domingo, 3 de noviembre de 2019

Excelente y soberbia actuación de Anne- Sophie Mutter y los Mutter Virtuosi en el Colón

EL TALENTO Y LA GENEROSIDAD DE UNA GRAN ARTISTA
Martha CORA ELISEHT

            Es la segunda vez que la prestigiosa violinista alemana Anne- Sophie Mutter se presenta en la Argentina durante el transcurso del corriente año: la primera, como solista invitada dentro del Festival Barenboim en el Centro Cultural Kirchner (CCK) y la actual, dentro del Ciclo de Grandes Intérpretes Internacionales organizado por el Teatro Colón, donde el pasado viernes 1° del corriente se presentó junto a su conjunto – The Mutter Virtuosi-, en calidad de solista y directora, dentro del marco de una gira sudamericana.
            El programa comprendió las siguientes obras: el Octeto para cuerdas en Mi bemol mayor, Op.20 de Félix Mendelssohn- Bartholdy (1809-1847), el Concierto para dos violines, cuerdas y bajo continuo en Re menor, BWV 1043 de Johann Sebastian Bach (1685-1750) y Las Cuatro Estaciones, Op. 8 n° 1-4 de IL CIMENTO DELL’ARMONÍA E DELL’ INVENZIONE de Antonio Vivaldi (1678-1741).
            El proyecto The Mutter Virtuosi nació en 2011 para jóvenes músicos becarios de la Fundación homónima que lleva el nombre de esta gran artista con el objetivo de familiarizarlos con la vida de un músico profesional y presentarlos a un público más amplio por medio de conciertos y giras.  Está compuesto por 13 músicos de cuerdas (7 violines, 2 violas, 3 cellos y 1 contrabajo) y cuenta con el apoyo del clavecinista noruego Knud Johannessen. Ya se han presentado en Europa, Asia y Estados Unidos y ésta es su primera gira latinoamericana. Derramaron todo su talento y –valga la redundancia- virtuosismo sobre el escenario del Colón desde los primeros compases del mencionado Octeto de Mendelssohn. Esta obra cuenta con 4 movimientos (Allegro moderato ma con fuoco/ Andante/ Scherzo.Allegro leggerissimo/ Presto), donde todos se destacaron. En el Scherzo, Annne- Sophie Mutter  y los dos segundos violines ejecutaron un espléndido canon  a tres voces, mientras que los dos cellistas desarrollaron un perfecto trémolo que fue desde lo grave hacia lo más agudo en la apertura del 4° movimiento (Presto), en una cadencia iniciada por los cellos, seguida por las violas, segundos y primeros violines, respectivamente, que sonó de forma magistral.
            Acto seguido, la violinista alemana demostró que posee la humildad de los grandes, ya que en su carácter de directora y docente de la agrupación hizo que cada uno de los violinistas tocara un movimiento del Concierto para dos violines, cuerdas y bajo continuo en Re menor de Bach (Vivace/ Largo ma non tanto/ Allegro). Pero además, ella actuó inclusive como segundo violín  en vez de ser solista, lo que habla más y mejor aún del talento y generosidad de esta gran artista. Fue una lástima que no se anunciara el nombre de cada uno de los solistas, ya que son muy talentosos. Por su parte, Knud Johannessen ha sido un magnífico intérprete del bajo continuo, de destacadísima actuación en los movimientos lentos de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi (Adagio e piano. Presto e forte de “El Verano” y Adagio molto de “El Otoño”).   
            La mencionada obra de Vivaldi forma parte de un gran catálogo denominado IL CIMENTO DELL’ARMONÍSA E DELL’INVENZIONE, y comprende 4 conciertos para violín y orquesta compuestos en 1725. Constituyen un ejemplo de música descriptiva, donde se hace alusión al canto de las aves y la siesta de un pastor (La primavera), el agobiante calor estival y la tormenta (El verano), la danza de los campesinos celebrando las cosechas y el descanso de los mismos (El otoño) y las magníficas disonancias que representan la caída de los copos de nieve y la alusión al frío y al viento (El invierno).
Cada uno de los cuatro conciertos consta de tres movimientos y está escrito en una tonalidad diferente. Comienza por el Concierto n° 1 en Mi mayor, RV 269 “La Primavera”, done el violín adquiere un rol protagónico. Independientemente de sus impecables fraseo y técnica, Anne- Sophie Mutter ofreció una versión excelsa de este clásico del barroco italiano, interpretándolo al estilo de la escuela de Helmut Rilling. Si bien The Mutter Virtuosi no utilizan instrumentos originales de la época, lo hicieron a la usanza antigua, logrando una versión caracterizada por un sonido fresco, prístino, ágil y vivaz. En el Allegro hubo un excelente contrapunto entre el violín solista y los cellos en el Presto. Por otra parte, los trinos, las cadencias, el trémolo y los arpegios de Mutter han sido soberbios, logrando una interpretación exquisita y con un sonido majestuoso. En el Concierto n° 2 en Sol menor, RV 315 “El Verano”, Knud Johannessen se lució logrando un  contrapunto espléndido junto al resto del conjunto in crescendo en el 2° movimiento (Adagio e piano. Presto e forte), mientras que la excelencia sonora llegó a su clímax en el celebérrimo Presto final. Johannessen también se lució en el 2° movimiento (Adagio molto) del Concierto n° 3 en Fa mayor, RV 293 “El Otoño” con un solo brillante en contrapunto con los arcos, dando ese efecto claroscuro tan característico del barroco.  Y en el 1° movimiento (Allegro non molto) del Concierto n° 4 en Fa menor, RV 297 “El Invierno”, el hecho de frotar las cuerdas bajo el puente de todos los instrumentos logró el efecto de caída de los copos de nieve antes del solo de violín. La versión  fue in crescendo hacia el Allegro final, donde el Colón se vino abajo en aplausos al finalizar el concierto.
            El ensemble ofreció varios bises: de Las Cuatro Estaciones, el mencionado Presto de “El Verano” y el Allegro ma non molto de  “El Invierno” más la célebre Aria en La mayor de Bach, donde una vez más Anne- Sophie Mutter se destacó por su jerarquía y la exquisitez en la interpretación, con un pianissimo que será recordado por su excelso sonido.
Si  bien se han brindado numerosísimas versiones de la celebérrima obra de Vivaldi, desde un punto de vista personal, una no escuchaba una versión tan sublime desde sus primeras épocas de habitué, cuando Los Solistas de Zagreb la interpretaron bajo la conducción del legendario Antonio Janigro. Por lo tanto, se vivió una auténtica noche de Colón de la mano de los Mutter Virtuosi, como hacía mucho que no sucedía. Y con una versión excelsa, que quedará grabada de manera imborrable en la memoria de los oyentes

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