miércoles, 8 de mayo de 2019


Estreno local de “UN TRANVÍA LLAMADO DESEO” de André Previn en el Colón

VIAJE EN TRANVÍA 5 ESTRELLAS DE LUJO
Martha CORA ELISEHT

            El pasado 7 del corriente se produjo el estreno local en el Teatro Colón de “UN TRANVÍA LLAMADO DESEO”, ópera del compositor André Previn (1929-2019) con libreto de Philip Littell, basada en el drama homónimo de Tennesee Williams (1911-1983), con escenografía de Enrique Bordolini y régie de Rita Cosentino. La iluminación estuvo a cargo de José Luis Fioruccio y el vestuario, de Gino Bogani, con diseño de video escénico de Álvaro Luna.
            El elenco estuvo integrado por los siguientes cantantes: Orla Boylan (Blanche Dubois), David Adam Moore (Stanley Kowalski), Sarah Jane McMahon (Stella Kowalski), Eric Fennell (Mitch), Victoria Livengood (Eunice), Darío Leoncini (Steve, hijo de Eunice), Pablo Pollitzer (Diariero), Alicia Ceccotti (Mujer mexicana/ Enfermera), Eduardo Marcos (Doctor) y Joaquín Tolosa (Pablo Gonzáles). La Orquesta Estable del Colón estuvo bajo la dirección del irlandés David Brophy.
            André Previn compuso esta ópera en 1994 por encargo de la Ópera de San Francisco y fue muy difícil poder realizar la adaptación de la obra original de Tennesee Williams por manifiesto pedido de los derechos del dramaturgo de no modificar ni reescribir drásticamente el manuscrito original. Compuesta en 1947, es un típico drama estadounidense de postguerra donde se combina el melodrama psicológico con la crudeza del realismo urbano. El deseo irrefrenable de la protagonista –Blanche Dubois- se manifiesta desde el inicio de la obra: “Me dijeron que tomara un tranvía llamado Deseo, que trasbordara a otro llamado Cementerio, para luego viajar seis cuadras y bajar en los Campos Eliseos”. Curiosamente, el deseo (sexualidad sin límites, sinónimo de vida) contrasta con el cementerio (muerte, marcada por la tragedia que Blanche vivió en su juventud tras el suicidio de su marido homosexual, motivo por el que se culpa) y los Campos Eliseos (lugar destinado a los luchadores), donde vive su hermana Stella, en la periferia del French Quartier de New Orleans, donde arriba Blanche como consecuencia de haber perdido su fortuna y donde se desarrollará su colapso mental. En la presente versión, tras un breve leitmotiv con el cual se inicia la obra –acordes de tutti orquestal entrelazados con clarinete y trompeta, que dan un cierto clima de misterio-, el video escénico muestra una mariposa blanca sobre fondo oscuro (que representa el deseo). Este tema se repite hacia el final de la obra, donde hay una secuencia de 6 notas suspendidas -concordantes con el parlamento de Blanche antes de ser llevada a un instituto psiquiátrico y que dan esa idea de suspensión del pensamiento, característica de los enfermos con enajenación mental-. Es un efecto perfectamente logrado –tanto musicalmente como en el video escénico-, donde al final de la obra, la mariposa se acerca a una bombilla eléctrica y se desvanece, quemada y destruida por la luz –concordante y coincidente con la locura de Blanche-. Unido esto al pianissimo final, donde la música se desvanece hasta desaparecer por completo, se logra un clímax entre el texto y la música.
            Esta obra se estrenó en San Francisco en 1998 y contó con la magistral interpretación de Renée Fleming como Blanche Dubois, a quien Previn dedicó la obra.  Se trata de un rol sumamente demandante por la complejidad dramática y la exigencia vocal de la partitura, donde la protagonista se ve muy agobiada por su derrumbe moral –que acaba en locura- y debe participar en 9 cuadros de los 3 actos en que se divide la obra. En esta versión, la soprano irlandesa Orla Boylan descolló no sólo por su poderoso y excelente caudal de voz, sino también por poseer excelentes dotes histriónicas para interpretar adecuadamente este rol. Se lució en las arias principales (“There are thousand of papers” en el 1ºActo, donde narra su decadencia económica y la pérdida de su mansión (Belle Rève) y “I want magic”, del 3º Acto) y llegó a su plenitud en la escena final del 2ºActo, donde le narra a Mitch –quien está enamorado de ella- el suicidio de su marido homosexual. La soprano estadounidense Sarah Jane McMahon interpretó una estupenda y cándida Stella –quien asiste al derrumbe psíquico y moral de su hermana-. Su bellísimo timbre de voz le permitió alcanzar con facilidad y holgura las notas agudas y sus dotes histriónicas son estupendas. Y la mezzosoprano Victoria Livengood brindó una Eunice Hubbell de excelencia vocal e interpretativa. Muy buena la intervención de Alicia Ceccotti como la vendedora mexicana de flores (“Flores para los muertos”), quien cantó con micrófono fuera de escena para hacer efecto a las alucinaciones auditivas que sufre la protagonista –impecable el efecto de las alucinaciones visuales mediante el recurso del video-, así como también, de la Enfermera que asiste a Blanche cuando está totalmente enajenada.
            En cuanto a los roles masculinos, David Adam Moore se llevó los laureles por su magnífica interpretación de Stanley Kowalski –cuñado de Blanche y responsable de su derrumbe mental luego de violarla en el 3º Acto de la obra- . No sólo posee un gran caudal de voz, sino además, una voz muy fuerte y potente, con buenos matices. Además de ser un excelente actor, su impecable musculatura lo ayuda aún más en la interpretación de un tipo rudo y vulgar.  Eric Fennell brindó un buen Mitch, destacándose en la escena donde abandona a Blanche, considerándola indigna de presentársela a su madre. De todos los roles, fue el que quizás estuvo algo más apagado en comparación con el resto del elenco, pero mantuvo la musicalidad y el fraseo. La dirección de David Brophy al frente de la Estable fue estupenda y soberbia, luciéndose en los pasajes jazzísticos y en los momentos de mayor dramatismo. Enrique Bordolini brindó una escenografía sencilla, donde con elementos simples y de buen gusto fue capaz de recrear los suburbios de la New Orleans de la postguerra. Lo mismo sucedió con el vestuario de Gino Bogani y la excelente régie de Rita Cosentino. El video escénico de Álvaro Luna –que representaba las vías del tranvía ante los constantes cambios de escenas- estuvo perfectamente bien logrado.
            Realmente, da gusto que el Colón incluya este tipo de obras en su programación; no sólo como homenaje póstumo a André Previn –fallecido el 28 de febrero de este año- sino también desde un punto de vista evolutivo, donde la ópera contemporánea alterne con los clásicos tradicionales. Y en este caso particular, por haber permitido al espectador viajar en un tranvía de lujo, con categoría 5 estrellas. 

Presentación de excelente nivel a cargo de la Orquesta Estable de Tucumán en el CCK

CON PERFECCIÓN EUROPEA Y ALGARABÍA CRIOLLA
Martha CORA ELISEHT

            Dentro del Ciclo de Orquestas del Interior del país organizado por el Centro Cultural Kirchner (CCK) y el Sistema Federal de Medios Públicos, el pasado domingo 5 del corriente hizo su presentación en la Sala Sinfónica de dicho organismo la Orquesta Estable de la Provincia de Tucumán, dirigida por Alejandro Jassan y que contó con la participación de los siguientes solistas: Valeria Albarracín (soprano) y Gustavo Mulé (violín), quienes, a su vez, son oriundos de dicha provincia. Además, tuvo una presentadora de lujo:Teté Coustarot.
El concierto fue trasmitido en vivo por Canal 10 de Tucumán y por Radio Nacional Clásica y contó con el auspicio del Ente Cultural de dicha provincia, presidida por el Prof. Mauricio Daniel Guzmán, quien estuvo presente junto al Gobernador –Dr. Juan Manzur- y a representantes de organismos oficiales: Hernán Lombardi, por el Sistema Federal de Medios Públicos, y Gustavo Mozzi –Director del CCK- en una sala prácticamente colmada de público.  
El programa comprendió las siguientes obras: Date a Volar (lied sinfónico para soprano y orquesta), Op.26 de Eduardo Alonso Crespo (estreno); el Concierto para violín y orquesta en Si menor nº3, Op.61 de Camille Saint- Saëns (1835-1921) y la Sinfonía nº 9 en Mi menor, Op.95 (“Del Nuevo Mundo”) de Antonin Dvorak (1841-1904).
Previamente al inicio, la orquesta sonó muy afiatada y muy bien afinada en un semitono más alto –característica de las orquestas norteamericanas/estadounidenses-, donde se mostraron la disciplina y el talento de Alejandro Hassan. Nacido en La Rioja, inició sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música “Carlos López Buchardo” de Buenos Aires y los prosiguió en la Universidad Católica Argentina (UCA), donde estudió dirección orquestal y composición. Posteriormente se perfeccionó en París, donde obtuvo el Diploma Superior en Dirección Orquestal de L’École Superieur de Musique en dicha ciudad. Y su formación y adiestramiento europeos han sido claves para poder apreciar una orquesta sinfónica en toda su plenitud, logrando un sonido muy compacto, con buenos matices y equilibrio sonoro durante todo el desarrollo del concierto, acompañado de excelentes intervenciones de los solistas de los diferentes grupos de instrumentos.
Tal como lo indica su título, la obra de Eduardo Alonso Crespo es un lied sinfónico para soprano y orquesta, que se estrenó en esta ocasión. Este compositor tucumano utiliza recursos propios de la música folklórica del noroeste argentino, donde también incorpora elementos utilizados por Alberto Ginastera y Luis Gianneo, logrando un tinte característico de los próceres –junto a Julián Aguirre- del nacionalismo musical argentino. El resultado es una música agradable al oído, armónica, sin disonancias, a la cual se ensambla el canto de la soprano. Valeria Albarracín posee un muy bello timbre de voz y buen caudal, lo que le permitió lucirse, pese a algún que otro problema con el fraseo. No obstante, supo salvar muy bien la situación y recibió los aplausos del público.
El mencionado Concierto nº3 para violín y orquesta de Saint- Saëns es una obra de muy difícil ejecución y un desafío para el intérprete, donde hay pasajes de extrema complejidad debido a su invención melódica y a sus sutilezas; por ende, representa un reto para el intérprete. En el caso particular de Gustavo Mulé –quien lo ejecutó de memoria-, la interpretación fue magistral en todos los sentidos: excelente fraseo, digitación y técnica, donde los trinos y arpegios sonaron con transparencia y majestuosidad. Esto se notó más durante el 2º movimiento (Andantino quasi allegretto) y en el Coral del movimiento final (Molto moderato a maestoso), que remeda al final del Concierto nº1 para piano y orquesta del mencionado compositor. La orquesta acompañó perfectamente al solista en un diálogo impecable, motivo por el cual el público estalló en aplausos hacia el final.
Durante la segunda parte del concierto se interpretó la célebre Sinfonía nº9 en Mi menor, Op.95 (“Del Nuevo Mundo”) de Dvorak. Compuesta durante la estadía del músico en Estados Unidos en 1893, fue estrenada en el Carnegie Hall de New York el 15 de diciembre del mismo año por la Filarmónica de dicha ciudad, dirigida por Anton Seidl con éxito absoluto de público y crítica, lo que contribuyó a expandir su popularidad. En realidad, la denominación “Del Nuevo Mundo” es un error de traducción. Lo correcto sería decir “Desde el Nuevo Mundo”, ya que en el último acorde, la melodía decrece a piano y da la idea de alejamiento de la vieja Europa. Lo curioso es que Dvorak nunca incorporó temas de los nativos americanos en su sinfonía, sino que compuso música bohemia pura. Según palabras del mismo autor: En realidad no he utilizado ninguna de las melodías de los nativos americanos. Simplemente he escrito temas originales que incorporan las peculiaridades de la música indígena y usando estos temas como sujetos, los he desarrollado con todos los recursos del ritmo, el contrapunto y el color orquestal modernos. Pese a que Dvorak estaba interesado en los negro spirituals y en la música nativa, no los utilizó. En cambio, se inspiró en el poema de Longfellow La Canción de Hiawatha para componer el bellísimo Largo del 2º movimiento, donde se destaca el maravilloso solo de corno inglés -magistralmente interpretado por la solista-. También se inspiró en dicho poema para componer el Scherzo del 3º movimiento, haciendo alusión a la danza de los nativos. La versión ofrecida por Jassan y la orquesta fue memorable, pese a algunos desacoples –un poco rápido el rondó del Länder en el 3º movimiento y alguna que otra fallida entrada de los vientos en el Scherzo- que no le restaron mérito. El consabido Allegro con fuoco final fue de una perfección absoluta, donde la orquesta demostró un alto grado de profesionalismo en una prueba de fuego. Y no sólo salió indemne, sino que además, el público estalló en aplausos y vítores al final del concierto.
Antes de despedirse, aparecieron todos los instrumentistas y los solistas acompañados de un percusionista, que ocupó el podio tocando el bombo para luego ser secundado por Gustavo Mulé y la concertino Penélope Albornoz para ofrecer-junto a las cuerdas- el único bis del concierto: la chacarera La Olvidada, de Atahualpa Yupanqui, que puso punto final a una noche brillante, donde el profesionalismo y la disciplina europeos se combinaron a la perfección con la gracia y la algarabía del Jardín de la República

EN SU CENTENARIO, EVITA RECIBIO POR FIN EL HOMENAJE DE CATULO

“Evamerica”, Cantata en Obertura y diez números para Solistas, Narrador, Coro y Orquesta de Cámara, con arreglos de Federico Ginzburg. Música: Rubén Mazza,Texto: Cátulo Castillo. Intérpretes: Constanza Leone (Soprano), Juan Feico (Barítono), Coro de Cámara preparado por Constanza Antunica. Orquesta de Cámara dirigida por María Inés Natalucci. Escenificación: Vestuario y Realización: Liliana Palacio. Iluminación: GOA. Dirección General: Guillermo Asencio. Teatro Empire,  07 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: BUENO.
                                    
  Hace ya lejanos 45 años, en un viejo televisor a válvulas, quién hoy escribe estas líneas visualizaba en blanco y negro la imagen de Cátulo Castillo en diálogo con Paloma Efrom “Blackie” en el legendario programa “Volver a Vivir”. Y de ese programa quedó en mí el recuerdo del anuncio del notable Poeta popular Argentino de que se hallaba embarcado en la escritura del texto de “La Cantata Sudamericana Eva Perón”. Poco tiempo después Castillo nos dejó y nunca más supe que había ocurrido con la Obra proyectada. Pasaron décadas, hasta recibir hace pocos días atrás la noticia del estreno en el Teatro Empire de “Evamérica” de Cátulo Castillo  con música de Rubén Mazza. Quienes hayan sintonizado el programa del Sábado 27 de Abril pasado, en el que Concurrieran María Inés Natalucci (Directora Musical) y Guillermo Asencio (Director General), no pude dejar de preguntar si en verdad nos hallábamos ante esa cantata de la que Cátulo Castillo habló en “Volver a Vivir”. Ante la respuesta afirmativa, no pude menos que asistir a este estreno, considerando tener el mismo privilegio que tuve por ejemplo, cuando asistí al estreno mundial del Himno “Dios y Patria” de Giácomo Puccini, en la Casa de la Cultura de Buenos Aires, ámbito Este en el cuál Puccini compuso la mencionada página, en ocasión de su visita a la Argentina. Pués bien , allí hoy ya Hombre me hallaba en la platea del Teatro Empire, en el día del centenario del natalicio de “Evita” esperando el inicio de la función. Mi expectativa crecía y, afortunadamente, al culminar Ella no fue defraudada.

  La obra está estructurada en una Obertura y diez números en los cuáles Castillo nos muestra con religiosidad, aunque esta sea pagana, Nacimiento y evocación en Los Toldos, la vida en Junín y la célebre anécdota del encuentro con Agustín Magaldi, su llegada a la Capital, su encuentro con Perón, el 17 de Octubre, lo que significó esa fecha para Ella y las Masas Obreras, para que de manera inteligente y sin involucrarse en el comentario político, se salten 6 años en el tiempo y nos situemos en su enfermedad y la agonía. La música de Ruben Mazza funciona a modo de apoyo en el texto. La Obertura, casi como evocando a las óperas, nos traerá los temas que habremos de escuchar en el transcurso de los números. Con base en el tango y el Folcklore Argentino, nos pone en el  lugar de desarrollo de los hechos. Pero a favor suyo, adquiere mayor fuerza y relevancia en los dos números finales que son el duelo por la muerte y la mensaje final de Amor, rebeldía y Libertad. La pluma de Cátulo se impone por sobre todo, desde la riqueza de los textos, la sabiduría de no inmiscuirse en la acción política en medio de la convulsionada Argentina de los 70 (Enfrentamiento Generacional mediante) y dejar un mensaje de fé profunda a partir de esa “Inmortalidad” que por supuesto Eva Perón ya tiene.

 La acción está confiada a dos voces solistas (Soprano y Barítono), un actor que narra los pasajes fundamentales de la historia y un Coro que realza la narración en los momentos fundamentales.

  Hubo una decisión de presentar este trabajo no en el marco de un Concierto sino hacerlo de modo escenificado. En este contexto, no pudo haber sido mas acertada la labor de Guillermo Ascencio, con el Coro vestido con ropa de trabajo, el que además baila y actúa evocando la acción de Eva y los beneficios que la clase obrera obtuvo por la acción de Perón ya desde los tempos de Secretario de Trabajo y Previsión. Un final con colores patrios, bandera y la invocación al “Amor Rebelde” tomando como revancha su acción por los desposeídos a partir de su desdichada vivencia de joven, resuena fuerte en la sala, apoyada por la fuerza de la música de Mazza en el momento mas logrado de la Obra. Es muy bueno el diseño lumínico  que se adudica a GOA, resaltando todos los momentos del trabajo, aún en los de sombras. El narrador viste a la usanza de los 40 con ambo y sombrero y actuará junto al coro, mientras que los cantantes semejan una pareja de época el con el infaltable mameluco y ella con ropas sencillas. Téngase en cuenta que el apogeo de Eva transcurre tan solo entre sus 26 y 33 años y entonces ¿Cómo no evocar la oración que el Padre Hernán Benitez le escribió para confortarla en su agonía?. Aquella que dice que a partir de su belleza espiritual y su fé hace que el supremo decida llevarla en su apogeo. También aquí en Castillo Esto, aún sín mencionarlo, está expresado.

  Constanza Antunica ayudó muy eficazmente en la preparación musical y coral, y en este punto la labor del Coro de Cámara se lleva todas las palmas. Amalgamado, homogéneo de sonido, cantan y bailan con total naturalidad. Osvaldo Malizia tuvo a su cargo la narración. Declama muy correctamente, actúa bien, tuvo que vérselas con momentos en los que el micrófono jugó una mala pasada y aquí no se lo pudo escuchar en pleno.  Constanza Leone fue la voz femenina, tiene timbre muy grato y buena presencia escénica. Arrancó destemplada para ir progresando con el correr de la función. En cambio Juán Feico aportó desde su reconocida solvencia vocal. Algo tenso en la actuación se soltó en la parte final. La Orquesta de Cámara contó con la solvencia de María Inés Natalucci. Mas allá de algún desacople, tuvo perfecta afinación y muy buen sonido, alcanzando vuelo en el final.

  Vale la pena acercarse y apreciar este trabajo tal vez póstumo de uno de los más grandes letristas de la música popular argentina. No serán defraudados.

Donato Decina

lunes, 6 de mayo de 2019


UNA EXTRAODINARIA EMBAJADA MUSICO-CULTURAL

CCK-Sala Sinfónica: Presentación de la Orquesta Estable de Tucumán Director: Alejandro Jassan. Solistas: Valeria Albarracín (Soprano), Gustavo Mulé (Violín). Programa: Obras  de Alonso-Crespo, Saint Saëns y Dvorak. 05 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Una vez más (y con rotundo acierto), las Autoridades del Sistema Nacional de Medios Públicos y dentro de Ellas, las Autoridades del CCK, han retomado la saludable costumbre de invitar a Organismos musicales del Interior del País a presentarse en la Sala Sinfónica del CCK.  En esta oportunidad, le cupo la invitación a la Provincia de Tucumán, la que concurrió con una Delegación encabezada por su Gobernador, el Dr. Juan Luís Manzur y el Presidente del Ente Cultural de la Provincia el Profesor Mauricio Daniel Guzmán. La participación de Tucumán estuvo integrada por La Orquesta Estable de la Provincia dirigida por su Titular, Alejandro Jassan, la Soprano Valeria Albarracín y el Violinísta Gustavo Mulé, interpretes estos últimos oriundos de Tucumán.  Le cupo a la siempre sobria y eficiente presentadora Teté Coustarot la conducción del inicio del Concierto, donde en Nombre de la Provincia y sus Autoridades agradeció con muchísimo respeto la Convocatoria de las Homónimas Nacionales, refrendado Esto último por toda la concurrencia con un cerradísimo aplauso. La velada, además, se emitió en Directo por Televisión por Aire hacia la Provincia.

  Un párrafo aparte lo merece el referirnos al Titular de la Orquesta Estable Tucumana, Alejandro Jassan. Oriundo de La Rioja, cursó estudios musicales en el por entonces “Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo” (Hoy U.N.A.-Universidad Nacional de las Artes), Continuó las Carreras de Composición y Dirección Orquestal en la U.C.A. de Buenos Aires y los culminó en la Ecole Normal de Musique de París en donde fue Asistente de Philippe Entremont en la Orquesta de dicha casa de estudios para a partir de ahí comenzar su carrera en Conjuntos de Cámara y Sinfónicos en Ntro. País y en Europa de los que sobresale su participación en “Antología de la Zarzuela” encabezada por Plácido Domingo. En 2018 inició su gestión como titular de la Orquesta Tucumana, en lo que puede ser el inicio de una etapa que desemboque en logros mayores. Ya verán Uds. a que me refiero.

  Pareciera ser que el año 2019 ha de ser en el cual el Público de Buenos Aires conocerá del modo más intensivo los trabajos de Eduardo Alonso-Crespo. Como no podía ser de otra manera, siendo este Oriúndo de Tucumán y también El titular en su momento de  Este Conjunto, el inicio del Concierto tuvo lugar con un estreno suyo: “Date a Volar”, al que se lo presenta como un “Lied Sinfónico para Soprano y Orquesta” y lleva el Nº 26 dentro del Orden de catálogo de su producción. Lamentablemente no se especificó la autoría del poema al que Alonso-Crespo musicalizó. Si puedo decir que dentro de lo que ha podido escucharse de su texto, la Patria está en el centro del mismo. La Orquestación es nutrida, las melodías son las que caracterizan a la obra de Este notable creador Tucumano, las que describen el lugar, el momento y tienen un desarrollo bastante amplio. Valeria Albarracín fue la encargada de la parte vocal. Es una Soprano de buen tímbre aunque su caudal no es amplio y por momentos ello conspira con la audición del texto en la que se la vio sobrepasada por la masa orquestal. Aún así su participación fue muy digna y este nuevo trabajo de Alonso-Crespo muy bien recibido.

  El punto más alto de la noche tuvo lugar luego con una muy buena versión del Concierto para Violín y Orquesta Nº 3 en Si menor, Op. 61 de Camille Saint-Saëns, el que tuvo como Solista a Gustavo Mulé, actual integrante de la Fila de primeros Violínes de la Orquesta Sinfónica Nacional, participante de grupos de cámara y que fuera Violín y Concertino del Conjunto Tucumano. Obra de gran aliento, exigente escritura, sus pasajes conllevan dificultades tanto para el Solista como para la Orquesta, lo que exige para una versión de categoría  un verdaedero trabajo de equipo. Mulé construyó a lo largo de la interpretación una versión formidable, con un segundo movimiento (Andantino Quasi Allegretto) de un total lirismo y exquisito desarrollo, con técnica muy buena y estupendo sonido, manteniendo con Jassan y la Orquesta un absoluto entendimiento. Jassan, guió al conjunto con una expresividad vista últimamente en pocas ocasiones. Sabe transmitir, resalta el pasaje hasta llegar a lo que El pretende. Se contacta con el Solista y lo ubica por sobre todos los demás. Fue un trabajo brillante y la Orquesta demostró ser un conjunto de suma valía, a la que sumaremos al número de muy buenos conjuntos con que cuenta la República toda.

     Para la parte final, el Conjunto presentó una muy buena versión de la Sinfonía Nº 9 en Mi menor, Op. 95 “Del Nuevo Mundo” de Antonin Dvorak. Resulta un obviedad referirnos a este trabajo. Simplemente puedo comentar que Jassan realizó una muy correcta versión, con ajuste de todos los sectores, compenetración con la obra por parte de Director y Dirigidos, una estupenda solista de corno Ingles para el siempre difícil solo del segundo movimiento y una muy correcta exposición por parte de cuerdas y bronces. Algunos desacoples como los que detecté en Timbales y Clarinete en nada empañan la versión que fue muy bien recibida por el Público, el que luego vivió un momento de total euforia al hacer ingreso un solista de percusión al mando de un bombo para a partir de El y con Mule y la Concertino al frente de las cuerdas, realizar una brillante versión de la Chacarera “La Olvidada” de Atahualpa Yupanqui para darle un estupendo broche de oro al Concierto.

Donato Decina


EL GRAN ORFEBRE

Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín”, Temporada del 25º Aniversario, Solista: María Luisa Harth Bedoya (Guitarra-Perú), Programa: Obras de Piaggio, Villa-Lobos y Richard Strauss. CCK-Sala Sinfónica, 05 de Mayo de 2019 (Horario Matutino).

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Dentro de la temporada conmemorativa del 25º aniversario de su creación, la Sinfónica Juvenil Nacional “Libertador General San Martín” realizó una nueva presentación bajo la Guía de su Titular y Fundador, Mario Benzecry.

  Un gran desafío es el que justamente el Conductor le planteó a sus Dirigidos. Abordar el único trabajo sinfónico del Gran Maestro Argentino Celestino Piaggio (Obra injustamente relegada por Ntras. Orquestas mayores [la escuché en vivo una sola vez en 1984 por la Sinfónica Nacional dirigida por Jaime Braude en el Auditorio de Belgrano en un Concierto programado de urgencia tras {¿Cuándo no?} una medida de fuerza sindical]), es increíble su ausencia en los atriles. Continuar con otra bellísima obra cuya sola presencia en un concierto evitaría el trilladísimo repertorio para la combinación Guitarra y Orquesta. Y para concluir la sesión, un monumento de obra sinfónica. Ello motivó que a pesar del clima tormentoso con que Buenos Aires amaneció ese día, el Público concurriera de manera apreciable a la Sala Sinfónica del CCK.

  Uno de los excelentes frutos que generó la labor de Lucio Bruno-Videla al frente del Instituto de Investigación en Etnomusicología del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, es la preservación del material de Dirección y de Orquesta correspondiente a la “Obertura en Do menor” de Celestino Piaggio. De manera muy acertada el Maestro Benzecry comentó en su charla previa que la Composición de este trabajo fue realizada por Este creador Argentino durante una accidentadísima estadía en Rumania en 1914, ya que hallándose en ese País en viaje de vacaciones, lo sorprende el estallido de la Primera Guerra Mundial, imposibilitándole ello su regreso a París en donde residía para perfeccionarse en la Escuela de Música Parisina. Su estancia en Rumania fue extensa, y en ella consiguió trabajo en la docencia musical para, mientras tanto, componer este bellísimo trabajo en donde de modo certero surge la influencia de Vincent D’Indy su profesor en Francia, como así también ciertos rasgos caracterísiticos que hallamos en la otra figura relevante. Cesar Franck  y por que no entonces,  agregarle a los dos primeros a Ernest Chausson, cultivador de las mismas formas. La musicalidad plena, el trato casi camarístico en su zona central, la riqueza de la orquestación, el despliegue de la paleta orquestal (plena Esta de colorido), son los rasgos fundamentales de esta página, a la que debemos sumarle la interpretación de Benzecry (formado también El en Francia), por lo que la versión fue de una calidad superlativa y vivada de manera entusiasta por la concurrencia. La Orquesta tuvo destaque en todos los sectores, desde el  caudal y el brillo de la cuerda, el ajuste de sus vientos y bronces y la precisión de la percusión. Ojalá se la escuche de manera mas reiterada.

  Una delicada y finísima joya. Tal vez sea esta la definición que le quepe al Concierto para Guitarra y Pequeña Orquesta de Heitor Villa-Lobos y que tuvo para el Conjunto y su Director el adicional de la presencia solista de la gran guitarrista Peruana María Luísa Harth Bedoya. La composición de este trabajo ocurrió durante uno de los tantos viajes exploratorios que el inmenso creador Brasileño efectuó al interior de su País, estancias  en las cuales hasta convivió con los nativos en sus tierras compartiendo su Cultura. Esta partitura está influenciada por todos esos temas. Desde sus primeros compases uno solo cierra sus ojos y el Paisaje Brasileño se despliega. Tal vez en un ámbito de cámara su audición llegue plena al espectador. Aún así en esta sala sinfónica, Benzecry  atemperó hasta en el más mínimo detalle el sonido para que pudiese apreciarse la labor de la Solista. Más allá de la amplificación muy bien resuelta, por momentos la Orquesta sobrepasó a la Interprete con su sonido, lo que lamentablemente ya era imposible evitar. Empero, la labor de Harth Bedoya fue extraordinaria. Refinadísima técnica, delicado sonido, limpieza total  en los pasajes y un lirismo pleno en el movimiento central (Un Andantino e Andante) que mantuvo en silencio absoluto al auditorio.

  La segunda parte encontró a la Agrupación ante el desafío de abordar “Así Hablaba Zarathustra” de Richard Strauss. Página de intrincada escritura, gran orquestación y decisiva intervención para instrumentistas solistas. Benzecry extrajo de estos increíbles jóvenes una homogeneidad de sonido tal, que por momentos la respuesta dada por Ellos superó a la de muchos de los Conciertos de las Sinfónicas Profesionales Argentinas de los últimos tiempos. Conmueve ver la entrega de estos jóvenes. Uno imagina que tal vez algunos de Ellos pueden por ahí venir a tocar directamente desde un encuentro con amigos o novias/novios. Aún si ello fuese así, el resultado es deslumbrante. Si hubo algunas pifias, es mejor que ocurran ahora y es experiencia a capitalizar, como también es para capitalizar el poder haber abordado obras tan difíciles como esta o la pasada “Consagración de la Primavera” de Stravinsky. Insisto en el hecho de que la mayoría del Público ignora la Categoría de Orquesta Juvenil que Benzecry ha formado. Jamás la Argentina tuvo un conjunto en semejantes forma y nivel. Créanme que vale la pena concurrir. Y no quiero finalizar esta crónica sín dejar de referirme a la brillante labor de la Concertino Sophia Guahnich en su dificilismo solo y también a su compañero Emmanuel Barrios en el solo secundario. Benzecry se refirió en la previa a que varios de estos chicos ya han sido admitidos en Conjuntos como la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires y la Estable del Argentino Platense, Como un fino Orfebre, los talla a medida y con un nivel encomiable.

Donato Decina

sábado, 4 de mayo de 2019


MASSIMO  QUARTA, UN EXTRAORDINARIO INTERPRETE

“Orquesta Sinfónica Nacional”: Ciclo 2019: Solista y Director: Massimo Quarta. Programa: Obras de Bruch y Beethoven. . CCK-Sala Sinfónica, 03 de Mayo de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

  Massimo Quarta, quien el año anterior se presentó bajo la misma modalidad de Solista y Director junto al Conjunto, retornó para el mismo fín junto a la Sinfónica Nacional. El programa elegido  hizo que se incrementase el interés, lo que se comprobó al ver la amplia concurrencia que registró la Sala Sinfónica del CCK, que lo cubrió hasta la tercera bandeja (aunque esta última solo de modo parcial).

  Previo al inicio y como desgraciadamente viene aconteciendo desde el comienzo mismo del ciclo 2019, los Delegados Sindicales de la Orquesta, encabezados por el violinista Carlos Cosattini, ingresaron al escenario y a través del nombrado reiteraron que aún no se tienen noticias de la promesa  que el Jefe de Gabinete de Ministros  Marcos Peña expresara en el Congreso Nacional en su informe regular, en el sentido de que se utilizaría la partida adicional de $ 500.000.000 (Pesos Quinientos millones.-), que los legisladores de ambas cámaras aprobaran de modo mayoritario para el presupuesto de la Secretaría de Estado de Cultura de la Nación. Como no podía ser de otra manera, el público presente apoyó con un cerradísimo aplauso y lejos de consignas políticas, lo que hizo que este justo reclamo (que permitiría solucionar ítems tales como recomposiciones salariales, pago de contratos atrasados y cachets adeudados a solistas y Directores invitados) cuente con un sólido respaldo del fiel Público con que cuenta este Organismo.


  En su rol de Solista y Director Quarta brindó una soberbia interpretación del Concierto para Violín y orquesta Nº 1 en Sol menor de Max Bruch. Obra de escritura muy concisa, pero plena de brillo y de dificultades para el Solista, nos mostró a un Quarta que la conoce al milímetro, dueño de una refinadísima técnica, sonido amplio y brillante, Su interpretación fue casi perfecta, algunos pasajes tuvieron un sonido un tanto áspero, pero en modo alguno ello opacó su actuación. De igual modo la Sinfónica lució muy ajustada y acompañó fielmente a Quarta, pero en este caso el Solísta/Director no pudo atemperar la saturación de sonido producida por los ataques de percusión y bronces que dejaban casi extinguido el sonido de la cuerda (al menos desde mi ubicación en fila 8 al centro). La actuación de este estupendo interprete cautivó al público que a pleno lo ovacionó, por lo cuál un Paganini magistralmente interpretado fue la retribución con la que Quarta agradeció al Auditorio.

    La segunda parte del programa estuvo consagrada en su totalidad a la 7ª Sinfonía en La mayor, Op. 92 de Beethoven. Obra, esta que se ha encaramado en los últimos tiempos como un verdadero “Caballito de Batalla” de las principales Orquestas Argentinas, pero a la que de ninguna manera debe considerársela como una “Obra de Relleno”. Una Séptima regularmente tocada implica naufragio seguro para la velada. Aquí Quarta nos ofreció una lectura “allo Toscanini”, sin que el “tempi” ágil como el que ofrecía el genial conductor Parmesano signifique sacrificar profundidad y fondo. Se pudieron percibir muchos detalles. Evidntemente Quarta va hasta el fondo del asunto, aun así, una vez más la percusión sonó muy “forte”. Solo en la parte final pareció atemperarse de manera definitiva. De cualquier forma, el Público recibió la versión con entusiasmo y Orquesta y Director fueron ovacionados. Llamó la atención que luego de la tercera salida de Quarta a saludar y ver el aplauso constante que no cesaba, todos emprendieran la retirada. ¿ Y si nos quedamos un rato mas?. Con estos tiempos que corren y con la situación difícil que atraviesa la Sinfónica, ¿no vale la pena recibir el”mimo al alma” que el Publico tan generosamente les brinda?

Donato Decina

viernes, 3 de mayo de 2019


Impecable y maravillosa reposición de “FALSTAFF” en el Teatro Avenida

VERDI PARA DISFRUTAR Y COMPARTIR EN FAMILIA
Martha CORA ELISEHT

            Dentro de las entidades de ópera independientes que han presentado sus correspondientes temporadas durante el transcurso del corriente año, esta vez le tocó el turno a la Compañía Lírica “Giuseppe Verdi”, que repuso la obra póstuma del gran compositor italiano: “FALSTAFF”, entre los días 2 al 9 de Mayo, bajo la dirección musical de Ramiro Soto Monillor y la dirección artística de Adriana Segal, con escenografía digital de Manu Tangir Farrés y vestuario de Sidney Page, quien también tuvo a su cargo la caracterización.
            El elenco estuvo formado por los siguientes cantantes: Luis Gaeta y Juan Font (John Falstaff); Sabrina Cirera (Alice), Sebastián Sorrarain (Ford), Iván Mayer (Fenton), Fabiola Massino (Nanetta), Alicia Alduncín (Quickly), Laura Domínguez (Meg), Sergio Spina y Gabriel Sala (Cajus), Luis de Gyldenfelt (Pistola), Fernando Tassende (Bardolfo) y Agustín Arduriz Bravo (Tabernero).
            Quien escribe tuvo el privilegio de asistir a la función de estreno, ocurrida el pasado jueves 2 del corriente, que sorprendió no sólo por la calidad de los cantantes que integraban el elenco y por la impecable dirección artística de Adriana Segal, sino también por la calidad de los músicos que integraron la orquesta, la excelente compaginación y preparación de las voces –tanto de los cantantes principales como el Coro de la mencionada entidad- , una muy buena puesta en escena mediante técnica de “digital mapping” y un impecable vestuario –confeccionado con materiales reciclados y corbatas- hizo el resto, transportando al espectador a las delicias y al clima de época donde transcurre la única ópera cómica que escribió Verdi, basada en la obra homónima de Shakespeare (“Las alegres comadres de Windsor”), donde los enredos se suceden y abundan por doquier. Un espectáculo digno de ofrecer en una gran sala que, lamentablemente, estuvo prácticamente vacía. Pero se trató de un detalle al margen que no le restó mérito, sino exactamente todo lo contrario. La excelente calidad y nivel artístico de la producción la hacen sumamente recomendable para disfrutar en todo sentido.
            Los principales intérpretes descollaron por su excelente técnica vocal, profesionalismo y soltura sobre el escenario. Luis Gaeta –intérprete ideal para este tipo de roles- ofreció un espléndido John Falstaff, dando vida al simpático protagonista, tan adorable como pícaro y sinvergüenza. Sus destacadas intervenciones provocaron la risa del público presente, que se acentuaron en las escenas del 2º y 3º Acto de la obra. Merecen un apartado especial su uso del falsete para hacer alusión a los personajes femeninos y sus grandes dotes histriónicas. Tanto Sergio Spina como Iván Mayer sorprendieron con sus magníficas interpretaciones del Dr. Cajus y Fenton, respectivamente, con voces potentes, limpias y diáfanas, y con una técnica vocal impecable en los dúos con la bella Nanetta, a cargo de Fabiola Massino. Esta joven soprano ligera posee una bella coloratura y una técnica perfecta, que le sirvió para ofrecer una versión impecable de la difícil Aria de la Luna y que se ganó los aplausos del público.  Luis de Gyldenfelt y Fernando Tassende deleitaron al auditorio con sus magníficas interpretaciones de Pistola y Bardolfo, respectivamente. Estos dos jóvenes valores son grandes actores y muy buenos cantantes líricos, que se lucieron en sus respectivos roles. Y Sebastián Sorrarain brindó una magnífica interpretación de Ford, destacándose por sus dotes histriónicas y su gran caudal de voz.
            Independientemente de la labor destacada de Fabiola Massino como Nanetta, el trío de las alegres comadres formado por Sabrina Cirera, Laura Domínguez y Alicia Alduncín –interpretando a Alice Ford, Meg y Mrs. Quickly, respectivamente- brindó una perfecta complementación entre las tres voces femeninas (soprano, mezzosoprano y contralto) y cada una de ellas se lució en sus respectivas arias. Y, en el caso de la contralto, su “Reverenza” fue magistral. Además, las tres son estupendas actrices y derrocharon gracia sobre el escenario. Naturalmente, el gran caudal de voz de Sabrina Cirera se destacó un poco más que el resto- acorde a su protagonismo-, pero no de forma exagerada, sino que hubo un equilibrio perfecto entre las tres voces. Por último, la dirección orquestal de Ramiro Soto Monillor fue magnífica, al igual que el Coro, que estuvo muy bien preparado.
            Hacía tiempo que una no escuchaba una versión de FALSTAFF de tanta calidad, ya que si bien esta obra se repuso a fines de 2018, quien escribe no pudo asistir por compromisos profesionales. Pero la Asociación Argentina de Críticos Musicales le dio su visto bueno y su recomendación como uno de los espectáculos líricos nominados a premio. Un espectáculo digno de ver y apreciar en todos los sentidos e ideal para disfrutar en familia, además de brindar una excelente oportunidad para introducir a los más pequeños en el fantástico mundo de la ópera.   

miércoles, 1 de mayo de 2019


LAS CUERDAS DE FIESTA

Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Director: Bernardo Teruggi.Programa: Obras de Williams, Rossini, Rota y Respighi. Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, 29 de Abril de 2019.

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

  Cada concierto de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación es una revelación en si misma. Y en esta ocasión no se escapó a la regla. Bernardo Teruggi, el titular de la Camerata Académica del Teatro Argentino de La Plata, fue el Conductor invitado en esta oportunidad, en donde la Orquesta en si misma fue el centro del programa, compuesto por una obra del Patriarca de la Música Argentina, más tres obras de otros tantos tres gigantes de la música Italiana, con un resultado final brillante que encendió al Público en cada interpretación, hasta la última de ellas en que en repetidas ocasiones los protagonistas debieron agradecer la justa ovación del público.

  El programa se inició con una impactante versión de la “Miniatura”, Nº 3 del Op. 31 de Alberto Williams, expuesta de manera muy sentida. Teruggi sabe llegar a lo más profundo de la página y presentó al conjunto sumamente ajustado. Las cuerdas exhibieron en este fragmento relativamente breve una tersura que pre-anunció que lo que se vendría sería aun mas fuerte.

  Un verdadero acierto fue la elección de las obras italianas. Se pudo haber recurrido al simplismo de elegir creadores de los siglos XVII al XVIII de probada escritura para cuerdas. La elección de la Sonata a Cuatro Nº 3 en Do mayor de Rossini, nos revela el interés de arrancar desde el Clacisismo (Rossini la compuso a los ¡12 años!) hacia dos Post-Románticos de siglo XX.  Transcripta de su Original para dos violines. violonchelo y contrabajo, para mayor número de esas cuerdas, Teruggi la reveló fresca y vital, contagiando al conjunto que respondió de modo homogéneo con un sonido verdaderamente brillante. Más allá de las limitaciones acústicas del espacio, éste en ningún momento se vio saturado por el sonido, lo que hizo que la audición de esta joya fuese insuperable.

   La primera parte se completó con el magnífico Concierto para Cuerdas de Nino Rota. Obra que enlaza los estilos del Rota más popular al más clásico. Desde acordes que  llevan a evocar las melodías mas conocidas, hasta las revelaciones de temas de corte clásico que nos muestran su habilidad e inteligencia para componer e instrumentar. A través de sus cuatro movimientos la Orquesta en pleno mostró la energía, la intensidad de cada pasaje, el intenso melodísmo y el brillo del que es capaz de producir como conjunto. Teruggi supo poner cada cosa en su lugar. Sabe resaltar, sabe en cual rincón está el detalle  y se revela como un verdadero “buceador” de la partitura, si es que ésta expresión me es permitida.

  La segunda parte estuvo únicamente reservada a las siempre bienvenidas “Antiguas Danzas y Arias para Laud” de Ottorino Respighi, de las que aquí escuchamos las correspondientes a la Tercera Suite, tomando obras de los siglos XVI y XVII, desde dos trabajos de autores anónimos hasta obras de Besard y Roncalli. Transcriptas e instrumentadas para cuerdas modernas, recorre las composiciones típicas de ese período. Desde una “Italiana”, las “Arias de Corte”, la Siciliana (No olvidar que también Gabriel Faure  la empleó en su “Pelleas et Meliande”) y una dificilísima “Passacaglia” basada en este caso en Roncalli,  en la que  el Conjunto todo tuvo momentos de real virtuosismo.  Fue un trabajo verdaderamente exquisito en el que Teruggi logró llegar una vez más al fondo de las cosas. Hizo muy bien en resaltar a cada sector desde el Concertino Pablo Pereira (con solos magníficamente interpretados) a cada guía instrumental y luego al conjunto todo. Culminando de este modo una espectacular faena que deleitó a la concurrencia

                                                                                                Donato Decina.

Impresionante final del Festival KONEX a cargo de Karina Olmedo y Nahuel Prozzi

GRAN FINAL DE FIESTA BRILLANTE
Martha CORA ELISEHT

            Como todas las cosas buenas llegan a su fin, el Festival KONEX de Música Clásica 2019, también. Salvo que esta vez, lo hizo el domingo 28 del corriente con una Gala de Ballet a cargo de Karina Olmedo –ex Primera Bailarina del Teatro Colón-  y Nahuel Prozzi como figuras principales de una compañía de danza formada por jóvenes valores, bajo la dirección coreográfica y artística de Paula Argüelles –quien también fuera Primera Bailarina del Colón junto a Karina Olmedo, con cargos ganados por concurso-.
            El repertorio de la compañía incluyó una Suite del 2º acto de GISELLE, con coreografía original de Jules Perrot y Adam Coralli –adaptada por Paula Argüelles- y música de Adolphe Adam, con el siguiente reparto: Yanina Toneatto (Giselle), Martín Parrinello (Albrecht), Sabina Álvarez (Myrtha, Reina de las Willis), Elvira Peredo Aguirre y Sofía Carmona (Willis principales) y elenco formado por las siguientes bailarinas: Lucía Riollo Ríos, Victoria Pozzi, Camila Muñoz, Nadina Stroker, Camila Bontá, Dulce Gil y Estefany Di Camilo. Estos jóvenes talentos exhibieron una disciplina de conjunto y una gracia pocas veces vista sobre el escenario, con una coordinación excelente de movimientos y pasos de baile al compás de la música –para esta ocasión, se empleó música grabada-. La pareja principal demostró gracia, soltura e histrionismo sobre el escenario. Los trucos y piruetas de Martín Parrinello sorprendieron al público en la célebre escena donde Albrecht es condenado a bailar la frenética danza de las willis hasta caer exhausto antes de asomar el alba. Muy buenas actuaciones de Sabina Álvarez como la despótica e inflexible Myrtha y –en particular- de Elvira Peredo Aguirre y Sofía Carmona, quienes tuvieron a su cargo las variaciones de las dos willis principales. Ambas lo hicieron con gracia, soltura, buena técnica y –por sobre todas las cosas- descollaron talento sobre las tablas. Yanina Toneatto también brilló interpretando a una doliente Giselle, con muy buena técnica y un estupendo souplé.
            A continuación, Karina Olmedo y Nahuel Prozzi hicieron su presentación sobre el escenario de la Gran Sala del KONEX bailando Cuentos de Chopin, con música del 2º movimiento del Concierto nº2 para piano y orquesta del mencionado compositor, con coreografía de Iñaki Urlezaga. Ambos demostraron por qué continúan siendo primeras figuras de la danza nacional, ofreciendo una maravillosa conjunción de buen gusto y un deleite para el espectador, dentro de la exquisita coreografía de Iñaki Urlezaga, donde se representa al amor en toda su plenitud.  La conexión entre ambos fue perfecta, tanto desde el punto de vista técnico como actoral –quizás, motivada aún más por el hecho de que son pareja en la vida real-. Las piruetas, trucos y developées fueron de una perfección absoluta. Y, como no podía ser de otra manera, el público estalló en aplausos hacia el final.
            Seguidamente, la compañía presentó Romántico –una coreografía de Paula Argüelles montada sobre diferentes piezas musicales de Frederik Chopin, con la participación de Fernando Pérez al piano-, donde todos descollaron sobre el escenario al compás de los Nocturnos, Valses y Mazurkas. Fernando Pérez fue un excelente pianista acompañante  y todas las bailarinas tuvieron sus solos y variaciones. Sabina Álvarez tuvo una actuación muy destacada en la Mazurka en Re mayor, Op.33, nº2, acompañada por parte del elenco, mientras que la pareja formada por Yanina Toneatto y Martìn Parrinello se destacaron en el Vals en la menor, Op.34, nº 2 y en el Gran Vals Brillante, Op.34, nº 3. Nahuel Prozzi se lució como solista en la Mazurka en Do mayor, Op.67, nº3. La actuación culminó con el archiconocido Gran Vals Brillante Op.34, nº1, donde cada uno de los bailarines –incluyendo los solistas- hizo lo suyo, para culminar en una escena de conjunto que fue una verdadera apoteosis. Por ende, se ganaron numerosos vítores y aplausos por  parte del público.
            La segunda parte abrió con La Muerte del Cisne de Camile Saint- Saëns, con Julieta Paul Kier como solista. Esta joven bailarina fue ganadora del Premio KONEX de Danza 2017 y fue invitada a participar de esta Gala por dicho mérito. Su actuación también fue muy buena, demostrando buena técnica y coordinación de movimientos. Quizás le faltó algo más de dramatismo hacia el final –hubo un pequeño desacople en la iluminación, que debe atenuarse gradualmente para acompañar la muerte del cisne, cosa que no ocurrió en la presente función-, pero de todas formas, supo salvarlo correctamente y mereció un cálido aplauso. La Gala cerró con una Suite del 3ª Acto de Coppelia, de Leo Délibes, con coreografía original de Arthur Saint- Lëon (adaptada por Paula Argüelles), con los siguientes solistas: Karina Olmedo (Swanilda), Nahuel Prozzi (Franz) y elenco, formado por las bailarinas anteriormente mencionadas. Ella hizo gala de su técnica, su cambré, souplé y sus pasos fueron perfectos; él, de su elegancia y soltura sobre el escenario, independientemente de su impecable solage, ejecutado con suma precisión y técnica. Y el cuerpo de baile, con una disciplina magistral, donde se mostró como un grupo sólido, parejo y compacto para la ejecución de las escenas de conjunto.
            Al final del espectáculo, esta cronista tuvo la oportunidad de felicitar a Luis Ovsejevich –Presidente de la Fundación KONEX- por haber tenido la brillante idea de incluir un espectáculo coreográfico como cierre del Festival, y también de entrevistar a Paula Argüelles, quien confesó–para total sorpresa de quien escribe- que muchas veces, estas jóvenes promesas del ballet no tienen escenarios donde poder actuar. Ojalá que esta crónica despierte el interés de empresarios interesados en la cultura para poder sponsorear a estos talentos u ofrecerles becas de perfeccionamiento, pero también, de los directores de organismos oficiales, para poder tenerlos en cuenta y darles cabida. Para que la danza nacional siga fomentando este semillero y, de esa manera, poder ofrecer  un gran final brillante, como lo fue en esta ocasión