Anoche una gratísima presentación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón con el M° Marco Alibrando en el podio y como solista de violonchelista @NAREK HAKHMAZARYAN , artista nacido en Armenia y de trayectoria Internacional. El concierto dio inicio con con dos obras de G. Puccini, Crisantemi y Preludio Sinfónico en versión para orquesta de cuerdas como parte de las celebraciones del centenario de su fallecimiento. Luego con la participación del M° Hakmazaryan se pudieron escuchar de P.I.Tchaikovsky dos obras, el Nocturno en Re menor Op. 19 Nº 4 y las Variaciones sobre un tema Rococó para cello y orquesta,Op 33.
Blog que refleja la actividad musical de la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, especialmente en cuanto a Conciertos, lírica y ballet. Escuche nuestro programa de radio todos los Sábados a las 17 hs. por www.radiohermes.com.ar
domingo, 21 de abril de 2024
sábado, 20 de abril de 2024
INICIO INMEJORABLE
Ciclo de
Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio, Temporada 2024. Actuación del dúo
conformado por Edua Zadory (Violín) y Anna Miernik (Piano) Programa: obras de
Hubay, Brahms, Cosentino, Quintela, Chopin, Williams, Prokofieff y Schnelzer. Auditorio
del Museo de la Fundación, 20 de Abril de 2024.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
Un público absolutamente enfervorizado desde la primera a la
última obra y que en las dos páginas finales “rugió” en vítores a las intérpretes
(no exagero), es acaso lo que mejor
sintetiza a este concierto con el que la Fundación Rómulo Raggio de Vicente López
inició su ciclo del año 2024, recibiendo a este dúo de intérpretes extranjeras
quienes han recalado individualmente en el país, en donde por razones
personales cada una decidió estar aquí gran parte del tiempo, se han conocido en el medio musical y han
resuelto conformar un dúo que aborda un repertorio universal, comprometido y en
donde ya puede decirse que se entienden y cumplimentan a la perfección,
alcanzado un nivel de absoluta jerarquía. Edua Zadory y Anna Miernik han armado
una dupla de estupendo nivel artístico y no cabe duda que de continuar en esta
senda enriquecerán a Ntro. Medio con sus propuestas.
Un programa estructurado en base a música de
los países de origen de ambas instrumentistas (Hungría y Polonia), pasando por
la tierra que las ha recibido (Argentina) y llegar a compositores de fama
universal, dio por resultado la atracción permanente del público, comenzando
por una muy interesante versión de “La Ola de Balaton” del compositor Jenö
Hubay en la que Zadory desde el violín exhibió todo su apasionamiento
interpretativo y Miernik se erigió en un
verdadero soporte. Continuaron con una muy lucida interpretación de la Danza
Húngara Nº 4 de Brahms en donde desplegaron todo el color que la página
contiene. El homenaje a la Argentina llegó de la mano de dos compositores
argentinos quienes estuvieron presentes en la sala. De Saúl Cosentino se
apreció “Mis Poemas a la Calle” una página basada en Tango con un ribete
melancólico que la hace más atrayente aún y en donde las intérpretes demostraron
estar absolutamente compenetradas entre sí y con la obra. Hubo tiempo para que
ambas se lucieran de manera individual. Zadory con una página de Hernán
Quintela compuesta especialmente para ella en la que además de interpretar
desde el violín, debe danzar llevando ajustadas en sus tobillos una uñas de
cabra que actúan como instrumento musical. “Cardón” , tal el título de la
composición, expresa al ritmo folcklorico del norte argentino como tal vez en muy
pocas páginas pueda encontrarse algo así y Zadory hace con ella una magistral
interpretación con un despliegue de energía increíble y un sonido brillante.
Miernik lució a pleno honrando al mayor músico de su patria, Frederic Chopin,
con una estupenda versión del Scherzo en Si bemol menor Op. 13 en la que
descolló por musicalidad, pleno sonido y muy segura digitación. La primera parte culminó con “Baile del Diablo”
del compositor y arreglador norteamericano John Williams, página poco frecuentada
que correspondió al film “Las Brujas de Eastwick” en donde las intérpretes
sostuvieron la creciente tensión de la página y exhibieron instantes de gran
categoría.
La parte final dio comienzo con una
formidable versión de la Sonata en re mayor para Violín y Piano de Serguei Prokofieff
en la que las instrumentistas una vez más dieron rienda suelta al apasionamiento,
tuvieron perfecta cumplimentación y se brindaron en una total entrega
alcanzando instantes verdaderamente electrizantes como en el Moderato inicial y
el Allegro con brío del cierre. La parte
formal del concierto culminó con “Apolo Adolescente” una de las dos piezas que
integran las “Apolonian Dances”
del año 2003 del compositor sueco Albert Schnelzer de una exigencia superlativa
que incluye hasta acordes de piano que el intérprete debe realizar apoyando sus
brazos en el teclado y máxima velocidad para el violín. Solo así pudo entenderse
que se la haya colocado como cierre por sobre la Sonata de Prokofieff, como
acontecería normalmente. Aquí entonces la enfervorizada reacción del público y
el lógico deseo de querer seguir escuchando. Ello vino de la mano de una polka
de Alfred Schnittke con guiños cómplices de Zadory al público de primera fila y
una magistral versión de “Czardas” de
Monti en donde ambas lucieron en forma esplendida.
Por el inteligente planteo, la estupenda
capacidad de ambas tanto en lo individual como en lo conjunto, la revelación de
obras poco frecuentes y el extraordinario
resultado final, será recordado este concierto en mucho tiempo. Bravo a
ambas y bravo a la fundación Raggio y a su programadora, la muy estimada Haydee
Seibert
Donato Decina.
viernes, 19 de abril de 2024
Un momento de la primera parte del recital ofrecido por la soprano coreana Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 18. Créditos: PrensaTeatro Colón, Fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.
Hera Hyesang Park en concierto en el Colón
Breathe
Lunes 15 de abril de 2024
Escribe: Graciela Morgenstern
Concierto Extraordinario
Hera Hyesang Park (soprano)
Orquesta de la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón
Dirección: Marcelo Ayub
Programa: While you live, film dirigido por Mariano Nante, música de Luke Howard. Obras
de Gioacchino Rossini, Henry Purcell, Richard Strauss, Manuel Ponce, María Grever,
Doo-Nam Cho, André Previn, Cecilia Livingston, Hyo-Won Woo, Un-Yung La, Edward
Elgar, Vincenzo Bellini y Giuseppe Verdi. Arreglos de Alex Nante
En Concierto Extraordinario, se presentó la soprano surcoreana Hera Hyesang Park, a
quien el público argentino conoció en 2023, en el rol de Pamina, en La Flauta Mágica,
inexplicablemente en el segundo elenco. En esta oportunidad, la soprano hizo conocer el
lanzamiento de su segundo CD: Breathe.
El programa tuvo un eje temático que fue las diferentes reacciones ante la muerte: la
negación, el enojo, la depresión y finalmente, la aceptación. Y el hilo conductor fue el
Epitafio de Sícilo y las diferentes etapas en su vida. En el comienzo se mostró un video
corto con el título While you Live, con música de Luke Howard y dirección de Mariano
Nante. Filmado en el Teatro Colón, e inspirado en un sueño de la soprano, la muestra
nadando bajo el agua dentro de la sala del Colón.
No cabe duda de que Hera H Park es una cantante refinada, de voz cristalina que aunque
liviana, corre por la sala sin problema. Su técnica es sólida y su entrega a cada una de las
obras que interpretó siempre estuvo presente.
Así se fueron sucediendo obras de autores de diferentes orígenes y épocas, incluyendo
coreanos. Además de que el evento fue extenso, incluyó algunos fragmentos
interesantes, otros que no lo eran tanto e incluso algunos que se prestaban tal vez, para
la grabación del CD pero no para la enorme sala del Colón. Por lo cual, en algunos
momentos, el concierto resultó un tanto tedioso.
De todas maneras, la labor de la coreana fue muy buena, al igual que la impecable
dirección de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta
Estable del Teatro Colón, que le respondieron con eficacia.
Fuera de programa, se ofreció I could have danced all night, de My Fair Lady, El día
que me quieras, en la que la cantante invitó al público a acompañarla y una rara versión
de un Ave María, utilizando música de Thaîs de Massenet.
Sería muy interesante poder volver a escuchar a Hera H. Park en una ópera completa, de
las que viene cantando en buena parte del mundo.
jueves, 18 de abril de 2024
Momento de la Función de Ariadna en Naxos en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.
“Ariadna en Naxos” de Richard Strauss, en el Teatro Colón
Teatro Colón
Martes 16 de abril de 2024
Escribe: Graciela Morgenstern
"Ariadna en Naxos”, de Richard Strauss
Libreto: Hugo von Hofmannsthal
Elenco: Carla Filipcic Holm, Sergio Escobar, Laura Grecka, Ekaterina Lekhina, Alejandro
Spies, Pablo Urban, Felipe Carelli, Santiago Martínez, Iván García, Oriana Favaro,
Florencia Bugardt, Florencia Machado y otros.
Orquesta Estable del Teatro Colón.
Régie: Marcelo Lombardero
Escenografía: Diego Siliano
Vestuario: Luciana Gutman
Coreografía: Ignacio González Cano
Diseño de video Matías Otarola
Iluminación: José Luis Fiorruccio
Director musical: Gûnter Neuhold
Como inicio de la Temporada Lírica 2024, el Teatro Colón ofreció la reposición de la
versión 2019 de Ariadna en Naxos. Con un prólogo y un acto, la estructura es muy
interesante. El prólogo presenta el conflicto entre una compañía de ópera y otra de
comediantes que se ven obligados por el capricho de un rico vienés, a actuar
simultáneamente en la representación de la ópera seria Ariadna en Naxos, lo que
provoca la indignación de quien compuso la obra, que finalmente, acepta el desafío. El
acto en sí mismo consiste en una ópera dentro de una ópera, en la que la frívola idea del
amor de la comediante Zerbinetta se opone al sentimiento pesimista de la desconsolada
Ariadna y su patética soledad en la isla de Naxos, donde ha sido abandonada hasta que
finalmente, el milagro del amor la une a Baco.
En esta oportunidad, hubo interpretaciones de diferentes niveles artísticos. El rol
protagónico contó con la excelente actuación de Carla Filipcic Holm. Con voz potente y
aterciopelada, de color atractivo e impecable línea de canto, expresó la variada gama de
sentimientos y estados de ánimo de Ariadna: esperanza, depresión y regocijo.
Su contraparte, Zerbinetta, estuvo, una vez más, a cargo de la soprano rusa Ekaterina
Lekhina quien cautivó al público con su esbelta figura y desenfado actoral. Desde el punto
de vista vocal, su actuación fue correcta, aunque se notó un desgaste vocal respecto de
su actuación en 2019.
En tanto, Laura Grecka, reemplazando a Tamara Gura, articuló el papel de la
compositora con intensidad. Aunque sus recursos vocales no siempre fueron suficientes,
especialmente en su registro grave, cantó con entrega.
Sergio Escobar posee buen material vocal, voz bien timbrada y adecuado caudal. Sin
embargo, no descolló como Baco y Tenor.
Oriana Favaro, Florencia Bugardt, Florencia Machado cantaron en forma armónica, con
tono parejo y equilibrio vocal.
El resto del elenco cumplió su labor con eficacia, destacándose Alejandro Spies como el
Maestro de Música, . mientras Carlos Kaspar fue un mayordomo correcto.
Gûnter Neuhold al frente de la Orquesta Estable, realizó una lectura rutinaria de la
partitura, sin exhibir toda la riqueza instrumental y colorido que la misma contiene.
Desde el punto de vista visual, idéntico a la producción de 2019, mientras el vestuario de
Luciana Gutman , la escenografía de Diego Siliano y la iluminación de José Luis
Fiorruccio, estuvieron acordes a la puesta que se presentó, la producción escénica de
Marcelo Lombardero transportó la obra a tiempos modernos, con un Prólogo bien logrado,
que se adaptó perfectamente a la obra. En la segunda parte, el acto de Ariadna, introdujo
una serie de bufonadas irreverentes, que desvirtuaron el espíritu de la ópera y causaron
las risas del público y no les permitió disfrutar del verdadero romanticismo contenido en el
dúo y los momentos finales. Una verdadera pena, un concepto equivocado de una obra
sublime.
CALIFICACION: BUENA
Momento de "Ariadna en Naxos" con Puesta de Marcelo Lombardero en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.
Un momento de la presentación de Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 15. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.
HERA HYESANG PARK
Teatro Colon - 15/04/2024
En el marco del 3er concierto extraordinario, se presentó en el Teatro Colon la soprano
coreana Hera Heysang Park, ya conocida en nuestro medio por su intervención el “La flauta
mágica” el año pasado.
Parte de este concierto, fue la presentación de su nuevo trabajo para el sello Deutsche
Gramophon llamado “Breathe”.
Sin duda Hera Heysang Park es una muy buena soprano lírica. Buena técnica, voz no muy
grande pero bella y muy expresiva y concentrada en la interpretación.
El recital tuvo momentos muy interesantes desde la presentación del video donde canta
“While you live”, de Luke Howard, filmado en el Teatro Colon y sus interpretaciones de “L’ora
fatal s’presta” de El Sitio de Corinto, de Rossini y “When I am laid” del Dido y Eneas de Purcel.
Otros números musicales como las “4 canciones Op. 27” de Richard Strauss, “Casta Diva” de
Norma de Bellini y “Canción del sauce y Ave Maria” del Otello de Verdi, fueron bien cantadas
por Park, pero no son obras escritas para su tipo específico de voz. Estas obras requieren un
mayor peso vocal que naturalmente su voz no tiene y que sin duda en una grabación sonaría
más aceptable que en vivo y en una gran sala como la del Colon. De este modo, la musicalidad
y la intención expresiva de la soprano sucumben ante la natural falta de contundencia vocal
necesaria que estas obras requieren para interpretarlas.
Por otro lado, las canciones “Estrellita”, de Ponce y “Te quiero, dijiste” de Maria Grever fueron
llevadas a un tiempo tan lento que resultaron monótonas.
Algo raro, y que la cantante no supo explicar su origen, ya que dijo que fue escrito para su
trabajo “Breathe”, sin dar mayor detalle, fue una composición de Un-Yung-La, con arreglo de
Benhard P. Eder (director musical el disco), llamada “Psalm 23”. Consiste en la música de
“Meditación de Thaïs” de la opera Thaïs de Massenet, con la letra del Ave Maria. Extraño en
verdad, y más teniendo en cuenta al escucharla, que a duras penas la letra encaja con la
música.
Excelente trabajo de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta
Estable del Teatro Colon. Muy buena su interpretación de “Sospiri, op. 70” de Edward Elgar.
Roberto Falcone
miércoles, 17 de abril de 2024
El Maestro Antonio Formaro hoy durante su recital en el Salón Dorado del Teatro Colón. Créditos: Martha Cora Eliseht
Extraordinario recital de piano de Antonio Formaro en el Salón Dorado
MAESTRÍA EN INTERPRETACIÓN EN CLÁSICO Y
ROMÁNTICO
Martha CORA ELISEHT
Antonio Formaro es uno de los mejores pianistas argentinos de la actualidad y lo
demuestra en cada una de sus presentaciones -tanto en conciertos como solista como en
recitales-. Este eximio intérprete tuvo a su cargo la apertura de los recitales de piano en
el Salón Dorado del Teatro Colón el pasado miércoles 17 del corriente, donde ofreció el
siguiente programa:
- Rondo n°2 en La menor, K.511- Wolfgang A. MOZART (1756- 1791)
- Fantasía en Fa sostenido menor, Op.28 (“Sonata Escocesa”) – Félix
MENDELSSOHN BARTHOLDY (1809-1847)
- Estados de ánimo, Suite Op.73- Edvard H. GRIEG 81843-1907)
- Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31- Frederic CHOPIN (1810-1849)
Con un repertorio comprendido entre la etapa clásica y el romanticismo, Antonio
Formaro inició el recital con el mencionado Rondó K.511 de Mozart, compuesto en
1787 y que consta de un único movimiento (Andante) cuyo tema principal en La menor
consta de 8 notas, mientras que el primer episodio -escrito en Fa mayor- usa
semicorcheas. Cierra con un segundo episodio en la tonalidad inicial de La mayor,
caracterizado por presentar tresillos de semicorcheas. La interpretación fue sumamente
precisa, transparente y cristalina y sonó auténticamente mozartiana. Lo mismo sucedió
con la Fantasía en Fa sostenido menor op.28 “Sonata Escocesa” de Mendelssohn,
compuesta en 1833, logrando un sonido envolvente desde el glissando inicial del 1°
movimiento (Con moto agitato. Andante) y perfecta resolución de los crescendi en el 1°
y 2° movimiento (Allegro con moto). Su prodigiosa digitación fue clave para encarar el
dificilísimo Presto final, que consta en un torbellino de escalas ascendentes y
descendentes en 9/8 y 12/8, logrando una versión excepcional. Formaro es un
especialista en Mendelssohn y lo demostró con creces ante un Salón Dorado
prácticamente colmado de gente.
La suite para piano Estados de ánimo (Sstemninger), Op.73 es, quizás, una de las
obras menos conocidas de Edvard Grieg y fue compuesta entre 1901 y 1905. Consta de
7 números (Resignación/ Scherzo-impromptu/ Cabalgata Nocturna/ Canto folk/ Estudio
(homenaje a Chopin/ Serenata de estudiantes/ Lualåt (Canción montañesa)), donde el
compositor toma melodías y danzas folklóricas noruegas (halling, springar) hilvanadas
en diferentes tonalidades, que representan los estados de ánimo expuestos
anteriormente. El primer número (Resignación) posee un tema oscuro y sombrío,
mientras que el Scherzo- impromptu es un springar de carácter vivaz y luminoso. El
tercero (Cabalgata nocturna) es un aire noruego típico en tempo de halling y el Canto
folk, un bellísimo nocturno en tono menor, que abre con un glissando que descolló por
la sutileza y precisión en su interpretación. Por su parte, el Estudio en homenaje a
Chopin posee numerosas semejanzas y reminiscencias del Estudio Revolucionario del
compositor polaco. En este número, Formaro brindó una versión majestuosa y
arrolladora merced a sus prodigiosas digitación y pulsación. La serenata de estudiantes
sonó fresca y limpia, para culminar con Lualåt (Canto montañés), una melodía en tono
menor que remeda el sonido del langeleik -instrumento musical noruego de sonido
similar a una cítara-. La versión ofrecida fue estupenda y el artista recibió numerosos
aplausos tras su interpretación para, posteriormente, culminar el recital con el
celebérrimo e imponente Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31 de Chopin, compuesto
entre 1835 y 1837. Una versión de fuste, que sonó sumamente precisa y, a la vez,
arrolladora, lo que le valió numerosos aplausos y vítores al final del concierto.
Naturalmente, no podía faltar un bis y el pianista eligió una obra en la que es
experto: el Preludio y fuga n°1 de Mendelssohn, que sonó magistralmente, motivo por
el cual se retiró sumamente aplaudido. Un inmejorable inicio de un ciclo prometedor
dentro de la amplia gama de propuestas que el Salón Dorado tiene para ofrecer durante
el transcurso del corriente año y una maestría en interpretación de un repertorio que
osciló entre lo clásico y lo romántico.
martes, 16 de abril de 2024
Sinfónica en triunfales Quintas…
Por Jaime Torres Gómez
La actual coyuntura sanitaria ha permitido volver a los estándares ex
ante pandemiales en la oferta de espectáculos, aunque aún con dificultades en
casos puntuales.
Así, del todo encomiable el anuncio de la Sinfónica Nacional con el retorno de
la histórica venta de abonos de su programación anual, a diferencia de
la incertidumbre en los años críticos de la pandemia, con anuncios
parciales bimensuales, no obstante la continuidad de actividades en casi toda la
emergencia sanitaria.
En el ámbito de su proyección internacional, se celebra en los últimos dos años la
gradual llegada de artistas con reconocida trayectoria, como los directores
Maximiano Valdés, Francisco Rettig, Rodolfo Fischer, Carlos Vieu, Ligia Amadio,
Yeny Delgado, José María Moreno y otros, asimismo los talentosos directores
nacionales residentes como Alejandra Urrutia, Pablo Carrasco y Christian
Lorca. Lo mismo en solistas relevantes como Pacho Flores, Sergio Tiempo,
Armands Abols, Iñaki Alberdi, Arta Arnicane, Freddy Varela, Néstor Garrote y Amid
Peled.
El inicio de la actual temporada de abono ha contemplado un interesante ciclo de
diversas Quintas Sinfonías, dirigidas en su mayoría por el solvente titular
sinfónico, Rodolfo Saglimbeni, destacándose el rescate de algunas “Quintas”
largamente postergadas, como la Quinta Sinfonía de Jean Sibelius o la Sinfonía
N° 5 “La Reforma”, de Felix Mendelssohn. A la vez, conforme las
actuales dificultades económicas…, plausible ha sido la llegada de
excelentes solistas internacionales entre marzo y abril, dando cuenta de un real
esfuerzo por retomar la presencia internacional histórica.
Las tres primeras jornadas, a cargo de Saglimbeni, consultaron
las Quintas de Beethoven, Sibelius y Mendelssohn, las que tuvieron
extraordinarias interpretaciones y en algunos casos con visos de antología,
reflejando el notable trabajo del maestro titular en calidad de sonido y ensamble.
A la vez, estos programas han sido un “barómetro” en las preferencias del público,
reflejado en demandas variables según lo más y menos
conocido, advirtiéndose la directa condicionante de las “finanzas domésticas”
(propias de marzo).
Es el caso de la inteligente estrategia de disponer en el primer (y motivador)
programa un binomio beethoveniano con el Concierto N°
5 “Emperador” para Piano junto a la siempre bienvenida Quinta Sinfonía, con
el plus de haber contado con un solista de clase mundial como Peter Donohoe,
largamente ausente, y a la vez debutante en la Sinfónica. Con una asistencia que
colmó el Teatro de la Universidad de Chile, tal como se esperaba, se trató de una
presentación de altos estándares artísticos, signada de una irrefutable autoridad
de cátedra de Donohoe (exacta digitación, delicado toucher y gran manejo de los
contrastes) más un escrupuloso trabajo global de Saglimbeni con la orquesta. Y a
su vez, gran versión de la Quinta Sinfonía (ya presenciada en varias
oportunidades a Saglimbeni, y siempre con deslumbrantes resultados), como al
inicio una atrapante versión de la Danza Fantástica, del emblemático compositor
nacional Enrique Soro (septuagésimo aniversario de su muerte), con neurálgico
pulso y eufónica sonoridad.
A la semana siguiente, y lamentablemente con una considerable merma de
público, se ofreció el Concierto N° 5 “El Turco” para Violín de W.A. Mozart junto
a la Sinfonía N° 5 de Jean Sibelius -esta última,
inexplicable e irresponsablemente, ausente desde 1996 por estas latitudes…-,
constituyendo uno de los mayores atractivos del año musical. Si bien era
esperable una buena asistencia ante el equilibrio del programa, amén de la
popularidad de los compositores, quizás obedeció a la variada oferta de conciertos
en Santiago (muchos gratis), ante lo cual ameritaría reformular la estrategia
programática para el mes de marzo.
Contándose con la joven violinista Elinor D´ Mellon (debutante en Chile), y
poseedora de una alabada técnica (formidable afinación y proyección de sonido),
empero, su abordaje estuvo mayoritariamente fuera de estilo,
con tempi aletargados y en general pesante. Saglimbeni, con cabal psicología,
acompañó sin tropiezos a la solista invitada, a quien sería interesante verla en
repertorio romántico y contemporáneo. Y en la Quinta sibeliana, autorizada y
triunfal versión del titular sinfónico. Con un enfoque de acertada limpidez (libre de
almibaramientos) y celebrada reciedumbre, sus fortalezas se dieron con notables
(y empáticas) adopciones de tempi más un soberbio manejo en tensión-distención-
expansión, de idiomática inmanencia discursiva.
Y la tercera jornada de la serie de las “Quintas”, contempló sólo dos obras de corta
duración (siendo prudente haber dispuesto alguna tercera pieza al inicio,
idealmente nacional) con el largamente ausente Concierto N° 2 para Violín “La
Campanella”, de Nicolo Paganini, más la Sinfonía N° 5 “La Reforma”, de Felix
Mendelssohn.
Completo acierto la convocatoria del joven y deslumbrante violinista Yury Revich,
en su tercera visita a Chile, y ahora debutando con la Sinfónica Nacional. Notable
cometido en esta pieza de bravura técnica, ostentando virtuosismo y musicalidad a
borbotones. Excelente acompañamiento de Saglimbeni. E inusualmente, en la
primera parte, se ofreció una triunfal Reforma mendelssoniana, al umbral de lo
antológico…
Con escrupuloso análisis, Saglimbeni hilvana una interpretación llena de detalles
inadvertidos a lo largo de los cuatro movimientos, amén de obtener una respuesta
de gran jerarquía de la decana orquestal del país. Con gran profundidad, desde la
inicial exposición del “Amén de Dresde” (utilizado después por Wagner en la ópera
Parsifal) más todos los desarrollos posteriores hasta el final con el arrebatador
coral "Ein feste Burg ist unser Gott de Martín Lutero, este último sin la usual
prosopopeya con la que se le suele abordar, optando por un genuino sentido de
elevación, dieron cuenta de un momento muy especial en lo que corre de la
temporada de la Sinfónica Nacional.
domingo, 14 de abril de 2024
BUENA INTERPRETACION
EN UN AMBITO PROPICIO
Orquesta de
Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Programa:
Franz Joseph Haydn: “Música Incidental para las siete últimas palabras del
redentor en la Cruz” Hob.XX 1ª (versión
de cuarteto de cuerdas de 1787, adaptado a orquesta de cuerdas). Segundo
concierto del ciclo “Novena Musical 2024 (Distintas notas una sola Nación)”.
Iglesia de San Ignacio de Loyola, 14 de Abril de 2024.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO.
Dentro del
interesante ciclo que la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación
desarrolla en templos religiosos, este segundo concierto incluye una obra que
luego de su versión original sufrió varias modificaciones hasta llegar a la última
(quizás la más conocida), que es en forma de oratorio y que paradójicamente
será interpretada esta misma semana por el Coro Polifónico Nacional. Me estoy
refiriendo a la música incidental para “Las siete últimas palabras del Redentor
en la Cruz” y que en el catálogo Hoboken
lleva el orden XX 1a.
Esta obra es producto de un encargo que el
compositor recibiera por parte de Don
José Saenz de Santa María, Canónigo de la Santa Cueva de la Catedral de Cádiz,
quien le hizo llegar a Haydn (el compositor más famoso de esa época) la
propuesta de este trabajo para acompañar los ejercicios espirituales de
cuaresma. El compositor, quien ya se hallaba liberado de sus compromisos con la
corte de Esterhazy, aceptó el ofrecimiento, puso manos a la obra y como
resultado emergió una obra dividida en
una introducción, siete sonatas que llevan por título algunas frases
pronunciadas por Jesús durante su agonía en la cruz y un final inspirado en la
pasión, basado en el relato que manifiesta que al instante en que cuando el
redentor fallece, la tierra tembló y aparecieron cuerpos alrededor del calvario. Cada Sonata estaba precedida de la predica
del sacerdote, con el tiempo y seguramente para que el trabajo sea ofrecido en
sala de conciertos, se apeló a la presencia de un narrador. La versión
escuchada en esta oportunidad pareció basarse en la efectuada en Gran Bretaña
en el pasado siglo en donde solo se escucharon los dichos de Jesús, los que en
esa oportunidad fueron leídos por el recordado tenor Peter Pears. Y en cuanto a
la orquestación, sin ninguna duda, la que se escuchó está basada en la segunda
versión para cuarteto de cuerdas del año posterior a la composición de la
primera, 1787.
La estructura entonces es: Introducción
(Maestoso ed Adagio), Siete sonatas que llevan por títulos: “Padre, perdónalos
porque no Saben lo que hacen” (largo); “De cierto te digo: hoy estarás conmigo
en el paraíso” (Grave e Cantábile); “¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!, Ahí tienes
a tu madre!” (Grave); “¡Dios Mío, Dios Mío!, ¿Por qué me has abandonado?” (Largo),
“Tengo Sed” (Adagio); “Todo está terminado” (Largo), “Padre, en tus manos
encomiendo mi espíritu” (Largo), para luego culminar en “El Terremoto” (Presto
e con tutta la forza).
En todos los casos hay un profuso desarrollo de
los temas. Las sonatas tienen su clásica estructura de tema inicial, sección
central o segundo tema y recapitulación
del tema del comienzo. Ahí es en donde radica la dificultad interpretativa, sobre
todo en esta versión netamente instrumental. Hay que sostener el discurso atravesando una delgada línea en la que de un lado hay
dinámica, pero que de caer en el otro
con un tempi excesivamente “pesante” puede llegarse a una situación
verdaderamente insostenible e indigerible para el público. Aquí es en donde
radicaron los méritos del Maestro De Filippi y de los músicos que integran el
conjunto. Manteniendo la tensión en cada página se sostuvo el discurso y se
logró cautivar al público.
Este ciclo le permite al conjunto abordar
temáticas diferentes a las que se ofrecen en los conciertos del salón de los
Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Vale la pena prestar atención a los avisos
de estas presentaciones, pueden encontrarse obras que rara vez se frecuentan.
Donato Decina