deslucido a partir de esta situación.

 

  El concierto continuó con otra rareza de la producción de Max Bruch a 24 horas de que la Sinfónica Nacional expusiera la también poco frecuentada Sinfonía Nº 2. En este caso se trató del Concierto para Clarinete y Viola en Mi menor, op. 88 en el que los solistas fueron ese extraordinario intérprete llamado Mariano Rey y Denis Golovin, solista de Viola de la Orquesta. La obra tiene los habituales elementos del concierto: Tres movimientos, pasajes de estilo “Brahmsiano” (Al modo del “Doble concierto”) y momentos reservados a cada solista con cadencias conjuntas. Fue un verdadero deleite escuchar a Mariano Rey en sus intervenciones. Versátil, dueño de un refinamiento y de seguridad plena terminó por destacarse ampliamente. Golovin tiene buen sonido aunque un tanto chico, buena técnica y supo amoldarse con su compañero y el conjunto. Dinic por su parte guió muy bien a la Filarmónica cuidando en todo momento los desbordes y que los solistas tuvieran el merecido realce. Tras unos breves aplausos los intérpretes regresaron para ofrecer al público un dúo de Shostakovich en donde aquí sí se encontraron en perfecta amalgama y a la par, siendo merecidamente ovacionados por el público.

 

  La Segunda parte  encontró a la Filarmónica en una versión de la Sinfonía Nº 4, op.120 de Robert Schumann en la que llamativamente Dinic empleó  tiempos contrastantes que fueron desde lo “ralentado” hacia la total dinámica. Puede rescatarse dentro de este panorama el estupendo solo de Violín brindado por el Concertino Xavier Inchausti en el segundo movimiento y todo el cuarto movimiento que fue lo más logrado por el conjunto en toda la noche. Tal vez poco, pero lo suficiente para destacarlo.

 

Donato Decina

 

LO INFRECUENTE, MUY BIEN HECHO

 

Orquesta Sinfónica Nacional, Temporada 2024. Concierto. Director: Emmanuel Siffert. Solista: Luis Roggero (Violín). Programa: Obras de Lalo y Bruch. Auditorio Nacional, 28 de Junio de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  En una nueva presentación dentro del ciclo del cte. año, la Sinfónica Nacional se presentó en el Auditorio Nacional del CCK una vez más bajo la conducción del Mtro. Emmanuel Sieffert,  para abordar un programa integrado por una página a mi entender injustamente olvidada más otra muy poco frecuentada de un gran compositor. Veamos entonces que ocurrió a lo largo del concierto.

 

  La velada marcó el regreso como solista de Luis Roggero,  por muchísimos años primer violín concertino del conjunto. En esta ocasión fue un intérprete de lujo de la “Sinfonía Española” de Eduard Lalo con un brillante acompañamiento de la Orquesta que siguió a la perfección las precisas indicaciones del Mtro. Siffert.  Manejo total del “pianissimi”, las sutilezas y muy seguros ataques, hicieron de este trabajo una actuación consagratoria con una obra que merecería estar con mucha mayor frecuencia en los atriles. La euforia del público se impuso y logró sacarle al solista un Bach a modo de bis en una interpretación muy sentida. Lamentablemente al llegar al final en el que Roggero fue extendiendo el acorde hasta llegar a  su total extinción, algunos comenzaron a aplaudir. Pareciera que los silencios no se toleran.

 

  En la segunda parte se pudo apreciar la poco frecuente Sinfonía Nº 2 de Max Bruch. Escrita en tres movimientos, impregnada de total influencia “Brahmsiana”, la página respeta los cánones del post-romanticismo y transcurre dentro de los carriles habituales sin llegar a las alturas del Concierto para Violín y Orquesta o de “Kol Nidrei”. El Maestro Siffert concertó una versión en la que buscó realzar muchos momentos de la partitura, incluso en instantes en donde había poco para destacar, haciendo un esfuerzo por demás valorable, revelándonos un trabajo con aristas interesantes pero con pocas innovaciones dentro del género. Valió la pena conocerlo, salir de lo habitual y rescato la labor del Maestro que logra extraerle a la Sinfónica Nacional un bellísimo sonido para redondear muy buenos trabajos.

 

  Donato Decina

jueves, 27 de junio de 2024




Los Compositores Eliel Garberi, Cristian Axt y Julio Viera ovacionados por el público, el maestro Ezequiel Silberstein y los Miembros de la Orquesta Nacional de Música Argenntina "Juan de Dios Filiberto" al Término del Concierto en el Auditorio Nacional.







 Muy buen concierto a cargo de la Orquesta “Juan de Dios Filiberto” en el CCK


LOS MEJORES HOMENAJES SE HACEN EN VIDA

Martha CORA ELISEHT


Dentro de los organismos pertenecientes a la Dirección Nacional de Elencos

Estables (DNEE), existen dos de sus organismos sinfónicos cuyo objetivo es difundir y

promocionar la música de autores argentinos: la Orquesta Sinfónica Nacional y la

Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”. Esta última se

presentó bajo la dirección de Ezequiel Silberstein el pasado miércoles 26 del corriente

para ofrecer un concierto formado íntegramente por obras de compositores vernáculos

en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (CCK), con participación de los

siguientes solistas: Natalia González Figueroa (piano) y Martín Caltabiano (narrador).

El programa estuvo compuesto por las siguientes obras:

- Concierto n°1 para piano y orquesta “Girando Argentina”- Cristian AXT

- “La noche boca arriba”- Julio VIERA

- “Crónica Norteña”- Eliel GARBERI


Nacido en Buenos Aires y radicado desde hace algunos años en Viena, Cristian Axt

es un notable pianista, productor y compositor, cuya música se caracteriza por la fusión

de varios géneros (neoclásico, contemporáneo, experimental, música de películas, etc.),

utilizando principalmente elementos y ritmos folklóricos argentinos, como lo demuestra

en su Concierto n°1 para piano, orquesta y bombo legüero. Fue compuesto en 2008 y se

estrenó localmente en 2009 por la Orquesta de Cámara de Rosario dirigida por Lucio

Bruno Videla, con la participación de Natalia González Figueroa al piano y Fabián

Fábrega al bombo. En este caso, se presentó en calidad de reestreno local, donde tanto la

pianista como el solista de percusión tuvieron una notable labor desde los primeros

compases, donde el piano se ensambla con la orquesta en los tres temas del concierto. El

primero -en ritmo de zamba- se caracteriza por tener una muy buena línea melódica que

se desarrolla mediante una serie de variaciones a cargo de los diferentes instrumentos,

mientras el bombo marca el ritmo. El segundo es más lírico, donde el piano lleva la

melodía en un cantábile para desembocar en el último tema en ritmo de malambo, que

permite el lucimiento de los instrumentos solistas y las cuerdas para cerrar con una

recapitulación donde se vuelve al tema inicial. El desempeño de Natalia González

Figueroa y de Ezequiel Silberstein fue soberbio y, una vez finalizada la obra, se invitó al

compositor -quien se encontraba presente en la sala- a subir al escenario.

Nacido en 1943, Julio Viera es un destacado compositor y profesor de composición.

Se graduó en 1972 como Licenciado en Música -con especialización en Composición-

en la Universidad Católica Argentina, donde posteriormente, fue designado Profesor

Titular de Composición en la Facultad de Música dependiente de dicha universidad.

También fue profesor de Composición y Orquestación en la Universidad Nacional de La


Plata, entre otros cargos. Ganador del Premio KONEX de composición en 2009, sus

obras han sido interpretadas en Europa, Japón y Estados Unidos y se caracterizan por su

estilo modernista. Basada sobre el cuento homónimo de Julio Cortázar -publicado en

1955 en Final del Juego-, La Noche boca arriba representa una ilustración musical

sobre dicho relato, donde los efectos sonoros traducen el plano onírico que sufre el

protagonista del cuento, sumergido en un estado de confusión mental por haber sufrido

un accidente automovilístico, que se mezcla con un guerrero azteca que ce prisionero de

los toltecas. A medida que las inflexiones de voz del narrador van cambiando y se hacen

más intensas, la música aumenta en intensidad. El ensamble entre la música y el relato

ha sido muy bueno, merced a la voz de Martín Caltabiano y a la precisión de entradas y

manejo de tempi por parte del director. Al finalizar, también se lo invitó al compositor -

que se encontraba presente en la sala- a subir al escenario y saludar al público.

Oriundo de Santos Lugares, Eliel Garberi es un joven pianista, compositor y

arreglador egresado del Conservatorio de San Martín. Ha ganado el Primer Premio de la

Asociación Argentina de Compositores en 2022 por su obra Neblinas -con motivo de

cumplirse los 40° años de la gesta de Malvinas- y en 2023, se produjo el estreno

mundial de Crónica norteña en la misma sala, donde también participó la Orquesta

Nacional de Música Argentina bajo la dirección de Sebastián Giraudo. Compuesta en

2020 como una obertura fantasía, narra la gesta patriótica del general Manuel Belgrano

al frente del Ejército del Norte. Es una obra de línea melódica neoclásica, cuya apertura

está a cargo del solo de clarinete con trémolo en cuerdas, seguido de un contrapunto

entre fagot y contrabajo. Posteriormente, se escucha una cadencia a cargo de los

violines en ritmo de carnavalito y zamba, alternando con ritmos del folklore norteño

antes del tutti orquestal. Una fanfarria a cargo de los cornos anuncia la batalla luego del

redoble de tambor. Estos temas se repiten alternadamente hasta la coda final, que

anuncia el triunfo de las fuerzas patriotas mediante una sonoridad brillante, donde se

puede apreciar un insert del Himno Nacional Argentino. La orquesta volvió a ofrecer

una muy buena versión tras la cual, se aplaudió al compositor -que se encontraba

presente en sala- y a quien también se invitó a pasar al escenario. Pero aquí se dio una

particularidad: todos los compositores se encontraban presentes. Por lo tanto, Ezequiel

Silberstein los invitó a subir al escenario para que el público los aplaudiera.

Pese a que no hubo tanta afluencia de público como en otras ocasiones, se trató de

un concierto muy bueno, formado íntegramente por obras de compositores nacionales

que se encontraban presentes en el auditorio. Un gesto para imitar, ya que el

reconocimiento y el aplauso son el mejor homenaje que un artista puede recibir. Por

ende, los mejores homenajes son aquellos que se reciben en vida.

 


Marianela Nuñez y Federico Fernandez en el momento culminante del Gran Pas de Deux de "La Bella Durmiente del Bosque" Créditos:Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli



Ovación para Marianela Núñez en la última función de “LA BELLA DURMIENTE”


UN SUEÑO HECHO REALIDAD


Martha CORA ELISEHT


¿Quién no ha soñado alguna vez con la fantasía de ser princesa y encontrar el

amor de la mano del príncipe azul?... Afortunadamente, el maravilloso mundo del ballet

lo hace posible y permite volver a vivir esos inolvidables momentos de la infancia.

Dentro de los ballets inspirados en cuentos de hadas, LA BELLA DURMIENTE DEL

BOSQUE no sólo es uno de los más bellos, sino también el sueño de cualquier aspirante

a étoile y la primera contribución entre Piotr I. Tchaikovsky (1840-1893) y el

coreógrafo francés Marius Petipa (1818-1910) merced al pedido del director de los

Teatros Imperiales de Rusia -Iván Vsevolovski- en 1888, quien le encargó la

composición de un ballet que resaltara el esplendor de la dinastía Romanov mediante su

comparación con la corte francesa de Luis XIV.

Este gran clásico de la danza se presentó en el Teatro Colón entre los días 11 al

25 del corriente con coreografía de Mario Galizzi -actuar director del Ballet Estable-,

escenografía de Christian Prego, vestuario de Aníbal Lápiz e iluminación de Rubén

Conde. Las principales figuras del Ballet Estable del Colón estuvieron a cargo de los

roles protagónicos, mientras que, en las funciones de abono, el rol protagónico estuvo a

cargo de Marianela Núñez como primera bailarina invitada del Royal Ballet de Londres.

Carlos Calleja y Ezequiel Silberstein se alternaron en la dirección musical al frente de la

Orquesta Estable y se contó con la participación de numerosos figurantes coordinados

por María Eugenia López más alumnos de la carrera de danza del Instituto Superior de

Arte del teatro (ISATC).

Quien escribe tuvo la oportunidad de asistir a la última representación, que tuvo

lugar el martes 25 del corriente dentro del Abono Nocturno, con el siguiente reparto:

Marianela Núñez (Aurora), Federico Fernández (Príncipe Desiré), Ayelén Sánchez

(Hada de las Lilas), Rocío Agüero (Carabosse), Matías Santos (El Rey), Analía Sosa

Guerrero (la Reina), Julián Galván (Maestro de ceremonias), Gerardo Wyss (Caballero

del Hada de las Lilas), Igor Vallone (Caballero de Carabossse), Ludmila Galaverna,

Paula Cassano, Stephanie Kessel, Beatriz Boos, Eliana Figueroa (Hadas), Marcone

Fonseca, Alan Pereyra, Martín Vedia, Sebastián Bustos, Vinicius Fernandes

Vasconcelos (Caballeros de las Hadas), Alejo Cano Maldonado (Oro), Magdalena

Cortés (Amatista), Candela Rodríguez Echenique (Diamante), Luciano García

(Pulgarcito) y la pareja formada por Yosmer Carreño y Catalina Stutz (El Pájaro Azul y

la Princesa Florise). Asimismo, Stephanie Kessel y Catalina Stutz tuvieron a su cargo

las variaciones del Vals de las Guirnaldas junto a Emanuel Abruzzo y Facundo Luqui.

La dirección musical estuvo a cargo de Carlos Calleja.

La eterna lucha entre el bien y el mal es la constante de este gran clásico de

Charles Perrault (1687), cuyo argumento fuera el elegido por el príncipe Vsevolovski

para encomendar a Tchaikovsky la composición de un ballet en 1888 con coreografía de


Petipa, quien escribió una lista muy detallada de instrucciones respecto de los

requerimientos musicales. Si bien Tchaikovsky se basó en la versión de los hermanos

Grimm sobre dicho cuento, Vsevolovski incluyó en el ballet otros personajes de los

cuentos de Perrault: Caperucita Roja y el Lobo, Pulgarcito, El Gato con Botas,

Cenicienta y El Pájaro Azul. Rápidamente, el compositor puso manos a la obra y

terminó la orquestación en 49 días siguiendo al pie de la letra las indicaciones de Petipa.

Los dos leitmotives que representan el bien y el mal -encarnados en Carabosse y el

Hada de las Lilas, respectivamente- se alternan durante toda la obra y sirven como hilo

conductor de la trama, mientras que en el 3° Acto -Las Bodas de Aurora- se coloca el

foco sobre los personajes de los cuentos de hadas invitados. La princesa es presentada

en sociedad a los 16 años (casualmente, en una etapa como lo es la adolescencia, que

marca la transición de niña a mujer y el hecho de despertar mediante el amor). Desde su

estreno en 1890, la obra tuvo un gran éxito, pero, lamentablemente, Tchaikovsky no

pudo disfrutar del suceso de su obra fuera de Rusia debido a su fallecimiento en 1893.

En la versión coreográfica de Mario Galizzi, el conflicto entre el bien y el mal se

plantea desde el prólogo, donde Carabosse y el Hada de las Lilas se presentan con sus

respectivos séquitos. Para interpretar al hada maléfica, Galizzi recurre a una bailarina

actriz, quien debe interpretar una coreografía sumamente compleja. Además, da mayor

protagonismo al Príncipe Desiré en el 3° acto mediante una visión de Aurora

presentada por el Hada de las Lilas y elimina algunos personajes incluidos en el ballet

original (El Gato con Botas, Caperucita y el Lobo), pero mantiene las secuencias de

danza académica y números célebres como el Vals de las Guirnaldas, El Pájaro Azul y

Las piedras preciosas. Ha sido un acierto y un mérito muy grande del director al

incorporar en esta versión a alumnos de danza del ISATC (niños y adolescentes) en el

famoso Vals de las Guirnaldas que abre el 1° acto, donde se destacaron las parejas

formadas por Caterina Stutz/ Emanuel Abruzzo y Stephanie Kessel/ Facundo Luqui. El

trabajo de ensayo, disciplina y coordinación se reflejó perfectamente en las escenas de

conjunto y en los bailarines que formaron los séquitos de las Hadas y de la malvada

Carabosse. Unido esto a la magnífica puesta en escena de Christian Prego, el colorido

vestuario diseñado por Aníbal Lápiz y la excelente iluminación de Rubén Conde, fue un

espectáculo que descolló por su suntuosidad, jerarquía y buen gusto.

Carlos Calleja dirigió a la Orquesta Estable con la precisión y la maestría

habituales. Es uno de los mejores directores de orquesta de la actualidad y especialista

en ballet, ya que acompaña acorde al tiempo del bailarín. El concertino Freddy Varela

Montero se destacó en sus solos y alcanzó su clímax en la variación de Aurora del

Grand Pas de Deux del 3° acto.

En cuanto a los roles secundarios, además de las parejas anteriormente

mencionadas en el Vals de las Guirnaldas, hubo varias revelaciones: en el prólogo,

Beatriz Boos y Eliana Figueroa se llevaron los laureles como el Hada de la Montaña

Nevada y el Hada del Bosque de Pinos en sus respectivas variaciones. Y en el 3° acto,

Magdalena Cortés y Candela Rodríguez Echenique también se lucieron como Amatista

y Diamante en el pas de trois de Las piedras preciosas junto a Alejo Cano Maldonado

(Oro), quien pese a tener un traspié en su variación, supo solucionarlo adecuadamente.

Otra de las revelaciones de la noche fue Luciano García como Pulgarcito, donde

descolló con sus pirouhettes, cabrioles y sisonés ejecutadas a la perfección. El delirio


fue total tras la presentación de Yosmer Carreño y Caterina Stutz como El Pájaro Azul y

la Princesa Florisse. Él deslumbró con su elegancia y precisión en la ejecución de los

entrechats, cabrioles, sisonés y solage; ella, en la gracilidad de los pliés, panchés y

developées. Hacía mucho tiempo que una no veía una semejante coordinación y

pulcritud de movimientos en este célebre pas de deux.

En cuanto a los roles principales, Ayelén Sánchez brindó una soberbia

interpretación del Hada de las Lilas, secundada por su séquito de 6 bailarinas y por

Marcone Fonseca como su caballero, quien también se lució con elegancia y distinción

en sus movimientos. Y Rocío Agüero demostró un notable crecimiento profesional para

ejercer un rol tan complejo desde lo histriónico y coreográfico como Carabosse: muy

precisa en los giros, pirouhettes, fouettes y sostenues y, al mismo tiempo, demostrar en

el escenario sentimientos de ira, enojo y venganza. Por su parte, Federico Fernández

también se destacó en su interpretación del Príncipe Desiré mediante su precisión en los

entrechats, glissés y, fundamentalmente, en las cabrioles y el solage del Grand Pas de

Deux del 3° acto. También tuvo una gran actuación en la escena de la visión del 2° acto.

Y, en cuanto a la protagonista, Marianela Núñez está atravesando el mejor momento de

su carrera y lo demostró con creces desde el divertissement del 1° acto, al igual que en

el celebérrimo Adagio de la Rosa, donde brilló en sus sostenutos junto a los

pretendientes interpretados por David Juárez, Gerardo Wyss, Alejo Cano Maldonado y

Antonio Luppi. Su excelente cambré, sus panchés, developées y fouettes fueron

sublimes, al igual que su bourrée. Por algo es una prima ballerina assoluta del Royal

Ballet de Londres y recibe una auténtica ovación cada vez que se presenta en el Colón.

Su interpretación junto a Federico Fernández del Grand Pas de Deux del acto final fue

de una excelsa precisión y el público estalló en aplausos tras su interpretación.

Tras haberse cerrado el telón, los aplausos continuaron y los principales

intérpretes tuvieron que salir muchas veces a saludar al público en un teatro atiborrado

de gente -hablando mal y pronto, no cabía un alfiler-. Un cierre perfecto para la última

representación de este clásico en una auténtica noche de Colón y un sueño hecho

realidad.

martes, 25 de junio de 2024

 Sublime actuación de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación


¡TUSIND TAK FOR SIDST!

(Mil gracias por lo último)


Martha CORA ELISEHT


Si bien no se utiliza el signo de admiración al inicio de una exclamación en

danés, bien vale la pena hacerlo para ilustrar y resaltar el título de esta nota, que

representa la síntesis del último concierto ofrecido por la Orquesta de Cámara del

Congreso de la Nación en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo el

pasado lunes 24 del corriente, denominado “AURORA BOREAL” y cuyo eje temático

fue música perteneciente a compositores escandinavos. La dirección musical estuvo a

cargo de Ezequiel Fautario y participaron los siguientes solistas: Florencia Ciaffone

(violín) y Damián Rojas (viola), quienes ofrecieron el programa que se detalla a

continuación:

- Pequeña suite para instrumentos de cuerda, Op.1- Carl NIELSEN (1865-1931)

- Suite para violín, viola y orquesta de cuerdas, Op.19- Kurt ATTERBERG

(1887-1974)

- Romanza en Do mayor, Op.42- Jan SIBELIUS (1865-1957)

- Suite de los tiempos de Holberg, Op.40- Edvard H. GRIEG (1845-1907)

Tras la tradicional afinación de instrumentos a cargo del concertino Pablo

Pereyra, Ezequiel Fautario hizo su presentación para dar comienzo al concierto con la

mencionada obra de Nielsen, que data de 1888. En aquel entonces, tenía 22 años y

todavía estudiaba composición con Orla Rosenhoff en el Conservatorio Real de

Copenhague. Su estreno tuvo lugar en el Tivoli Hall en Septiembre de ese mismo año

bajo la dirección de Balduin Dahl, quien era un auténtico descubridor de jóvenes

talentos. Consta de tres movimientos, cada uno de los cuales posee un subtítulo:

Preludio (Las Danaides), Intermezzo (La danza de la caridad) y Final (La procesión de

Baco). Si bien en el preludio inicial puede apreciarse una notable influencia de Brahms,

Nielsen ya desarrolla su estilo personal característico, donde muestra elementos de la

tonalidad expansiva unidos a numerosos contrapuntos. El intermezzo es un rondó en

tiempo de vals que posee reminiscencias -por momentos- que recuerdan la Danza de

Anitra de PEER GYNT, donde la orquesta tuvo un excelente desempeño, mientras que el

Final se abre con un tema lento, elegíaco para desembocar en una sonata animada

donde se reintroduce el tema inicial. Es una obra muy poco difundida en el medio local

y ha sido un auténtico placer apreciar una versión soberbia desde todo punto de vista.

En lugar de retirarse junto al director para retornar posteriormente como solistas,

tanto Florencia Ciaffone como Damián Rojas se ubicaron en el escenario para

interpretar la Suite para violín, viola y orquesta de cuerdas de Atterberg, compositor

sueco prácticamente desconocido en Argentina y que fuera cofundador de la Sociedad

de Compositores de su país en 1918 junto a Wilhelm Stenhammar y Hugo Alfvén. La


mencionada suite data de 1917 y también consta de 3 movimientos: Preludio/

Pantomima/ Visión. Si bien Atterberg se considera perteneciente al período romántico

tardío, el preludio está escrito en estilo neobarroco (con ciertas reminiscencias de

Vivaldi o Albinoni), donde los solos del violín y la viola se lucen en contrapunto a cargo

de los instrumentos graves en el cantabile. Tanto Florencia Ciaffone como Damián

Rojas tuvieron un gran desempeño, que alcanzó su clímax al inicio del 2° movimiento

(Pantomima), introducido por el violín y secundado por la viola en escala diatónica que,

posteriormente, es tomada por el resto de los instrumentos. El movimiento final (Visión)

es un rondó en ritmo de ¾, donde la orquesta y los solistas se lucieron en una versión de

excelencia. El manejo de los tempi y la precisa marcación de Ezequiel Fautario

completaron el resto.

La Romanza en Do mayor, Op.42 para orquesta de cuerdas fue compuesta por

Sibelius en 1904 y estrenada ese mismo año bajo el nombre de Andante en Turku por la

orquesta Turun Soitannolinen Seura con el compositor al podio. Data de la misma época

de la Sinfonía n°2 en Re mayor, su Concierto para violín y orquesta en Re menor y el

célebre Vals Triste. La orquesta brindó una bellísima interpretación de esta pieza, donde

existen pasajes que poseen reminiscencias de las obras ya mencionadas.

Como en todo buen concierto de música escandinava que se jacte como tal, no podía

faltar una obra de Grieg. Por ende, se eligió la celebérrima Suite de los tiempos de

Holberg, Op.40, que sonó sumamente compacta, precisa y vibrante en sus 5

movimientos: Preludio (Allegro vivace), Sarabanda (Andante), Gavota (Allegretto. Un

poco mosso), Aria (Andante religioso) y Rigaudon (Allegro con brío), donde Grieg

recrea las melodías de época barroca e introduce temas típicos del folklore noruego

(halling en la Gavota y springar en el Rigaudon). Data de 1884 y fue compuesta

originalmente para piano con motivo del bicentenario del nacimiento del escritor

Ludvig Holberg (1684-1754), considerado el padre de la literatura danesa y noruega.

Posteriormente, se realizó la adaptación para orquesta de cuerdas en 1885 y es la que se

representa en la actualidad. La presente versión fue excelente desde los primeros

compases, con gran desempeño de todos y cada uno de los integrantes de la Orquesta de

Cámara del Congreso y asimismo, de Ezequiel Fautario. La labor del conjunto se vio

coronada con una ovación de aplausos y vítores. Y, al igual que en otros conciertos, se

entregaron diplomas al director y los solistas por parte de Raúl Granado -quien

reemplazó en último momento al Director de Cultura del Senado de la Nación Daniel

Abate- y Andrea Barbieri- representante de Cultura de la Cámara de Diputados-.

Si una tuviera que definir una característica del concierto en danés o en noruego,

sólo cabe un término: Spændende!! (mezcla de fascinante, sorprendente y sublime), que

aplica perfectamente al repertorio elegido y la calidad de la interpretación. Ha sido uno

de los mejores conciertos de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación en lo

que va del año y una de las mejores versiones que una pudo apreciar en materia de

música clásica escandinava dentro del país como experta en el tema.

domingo, 23 de junio de 2024

 Excelente actuación de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación en el CCK


PARA LA BUENA MÚSICA, NO HAY FERIADO QUE VALGA

Martha CORA ELISEHT


Durante los feriados puente para fomentar un fin de semana largo pueden pasar

dos cosas: que se aproveche con fines turísticos o para realizar tareas o actividades que

quedan postergadas durante la semana. Y, en caso de no poder viajar, suelen ofrecerse

espectáculos de muy buen nivel como el brindado por la Orquesta de Cámara del

Congreso de la Nación, que tuvo lugar en el auditorio Nacional del Centro Cultural

Kirchner (CCK) el pasado viernes 21 del corriente bajo la dirección de su titular -

Sebastiano De Filippi-, donde se interpretaron las siguientes obras:

- “Figarillo”- Juan Bautista ALBERDI (1810-1884)

- Danzas populares rumanas, Sz. 56/68- Bela BARTÓK (1881-1945)

- Cinco danzas griegas- Nikolaos STALKOTTAS (1904-1949)

- La Muerte y la Doncella en Re menor, D.810 (transcripción para orquesta de

cuerdas)- Franz SCHUBERT (1797-1828)


Ante un auditorio prácticamente colmado de gente -se habilitaron las bandejas

superiores-, la orquesta hizo su presentación para brindar el consabido Figarillo, minuet

compuesto por Juan Bautista Alberdi en 1837 y que alude al apodo con el escribía en el

periódico La Moda -fundado por él mismo durante dicho año- sobre música, literatura,

poesía, vestimenta y costumbres. Es un clásico del repertorio de cámara nacional y el

conjunto brindó una muy buena versión.

Seguidamente, se interpretaron las Danzas populares rumanas Sz.56/68 de Bela

Bartók en orquestación de Arthur Willner. Compuestas originalmente para piano en

1915, reúne los siguientes números: Danza con bastón, danza del brazo, danza en el

lugar, danza con cornamusa, polca rumana y danza rápida, donde el compositor inserta

temas folklóricos típicos de dicho país y de su Hungría natal. Constituye otra de las

especialidades del ensamble, donde el concertino Pablo Pereira se lució en todos los

solos a su cargo y acompañado magistralmente por el resto. La precisión y la marcación

de De Filippi fueron perfectas y sumamente precisas. Lo mismo sucedió en la

interpretación de las Cinco danzas griegas de Nikos Stalkottas (Epirótica/ Cretiscense/

Tsamicótica/ Arcádica/ Clefticense), compuestas entre 1931 y 1936 tras su regreso a su

tierra natal. En ellas, el compositor fusiona danzas folklóricas típicas de diferentes

regiones griegas con elementos de la Segunda Escuela de Viena. Los músicos se

destacaron en una versión de fuste, colorida y vibrante.

Previamente a la segunda parte del concierto, el maestro De Filippi tomó el

micrófono para dedicar la obra de Schubert a la memoria del maestro Guillermo Opitz,

personalidad trascendental de la música de cámara en el país y especialista en la

materia, fallecido ese mismo día. En este caso, se eligió una transcripción para cuerdas


del Cuarteto para cuerdas en Re menor, Op.14 (“La muerte y la doncella”), inspirado

en su lied homónimo con texto de Matthias Claudius, compuesto por Schubert en 1817

y publicado póstumamente en 1832. Sin embargo, no fue hasta bien entrado el siglo XX

cuando alcanzó fama mundial gracias a David Oistrach, quien fuera el principal difusor

de muchas de las obras del compositor vienés. Consta de 4 movimientos: Allegro/

andante con moto/ Scherzo: allegro molto/ Presto, que narran el enfrentamiento de una

joven moribunda y la muerte, que se le presenta para acompañarla a dormir el sueño

eterno. Esta bellísima obra ya es una especialidad de la orquesta -la interpretó durante el

transcurso del corriente año bajo la dirección de Pablo Saraví- y sonó perfecta desde su

violenta apertura al unísono del 1° movimiento, que muestra una carrera por parte de la

doncella a través del dolor, la angustia y la resignación, que culmina con un acorde

agonizante en Re menor. En cambio, el Andante con moto es de carácter apacible y

representa a la muerte, donde el concertino, el solista guía de segundos violines, la

segunda viola, el primer violoncello y el contrabajo se lucen en espléndidos solos, como

sucedió en esta ocasión por parte de Pablo Pereira, Catriel Galván, Federico Butera,

Mariana Levitin y Adrián Speziale respectivamente. El poderoso Scherzo -que, por

momentos, remeda el leitmotiv del descenso al Nibelheim en EL ORO DEL RHIN-

culmina con un trío que muestra un carácter más lírico para desembocar en el vibrante

Presto final en ritmo de tarantela, que era la danza que protegía tanto de la locura como

de la muerte, ejecutado con una impecable maestría y precisión. Una vez más,

Sebastiano De Filippi hizo gala de su excelente marcación y dominio de los tempi,

motivo que le valió una ovación de aplausos y vítores por parte del numeroso público

que se dio cita esa noche en el Auditorio Nacional.

Una vez más, el hecho de brindar espectáculos de alto nivel con entrada libre y

gratuita hace que la concurrencia sea masiva. Esto demuestra que, pese al feriado

puente, el público se encuentra sumamente ávido por asistir a funciones de jerarquía y

lo demostró con un Auditorio Nacional prácticamente al tope de su capacidad. Para la

buena música, no hay domingo ni feriado que valga.

 




El Mtro. Pablo Druker durante el concierto contemporáneo del Teatro Colón Fotografía del Mtro.Arnaldo Colombaroli.


LUCIO LA FILARMONICA EN UN COMPROMETIDO PROGRAMA CONTEMPORANEO

 

Teatro Colón, temporada 2024. Séptimo concierto de abono y primero de programación contemporánea a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Pablo Druker. Solista: Alejandro Aldana (Violín). Programa: Obras de Chin, Adès y Adams. 22 de Junio de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  En esta oportunidad y con la advocación del Título de la Obra de John Adams “Harmonielehre” se llevó a cabo el séptimo de los conciertos de abono de la temporada 2024 confiado a la ya experimentada guía de Pablo Druker, un verdadero especialista en este repertorio, en un programa dedicado a tres de los actuales creadores del firmamento musical: Unsuk Chin, Thomas Adés y John Adams. Tres estilos a veces parecidos, a veces diferentes para interpretaciones de altísimos riesgo y compromiso.

 

 El inicio tuvo lugar con el estreno de “Frontispicio para Orquesta” de Unsuk Chin, la gran compositora surcoreana, en donde hay influencias de grandes compositores, una escritura muy personal, instantes de fortísima intensidad y gran desarrollo discursivo. La Filarmónica a partir de la solvencia de Druker, brindo una muy buena versión dada la calidad de todos los instrumentistas que la conforman.

 

 La obra de mayor elaboración en esta programación ha sido “Concentric Paths” de Thomas Ádes, un concierto para Violín y Orquesta en el que Alejandro Aldana (Brasileño de padres argentinos y Concertino de la Orquesta del Teatro Municipal de Sao Paulo) descolló como solista. Momentos de extenso discurso matizados con frases de línea melódica, un segundo movimiento muy reconcentrado expuesto con suma precisión y una parte final dinámica que tendrá un instante último de seca culminación. Por momentos el solista se integra a la Orquesta, mientras que en otros debe desarrollar una extensa labor. Aldana estuvo a la altura de las circunstancias y la Filarmónica con la segura guía de Druker lo acompañó con notable categoría.

 

  La parte final nos trajo a John Adams, su forma minimalista y su desarrollado trabajo “Harmonielehre” una obra en tres movimientos que hacen honor a dicha forma musical en la que se imponen citas a Mahler, Wagner, Schönberg y Sibelius. Desarrollos muy extensos pero sumamente llevaderos. Druker condujo la obra con pulso muy firme y aquí vale destacar a todos los maestros de la orquesta que intervinieron en esta versión ya que mencionar a algunos podría producir injustas omisiones.

 

  Una noche distinta, con una sala virtualmente llena que rompe con el mito de que la música contemporánea no convoca y la presencia de dos valores plenamente identificados con el género, quienes aportaron lo mejor de sí mismos.

 

Donato Decina


 

LA  RATIFICACION DEL MUY BUEN MOMENTO

 

C.C.K., Temporada 2024. Presentación de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Programa: Obras de Alberdi, Bartok/Willner, Stalkottas y Schubert. Auditorio Nacional, 21 de Junio de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  Dentro de la programación del año 2024 del C.C.K. se encuentra enmarcada esta presentación de la Orquesta de Cámara del Congreso Nacional, la que en las últimas tres ediciones en disputa obtuvo el premio a la mejor Orquesta de Cámara según la votación de la Asociación de Críticos Musicales de Argentina.

 

   El programa estuvo conducido por su titular, Sebastiano de Filippi. Atento a que el próximo Lunes 24 hará  su presentación habitual de los últimos Lunes de cada mes y en esa ocasión con el Maestro Ezequiel Fautario como invitado, el programa ofrecido en esta oportunidad incluyó obras que el conjunto ya ha ofrecido ante el público, pero entiendo que lo importante ha sido comprobar el estupendo sonido que la Orquesta desplegó ante un Auditorio Nacional muy colmado, mejor aún que el que se percibe habitualmente en los conciertos que brinda en el Salón de los Pasos Perdidos  del Palacio Legislativo y destacar la precisa guía del Maestro De Filippi, el conductor que en los últimos 11 años supo darle a la agrupación carácter, rostro, frondoso repertorio y fino sonido.

 

  Pudo volverse a apreciar “Figarillo” de Juan Bautista Alberdi,  aquí en una versión que agregó una pátina de melancolía en la interpretación. Las “Danzas Populares Rumanas” de Bela Bartok en orquestación de Arthur Willner y que llevan la numeración de catálogo Sz 56/68 en un tempi un tanto más lento que en la anterior ocasión en que las escuché pero lo suficientemente contundentes en el resultado final, lo que otro tanto le cabe a las Cinco Danzas Griegas de Nikolaos Stalkottas, menos vertiginosas que en la anterior ocasión pero sumamente ajustadas para alcanzar una versión de suma jerarquía.

 

  Tras un brevísimo intervalo, el Mtro. De Filippi hizo uso de la palabra para en primer lugar dedicar este concierto a la memoria del Mtro. Guillermo Opitz, figura señera de la música argentina lamentablemente fallecido ese día, enumerar las obras del programa y anunciar que se interpretaría la versión en arreglo no especificado para Orquesta de Cuerdas del Cuarteto “La Muerte y la Doncella” de Franz Peter Schubert, además de efectuar un breve comentario al público de la obra a escucharse. Fue una versión plena de intensidad, con instantes de introspección contrastados con otros de suma enjundia en la que el conjunto fue “hasta el hueso” redondeando la mejor interpretación de las obras ofrecidas en este concierto y que llevó al público a manifestarse con una sonora ovación en retribución al producto recibido.

 

  El balance final nos entregó la presentación de una Orquesta muy bien trabajada, abordando obras que no por conocidas no dejan de ser un verdadero compromiso y la certeza, luego de escucharla en el Auditorio Nacional, de que el país cuenta con un grupo modelo que se supera en cada presentación.

 

Donato Decina