viernes, 8 de abril de 2022

 

Apertura del ciclo Grandes Intérpretes Internacionales en el Colón de la mano de Plácido Domingo

 

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

Martha CORA ELISEHT

 

            El 2022 es un año muy particular: no sólo marcó el retorno a la presencialidad con aforo completo a los espectáculos tras la pandemia de COVID-19, sino también la recuperación de la actividad cultural de Buenos Aires en general y del Teatro Colón en particular. Pero además, con un valor agregado: se cumplieron 50 años del debut de Plácido Domingo en el escenario del Colón, cuando vino a cantar por primera vez en 1972 el personaje de Don Álvaro en LA FORZA DEL DESTINO de Giuseppe Verdi, junto a la soprano portorriqueña Martina Arroyo y el barítono Gian Piero Mastromei.  A partir de allí comenzó el romance existente entre este gran artista español y el público de Buenos Aires, que lo ha elogiado en sus numerosas visitas a la capital argentina y que se vio coronado el pasado jueves 7 del corriente en la apertura del Ciclo “Grandes Intérpretes Internacionales”, donde se presentó junto a la soprano uruguaya María José Siri acompañados por la Orquesta Estable de dicho teatro, bajo la dirección de Jordi Bernácer.

            El programa estuvo compuesto por las siguientes obras:

-          Obertura de “I Vespri Siciliani”- Giuseppe VERDI (1813-1901)

-          “Nemico della patria” (ANDREA CHÉNIER)- Umberto GIORDANO (1867-1948)

-          “La mamma morta” (ANDREA CHÉNIER)- Umberto GIORDANO

-          “Madamigella Válery” (LA TRAVIATA)- Giuseppe VERDI

-          Obertura de “El Corsario”, Op.21- Héctor BERLIOZ (1803-1869)

-          “O vin, dissipe la tristesse” (HAMLET)- Ambroise THOMAS (1811-1896)

-          “Pleurez, pleurez mes yeux” (LE CID)- Jules MASSENET (1842-1912)

-          Meditación de “THAÏS”- Jules MASSENET

-          “Udiste?.... Mira, d’acerbe” 8IL TROVATORE)- Giuseppe VERDI

 

Ante un Colón que rebosaba de gente -a sala llena y localidades agotadas, como en los viejos tiempos-, Jordi Bernácer hizo su presentación en escena al frente de la Estable, mostrándose como un director joven, pero con entusiasmo e ímpetu, que logró el lucimiento de la orquesta en la consabida obertura verdiana y que sirvió como preámbulo para la presentación del legendario cantante, quien fue ovacionado mediante numerosos aplausos y vítores antes de comenzar su parte. A los 81 años, Plácido Domingo sigue manteniendo un impecable estado físico y una presencia escénica formidable, que lo ayudaron muchísimo en cada una de sus interpretaciones. No sólo se ganó el aplauso en homenaje a su trayectoria como tenor y director de orquesta, sino que además tocó el piso del escenario con sus manos, lo que le valió nuevamente la calidez del público. Y ni bien se produjo un breve silencio, no faltó un ¡”Gracias por venir, Plácido!” que retumbó dentro de la sala y que valió otro aplauso.

Desde 2007 en adelante, Plácido Domingo interpreta roles de barítono y abrió el recital con el aria correspondiente de Gérard en ANDREA CHÉNIER: “Nemico della patria”, donde sus dotes histriónicas le sirvieron para componer el personaje. Si bien demostró un gran oficio y presencia sobre el escenario que lo vio brillar, su voz continúa siendo potente, pero con fallas en las notas graves. Hubo momentos donde se lo escuchó muy apagado y por momentos, daba la impresión que apenas se lo escuchaba. Esto se notó más en el dúo de LA TRAVIATA entre Giorgio Germont y Violetta Válery junto a María José Siri. La soprano uruguaya se desempeñó con maestría, soltura e hizo gala de su técnica y color vocal en todas las arias que le tocó interpretar. Inició su recital con La mamma morta de ANDREA CHÉNIER -sumamente conocida por aquella memorable escena de la película PHILADELPHIA-, donde se le notó algo insegura al comienzo, pero posteriormente fue tomando confianza y afianzándose hasta lograr una interpretación magistral. Y se destacó dando vida a una atormentada y dolida Violetta en el dúo anteriormente mencionado junto a Domingo.

Tras el intervalo, la Estable ejecutó una obertura de las menos conocidas: EL CORSARIO de Héctor Berlioz, que abrió la parte francesa del recital. Compuesta en 1844, es una obra poco difundida, pero de gran belleza tonal, donde Jordi Bernácer volvió a demostrar su maestría y su excelente marcación de los tempi. El aria de HAMLET (“O vin, dissipe la tristesse!”) le sentó de maravilla a Domingo, quien hizo gala de sus dotes histriónicas interpretando a un borracho y donde se lo escuchó mejor desde el punto de vista vocal. Tras su interpretación, el Colón volvió a estallar en aplausos para posteriormente, volver a ovacionar la magnífica interpretación de María José Siri en el aria de Chiméne de LE CID (“Pleurez, pleurez mes yeux”/ “Lloren, mis ojos, lloren”). Es una de las óperas menos representadas de Massenet y Siri lo hizo haciendo gala de sus dotes histriónicas y vocales. Seguidamente, Benácer hizo brillar nuevamente a la Orquesta Estable para ofrecer una magnífica versión de la célebre Meditación de THAÏS, donde el violinista Oleg Pishenin se destacó como solista merced a su profesionalismo y fraseo. Fue sumamente aplaudido y ovacionado tras su interpretación previamente al cierre del recital, donde tanto Plácido Domingo como María José Siri se destacaron en el duetto de IL TROVATORE (“Udite… Mira, d’acerba..”). Él se destacó más en los agudos que en los graves en el aria del Conde de Luna, pero su dominio escénico y su histrionismo primaron por sobre la parte vocal y salió airoso del desafío.

 No faltaron los consabidos bises tras el recital y los ramos de flores que los lacayos portaron como regalo para los cantantes y el director de orquesta. Tras los aplausos, Plácido Domingo abrió el juego con una canción romántica de María Gravier: “Amor, vida de mi vida”, donde se lució como buen intérprete del género. Acto seguido, María José Siri ofreció una muy buena versión de la Romanza de Rosa de LOS CLAVELES. La zarzuela tuvo su revancha de la mano del tándem Domingo/ Siri en el dúo entre Rafael y Solea de EL GATO MONTÉS de Penella. Si bien una recuerda la interpretación de Domingo como tenor junto a figuras de la talla de Monserrat Caballé, Pilar Lorengar y tantas otras cantantes -entre las nuestras, Paula Almerares y Cecilia Díaz, quienes lo acompañaron en la gala de apertura del Teatro Avenida-, aquí su voz mostró el paso del tiempo y la falta del brillo que alguna vez la caracterizó. De todas maneras, el público lo ovacionó una vez más hasta que comenzaron a entrar un guitarrista, dos bandoneonistas y un pianista para ofrecer uno de los tantos tangos que Domingo también cantó en sus épocas de gloria: Volver, de Gardel y Le Pera. Su letra le sentó de maravilla para narrar el momento actual en la vida del cantante, quien tuvo una interpretación correcta (aunque falló en los graves al final del tema). 

Quienes han presenciado el recital van a poder decir “Disfruté de la despedida de Plácido Domingo y sus bodas de oro con el Colón”. A diferencia del tango que eligió para cerrar su recital, cincuenta años son toda una vida sobre el escenario. Pese al correr del tiempo, Plácido Domingo tiene el privilegio de gozar de buena salud y de ser un mito viviente. Hay que recordarlo como el gran artista que es y como el tenor que alguna vez supo ser. 

 

 

 

Impresionante debut de la Orquesta Sinfónica Juvenil “Gral. San Martín” en el CCK

 

EL MARAVILLOSO TESORO Y TALENTO DE LA JUVENTUD

Martha CORA ELISEHT

 

            Si hay algo que sobra en la República Argentina -además de ingenio y picardía- es talento en todos los aspectos y en todos los sectores de la sociedad. Afortunadamente, la Orquesta Sinfónica Juvenil “Libertador General San Martín” es un buen ejemplo de ello. Desde su creación en 1994, reúne a músicos muy jóvenes provenientes de todo el país brindándoles no solamente estudio, capacitación y perfeccionamiento, sino que además les ofrece una salida laboral, ya que es el semillero que forma a los futuros integrantes de las principales orquestas sinfónicas del país -y en muchos casos, del exterior-. Dicho derroche de talento se vio plasmado en el concierto de presentación de dicho organismo sinfónico el pasado miércoles 6 del corriente en el Auditorio Nacional del Centro Cultural Kirchner (CCK) bajo la dirección de Agustín Montalli -asistente de Mario Benzecry, quien no pudo estar al frente de la orquesta por un contratiempo- y la participación de la violinista Pilar Magalí Polisano, en un programa donde se ejecutaron las siguientes obras:

-          “Gallarda Hispánica”, Op.33- Juan F. GIACOBBE (1907-1990)

-          Introducción y rondó caprichoso en La menor para violín y orquesta- Camile SAINT- SAËNS (1835- 1921)

-          “Tzigane” (rapsodia de concierto)- Maurice RAVEL (1875-1937)

-          Sinfonía n°4 en Re menor, Op.120- Robert SCHUMANN (1810-1857)

Ante la consabida falta de programas de mano, Montalli se presentó y brindó una breve reseña sobre la historia de la orquesta, los objetivos para los cuales fue creada y las obras comprendidas en el programa. La Gallarda Hispánica del compositor y musicólogo argentino Juan francisco Giacobbe fue compuesta en 1940 y su primera representación data del mismo año como música de fondo de la obra teatral “Rueda de Fuego”, estrenada en el Teatro Nacional de Comedias -actual Cervantes-. Consta de dos temas bien definidos sobre motivos españoles y existen dos versiones: una para clave y otra, para pequeña orquesta de cuerdas, arpa, timbales y maderas (flauta, oboe, clarinete en Si bemol y fagot). La versión ofrecida fue magnífica en todo sentido, donde se lucieron tanto los músicos como el director. Este último se destacó por la precisión en los tempi y el vuelo orquestal, motivo por lo cual fue muy aplaudido.

Pilar Magalí Polisano es una adolescente de tan sólo 13 años y una virtuosa del violín. Y lo demostró con creces ante un Auditorio Nacional a sala llena en las dos piezas de extrema dificultad para el repertorio de dicho instrumento: la Introducción y rondó caprichoso en La menor de Saint- Saëns y la célebre Tzigane de Ravel. La primera fue compuesta en 1863 para el gran violinista español Pablo de Sarasate -quien encargó al compositor francés un concierto para violín y orquesta cuando sólo contaba con 15 años de edad, en 1859-. Ante semejante halago, Saint- Saëns compuso su Concierto n°1 en La mayor y posteriormente, la Introducción y rondó caprichoso, que fue estrenada por Sarasate en 1867. Se basa en motivos españoles que permiten un lucimiento del solista en cuanto a fraseo, técnica- alternando en cascada como pizzicato y punteo- y virtuosismo. Luego de una lánguida introducción, el rondó caprichoso propiamente dicho es chispeante y repite numerosas veces el tema principal. Esta pequeña gigante del violín sorprendió y deleitó a los espectadores merced a su magistral digitación, fraseo y la frescura de su interpretación. (Por momentos, hizo recordar a quien escribe el debut de Midori sobre el escenario del Colón cuando sólo tenía 9 años). Como era de esperarse, la ovación a esta talentosísima intérprete fue total, ya que dejó boquiabiertos a todos. Lo mismo sucedió con la consabida Tzigane, definida por su autor como “rapsodia de concierto para violín y orquesta” sobre temas gitanos. Fue compuesta en 1924 para la violinista húngara Jelly d’Aranyi, a quien había escuchado en Londres junto a Bela Bartók. Se sintió cautivado por su estilo de improvisación y decidió componer una obra para violín y piano. Para ello se basó en las Danzas húngaras de Brahms, las Rapsodias húngaras de Liszt y tomó los Caprichos de Paganini para la parte del violín. El famoso solo que abre la obra está basado en las improvisaciones de d’Aranyi y fue orquestado posteriormente por Ravel para completar el trabajo. El resultado es una obra de extrema dificultad técnica para el instrumento solista que sólo dura 10 minutos, pero de una belleza singular. Y fue ejecutado con una impresionante maestría tanto por Polisano como la orquesta en las cadencias, escalas cromáticas ascendentes y en el pizzicato con ambas manos, de extrema dificultad técnica. Tanto los solistas a cargo del oboe, clarinete, celesta y arpa supieron lucirse con creces. Al final de la pieza, el Auditorio Nacional estalló en vítores y aplausos, motivo que obligó a Pilar Polisano a hacer un bis: el Capricho n°24 de Nicolo Paganini -en el cual se basa Rachmaninov para componer su célebre Rapsodia-, donde se volvió a lucir como una gran promesa y virtuosa del violín.

La obra de fondo elegida para esta ocasión fue la celebérrima Sinfonía n°4 en Re menor, Op.120 de Schumann, que posee una particularidad: sus 4 movimientos (Ziemlich langsam- Lebhaft/ Romanze: Ziemlich langsam/ Scherzo & Trio: Lebhaft/ Langsam- Lebhaft- Schneller- Presto) se ejecutan de manera attaca (sin interrupción). Tras la introducción inicial a cargo de clarinetes y fagots (Bastante lento- Ziemlich langsam) en Re menor, pasa luego a un tema brillante en Re mayor (Lebhaft- vivo). Este juego y alternancia de tonalidades (primero, en menor y luego, en mayor) se va a dar también en el 2° movimiento (Ziemlich langsam- Bastante lento), donde se inicia en La menor y pasa posteriormente, a La mayor, mientras que el Scherzo y trío característico del 3° movimiento se mantiene en Re menor para culminar con un final brillante y rápido (Schnell- Presto) en Re mayor, que fueron interpretados con una entrega, maestría y precisión totales, donde se destacaron todos y cada uno de los músicos. Por su parte, Agustín Montalli demostró ser un director de excelencia, que supo brindar una interpretación brillante, con una marcación muy precisa y un perfecto dominio de la orquestación y los tempi. Y como no podía ser de otra manera, el Auditorio Nacional volvió a estallar en aplausos y vítores.

Tras tanto tiempo de ausencia, parece ser que la presencialidad ha traído una especie de “primavera cultural”, donde los espectáculos brotan como hongos. Pero además y hasta este momento de la temporada, los ofrecidos en el CCK son todos de excelente calidad y uno mejor que el otro. En este caso, con toda la fuerza, la energía y el maravilloso talento de la juventud que integra los organismos sinfónicos del país.

jueves, 7 de abril de 2022

 

Mansiòn BA: Primer concierto lírico

Una noche para el recuerdo

Mansión BA

Domingo 3 de abril de 2022

 Escribe: Graciela Morgenstern

Fotos: Mansión BA

 

Gala de apertura Mansión BA

Elenco: Mónica Ferracani (soprano)

               María Luján Mirabelli (mezzo soprano)

               Enrique Folger (tenor)

               Leonardo López Linares (barítono)

                Mario Perusso (Director musical) 

Programa:  "Aída", Giuseppe Verdi: Obertura

                                                          Dúo de Aída y Amneris

                   "Andrea Chenier", Umberto Giordano: "Nemico della patria"

                                                                                 "Un dí all'azzurro spazio"

                  "Tosca", Giacomo Puccini: "Vissi d'arte"

                                                              "E lucevan le stelle"

                   "Cavalleria Rusticana", Pietro Mascagni: "Voi lo sapete"

                   "Don Carlo", Giuseppe Verdi: Dúo Don Carlo y Rodrigo

                                                                   "O don fatale"

                  "La Forza del Destino", Giuseppe Verdi: "Pace mio Dio"

                  "Il Trovatore", Giuseppe Verdi: "Il balen del suo sorriso"

                                                                    Cuarteto final

Sala: Mansión BA                         

 Siempre es una alegría contar con un nuevo espacio para la música. En este caso se trata de la reapertura de lo que era la famosísima Unione e Benevolenza, inaugurada en 1858 en la que muchos jóvenes cantantes daban sus primeros pasos y era la piedra fundacional para sus carreras. Luego se convertían en artistas muy destacados.

Ahora, restaurada y con el nombre de Mansión BA, reinicia sus actividades líricas y vuelve a lucir la belleza arquitectónica de su sala. Las actividades a desarrollar serán de diversa índole y abarcarán estilos musicales diferentes que tendrán un común denominador: apuntar a la calidad artística

En esta oportunidad, se llevó a cabo un concierto lírico que contó con figuras de alto nivel de jerarquía. El programa, compuesto por obras de compositores italianos de diferentes épocas, estuvo muy bien seleccionado. Si bien se trataba de escenas de óperas muy conocidas, todas tenían dificultades que sortear, lo que permitió el lucimiento de los cantantes y sostuvo el interés del público.

De esta manera, se pudieron apreciar las bondades del canto de la soprano Mónica Ferracani quien dejó expuestas todas sus virtudes vocales y estilísticas en todas sus intervenciones. Ya sea en las arias que abordó: “Vissi d’arte” (“Tosca”) y “Pace mio dio” (“La Forza del Destino”), en las que conjugó dramatismo y delicadeza, asì como también en los dúos y escenas de conjunto, no escatimó en exhibir su línea de canto impecable, técnica depurada y buen gusto en el decir, lo que la ha convertido en una de las mejores sopranos de nuestro medio.

Tampoco fue menor el desempeño de la mezzo soprano María Luján Mirabelli, hacedora de esta reapertura, ya que tiene a su cargo el armado y preparación de los espectáculos líricos a realizarse. Y, por supuesto, del que es objeto de este comentario. En todas sus intervenciones se pudo apreciar su importante caudal vocal y la entrega y energía puesta al servicio del dramatismo que conlleva sus arias "Voi lo sapete", de "Cavallería Rusticana" y "O don fatale", de "Don Carlo".

Enrique Folger es uno de los tenores más descollantes con que contamos, tanto en lo vocal como en el compromiso con los personajes que interpreta. No escatimó recursos en las arias y escenas de conjunto a su cargo. Salió airoso de las dificultades propuestas.  Sonó seguro y realizó una muy buena actuación desde todo punto de vista.

Completando el cuarteto de cantantes, el barítono Leonardo López Linares realizó una óptima actuación,  con voz potente y generosa que se adaptó perfectamente a la línea de canto y fraseo que las obras exigían. Ésto sumado a una fuerte personalidad  y notable habilidad interpretativa.

Acompañó la orquesta dirigida por la experimentada batuta de un de nuestros directores líderes, Mario Perusso, quien condujo con pericia y sensibilidad.

Tras el final del cuarteto de "Il Trovatore" con el que concluyó el programa y ante los entusiastas aplausos de la concurrencia, los artistas brindaron, fuera de programa, "Mattinata", de Ruggiero Leoncavallo.

En definitiva, la recuperación de un espacio muy valioso, cantantes de gran nivel y un director de orquesta avezado. Qué más se puede pedir?

lunes, 4 de abril de 2022

  Ciclo de Conciertos de Cámara 2022

Museo de la Fundacion Rómulo Raggio
El sábado 2/4 se inauguró el Ciclo de Conciertos de Cámara 2022 , 11° temporada, con la actuación del Ensamble Presencias, siendo esta la primera intervención en público del trio, formado por Lucía Herrera, Gabriela Massun Sovic y Agustina Herrera que  se dedicará a la difusión de obras de compositoras. El concierto  se inició con el Trio op.11 en sol menor de Cecile Chaminade, compositora y pianista francesa que  creo esta obra en 1880, con texturas claras, melodias memorables, estilo elegante y asequible, donde Agustina Herrera pudo  demostrar gran expresividad  en sus  intervenciones pianisticas. En segundo lugar se  ejecutó Los Fuegos de San Telmo de Marta Lambertini, obra comisionada a la autora argentina por el Trio de la Fundación  San Telmo en 1985, Los fuegos de cámara de San Telmo fue dedicado al Trio por la M° Lambertini, allí Lucia Herrera mostró gran virtuosismo en algunos pasajes de la obra
En la segunda parte se pudo escuchar una grata ejecución del Trio op17 en sol menor de Clara Weick- Schumann, fue este su único trío para piano  y tuvo una gran influencia en la composición del trío de su esposo Robert, el primer trío para para piano op. 63, ya que ambos comparten muchas similitudes interesantes.
Al final del concierto el público despidió a las artistas con un caluroso aplauso

                                                                                     Marta Lugo de Palacio

 El viernes 1° de abril a las  20.30 concierto homenaje en la Sala Gastón Barral a cien años del nacimiento de Ariel Ramírez.

Con sala colmada, se escucharon versiones para cuarteto de cuerdas de obras del compositor argentino que fueron solicitadas al M° Espel por SADAIC dentro del marco de homenajes por el centenario del  nacimiento del M° Ramírez. Con magníficas interpretaciones de Elías Gurevich y Grace Medina  en violines, Kristine Bara  en viola, Pedro Carabajal en cello y Lina Avellaneda en canto, se pudo disfrutar de una velada de alta calidad. Mención especial al Gloria, cuya transcripción e interpretación van a ser dignas de recordar. El cierre del concierto lo constituyó La hermanita perdida obra del  M° Ramírez y A.Yupanqui a cargo de Lina Avellaneda acompañada por el Cuarteto, que creó un clima de honda emoción a horas de la  celebración de los 40 años del inicio de la Guerra de Malvinas
Esperemos que La Misa Criolla sea versionada en su totalidad por el M° Espel, que en este concierto nos  presentó algunos de sus pasajes que fueron de excelente cualidad

                                                                                      Marta Lugo de Palacio

jueves, 31 de marzo de 2022

 

Aula Magna USM: triunfal retorno presencial…

                                     Por Jaime Torres Gómez

 

Ante la dramática inactividad de los principales espacios para conciertos en la Región de Valparaíso, felizmente se dio un punto de inflexión tras la reapertura del Aula Magna de la Universidad Federico Santa María, el sábado 26 de marzo.

 

Lo anterior llega en un contexto donde la región aún no logra nivelarse (proporcionalmente) a lo ofrecido en Santiago y otras regiones, luego de rearticularse la actividad de espectáculos en pandemia. Esto, en buena parte, ante la escasez de espacios para una completa seguridad sanitaria conforme los estándares exigidos, no obstante la creciente flexibilidad de aforos.

 

Por otro lado, ha existido desidia en autoridades de ciudades gravitantes como Viña del Mar, donde al día de hoy no se ha facilitado del todo la programación de conciertos en espacios tradicionales como el Teatro Municipal, Palacio Rioja o el mismo anfiteatro de la Quinta Vergara (imperdonable la no realización de los  tradicionales Conciertos de Verano con las principales orquestas nacionales…).

 

Así, en la vecina ciudad de Valparaíso, por iniciativa de la prestigiosa Universidad Santa María (con 90 años de historia), este oscurantismo musical clásico se revirtió al darse inicio a la emblemática Temporada Artística del Aula Magna de esa casa de estudios, esta última con más de 80 años de historia y suspendida presencialmente desde fines del 2019.

 

De perfecta acústica -la mejor de Chile-, más una prolífica historia de legendarias presentaciones de artistas y agrupaciones nacionales e internacionales a lo largo de sus 82 años, la presencia de la Sinfónica Nacional de Chile ha sido permanente desde sus inicios. Y como ha sido tradicional, nuevamente se contó con la decana agrupación para abrir esta Temporada, siendo dirigida por su actual director titular, el magnífico maestro venezolano Rodolfo Saglimbeni.

 

Consultando una dancística temática, el programa titulado Antología de la Danza” fue completamente ad hoc al festivo y reaperturador hito, en cuanto a la frescura y acertada ilación de las piezas seleccionadas, como al deslumbrante abordaje interpretativo de Saglimbeni, más un dúctil correlato de los sinfónicos...

 

Con un histórico y geográfico recorrido desde el barroco europeo a composiciones latinoamericanas relativamente recientes, Saglimbeni dio cuenta de incuestionable manejo estilístico. Comenzó con una certera exposición del arreglo para un numeroso orgánico orquestal de una Marcha-Danza de Jean-Baptiste Lully (último movimiento de la Tanzsuite de Félix Mottl, sobre danzas de diversas óperas de Lully), pieza en extremo interesante al tratarse de una obra barroca en clave sonora actual, de la cual a futuro ameritaría presenciarla completa.

 

Continuando con este sabroso “cóctel de danzas”, se brindaron idiomáticas versiones de la Danza N° 3 de las “Danzas Alemanas” de Mozart, Danza Húngara N° 5 de Brahms, “Habanera” y “Chanson Bohème” de la ópera “Carmen” de Bizet, una enjundiosa entrega de las “Danzas Polovetsianas” de la ópera “El Príncipe Igor” de Borodin, una contenida lectura de la ”Danza de Anitra”, de la Suite N° 1 de “Peer Gynt de Grieg, una voluptuosa versión de la Bachanale de la ópera “Samson y Dalila” de Saint Saëns (muy acertado el uso de tablas en complemento al timbal en la sección solística, brindándose idiomático exotismo…), el siempre bienvenido Tercer Aire Chileno de Enrique Soro, una acertada Selección de Merengues del venezolano Aldemaro Romero, y finalizando con una atrapante entrega del “Huapango” del mexicano José Pablo Moncayo.

 

Ante un público en evidente “catarsis colectiva”… se ofreció de encore una notable compaginación del tema “Tea for two” engarzado con un ritmo de Cha Cha Cha, material inspirado en el famoso arreglo de Schostakovitch y un tema de Aldemaro Romero, dando rienda suelta a celebradas improvisaciones a toda la percusión, trombón, trompeta y clarinete solistas, logrando un idiomático efecto “despeinador” a músicos clásicos frente a música menos académica… dando cuenta de un momento estelar en la tradicional Temporada Artística de la USM.

 

En suma, un triunfal retorno a la presencialidad en una de las más gravitantes temporadas artísticas nacionales, y a cargo de la decana sinfónica del país.

 

Muy buen concierto inaugural del Coro Polifónico Nacional en el CCK

 

LO CLÁSICO Y LO POPULAR ENSAMBLADOS EN EL CANTO

Martha CORA ELISEHT

 

            Con el retorno de las actividades en forma presencial, poco a poco los organismos dependientes de la Dirección Nacional de Organismos Estables van volviendo al ruedo. El pasado miércoles 30 del corriente le tocó el turno al Coro Polifónico Nacional en la Sala Sinfónica -Auditorio Nacional- del Centro Cultural Kirchner (CCK) bajo la dirección de Guillermo Tesone y la participación del pianista Claudio Santoro, en un programa integrado por las siguientes obras:

-          Canciones gitanas para coro mixto y piano, Op. 103- Johannes BRAHMS (1833-1897)

-          Cuatro canciones eslovacas para coro mixto y piano- Bela BARTÓK (1881-1945)

-          Himno al Sol- Lili BOULANGER (1893-1918)

-          Salmo 24 para coro mixto y piano- Lili BOULANGER (1893-1918)

 

   Previamente al inicio del concierto, el Maestro Antonio Domeneghini -Director Titular de la agrupación- agradeció su presencia al numeroso público que se dio cita en el Auditorio Nacional y manifestó que por razones de protocolo sanitario vigente, el Coro iba a actuar dividido en dos partes: la mitad de sus integrantes iban a cantar en primer término la obra de Brahms y luego, el resto de los coreutas haría lo mismo con las obras de Bartók y Boulanger. Tras retirarse, los artistas se presentaron sobre el escenario para dar inicio al concierto.

Las Canciones gitanas Op.103 son un ciclo de canciones para coro mixto y piano compuestas entre 1887 y 1888 y basadas en canciones folklóricas húngaras, cuyo texto fue adaptado al alemán por Hugo Conrat -miembro del círculo de amigos de Brahms en Viena-. Desde su estreno en Octubre de 1888 en Berlín, gozaron de inmensa popularidad y se representan muy a menudo en los programas de conciertos corales. El ciclo comprende 11 canciones:

He, Zigeuner, greife in die Saiten (¡Hola, gitanos! Rasguen las cuerdas)

Hoch getürmte Rimaflut (Imponente inundación del río Rima)

Wiβt ihr, wann mein Kindchen (Sabían ustedes, cuando mi niñito)

Lieber Gott, du weiβt (Querido Dios, tú sabes)

Brauner Bursche  führt zum Tanze (El muchacho castaño se dirigió al baile)

Roslein dreie in der Reihe (Tres pequeñas rosas en fila)

Kommt dir manchmal in den Sinn (A veces, dirige tus sentidos)

Horsch, der Wind klagt in den Zweigen (Escuchen, el viento se queja en las ramas)

Weit und breit schaut niemand mich an (A lo largo y a lo ancho, nadie me mira)

Mond verhüllt sin Angesicht (La luna oculta su rostro)

Rote Abendwolken ziehn (Jalan las nubes rojas del atardecer)

El Polifónico brindó una muy buena versión de dicha obra con un sonido muy compacto, fresco y alegre -tal como consta en la partitura- y se destacó la excelente marcación ofrecida por Tesone, quien supo dirigir muy bien a la agrupación. Tras una breve pausa y tal como estaba previsto, los coreutas se retiraron para dar paso al resto de sus compañeros para interpretar el resto de las obras comprendidas en el programa. Y se lució en una obra de muy difícil ejecución: las Cuatro canciones eslovacas para coro mixto y piano, Op.78, compuestas entre 1916 y 1917. Bartók fue un gran compilador del folklore húngaro, bohemio y de regiones como Transilvania y Poszóny -que fueran segregadas de Hungría después de la Primera Guerra Mundial-, lo que ejerció una profunda depresión en el compositor. Reúnen elementos del folklore de las regiones antes mencionadas y son las siguientes: Canción de bodas de Poniky, Canción del recolector de heno de Hladel, Canción bailable de Medzibrod y Canción bailable de Poniky. Mientras que las dos últimas son de carácter alegre, la Canción del recolector de heno posee un carácter melancólico.  El coro supo brindar una interpretación magistral de las mismas mediante una impecable preparación, poniendo énfasis y entusiasmo en las más alegres y dramatismo en las melancólicas. Por su parte, Claudio Santoro supo acompañarlos perfectamente bien al piano.  

Seguidamente, se presentó la primera de las dos obras de Lili Boulanger: Himno al Sol (Hymne au Soleil), compuesta en 1912 para contralto, coro mixto y piano u orquesta. Es una obra de carácter francamente impresionista, muy ricamente elaborada. En esta oportunidad, el rol solista estuvo a cargo de la mezzosoprano María Luisa Merino Ronda, quien ofreció una versión exquisita, interpretada de forma muy sutil y con una impecable línea de canto, motivo por el cual fue sumamente aplaudida. Lo mismo sucedió con el Salmo 24: La térre appartient a l’Éternel (La tierra pertenece al Señor) para tenor, coro mixto, piano/órgano y orquesta, compuesto en 1916. Aquí se lució como solista el tenor Ricardo González Dorrego, quien también ofreció una muy buena versión acompañado por el coro. Naturalmente, el Auditorio Nacional estalló en aplausos, motivo por el cual se hicieron dos bises: una canción de Carlos Guastavino (La noche y el día) y el mencionado Himno al Sol. Un broche de oro en el debut de uno de los mejores coros del país a sala llena, donde las principales autoridades de la Dirección Nacional de Organismos Estables estuvieron presentes apoyando a los artistas. Un gesto muy noble que invita a seguir disfrutando de una temporada que parece muy prometedora, tras dos años de pandemia. El tiempo lo dirá.

 

 

lunes, 28 de marzo de 2022

 

REGRESO CON INALTERABLE CALIDAD

 

Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, Concierto de apertura de la temporada 2022, Director: Sebastiano De Filippi. Solista: Gabriel Blasberg (Clarinete). Programa: obras de Piazzolla, Rachmaninoff, Taneyev y Janacek. Salón de los Pasos Perdidos del Palacio del Congreso de la Nación, 25 de Marzo de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Uno de los organismos musicales argentinos que pudo desarrollar su actividad el pasado año y en condiciones aún restrictivas por la pandemia ha sido la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación guiado por la inquieta labor de su titular, Sebastiano de Filippi. A lo largo de los nueve años de titularidad obtenida por riguroso concurso, ordenado por el entonces titular de la Honorable Cámara de Diputados y hoy Ministro de Agricultura, Julián Domínguez, De Filippi ha exhumado obras de creadores argentinos ya fallecidos junto a otras de compositores que en algunas ocasiones hasta han sido solistas de sus propias obras. La programación de la presente temporada incluye el regreso de notables Directores invitados que compartirán el podio junto al titular junto a la presencia de muy destacados solistas. El Salón de los Pasos Perdidos volvió a lucir a pleno y la agrupación respondió ampliamente a la expectativa que este programa de inicio había despertado.

 

  El concierto se ofreció sin intervalos y en la primera parte del mismo incluyó la presencia del notable clarinetista argentino Gabriel Blasberg como solista. Poseedor de muy buena técnica, amplios recursos interpretativos, refinadísimo sonido, acometió  tres obras todas de gran factura, las que corresponden a repertorio tonal y que exigen sutilezas y cantidad de detalles en los que Blasberg estuvo completamente a la altura, siendo estupendamente acompañado por el conjunto bajo la segura guía de De Filippi, atento al solista y a la marcación precisa de todos los ítems por mí señalados líneas más arriba.  Así se escuchó “Contemplación y Danza” de Astor Piazzolla, compuesta en 1951, de melancólica atmósfera reproducida por Solista, Director y Orquesta en el punto exacto de interpretación. Una versión plena de lirismo de la transcripción hecha para Clarinete y Cuerdas por el finés Fargod Fani de “Vocalise” de Serguei Rachmaninoff y culminar su intervención con una interesante versión de “Canción” de Serguei Taneyev. Cada obra fue recibida de manera muy entusiasta por la audiencia, la que se prodigó en aplausos hacia los intérpretes.

 

Admirador notable de Antonin Dvorak, Leos Janacek compuso durante su residencia en Brno el año 1878 su suite “Idilio” para orquesta de cuerdas cuanto contaba 24 años de edad. Con clara influencia por parte de la música su admirado y tal vez de algunos otros creadores de la época, Janacek construyó este trabajo en siete números, los que claramente están atravesados por una riquísima paleta de sonoridades, algunas de ellas muy descriptivas de la región bohemia. La interpretación de De Filippi rayó en la excelencia en virtud de dar con los exactos “tempi” de cada número, muy buen empaste sonoro y el logro de una formidable respuesta del conjunto con un exquisito sonido en donde dio la impresión de que se ha encontrado la justa manera de interpretar en un recinto de una acústica imperfecta como lo es del de “Pasos Perdidos”. Esta obra constituye un verdadero rescate ya que hace muchísimos años que no ha sido tenida en cuenta en ninguna programación musical. Merito mayor aún para que los seguidores del organismo sigan dándose cita en cada concierto y se lleven notorias sorpresas.

 

Donato Decina

 

Reapertura del Ciclo de Grandes Conciertos en la Facultad de Derecho

 

UN REGRESO SUMAMENTE ESPERADO

Martha CORA ELISEHT

 

            El retorno a la presencialidad tras la pandemia de COVID 19 hace que poco a poco, la poderosa y nutrida actividad cultural de Buenos Aires vaya instaurándose nuevamente y permita la reapertura de todos aquellos espacios culturales que tuvieron que suspender sus actividades como consecuencia de la pandemia. En el día de ayer tuvo lugar la reapertura de una actividad clásica y tradicional tras dos años de prolongada ausencia: el Ciclo de Grandes Conciertos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita.

            A partir de este año, el mencionado Ciclo ofrece dos conciertos: el primero tiene lugar a las 16 horas y se desarrolla en el Salón Auditorium de dicha casa de altos estudios, donde se van a ofrecer conciertos de cámara, y el principal, a las 18 horas en el Salón de Actos de la mencionada Facultad, donde van a actuar grandes orquestas y otras agrupaciones sinfónicas. El único requisito para ingresar es portar un alimento no perecedero, que serán donados a instituciones de bien público. De esta manera, el público asistente no sólo tiene la posibilidad de disfrutar de un buen espectáculo, sino además, poder colaborar con una obra benéfica.

            Esta cronista tuvo oportunidad de asistir al primer concierto en el Salón Auditorium, donde participaron la percusionista Marina Calzado Linage y la violinista Elena Buchbinder con un programa íntegramente compuesto por obras de autores argentinos, que se detalla a continuación:

-         “Epicentro”- Marina AULICINO

-         “Alof’Co Lafquen”- Jorge HORST

-         “Sólo un instante” (estreno)- Laura OTERO

-         “Noctiluca” (estreno)- Eva LOPSZYC

-         “Buenos Aires/ Berlín/ Buenos Aires” (estreno)- Vanesa HERBECK

-         “Ansia” (estreno)- Sofía CANEDO

-         “Laguna”- Martín LIUT

-         “Piezas para violín y piano” (transcripción para marimba)- Luis GIANNEO

Previamente al inicio del concierto, el coordinador de Actividades Musicales de la Facultad de Derecho -Juan Carlos Figueiras- se encargó de brindar la bienvenida y agradecer la presencia del numeroso público que se dio cita en el mencionado salón de dicha casa de altos estudios. Seguidamente, las intérpretes se presentaron en el escenario para dar comienzo a la mencionada obra de Aulicino, de línea melódica, donde la marimba marca el ritmo y el violín desarrolla la melodía principal. Posee reminiscencias de Oblivion de Astor Piazzolla y su parte central se caracteriza por un tema melódico a cargo del violín, que introduce el solo de marimba, con buen efecto de profundidad sonora y lirismo. La autora estaba presente en la sala y recibió numerosos aplausos.

Seguidamente, la obra de Jorge Horst presenta una melodía en escala pentatónica, con reminiscencias de la música de los pueblos originarios. La marimba se luce en toda su expresión en el presto central, mientras el violín con sordina marca la melodía.  Posteriormente, se invierte el orden. A continuación, se presentó el primero de los numerosos estrenos que tuvieron lugar esa tarde: Sólo un instante, de Laura Otero. Tras los acordes iniciales por parte de la marimba, el violín ejecuta una melodía en cascada, con un atisbo romántico. Posteriormente, la marimba ejecuta un tempo de vals en ¾ en diálogo con el violín mediante un glissandi y un trino respectivamente. Esto logró un muy buen efecto sonoro, sumamente agradable y motivo por el cual tanto las intérpretes como la compositora -quien también se hallaba presente- fueron muy aplaudidas.

Tras esta última obra, Marina Calzado Linage se dirigió al público para explicar que en realidad, este concierto debió haberse realizado hace dos años y que lamentablemente tuvo que postergarse por la pandemia. También manifestó que tanto ella como Buchbinder sólo se dedican a difundir e interpretar obras de compositores argentinos. Seguidamente, también tuvo lugar el estreno de Noctiluca de Eva Lopszyc, donde se pudo apreciar una obra más atonal, con disidencias sonoras mediante el inicio de notas muy agudas con frote de las cuerdas del violín bajo el puente, mientras la marimba toma el tema principal, dando el efecto de los sonidos característicos de una noche en medio de la selva acompañada por un carrillón de cañas y el solo de violín en trémolo mediante efecto de cascada -con ciertas reminiscencias de Sensemayá de Silvestre Revueltas-, apoyado sobre las notas graves de la marimba. También se emplearon cascabeles y peine metálico para lograr los efectos sonoros anteriormente mencionados y cierto clima de misterio. Tras su ejecución, se invitó a Eva Lopzsyc a saludar junto a las intérpretes, ya que también estuvo presente.

Vanesa Harbeck es una compositora argentina radicada en Berlín y presentó en calidad de estreno su obra Buenos Aires/ Berlín/ Buenos Aires, de neta inspiración tanguera en ritmo de 2/4, donde el primer movimiento (Buenos Aires) posee reminiscencias piazzolianas y el tema principal es introducido por el violín mediante una cadencia, mientras la marimba ofrece el ritmo de apoyo. En el 2º movimiento (Berlín) la marimba abre la melodía en tono menor, mientras que el violín interpreta una melodía clásica con ribetes de tango, muy agradable y fácil de comprender. Por último, en el Buenos Aires final, la marimba abre el movimiento al ritmo del 2/4 hasta que el violín toma el tema principal, cerrando con un cantábile en ritmo de tango. A continuación, se produjo el último estreno de la tarde. Ansia, de Sofía Canedo -compositora argentina residente en Valencia-, donde la marimba abre la obra en 4/4, con una cadencia muy similar a la de la obra anterior, retomada en violín con un tremolo y posteriormente, en pizzicato. Posteriormente, el violín toma el tema principal para permitir un bellísimo solo de marimba con estética cromática. La alternancia de instrumentos se repite, dando lugar a una línea melódica sumamente agradable. En cambio, en la obra siguiente (Laguna, de Martín Liut) el violín da inicio a la melodía en escala diatónica, con posterior apoyo de la marimba, provocando un efecto de misterio y profundidad sonora. Luego, la marimba brinda un glissandi en agudo, retomado posteriormente por el violín en una cadencia que recuerda aquella de Venus de “LOS PLANETAS” de Gustav Holst. Los golpes de percusión con varillas y el violín con sordina brindan ese efecto sonoro similar al del chapoteo de las aves en la laguna que da el nombre a esta pieza.

Por último, Elena Buchbinder y Marina Calzado Linage se lucieron en una monumental transcripción para marimba de las Piezas para violín y `piano de Luis Gianneo (Vidala/ Canción incaica/ Canción de cuna/ Zapateado), donde la marimba sonó ideal tanto en la Canción incaica como en el Zapateado final. Ambas intérpretes se retiraron sumamente aplaudidas y la violinista expresó su profundo agradecimiento al público, manifestando que era la primera vez que pudo volver al escenario luego de dos años. Fue un momento muy emotivo y le valió numerosos aplausos por parte del público. Un merecido regreso tras una prolongada ausencia, sumamente esperado tanto por parte del público como de los artistas. Una tradición que promete una temporada con muy buenos artistas, retornando con todo y un espacio tradicional más que se recupera dentro del ámbito cultural porteño.