sábado, 30 de noviembre de 2019




UN CONCIERTO FORMIDABLE

Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, Director: Gustavo Fontana. Solistas: Pablo Bercellini (Violonchelo) y Lautaro Greco (Bandoneón). Programa: Obras de José María Castro, Pablo Escande, Lisandro Adrover y Juan Carlos Zorzi . CCK-Auditorio Nacional, 29 de Noviembre de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

  Llegando casi al final de una temporada excepcional por el rescate de obras injustamente relegadas y por una espectacular política de estrenos de compositores nacionales, se presentó nuevamente en el Auditorio Nacional del CCK la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, esta vez bajo la guía del muy buen director Gustavo Fontana. El programa incluyó como “puntas” a obras de uno de los integrantes de la “dinastía” Castro y de Juan Carlos Zorzi, mientras que en el centro se pudo apreciar trabajos poco frecuentados de Pedro Escande y Lisandro Adrover.

  En la apertura se escuchó una muy buena interpretación de la “Obertura para una Opera Cómica” de José María Castro, al decir de muchos el máximo exponente de los tres hermanos (por sobre Juan José y Washington). Fontana extrajo el máximo provecho de la Filiberto logrando “tempi” muy dinámico (casi Mozartiano), tuvo “chispa” y construyó una de las mejores versiones que yo recuerde haber escuchado de esta página, por lo que el comienzo del concierto no pudo ser más auspicioso.

  Una vez más se careció (lamentablemente), de programa de mano por lo que la información previa se limita a los comentarios que el Director efectuó antes del inicio, así como la gacetilla informativa previa. Así se resaltó que dentro de las nuevas tendencias musicales entre Ntros. compositores se hallan las de Pedro Escande y Lisandro Adrover, aun cuando no se especificó si ambas obras interpretadas constituían estrenos. El común denominador de ambas fue la presencia solista del Violonchelista Pablo Bercellini, aunque en la obra de Adrover lo hizo junto al muy buen bandoneonista Lautaro Greco.

  De Escande se escucharon “Dos Milongas” para Violonchelo y Orquesta. Dos muy buenas composiciones respetuosas de la esencia tanto de la milonga surera (la primera), como de la milonga ciudadana (la segunda). En la primera el solista desgrana una profunda melodía evocativa del paisaje campero la que entra en contrapunto con una segunda a cargo del violín concertino, la Orquesta se suma al discurso musical y completa la atmosfera de la página. En la segunda se pinta un paisaje urbano actual, diríamos hasta “eléctrico”, con un despliegue de fuerza instrumental muy interesante. Aquí el solista lleva la mayor carga y Bercellini lo hizo de manera admirable con estupenda técnica y bello sonido.

  En cuanto a la obra de Lisandro Adrover, se trata del “Doble Concierto” para Violonchelo, Bandoneón y Orquesta. Tiene una muy ingeniosa construcción. El compositor logró plasmar en el “Allegro con Carácter” inicial un tema de origen clásico a la usanza de los más grandes compositores de la historia y expresarlo en “tempi” de música ciudadana. Ese tema, al mejor estilo de la quinta de Beethoven retorna varias veces y es reelaborado.  Aun cuando el Violonchelo tiene una marcada participación, es aquí el Bandoneón el que marca la pauta y Lautaro Greco fue un solista con mayúsculas. Al igual que en la obra de Escande, Adrover incursiona en una milonga campera en la sección central (“Adagio”), mucho más profunda que en la obra anterior. Si tengo que tomar en ambas una referencia, me inclinaría por “Aquellos Tangos Camperos” del inolvidable Horacio Salgan. El “Allegro” final marca una tendencia “Piazzoleana”, aunque muy personal, muy logrado y un retorno casi al final al tema inicial, previo al desenlace de la obra. Aquí es muy bueno el contrapunto que lograron ambos solistas como muy bueno fue el marco logrado por Fontana junto a la Orquesta en el acompañamiento.

  Para el final, el Director y la Filiberto nos regalaron una de las mejores versiones que Yo recuerde de la “Suite Adolescente” de Juan Carlos Zorzi. Obra basada en sus cuadernos de composición estudiantil del Conservatorio Nacional en tiempos de la Dirección de Don Carlos López Buchardo (de hecho la “Buchardeana” es uno de sus números). Retrata a  una joven pareja transitando los ambientes de una gran residencia. Muchos de esos números merecieron por parte del compositor una reelaboración que se plasmaría en la partitura de la mejor de sus óperas: “Antígona Vélez”. Aquí Fontana, al igual que en la obra de Castro, imprimió una interesante dinámica, con un conjunto magníficamente ajustado del que extrajo las mejores respuestas de todos sus sectores.  Versión muy lograda para coronar una estupenda faena.

Donato Decina

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