domingo, 15 de diciembre de 2019


streno de “TANGO SUITE” de Oscar Aráiz por el  Ballet Folklórico Nacional en el CCK

EXPLOSIÓN DE MAGIA, COLOR Y TALENTO

                                                                                                     Martha CORA ELISEHT


            Así como la danza clásica y la contemporánea han estado presentes durante el transcurso de la presente temporada en el Centro Cultural Kirchner (CCK), la danza nacional no podía dejar de estarlo. Y lo hizo con el estreno de “TANGO SUITE” de Oscar Aráiz el pasado jueves 12 del corriente en la Sala Argentina del mencionado Centro con la participación del Ballet Folklórico Nacional, dirigido por Mariano Luraschi.
            El espectáculo se dividió en dos partes: la primera, donde se interpretaron las siguientes obras folklóricas: Pasaje, tropilla y sueño de amor, de Agustina Vigil; Romance en Guaraní, de Luis Marinoni; La huella (Creación colectiva del Ballet Folklórico Nacional, bajo la coordinación de Jorge Caballero) y Mercedes… Mujer, voz y pueblo, de Candelaria Torres; mientras que en la segunda tuvo lugar el estreno de la mencionada obra de Aráiz, con música de tangos populares argentinos bajo  arreglos y orquestación de Atilio Stampone y vestuario de Renata Schussheim.
            Creado en 1990 por Santiago Ayala “El Chúcaro” y Norma Viola, el Ballet Folklórico Nacional es una de las mejores compañías de danza del país y el encargado de la difusión del folklore argentino. Sus integrantes brillaron sobre el escenario de una sala prácticamente colmada de público para ofrecer un espectáculo que se caracterizó por su excelencia, jerarquía interpretativa y un brillante colorido. La primera de las obras que presentó /Pasaje, tropilla y sueño de amor) fue estrenada en 2018 y representa un homenaje a la mujer como deidad y dadora de vida. Consta de varios temas musicales, editados por Cristina Vattimo –quien asimismo, se presentó sobre el escenario para coordinar la parte instrumental- y actuaron como solistas Jimena Moar y Rodrigo Colomba, quienes demostraron plasticidad, gracia y talento sobre el escenario. Posteriormente, al aparecer la  tropilla que da el título a la obra, sorprendió que los varones danzaran un malambo completamente descalzos. No sólo se requiere de mucha habilidad, sino también de una enorme destreza, ya que las figuras del malambo pueden llegar a producir todo tipo de contusiones y esguinces. Por lo tanto, ha sido sumamente meritorio. Y concluyó con la zamba “Hacia tu adiós” interpretada por Alfredo Ábalos, donde todo el conjunto se lució sobre el escenario. Seguidamente, se ofreció Romance en Guaraní, donde una joven juega en los montes y las picadas, y luego de un baño, aparece el amor. La bellísima música de Agustín Barboza y Emilio Bobadilla Cáceres (Nañé Aramboha) y los sonidos del arpa paraguaya brindan el marco perfecto para narrar esta historia, donde la pareja formada por  Soledad Diz y Hernán Nocioni descolló sobre el escenario merced a la gracilidad de sus movimientos y a su exquisita interpretación. Unido esto al vestuario de Luis Marinoni –que permitía a la bailarina cambiarse detrás de un largo velo- hizo que fuera un espectáculo de gran belleza visual. Posteriormente, la pareja formada por María Jimena y Juan Manuel Visetti brindó una excelente versión de La huella. Esta obra fue una creación conjunta de los integrantes del mismo ballet en 2009, coordinada por Jorge Caballero. Y la primera parte cerró con un homenaje a Mercedes Sosa: Mercedes… mujer, voz y pueblo, con coreografía de Candelaria Torres, donde sólo participaban las mujeres. Ha sido un auténtico placer escuchar la maravillosa voz de la gran tucumana ilustrada por una coreografía vibrante, donde cada una de las bailarinas usa un poncho de color diferente –en clara alusión a la whipala, aunque faltó el color violeta-. Por ende, se agregó una explosión de color  a la misma.
            En 1984, Oscar Aráiz crea “TANGO ARGENTINO”  por encargo del Teatro Colón de Buenos Aires, con música de tangos “de la vieja guardia”  (Responso de Aníbal Troilo, Silbando, El día que me quieras de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera, La puñalada de Juan D’Arienzo, Mi refugio y El Choclo de Ángel Villoldo) y de Atilio Stampone. Esta cronista estuvo presente en aquella ocasión y recuerda perfectamente que el mismo Stampone dirigió su orquesta desde el foso, mientras el tándem Aráiz- Schussheim sorprendía con la bellísima coreografía y el  excelente vestuario diseñado especialmente para dicha ocasión. El éxito fue rotundo y recorrió la Argentina y el mundo entero. En un reportaje radial ofrecido por el mismo Aráiz a quien escribe, el coreógrafo manifestó que iba a tomar elementos de la primera parte de dicho espectáculo para montar el estreno de “TANGO SUITE” con algunas modificaciones. La obra muestra los orígenes del tango, desde las muertes –magistralmente musicalizadas con Responso de Troilo, orquestado por Stampone y la gran interpretación de Jimena Moar y Alexis Ledesma-, el burdel – regenteado por Agustina Vigil en el rol de la madama- , la solterona –mediante la fusión de los tangos Mi refugio y Nunca tuvo novio, con la genial interpretación del trío formado por Gabriela Ponce de León, Soledad Diz y Alfredo Ribalta- , pasando por los guapos y su origen como danza masculina –con la participación de Rodrigo Colomba, Leandro Boiko, Alexis Ledesma, Alfredo Ribalta, Hernán Nocioni y Federico Santucho-,  las peleas entre taitas y malevos – muy buena interpretación de Alexis Ledesma y Hernán Nocioni, al compás de La puñalada- hasta que se vuelve canción romántica y comienza a ser bailado en pareja entre hombres y mujeres. Para ello, la pareja protagónica formada por Sabrina Castaño y Federico Santucho ofreció una interpretación sumamente elegante de El día que me quieras, mientras que para el final, toda la compañía bailó al compás del 2 por 4 con una vibrante versión de El Choclo, donde se destacó como solista María Jimena Visetti. El vestuario diseñado para esta ocasión ha sido sencillo, pero sumamente colorido y vivaz. Hacia el final, el aplauso fue unánime y el ganador del Premio KONEX de Platino fue ovacionado cuando salió a saludar junto a toda la compañía. Un auténtico derroche de magia, talento y color en una sala colmada de público dentro del espacio cultural más grande de Latinoamérica.




MAGNIFICA NOCHE EN LA USINA CON LARA Y LA ESTABLE

Ciclo “Colón en la Ciudad 2019”-“Orquesta Estable en la Usina”: Concierto dirigido por César Iván Lara. Solista: Rodolfo Rosón (Corno). Programa: Obras de Mozart y Wagner. 14 de Diciembre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Una de las aristas más significativas de la gestión del Directorio del Colón que encabeza María Victoria Alcaraz es el refuerzo de la presencia de sus cuerpos estables en los barrios. Así, la Opera de Cámara concurrió al Teatro 25 de Mayo, la Filarmónica con sus ciclos en el CCK , la Usina del Arte y el Auditorio de Belgrano, al igual en este último que el Ballet Estable y Cantantes y Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte, mientras que por último la Estable tuvo sus noches tanto en el CCK como en esta Usina la que para esta presentación lució su Auditorio con un lleno casi total. Es evidente que la interpretación de la poco frecuentada Sinfonía Nº 1 en Do menor de Richard Wagner  como obra de fondo motivó que gran cantidad de público se diera ahí cita. Nadie salió defraudado.

  Ante la noticia de la cancelación efectuada por el Mtro. Tito Ceccherini para dirigirlo, una vez más el Colón recurrió a los servicios del Mtro. venezolano César Ivan Lara, uno de los primeros hijos del “Sistema” creado por el Mtro. José Antonio Abreu, titular de varias orquestas de su país, asistente de Gustavo Dudamel como preparador de las giras de la Simón Bolivar por el mundo y discípulo de Ntro. Mtro. Mario Benzecry en los lamentablemente desaparecidos cursos de capacitación que brindaba a través de la Orquesta de Cámara Mayo (también fenecida). Hoy el Mtro. Lara es titular de la Orquesta Filarmónica de Mendoza y ya se había presentado en la sala del Colón la pasada temporada cuando también otra cancelación, en este caso en la Filarmónica, motivó que se lo llamara para adelantar el Concierto que tenía pautado para meses después en el mismo abono y salir al toro en una forma muy accidentada. Aquí al saberse de esta vicisitud con mayor antelación posibilitó al conductor preparar el programa  más cómodamente y de ahí el muy buen resultado final obtenido.

  La primera parte del programa estuvo íntegramente dedicada a Mozart.  En primer lugar se escuchó una impecable versión de la Obertura de la Opera “La Clemenza di Tito”. Si bien el orgánico orquestal lució algo sobrecargado, el tempi dinámico, la muy buena exposición de los temas y la homogeneidad de sonido que emergió de la Estable, dieron por resultado Esta muy buena interpretación.

  Mozart continuó en el programa, esta vez con el Concierto para Corno y Orquesta Nº 1 en Re mayor que en el catálogo está marcado como Kv. 412. Es una obra en dos movimientos, muy chispeante, lírica y contiene pasajes en donde el Cornista debe “expresar” si es que me está permitida esta expresión. Rodolfo Rosón, solista de la Estable tuvo a su cargo esa responsabilidad. Tras un buen comienzo, unas pequeñas imperfecciones  enturbiaron un tanto la interpretación. No así en el segundo movimiento, en el que el sonido fue de calidad, fraseó impecablemente y junto al muy buen acompañamiento de Lara y sus compañeros se pudo entonces apreciar una versión de correcto nivel.

    En 1832 con tan solo 19 años de edad, Richard Wagner compuso su sinfonía Nº 1 en Do mayor. Se dice que ello ocurrió en Dresde y que fue Praga la ciudad que acogió su estreno al año siguiente. Es una partitura en cuatro movimientos cuya referencia es indudablemente la séptima sinfonía de Beethoven. Al igual que en esta última, la sinfonía de Wagner tiene una introducción en su primer movimiento que luego va dando paso al tema principal (Sostenuto e Maestoso-Allegro con Brío). Un segundo movimiento (Andante ma non troppo-un poco maestoso) que nos trae un tema con variaciones. Un “Allegro Assai” posterior casi como un “Scherzo” y un gran final expresado a través de un “Allegro Molto e Vivace”. Se trata de una muy interesante composición que a mi entender sin ser una genialidad posee no obstante interesantes matices y melodías que la pueden hacer muy eficaz a la hora de formular un programa de conciertos. Lara la expreso muy bien. Su interpretación tuvo matices, buen tempi, frescura y logró que la Estable se compenetre por completo con la obra alcanzando entonces un muy buen resultado.

  El público se vio recompensado con creces y es por ello que no extrañó que los sostenidos aplausos partieran desde todos los sectores del Auditorio.

  Durante la mañana, en las redes sociales se instaló un comunicado de las dos Orquestas del Colón señalando que después de 10 años de negociaciones guiadas por el Sindicato S.U.T.E.C.B.A., no se ha logrado aún establecer un escalafón salarial acorde con la jerarquía de los músicos que integran dichas orquestas y que incluye el plus por prestación de instrumentos, sosteniendo que hay ya casos de músicos que vistas las actuales circunstancias económicas que atraviesa el País, no pueden mantener los mismos en la forma debida y que no es raro que durante las interpretaciones se vea salir a alguno de ellos por problemas con su instrumento, buscando el favor de algún compañero que no esté tocando en ese momento y le ceda el suyo, instando entonces a las autoridades a solucionar esta cuestión de modo perentorio. Por lo que no extrañó que luego de finalizado el concierto y tal como lo hacen los colegas de la Sinfónica Nacional  y de la Estable Platense, se alzaran carteles y se desplegara una pancarta reclamando salarios dignos ante el aplauso respetuoso y sostenido de la mayoría de los presentes. No deja de ser un llamado de atención para el Jefe de Gobierno quien está iniciando su segundo mandato y es un correlato de lo ocurrido tanto en Nación como en Provincia y Municipalidades (La Plata, Mar del Plata) con el signo de gobierno oficialista de Buenos Aires. Que saque cada cual sus conclusiones.

Donato Decina

sábado, 14 de diciembre de 2019




UNA ESTUPENDA SESION DE CAMARA

Fundación Beethoven, Concierto de Cámara a cargo de: Cecilia Díaz (Mezzosoprano), Federico Moujan (Violín), Constanza Goldenberg Thiery (Violín), Eugenia Massa (Viola), Siro Bellisomi (Violonchelo), Matías Oliver (Contrabajo), Sergio Lahuerta (Flauta) y Eduviges Picone (Piano). Programa: Obras de Berlioz y Schubert. Auditorio de la Fundación, 11 de Diciembre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Las altísimas y sofocantes temperaturas que signaron todo eldía de  este concierto no constituyeron impedimento alguno para que los entusiastas se dieran cita en el Auditorio de la Fundación Beethoven y presenciar este muy interesante concierto que brindaron una estupenda cantante y un selecto grupo de músicos que abordaron un programa harto comprometido.

  Cecilia Díaz junto a Federico Moujan y Constanza Goldenberg Thery en Violines, Eugenia Massa en Viola, el bien conocido y notable Siro Bellisomi en Violonchelo, Matías Oliver en Contrabajo, Sergio Lahuerta en Flauta y Eduviges Picone en Piano, desarrollaron una versión para septeto de “Les Nuits d’ete” de Héctor Berlioz, arreglo este que ya había sido previamente interpretado durante un concierto celebrado en el espacio “Trianon” de Buenos Aires. A lo largo de las canciones que componen el ciclo se pudo apreciar el oficio y el sabio decir de Cecilia Díaz muy bien secundada por el conjunto interviniente. Hubo calidad y entrega y así lo valoró el público presente que sostenidamente aplaudió a los interpretes.

  Seguidamente y ya sin Díaz, Goldenberg Thiery y Lahuerta, el conjunto de músicos restantes brindó una muy buena interpretación del quinteto “La Trucha” de Schubert en donde la calidad interpretativa de todos los componentes estuvo siempre presente en el escenario y las sutilezas que caracterizan a esta obra fueron debidamente expuestas por los músicos. Pena grande fue no haber contado al menos con un programa de mano que permitiera al publico seguir las obras con un poco mas de información. De todos modos, tanto la Maestra Picone como Cecilia Díaz explicaron las obras a los espectadores, quienes se retiraron ampliamente satisfechos por toda la calidad que emanó desde el escenario.

Donato Decina




¿Y AHORA QUE?

Teatro Colón, temporada 2019. Opera de Cámara. Wolfang Amadeus Mozart: “Mitridate Re di Ponto” Kv 87 revisada en catalogo como 74a. Original en tres actos con libreto de Vittorio Amadeo Cigna-Santi. La presente versión fue presentada en adaptación escénica libre en dos actos (estreno latinoamericano). Intérpretes: Santiago Martínez (Mitridate), Constanza Díaz Falú (Aspacia), Florencia Burgardt (Xifare), Martín Oro (Farnace), María Virginia Savastano (Arbate). Escenografía: Diego Cirulli, Vestuario: Mariana Seropian, Iluminación: Verónica Alcoba. Dirección Escénica: Julián Ignacio Garcés. Orquesta bajo la Dirección de Ulises Maino. Teatro 25 de Mayo, función del 10 de Diciembre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Desde el anuncio, en los últimos días de 2018, de la actual temporada que ya está culminando, me llamó mucho la atención la presentación de este título mozartiano compuesto cuando el genio contaba con 14 años de edad. Siempre se la presentó como una de sus obras más importantes pero lo cierto es que recién  ahora se la ofreció en Buenos Aires y en carácter de estreno latinoamericano. Vaya entonces mi reconocimiento a la Opera de Cámara y a Marcelo Lombardero por la decisión de incluirla en la programación de este año.

  Ahora bien, este trabajo con dirección escénica de Julián Ignacio Garcés es presentado en adaptación del original con libro de Vittorio Cigna-Santi, ya que mientras este último está escrito en tres actos, el ofrecido es en dos y con una acción dramática distinta al concebido por el libretista italiano. Mientras Cigna se atiene a la historia y a la obra de teatro de Racine de 1673, Garcés nos explica en el programa de mano que aunque el protagonista de la historia supo defender a su reino y las  negras aguas de éste ante tres de los más celebres generales romanos, también atormentó a su familia y temió padecer en carne propia la traición y los vejámenes que el mismo infligía. Asimismo el Regisseur nos comenta que la acción está orientada puertas adentro con toda la atmósfera opresiva, las intrigas y traiciones y otro “Mar Negro”,  el que en ese ámbito y en esas circunstancias fluye.
  Entrando en la adaptación, hay dos personajes en el original Mozartiano que no aparecen aquí: Marzio, tribuno Romano que incita a Farnace a conspirar contra su padre e Ismene, princesa de los Partos, prometida de Farnace. Visto el espectáculo, es evidente que se buscó concentrar la escena en el vínculo de familia, algo que se refuerza por la posición de Aspacia, prometida de Mitrídate, dentro de este esquema. Mientras Farnace  no oculta su interés por ella, Xifare la desea en silencio . Con el correr de la representación iremos viendo que aquí Xifare es mujer y también que Aspacia se siente atraída por ella y culmina correspondiéndole.

  Por lo tanto la acción aquí se comprime y tratará sobre el vínculo del Rey con su prometida y sus hijos, quien de ellos traiciona y quien es fiel. Se suma a este panorama Arbate, gobernador de Ninfea, lugar del Ponto (hoy Crimea) en donde se desarrolla el asedio romano, quién intrigará como pocos y será fiel al soberano. Mientras en la realidad es Mitridate quien se suicida durante el asalto final enemigo, aquí son su prometida e hijos los que perecen a manos del Rey, quien  venga y castiga de esta manera  las infidelidades y traiciones de estos, quedando el protagonista finalmente solo en compañía de su fiel gobernador Arbate.

  La adaptación lleva a una gran carga dramática que potencia la música de Mozart, la escena está concentrada en un solo ambiente y en torno a una gran mesa, o porque no decirlo, un altar de naturaleza granítica que en el final se va derruyendo tanto como se abren los pisos por donde el líquido negro va fluyendo para  acentúar de este modo la trágica escena. Ahora bien, convengo de que se trata de una versión libre, si bien fiel a la música, pero con un desarrollo distinto al real.  No cabe duda alguna de la minuciosa lectura del texto que el Director de Escena ha efectuado, pero no es finalmente el sentido literario para el cual Mozart compuso la música y si tenemos en cuenta de que se trató del estreno latinoamericano, me hubiera gustado una versión lo más fiel posible al original.


  A lo ya manifestado del sencillo pero muy efectivo marco escénico que desarrolló Diego Cirulli, se suma una impecable iluminación de Verónica Alcoba y un vestuario  más acorde con esta época de Mariana Seropian, con claro predomino de los tonos oscuros que favorecieron así al planteo escénico del Director.

  Una arista muy rescatable de este trabajo es la composición actoral que Garcés logró imponerle a los intérpretes. Todos sin excepción lograron mimetizarse con la acción y construyeron estupendas caracterizaciones. Hacía mucho tiempo que no veía en escena un conjunto tan homogéneo de cantantes actuando en tan extraordinario nivel.

  Entrando de lleno en lo vocal, Santiago Martínez  compuso un formidable protagónico con total entrega y sín guardarse absolutamente nada. Sumada a una estupenda actuación, su labor fue definitivamente consagratoria. Otro tanto cabe para Constanza Díaz Falú, quien asumió el rol de la infortunada Aspacia. Cada presentación suya revela un importante crecimiento vocal y actoral. Florencia Burgardt tuvo a su cargo el rol de Xifare. Con nobles recursos vocales y actorales alcanzó una composición sólida en todo sentido. Martín Oro, el único interprete con registro de contratenor que actuó, a pesar de que la partitura ofrecía mayores posibilidades para esa cuerda, expresó muy bien su parte y fue muy convincente desde lo actoral. Fue muy gratificante volver a escuchar a María Romina Savastano, quien asumió el personaje de Arbate, el gobernador, tal cual lo marca la partitura. Ha robustecido su registro y despliega sus recursos vocales y actorales a pleno, alcanzando así una composición magnífica de su personaje.

  Descollante labor le cupo a Ulises Maino al frente de una orquesta conformada para este espectáculo, en la que intervinieron reconocidos instrumentistas de Ntro. medio. Su Mozart es vital, tuvo plena comunicación con el palco escénico y logró de esta manera una concertación de altísimo nivel.

  Este último espectáculo para el corriente año de la Opera de Cámara marca el final no solo de la temporada, sino también de su carácter de equipo de realización del Teatro, ya que a partir del próximo año, sus actividades quedarán dentro de la órbita del Centro de Experimentación. Con ello va implícito el final de la gestión de Marcelo Lombardero. Si tenemos en cuenta que en su gestión de años atrás como Director Artístico de la Casa, pudimos disfrutar de realizaciones como “El Emperador de la Atlántida” o “I Due Timidi” y que en la presente gestión encontramos desde “Il Trionfo dell’Onore”, este “Mitridate”, “Piedade” o la imponente “Powder Her Face”, nos damos cuenta de la calidad en la concepción de estas propuestas. Al igual que en la inolvidable gestión suya en La Plata, dio absoluta libertad creativa a quienes convocó, respetó por completo las decisiones de los mismos, equivocadas o no y abrió un debate plenamente vigente aún en círculos de absoluta cerrazón. Pues bien, de ahí el título de esta columna ¿Y Ahora Qué?.

Donato Decina

miércoles, 11 de diciembre de 2019


Estupenda versión de “MITRÍDATE, RE DI PONTO” de Mozart en el Teatro 25 de Mayo

TALENTO NACIONAL AL SERVICIO DEL DRAMA MOZARTIANO
Martha CORA ELISEHT

            La Ópera de Cámara del Teatro Colón se destaca por la variedad y la excelencia de sus producciones, permitiendo el estreno de numerosas obras.  Para el cierre de la presente Temporada 2019, se eligió la primera ópera “seria” compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791): MITRÍDATE, RE DI PONTO –en calidad de estreno latinoamericano-, que se representó en el Teatro 25 de Mayo entre los días 4 al 10 del corriente con el siguiente reparto: Santiago Martínez (Mitrídate), Constanza Díaz Falú (Aspasia), Martín Oro (Farnace), Florencia Burgardt (Sifare) y María Virginia Savastano (Arbate), bajo la dirección musical de Ulises Maino. La escenografía estuvo a cargo de Diego Cirulli y la dirección escénica, de Julián Ignacio Garcés, con vestuario de Marina Seropian, iluminación de Verónica Alcoba y asistencia de dirección de Florencia Ayos y Carly Maratea.
            Mozart compuso este drama cuando sólo contaba con 14 años de edad en 1770, con libreto de Vittorio Amedeo Cigna- Santi sobre el drama original de Racine (1673). La ópera transcurre en Ninfea, ciudad del antiguo reino de Ponto en el 63 A.C. Consta de tres actos y 7 escenas, que en la presente versión se redujo sólo a dos. Dentro del catálogo de Köchel lleva el número 87 (74 a) y fue compuesta por encargo del conde Firmian –gobernador de Milán y mecenas del músico-. El rey Mitrídate deja a su prometida Aspasia al cuidado de sus hijos Farnace y Sifare, mientras va a combatir en batalla contra los romanos. Después de sufrir una derrota, es dado por muerto. En el 1° Acto, el gobernador Arbate da la bienvenida a Sifare, quien está enojado con su hermano por los estrechos vínculos que Farnace mantiene con los romanos, enemigos del reino. A su vez, Farnace pretende a Aspasia por esposa, pero ella lo rechaza por estar enamorada en secreto de Sifare. Ella le suplica que la proteja para resistir los embates de Farnace, a lo cual, Sifare accede. Mientras tanto, Arbate insta a los hermanos a deponer sus diferencias, ya que Mitrídate está vivo. Aparece el rey, furioso contra su hijo, pero Arbate no menciona a Sifare.  En el 2° Acto, Mitrídate le pide a Aspasia que se casen inmediatamente, pero ella vacila, demostrando su infidelidad. A su vez, ella vacila entre el amor y el deber. Aspasia y Sifare declaran mutuamente su amor y están dispuestos a morir por temor a la ira del rey. Ella se suicida, mientras Sifare decide morir en combate. A su vez, Farnace queda horrorizado y en vez de aliarse a los romanos, decide unirse a las tropas de su padre y muere. Mitrídate queda solo y estupefacto ante la muerte de sus seres queridos.
            En la presente versión, no es casual que el color negro sea el predominante –tanto en la vestimenta de los protagonistas como el agua que ensucia las manos de Mitrídate, en clara alusión al petróleo- y tampoco lo es el hecho que salpica y contamina las manos y el cuerpo de quienes lo rodean. Es como una maldición que pesa sobre los protagonistas, por la cual se engendra violencia y se mata. El protagonista real de esta historia –que vivió entre los años 132 a 63 A.C.- resistió los embates de tres de los más importantes generales romanos, pero a su vez, se encuentra perseguido por el miedo de sufrir en carne propia los tormentos que ha infringido a su familia. Bajo esta concepción escénica, Julián Ignacio Garcés brinda a la obra un enfoque inteligente y actual, sencillo y complejo a la vez, que hace que el drama sea atemporal. Unido esto a la excelente conducción musical de Ulises Maino y a la estupenda preparación vocal, se logra una versión muy interesante desde el punto de vista dramático y brillante en cuanto a lo musical. Santiago Martínez dio vida a un excelente Mitrídate, sobresaliente desde el punto de vista actoral y vocal. María Virginia Savastano  es una soprano de exquisito timbre vocal, técnica perfecta y una de las mejores voces mozartianas de la actualidad para dar vida al gobernador Arbate, mientras que Constanza Díaz Falú se lució en su interpretación de la doliente y controvertida Aspasia. Fue ovacionada en el aria final del 1° Acto (Nel grave tormento), donde se debate entre el amor y el deber. El contratenor Martín Oro es bien conocido local e internacionalmente por la calidad de sus interpretaciones y brindó un muy buen Farnace. Y Florencia Burgardt ha sido una revelación: excelente color vocal y tonal, buenos matices e inflexiones de la voz, muy buena línea de canto y dotes actorales para dar vida a una espléndida Sifare. A su vez, Ulises Maino también desarrolló una estupenda labor al frente de una orquesta reducida, (6 primeros violines, 4 segundos violines, 3 violas, 3 cellos, 2 contrabajos, 2 oboes, 2 cornos y bajo continuo),  formada por músicos de las orquestas más importantes del país. Los efectos de iluminación estuvieron perfectamente bien logrados para ilustrar los momentos de mayor dramatismo y el final dentro de una escenografía austera y sencilla, pero muy efectiva.
            Dentro de las óperas del genio de Salzburgo, es una de las menos representadas. Ocupa en puesto n° 14 dentro de las obras mozartianas y según datos de OPERABASE, sólo se  representó en  19 oportunidades entre el período 2005-2010. Asimismo, existen sólo 3 versiones discográficas completas: la de Leopold Hager (1976, Orquesta del Mozarteum de Salzburgo), Christophe Roussel (1998, Orchestre Les Talents Lyriques) y Jed Wentz (Música Ad Rhenum, 2001). Por lo tanto, el hecho de que se haya estrenado dentro del programa de la Ópera de Cámara del Colón es un auténtico privilegio: más aún, en calidad de estreno latinoamericano. Y una vez más, quien escribe recalca que se cuenta no sólo con buenos valores en el país para interpretarla, sino además con un inmenso talento. En este caso, puesto al servicio del drama para otro brillante final de ciclo.  

martes, 10 de diciembre de 2019


NUOVA HARMONIA – 5/12/2019 – Teatro Coliseo
Gala Lírica Programa jóvenes artistas del Teatro dell’Opera di Roma – “Fabbrica”
“Fabbrica” es el primer programa de Jóvenes Artistas del Teatro dell’Opera di Roma.
Fue creado en 2016 por el Superintendente Carlo Fuortes y está dirigido por Eleonora Pacetti.
Su objetivo es permitir que jóvenes talentos (cantantes, pianistas, directores, escenógrafos, diseñadores de vestuario y de iluminación) comiencen su carrera trabajando con grandes artistas de la escena contemporánea en una institución tradicional  de siglos de antigüedad. Después de un arduo proceso de selección, los ganadores reciben una beca durante un año y medio. De este modo, tienen la oportunidad de practicar y lograr su madurez artística a través de audiciones, ensayos, clases magistrales, conciertos y muchos otros proyectos dentro del Teatro ell’Opera di Roma y en colaboraciones fuera del mismo.
Dentro de este programa, cuatro cantantes y una pianista acompañante, hicieron su presentación en el, Teatro Coliseo, para el ciclo de Nuova Harmonia. Son ellos, la soprano portuguesa Rafaela Alburquerque (26 años); La mezzosoprano italiana Sara Rocchi  (28); el tenor italiano Domenico Pellicola (26); el barítono ruso Timofei Baranov (30) y la pianista rusa Elena Burova (32).
El programa estuvo dedicado a arias, dúos y escenas de conjunto de diversas operas del repertorio tradicional operístico.
Se trata de cantantes graduados en la carrera de canto en Conservatorios de su país de origen, haciendo experiencia escénica y fogueándose ante el público.
Si bien ninguno de ellos llama la atención por sus dotes vocales, (alguno debería revisar su técnica vocal), es interesante ver la soltura y la fluidez de movimiento con que se desenvuelven sobre el escenario. Los fragmentos musicales estaban unidos por movimientos escenográficos y actuaciones para lograr la unidad del espectáculo. En ese sentido el trabajo, como idea, resultó interesante.
Pero lo que más llama la atención, y es muy importante, está escrito en el curriculum de los cantantes que figura en el programa de mano. Todos ellos están cantando papeles muy pequeños en diversas operas del repertorio, lo que demuestra el modo de encarar el comienzo de una carrera; sin apuros y evitando exigencias que puedan poner en peligro su evolución artística y vocal. “Desde abajo”
Esto es llamativo si trasladamos esta experiencia al ámbito local. En nuestro medio, hay cantantes de la misma edad y del mismo nivel en lo vocal, que están interpretando exigentes roles protagónicos sin la debida guía y cuidado; y que en poco tiempo comienza a notarse una merma en sus cualidades, o cuando no, desaparecer por completo de ambiente lírico.
En fin, una noche interesante; quizás más, por lo que da para pensar.
Roberto Falcone

lunes, 9 de diciembre de 2019


LOS CUENTOS DE HOFFMANN
Teatro Colon – 4/12/2019
En el marco de la celebración por los 200 años del nacimiento de Jacques Offenbach, el Teatro Colon cierra su temporada 2019 con su obra póstuma; “Los cuentos de Hoffmann”.
En lo musical, la obra fue correctamente servida, y dio la oportunidad de conocer a una estupenda soprano coloratura norteamericana; Rachele Gilmore, en el rol de Olimpia. De una extensión vocal sorprendente y una perfecta afinación. Realizó un trabajo brillante y se convirtió en la figura de la noche.
El tenor mejicano Ramón Vargas volvió al Colon después de casi 25 años de su debut en La Favorita, interpretando un Hoffmann de calidad. La voz mantiene su lozanía, y supo administrar sus medios para abordar uno de los personajes más arduos de toda la literatura operística.
El bajo Rubén Amoretti cumplió eficientemente con los “roles de villano”. Posee un registro central y grave contundente y de bello timbre; dando a sus personajes el carácter sombrío que estos requieren.
La mezzo Sophie Koch, debutante en el Colon, es una cantante reconocida internacionalmente. Interpretó un Niklause intenso y de muy buen canto. No se trata de una gran voz, pero sí de una cantante exquisita.
Al contrario de Koch, Milijana Nikolic, quien interpretó el rol de Gulietta, posee un buen material vocal pero su canto  es  bastante elemental.
Una mala noche para Virginia Tola quien interpretó el personaje de Antonia. Problemas en el registro agudo que llegaban al borde del grito. Su aria “Elle a fui, la tourterelle”, no fue aplaudida.
Entre los roles comprimarios, cabe destacar las actuaciones de Osvaldo Peroni (Frantz / Andre / Cochenille / Pittichinaccio) y Omar Carrion ( Spalanzani), excelentes tanto en lo vocal como en lo actoral.
Estupendo el Coro Estable. La dirección musical del Maestro Diemecke fue algo rutinaria y sin mayores matices en una obra que los tiene (y muchos).
Después de sus controvertidas puestas de Don Carlo y Fidelio, el Colon vuelve a confiarle la puesta en escena de una obra importante al multifacético Eugenio Zanetti. A su cargo, la dirección escénica, la escenografía, el vestuario y el diseño de multimedia.  Zanetti se ocupa muy detalladamente de la parte visual del espectáculo con movimientos del disco giratorio, proyección de imágenes y  decorados suntuosos, pero no se ocupa de contar bien la historia de Los cuentos de Hoffmann, cayendo en contradicciones o ignorando directamente lo que el libreto dice y la acción que propone.
En definitiva, un cierre de temporada con altibajos, coherente con todas las operas que en ella se representaron.
Roberto Falcone



LA FUERZA ARROLLADORA DE MAHLER

Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”. Concierto de cierre de la temporada del vigésimo quinto aniversario, Director: Mario Benzecry. Solístas: Carla Filipcic Holm (Soprano), Alejandra Malvino (Mezzosoprano), Asociación Coral “Lagun Onak”, Coro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Director de ambas agrupaciones: Miguel Angel Pesce, Coro Polifónico Nacional Evangélico, Directora: Constanza Bongarrá, Integrantes de la Agrupación de Música de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, Director:  Jorge Silveyra. Programa: Gustav Mahler: Sinfonía N º 2  en Do menor “Resurrección”. CCK-Auditorio Nacional, 08 de Diciembre de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE (+)

 Contamos en Ntro. País con una valiosa juventud que se esfuerza, estudia y logra llegar a estamentos que hasta hace poco tiempo atrás podría calificárselos de impensados.  Comenzaron en los barrios y algunos, carentes ellos de recursos, lo hicieron tomando contacto en los programas de formación musical que existen en Ntra. República a semejanza del “sistema” venezolano. Son estas las Orquestas infanto-juveniles en donde los niños y jóvenes aprenderán a conocer el instrumento que eligen, a interpretarlo y logar una preparación que los llevará a la siguiente etapa. En ese escalón, tanto quienes provienen de conservatorios con sus conjuntos de práctica orquestal (vean por caso en esta página líneas abajo mi reseña de lo ocurrido con la Camerata del Conservatorio Ginastera de Morón 18 hs. antes de este concierto en el Salón Dorado del Colón) como de Ntras. Orquestas Infanto Juveniles se presentarán a audiciones o selecciones para intentar integrar alguna de las tres Orquestas Juveniles más importantes que tenemos. La Camerata Académica del Teatro Argentino de La Plata, La Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y, la más importante, la Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”. Los que logren ingresar en esta última, lo harán por dos años contando en el plantel docente a reconocidos instrumentistas que guiarán a los jóvenes y, para quienes provengan de conservatorio, lo adjuntaran en la currícula de su aprendizaje. Conocerán las obras más importantes, las ofrecerán en concierto y estarán ya preparados para concursar en las mejores Orquestas de Ntro. medio. En los últimos años, una imponente cantidad de instrumentistas emigraron hacia los conjuntos de máxima excelencia del País. La calidad formativa de la San Martín desde su titular, Mario Benzecry, hasta el último de sus asistentes y docentes es reconocida ampliamente y por ello es que antes de comenzar el concierto el Director anunció que tres jóvenes más se despedían en el mismo pues ya habían accedido por concurso a cargos en orquestas.  Ver la composición del conjunto nos da la pauta de lo logrado. Desde chicos que bregan por años en el conservatorio, hasta hijos de la actual inmigración latinoamericana quienes han logrado insertarse ya sea en los programas infanto-juveniles como en la formación académica con un muy buen nivel. Veinticinco años desde el comienzo a instancias de Don José Antonio Abreu con mayoría de aportes privados, hasta la nacionalización de siete años atrás la que finalmente permitió el despegue definitivo y así ubicarse a la par de los mejores conjuntos de la región. Todo este esfuerzo fue encarado por Mario Benzecry desde hace 25 años  y el fruto de tanta lucha se canalizó en esta temporada en donde se codearon con verdaderos monumentos: “La Consagración de la Primavera”, “Así Hablaba Zarathustra”, “Aida” de Verdi en versión integral de concierto, sinfonías Nºs. 4 y 6 de Tchaickovsky y llegar a esta 2da. de Mahler.

   Obra capital de la literatura musical, la Sinfonía “Resurrección” está basada en un amplio programa que el compositor desarrolla a partir de tres preguntas: “¿Por qué vivimos?, ¿Por qué sufrimos?, ¿Será todo una cruel burla del destino?”. Ese desarrollo se inicia con una poderosa Marcha, la que a su vez está originada en un poema sinfónico llamado “Totenfeier” (“Ceremonia Fúnebre”) que Dante Anzolini diera a conocer hace una década atrás en el insólito espacio del Foyer del primer piso del Teatro Argentino de La Plata al frente de su Orquesta Estable ante la imposibilidad de hacerlo en la sala principal, la que debió ser cedida para un espectáculo popular. Algunos años después se produjo el estreno “Porteño” con Enrique Arturo Diemecke al frente de la Filarmónica en el Colón. Con ligeras diferencias posteriores se transformó así en el movimiento de apertura. El “Andante con Moto” con el que continúa la composición responde a la idea de la recordación de los seres queridos que han partido a partir de los momentos más felices que se han compartido con ellos. No exento de una mirada melancólica, requiere mucha delicadeza en gran parte de su abordaje. En el tercero, un “Scherzo”,  toma como punto de partida la canción del propio Mahler “El Sermón de San Antonio a los Peces” del ciclo de poemas “El Cuerno Mágico de la Juventud” de Armin y Brentano. Allí, mordacidad y sarcasmo se dan la mano y en el final un potente estallido orquestal será el preanuncio de lo que vendrá en el movimiento de cierre.   Otro poema de ese ciclo, “Luz Primigenia”, para registro de Mezzosoprano o Contralto, nos lleva al momento más reflexivo de la obra. El centro del mismo está dado por uno de sus párrafos principales: “Soy de Dios y a Dios vengo”. Todo lo contrario ocurrirá en el movimiento de cierre donde comenzará con la reiterarción del estallido de cierre del tercer tiempo dando así comienzo a una sección a la que Mahler denominó “El Juicio Final”, en donde a través de la música describe como al llamado del supremo todos los muertos se levantan de sus sepulturas y marchan rumbo al lugar señalado para el juicio. Fanfarrias, marchas y entradas de instrumentos fuera de escena son utilizados para graficar en música tal imagen. En este punto, Mahler entró en un innegable atolladero que no le permitía concluir la obra en la forma en que la pensaba. Quiso el destino que en la ceremonia de sepultura del maestro Hans Von Bulow se diera lectura a un poema del poeta Klopstrock llamado “Resurrección”. Allí, finalmente, encontró lo que tanto buscó para el final de su obra y que con adaptados y párrafos agregados por el propio Mahler, concluyen la composición tal cuál la conocemos. Un coro numeroso y dos solistas femeninas (Soprano y Mezzo) son los encargados de la parte vocal. La Orquestación es inmensa: diez Cornos, seis trompetas, cuatro trombones, tuba, maderas por cuatro, arpas por dos, Organo, toda la cuerda usual y una tremenda batería de percusión encabezada por dos timbalístas mas dos fanfarrias de metales, vientos y percusión fuera de escena a ser empleadas en el último movimiento

   El texto del poema fue el que permitió a que el plan que Mahler diseñó para esta obra culmine en un perdón general fruto de la generosidad del supremo, sintetizada en las estrofas finales, las que traducidas al  castellano rezan: “Con las alas que conquisté, me elevaré hacia la luz que ningún ojo ha penetrado. Moriré para vivir. Resurgirás, si, resurgirás. En un instante, todo aquello por lo que has luchado te llevará hacia Dios” . Todo ese final conlleva no solo una fuerte carga emotiva, sino que un pleno tutti orquestal, resaltado desde el órgano que brinda el pedal de apoyo, logra una magnificencia pocas veces vista en música, causando al oyente un fortísimo impacto.

  Con todos los detalles que he mencionado, la primera impresión visual que tuve al ingresar al Auditorio Nacional fue la de encontrar a una imponente cantidad de jóvenes instrumentistas. Tras las palabras de bienvenida y las explicaciones que dio sobre la obra el Mtro. Benzecry ante la falta total de programas de mano, que incluyeron la despedida a los “tres pichones” que tras el Concierto tomaron vuelo propio, desde el primer compás se tuvo la certeza que se estaba ante una versión impactante, a nivel de la de las orquestas profesionales. El ajuste, la concepción de la obra por parte del Maestro, la entrega de los jóvenes, fueron dando los pasos que construyeron  una versión de antología, Súmese a ello el concurso de Alejandra Malvino en los dos últimos movimientos la que con imponente voz supo decir y expresar y Carla Filipcic Holm, quien a mi entender está atravesando el mejor momento de su carrera, la que también dio en los matices e inflexiones justas para volcar el texto de Klopstrock.  Los Coros, tanto el legendario  ”Lagun Onak” como el de la Facultad de derecho bajo la guía de Miguel Angel Pesce y la gratísima sorpresa del Coro Polifónico Nacional Evangélico con la tutela de Constanza Bongarrá se amalgamaron de tal forma que fueron una sola y potente voz para expresar la reafirmación de fe final con la que la Sinfonía concluye. Imponente Sebastián Achenbach desde el Organo Klais y estupendas las intervenciones fuera de escena de los músicos reforzados con integrantes de la Agrupación de Música de la Policía de la Ciudad que preparó Jorge Silveyra.

  Hay una persona que resume todo. Mario Benzecry. Maestro, guía, amigo, sigue derramando enseñanza y forja talentos, algunos de los cuales cambiaron calle o droga por la música y la dignidad del trabajo. Gracias por todo ello y fuerza para seguir adelante.

Donato Decina

sábado, 7 de diciembre de 2019


Vibrante concierto de música contemporánea a cargo de la Sinfónica Nacional en el CCK

CADA DÍA TOCA MEJOR
Martha CORA ELISEHT

            Dentro del Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea –organizado conjuntamente por el complejo Teatral de Buenos Aires, bajo la dirección de Diego Fischerman y la Dirección Nacional de Organismos Estables-, el pasado viernes 6 del corriente se llevó a cabo en la Sala Sinfónica del Centro Cultural Kirchner (CCK) el segundo concierto de dicho Ciclo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Natalia Salinas. Participaron el Coro Nacional de Jóvenes –rama femenina- y el contratenor Flavio Olivier como solista, en un repertorio comprendido por las siguientes obras: Orión (poema sinfónico) de Kaija Saariaho (1952) (estreno argentino), Dream of the Song (Sueño de la Canción) de George Benjamin (1960) (estreno argentino) y Popol Vuh: la Creación del mundo maya, Op. 44 de Alberto Ginastera (1916-1983).
            El poema sinfónico Orión fue compuesto por Saariaho en 2002 y consta de tres  movimientos, caracterizados por una línea melódica donde priman la sensualidad y el misterio. Posee una orquestación profusa (cuerdas, maderas por 4, metales por 4, percusión, 2 arpas, piano, celesta, vibrafón, marimba, glockenspiel, timpani, órgano  y doble juego de timbal) y se inicia con un glissandi en arpas y percusión, con contrapunto en maderas hasta la entrada del timbal en contrapunto con las cuerdas, que marcan el Adagio inicial. Posteriormente, la melodía es sostenida por golpes de timbal y trompetas, que desembocan en un acorde fff por parte de la orquesta. La resolución del tutti se da mediante la trompeta solista, en contrapunto con los glissandi  a cargo de las arpas, vibrafón y flautín. A continuación, el doble juego de timbales marca la entrada del órgano –estupenda actuación de Sebastián Aschenbach- para luego desembocar en otro fortissimo (fff). El segundo movimiento se inicia con el primer tema mediante el flautín, para ser retomado por un solo de violín –a cargo del concertino Xavier Inchausti- y posteriormente, por el clarinete y el oboe en tono grave, mientras las cuerdas realizan el contrapunto en tono agudo. Seguidamente, el piano retoma el tema inicial mientras las violas y el cello solista realizan otro contrapunto –muy buena actuación de Myriam Santucci- para finalizar este movimiento. El tercero se inicia con un Allegro a cargo del xilofón, al cual se le suman posteriormente el piano y las cuerdas en contrapunto y posteriormente, toda la orquesta ejecuta otro acorde fff, con  reminiscencias de otros autores contemporáneos de la talla de Schnittke o Stravinsky, para luego desembocar en un final pianissimo a cargo del flautín, al cual se le unen las cuerdas mientras el vibrafón da una nota monocorde al final de la obra. La dirección de Natalia Salinas fue estupenda desde un principio, destacándose por su correcta marcación de los tempi y la precisión al dar las entradas a los diferentes instrumentos.
            Seguidamente tuvo lugar el estreno local de Dance of the Song, del compositor inglés George Benjamin. Nacido en Londres en 1960, este músico inglés es compositor y director de orquesta y ha compuesto 3 óperas, abundante música para orquesta y música de cámara. Dream of the Song (El Sueño de la Canción) fue compuesta entre 2014 y 2015 sobre textos de diferentes poetas (Solomon Ibn Gabirol, Samuel HaNagdid, Peter Cole y Federico García Lorca), donde narra los dramas fundamentales del ser humano: la injusticia, el dolor, el temor a la muerte y la calamidad, mediante una pregunta retórica: ¿Sueñan las palabras? Se logra un clima de misterio, duda y cierta sensualidad mediante la narración del contratenor solista, un coral de voces femeninas y una orquestación reducida (cuerdas, dos oboes, 4 cornos, dos arpas y numerosa percusión), que Natalia Salinas supo dirigir a la perfección, dando su sello personal y marcando con precisión absoluta las diferentes secciones de la obra. La labor del contratenor Flavio Olivier fue estupenda, iniciando la obra con sólo vocalizar la letra E antes de cantar su aria, mientras el coro y las cuerdas realizan un contrapunto en agudo. El resultado es una melodía agradable, audible y con cierto estilo minimalista –similar al de Philip Glass- pero más elaborado. El color de voz de Olivier fue estupendo –tanto en el registro de notas graves como en las más agudas-, al igual que su interpretación de los textos. El Adagio central posee un solo de oboe bellísimo, que anuncia la entrada del coro femenino con un canon entre sopranos y contraltos en tono menor, hasta que se acopla la orquesta en tono mayor, mientras el coro y el contratenor sostienen la melodía junto al xilofón y el vibrafón. Hacia el final del movimiento, la orquesta logra un magnífico efecto de llanto mediante frotis de cuerdas en tono agudo y punteado de las mismas. Seguidamente, el coro, la percusión y el resto de la orquesta entran conjuntamente para realizar un contrapunto con el contratenor en un acorde fortissimo, para luego recapitular con el tema inicial. La variación a cargo del magnífico solo de contrabajo contrasta perfectamente con la interpretación del coro femenino, que murmura “a bocca chiusa” para desembocar en el glissandi final a cargo de las arpas, brindando un clima de misterio para la pregunta retórica anteriormente planteada. Recibió numerosos aplausos por parte del público y tanto Flavio Olivier como el Coro Nacional de Jóvenes fueron largamente aplaudidos.  
            Para el final, se eligió como obra de fondo el poema sinfónico Popol Vuh: la creación del mundo maya, compuesto por Alberto Ginastera entre 1975 y 1983. Lamentablemente, Ginastera falleció antes de concluir su obra y eso motivó a que la obra sólo tenga 7 de los 8 números originales concebidos por el compositor. Fue estrenada por Leonard Slatkin en 1989 en St. Louis y se representó por primera vez en el Teatro Colón en 1996 por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, bajo la dirección de Guillermo Scarabino. No es una obra que se interprete frecuentemente debido a su gran dificultad técnica y a la poderosa orquestación que lleva (cuerdas, 3 flautas,2 flautines, 3 oboes, corno inglés, 4 clarinetes (clarinete bajo y requinto), 3 fagotes (1 contrafagot), 4 cornos, 4 trompetas, 4 trombones, 2 tubas, timpani, doble juego de timbal, tambores, tumbadoras, bongó, maracas, abundante percusión, piano, celeste, dos arpas y cuerdas). Dura sólo 25 minutos y consta de siete números: La Noche de los Tiempos, el Nacimiento de la Tierra, El Despertar de la Naturaleza, El Grito de la Creación, La Gran Lluvia, La Ceremonia Mágica del Mar y El Sol, la Luna y las Estrellas. Al igual que en la Biblia o el Gamle Edda de los escandinavos, la cosmogonía maya también se basa en la creación del mundo y la aparición de las fuerzas de la Naturaleza antes de la creación del hombre. Y Ginastera lo hace de manera monumental desde el inicio de la obra (La Noche de los Tiempos), donde el contrabajo, el contrafagot y el bombo sostienen una melodía en el registro más grave, hasta desembocar en la entrada de los violines (en agudo) y la percusión, que marca los dos números siguientes (El Nacimiento de la Tierra y El Despertar de la Naturaleza), con reminiscencias de “La Noche de los Mayas” del compositor mexicano Silvestre Revueltas, pero de forma mucho más elaborada y sensual, donde las tuba con sordina y las arpas (en grave) brindan ese sonido que recuerda los orígenes del mundo y los sonidos de la selva, mientras que los trombones con sordina crean ese clima de magia y misterio. Los numerosos matices y la profusa orquestación recrean cada uno de los números hasta llegar al final, en brillante tono mayor (similar a La Mer, de Débussy), donde toda la orquesta se une en un tutti fortissimo. La directora se llevó los laureles y fue largamente aplaudida al final del concierto.
            A pesar de ser la mejor orquesta del país y de ofrecer un repertorio amplio y variado –además de representar el marco ideal para el estreno de numerosos compositores argentinos, razón por la que fue creada en 1946- , la Sinfónica Nacional sigue exhibiendo el triste cartel #Sinfónica Nacional en crisis, que los músicos despliegan antes de iniciarse cada concierto en la Sala Sinfónica del CCK. Una espera que las cosas tiendan a normalizarse con el próximo cambio de autoridades gubernamentales, y que las próximas giras “no sean sólo por Ramos Mejía”, como bien dijo anoche uno de los músicos. Y pese a todas las dificultades, resurge de sus cenizas como el Ave Fénix. Y cada día toca mejor.