Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional durante la inolvidable interpretación de la Quinta Sinfonía de Mahler. Fotografía de Santiago García para la Dirección Nacional de Elencos Estables.
LA PERFECTA SIMBIOSIS DIRECTORA/ORQUESTA
Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, Temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Directora: Ligia Amadio. Programa: Gustav Mahler, Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor. Auditorio Nacional, 10 de Junio de 2026.
NUESTRA OPINION: EXCELENTE
De toda la producción Mahleriana, la Sinfonía N° 5 en Do sostenido menor ocupa un lugar preponderante. Sus principales características son: un plan que se esboza a partir del hecho de que a pesar de que sus movimientos son cinco tanto los dos iniciales como los dos finales se interpretan sin solución de continuidad y entre los dos primeros y el tercero hay una pausa un poco mayor (no extensa pero sí de descanso) dada la intensidad de la música de esa primera parte. Hay mucho de personal en esos pentagramas. Dolor por la pérdida de seres queridos. llegada a Viena en donde se consumará como profesional de la dirección de orquesta y la llegada del amor como culminación de su existencia. Hay un tránsito desde la sombra a la luz.
En el terreno de la música la obra se inicia con una imponente y vibrante marcha fúnebre en donde pareciera describir el deambular del cortejo. Este movimiento inicial tendrá su correlato con el “tormentoso” posterior, perfecta descripción de la tristeza y la desesperanza. Casi sobre el final del mismo hay un tema interpretado por una fanfarria al que podría describírselo como un desahogo, el que será retomado luego de forma brillante en la coda de cierre de la obra. Perfecta descripción del cambio de ánimo. El movimiento central es una verdadera transición. Mahler ha llegado a Viena, se inserta y a través del vals nos muestra su presente aún cuando se permite en la sección central exhibir melancolía del pasado. Es a partir del cuarto movimiento en donde la obra da un giro radical. Ha aparecido el amor de su vida, Alma Schindler, y en el “Adagietto” plasma el que tal vez sea el mayor obsequio de amor que un compositor haya hecho a su mujer.El último acorde de las cuerdas queda suspendido en el aire para que con el primer acorde a cargo del corno se inicie el quinto movimiento en un engarce perfecto y que en una fuga magnífica exteriorice toda su felicidad. Aquí en la coda es en donde reaparece el tema de la fanfarria del segundo movimiento, ahora ese pasaje es brillante y la obra culmina plena de luminosidad.
En cuanto a la orquestación, la misma es frondosa con número importante para cada sección del conjunto. En toda la partitura hay detalles que no deben pasarse por alto, por lo que todo director que se precie de ser tiene al abordarla un inmenso desafío por delante, para sí y para los músicos de la orquesta a quienes debe convencer y motivar con su propuesta. Una interpretación rutinaria de esta obra hace que inmediatamente quede en el olvido, en cambio una versión profunda hace que se la recuerde como una referencia.
Justamente lo segundo es lo que ocurrió con la versión ofrecida por Ligia Amadio y la Sinfónica Nacional. Profunda al máximo . Rica en matices y atenta a cada detalle. Tiempos exactos sin caer jamás en baches. Una Sinfónica que respondió en total plenitud desde los puntales como los solistas de trompeta y corno hasta el último músico. Versión que quedará en la memoria auditiva y será referencia obligada. Perfecta simbiosis Orquesta/Directora.
Donato Decina
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