domingo, 21 de abril de 2024

Anoche una gratísima  presentación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón con el M° Marco Alibrando en el podio y como solista de violonchelista @NAREK HAKHMAZARYAN , artista nacido en Armenia y de trayectoria Internacional. El concierto dio inicio con con dos obras de G. Puccini, Crisantemi y Preludio Sinfónico en versión para orquesta de cuerdas como parte de las celebraciones del centenario de su fallecimiento. Luego con la participación del M° Hakmazaryan se pudieron escuchar de P.I.Tchaikovsky dos obras, el Nocturno en Re menor Op. 19 Nº 4 y las Variaciones sobre un tema Rococó para cello y orquesta,Op 33.

El plato "fuerte" de la noche lo constituyó esta última obra(estrenada en Buenos Aires por la OFBA con el M°F. Sevitzky y como solista el M° Altman en 1959) donde el solista pudo demostrar su gran solvencia en la ejecución de su instrumento. Tchaikovsky ( romantico en su esencia) exploro con sus composiciones maneras en que los estilos y formas del pasado, en particular la del siglo XVIII, podían armonizar con su lenguaje artístico. El tema con variaciones es un formato musical que tiene origen en el siglo XVI y su apogeo en el XVIII, con la denominada escuela vienesa.La creación de Tchaikovsky intenta retratar el encanto cortesano del estilo rococó de mediados del XVIII. En esta obra el autor en vez de crear variaciones sobre un tema de otro compositor, imagina y moldea el suyo propio
Fuera de programa y para despedirse del público el M° HAKHMAZARYAN interpretó "LAMENTATIO" de Giovanni Solima, en memoria ( como lo comento) de las"almas" de las víctimas del Genocidio Armenio. Una gran ovación, y merecida, lo despidió del escenario
Finalmente se pudo escuchar Fontane di Roma de O.Respighi. Como todas las ciudades famosas europeas, Roma ha sido honrada por los compositores, pero nunca con tanta eficacia y ardor como los creadores románticos y postrománticos. Este último rótulo podría caberle hasta cierto punto a Respighi, bolognes de origen pero intensamente romano en su sentir, como lo demuestra su Tríptico. Las fuentes de Roma(obra estrenada en Buenos Aires en 1920 por la O.A.I C. con el M° Cattelani en el podio) fue la primera en ser compuesta (1917) de este tríptico empleando la proverbial cantabilidad italiana que aparece casi velada detrás de la máscara debussista,en especial por la orquestación que evoca en el último número sobretodo, el gamelan oriental. Tras los prolongados aplausos se despidieron el M° Alibrando y la orquesta .

Marta Lugo de Palacio

sábado, 20 de abril de 2024

 

INICIO INMEJORABLE

 

Ciclo de Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio, Temporada 2024. Actuación del dúo conformado por Edua Zadory (Violín) y Anna Miernik (Piano) Programa: obras de Hubay, Brahms, Cosentino, Quintela, Chopin, Williams, Prokofieff y Schnelzer. Auditorio del Museo de la Fundación, 20 de Abril de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

 Un público absolutamente enfervorizado desde la primera a la última obra y que en las dos páginas finales “rugió” en vítores a las intérpretes (no exagero),  es acaso lo que mejor sintetiza a este concierto con el que la Fundación Rómulo Raggio de Vicente López inició su ciclo del año 2024, recibiendo a este dúo de intérpretes extranjeras quienes han recalado individualmente en el país, en donde por razones personales cada una decidió estar aquí gran parte del tiempo,  se han conocido en el medio musical y han resuelto conformar un dúo que aborda un repertorio universal, comprometido y en donde ya puede decirse que se entienden y cumplimentan a la perfección, alcanzado un nivel de absoluta jerarquía. Edua Zadory y Anna Miernik han armado una dupla de estupendo nivel artístico y no cabe duda que de continuar en esta senda enriquecerán a Ntro. Medio con sus propuestas.

 

  Un programa estructurado en base a música de los países de origen de ambas instrumentistas (Hungría y Polonia), pasando por la tierra que las ha recibido (Argentina) y llegar a compositores de fama universal, dio por resultado la atracción permanente del público, comenzando por una muy interesante versión de “La Ola de Balaton” del compositor Jenö Hubay en la que Zadory desde el violín exhibió todo su apasionamiento interpretativo y Miernik  se erigió en un verdadero soporte. Continuaron con una muy lucida interpretación de la Danza Húngara Nº 4 de Brahms en donde desplegaron todo el color que la página contiene. El homenaje a la Argentina llegó de la mano de dos compositores argentinos quienes estuvieron presentes en la sala. De Saúl Cosentino se apreció “Mis Poemas a la Calle” una página basada en Tango con un ribete melancólico que la hace más atrayente aún y en donde las intérpretes demostraron estar absolutamente compenetradas entre sí y con la obra. Hubo tiempo para que ambas se lucieran de manera individual. Zadory con una página de Hernán Quintela compuesta especialmente para ella en la que además de interpretar desde el violín, debe danzar llevando ajustadas en sus tobillos una uñas de cabra que actúan como instrumento musical. “Cardón” , tal el título de la composición, expresa al ritmo folcklorico del norte argentino como tal vez en muy pocas páginas pueda encontrarse algo así y Zadory hace con ella una magistral interpretación con un despliegue de energía increíble y un sonido brillante. Miernik lució a pleno honrando al mayor músico de su patria, Frederic Chopin, con una estupenda versión del Scherzo en Si bemol menor Op. 13 en la que descolló por musicalidad, pleno sonido y muy segura digitación.  La primera parte culminó con “Baile del Diablo” del compositor y arreglador norteamericano John Williams, página poco frecuentada que correspondió al film “Las Brujas de Eastwick” en donde las intérpretes sostuvieron la creciente tensión de la página y exhibieron instantes de gran categoría.

 

  La parte final dio comienzo con una formidable versión de la Sonata en re mayor para Violín y Piano de Serguei Prokofieff en la que las instrumentistas una vez más dieron rienda suelta al apasionamiento, tuvieron perfecta cumplimentación y se brindaron en una total entrega alcanzando instantes verdaderamente electrizantes como en el Moderato inicial y el Allegro con brío del cierre.  La parte formal del concierto culminó con “Apolo Adolescente” una de las dos piezas que integran las          “Apolonian Dances” del año 2003 del compositor sueco Albert Schnelzer de una exigencia superlativa que incluye hasta acordes de piano que el intérprete debe realizar apoyando sus brazos en el teclado y máxima velocidad para el violín. Solo así pudo entenderse que se la haya colocado como cierre por sobre la Sonata de Prokofieff, como acontecería normalmente. Aquí entonces la enfervorizada reacción del público y el lógico deseo de querer seguir escuchando. Ello vino de la mano de una polka de Alfred Schnittke con guiños cómplices de Zadory al público de primera fila y una magistral versión de “Czardas”  de Monti en donde ambas lucieron en forma esplendida.

 

  Por el inteligente planteo, la estupenda capacidad de ambas tanto en lo individual como en lo conjunto, la revelación de obras poco frecuentes y el extraordinario  resultado final, será recordado este concierto en mucho tiempo. Bravo a ambas y bravo a la fundación Raggio y a su programadora, la muy estimada Haydee Seibert

 

Donato Decina.

viernes, 19 de abril de 2024

 


Un momento de la primera parte del recital ofrecido por la soprano coreana Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 18. Créditos: PrensaTeatro Colón, Fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.


Hera Hyesang Park en concierto en el Colón


Breathe

Lunes 15 de abril de 2024

Escribe: Graciela Morgenstern


Concierto Extraordinario

Hera Hyesang Park (soprano)

Orquesta de la Asociación de Profesores de la Orquesta Estable del Teatro Colón

Dirección: Marcelo Ayub

Programa: While you live, film dirigido por Mariano Nante, música de Luke Howard. Obras

de Gioacchino Rossini, Henry Purcell, Richard Strauss, Manuel Ponce, María Grever,

Doo-Nam Cho, André Previn, Cecilia Livingston, Hyo-Won Woo, Un-Yung La, Edward

Elgar, Vincenzo Bellini y Giuseppe Verdi. Arreglos de Alex Nante

En Concierto Extraordinario, se presentó la soprano surcoreana Hera Hyesang Park, a

quien el público argentino conoció en 2023, en el rol de Pamina, en La Flauta Mágica,

inexplicablemente en el segundo elenco. En esta oportunidad, la soprano hizo conocer el

lanzamiento de su segundo CD: Breathe.

El programa tuvo un eje temático que fue las diferentes reacciones ante la muerte: la

negación, el enojo, la depresión y finalmente, la aceptación. Y el hilo conductor fue el

Epitafio de Sícilo y las diferentes etapas en su vida. En el comienzo se mostró un video

corto con el título While you Live, con música de Luke Howard y dirección de Mariano

Nante. Filmado en el Teatro Colón, e inspirado en un sueño de la soprano, la muestra

nadando bajo el agua dentro de la sala del Colón.

No cabe duda de que Hera H Park es una cantante refinada, de voz cristalina que aunque

liviana, corre por la sala sin problema. Su técnica es sólida y su entrega a cada una de las

obras que interpretó siempre estuvo presente.

Así se fueron sucediendo obras de autores de diferentes orígenes y épocas, incluyendo

coreanos. Además de que el evento fue extenso, incluyó algunos fragmentos

interesantes, otros que no lo eran tanto e incluso algunos que se prestaban tal vez, para

la grabación del CD pero no para la enorme sala del Colón. Por lo cual, en algunos

momentos, el concierto resultó un tanto tedioso.

De todas maneras, la labor de la coreana fue muy buena, al igual que la impecable

dirección de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta

Estable del Teatro Colón, que le respondieron con eficacia.


Fuera de programa, se ofreció I could have danced all night, de My Fair Lady, El día

que me quieras, en la que la cantante invitó al público a acompañarla y una rara versión

de un Ave María, utilizando música de Thaîs de Massenet.

Sería muy interesante poder volver a escuchar a Hera H. Park en una ópera completa, de

las que viene cantando en buena parte del mundo.

jueves, 18 de abril de 2024

 






Momento de la Función de Ariadna en Naxos en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, Fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.




“Ariadna en Naxos” de Richard Strauss, en el Teatro Colón


 


Teatro Colón

Martes 16 de abril de 2024 

Escribe: Graciela Morgenstern 


 

"Ariadna en Naxos”, de Richard Strauss

Libreto: Hugo von Hofmannsthal

Elenco: Carla Filipcic Holm, Sergio Escobar, Laura Grecka, Ekaterina Lekhina, Alejandro

Spies, Pablo Urban, Felipe Carelli, Santiago Martínez, Iván García, Oriana Favaro,

Florencia Bugardt, Florencia Machado y otros.

Orquesta Estable del Teatro Colón.

Régie: Marcelo Lombardero

Escenografía: Diego Siliano

Vestuario: Luciana Gutman

Coreografía: Ignacio González Cano

Diseño de video Matías Otarola

Iluminación: José Luis Fiorruccio

Director musical: Gûnter Neuhold 


Como inicio de la Temporada Lírica 2024, el Teatro Colón ofreció la reposición de la

versión 2019 de Ariadna en Naxos. Con un prólogo y un acto, la estructura es muy

interesante. El prólogo presenta el conflicto entre una compañía de ópera y otra de

comediantes que se ven obligados por el capricho de un rico vienés, a actuar

simultáneamente en la representación de la ópera seria Ariadna en Naxos, lo que

provoca la indignación de quien compuso la obra, que finalmente, acepta el desafío. El

acto en sí mismo consiste en una ópera dentro de una ópera, en la que la frívola idea del

amor de la comediante Zerbinetta se opone al sentimiento pesimista de la desconsolada

Ariadna y su patética soledad en la isla de Naxos, donde ha sido abandonada hasta que

finalmente, el milagro del amor la une a Baco.

En esta oportunidad, hubo interpretaciones de diferentes niveles artísticos. El rol

protagónico contó con la excelente actuación de Carla Filipcic Holm. Con voz potente y

aterciopelada, de color atractivo e impecable línea de canto, expresó la variada gama de

sentimientos y estados de ánimo de Ariadna: esperanza, depresión y regocijo.


Su contraparte, Zerbinetta, estuvo, una vez más, a cargo de la soprano rusa Ekaterina

Lekhina quien cautivó al público con su esbelta figura y desenfado actoral. Desde el punto

de vista vocal, su actuación fue correcta, aunque se notó un desgaste vocal respecto de

su actuación en 2019.

En tanto, Laura Grecka, reemplazando a Tamara Gura, articuló el papel de la

compositora con intensidad. Aunque sus recursos vocales no siempre fueron suficientes,

especialmente en su registro grave, cantó con entrega.

Sergio Escobar posee buen material vocal, voz bien timbrada y adecuado caudal. Sin

embargo, no descolló como Baco y Tenor.

Oriana Favaro, Florencia Bugardt, Florencia Machado cantaron en forma armónica, con

tono parejo y equilibrio vocal.

El resto del elenco cumplió su labor con eficacia, destacándose Alejandro Spies como el

Maestro de Música, . mientras Carlos Kaspar fue un mayordomo correcto.

Gûnter Neuhold  al frente de la Orquesta Estable, realizó una lectura rutinaria de la

partitura, sin exhibir toda la riqueza instrumental y colorido que la misma contiene.

Desde el punto de vista visual, idéntico a la producción de 2019, mientras el vestuario de

Luciana Gutman , la escenografía de Diego Siliano y la iluminación de José Luis

Fiorruccio, estuvieron acordes a la puesta que se presentó, la producción escénica de

Marcelo Lombardero transportó la obra a tiempos modernos, con un Prólogo bien logrado,

que se adaptó perfectamente a la obra. En la segunda parte, el acto de Ariadna, introdujo

una serie de bufonadas irreverentes, que desvirtuaron el espíritu de la ópera y causaron

las risas del público y no les permitió disfrutar del verdadero romanticismo contenido en el

dúo y los momentos finales. Una verdadera pena, un concepto equivocado de una obra

sublime.


CALIFICACION: BUENA

 


Momento de "Ariadna en Naxos" con Puesta de Marcelo Lombardero en el Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Mtro. Arnaldo Colombaroli.


ARIADNA EN NAXOS
Teatro Colon 16/04/2024

Subió a escena en el Teatro Colon la opera de Richard Strauss, Ariadna en Naxos, con la misma
producción presentada en 2019 a cargo de Marcelo Lombardero.
Al igual que en aquella oportunidad, el rol protagónico estuvo a cargo de la soprano Carla
Filipcic-Holm quien volvió a brillar en el rol de Ariadna, tal como lo hiciera hace cinco años.
Sin duda alguna, Filipcic-Holm es una talentosa cantante y su desempeño crece
constantemente. Ariadna es un personaje que le cabe perfectamente a su voz.
En la función del día 16 la mezzo anunciada previamente para representar el papel de
Compositor fue reemplazada por Laura Grecka, quien cumplió con solvencia el rol asignado.
Cómoda en su registro y con buena soltura escénica, realizó una labor destacable.
Correcta, sin mayor lucimiento, la soprano Ekaterina Lekhina encarnó el rol de Zerbinetta, tal
como lo hiciera en la versión de 2019.
El personaje de Baco estuvo a cargo del tenor Sergio Escobar, de considerable material vocal
que sin embargo, solo cumplió con su rol sin mayor trascendencia.
Eficiente en su totalidad el resto del elenco; destacándose entre ellos la participación de
Santiago Martinez, como Brighella quien se lució entre el conjunto de comediantes y de
Alejandro Spies como Maestro de Música.
La dirección orquestal a cargo del Mtro. Günter Neuhold fue bastante deslucida. Pareció
limitarse a concertar orquesta y escenario, más que interpretar y profundizar en la maravillosa
partitura de Strauss.
Los mismos reparos de hace cinco años con la puesta en escena de Marcelo Lombardero.
Argumentalmente puede ser coherente, pero lejos de lo que pretendieron mostrar los autores.
Conclusión: La actuación de Carla Filipcic Holm fue lo más atrayente de la velada.
Roberto Falcone

 


Un momento de la presentación de Hera Hyesang Park en el Teatro Colón el pasado Lunes 15. Créditos: Prensa Teatro Colón, fotografía del Maestro Arnaldo Colombaroli.

HERA HYESANG PARK

Teatro Colon - 15/04/2024

En el marco del 3er concierto extraordinario, se presentó en el Teatro Colon la soprano

coreana Hera Heysang Park, ya conocida en nuestro medio por su intervención el “La flauta

mágica” el año pasado.

Parte de este concierto, fue la presentación de su nuevo trabajo para el sello Deutsche

Gramophon llamado “Breathe”.

Sin duda Hera Heysang Park es una muy buena soprano lírica. Buena técnica, voz no muy

grande pero bella y muy expresiva y concentrada en la interpretación.

El recital tuvo momentos muy interesantes desde la presentación del video donde canta

“While you live”, de Luke Howard, filmado en el Teatro Colon y sus interpretaciones de “L’ora

fatal s’presta” de El Sitio de Corinto, de Rossini y “When I am laid” del Dido y Eneas de Purcel.

Otros números musicales como las “4 canciones Op. 27” de Richard Strauss, “Casta Diva” de

Norma de Bellini y “Canción del sauce y Ave Maria” del Otello de Verdi, fueron bien cantadas

por Park, pero no son obras escritas para su tipo específico de voz. Estas obras requieren un

mayor peso vocal que naturalmente su voz no tiene y que sin duda en una grabación sonaría

más aceptable que en vivo y en una gran sala como la del Colon. De este modo, la musicalidad

y la intención expresiva de la soprano sucumben ante la natural falta de contundencia vocal

necesaria que estas obras requieren para interpretarlas.

Por otro lado, las canciones “Estrellita”, de Ponce y “Te quiero, dijiste” de Maria Grever fueron

llevadas a un tiempo tan lento que resultaron monótonas.

Algo raro, y que la cantante no supo explicar su origen, ya que dijo que fue escrito para su

trabajo “Breathe”, sin dar mayor detalle, fue una composición de Un-Yung-La, con arreglo de

Benhard P. Eder (director musical el disco), llamada “Psalm 23”. Consiste en la música de

“Meditación de Thaïs” de la opera Thaïs de Massenet, con la letra del Ave Maria. Extraño en

verdad, y más teniendo en cuenta al escucharla, que a duras penas la letra encaja con la

música.

Excelente trabajo de Marcelo Ayub al frente de la Asociación de Profesores de la Orquesta

Estable del Teatro Colon. Muy buena su interpretación de “Sospiri, op. 70” de Edward Elgar.

Roberto Falcone

miércoles, 17 de abril de 2024

 


El Maestro Antonio Formaro hoy durante su recital en el Salón Dorado del Teatro Colón. Créditos: Martha Cora Eliseht


Extraordinario recital de piano de Antonio Formaro en el Salón Dorado


MAESTRÍA EN INTERPRETACIÓN EN CLÁSICO Y


ROMÁNTICO


Martha CORA ELISEHT


Antonio Formaro es uno de los mejores pianistas argentinos de la actualidad y lo

demuestra en cada una de sus presentaciones -tanto en conciertos como solista como en

recitales-. Este eximio intérprete tuvo a su cargo la apertura de los recitales de piano en

el Salón Dorado del Teatro Colón el pasado miércoles 17 del corriente, donde ofreció el

siguiente programa:

- Rondo n°2 en La menor, K.511- Wolfgang A. MOZART (1756- 1791)

- Fantasía en Fa sostenido menor, Op.28 (“Sonata Escocesa”) – Félix

MENDELSSOHN BARTHOLDY (1809-1847)

- Estados de ánimo, Suite Op.73- Edvard H. GRIEG 81843-1907)

- Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31- Frederic CHOPIN (1810-1849)

Con un repertorio comprendido entre la etapa clásica y el romanticismo, Antonio

Formaro inició el recital con el mencionado Rondó K.511 de Mozart, compuesto en

1787 y que consta de un único movimiento (Andante) cuyo tema principal en La menor

consta de 8 notas, mientras que el primer episodio -escrito en Fa mayor- usa

semicorcheas. Cierra con un segundo episodio en la tonalidad inicial de La mayor,

caracterizado por presentar tresillos de semicorcheas. La interpretación fue sumamente

precisa, transparente y cristalina y sonó auténticamente mozartiana. Lo mismo sucedió

con la Fantasía en Fa sostenido menor op.28 “Sonata Escocesa” de Mendelssohn,

compuesta en 1833, logrando un sonido envolvente desde el glissando inicial del 1°

movimiento (Con moto agitato. Andante) y perfecta resolución de los crescendi en el 1°

y 2° movimiento (Allegro con moto). Su prodigiosa digitación fue clave para encarar el

dificilísimo Presto final, que consta en un torbellino de escalas ascendentes y

descendentes en 9/8 y 12/8, logrando una versión excepcional. Formaro es un

especialista en Mendelssohn y lo demostró con creces ante un Salón Dorado

prácticamente colmado de gente.

La suite para piano Estados de ánimo (Sstemninger), Op.73 es, quizás, una de las

obras menos conocidas de Edvard Grieg y fue compuesta entre 1901 y 1905. Consta de

7 números (Resignación/ Scherzo-impromptu/ Cabalgata Nocturna/ Canto folk/ Estudio

(homenaje a Chopin/ Serenata de estudiantes/ Lualåt (Canción montañesa)), donde el

compositor toma melodías y danzas folklóricas noruegas (halling, springar) hilvanadas

en diferentes tonalidades, que representan los estados de ánimo expuestos

anteriormente. El primer número (Resignación) posee un tema oscuro y sombrío,

mientras que el Scherzo- impromptu es un springar de carácter vivaz y luminoso. El

tercero (Cabalgata nocturna) es un aire noruego típico en tempo de halling y el Canto

folk, un bellísimo nocturno en tono menor, que abre con un glissando que descolló por

la sutileza y precisión en su interpretación. Por su parte, el Estudio en homenaje a


Chopin posee numerosas semejanzas y reminiscencias del Estudio Revolucionario del

compositor polaco. En este número, Formaro brindó una versión majestuosa y

arrolladora merced a sus prodigiosas digitación y pulsación. La serenata de estudiantes

sonó fresca y limpia, para culminar con Lualåt (Canto montañés), una melodía en tono

menor que remeda el sonido del langeleik -instrumento musical noruego de sonido

similar a una cítara-. La versión ofrecida fue estupenda y el artista recibió numerosos

aplausos tras su interpretación para, posteriormente, culminar el recital con el

celebérrimo e imponente Scherzo n°2 en Si bemol menor, Op.31 de Chopin, compuesto

entre 1835 y 1837. Una versión de fuste, que sonó sumamente precisa y, a la vez,

arrolladora, lo que le valió numerosos aplausos y vítores al final del concierto.

Naturalmente, no podía faltar un bis y el pianista eligió una obra en la que es

experto: el Preludio y fuga n°1 de Mendelssohn, que sonó magistralmente, motivo por

el cual se retiró sumamente aplaudido. Un inmejorable inicio de un ciclo prometedor

dentro de la amplia gama de propuestas que el Salón Dorado tiene para ofrecer durante

el transcurso del corriente año y una maestría en interpretación de un repertorio que

osciló entre lo clásico y lo romántico.

martes, 16 de abril de 2024

 Sinfónica en triunfales Quintas…


                                                                                 Por Jaime Torres Gómez

La actual coyuntura sanitaria ha permitido volver a los estándares ex

ante pandemiales en la oferta de espectáculos, aunque aún con dificultades en

casos puntuales.

Así, del todo encomiable el anuncio de la Sinfónica Nacional con el retorno de

la histórica venta de abonos de su programación anual, a diferencia de

la incertidumbre en los años críticos de la pandemia, con anuncios

parciales bimensuales, no obstante la continuidad de actividades en casi toda la

emergencia sanitaria.

En el ámbito de su proyección internacional, se celebra en los últimos dos años la

gradual llegada de artistas con reconocida trayectoria, como los directores

Maximiano Valdés, Francisco Rettig, Rodolfo Fischer, Carlos Vieu, Ligia Amadio,

Yeny Delgado, José María Moreno y otros, asimismo los talentosos directores

nacionales residentes como Alejandra Urrutia, Pablo Carrasco y Christian

Lorca. Lo mismo en solistas relevantes como Pacho Flores, Sergio Tiempo,

Armands Abols, Iñaki Alberdi, Arta Arnicane, Freddy Varela, Néstor Garrote y Amid

Peled.

El inicio de la actual temporada de abono ha contemplado un interesante ciclo de

diversas Quintas Sinfonías, dirigidas en su mayoría por el solvente titular

sinfónico, Rodolfo Saglimbeni, destacándose el rescate de algunas “Quintas”

largamente postergadas, como la Quinta Sinfonía de Jean Sibelius o la Sinfonía

N° 5 “La Reforma”, de Felix Mendelssohn. A la vez, conforme las

actuales dificultades económicas…, plausible ha sido la llegada de

excelentes solistas internacionales entre marzo y abril, dando cuenta de un real

esfuerzo por retomar la presencia internacional histórica.

Las tres primeras jornadas, a cargo de Saglimbeni, consultaron

las Quintas de Beethoven, Sibelius y Mendelssohn, las que tuvieron

extraordinarias interpretaciones y en algunos casos con visos de antología,

reflejando el notable trabajo del maestro titular en calidad de sonido y ensamble.

A la vez, estos programas han sido un “barómetro” en las preferencias del público,

reflejado en demandas variables según lo más y menos

conocido, advirtiéndose la directa condicionante de las “finanzas domésticas”

(propias de marzo).

Es el caso de la inteligente estrategia de disponer en el primer (y motivador)

programa un binomio beethoveniano con el Concierto N°

5 “Emperador” para Piano junto a la siempre bienvenida Quinta Sinfonía, con

el plus de haber contado con un solista de clase mundial como Peter Donohoe,

largamente ausente, y a la vez debutante en la Sinfónica. Con una asistencia que


colmó el Teatro de la Universidad de Chile, tal como se esperaba, se trató de una

presentación de altos estándares artísticos, signada de una irrefutable autoridad

de cátedra de Donohoe (exacta digitación, delicado toucher y gran manejo de los

contrastes) más un escrupuloso trabajo global de Saglimbeni con la orquesta. Y a

su vez, gran versión de la Quinta Sinfonía (ya presenciada en varias

oportunidades a Saglimbeni, y siempre con deslumbrantes resultados), como al

inicio una atrapante versión de la Danza Fantástica, del emblemático compositor

nacional Enrique Soro (septuagésimo aniversario de su muerte), con neurálgico

pulso y eufónica sonoridad.  

A la semana siguiente, y lamentablemente con una considerable merma de

público, se ofreció el Concierto N° 5 “El Turco” para Violín de W.A. Mozart junto

a la Sinfonía N° 5 de Jean Sibelius -esta última,

inexplicable e irresponsablemente, ausente desde 1996 por estas latitudes…-,

constituyendo uno de los mayores atractivos del año musical. Si bien era

esperable una buena asistencia ante el equilibrio del programa, amén de la

popularidad de los compositores, quizás obedeció a la variada oferta de conciertos

en Santiago (muchos gratis), ante lo cual ameritaría reformular la estrategia

programática para el mes de marzo.       

Contándose con la joven violinista Elinor D´ Mellon (debutante en Chile), y

poseedora de una alabada técnica (formidable afinación y proyección de sonido),

empero, su abordaje estuvo mayoritariamente fuera de estilo,

con tempi aletargados y en general pesante. Saglimbeni, con cabal psicología,

acompañó sin tropiezos a la solista invitada, a quien sería interesante verla en

repertorio romántico y contemporáneo. Y en la Quinta sibeliana, autorizada y

triunfal versión del titular sinfónico. Con un enfoque de acertada limpidez (libre de

almibaramientos) y celebrada reciedumbre, sus fortalezas se dieron con notables

(y empáticas) adopciones de tempi más un soberbio manejo en tensión-distención-

expansión, de idiomática inmanencia discursiva.

Y la tercera jornada de la serie de las “Quintas”, contempló sólo dos obras de corta

duración (siendo prudente haber dispuesto alguna tercera pieza al inicio,

idealmente nacional) con el largamente ausente Concierto N° 2 para Violín “La

Campanella”, de Nicolo Paganini, más la Sinfonía N° 5 “La Reforma”, de Felix

Mendelssohn. 

Completo acierto la convocatoria del joven y deslumbrante violinista Yury Revich,

en su tercera visita a Chile, y ahora debutando con la Sinfónica Nacional. Notable

cometido en esta pieza de bravura técnica, ostentando virtuosismo y musicalidad a

borbotones. Excelente acompañamiento de Saglimbeni. E inusualmente, en la

primera parte, se ofreció una triunfal Reforma mendelssoniana, al umbral de lo

antológico…

Con escrupuloso análisis, Saglimbeni hilvana una interpretación llena de detalles

inadvertidos a lo largo de los cuatro movimientos, amén de obtener una respuesta

de gran jerarquía de la decana orquestal del país. Con gran profundidad, desde la


inicial exposición del “Amén de Dresde” (utilizado después por Wagner en la ópera

Parsifal) más todos los desarrollos posteriores hasta el final con el arrebatador

coral "Ein feste Burg ist unser Gott de Martín Lutero, este último sin la usual

prosopopeya con la que se le suele abordar, optando por un genuino sentido de

elevación, dieron cuenta de un momento muy especial en lo que corre de la

temporada de la Sinfónica Nacional.

domingo, 14 de abril de 2024

 

BUENA INTERPRETACION EN UN AMBITO PROPICIO

 

Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Sebastiano de Filippi. Programa: Franz Joseph Haydn: “Música Incidental para las siete últimas palabras del redentor en la Cruz”  Hob.XX 1ª (versión de cuarteto de cuerdas de 1787, adaptado a orquesta de cuerdas). Segundo concierto del ciclo “Novena Musical 2024 (Distintas notas una sola Nación)”. Iglesia de San Ignacio de Loyola, 14 de Abril de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Dentro del interesante ciclo que la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación desarrolla en templos religiosos, este segundo concierto incluye una obra que luego de su versión original sufrió varias modificaciones hasta llegar a la última (quizás la más conocida), que es en forma de oratorio y que paradójicamente será interpretada esta misma semana por el Coro Polifónico Nacional. Me estoy refiriendo a la música incidental para “Las siete últimas palabras del Redentor en la Cruz”  y que en el catálogo Hoboken lleva el orden XX 1a.

 

  Esta obra es producto de un encargo que el compositor recibiera por parte  de Don José Saenz de Santa María, Canónigo de la Santa Cueva de la Catedral de Cádiz, quien le hizo llegar a Haydn (el compositor más famoso de esa época) la propuesta de este trabajo para acompañar los ejercicios espirituales de cuaresma. El compositor, quien ya se hallaba liberado de sus compromisos con la corte de Esterhazy, aceptó el ofrecimiento, puso manos a la obra y como resultado  emergió una obra dividida en una introducción, siete sonatas que llevan por título algunas frases pronunciadas por Jesús durante su agonía en la cruz y un final inspirado en la pasión, basado en el relato que manifiesta que al instante en que cuando el redentor fallece, la tierra tembló y aparecieron cuerpos alrededor del calvario.  Cada Sonata estaba precedida de la predica del sacerdote, con el tiempo y seguramente para que el trabajo sea ofrecido en sala de conciertos, se apeló a la presencia de un narrador. La versión escuchada en esta oportunidad pareció basarse en la efectuada en Gran Bretaña en el pasado siglo en donde solo se escucharon los dichos de Jesús, los que en esa oportunidad fueron leídos por el recordado tenor Peter Pears. Y en cuanto a la orquestación, sin ninguna duda, la que se escuchó está basada en la segunda versión para cuarteto de cuerdas del año posterior a la composición de la primera, 1787.

 

  La estructura entonces es: Introducción (Maestoso ed Adagio), Siete sonatas que llevan por títulos: “Padre, perdónalos porque no Saben lo que hacen” (largo); “De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso” (Grave e Cantábile); “¡Mujer, ahí tienes a tu hijo!, Ahí tienes a tu madre!” (Grave); “¡Dios Mío, Dios Mío!, ¿Por qué me has abandonado?” (Largo), “Tengo Sed” (Adagio); “Todo está terminado” (Largo), “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Largo), para luego culminar en “El Terremoto” (Presto e con tutta la forza).

 

  En todos los casos hay un profuso desarrollo de los temas. Las sonatas tienen su clásica estructura de tema inicial, sección central o segundo  tema y recapitulación del tema del comienzo. Ahí es en donde radica la dificultad interpretativa, sobre todo en esta versión netamente instrumental. Hay que sostener el discurso  atravesando  una delgada línea en la que de un lado hay dinámica, pero que de caer en el otro  con un tempi excesivamente “pesante” puede llegarse a una situación verdaderamente insostenible e indigerible para el público. Aquí es en donde radicaron los méritos del Maestro De Filippi y de los músicos que integran el conjunto. Manteniendo la tensión en cada página se sostuvo el discurso y se logró cautivar al público.

 

  Este ciclo le permite al conjunto abordar temáticas diferentes a las que se ofrecen en los conciertos del salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. Vale la pena prestar atención a los avisos de estas presentaciones, pueden encontrarse obras que rara vez se frecuentan.  

 

Donato Decina